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domingo, 24 de junio de 2012

Para la Noche de Bodas: Camisas de dormir de Latinas del Ayer.


(Foto de Margarita, agosto de 1941)


Para dormir  o para otra cosa, las Latinas de Ayer eran muy cuidadosas en lo que respecta a su vestuario para ir a la cama. ¿Negligés o piyamas? ¿Sensualidad o comodidad? Aquí te mostramos que usaban nuestras antepasadas en la intimidad.

1920 no solo revoluciona la moda de día, también modifica lo que las mujeres usaran en su intimidad. ¡Fuera esos camisones gigantes como tiendas de circo! ¡Fuera esa ley que la mujer debe dormir solo con ropa blanca! A la intimidad entran nuevos colores, diseños y materiales para la hora en que las Latinas de Ayer se iban a dormir.o a seducir.

El camisón suelto con aspecto de camisa varonil sigue en boga a fines de los 20’s. A pesar de que la novedad reside en que es cortito, pero todavía cubre las rodillas. Nos imaginamos que este camisón tan pacato seria para la que duerme sola.

(Foto de Para Ti, abril de 1929)


Para la flapper recién casada, o la más liberada, Fratelli Castagni de Santiago ofrece todo un muestrario de ropa para la intimidad. Vemos paños menores seductores. Camisones que parecen trajes de bailarina de ballet y la gran novedad, un pijama muy alejado del modelo masculino.

(Foto de Zig Zag, febrero de 1927)


Las vamps latinas de los 30’s tienen acceso a camisones entallados, sexis, que siguen las líneas de los vestidos de día.

(Foto de Familia, enero de 1936)


Se usan materiales ligeros como crepe  muselina y encajes. Algunos llevan manguitas globo, u otros sin mangas, sigue líneas drapeadas de túnicas griega.
(Foto de Para Ti, diciembre de 1939)


Pero para la que duerme sola están los pijamas masculinos mucho más cómodos y abrigados.

(Foto de La Familia, nviembre de 1939)


Los 40’s serán la Era de las Pin-ups. Las estrellas de Hollywood se dejan retratar en negligé. Para no ser menos, las Latinas de Ayer se ponen sensuales y glamorosas cuando están en la intimidad.

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(Foto de Margarita, septiembre de 1949)




La ropa de dormir ya no es solo para dormir, sirve para estar en casa, para atender la puerta o para desayunar con la familia. Las batas de levantarse siguen la línea de la ropa de día con hombreras anchas, cintura marcada  y amplios faldones. Para la luna de miel también hay coquetones conjuntos estampados.





(Foto de Para Ti, noviembre de 1940)








(Foto de La Familia, agosto de 1946)







(Foto de Para Ti, abril de 1957)

La posguerra sigue trayendo novedades en el mundo de la lencería. Se vuelve costumbre que los camisones tengan batas haciendo juego. La seda, el crepe e incluso la muselina dejan paso a materiales sintéticos como nylon y rayón, más baratos y cómodos.

(Foto de Maribel, mayo de 1958)






(Foto de Rosita, enero de 1965)



Los 60’s impondrían nuevos cambios en la ropa de dormir. Para las jóvenes y solteras el pijama se convierte en una prenda nocturna predilecta, pero a diferencia de los chándales, y pantalones y camisetas de hoy día, los pijamas de la gran Era de “Pijamadas” eran alegres, coquetones y femeninos.
(Foto de Rosita abril de 1965)


Las camisas de dormir comienzan a usarse cortas, de largo “bailarina” un poco por debajo de la rodilla. Compensan el corto con muchos vuelos  y grandes cuellos.

(Foto de Eva, octubre de 1967)



(Foto de Eva, septiembre de 1965)




















A mediados de los 40’s, tal vez impulsados por los racionamientos, había aparecido un camisón brevísimo, que permanecería al alcance de las audaces durante los 50’s.

(Foto de Para Ti, abril de 1957)




Pero será a comienzos de los 60’s que aparece el  baby doll tan cortito (a veces llegaba solo un poco mas bajo de la cadera) que debía ir acompañado de un (no sé porque en Chile se le conocía como “bikini”  o “calzón bikini”) otra prenda de la misma tela que cubría la colita de la que lo usaba.

(Foto de Rosita abril de 1965)


A veces era tipo short cubriendo los muslos e iba adornado con encajes.Tan en boga estuvieron los “baby dolls” que hasta las niñas los usaban.

(Fotos de Rosita diciembre de 1963)

















Para la novia más tradicional siguen los camisones lagos ahora muy sueltos  con talle alto y corte imperio.

(Fotos de Rosita, marzo de 1964)

(Foto de Eva, septiembre de 1962)



(Foto de Rosita, enero de 1965)


A mediados de los 60’s vuelve una onda “natural” que favorece el retorno de materiales como batista, popelina y algodón. Se recobran diseños victorianos para estas camisas de dormir y sus batas.















(Fotos de Rosita diciembre de 1963)


 Incluso el "Baby doll" da paso a un camisón corto, pero de estilo decimonónico.


(Foto de Rosita abril de 1965)



Pero también  la moda  mira hacia el Oriente. Aparecen piyamas con cuellos Mao o Nehru, y también las indispensables batas de material acolchado.

(Foto de Rosita, enero de 1965)


(Foto de Rosita, febrero de 1965)

viernes, 15 de junio de 2012

¡Se fueron los corsés, pero llegaron las fajas!


(Foto de Para Ti, noviembre de 1940)


A las mujeres nos gusta torturarnos. Con ese cuento de que para ser bella “hay que ver estrellas” nos sometemos a suplicios como inyecciones de botox, liposucciones y depilaciones brasileñas. Por siglos las mujeres del mundo Occidental vivieron aprisionadas por verdugados, polizones y los dolorosos corsés. Y cuando se libraron de todos esos instrumentos de torturas… ¡Llegaron las fajas!

La Primera Guerra Mundial liberó a las mujeres de sus complicadas prendas interiores. Es  que para servir  como enfermeras u obreras de fábricas no podían andar cinchadas como caballos. 1920 marcaría una revolución en el vestuario. Se fueron los corsés con sus dolorosas ballenas, se fueron los cincuenta refajos, las faldas cortas, los jersey y trajes sastres no exigían tanta ropa interior. La mujer ideal delgadita y sin curvas solo necesitaba verse así  debajo de su ropa.

(Foto de Zig Zag, junio de 1925)


¿Pero qué pasaba con la gordita? ¿Con la que tenía una llantita de más, o a la que la naturaleza dotó de caderas amplias y un derriere que no estaba a la moda antes de JLO? La solución se llamó “faja”. Y así se veían las primeras fajas que conocieron las Latinas de Ayer.

(Foto de Zig Zag, febrero de 1928)


Pronto aparecerían nuevas tiendas que se especializaban en estos artilugios que eran más torturantes que un corsé que al final solo apretaba cintura y costillas. Las primeras fajas se hacen de popelina y elástico, pero es tal la cantidad de elástico que comienzan a ser llamadas   por sus mismos fabricantes “artículos de goma”.

(Foto de Zig Zag, octubre de 1927)

En la Argentina, las fajas se conocen como “modeladores”. Su función no es tanto esconder grasa como la de “modelar” el cuerpo de quien la lleva. Por eso esas primeras fajas son casi cuadradas o tubulares como exige la moda y los cánones de belleza femeninos imperantes.
(Foto de Para Ti, abril de 1929)


La faja Leonard es un ejemplo de “lo ultimo” en esa prenda de al final de su primera década de existencia. Consiste en una doble faja, una interior que ajusta la cintura y otra exterior que comprime nalgas y caderas. Su novedad está en el zipper o cierre eclair, puesto que la mayoría de las fajas siguen sujetándose mediante cordones como los corsés.

(Foto de Para Ti, abril de 1929)


En los 30’s, la ropa intima femenina es mínima. Su prenda más representativa es  este tipo de camisola, enagua y calzón unidos, conocido en ingles como “step-in” y en castellano como “enterito”. 

(Foto de La Familia, noviembre, 1939)


Pero esta comodísima pieza de lingerie que muestra la revista mexicana La Familia no servía para las que sufrían de excesos de curvas o   falta de ellas. Esas solo tenían este recurso, fajas que modelaban todo el cuerpo y que algunos seguían llamando “corsés”.

F(oto de Margarita, junio de 1935)


En los 40’s,  las fajas son imprescindibles y hay tantas marcas que se crean todo tipo de slogans publicitarios para ellas, dignos de Don Draper.  Se promete que la faja “X” hará desaparecer toda obesidad, y la “Y” hará que su dueña se vea veinte años mas joven, incluso que la que la lleva se verá “mas distinguida”, La mayor mentira  es hacer creer a quien la compra que la prenda será cómoda. Yo que las he usado puedo atestiguar que eran difíciles de poner y más difíciles de quitar.

(Foto de Para Ti,  octubre de 1943)


Una razón que explicaría que nuestras abuelas fueran más virtuosas que nosotras es que  no era  fácil “bajarse el calzón” así espontáneamente con cualquiera y en cualquier lugar u momento. Leí una novela en que una faja salvaba la virginidad de la heroína. Estos objetos llenos de cierres, cordones y ganchitos eran el equivalente de un cinturón de castidad o el “calzón amarrado” del que hablaba "La Tigresa" Irma Serrano en sus memorias.

(Foto de Eva, octubre de 1948)


Para colmo,  las fajas no eran muy estéticas. En los 40’s y 50’s los fabricantes  intentan embellecerlas. Se las hace de satén, en colores pastel y se les aplica encajes, lo que  no evita que sigan viéndose feítas. Además presentaban varios problemas. Dejaban marcas dolorosas, ya que por mucho tiempo las varillas o “barbas” no iban cubiertas y si se se vencían los elásticos no cabía la solución de cambiárselos. Había que botarlas.

(Foto de Para Ti,  mayo de 1950)


En los 60’s ya comienzan a modernizarse. Aparece el calzón-faja (como esta “bombacha anatómica” argentina) con liguero o porta-ligas que sostiene las medias hasta la aparición de las pantyhose.

(Foto de Radiolandia, julio de 1961)


También se crean fajas de cuerpo entero sin barbas, sin broches, sin cierres.  Aparentemente comodísimas, pero no se imaginan lo engorroso que era  salirse de una de esas jaulas para ir a un baño público.

(Foto de Eva, septiembre de 1961)



Aunque los modelos se han vuelto menos embarazosos u molestos, las fajas siguen con nosotras. En una era de spandex, de ropas ajustadas y terror a mostrar llantas, hasta la mismísima Kim Kardashian las usa, pero  siguen siendo un ejemplo del masoquismo femenino a la hora de demostrar que somos esclavas de modas e imágenes mediáticas.
La faja de Kim Kardashian (Foto sacada del Daily Mail)