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lunes, 13 de mayo de 2024

La Mujer Detrás del Perfume: Catherine, Christian y Miss Dior

 


Gracias a mi beta Lorena, esta primavera me ha tocado usar uno de los perfumes más icónicos de la historia y un gran favorito de las Latinas de Ayer. A través de The New Look hemos conocido a la valerosa Catherine que inspiró el perfume creado por su hermano en 1947. Hora es de hablar de la influencia de Los Hermanos Dior en la moda, la perfumería, pero también conocer su verdadera y prodigiosa historia.

El Perfume de mi Madre

En la tercera década del siglo XXI, el nombre Dior es asociado con la Alta Costura y la perfumería fina. ¿Quién no conoce los nombres de fragancias como Poison, tan amado por Dame Elizabeth Taylor?



¿O el delicado y sensual floral J’adore que Charlize Theron publicitara a fines del siglo XX?



Sin embargo, el más antiguo y reconocido producto de la Perfumería Dior es el clásico de 1947, Miss Dior. Un perfume que, hasta hoy , incluso después de innumerables mutaciones, sigue siendo un favorito de Las latinas de Ayer y de Hoy.

                   Botella gigante de Miss Dior a la entrada de El Palacio de Hierro (México)

Este perfume floral tenía un lugar importante en mi casa. Hacia su aparición en los febreros de mi infancia envuelto en papeles de regalo. Era el presente obligatorio de mi padre para el cumpleaños de su mujer.

Recuerdo que una vez, intentó variarlo regalándole el Chanel N°5 (“es el que usaba Marilyn Monroe”) solo para que mi madre se lo lanzase por la cabeza.  “¡No quiero oler a esa p—a! Mi perfume es Christian Dior” decía mi madre, criada en el mito de que una mujer siempre debe tener un aroma único que refleje su personalidad.

Todavía recuerdo el suspenso de ver a mi madre romper (su impaciencia le impedía desenvolverlo) el papel y extraer la caja cuadrada que portaba una botella única en su tipo que parecía imitar un vestido de mujer con su lazo en el cuello y el diseño “pata de gallo” (houndtooth en inglés) tan parecido al de la tela de los trajes de Dior.



Me temo que nunca me gustó ese perfume que mi madre usaría hasta nuestro viaje a los Estados Unidos en 1974. Contenía aromas fuertes:  cuero y mi odiada férula. Por eso lo definían como un chipre a pesar de su fuerte carga floral de gardenia, rosa y jazmín.

Con los años mi madre varió de perfumes, pasando de Gloria Vanderbilt a Paloma Picasso y acabando en Oscar de la Renta. Cuando volví a oler Miss Dior ya no parecía el mismo. Aunque Edmond Roudnitska reformuló Miss Dior en 1992,  en este siglo comenzaron a salir curiosas variaciones como el Miss Dior Cherie (2005) que parecía postre con sus aromas a frutas, caramelo y hasta a palomitas de maíz.



En el 2012,  François Demachy reinventaría Miss Dior, con solo tres ingredientes: mandarina italiana, jasmín sambac y pachuli malayo. Esta maravillosa combinación vendría en un frasco oblongo con una corbata de metal.

Aun así, esta versión no era fiel al espíritu del original, no era fiel a las inspiraciones que empujaron a Christian Dior a crearlo: el jardín de su madre, la granja de los Dior en Provenza, las flores que se convertirían en un medio de vida para Catherine Dior.

Demachy siguió experimentando. En el 2017,  le agregó a su fórmula lirio del valle y rosas de mayo. El frasco se volvió cuadrado. Finalmente, en el 2021, Demachy dio en el clavo. Sacó frutas y cítricos de la lista de ingredientes y los reemplazó por notas bajas de sándalo y vainilla. A la rosa y el lirio del valle agregó las flores exóticas que Catherine importaría en su vida de la posguerra como el iris y la peonia. Ese perfume en frasco oblongo con un moño de encaje es el que disfruto ahora.



Pero no se crean que esta ha sido la última reencarnación de Miss Dior. Este año (2024),  la nariz de Francis Kurkdjan ha creado una extravagancia de frutas, pachuli, cedro,  hasta musgo, apenas el humilde jazmín se conserva del original.

Los Hermanos Dior

Este preámbulo es para ilustrar como Christian Dior y sus productos influyeron en mi vida de Latina de Ayer. Me imagino que otras como yo también tendrán sus historias de sus experiencias con la fabulosa firma. Ahora toca dar una muy resumida génesis de Los Dior y agregar lo que no incluí en mis reseñas de The New Look y mi amago de biografía de Catherine Dior.

Christian y Catherine fueron los menores de los cinco hijos de Maurice Dior, un exitoso comerciante de guano de Sudamérica. Los Dior vivían en una inmensa propiedad en Normandía y tenían un muy buen pasar. La madre, Madeleine, era una mujer distante y severa, pero muy elegante con una gran pasión, la botánica.

                                               Maurice y Madeleine Dior y toda su prole

Fue en su jardín donde Catherine,  apodada “Caro”, aprendió a cultivar y amar las flores. Ahí Christian aprendió la importancia del aroma, de la elegancia de las plantas que se asemejaban a su madre, maestra en refinamiento y buen vestir. La influencia de Madeleine Dior cristalizaría en el New Look.

Christian recibió una excelente educación, y tras pasar su bachillerato, se enroló en la prestigiosa Ecole des Sciences Politiques en París. Catherine recibió la educación propia de una hija de familia. Aunque fue un año a una escuela de niñas en Normandía, su vida escolar la tuvo en casa y quedó en manos de una amada institutriz, Marthe Lefevre. Curioso que la serie no nos muestre a esta mujer que compartiría las horas más oscuras de La Familia Dior. Casi tan curioso como que no se hable para nada de Jacqueline, la otra hija de Maurice Dior.

                                Catherine, después de la guerra, con su padre, Hervé y Marthe

Tragedias Familiares y Vida Bohemia

En el periodo de entreguerras varias tragedias azotarían a Los Dior. Raymond, el hermano mayor, regreso de la Gran Guerra con lo que hoy conocemos como fatiga de combate. Aunque se casó y formó una familia, su depresión se agudizó hasta llevarlo a un intento de suicidio.

Peor fue el caso de su hermano Bernard quien fuese diagnosticado como esquizofrénico lo que obligó a internarlo en un sanatorio del cual no volvería a salir con vida. Es falso lo que cuenta The New Look de que asistiese al funeral del padre.

En 1931 fallecía Madeleine Dior tras una larga enfermedad. La crisis de 1929 había afectado los negocios de su esposo. Poco después de enviudar, Maurice Dior tuvo que abandonar sus propiedades y trasladarse a una granja en el sur de Francia llamada Les Naysses. Lo acompañaron su hija adolescente Catherine y la fiel Marthe.

                                                 Las Naysses hoy en día

Todas estas tragedias domesticas afectarían directamente a Christian que en Paris intentaba sacar adelante una galería de arte. Este negocio fracasó, pero le dio al joven Dior la oportunidad de hacer contactos en el mundo bohemio, de admitir su homosexualidad que siempre llevaría con gran discreción,  y de explorar su talento para el dibujo.


                                                  Christian Dior jóven

Les Naysses,  no daba suficiente para mantener a la familia por lo que Christian comenzó a trabajar como ilustrador de revistas de moda. Robert Piguet vio algunos dibujos de Dior que eran también diseños de vestidos y lo contrató como modisto en su taller. Christian comenzó a vivir con holgura en un gran piso parisino.

A ese piso llegaría Catherine, ahora mayor de edad, interesada en compartir vida y amistades de su hermano . Christian encantado, consiguió a su hermana un empleo vendiendo guantes y sombreros, y presentándola con su círculo de amigos incluyendo a Jacques Homberg, que sería pareja de Dior por varios años.

Se sabe poco de Homberg,  a pesar de él pertenecer a una conocida familia judía de banqueros. El romance puso a Dior en contacto con un alma gemela que, como él,  amaba los viajes y el arte, ambos se convirtieron en coleccionistas. Aunque la relación dejó de ser romántica durante la guerra,  Dior y Homberg continuaron con una amistad platónica que duraría hasta la muerte del diseñador.

La Segunda Guerra Mundial acabaría con esa vida idílica. Christian y Raymond Dior fueron llamado a filas, Catherine dejo su empleo y regresó a Grasse a la granja del padre. El Armisticio desmovilizó a Christian que también partió a pasar un tiempo con su familia en Provenza.  Raymond cayó prisionero de los alemanes.

                                                    Catherine al comienzo de la guerrra

El Calvario de Miss Dior

Un año más tarde, Raymond fue puesto en libertad, Christian encontró empleo en el atelier del gran Lucien Lelong y Catherine, en Cannes, conocería al amor de su vida y junto a él decidiría su destino. No quiero gastar tiempo contando la historia de amor de Caro y de Hervé des Charbonneries ni su labor en la Resistencia, puesto que he hablado de eso en su biografía en Confesiones de una Gata Seriefila.

Basta decir que después de tres años de actividad resistente, F2 , la célula donde operaban Catherine y Hervé fue infiltrada por la Gestapo. Hervé debió buscar un escondite y la pareja se separó. Caro se fue a Paris, a vivir con Christian y continuó con sus actividades de la Resistencia. Los detalles de su arresto por la Gestapo de la Rue de la Pompe, su tortura y deportación a Ravensbruck los he narrado con detalle en su biografía.

Por fin he encontrado en otros artículos la información que Justine Picardie nos negó. Mademoiselle Dior estuvo poco tiempo en el campo de exterminio. Pronto fue enviada a trabajar en una fábrica de municiones en Torgau, luego en otra factoría localizada en una mina abandonada en un campo satélite de Buchenwald.

                                       Documento que certifica que Catherine fue deportada

El destino final de la vida de esclavitud de Caro fue en una fábrica de piezas para avión en Leipzig. Allá la liberaron los americanos en la primavera de 1945. La indómita mujer creyó poder volver a París por sus propios medios, pero colapsó en Dresde. Las autoridades militares estadounidenses la pusieron en un hospital. En ninguna parte se ha hablado de que Catherine fuese violada por los rusos. Eso salió de la mente afiebrada de Justine Picardie.

Catherine regresó en tren a Paris a comienzos del verano de 1945. Estaba tan demacrada que le costó trabajo a Christian Dior reconocerla. Cuando la llevó a su piso le tenía preparado un soufflé de queso—el platillo favorito de su hermana—pero Caro estaba demasiado desnutrida para poder comer algo tan rico en calorías.

Catherine pasó un tiempo breve con su hermano en Paris para luego marcharse a convalecer a Les Naysses. Allá la esperaban su padre, la fiel nana Marthe y Hervé. Acabada la guerra, Hervé y Lucie se separarían de facto. El Barón des Charbonnerie se iría a vivir con Caro y para todos los efectos serian una pareja.

                                                Hervé y Catherine en París a fines de Los 40

La “suegra” de Catherine la quería como si fuese su nuera y le regaló un brazalete con dos discos. Uno con la fecha de su llegada a La Rue de la Pompe y el otro con la fecha de su liberación. Los hijos de Hervé comenzaron a pasar las vacaciones con la mujer del padre y pronto—sobre todo el pequeño Hubert—aprendieron a quererla y verla como una segunda madre.

Catherine incapaz de engendrar— debido a las torturas de la Gestapo— encontraría en los hijos de su pareja los medios para desahogar su amor maternal. Otro niño que recibiría su cariño seria su ahijado Nicolas Crespelle, hijo de Lilian, compañera de Caro en La Resistencia. Nicolas es una de las pocas personas que conoció a su madrina en vida y Justine Picardie lo cita mucho a través de su libro.

                                             Catherine y su ahijado Nicolas

Voy a detenerme aquí, cerca de 1947, el año clave de la vida de Christian Dior, el año en que nacieron el perfume Miss Dior y The New Look. Seguiré en otra entrada hablando de los Hermanos Dior, de cómo le llegó a fama a Christian, de la influencia de Madeleine y su amor a las flores y como el New Look la homenajea.

Hablaré también de como las flores llevarían a Catherine a seguir una carrera antes abierta solo a los hombres; de cómo su pasado resurgiría tanto en reconocimientos como en un juicio en contra de sus torturadores. Hablaremos del final prematuro de Christian Dior, de cómo su hermana mantuvo viva su memoria y la defendería aun de su propia familia.

martes, 30 de enero de 2024

Royal Bain y otros perfumes de Caron

 


De todas los perfumes legendarios, Caron era uno que no podía reseñar. La mayoría de sus productos ya no existen y los que perduran son muy caros. En esta última Janucá,  mi hermano me sorprendió regalándome un perfume Caron, uno que nos remontó a nuestra infancia. Ahora por fin, puedo compartir con ustedes la historia de amor de Caron, amor por el perfume y el romance platónico que dio fama a tan importante marca.

A fines del siglo XIX, Anne Marie Caron estaba a cargo de una poco conocida perfumería llamada Maison Emilia. Fue en 1904 que se las vendió a Los Hermanos Daltroff quienes,  encantados con el apellido de Madame Caron, decidieron hacerlo famoso. Se dice que escogieron “Caron” por ser corto, fácil de recordar y de pronunciar en distintos idiomas. En realidad, en una Francia recién salida del Affaire Dreyfuss, Daltroff sonaba extranjero y judío, ambos membretes peligrosos. Caron era más francés.

Ernst Daltroff era un viajero infatigable, y químico de profesión. Su amor por el perfume se lo había inculcado su madre y este amor lo llevó a visualizar la perfumería de La Rue de la Paix como una fuente de celebres fragancias. No contó con mucha suerte al comienzo,  y sus primeros productos no tuvieron éxito.



Todo cambiaria en 1906,  cuando conoció a una costurera belga llamada Felicie Wanpouille. No sabemos si fue amor a primera vista, pero para Ernest ella seria su musa, su inspiración y su más importante colaboradora. Bajo la influencia de Felicie, Daltroff crearía aromas hasta hoy famosos. Ella, por su lado, diseñó preciosos frascos y se encargó de la publicidad.



En un mundo en el que imperaban los refinados perfumes de Guerlain y Worth, la Casa Caron se atrevía a ser revolucionaria y moderna. Su primer exitazo fue el,  hoy legendario,  Narcisse Noir (1911). Recordarán los admiradores de Sunset Boulevard que es el perfume que usa Gloria Swanson en su última y mejor interpretación de una reclusa estrella del cine silente.



Sin embargo, Noir fue llevado a la fama por la novelista inglesa Rumer Godden. en su novela Black Narcissus.  Los que hayan visto el filme o la miniserie recordarán como este perfume tan afrodisiaco enloquece las hormonas de una comunidad de monjitas en una villa perdida en Los Himalayas.




En medio de la Primera Guerra Mundial,  Daltroff crea un perfume, N’Aimez que Moi (No ames más que a mi) para que las mujeres recuerden a sus hombres en el frente de batalla. La posguerra y los Años 20 traerán perfumes con nombres modernos y osados como Tabac Blond que celebra a la mujer fumadora y En Avión que homenajea a las pioneras de la aviación. Para 1923, la firma Caron ya ha cruzado el Atlántico y abierto una tienda en la Quinta Avenida.




Entremedio se crean perfumes hoy clásicos como Nuit de Noel y Bellodgia. En 1933,  debuta el delicioso Fleur de Rocaille (flores del arroyo) que el protagonista de Perfume de Mujer reconoce en la maestra que atrae su atención al final del filme.




La mancuerna Daltroff-Wanpouille no solo sirve a un público femenino. En 1934,  la nariz Daltroff trae al mercado Pour un Homme. Pero en 1939, Ernest Daltroff toma conciencia de que se avecinan tiempos peligrosos,  más para los judíos como él. Emigra a Nueva York donde fallecerá en 1941.



Antes ha tenido la previsión de poner su firma a nombre de Felicie. Ella y su esposo, Jean Bergaud,  lucharán durante la Ocupación para mantener abierta la tienda. En 1941 , los alemanes casi se apoderan de Caron y durante todo el conflicto, la perfumería estará sometida a altos impuestos.

Caron sobrevive a la Ocupación y Felicie Wanpouille seguirá al timón hasta 1962. Desde entonces ha pasado por muchas manos (Revillon, Piver) hoy es parte del Grupo Cattleya (perteneciente a Los Rothschild) . No me he molestado en darles las fórmulas, porque lo que van a encontrar en el mercado son refórmulas de refórmulas. Por ejemplo, todo el contenido erótico del primer Narciso Negro ahora se limita a mucho azahar como si fuese un bouquet de novias.

Hay un solo perfume Caron que nunca ha sido reformulado. Aunque salió a la venta en 1941, se le adjudica a la nariz de Ernst Daltroff, por lo que puede que haya dejado la fórmula con su musa antes de partir al exilio. Royal Bain es un producto simpático. Viene en un envase que simula una botella de champagne y su nombre puede deberse a la leyenda que las grandes cortesanas, amantes de reyes, se bañaban o las bañaban en Dom Perignon.



A pesar del distinguido nombre, Royal Bain nunca fue un perfume caro. No se le tomaba muy en serio y en mi casa se compraba para bañar a los peques. ¡De veras! Recuerdo haber tenido cinco o seis años ( mi hermano dos menos) y estar en la tina para el baño nocturno viendo como nuestra Nana Yolita derramaba lentamente la botella en el agua. Aunque ya éramos tan sofisticados que habíamos probado champaña, algo había dentro del frasco que provocaba que la tina se llenase de espuma como si hubiese  la Nana ns hubiese vaciado encimaun botellón de Valdivieso, entonces el mejor champagne chileno.



Todavía nos recuerdo pataleando en el agua y gritando “¡Échale más Champagne , Nana, que queremos emborracharnos!”  Realmente creíamos que era un licor. Solo descubrí que su contenido alcohólico ni era champaña ni era sabroso,  el día en que me atreví a probar el perfume y me quemé la lengua.



Cuando decidí reabrir el 2024 en Latinas de ayer con mi historia de perfumes,  busqué en varios sitios alguna fragancia Caron que no asaltase el bolsillo. Las pocas todavía en el mercado cuestan más de cien dólares. Pero encontré una ganga en un frasco de Royal Bain ($32). Se lo mencioné a mi hermano que lo incluyó en sus ocho regalos de Janucá.

Cuando llegó me sorprendió lo pequeña que era la botella. Mi segunda sorpresa fue más importante. Me esperaba una colonia para baño, algo cítrico como Jean Naté. No fue así.  El momento que lo olí me embargó el perfume de lilas. Después de la gardenia, la lila es la flor que despide el olor más delicado del reino vegetal. Desde que Alyssa Ashley dejase de producir sus fragancias florales que me he embarcado en una búsqueda de un buen perfume de lilas. Fracaso total. Lo último fue la adquisición de un frasco de Pacifica que prometía el olor deseado y que no cumplía con su promesa.



En las primaveras de mi infancia había casas, entre los Poniente y Oriente de Viña del Mar,  cuyas rejas se cubrían de lilas blancas y moradas. Caminar por esas calles, rumbo a la escuela o a la playa,  era deslizarse por un paraíso oloroso. Cuando en mi octavo cumpleaños me regalaron Bajo las lilas supe inmediatamente porque Louisa May Alcott había escogido esas flores para su título.  Para resumir,  Royal Bain de Caron es vivir ‘Bajo las lilas’. De alguna manera esta botellita tiene la cualidad proustiana de remontarme a una infancia  que fue la época más feliz de mi vida.



La nota final la ponen ustedes. Si prefieren perfumes de alto precio, algún clásico de Caron puede ser una elección sensata. Inclusive en sus nuevas fórmulas siguen siendo muy refinados. Si quieren conocer el verdadero perfume de lilas a un precio razonable, váyanse por el Royal Bain.

 

 

jueves, 30 de diciembre de 2021

Aromas del Ayer: Los Perfumes de Bourjois

 


Aunque Bourjois es hoy una reconocida fábrica de cosméticos, erase una vez que sus perfumes fueron los favoritos de las mujeres del Primer y Tercer Mundo. Sobre todo, de aquellas que no tenían dinero para comprar un Guerlain o un Chanel. La ironía es que hoy esos mismos perfumes Bourjois cuestan arriba de cien dólares.



En 1862, un actor llamado Joseph-Albert Ponsin descubrió un tipo de polvos faciales que hacía reflejarse mejor las facciones de quienes estaban en el escenario. Un año más tarde, Ponsin patentaba su producto y entraba en sociedad con un Monsieur Bourjois, quien para 1868 manejaba la firma.

Su mejor producto eran los polvos de arroz Java que Bourjois hizo vender en cajitas redondas. Para fines de siglo,  la firma producía todo tipo de afeites, incluyendo una pomada para los mostachos varoniles.



A principio de siglo XX, Bourjois decide probar suerte con perfumes. Los primeros,  Rose Pompón y Mimi Pinson,  han desaparecido de la historia. No se puede decir lo mismo de Cendre des Roses que nace en 1907 y será un producto popular por medio siglo llegando a las perfumerías de todo el mundo. Incluso las droguerías australianas donde en Los 30s lo usará Meggie Clary la protagonista de El Pájaro Espino de Colleen McCullough.



La popularidad de este perfume llevó a crear similares como Cenizas de Violeta, de gardenia y otras flores, pero las Ashes of Roses siguió siendo muy popular hasta fines de Los 50 y conllevaría a la creación de cremas, talcos y rouges que acompañaban a la fragancia.



En 1917, Los Hermanos Wetheheimer (los mismos que fueron dueños de Chanel) adquieren la firma Bourjois y transforman su perfumería. Lo primero que hacen es una campaña publicitaria muy original para la época. Se inventan un personaje “Babette”, que representa la chica moderna. En diferentes anuncios se cuentan las aventuras y desventuras de Babette a la vez que se publicitan los perfumes que ella usa.



Otra novedad es que Bourjois se da cuenta que la mujer moderna no teme maquillarse en público y que carga sus cosméticos en su pequeño bolso. En su auxilio, Bourjois creará envases pequeños que quepan en los bolsos de mano. Así aparecen los tubos de labiales, las polveritas, y las botellitas de perfume.




La década de los 20 verá el nacimiento del perfume más famoso de la firma. Se trata del todavía en el mercado Soir de Paris, que al otro lado del Atlántico se llamará Evening in Paris.



En America Latina, donde fue igualmente apreciado conservó el nombre en francés como nos lo muestra este comercial de ;la revista chilena Eva de 1945.



 Este perfume que nació en 1928 ha tenido dos reformulas, una en 1958 y otra en 1991. Ninguna lo ha mejorado. No dejen que color azul cobalto de la botella los deslumbre. Se trata de una ensalada de ingredientes que no pegan ni con cola y el resultado es muy poco agradable. Por eso yo no gastaría los cien dólares que solicitan en Amazon.com u otras tiendas por enviarnos un frasco de buen tamaño.



La década de Los Treinta traería nuevos nombres y más popularidad a la perfumería con productos hoy olvidados como Amok , inspirado en el título de una novela de Stefan Zweig, o Chicote que llevaba el nombre del famoso bar madrileño, pero el que causaría furor a ambos lados del Atlántico seria Kaboko. Su nombre significa “cajita” en japones y pretende ser un oriental, pero acaba siendo una cajitas de sorpresas.



En mi infancia tuve acceso a dos productos de perfumería, los que venían del tocador de mi madre  y los que venían  del cuarto de servicio. Pronto mi naricilla notó la diferencia. En aquel entonces, la latina que no podía comprar Dior o Guerlain, se aprovisionaba de lo que el comercio llamaba “lo último de París”.  Así las secretarias, dependientas de tienda y el servicio doméstico olían a Pompeya de Piver o a lo último de Lentheric o Bourjois. Así fue como conocí a Kobako. Hoy pueden probar la reformula del ’82 en alguna tienda especializada en perfumes vintage. Es una versión más recatada de la original que por algo yo llamaba ‘sobaco”.



En mi infancia los perfumes Bourjois más conocidos eran el Glamur con su tapita celeste, del que ya hablaré, el Kobako y el Mais Oui con un frasquito que parecía una mitad de flor y que yo gané una vez en un concurso escolar . Nuca llegué a usarlo, mi madre lo lanzó al cesto de la basura exorcizándolo con uno de sus discursos más clasistas:  “¡Ése es perfume para las huasas recién llegadas del campo, para las rotas de la pobla,  y para las patines!” Este último era un apelativo despectivo para las prostitutas que trabajaban en la calle.



El Kobako en cambio sí lo conocí, y lo sufrí porque solo olerlo y ya se te ponían las fosas nasales y las orejas coloradas. Era, su versión original, un perfume insolente, hediondo, potente. Un perfume animal, pero también una encapsulaciones de las bajas pasiones y de los efluvios provocados por ellas en el cuerpo humano. Cuando en Masters of Sex apareció un empresario que buscaba una fragancia que oliese a “sexo” inmediatamente pensé en Kobako.



Para Los 60, ya en venia en su elegante pomo de cristal cortado sino en un frasco ordinario coronado con una tapa roja que parecía un gorro frigio. A veces las nanas me permitían olerlo y siempre se reían por las muecas de desagrado que yo hacía. es que ese olorcito… Cuando les hablé de Tabú les conté que Jean Carles había creado un perfume “para pu…”. ¿Es acaso una coincidencia que el mismo año salga la venta Kobako que supera lo sensual de Tabú con su tufo a sexo?



A pesar de que la formula original contenía muchos de las especias ( clavo y canela) , y de una combinación animal de almizcle, ambargris y secreciones glandulares de las indefensas algalias  que aparecen en perfumes fuertes de la época como Tabú, Maja y L ‘Origan de Coty, Kobako lo sobrepasa con esa adición de cuero, la apestosa férula, el liquen balcánico y las semillas de tonka con su olor a tabaco. Tabaco, cuero y almizcle habían sido el sello del revolucionario Habanita, pero donde Molinard dio un toque masculino a sus clientas, Bourjois quería extraer lo más brutal de lo femenino. En suma, su perfume es para hembras bravas.



Es 1982, Bourjois reformuló su audaz fragancia restándole los aromas masculinos y los tufos indecentes. Quedó así un tenue floral acolchado por los olores animales y coronado por la canela. Ni se molesten en probarlo.



Aunque Bourjois es hoy una fabricante celebre de cosméticos, no ha dejado de lado el perfume. Alla arriba mencionaba Glamour, otro de los perfumes conocidos de los 50. Venia en unestuchito  azul celeste , muy simpático. En el 2013,  Bourjois revivió el nombre en un cuarteto de florales-frutales que destacan por sus simpáticos envases decorados con moños.



Azul marino es el lazo de Glamour Chic que usé este otoño donde la nota baja de gamuza (piel) supera a los efluvios florales y frutales. Rosa con lunares blancos es el moño de Glamour Fantasy cuyo aroma es un coctel de cerezas al jugo, vainilla y un macarrón relleno de mermelada de frambuesa. Un corbatín rosa pálido decora el envase de Glamour Lovely con su énfasis en las rosas;  y morada es la cinta de Glamour Excessive que ahoga con vapores de coco y cardamomo a la fresia y la peonia. Para quien gusta de este tipo de aroma están a la venta por precios muy asequibles.



En 1987, Bourjois sacó al mercado Cin d’Oleil un cítrico mentolado que hoy sigue en venta en variaciones y nuevos nombres y a bajo precio. Como Glamour también se trata de florales/frutales con más hincapié en lo último. Lady Rock que solo cuesta 18 dólares en Amazon es acaramelado. Y Coup de Fourdre tiene el sabor de un macarrón de frambuesa unido a cereza que lo igualaría al Glamour Fantasy si no fuera por la adición del regaliz.



En resumen, el perfume Bourjois hoy es un perfume suave para nenas, incluso los  florales a la antigua como Nuit en Paris. La diferencia está en los precios, pero es bueno recordar que un día la firma fue famosa por perfumes sensuales como sus Cenizas o “ínfamosa” por tufos como el de Kobako.

lunes, 8 de noviembre de 2021

Aromas del Ayer: Givenchy y su Perfumería

 


Llega diciembre,  mes de regalos y muchas veces el regalo más sencillo para ofrecerle a una mujer parece ser un perfume. Con tanta variedad en el mercado, la elección puede ser difícil, pero nunca se falla, ni en precio ni en calidad, cuando se trata de un Givenchy. Pero hablar de la perfumería de Givenchy obliga a hablar de él, uno de los couturiers más influyentes y dignos de admiración en la historia de la moda.

Ignorancias de la MetGala

En la última—y más bochornosa —MetGala,  se esperaba que el tema de la noche,  y que se manifestaría en el vestuario de las invitadas,  fuesen los iconos de elegancia estadounidense. Al final todo acabó en un mercado de carne femenina en la que había una competencia de cuál iba más encuerada.

Ese fue el caso de la despistada Kendall Jenner  quien declaró estar homenajeando a Audrey Hepburn. Aparte de que Audrey era inglesa,  nunca hubiese aparecido semi desnuda en un sitio público. Para continuar con el despiste, la modelo dijo que su no-vestido era una imitación de un diseño de Givenchy para la Hepburn en Mi Bella Dama. ¡Ay muchacha! Anda a la escuela antes de hablar. El vestuario de My Fair Lady lo diseñó el fotógrafo Sir Cecil Beaton. Sin embargo la actual Casa Givenchy fue la mas despistada al crear este modelito  que ensucia a la musa de su fundador   y al mismo modisto que   jamás  hubiese desnudado a Audrey de esa manera.

                Kyle y un modelito de la actual casa Givenchy que hubiese horrorizado a su autor y a Audrey

En resumen, se sabe que existió un Hubert de Givenchy, pero tan poco de él , que es posible que su nombre sea difamado por cualquier influencer ignorante, valga la redundancia porque las dos son sinónimos. Por eso hora es de hablar de quien fue este mago de la moda.

El Diseñador más Joven de Paris

Con la biografía de los modistos siempre se parte de ideas preconcebidas como que son todos gays (Givenchy lo era) y que vienen de la pobreza abriéndose paso,  como Cenicienta,  en las pasarelas. Ese no fue el caso de Hubert James Marcel Taffin de Givenchy quien nació en 1927.

Su padre, el Marques de Givenchy venia de una antigua familia de Artois y sus hijos se criaron en la opulencia. Aunque Hubert era el menor y no el que heredaría el marquesado, la costumbre francesa exigía que se le asignase el título de “conde”. El Marques falleció en 1930, y Hubert, de tres años, y su hermano se criaron con su madre y con su abuela materna.




La madre del joven conde venia de una familia de artistas y decoradores. Su padre había sido director de la famosa fábrica de tapices Los Gobelinos. Ese temperamento artístico formó a Hubert y,  a pesar de que se le encaminaba hacia la abogacía, acabada la guerra partió a París a estudiar en la Escuela de Beaux Arts.

Fue en el Paris de posguerra,  donde se comenzaba a revolucionar la moda,  que Hubert encontró su vocación. Comenzó trabajando para el taller del legendario Lucien Lelong, donde haría amistad con Christian Dior, luego pasó al atelier de Jacques Fath y 1950 lo encontró convertido en el director artístico de la Casa Schiaparelli.

En 1952 abrió su propia casa de modas. Era , a los 25 años, el diseñador más joven de Paris, pero, aunque trataba de seguir el estilo de vestir del momento, presentía que todavía no había encontrado una identidad de modisto.  Imperaba el New Look de Dior, pero si algo conocemos de las hechuras de Givenchy ahí no entraban las faldas voluminosas, los cien enaguas,  ni las cinturas de avispas propias de ese estilo.

Audrey y Balenciaga

Dos encuentros lo ayudaron a definirse. uno fue con su ídolo Cristóbal Balenciaga y se dio en Nueva York en 1952. Apadrinado por el doyenne de la moda, Givenchy se atrevió a experimentar y lo vemos en su primer vestuario cinematográfico Sabrina de 1954 que lo llevaría a conocer a su musa.



Ese primero encuentro es épico.  Antes de comenzar a filmar Sabrina, se creía que el vestuario estaría a cargo de Edith Head,  la diseñadora hollywoodense por antonomasia, pero a William Wyler se le ocurrió que Sabrina debía traer algunas prendas como evidencia de su estadía en Paris.

Givenchy recibió noticia de que la actriz “Hepburn ”planeaba visitarlo en su taller. Se volvió loco de alegría. Cuál sería su sorpresa al ver entrar no a su admirada Katherine, sino a una muchachita delgada,  alta, en pantalones Capri escoceses rosa y blanco, camiseta de franela y zapatos bajos.

Molesto, le dijo que no tenía tiempo para diseñar para el cine. Resulta que Audrey lo llevaba monitoreando por mucho tiempo y soñaba con convertirlo en su modisto. Conmovido por esa admiración, el Conde Givenchy le permitió examinar su guardarropa y sus bosquejos. Audrey eligió tres modelos, el traje con el que regresa a Long Island, un vestido negro de cocktail para su primera salida con Linus (Bogie);  y el hoy icónico traje de noche con el que irrumpe en la fiesta de los Laramie.

                                El trio de hechuras de Givenchy para Sabrina

Sin embargo, aunque las tres tenidas aparecen en pantalla, el modisto francés no recibe crédito alguno. Cuando Sabrina gana un Oscar por Mejor Vestuario quien lo recibe será Edith Head que hasta el día de su muerte jurará que los diseños le pertenecen. Algo que los conocedores ya notan es que el vestidito negro de Sabrina, con su hechura bateau y ese escote en forma de V de la espalda,  acusa una influencia francesa.

Dolida por lo ocurrido, Audrey Hepburn exigirá que Givenchy, ahora su amigo de por vida,  diseñe toda su ropa en la pantalla. Para cuando Funny Face es nominada para un Oscar por Mejor Vestuario, el nombre del joven diseñador ya aparece como responsable de un guardarropa muy original.

Para la heroína del filme,  Givenchy elige estilos bohemios de Greenwich VIllage, pero también un aire del París Existencialista donde viaja el personaje. Pantalones pegados a la piel, mocasines y esos sweaters negros ceñidos que Juliette Greco, una de las musas del Existencialismo, había puesto de moda. También Funny Face será recordada como la promotora de los vestidos cortos para novia.



Más corto fue el minivestido rosa con el que Audrey se casaría, en segundas nupcias, con el siquiatra italiano Andrea Dotti. Ese también fue diseño de Givenchy que convirtió a la actriz en su musa. Para ella diseñó el vestido-túnica negro con el que inicia Breakfast at Tiffany’s. Hoy considerado el traje más icónico del cine, ese vestido es un ejemplo del estilo que Givenchy impondría fines de los 50/comienzos de los 60.




Como estoy escribiendo paralelamente algo sobre Balenciaga me es difícil distinguir entre las contribuciones de ambos a la historia de la moda. Todo deviene en un “¿Quien vino primero?” Lo cierto es que en los Cincuenta,  pupilo y maestro trabajaron un tipo de estilo que culmina en su colección en conjunto de 1957.

Nos queda claro que a diferencia de modistos que han buscado deformar el cuerpo de la mujer aplicándole cánones de belleza imposibles, Balenciaga y Givenchy poco caso hacían del cuerpo de sus clientas que solo servía de percha para sus obras de arte. Por eso no les importaban las cinturas estrechas, los bustos pronunciados o el esconder o destacar caderas.

Así vemos en su costura una resurrección del camisero de Los Veinte, bastante suelto y que no necesita de una modelo curvilínea. Ya para comienzos de los 60 resucitan el Corte Imperio que traslada la cintura a debajo del busto y que sirve para su estilo favorito la hechura tubular tipo vestido negro de Diamantes al desayuno. Llegarán aún más lejos con diseños estrambóticos como el Baby Doll,  un corte repolludo y amorfo que hace parecer a la modelo o un bebé o una muñeca de trapo. Otra extravagancia sería los vestidos globos en el que quien la viste desaparece en una prenda esférica.

                                              Abrigos globo
                                      vestidos saco
                               La hechura Baby Doll

 El desfile del 57 fue el paso definitivo para establecer a Hubert de Givenchy como un maestro de la Alta Costura. Las clientas se aglomeraban para ver sus modelos en las pasarelas. A la lista de celebridades se agregó la Primera Dama de los Estados Unidos. Givenchy diseñó la túnica negra y mantilla que Jackie lució en su entrevista con el Santo Padre. El mismo velo acompañó a la Viuda Kennedy al funeral de su marido cuando Jackie vistió un dos piezas negro de Givenchy.



La muerte de Balenciaga en 1972 le dejó al Conde Givenchy un trono desde donde reinaría sobre el mundo de la moda hasta 1995 en que se retiró. Aunque vendió su firma mucho antes, fue quien escogió a sus sucesores. Modistos de la talla de John Galliano y Alexander McQueen estuvieron a cargo de la Casa Givenchy. En el 2019, el también modisto Philippe Venet anunciaba el fallecimiento de quien había sido su pareja por años, Hubert de Givenchy.

Givenchy y sus Perfumes

A grandes rasgos esta es la impresionante trayectoria de uno de los maestros de la alta costura, ¿pero ¿dónde dejamos su perfumería? Fue en 1957, en su ascendencia a la fama,  que Givenchy decidió meterse en el negocio de los perfumes y puso a cargo a su hermano, el Marqués de Givenchy. Aunque su primer perfume fue Le Dé, ese mismo año (57) lanzó al mercado L’Interdit, que hasta hoy es el perfume más conocido y reconocido de la firma.

Creado por Francis Fabron, a pesar de que su nombre se traduce como “Lo Prohibido”, L’ Ínterdit es un inofensivo floral cuya mayor virtud fue que la lo promocionó la propia Audrey Hepburn. No solo lo usaba, sino que le hacía propaganda comercial siendo la primera vez que una actriz de su categoría publicitaba un perfume. Hoy el perfume es publicitado por Rooney Mara.




Por décadas L’Interdit fue la gran y semi única contribución de Givenchy al universo de la perfumería. En 1959 creó su primera colonia para varones,  Monsieur Givenchy. El legendario Freddy Mercury, dependiendo de su estado de ánimo, alternaba entre rociarse con Monsieur Givenchy o con L’ Interdit.

En 1981 las presiones de trabajo y vaivenes económicos llevaron a Givenchy a vender su fábrica de aromas a la Veuve Cliquot, los productores de la famosa champaña. Bajo su patrocinio nació el exótico Ysatis, todavía en producción.

Ysatis es un aroma único. Eso se debe a sus exóticos ingredientes o a la cancelación de otros como las notas altas de gálbano amortiguadas por coco y palo de rosa. La nota media de miel varía el colchón indispensable de rosa y jazmín. En cuanto a las notas bajas donde predominan maderas preciosas, especias y fragancias animales,  se ha introducido un olor asociado con las colonias masculinas, el ron. Dominique Ropion fue el creador de esta maravilla odorífera.



En 1986 Parfum Givenchy fue absorbido por el consorcio de Louis Vuitton. Con ellos iniciaría una nueva etapa de aromas hoy celebres y fáciles de conseguir en todo el mundo. Les paso una mini lista —todos probados y aprobados por Servidora— que pueden conseguirse en Amazon en USA , Amazon.es, y los Amazon de Latino America. También los trae la sección de Alta Perfumería del Corte Ingles en España y la cadena Ripley en Sudamérica

Amarige 1991. A pesar de sus veinte años en el mercado, sigue siendo uno de los más reconocidos de la perfumería de Givenchy con su combinación exacta de flores y frutas como durazno (melocotón) , mandarina, ciruela y bayas. Lamentablemente, como contiene gardenia, ya no lo puedo usar.



Fleur d’Interdit 994: Aquí hice un poco de trampa porque es un perfume descontinuado, pero todavía se le puede encontrar en sitios como E-Bay y Esty. En 1997, cuando recibí mi primer sueldo en Chile, lo empleé en comprar una botella de este producto Givenchy. Creo que lo que me atrajo fue su envase en cristal labrado con tapita como sombrero. También su color, un rosa anaranjado.



El perfume en si es una maravilla, vibrante, efervescente. Yo lo llamo “el champaña de los perfumes” porque tiene un efecto fizzy como se llamaría en inglés, casi espumoso. Eso lo consiguió Daniel Moliere con una combinación de flores de fino aroma,  con notas altas de jacinto, medias de lila y bajas de heliotropo. Encima hay un efecto frutal que es lo que vuelve el perfume en una noche de carnaval con notas altas de frambuesa, fresa, melón y sandia

Organza 1996: en el 2002, yo estaba,  en términos económicos,  pasando por la mejor etapa de mi vida. Fue entonces que decidí comprarme algún perfume fino, caro, y moderno que me definiese más que las fragancias de droguería o de los catálogos de Avon y L’Bel que me habían acompañado en mi regreso a Chile. Así fui al mesón de perfumería de Ripley y adquirí dos fragancias BLV de Bvlgari y Organza de Givenchy (además me regalaron muestras de Jaipur de Boucheron y un Montblanch , no recuerdo el nombre).

Organza era exquisito, pero no iba conmigo. Era cuestión de piel y a Mauro no le gustaba. Acabé regalándoselo a mi Nana Angelita a la que le sentó divinamente. Mas allá de mi complejo PH, no es un perfume para todos los gustos y el aroma que se siente en la botella no es igual al aplicado a las muñecas o sienes, pero a quien le sienta bien, Organza aporta distinción y frescura.



El nombre se refiere a un tipo de muselina bordada con la que se confeccionan vestidos de novia y de primera comunión y otros trajes de fiesta, también mantelería y visillos para las ventanas. Es una tela muy delicada y primorosa y parece milagro que Sophie Labbé haya podido envasar esa aura tan etérea en un frasco de perfume.

El frasco es otro complemento del perfume tan hechicero. Es un envase tubular en cuyo interior se ve una figura femenina o un maniquí portando un vestido de noche. La tapa tiene “rulos ”evocando un peinado ondulado. Es un perfume totalmente femenino.



La pregunta es cómo se consigue que un perfume huela y se sienta como una tela “crujiente”. Yo recuerdo de pequeña que al ponerme un vestido de organdí creía que me vestían de merengue. Ese es el olor a organza, un olor amerengado, crocante que se consigue lanzando sobre una combinación de flores blancas (gardenia, azahar, madreselvas, nardos y jazmín) esencia de nuez y un espolvoreo de nuez moscada. ¡Es tremendamente original!

Pi 1998 A fines del Siglo XX, Alberto Morilla diseña este perfume para caballeros,  picante, ardiente cuyo nombre griego oculta un muestrario de hierbas de cocina como el estragón, el romero, la albahaca y la esencia de almendra.



Hot Couture 2000 Alberto Morillas volvería a crear perfumes para Givenchy, abriendo el Tercer Milenio con el desilusionante Hot Couture. Dicen que es floral, pero francamente. se trata de frambuesa con pimienta. Hagan la prueba, sazonen un plato de frambuesas con pimienta y verán que el olor es el mismo. Aun así, es muy cotizado y muchas famosas, Ariana Grande y Taylor Swift, entre ellas lo usa.



My Couture: 2003. Diferente es el cuento con MY Couture que estoy usando al final del otoño. Un deliciosa combinación de fresia y grosella y que se vuelve “picaresca” gracias a una buena dosis de almizcle.  Mi única queja es que los frascos de las Couture son feísimos.




Very Irresistible 2003: Hot Couture pasó sin pena ni gloria porque en ese mismo año, la intrépida casa perfumera lanzó al mercado el más famoso,  en lo que va del siglo,  de sus perfumes: Very Irresistible. Este perfume tuvo dos factores a su favor . El primero fue una extensa y llamativa campaña publicitaria a cargo de Liv Tyler. El segundo son sus ingredientes.



Se puede decir que Very Irresistible es un perfume de rosas.  Sus ingredientes incluyen el dulce aroma de la rosa centifolia;  la rosa emoción, una rosa te hibrida; las rosas pasión de tonos blanco y durazno que suelen usarse en ramos de novia; y la rosa fantasía que parece haber sido creada para esta fragancia. Lo que me impide considerar a Very Irresistible como un soliflore rosáceo es la presencia de la hierbaluisa que le da un toque mentolado, el anís que lo hace más dulce que otros perfumes de rosa y la peonia. La combinación rosa/peonia me recuerda otro de mis perfumes favoritos: Stella de Stella McCartney.

Yo vine a conocer el perfume solo cuando volví a Nueva York y fue una de las primeras adquisiciones que hice en la tienda de Fragrance.net. Me encantó. Me encantó su envase que fue el último bonito de Givenchy que en este siglo le ha dado por embotellar sus perfumes en frascos cuadrados sin personalidad.



Very Irresistible viene en una botella asimétrica que recuerda a la de Kenzo Flower, pero que difiere de la del japones en color. Haciendo hincapié en su contenido “rosáceo”, el perfume liquido ha sido teñido en un tono rosa tornasolado que le da belleza y personalidad al producto.

Very Irresistible es un perfume maravilloso cuyo único defecto es que dura poco. Su fragancia se desvanece a la hora de aplicada. Uno debe rociarse a cada rato y así no hay perfume que dure ni presupuesto que aguante.



La inconstancia del olor es algo que parece afectar a todos los perfumes contemporáneos de Givenchy. Lo encuentro en Dahlia Noir, Ange ou Demon y Eaudemoiselle. Aparte de que ninguno es muy aromático, particularmente esa combinación de tomillo, azafrán y mandarina que convierte a Angeo u Demon en un tufo insoportable.

Afoguémosles que los envases son feísimos, cuadrados, hinchados o el del Ange ou Demon que parece la caperuza de Darth Vader. Por eso aconsejo que para regalar o usar,  elijan entre los perfumes de Givenchy pre-2003.



Sigan mi consejo prueben estos perfumes, regálenselos a alguien o alégrense cuando al desenvolver el papel de un presente navideño encuentren un Givenchy. Cuéntenme de sus experiencias pasadas y si van a probarlos después leer el artículo cuéntenme como les fue