Mostrando entradas con la etiqueta Hollywood. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hollywood. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de agosto de 2019

Latinas en Hollywood: Olivia Hussey



El año pasado Olivia Hussey volvía a ser noticia. El motivo fue su autobiografía,  The Girl on the Balcony. Por ella me enteré de su triste vida en Tinseltown, de sus matrimonios, que fue violada por el ex marido de Susan Strasberg y, más importante, que es argentina, porteña, que su verdadero apellido es Osuna. Eso la convierte en una latina de Hollywood.

Olivia Osuna nació en Buenos Aires en 1951. Su padre Andrés, se había hecho conocer como cantante de tangos bajo el nombre de Osvaldo Ribó. Su madre, Alma Joy Hussey, pertenecía a una familia de origen escocés que llevaba ya tres generaciones establecida en la Argentina. Sus padres primero querían ponerle Victoria, en homenaje a la ciudad de Entre Ríos de donde era oriundo Ribó. Luego se decidieron por Olivia, una variación de “Olive”, el nombre de su abuela materna.

Una Infancia Dickensiana
Cuando Olivia tenía dos años y su madre estaba embarazada de su hermanito Andrew, Osvaldo y Joy se divorciaron. Poco después, Joy comenzó a trabajar de secretaria de un bufete de abogados. A pesar de que su hermana la ayudaba con los niños, Joy eventualmente decidió internar a sus hijos. Olivia y Andrew pasaron tres años en un internado. Finalmente, Joy convenció a Osvaldo, que seguía siendo su marido, de permitirle a los niños viajar con ella a Londres a ver a sus parientes. Solo Joy sabía que ese viaje sería para siempre.
"Livi"como la apodaban

En el avión Olivia hizo un voto. No volvería a la Argentina sino hasta que la recibiera el presidente de la república. Así fue en 1970, cuando la Julieta por antonomasia llegó en un vuelo pagado por el gobierno argentino y pudo abrazar a su abuela enfrente de las cámaras de televisión abierta.

De regreso a la Argentina

Para Olivia el cambio fue atroz. Solo hablaba castellano (hasta hoy conserva un acento), no tenía dinero, extrañaba mucho a su padre. Sus primeros años fueron dickensianos. Su madre trabajaba de secretaria en el consulado argentino en el día y de camarera de noche. La dueña de la casa de huéspedes mantenía encerrados a los niños en su cuarto hasta que llegaba la madre; se comía los bifes chorizo que traía Joy de la embajada; y luego los estafó con una falsa venta de casa. Para colmo, las maestras de la escuela inglesa golpeaban a la pobre “Livi” sin piedad. Su único escape era el cine.
Joy Hussey

Desde los cuatro años que Olivia quería ser actriz. A los ocho le anunció a su madre que “era hora de tomar en serio su carrera dramática”. Joy, y eso que no tenían dinero, acompañó a su hija a la prestigiosa Escuela Conti de Drama. Ahí  “Livi” se ganó a la directora, Miss Conti, vaticinando que algún día ella sería una actriz famosa. Impresionada por el desplante de la pequeña, la directora la admitió.

Olivia también le prometió a su madre que con su trabajo se costearía sus estudios. En los próximos años la pequeña hizo incursiones en el cine como en el filme de Maureen O’Hara “La Batalla de Villa Florita”, apareció como extra en obras de teatro del Old Vic, y trabajó como modelo. A los 13 años obtuvo el rol de Jenny Gray en la primera adaptación teatral de La primavera de una solterona junto a Vanessa Redgrave.
Como Jenny Gray

La Niña en el Balcón
Seria en esa misma pieza, dos años más tarde que Olivia llamaría la atención del gran director italiano Franco Zefirelli. El director había llegado a Londres en busca de una Julieta única. Aunque su versión de Romeo y Julieta iba a ser filmada en Italia, en homenaje al Bardo, Zefirelli quería que su elenco principal fuese compuesto por histriones británicos. Su única condición, impuesta a sí mismo, es que los protagonistas fuesen desconocidos.

Olivia impactó al director inmediatamente. Tras varias pruebas que la quinceañera pasó con sobresalientes, Zefirelli estaba seguro: esa era su Julieta Capuleto. Hasta hoy no he visto (ni nadie) una mejor versión de la tragedia de Los Amantes de Verona.

Es el mejor rol de Olivia y tanta es su vinculación con el papel que su autobiografía se titula The Girl on the Balcony (La niña  en el balcón). Sin embargo, el subtítulo  Olivia Hussey Finds Life After Romeo and Juliet es un agridulce recordatorio de que ese filme fue su canto del cisne y el comienzo de muchas desdichas para una talentosa jovencita que logró hacerse de una carrera no gracias a la fama, sino a pesar de ella.

Por comenzar, es un mito que Olivia haya sido amante de su coestrella Leonard Whiting. Salieron, intercambiaron besitos, pero ambos eran muy inocentes.  De quien Olivia se enamoró fue de Zefirelli (aun después de enterarse que él era homosexual). Hasta su muerte, el director fungió como mentor y figura paterna de la argentinita.

Fue Zefirelli quien la convenció de filmar desnuda. A pesar de que la escena es de buen gusto, y según Hussey,  los camarógrafos e iluminadores voltearon la espalda para no avergonzarla, hoy sería imposible, aun con permiso de los padres, tener a una chica tan joven filmando una escena así.

Para colmo, una de esas “bienintencionadas” que siempre hay por ahí, le pasó a Olivia, durante el rodaje de “Romeo y Julieta”, un frasco de píldoras para adelgazar. A pesar de que Joy Hussey las arrojó al inodoro, el daño estaba hecho. En una edad critica, Olivia comenzó a sentirse incomoda con su imagen corporal.

Una ironía es que precisamente por ser menor de edad, Olivia no pudo asistir a la premiere que era (debido al desnudo) para mayores de dieciocho. Se tuvo que contentar con una función privada en el Waldorf-Astoria de Londres.

Desde el primer instante el filme cosechó elogios de público y críticos por igual. Olivia ganó el Donatello (equivalente al Oscar en Italia) y un Globo de Oro como Actriz más Prometedora. Fue presentada con la Familia Real Británica (¡Se orinó al ver a la Reina!) y hasta bailó con el Príncipe de Gales, que solo le llevaba tres años.

Tanta fama no hace bien a nadie tan joven y menos a alguien como Olivia Hussey que siempre ha sufrido de una aguda timidez. Como suele ocurrirles a esas personas, la actriz ocultaba su timidez detrás de petulancias algunas inocentes, como quitarse los zapatos y poner sus cansados pies sobre las rodillas del Príncipe Carlos, pero otros alardes fueron más desubicados.

A fines de los 60, existía una exaltación mediática de una “New Girl’, liberada, independiente, sin prejuicios. Las revistas usaron a Olivia como icono retratándola en microminis y fumando. Hace años que Olivia no fuma, y que al ver fotos de ella que suben fans en Instagram ni las reconoce ni recuerda cuando se las tomaron. En ese entonces era ingenua, ultra retraída y dada a sufrir crisis de agorafobia que la mantenían encerrada en su casa.


Sin embargo, uno de los más famosos desplantes de la mini diva acabaría con su carrera. La gran incógnita era cual sería el próximo filme de Olivia y si llegaría a superar a su Julieta. El famoso productor hollywoodense Hal Wallis se entrevistó con Olivia en una fiesta y le ofreció dos jugosos roles. “Ana de los mil días” encarnando a Ana Bolena, y un western llamado “True Grit” junto a John Wayne.

A Olivia le encantaba la idea de ser La Bolena y trabajar junto a Sir Richard Burton, pero no se veía junto a John Wayne. Se lo expresó de la manera más despectiva a Hal Wallis que era amigo personal del Duke. Olivia no solo se cerró las puertas con Wallis, también clausuró una posibilidad de entrar a Hollywood por la puerta grande.

Once Upon a Time in Hollywood
Cuando se es joven, los errores no se sienten y Olivia creía que aun sin Wallis, ella podía ganarse su sitial en Hollywood. Así en 1969, contando solo 18 años, llegó a Los Ángeles donde pronto consiguió un agente, Rudi Altobelli. La Meca del Cine era exactamente como nos la ha mostrado Quentin Tarantino este verano. Pronto Olivia estaba viviendo en Beverly Hills, haciendo amistad con una embarazada Sharon Tate y de romance con Terry Melcher, hijo de Doris Day, productor de los Bee Gees y también con vínculos con El Clan Manson.

La amistad de Olivia y Sharon se hizo tan fuerte que la famosa Julieta decidió trasladarse a la casa de huésped de los Polanski para estar con su amiga cuando naciera el bebé. La noticia de la masacre sacudió a la joven actriz quien igual decidió trasladarse a la mansión de su amiga asesinada. Olivia recuerda que no tuvo miedo, que siguió sintiendo la presencia de Sharon en la propiedad. Hasta hoy Olivia conserva una bufanda de seda naranja que perteneció a Sharon Tate.

A Olivia la amenazaba algo peor que fantasmas, maldiciones y sectas asesinas. Había iniciado un intenso romance con Christopher Jones. Acabado de divorciar de Susan Strasberg, Jones estaba en un momento peak de fama. Tras el cierre de su serie de televisión “La leyenda de Jesse James”, el actor, reconocido por su trabajo en teatro y cine, ya se perfilaba como el nuevo James Dean.
Con Christopher Jones

Lo que no era tan rutilante en Jones era su naturaleza violenta. Hijo de un padre maltratador y de una madre demente, Jones se había criado en orfanatos y había servido sentencia en una prisión militar durante su estadía en el ejército.

Olivia estaba tan enamorada que no hizo caso de rumores, incluso cuando él le propinó un puñetazo en el estómago. Olivia acompañó a Christopher a Irlanda donde él estaba filmando “La Hija de Ryan”” bajo las órdenes de Sir David Lean. Fue en aquel entonces que Jones comenzó a sufrir crisis en el set volviéndose verbalmente agresivo y acusando a sus compañeros del elenco de robarle.
Christopher en "La Hija de Ryan"

Años más tarde, Jones adjudicaría su comportamiento a unas drogas que su coestrella Sarah Miles le había metido, sin él saberlo, en la comida. Otra es la historia de Olivia quien se refiere a esas drogas como calmantes que incluso le dieron a ella para mezclar con la avena del desayuno de su novio y reducir sus crisis. Esto acabó con Jones lanzándole el plato de avena por la cabeza. Ahí, Olivia rompió con él y regresó a Los Ángeles.

El problema es que, a su regreso a California, Jones seguía viviendo en la parte trasera de la casa. Se establecieron reglas, el actor no podía estar a solas con Olivia. La actriz se sintió protegida por este arreglo y siguió su vida de siempre, fiestas, alcohol, marihuana. Olivia incluso había iniciado otro romance, ahora con uno de los bebés de Hollywood. Dean Paul “Dino” Martín era hijo del famosísimo Dean Martin y estaba comenzando una carrera de actor y cantante.
Con Dino Martin

Una noche, sin embargo, Christopher Jones violó su acuerdo. El actor entró en el cuarto de Olivia y tras golpearla salvajemente, la ultrajó. En vez de llamar a la policía, la actriz llamó a Dino cuyo primer impulso fue matar a Jones. Olivia lo disuadió y él se ocupó de cuidarla por dos meses en los que Olivia permaneció encerrada en su hogar curándose las heridas. Al cabo de ese tiempo, descubrió que estaba embarazada.

Tras consultarlo con Dino, con su agente, y con un psiquiatra, la adolescente decidió abortar. Christopher Jones tuvo el atrevimiento de visitarla en el hospital y rogarle que no abortara. Olivia rápidamente llamó a la enfermera y amenazó al actor con denunciarlo su volvía a acercarse a ella
Lo único bueno de ese episodio, Olivia diría más tarde, fue que los cuidados y atenciones de Dino conquistaron su corazón. En abril de 1971, en el vigésimo cumpleaños de la actriz, Olivia Hussey contrajo matrimonio con Dean Paul Martin en Las Vegas.
Su primera boda

El inicio de los 70 sería una época feliz para Olivia. El mejor amigo de su esposo era Desi Arnaz Jr., entonces de novio con Liza Minnelli. Olivia y Liza se volvieron grandes amigas. Olivia entró, además, por la puerta grande, en La Familia Martin. Dean y su esposa, Jeanne, la adoptaron inmediatamente y la presentaron con sus amigos incluyendo lo que quedaba del Rat Pack. Para Olivia todo lo que vivía era deslumbrante y estaba encantada de experimentar el lado glamoroso de Hollywood.
Con Dino y sus suegros.

Esa era la parte buena de su vida, puesto que su carrera estaba definitivamente en declive. Entre 1970 y 1972 hizo solo dos filmes, mediocres y olvidables. Además de haberse enemistado por sus desplantes con la alta jerarquía de Hollywood, tenía problemas para conseguir roles debido a su (me horroriza escribir esto) por su sobrepeso. Si, aunque las fotos nos indiquen lo contrario, era considerada gordita.

Debido a eso se convirtió en una gran consumidora de píldoras adelgazantes que le quitaban el sueño, por lo que Olivia también dependía de somníferos que ahogaba con su coctel favorito (y el mío) un spritzer de vino blanco. Cuenta en sus memorias que hacía dietas en las que consumía nada más que un plato de fideos diarios, ese era el plato fuerte de su día. Tras estas dietas exhaustivas, ella pasaba por periodos de comer incontrolablemente lo que afectaba su organismo.

En 1972, se rumoró que Francis Ford Coppola quería a la argentinita para el rol de Apolonia, la primera esposa de Michael Corleone (Al Pacino) en “El Padrino”. Pero Olivia estaba a la caza de otro rol, el de Maria en la versión moderna de ‘Horizontes Perdidos”.

Hoy que sabemos que ese fue uno de los más sonados fracasos de Hollywood, nos reímos de su empeño, pero en ese entonces no parecía un mal proyecto. Convertir un clásico hollywoodense en un musical moderno no parecía grotesco cuando se había contratado a Burt Bacharach, el compositor del momento, para encargarse de la banda sonora. Ni eso salvó un filme totalmente ridículo.
Con Sir Michael York en "Lost Horizons"

Los empeños de Olivia tuvieron éxito y le ganó a Natalie Wood, el rol de Maria, que otra latina,  Margo había hecho famoso. Sin embargo, surgió un pequeño escollo. El día de inicio de rodaje, Olivia descubrió que estaba embarazada. Hizo un trato con la vestidora quien, en secreto agrandó su ropa para esconderle la panza. Aunque tales esfuerzos fueron exitosos no lo fue el filme donde Olivia bailó e hizo que cantaba, aunque la doblaba Andra Willis

Su única recompensa fue el nacimiento de Alexander Gunther. Alex quien ayudó a su madre a escribir su biografía tuvo como madrina a Liza Minnelli, justo antes que la hija de Judy Garland acabara con su amistad con Olivia. 
Con Dino y Alex

Sucede que Franco Zefirelli quería hacer una nueva versión de La Dama de las Camelias. Se había hablado de que Olivia seria Margarita Gautier. No se sabe por qué razón, el director inició la filmación con Liza como protagonista. Olivia estaba furiosa, por suerte el proyecto nunca cuajó y Liza y su comadre volvieron a amistarse. De hecho, la autobiografía comienza con Olivia en el último matrimonio de Liza.

En 1974, Olivia hizo su segunda película más famosa, la madre del género slasher “Black Christmas”. En ella hay un asesino serial que ataca universitarias en su internado. Margot Kidder y Olivia fueron las protagonistas de un tipo de filme que ha sido copiado hasta hoy.

Reina del Period Piece Televisivo
Tras esta película, Olivia volvió a encontrarse desempleada. Fue Zefirelli quien acudió en su ayuda y le abrió la puerta al medio que realmente le daría fama post-Julieta: la televisión. Zefirelli tenía un proyecto magno, serializar los Evangelios. Así nació “Jesús de Nazareth”, para mi superior a “La Pasión” de Mel Gibson. Robert Powell supo encarnar toda la humanidad y espiritualidad de Cristo. Zefirelli consiguió un elenco idóneo, incluyendo a Olivia que estuvo maravillosa como la Virgen Maria.


Repasando “Jesús” y comparándola con esa gansada de  “A.D.” o esos programillas que nos regala la televisión brasileña,  noto que la miniserie de Zefirelli es la que mejor ha retratado a la Madre de Cristo, la que ha sido mas fidedigna al colocarla en un contexto histórico de la Galilea del Siglo Primero, pero también al darle un rol prominente como figura espiritual en la vida de su hijo, y eso que por motivos de tiempo no incluyeron Las Bodas de Caná.


La aplaudida miniserie conectó a Olivia con un mundo donde podía triunfar como actriz. La televisión estadounidense acababa de entrar en su edad de oro de las miniseries de época y buscaba actrices que las protagonizase. Olivia, junto a Jane Seymour y Lesley Anne Down, formó un trio de talentosas bellezas de ojos claros y origen británico que serían el rostro de los period pieces y miniseries de ese tiempo.

En 1978, para demostrar su versatilidad, Olivia eligió roles en miniseries que se alejasen de su imagen de Inmaculada Concepción. En “El Bastardo” dio vida a la aristocrática vampiresa que, en la Inglaterra dieciochesca,  seduce a Philip Kent (Andrew Stevens) el protagonista de la adaptación de la saga de John Jakes. Ya en la America Colonial, y luchando por la independencia de los futuros Estados Unidos, Philip casi cae de nuevo en las garras de Lady Alicia, ahora convertida en su cuñada y solo es rescatado por el amor de la patriótica Anne (Kim Catrall).



En “El Pirata”, una adaptación de la novela de Harold Robin, Olivia interpretó a Leila, una guerrillera de la OLP,  que en el terrorismo busca vengarse del desamor de su padre.

Al año siguiente, Olivia regresó a temas religiosos interpretando a la reina bíblica en “The Story of Esther”. Y en 1978, Olivia hizo su última aparición en un filme de alto presupuesto, pero en “Muerte en el Nilo” fue solo una más de un elenco de estrellas. El filme es más recordado por sus confrontaciones con Bette Davis. La veterana actriz no soportaba que Olivia pusiese, a toda hora y a todo volumen, música hindú en su camerino.
Con Mia Farrow en "Muerte en el Nilo"

La música hindú tenía una razón de índole personal. A medida que Olivia aceptaba que su nuevo mundo laboral eran las miniseries, también organizaba su vida personal. Poco después del nacimiento de Alex, Olivia tuvo que aceptar que la fidelidad no era el fuerte de su marido. Tras un feo incidente con la policía, debido a la colección de armas de Dino, Olivia se separó de él y se divorciaron en 1978.

Muchas biografías de Internet hablan de que Olivia se casó inmediatamente con Paul Ryan. El cantautor británico y la actriz mantuvieron una intensa y romántica amistad, pero la mayor contribución de Ryan, quien también sufría de agorafobia, fue poner a Olivia en contacto con el swami Muktananda.
Con el Swami Muktananda

Olivia y el gurú se conocieron en 1974 y desarrollaron una relación que duraría hasta el fallecimiento del swami en 1982. Olivia fue a la India a someterse a sesiones de yoga con Muktananda, y fue él quien la ayudó a deshacerse, a punta de meditación, de su agorafobia y sus adicciones. Desde entonces, Olivia no fuma ni prueba alcohol. Para ella Muktananda fue su guía espiritual como Zefirelli fuera su mentor artístico.

En 1980, Olivia viajó al Japón a filmar unos comerciales con uno de los tops de la música pop nipona, Akira Fuse. A pesar de que ni Fuse sabia inglés ni Olivia japones, se enamoraron y se casaron. En 1983 nació Max.
Con Akira Fuse

Olivia seguía activa en la televisión, entre 1982 y 1985 tuvo tres éxitos basados en clásicos literarios. En 1982 filmó “Ivanhoe’ dando vida una Rebecca que incluso opacó a Dame Liz Taylor quien había hecho el mismo papel en 1952. Con Lady Rowena convertida en un personaje secundario, el protagonismo recaía en Rebecca.

Olivia hizo una gran actuación apoyada por la química con sus parejas en pantalla: Anthony Andrews y Sam Neill. Sobre todo, el ultimo que daba vida a sir Brian de Bois Guilbert. La química entre el templario y la bella judía nos dejó en claro cuál era la pareja romántica de la obra de sir Walter Scott.

En 1984, Olivia estelarizaba la miniserie “Los últimos días de Pompeya”. Esta es la mejor versión del desastre del Vesubio y la única que usa la novela de Lord Bulwer Lytton como base de su libreto. Olivia fue una Ione exquisita que eclipsó a la popular Linda Purl que daba vida la cieguita Nydia y a Lesley Anne-Down quien encarnara a la cortesana Chloe, un personaje inventado para la miniserie.

Olivia, Linda y Lesley-Anne


Al año siguiente, Olivia a la que obviamente le iban los roles de época, fue Anna Maria de Guidice, por cuyo amor se peleaban “los Hermanos Corsos”. Esta adaptación de la novela de Alexandre Dumas comenzó con problemas. Pierce Brosnan iba a interpretar a los gemelos, pero prefirió irse al cine a hacer “Nómadas” y el rol recayó en Trevor Eve, un actor de teatro más que competente, pero que nunca consiguió brillar en ninguna pantalla. Para colmo el dúo cómico Cheech y Chong decidió hacer una versión parodia de Los Hermanos Corsos que opacó totalmente una buena miniserie donde Olivia, como de costumbre, lucio bella y talentosa.


Entre San Juan Pablo II y Santa Teresa de Calcuta
1985 fue también el año en que comenzaron las tragedias. Primero el pequeño Max casi se ahogó en la piscina de casa de sus padres en Bel Air.  Por suerte, los paramédicos pudieron darle instrucciones via radio a Olivia para resucitar al pequeño. Luego la actriz tuvo que enfrentar la muerte de su madre, pero el peor golpe lo tuvo en 1987 cuando Dino murió en un accidente de aviación. Olivia y su primer esposo habían continuado siendo amigos aun después de su divorcio y de sus segundos matrimonios (Dino se casó en 1982 con la patinadora Dorothy Hammill) y bromeaban que algún día, cuando ya estuvieran viejos volverían a casarse.
Olivia y Dino

Olivia no era la de antes, ahora tenía la entereza para afrontar desgracias, incluso para aceptar que su segundo matrimonio también había fracasado. La carrera de la diva también decaía, sus nuevos proyectos eran de ínfima calidad.

Ya tenía 34 años, una edad en que las actrices norteamericanas deben resignarse a roles secundarios. Aun así, en 1988, Olivia protagonizó un filme menor que es una pequeña gema. Se trata de “El taller del orfebre”, escrita por San Juan Pablo II cuando todavía era solo Karol Wojtyla.

Es la historia de Theo (Burt Lancaster) un joyero de la Varsovia pre-Segunda Guerra Mundial y de tres parejas a las que les vende alianzas matrimoniales. Andrés y Teresa son la pareja perfecta, de una fuerte amistad han pasado a un sólido mor que solo la guerra y la muerte pueden separar. Sus amigos Ana y Stefan, a pesar de que logran huir a America, tienen una relación frágil y terminan separados.
Años más adelante. Cristóbal hijo de Andrés y Teresa se enamora de Mónica hija de Ana y Stefan. Mónica teme al matrimonio porque no quiere repetir el error de sus padres y Cristóbal teme no llegar a ser el gran marido que fue su padre.

“El taller del orfebre”, a pesar de su poca promoción, recibió elogios de crítica y espectadores. Entre ellos estaba el Santo Padre que consideró que se le había hecho justicia al espíritu de su obra y alabó la actuación de Olivia cuyo personaje de Teresa encarnaba las virtudes de la esposa y madre perfecta.

En 1990, Olivia volvió a ser importante gracias a proyectos que la acercaban al otro filme que le había dado la fama, el género del terror. Primero fue la miniserie basada en el bestseller de Stephen King It. Ahí Olivia daba vida a Audra, esposa del protagonista, y otra de las víctimas del siniestro payaso Pennywise.

Al año siguiente trabajaba junto a Anthony Perkins en “Psicosis 4: El comienzo”. Fue una decisión interesante hacer esta precuela del clásico de Hitchcock para la televisión. Como lo fue también concentrarse en lo que convirtió a Norman Bates en psicópata, principalmente su madre Norma. Olivia le otorgó a Norma belleza exterior, pero una monstruosa demencia que desde su interior destruía a su hijo.

Mas importante que estos roles era que Olivia por fin alcanzaba la estabilidad emocional junto a su tercer marido. Que el rockero David  Glen Eisley siga siendo el amor de Olivia tras casi 30 años de matrimonio habla muy bien de él. A los 42 años, Olivia dio a luz a su último bebé, la actriz India Joy Eisley (“Diary of an American Teenager”” I am the Night”).
La Familia Eisley

La felicidad de Olivia fue opacada por otra desgracia. Poco después del nacimiento de su hija, descubrió que su mánager la estaba estafando. Perdió casi toda la fortuna que había logrado juntar en años y se vio obligada a aceptar cualquier tipo de papel.

Fue un poco por necesidad que Olivia encontraría otro medio laboral y de expresión artística. Su voz con ese nunca olvidado dejo porteño le sirvió para precisamente dar voz a personajes de cintas animadas. Comenzó con “The Dark Mist” una cinta de fantasía que, aunque actuada la tuvo dando la voz a un oráculo.

En 1998 fue la voz de Queen en la serie animada “Pinky y Cerebro” y al año siguiente fue Talia al Ghul en “Superman la serie animada”, papel que repetiría en el 2000 en “Mas allá de Batman”. Su trabajo le acarrearía una nominación a un Annie (el Oscar de los dibujos animados) por Mejor Voz Femenina en Una Producción de Televisión de Dibujos Animados.
Talia al Ghul

Hablando del español de Olivia Hussey, muchos creen que lo olvidó. Para nada. En el 2000 filmó en México “El Grito”, un thriller sobre dos mujeres que se involucran en la investigación de crímenes cometidos por personajes de las altas esferas. El filme fue rodado casi en su totalidad en castellano. Se podía pensar que con el nuevo siglo y traspasada la barrera de los cincuenta a Olivia ya no le quedaban grandes roles por interpretar, pero pronto iba lograr uno de sus grandes sueños.

Se dice que antes de morir, Santa Teresa de Calcuta expresó su desaprobación por la miniserie donde Geraldine Chaplin la había interpretado. Fue ahí que, corre la leyenda, Jackie Onassis le dijo “solo Olivia Hussey la puede interpretar, Madre”. Desde entonces que la actriz argentina luchó por ese papel. Finalmente, en el 2002, la RAI decidió hacer una miniserie sobre la famosa monja.

La miniserie fue muy elogiada, y los elogios principales caían sobre la protagonista. Allegados a la santa, incluida su sobrina carnal, quedaron asombrados del parecido logrado por Olivia no solo en looks sino también en gestos, manera de caminar y voz de la Madre Teresa.
Olivia como la Madre Teresa

Aunque Olivia ya había superado la malaria que había contraído en Sri Lanka durante la filmación, seguía sintiéndose mal. De regreso a California fue al médico y recibió un diagnostico devastador: estaba en la cuarta etapa del cáncer al seno.

Con la ayuda y apoyo de su marido e hijos, Olivia se puso en tratamiento. Tras una mastectomía parcial se la consideró curada. Bromeó entonces que eso significaba siete u ocho años de vida, pero tras quince años sin rebrotes del cáncer, se la puede considerar indultada por el terrible mal.

Olivia ha seguido activa, sobre todo en el área de prestar su voz, en este caso a los videojuegos de la popular serie de “la Guerra de las Galaxias”. También ha actuado en filmes como “Social Suicide”, un estudio sobre los peligros de los videos de Internet y la obsesión que provocan entre los jóvenes. Este filme donde Olivia interpretó a la madre de su propia hija (India Eisley era la protagonista) la reunió con su Romeo y gran amigo, Leonard Whiting.
Con Leonard Whiting

Ese 2015 tuvo a Olivia ocupada en un nuevo rol, el de abuela. Alex, que está casado con una joven de origen mexicano, fue padre de Grayson, primer nieto de la actriz. Fue en ese entonces que Alex comenzó a ayudar a su madre a confeccionar la que sería su autobiografía.
Con Alex y Grayson

Estos dos últimos años han visto a Olivia haciendo apariciones públicas para promocionar su Girl in the Balcony, pero no ha dejado de lado la actuación. Pronto podremos verla en la épica de la Conquista Normanda, “1066” donde dará vida a Gytha, la noble danesa madre de Harold Goodwinson, el último rey sajón de Inglaterra.

La mayoría de las historias de los latinos en Hollywood son fabulas con finales trágicos. La moraleja de la fábula de Olivia Hussey, a pesar de sus altibajos y tonos agridulces, demuestra que como dice el título de su autobiografía se puede construir una vida a pesar de los peligros de la fama

lunes, 19 de noviembre de 2018

Latinas en Hollywood: Lupe Vélez




Desde Katy Jurado hasta Salma Hayek, desde Maria Conchita Alonso hasta Sofia Vergara, existe en la cultura popular estadounidense  el estereotipo de la latina temperamental, sensual y un poco vulgar. Se lo debemos a una actriz en particular quien inició ese modelo. Apodada The Mexican Spitfire,  Lupe Vélez reinó en el cine silente y hablado. Lamentablemente,  su vida privada opacó su carrera y hoy se sabe más de ella por las leyendas urbanas que rodean su muerte.

Antes que todo,  pido disculpas por el largo de la nota. Iba a dividirla en dos,  pero preferí que la leyeran completa para comprender lo que fue todo un fenómeno. Lupe Vélez sigue causando controversia. Por un lado,  las circunstancias de su muerte (y otros mitos sobre ella)  aún no han sido esclarecidos. Por otro, se la acusa de haber creado una imagen negativa de las latinas.  En su defensa, sus quijotes acusan  a Hollywood de haberla marginado por razones racistas.

La verdad es que,  aunque tal vez sufriendo de algún desorden mental, ella luchó por dejar atrás prejuicios y vivir como mujer independiente y sexualmente liberada. Su trayectoria nos lleva a pensar en como se ha tratado siempre a la comediante, cualquiera sea su origen. El desprecio que cayó sobre Lupe no solo fue por su origen latino, o su vida desenfadada,   sino también porque optó por seguir una carrera donde pudo dar rienda suelta a su talento cómico y eso hasta hoy todavía no es bien visto en una mujer.

Son rumores, son rumores
Tenía yo dieciocho años cuando supe de la existencia de Lupe y todo gracias a la Hollywood Babylon de Kenneth Anger que me describió con lujo de detalles la versión más conocida del suicidio de la actriz. Hasta que esta semana  he visto “La Zandunga” (está completa en YouTube) no la había visto actuar. No he visto ni su archifamosa serie de la Mexican Spitfire ni sus cintas silentes que dicen que es lo mejor que hizo.

El talento de Lupe Vélez y  su contribución al Séptimo Arte se ven opacados por truculencias. Resulta morboso e injusto que no haya un recordatorio mas digno.  Desde Frasier hasta Los Simpson han usado la muerte de la actriz como gag cómico sin reparar en quién fue ella y lo que aportó al cine de su tiempo.

A comienzos de este siglo, en sitios de Internet que precedieron a la Wikipedia,  encontré que Lupe había cruzado la frontera empujada como muchos de sus compatriotas por “La Bola”(léase la Revolución) y que en sus inicios había sido estrella de un prostíbulo tejano. ¡Ay que tiempos! Nada de esa información perdura y lo que hoy se sabe es que era hija de un general porfirista, perteneciente a una importante familia potosina.

Pues tendremos que aceptarlo, que María Guadalupe Villalobos Vélez nació en San Luis Potosí en 1908,  a pesar de que todavía hay sitios donde dicen que vino al mundo en el 1906, o que su lugar de nacimiento fue más al Norte. Aparentemente, Lupe y sus cuatro hermanos crecieron en la afluencia y tuvieron una buena educación. Cuando ella tenía quince años, la enviaron a estudiar al Convento de Nuestra Señora del Lago en Texas, donde aprendió inglés.

De acuerdo con los sitios dedicados a su biografía, Guadalupe regresó a México cuando su padre se reintegró al ejercito “debido a la Revolución Mexicana”. Y aquí comienzan las fake news, o los absurdos. ¿Por qué debe Lupe regresar a un país en guerra y de qué revolución hablamos?  La Revolución Mexicana comienza en 1910 con la caída del porfirismo, hay una breve tregua que se quiebra en 1912 con la Decena Trágica y el asesinato de Madero, y acaba más o menos  con La Constitución del 17. De ahí surgirían facciones y revueltas que no pararían sino hasta 1940, pero se considera que para cuando Lupe fue a Texas ya la Revoluci
ón estaba acabada. ¿Entonces?

Puede que se refieran a la Revuelta Delahuertista de 1924 que atrajo a antiguos oficiales porfiristas. Hay sitios (IMDB) que dicen que el General Villalobos ya había muerto para el retorno de su familia, pero luego salen conque Lupe tuvo que usar el apellido de la madre para su carrera porque el padre se oponía a  que “enlodara ”el apellido familiar. Otros ven el uso de “Vélez” como indicación de la ilegitimidad de la diva. En realidad,  Guadalupe eligió llamarse Vélez porque ocupaba poco espacio en las marquesinas.

En el 2012, la historiadora australiana Michelle Vogel  decidió limpiar la imagen de Lupe Vélez en su libro  Lupe Vélez: The Life and Career of Hollywood’s “Mexican Spitfire”. Se dio la molestia de ir a México a buscar certificados de nacimiento, incluso se entrevistó con un primo segundo de Lupe. Así sabemos que los  padres de la actriz se casaron en 1901, en Monterrey, que su madre Josefina Vélez Gómez tenía 18 años y no era ni diva de ópera, ni prostituta. Guadalupe nació en San Luis Potosí un 18 de julio de 1908, y su familia paterna era importante en la región. De acuerdo con los récords del Convento de Nuestra Señora del Lago en San Antonio, Lupe y su hermana Josefina fueron alumnas a partir de 1923.

El problema es que para el resto de la historia, Vogel confía mucho en una larga entrevista que Lupe dio a la revista Screen Secrets en 1929. Mas que entrevista es una ficha biográfica contada muy al estilo Lupe Vélez con  una mezcolanza de exageraciones, barbaridades y fantasías. Mas o menos se deduce que vivió la Revolución en su infancia, que su nacimiento coincidió con una tromba y por eso los gitanos potosinos dijeron que iba tener una personalidad turbulenta (el título de articulo es “Señorita Ciclón”).

La actriz cuenta que de pequeña asustaba a las niñas y solo podía jugar con chicos; que era muy traviesa queen  ninguna escuela ni el convento pudieron aplacar su temperante díscolo; que del convento huyó una vez para comprarse zapatos de tacón.  Que la amenazaron con mandarla un reformatorio, pero que ella con llantos ablandó a la Madre Superiora. Muchas veces, Lupe hablará de haber hecho teatro para convencer a alguien. Tenía una personalidad melodramática y por eso esta entrevista hay que tomarla con un grano de sal.

Lupe dice que en 1924, su padre fue dado por perdido en el campo de batalla. La familia quedó en la ruina y mandaron a buscar a las niñas porque ya no había dinero para pagar su matrícula. Lupe hizo lo típico y se gastó los pesos que su madre le había mandado en vestidos y zapatos. Tuvo el cónsul mexicano (después que Lupe le hizo un teatro) que pagar su viaje.

 Llegadas a San Luis, las hermanas se encontraron que la pobreza era tal, que hasta los muebles se habían vendido. Aun así los Villalobos eran demasiado orgullosos para trabajar. Solo Lupe lo hizo, en una tienda cuyo dueño era amigo de su padre. Pero las cosas se pusieron peor cuando el gobierno les confiscó la casa. Tuvieron que hacinarse en un hotel, la madre, la abuela y los cinco hermanos Vélez.

Aquí de nuevo entra la confusión. ¿Cuándo y cómo Lupe apareció en Ciudad de México?  La Wikipedia dice que su madre la presentó  con Maria Conessa, entonces la actriz-cantante más famosa de México. En su recuento, Lupe afirma haber ido sin presentación y convencido al dueño que la contratase basado en un tema de jazz que le cantó.  Sin embargo, ella misma dice que cuando la contrataron colgaron un anuncio que decía “vean a la hija de la gran cantante Josefina Vélez”.  Por eso les digo,  verdad y ficción se entremezclan en este cuento.

Michelle Vogel,  sin embargo, también escarbó a ver cuánto de verdad había en otros rumores. ¿Josefina Vélez era una gran soprano o una vulgar prostituta?  En la cronología teatral de 1901 Arte y Música en México aparece el exitoso tour de la Compañía Austri-Palacio cuyas estrellas son Columba Quintana, Sofia Heller y…Josefina Vélez (Esperanza Iris también fue parte de esa compañía).  También Michelle nos cuenta de donde salió la historia de Lupe prostituida por su propia madre. Lo inventó nada menos que Bud Schulberg en su Moving Pictures (1981).

La Niña Lupe
Volviendo a la entrevista, Lupe cuenta que su debut iba a ser en  la obra ¡Rataplán!, que Maria Conesa, no solo no es amiga de su madre, sino que se burla de la principiante y que los otros actores envidiosos exigen que no la pongan de protagonista. En el libro Y se levantó el telón, Pablo Prida  corrobora esta historia. Lupe iba a debutar  como estrella en  el Teatro Principal, pero tanta ira causa a los actores la subida de esta advenediza que consiguen una orden judicial prohibiéndole ser  protagonista. Se le ordena  comenzar desde abajo.

 Lupe irrumpe en el escenario y les cuenta los espectadores lo que sucede. Estos protestan y ella es restaurada en su rol protagónico. En su debut, Lupe canta en inglés, baila con las piernas desnudas (no tiene dinero para medias) y enamora al público. En Revista de Revistas , Arturo Rigel la nombrará  la Artista del Año. Lupe se hace famosa por salir con poca ropa y por sus bailes  descocados. Más que nada por su juventud, ya que las otras bataclanas son maduras y no pueden con el arrastre de “La Niña Lupe” como la apodan. 

En sus memorias, el pintor Rufino Tamayo  recordará como,  en compañía de  Jaime Torres Bodet, Xavier Villaurrutia,  Salvador Novo y Carlos Gorostiza van al Principal  a ver a Lupe Vélez. Gorostiza se enamora de ella, pero no es correspondido. Incluso quiere escribirle una obra. No es el único.  Renato Leduc, Juan Bustillos Oro y otros miembros  del Ateneo  de la Juventud escriben sobre ella:  “pequeña coribante de núbiles caderas,  maravillosamente capciosas como el jazz…” Mas intensas son las palabras del poeta yucateco Emilio Abreu Gómez:  “Si no existiera Sor Juana  tu serias la décima musa”.

Pequeñita,  de 1.52 de estatura y 52 kilos ( según ella,  un poco flaca para el gusto mexicano),   “La Niña Lupe” se ha convertido en todo un portento artístico, pero su legendario carácter la hará perder su empleo. No importa, el Teatro Lirico le abre las puertas ahora con ¡No lo tapes!, pero los arrebatos de Lupe van a seguir causándole problemas.

Cuando descubre que el empresario Campillo le está dando sus canciones a otra cantante, Lupe enfurecida se lanza contra las ventanas de su camerino y las destroza con sus puños. Campillo intenta detenerla, se enreda con los cordones del zapato,  cae al suelo y consigue un chichón en la cabeza. Al enterarse,  el Sindicato de Actores pone a Lupe en una lista negra.

Del burlesque a las pampas
Para mantenerse y mantener a su familia, Lupe tuvo que regresar a USA pero ella lo cuenta de otra manera. En su relato combina ofertas de matrimonio de coroneles sureños , ofertas de trabajo en Cuba y un contrato millonario en Hollywood que la actriz tuvo la temeridad de anunciar a los periódicos precipitando una ola de visitas de cobradores con los que tenía deudas.  Lupe tuvo que huir a Laredo sin visa, sin permiso de su madre—la artista tenía 17 años)— con la única compañía de su perrito Chihuahua. De ahí seguiría a Los Ángeles.

Con la ayuda de Richard Bennett y Fanny Brice, la pequeña mexicana  comenzó una carrera , no en Hollywood, pero si en el burlesque angelino.  Aunque el burlesque americano tenía similitudes con el teatro de revistas mexicano, sus espectáculos de variedades solían incluir lo que hoy llamamos “bailarinas exóticas” y algún tipo de nudismo.  Eso no incomodaba a Lupe que siempre fue muy desinhibida. De ella se ha dicho que (como Tallulah Bankhead) no usaba ropa interior y si al bailar mostraba algo de más no se complicaba por eso. También gustaba ensayar  desnuda y si había visitas , mejor aún.

Entretanto,  seguía empeñada en trabajar en Hollywood. Consiguió hacer dos cortos, uno de ellos con Laurel y Hardy. En 1927 supo que,  después de no haber podido conseguir a Dolores del Rio, Douglas Fairbanks buscaba una actriz que fuese su coestrella en “El Gaucho”, un drama supuestamente situado en la Pampa argentina.

Lupe se presentó al casting con tacones altos y Fairbanks le pidió que se los quitase para ver su tamaño real. Lupe tenía un complejo, creía que sus pies eran feos. Se negó, la estrella insistió, se produjo un altercado y la mexicana terminó en una chorrera de insultos en español a Douglas quien,  encantado, la contrató de inmediato.

El rol de “La Montañesa” fue otro parteaguas para la bella potosina quien encontró a Hollywood a sus pies. Se ha dicho que Fairbanks (que acaba de descubrir una infidelidad de Mary Pickford, su esposa) sedujo a Lupe. No hay pruebas de ellos, solo rumores de Radio Pasillo, pero en su primera etapa de Hollywood, la diminuta actriz no dejó títere con cabeza teniendo breves romances con Chaplin  y el cowboy Tom Mix.
Lupe y Chaplin en 1928

The Hot Tamale, rivales y amores
En 1928, Lupe estelarizó dos filmes. El primero “Stand and Deliver”la tuvo convertida en una chica griega rescatada por Rod Laroque. En el segundo,  “Lady of the Pavements”, bajo las órdenes del legendario D.W. Griffith, Lupe encarnó a Ninon , una cabaretera española que debía haberse pasar por una dama para ayudar a Jetta Goudal a vengarse de un ex. Lupe y Jetta no se llevaban bien, lo que ayudó a crear la reputación de la Señorita Ciclón de ser conflictiva y competidora con otras actrices.

La mayor rivalidad de Lupe Vélez en Hollywood fue con su compatriota Dolores del Rio. A pesar de ser ambas mexicanas, eran como el agua y el aceite. Dolores, refinada y discreta,  era considerada ya parte de la elite Hollywoodense. La alocada y deslenguada Lupe no soportaba a Doña Lolita a la que consideraba una melindrosa y a quien imitaba cruelmente en cuanta ocasión tuviera.
Lupe y Dolores

Una noche,  coincidieron en un centro nocturno. Dolores estaba ardida por tanta burla, pero muy dama, ideó una mejor venganza. Le pisó el vestido a Lupe hasta rompérselo. Cuando Lupe se dio cuenta se fue enfurecida a la mesa de su compatriota. Dicen que se quitó un guante,  lo lanzó al plato de Dolores y le gritó “¡Ahora te lo comes!” No sabemos si Doña Lolita obedeció o no, pero sus antagonismo fue parte de la leyenda de ambas. Aun así,  fueron las batallas de The Hot Tamale—como le puso un periodista— con sus amantes las que harían historia.
Lupe y Gary Cooper en "La Canción del Lobo"

En 1928, Lupe protagonizó un  western con el vaquero y galán de moda,  Gary Cooper. En “The Wolf Song”, Cooper era un cazador de pieles de las Rocallosas que se enamoraba y secuestraba a  la hija de una distinguida familia de Californios. El filme, éxito total, tuvo dos características memorables: un desnudo de Cooper(  ¡ooh,  esos días antes del Código Hays!) y aunque era un filme silente, Lupe interpretaba un par de canciones. Mas importante, Lupe y Gary se enamoraron y comenzaron uno de los affaires más tórridos de Hollywood.

Guadalupe adoraba a su cowboy, pero era muy celosa y dominante. Cuando Gary tuvo un brevísimo fling con Marlene Dietrich mientras filmaban “Morocco”en 1930, la presencia de la mexicanita se interpuso entre ambos. La actriz germana diría más adelante “Lupe tenía a Gary totalmente dominado”.

La traición casi le cuesta a Coop una oreja. Tiempo después en otra pelea, Lupe lo apuñaló. La salud del actor comenzó a resentirse, bajó de peso, estaba al borde del colapso. Su madre, una dama inglesa viuda de un juez , intentó separarlos. La ayudaron los estudios que temían que Lupe le creara  mala fama a Gary que ya se perfilaba como gran estrella. Enojada, Lupe le gritó a la “suegra” “¡Quédese con su niño, hombres a mí no me faltan!”

Gary terminó con Lupe, dejándole una mansión que él ayudó a pagar, y un lorito del que hablaremos mas tarde. Pero el día en que abordaba un tren para la Costa Este, Lupe se apareció en la estación,  armada con una escopeta,  y le disparó a Coop que tuvo la suerte de que su ex tenía mala puntería.

 Lupe se consoló rápidamente con John Gilbert, separado de la actriz Ina Claire. Cuando Louella Parsons le preguntó a Lupe si haría que Gilbert se divorciara para hacer su relación mas respetable. La actriz respondió que no tenía necesidad de ser respetable porque “yo no soy una dama”.
Lupe y John Gilbert

“Yo soy solo Lupe”
Dama o no , Lupe no cesaba de actuar. La llegada del cine sonoro no la afectó para nada. Mito  es que la potosina hablaba mal inglés. Ni siquiera tenía un acento muy fuerte. Lo que sucede es que los que aprovecharon de construirle un aura, le escribían guiones que ella misma repudiaba “por estar escritos en mal inglés”,  o la animaban a exhibir un fuerte acento latino. Al final, la misma,  Lupe perpetuó este mito puesto que la ayudaba en su carrera de comediante, aunque no le permitiese crecer como actriz.

Otro mito es que el racismo hollywoodense la encasilló en roles de mexicana de clase baja y vulgar. Por empezar, tenemos que ver que en Los Locos 20, Hollywood dividía a sus actrices en tipos. Las Hermanas Gish y Mary Pickford eran las eternas ingenuas. Collen Moore y Clara Bow eran las flappers, modernas y atolondradas.  Gloria Swanson, Pola Negri, Garbo, Nita Naldi, Jetta Goudal, Dolores y Lupe, eran mujeres fatales. Dolores,  más sobria , que Lupe,  podía hacer de ingenua como en “Ramona “o en “Evangelina”, pero normalmente era una vampiresa como Carmen o una mujer caída como  la Maslova de Resurrección de Tolstoi.
Lupe como Lola Salazar en "La Canci'on del Lobo"

La carrera en el cine mudo de Lupe Vélez fue muy variada:  fue una desarrapada en “El Gaucho”, pero también una refinada señorita en “La Canción del Lobo”. Fue una cabaretera en “Lady of the Pavements” y una ingenua eurasiana en “Oriente” y en su primer rol hablado fue una chica canadiense en “Tiger Rose”,  el filme que marcó el debut de Rin Tin Tin. Con este filme también desaparece el mito de que Lupe nunca interpretó caucásicas. Uno de sus últimos filmes, “La Pelirroja de Manhattan” la tuvo interpretando un doble papel , ambos eran chicas americanas.
                                                     Clip de "Oriente"

Para ser francos, Lupe descendió, con algún empujoncito, en ese rol estereotipado porque iba con su carácter, con su talento para la comedia y porque le era fácil. Aunque amaba el cine,  y siempre fue muy profesional, nunca tuvo grandes ambiciones sobre su carrera. En una entrevista expresó honestamente sus limitaciones, diciendo que resultaría falsa como aristócrata o como chica dulce, o como actriz de carácter. “Yo soy solo Lupe”.

Aun así, sus primeros roles hablados fueron muy variados y estaban basados en novelas clásicas, bestsellers contemporáneos y obras de teatro taquilleras. Ninguno era un filme B. La dirigirán directores de la talla de W.S. Van Dyke, Henry King, William Wyler, Edwin Carew (el descubridor de Dolores del Rio) y el legendario Cecil B. de Mille. En esos filmes,  Lupe dará vida a una franco-canadiense, una rusa, una nativa americana, una chinita y una mulata. Solo en cuatro filmes será latina y uno de esos “The Cuban Love Song” será su mayor éxito, al  interpretar a  Nenita, una Madame Butterfly cubana . En ese filme Lupe cantará el hoy clásico “El Manisero”.

Madre y esposa
En 1932, ocurrió un extraño suceso en la vida de la actriz. Su madre llegó de México en compañía de una nieta, Juanita del Valle. Lupe anunció a la prensa que había adoptado legalmente a su sobrina de cuatro años y que de ahora en adelante la nena se llamaría Joan Vélez.

 Entretanto, Mercedes,  hermana de Lupe, declaró que nunca había permitido esa adopción. El escandalo acabó un año mas adelante, cuando Lupe anunciaba a los periodistas que debido a amenazas de secuestro había preferido mandar a su hija a un internado en México. Este caso tan chocante demuestra la extravagante y voluble vida de la actriz.

Por ejemplo, ahora Lupe quería probar suerte en otra arena.  Prefirió irse a Broadway donde tuvo mucho éxito como cantante, imitadora y comediante en dos piezas Hotcha! (1932) y Strike me Pink (1933).  En la última coincidió con un comediante de moda,  Jimmy Durante, con quien filmaría dos comedias en 1934. Pero en su vida personal, Lupe también  haría cambios.

Tras un revolcón con Errol Flynn, The Hot Tamale volvió a enamorarse . Esta vez de Johnny Weismuller, campeón olímpico de natación y el primer Tarzán del cine. Weismuller estaba casado, pero Lupe lo hizo divorciarse y en 1933 se casaron. 
Lupe, Johnny y Juanita

Fue la unión de dos cartuchos de dinamita, las peleas eran pan de cada día y Lupe era cada vez mas violenta. Johnny debía actuar semi desnudo, y a los del departamento de maquillaje les costaba cubrir las cicatrices de arañazos y mordiscos  Fiel a  su carácter tornadizo, la mexicana a cada rato interponía una demanda de divorcio para luego retirarla.
El Matrimonio Weismuller

En 1934, Lupe obtuvo el protagónico de ”Laughing Boy”. Basada en una novela bestseller , se esperaba que fuese otra ” Ramona” y que reviviese la carrera de Ramón Novarro, otro mexicano famoso del cine silente. El filme fue un fracaso y el contrato de Lupe no fue renovado. A ella no le importó. Prefirió ser freelance lo que le daba mas libertad. Además había recibido una oferta del cine inglés.

Lupe se fue a Londres donde filmó dos películas. “The Morals of Marcus”, basada en la famosa novela y obra de teatro de William John Locke, donde interpretaba a una chica escapada de un harem que termina en la valija de un famoso y circunspecto arqueólogo:  y  “Gipsy Night”, una extravagancia musical creada especialmente para la actriz. En ninguna de estas cintas Lupe dio vida a una latina.
Con Ian Hunter en "The Morals of Marcus" 

Regreso a México
Tras hacer un par de comedias de bajo presupuesto, Lupe abandonó Hollywood a fines de 1937 para regresar  a la tierra que había abandonado hacia una década. El regreso de Lupe Vélez a México fue triunfal. Enseguida la floreciente industria del cine del país azteca le ofreció un rol a su altura, el protagónico de “La Zandunga”, dirigida por Fernando de Fuentes y escrita por Salvador Novo.


Este romance folclórico en el Istmo de Tehuantepec se convertiría en un éxito internacional y catapultaría a la fama a Arturo de Córdova. Se dice que Lupe fue instrumental para contratarlo y que se enamoró de el actor yucateco a primera vista, pero ambos estaban casados.

A Lupe le ofrecieron un contrato para hacer cuatro películas en México, pero prefirió volver a Hollywood y a Johnny.  Antes pasó por Broadway en la comedia de Cole Porter You Never Know. La estrella  era la temperamental Libby Holman. Se  armó una guerra de temperamentos que acabó en match de boxeo y Lupe ganó, noqueando a Libby. De ahí en adelante, no se la volvió a contratar en Broadway.

El carácter de la mexicanita era cada vez más volátil. Se ha hablado de que ingería barbitúricos para dormir, muchos la llamaban neurótica, pero solo hoy, revisando su historial,  se ha especulado de que pudo ser bipolar. En cuanto a su matrimonio, las cosas no iban bien. Esa unión tenia los días contados .
Por hacerle una broma, Lupe escondió a un perro de su marido y le hizo creer que lo había matado. Sin reparar en que Lupe era incapaz de  hacerle daño a un animal, Johnny se vengó ahorcando al lorito que Gary Cooper le había regalado a su mujer. Lupe encontró esto imperdonable y se divorciaron.


Nace The Mexican Spitfire
En 1939, el año de su divorcio, Lupe filmó otra de las comedias de bajo presupuesto que era todo lo que Hollywood le ofrecía. “The Girl From México” la tenía interpretando al estereotipo mas estereotipado de la salvajita mexicana. Curiosamente, el filme fue todo un éxito y Carmelita caló tan bien con el publico anglo que se convirtió en la protagonista de su propia serie.

 Apodada “the Mexican Spitfire”,  Lupe era reconocida en todo Estados Unidos, pero se había convertido en una caricatura. Esto no la desanimó, el cine ya no le importaba tanto como el amor. Sus últimos años los pasaría buscando la pareja ideal.

En 1940, Lupe se comprometió con el actor de westerns Guinn Williams con quien trabajaría en “Las Seis Lecciones de Madame Lazonga”. Pero en 1941,  rompió con él en típico estilo Vélez, rompiéndole un retrato en la cabeza. Si le creemos a Errol Flynn, también Lupe se  orinó sobre el retrato. Ese mismo año, Lupe inicio un romance con el novelista Eric Maria Remarque quien diría mas tarde que le gustaba pelearse con la mexicana porque ella lo agarraba a zapatazos. Uno queda con la impresión de que ya nadie la tomaba en serio.
Lupe y Guinn Williams

En 1943, Arturo de Córdova seria contratado por Hollywood, donde permanecería intermitentemente hasta 1947. Esta vez Lupe decidió no dejarlo ir. Llamó a Louella Parsons y le anunció que Arturo y ella estaban comprometidos. Cuando la prensa del corazón mexicana filtró la noticia, la que se puso como tamal picoso fue Enna, esposa del actor y madre de sus cuatro hijos. Ahora le tocó a ella hacer declaraciones. Anunció que jamás le daría el divorcio al marido (eso es cierto,  puesto que en los Sesenta, Arturo y Marga López  vivieron en unión libre ya que él no podía divorciarse).
Lupe y Arturo de ordova en Hollywood

Según cuenta Moisés Vásquez en Lupe Vélez : a medio siglo de ausencia, a la actriz se le ocurrió jugar una de sus famosas bromas pesadas. Hizo que una amiga llamase a Arturo diciéndole que antes de perderlo,  Lupe iba a suicidarse. El pobre actor corrió a la casa de Lupe y la encontró tendida en una cama con la boca llena de espuma. Las risotadas de su compatriota fueron suficiente para que el yucateco acabara esa relación.

Lo curioso es que Lupe casi inmediatamente informó a la prensa  de un nuevo compromiso, esta vez con un actorcillo desconocido, un refugiado vienes llamado Harold Maresch o Ramond, que había conocido en el set de “El Pirata y la Dama “, filme que protagonizaba Arturo de Córdova. Más curioso aun fue el mismo Ramasch quien rompió el compromiso.
Lupe y H. Ramond

Las mil versiones de un suicidio
Poco después,  el 13 de diciembre de 1944, Lupe Vélez se suicidaba. Sus fans y el mundo del espectáculo quedaron boquiabiertos. ¿Qué podía hacer que una mujer de 36 años, bella y famosa se quitara la vida?  Lupe estaba en la cúspide de su carrera como comediante, acababa de filmar la exitosa “Nana” en México, se preparaba para un tour artístico. Pronto se filtraron contradictorios detalles.

La noche de su suicidio, Lupe invitó a una grupo selecto de amigos, entre los que se contaba Estelle Taylor,  quien interpretara a su madre en “Oriente”, y su secretaria Beulah Kínder. Lupe les comunicó que  estaba embarazada y explicó que sus principios religiosos (era muy devota) le impedían abortar. A las 3:30am se despidió de sus amigos.

Cinco horas más tarde, Beulah entró en la casa y se encontró, según su declaración, a su jefa muerta en la cama. Aquí entran de nuevo las mitologías. La versión oficial es que Lupe estaba vestida con un pijama de seda celeste. Otra versión es que la encontraron con un traje de baile de lamé. Y la más risqué es que estaba desnuda y para la ocasión,  se había depilado el vello púbico en forma de corazón.
Dibujo imaginado del cadaver de Lupe

Kínder llamó a la policía. Ellos encontraron botellas vacías de Seconal y dos cartas, una a Harold y otra a Beulah a quien le pedía que cuidara de sus perritos. En la carta a Harold,  Lupe le reprochaba su abandono y decía que antes de abortar,  prefería quitarse la vida

En su autobiografía The Hills are my Beat, el jefe de policía de Beverly Hills, Clinton H. Anderson afirmaba ser el primero en encontrar el cadáver y que este estaba muy compuesto y en el lecho.  La que encontró a Lupe fue Kínder que tenía llave. La familia de Lupe que peleo legalmente con B. Kínder por la fortuna que dejó la actriz, dijeron en alguna ocasión que la secretaria bien podía haber limpiado y acomodado el cadáver en caso de que fuese cierta la versión que la suicida había muerto en el baño y que se la encontró cubierta de vomito y con la cabeza adentro del inodoro.

Kenneth Anger no es una fuente fidedigna, pero no pudo inventarse una historia de la nada. Dicen que con 75 seconales en el cuerpo, Lupe era incapaz de levantarse y menos de vomitar. Primero, la cantidad de barbitúricos varia de versión en versión. Unos hablan de 75, otros de 65, hay quien da la cifra de 80 píldoras, y hay quien puso “medio frasco”. Con medio frasco no se muere nadie. Otros dicen que tomó menos que Carole Landis. ¿Cómo saben? ¿De dónde viene la comparación?

Algunos factores que pretenden desconocer: las muertes por ingesta de medicamentos van acompañadas de vómitos (y hasta de diarreas). No son lindas. En sitios que pululan en Internet  “enseñando” como suicidarse, aconsejan no comer al menos por diez horas antes del intento y de tomarse un par de antihistamínicos  para prevenir los vómitos. Lupe no siguió estos consejos, cenó opíparamente, estaba embarazada, es mas que posible que haya sufrido náuseas y arcadas.

Luego hay un informe forensico que afirma que las cartas estaban escritas con una mano debilitada como que ya la difunta había ingerido las pastillas. Entonces estaba consciente. Volvamos al informe del policía Anderson. Afirma creer que Lupe nunca quiso suicidarse:  “Siempre he creído que Lupe”Velez  no quería matarse….pensó que con este acto recobraría al amante infiel, pero calculó mal la cantidad de píldoras”.

 Es cierto que Lupe llevaba diez años ingiriendo Seconales, pero  tomar más de 60 igual es como mucho. Pero si Lupe no quería morirse es más que posible que haya corrido al baño a tratar de vomitar el tóxico y puede haber muerto de una contusión en la cabeza o ahogada. Tras su muerte,  surgió un extraño negocios de fotos de ella ya fallecida y había una en la que se la veía muy compuesta,  pero tendida sobre una alfombra.

Haciendo un aparte de la forma en que murió la actriz, están sus motivos. Suena grotesco y contradictorio que una mujer que se niegue a abortar prefiera matarse ella junto con  el bebé. Según Beulah Kínder, Lupe había planeado ir a tener el niño a México, hacerlo pasar por hijo de su hermana Josefina y luego adoptarlo, tal como lo hicieron Loretta Young y Heddy Lamarr. Pero Josefina se había negado. En From Bananas and Buttocks: The Latina Body in Popular Film and Culture. Rosa Linda Fregoso afirma que alguien tan liberada y poco amiga de las convenciones como lo fue Lupe no hubiese temido ser mamá soltera. Que lo que la llevó al suicidio fue su  bipolaridad combinada con un desengaño amoroso.

El misterioso padre del bebé
La pregunta del millón es qué la empujó al suicidio. Las teorías giran alrededor de la paternidad del bebé. Se dice que el niño era de Arturo de Córdova. Incapaz de divorciarse,  Arturo habría arreglado un matrimonio falso con su amigo Ramond/Marasch. Ahora se entendería el motivo por el que Ramond rompió el compromiso. En declaraciones tras el suicidio de su ex, Ramond admitió que no estaba seguro del embarazo. Es que  Lupe era tan bromista. ¿Qué tal si Lupe llamó a Harold, o al mismo Arturo diciéndoles que tal y tal noche se iba a suicidar? ¿ Qué tal si ninguno le creyó?  ¿Qué tal si esperó en vano y terminó tomando mas de la dosis indicada?

Pero Radio Pasillo, la reina del chisme, tiene una teoría de conspiración más disparatada todavía. Durante años han circulado rumores de la bisexualidad del galán yucateco, ninguno con fundamento ni muy convincente. Pero existe una leyenda de que Lupe entró al piso de Arturo de Córdova ¡y lo encontró en la cama con Harold Ramond! Suficiente para suicidarse.

Esperen que hay más. Un tal Robert Slatzer, que más tarde diría ser el marido “secreto “de Marilyn Monroe y que en 1944 era periodista en Ohio,  inventó una entrevista en la que Gary Cooper declaró ser el padre del hijo nonato de Lupe Vélez. Noticia que más adelante le fue confirmada a Slatzer por Clara Bow.   ¿Y qué vela tenía Bow en este entierro?

El Legado Vélez
Entretanto, Lupe tuvo su funeral en los Ángeles con desmayos de la madre y con Johnny Weismuller cargando el féretro. Luego el cadáver fue transportado a México donde está enterrada en el  lote de actores  en el Panteón de Dolores. José Alvarado en su obituario para el Excélsior se referiría a ella como “uno de los seres más tristes de su época”.

¿Es eso cierto?  ¿Tenemos que verla como una victima o como una mujer que vivió su vida según sus reglas y pagó su precio?  ¿O tenemos que despreciarla como  la desprecio en USA  la prensa racista (uno la comparó con un asno) o la machista prensa mexicana que la llamó “pocha agringada” y la acusó de crear un esteotipo negativo de la mujer mexicana? Acusación que sigue hoy en día apareciendo en ensayos de historiadores del cine que ven en Lupe un estereotipo nocivo y sexista, uno que perpetúan Eva Longoria, Sofia Vergara y hasta JLo.
Lupe y Eva Longoria

¿Por qué mejor no verla como una sobreviviente nata, como alguien que a pesar de su enfermedad (si la sufría) y de su adicción a los barbitúricos, supo pasarla bien, hacer lo que ella quería y como quería?  ¿Por qué mejor no ver a alguien que se dio cuenta que su vena cómica la separaba del resto de los actores y buscó explotarla convirtiéndose en una especie de Lucille Ball latina?

Lupe Vélez dejó una fortuna que se disputaron sus hermanas,  y  una estrella en el Paseo de Hollywood. En este siglo ha tenido un renacimiento en varios documentales; María Conchita Alonso la interpretó en “Birth of Babylon”; y en el 2014,Celia del Palacio publicó una biografía novelada,  Hollywood era el cielo,  donde nos revela otro secreto de Lupe Vélez. Según del Palacio la sobrina Juanita en realidad era hija  biológica de la actriz. La vida de la Señorita Ciclón fue tan extraordinaria que no sorprende que sigan saliendo a la luz nuevos secretos.