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martes, 13 de diciembre de 2022

Aromas del Ayer: Perfumes de invierno

 


Solo faltan unas semanas para dejar atrás el 2022, año que pasó con velocidad de guepardo, lo que no quiere decir que haya estado exento de malos momentos. Para superar mis desastres domésticos quiero pasar mi periodo de hibernación invernal consintiendo mis sentidos. Lo que implica elegir meticulosamente los perfumes que me acompañarán hasta marzo. Como muchas de estas fragancias ya han tenido su entrada, voy a limitarme a poner los enlaces apropiados y a explicar por qué son aromas invernales. Esta entrada la dedico a mi amiga colombiana,  Mariana C., que siempre me pregunta que perfumes son los más adecuados para cada ocasión.

Efectivamente,  en invierno no usamos las mismas fragancias que en verano o media estación. Esta nota no solo toma en cuenta el clima sino también la edad. A los 63 años no nos viene lo que usábamos a los 23. Por otro lado, está mi salud, mis alergias aumentan cada día, ya no tolero ni el olor de la gardenia o los jazmines cuando son la base principal de un perfume. Para peor,  desde que perdí el olfato con el Faux Covid de julio, no he recuperado ese sentido totalmente. Aun así, he conseguido una buena colección donde prevalecen los aromas europeos.

Bueno, no todos son europeos. Un perfume idóneo para el invierno es el Red Door de Elizabeth Arden. No hablaré mucho de él porque planeo una nota sobre las fragancias Arden para comienzos del 2023, pero hasta su envase de tapa roja y su estuche carmesí ya proporcionan calor.



Otros perfumes americanos que son muy buenos para invierno e incluso las estaciones intermedias son los de Adrienne Vittadini (nacida ella en Budapest). Algunos como el Amore con sus notas de tilo son recomendables hasta para las adolescentes.



Nos vamos a Europa,  a la Madre Patria,  y ahí encontramos uno de mis aromas preferidos, Tabú de Dana que en invierno es como llevar una estufa portátil, es muy templado. Este 2022, mi hermano me regaló para Janucá un estuche de productos Dana de colección, trae dos frascos de Tabú y dos de Chantilly en envases antiguos.



Tabú es el perfume invernal por antonomasia y es excelente para las gorditas. Yo lo he usado pesando 50 kilos o con el doble de ese peso,  por eso noto la diferencia. Reiteró sienta mejor cuando se tienen kilitos de más.

El Chantilly es muy tenue, muy agradable y sienta a mujeres de todos tipos y edades. Creado por Houbigant en 1941, hoy es vendido bajo la marca de Dana. Es un cítrico avainillado, que como su nombre indica es sabroso, pero refinado.




De España saltamos a Francia,  al Emeraude de Coty que me acompañó en mis últimos años de secundaria. Aunque nació en 1935, Emeraude sigue vigente y me sienta mejor ahora que en mi adolescencia. Es un perfume verde bosque, idóneo para días nublados o lluviosos.



Otra fragancia para lluvias es la Tosca de Maur&Wirtzer con sus bases cítricas. Este clásico alemán ya no se encuentra en Amazon, pero me dicen que algunos Walmart de la Unión Americana lo venden.



Si Emeraude es un perfume de lluvia ¿qué debemos usar en los días de nieve que se acercan?  Yo le voy a los perfumes eslavos que entienden de llanuras nevadas. Un ejemplo es la colección Pani Walewska que,  con la excepción del primaveral Sweet Romance,  es perfecta para días nublados y con copitos de nieve. Yo estoy ahora con la versión Gold del clásico polaco, cuyo sándalo y almizcle combinan bien con la suavidad de la rosa y la fresia. Las variedades Sweet Romance y White les van muy bien a las colegialas.



En cuanto a un perfume de ventisca, me temo que debemos partir a las estepas rusas. No sé si será ofensivo para Ucrania, cuyos esfuerzos defensivos apoyo, el promover productos de Rusia, pero debo mencionar al antiquísimo Or de Scythes con ese aroma fuerte e hipnótico que solo pueden usar mujeres hormonales, de armas tomar,  y con edades entre treinta y cincuenta años. Este aroma de 1925 es difícil de conseguir. Yo lo compré vía Amazon de un proveedor, no recuerdo si de Georgia o Ucrania.



Si no cabes en esas categorías, te indico uno de mis perfumes favoritos, Maroussia de Slava Zaitsev que en el 2022 ha cumplido 30 años y definitivamente lo recomiendo para señoras de esa edad y mayores también. Viene en un envase tan hermoso que hay que coleccionar la botella. Si hueles el envase sientes un olor a flores blancas: lirio, jazmín, nardo y sobre todo azahares con un toque avainillado. Maroussia puede comprarse en USA, España y México vía Amazon.




Hay un aroma tan cálido que puede descongelar hasta un día de nieve: se trata de la vainilla. Existen muchos perfumes que contienen esta especia nacida en México. Algunos famosos los confeccionan firmas cara como Jo Malone, Henri Bendel y Victoria’ Secret. De joven yo usé Vanilla Field de Coty que todavía puede conseguirse en Amazon por un precio razonable. No les aconsejo la Island Vanilla de Pacífica, porque como casi todo en esa exótica firma,  se trata de un perfume de días de playa y noches tórridas.



A comienzos de los 90 dejé mi Coty y me trasladé a la verdadera vainilla comprando un aceite esencial de The Body Shop que por ser tan natural podía hasta usar en mi cabello. El aceite de vainilla saca brillo del cabello opaco así que pueden sin miedo poner unas gotas en el cepillo (no aconsejable para rubias o pelirrojas). Como TBS se puso majadero con J. K. Rowling, yo los cancelé. Desde entonces ando en pos de un perfume de vainilla adecuado y no muy caro.

Lo encontré en un Body Mist de Body Fantasies Signature. A diferencia de otras nieblas, el perfume es fuerte y perdura. Lleva casi veinte años en el mercado. En Chile yo la use en la época más tenebrosa de mi enfermedad. Contiene vainilla, manzana, almizcle y el toque exacto de jazmín para no provocarme alergia.



Y con esto doy por terminado mi desfile de aromas. ¿Qué perfumes usan ustedes en tiempo frio?   ¿Cuáles les parecen más adecuados para la temporada invernal?  ¿Por qué? Espero este blog les de una visión de lo que pueden probar o incluso regalar en estas fiestas dicembrinas. 

viernes, 11 de mayo de 2012

Aromas de antaño: Emeraude de Coty


(Foto sacada de Rosalinda, abril 1942)


François Spoturno, bajo el apellido de Coty,  creó un imperio del aroma que en 1925 ya tenía a 36 millones de mujeres en el mundo usando sus productos. A juzgar por los anuncios de las revistas, las Latinas de Ayer conocían y compraban esa trilogía sagrada de compuesta por L’Origan, L’Aimant y Emeraude que llevo puesto en este momento. Hoy en día, aunque la perfumería de Coty sigue produciendo fragancias famosas, Emeraude, ese evocador perfume no es ni tan conocido ni tan fácil de adquirir como lo era para las Latinas de Ayer.


(Foto sacada de Familia de agosto, 1939)

En mi último cumpleaños  mi hermano me mandó un frasco gigante de Emeraude que encontró en Amazon.com. Aunque hacía más de treinta años que no lo olía, al abrir la botella mi cerebro y olfato fueron invadidos por un aroma de recuerdos más evocadores que la madeleine de Proust. Desde entonces lo estoy usando con la misma constancia con la que lo usé en mis últimos años de secundaria. Es una suerte que Emeraude siga existiendo en el mercado Anglo (en Chile no lo he podido encontrar ni en Viña, Valparaíso ni Santiago) porque es un perfume cercano a la perfección y que recomiendo para mujeres “de cierta edad”.
(Foto sacada de Amazon.com)


Mi primer encuentro con Coty, sin embargo, fue en mi adolescencia. Superada la etapa de la Lavanda Atkinson, estuve un tiempo sin saber que aroma usar. Mi madre era muy territorial con sus perfumes así que no había ninguna oportunidad de probar su Chanel o su Miss Dior. Lo poco que ganaba a los 15 años yo lo gastaba en cigarrillos y novelas, así es que fue ella misma (después que me encontró echándome el Paco Rabanne de mi hermano) quien decidió que yo ya tenía edad para tener una fragancia personal. Como la iba a pagar ella, decidió comenzar a probar lo que ofrecía la farmacia de la esquina.


En las estanterías encontró perfumes   deportivos (Charlie de Revlon) o muy atrevidos (Chloe) que no iban con mi personalidad de ratón de biblioteca. Entonces se decidió por Coty que, yo no sabia entonces, era una casa antigua y respetable. Lo que si me di cuenta es que Coty era una perfumería prolífica y estuve meses experimentando con diversas fragancias aunque a muchas de ellas las tilde de “tufos”. Mi olfato era muy delicado y mi PH errático así que el proceso de experimentar y descartar se convirtió en un evento mensual.


Descubrí que Wild Musk olía a zorrillo, Jungle Gardenia a cualquier cosa menos a gardenia y  se me metió en la cabeza que L’Origan tenía notas altas de orégano. “No voy a oler a spaghetti “ me dije. L’Aimant, en eso concordé con mi madre, olía a "pachuli barato”  con toques de fruta podrida y,  desgraciadamente, el exquisito aroma de Muguet de Bois al tocar mi piel adquiría la fragancia de grasa de pollo.

(Foto sacada de Eva de marzo, 1925)


Finalmente, me quede con Emeraude que venia en botellitas pequeñas y tenía color verde chartreuse  (en francés “Emeraude” significa “esmeralda”). Creo que fue el color (azul y verde son mis colores favoritos) y la seguridad de que nunca encontraría el perfume adecuado los que influyeron en mi elección. En realidad no estaba contenta. Sin apestar como L’Origan, Emeraude en mi piel se tornaba un olor  fuerte y extemporáneo como si fuera de otra persona. Además al final del día, olía a talco combinado con transpiración casi tan  inconveniente como el olor de orín gatuno (En esa época teníamos seis gatos que solían, más por descuido que por maldad, orinarse en nuestra ropa).

(Foto sacada de Para Ti de septiembre, 1946)


Pero a los diecisiete años me llegó una epifanía. Me enamoré por primera vez y de pronto Emeraude me ayudó a tener el aura glamorosa y adulta que yo deseaba proyectar. Descubrí que el olor se podía amainar y refrescar a base de usar menos y aplicármelo varias veces al día. Mi affaire con Emeraude duró lo mismo que mi romance. La noche de mi graduación, la última vez que vi al hombre de marras, fue también la última vez  que usé Emeraude.

(Foto sacada de La Familia de mayo, 1943)



















Con los años, volví a probar suerte con otros productos Coty como L’effleur y Vainilla Fields, pero nunca más use Emeraude.  Finalmente, en el Siglo XXI  y como, parte del proceso de  aceptar mi edad me embarqué una búsqueda del perfume adecuado. Tras varios experimentos desastrosos con fragancias modernas, opté por lo antiguo. Fue así que en mi investigación descubrí que Emeraude había sido creado  en 1921 cuando Coty ya era una firma importante. Fue creado como una alternativa más económica al Shalimar, perfume de moda de aquel entonces. Al no encontrarlo en Chile, solicité la ayuda de mi hermano que vive en USA y así fue como Emeraude y yo nos reencontramos.
(Foto sacada de Para Ti de febrero, 1945)


Aunque al quitarle la tapa blanca a  la botella los recuerdos invadieron mi nariz, no ocurrió lo mismo cuando  apliqué perfume en  las muñecas.  Toda esa audacia insolente que me había perturbado de joven había desaparecido reemplazada ahora en mi nuevo PH con un aroma a sensualidad dotada del nivel exacto de dulzura. Es tiene que ver con las notas de jazmín y azahar que son los principales ingredientes de Emeraude. Esas notas le aporta una esencia cálida y verde, pero también un olor misterioso y elegante a saché de baúl antiguo.

Hace unos años viví en una casa rodeada de naranjos y mi madre cultivaba jazmín de España en macetas. Yo secaba los azahares y las flores de jazmín en bolsas de papel agregándole vainitas de vainilla para luego fabricar saches atesanales. Esa es la impresión que siento ahora al usar Emeraude, llevar un saché en la ropa, un olor que perdura sin molestar.
(Foto sacada de Margarita de diciembre, 1945)



Hoy en día se puede comprar Emeraude vía Internet en varios sitios: Amazon.com; E-Bay, fragrance.net; compraperfumebarato.com y otros. Me imagino que algunas perfumerías lo seguirán vendiendo. Emeraude es un perfume que sin ser caro tiene un poder que trasciende el tiempo.