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lunes, 16 de abril de 2012

¿Qué marcas preferían las latinas?: Pond’s, la crema de la aristocracia.



¿Habrá alguna mujer en el mundo que no sepa lo que es la crema Pond’s? Solo si viviera en junglas remotas, porque todas, incluyéndonos a las latinas,  la conocemos, la hemos usado y la usamos. Hace casi 200 años que existe, pero desde hace un siglo que una fantástica, aunque un poco clasista, propaganda nos la ha hecho la mas familiar de las cremas de belleza.

Por experiencia puedo decir que la Pond’s funciona. A mis cincuenta años, todavía no tengo arrugas faciales. Y uso Pond´s semi regularmente desde los quince años. Antes se la ponía a mis muñecas y tampoco a ellas se les arrugo la piel. Es económica, al alcance del bolsillo de cualquiera. Fácil de encontrar, la venden en todas partes. En las últimas décadas viene en tamaños pequeños, en frasquitos ovalados con tapitas de colores que se ven bonitos en el tocador, que son fáciles de empacar y caben en nuestro bolso.



Es de textura suave, de aroma agradable, no mancha. Sirve para mil cosas. ¿Sabias que sirve  para quitar las manchas que deja la tintura de cabello en la piel? ¿Qué aplicarla antes de depilarse ayuda a mitigar el dolor? ¿Qué ayuda a fortalecer las uñas, a proteger la piel del sol  y que cura quemaduras cutáneas leves? No deberíamos sorprendernos, porque originalmente esta “Cold cream” fue creada como medicamento.

En 1846, Theron T. Pond, científico estadounidense, logró fabricar un té de hamamelis con propiedades curativas que servía para sanar pequeñas heridas. Tras la muerte de Pond, este té, conocido como “Extracto de Pond’s” se fundiría con una crema-ungüento de más fácil aplicación. En los años que preceden a la Gran Guerra ya la Crema Pond’s es ofrecida como producto de  belleza. Como vemos en este anuncio de 1910, la crema era vendida junto con el extracto cuyas propiedades cicatrizante son recomendadas a la par de la “Cold cream”.


Sin desmerecer el valor de Pond’s como producto, gran parte de su longeva fama ha sido la maquinaria publicitaria que la auspició durante el periodo de entre-guerras. A pesar, de que ya en los años 20’s, se había descubierto que una mercancía  se vendía más si la promocionaba una estrella de cine, Pond´s utilizó la técnica de que el uso de su plebeya crema fuese fomentado por la realeza y la aristocracia.

Todo comenzó accidentalmente. En una visita a los Estados Unidos, la Reina María de Rumania descubrió las cualidades del producto Pond´s. Más tarde Su Majestad  escribiría una carta a la firma alabando las propiedades embellecedoras de la crema. Esa carta fue utilizada en comerciales de la Crema Pond’s  en la década de los 20’s.  

No podía la firma haber encontrado mejor patrocinador hasta que en e1928 les llegó otro empujoncito de la realeza. Ahora la que  publicitaba el producto era la Duquesa de Vendome (de soltera Princesa Enriqueta de Bélgica) de la Casa Real de Francia.



En la década siguiente, la Crema Pond´s será la favorita de la rancia aristocracia británica como lo muestran las  revistas latinas de la época. Pond´s pagó grandes sumas para que su crema fuera promovida por señoras de alcurnia como Lady Úrsula Stewart, las Condesas de Carnarvon y Winchilsea, la Princesa Priscilla Bibesco, nieta del Primer Ministro Asquith (y tía abuela de la actriz Helena Bonham Carter) entre otras.



La idea de que la Crema Pond´s es usada universalmente por la alta sociedad hace que las campañas abarquen a las grandes familias estadounidenses como los Du Ponts, los Whitney y los Astors cuyas mujeres  prestan sus rostros para impulsar las compras de la crema. Un puente hacia la nobleza británica lo provee la presencia de Lady Thelma Furness que aunque casada con un noble inglés, y ella misma haber sido amante del duque de Windsor, es una Morgan de New York  y tía de la famosa Gloria Vandberilt.




Pond’s no se detiene ahí. En los 40’s,  fiel a la  clausula del “Buen Vecino”  vuelve los ojos al Cono Sur. Así la propaganda de Pond’s atrae a miembros femeninos de importantes familias de Brasil como la Señora María José Dupré.



En Chile las jóvenes mas bellas del “haute monde” santiaguino apoyan la venta de la Crema Pond’s. Victoria Puga, Pila Subercasaux y, por supuesto Julita Astaburuaga Larraín (cuya foto ella exigió fuese tomada por Jorge Opazo) fueron modelos de la afamada marca.



En la Argentina, damas de clase alta  y muchos apellidos como  María Rosa Ramos de Leguizamo Pondal y Angélica Madero de Peralta Ramos  aseguran usar Crema Pond´s con buenos resultados. Se hace también una campaña muy simpática que se enfoca tanto en clientas maduras como en un público juvenil. Consiste en que la promoción la hagan tanto una madre como su hija, ambas contentas con las cualidades de la Pond’s.




Pond´s llega más lejos incursionando en el mundo de la política. En Estados Unidos las promotoras del producto serán las nueras del Presidente Franklin Delano Roosevelt.


En México combinando política con la fórmula madre e hija, la esposa del Gobernador de Guerrero, María Valdés de Catalán Calvo y su hija Olga serán quienes posen junto al frasco de Pond's..



El final del conflicto bélico cambia la sociedad. Ya no existe en América Latina tanta fascinación con la nobleza  y as clases pudientes. Para los 50’s, la Crema Pond´s cambia su campaña de propaganda y hace más hincapié en las cualidades de su producto como el famoso plan de belleza o su capacidad para detener el envejecimiento.



Casi como una parodia de sus antiguas campañas, un anuncio chileno de Pond’s, de a mediados de los 60’s, usa como promotora una chica “común y corriente”.



En los 60’s, la propaganda televisiva británica (y europea) podrá utilizar modelos como Pattie Boyd, mas tarde esposa del Beatle George Harrison, pero la hispanoamericana, como se ve en este comercial mexicano de 1968, ya no necesita de rostros aristocráticos para convencer a la audiencia del valor de la Crema Pond’s, una marca favorita de las latinas de ayer y de hoy. 


miércoles, 11 de abril de 2012

Aromas de antaño: Las latinas de antes olían a lavanda



Escogí el perfume como tema de la primera entrada  por ser este un verdadero puente entre el hoy y el pasado. Desde los albores de la civilización que los perfumes han jugado un papel importante en la sociedad. Se han usado en cocina y medicina, han sido símbolos de estatus, han tenido connotaciones religiosas y mágicas y hasta se empleaban para embalsamar cadáveres.

La propaganda de  fragancias que llena páginas de revistas femeninas del pasado nos muestra lo que las latinas de clase media podían adquirir en la farmacia más cercana o en perfumerías como la cadena argentina Ivonne que ofrecía la colonia Mary Stuart que evocaba “la belleza de una reina famosa”, la Loción Nª5 de Jouvenel (“la loción que usan ella y él”) la Avante la Fete que le gustaba a la “Catita” de Niní Marshall. 

Aunque se encuentran promociones de perfumes caros como Chanel Nº 5 o Cuero de Rusia, en general, los anuncios son para agua de colonias, el tipo de perfume neutro y económico que podía usar una señora que se preciaba de serlo sin causar escándalo.

Varios de estos productos eran de industria nacional como el Agua Suprema que se fabricaba en Bucaramanga, Colombia. Muchos de estos aromas ya están extintos y sus nombres suenan  desconocidos aun  para una cincuentona como la que escribe. ¿A qué olería la Colonia Ronsard,  El extracto 18 de Nantes o la Dijon de Lakmé? 


Las flores eran el ingrediente básico de las colonias favoritas de las latinas del ayer. Una de las más usadas fue la lavanda, espliego o alhucema como se le llamaba en algunos países. En una Para Ti de abril del ‘46 encuentro un anuncio a  Lavanda Lancaster que promete "sensación de primavera” y se precia de ofrecer“el autentico bouquet a lavanda inglesa”. En la mexicana La Familia de las Navidades del ‘40 hay una promoción a  la Eau de Lavande de Pinaud.



 La prestigiosa firma Dana  confeccionaba un Agua de Lavanda descrita como “colonia fresca como el roció y sugestiva como un amanecer en el campo”. Entre las fragancias de Forvil de Paris también se encuentra una lavanda. La Colonia 60 de la firma inglesa Buckingham  tenía base de espliego. En la Argentina por muchos años se vendió la Lavanda York (“el genuino aroma de la flor de la alhucema"), pero la más reconocida en el mercado latino fue la Lavanda Inglesa Atkinson, el primer perfume que usó  Servidora.



Todavía recuerdo ese ritual mañanero de antes de ir a la escuela. Con paciencia de santa, mi Nana desenredaba mi cabello (hasta los nueve años lo lleve larguísimo) y luego lo trenzaba. La guinda del postre era un moño gigante como un rosetón de merengue con la que se decoraba mi trenza. A esos listones de colores pastel mi Nana le agregaba unas gotitas de lavanda, sin olvidar el toquecito detrás de cada oreja que siempre me provocaba cosquillas.

También rociaba mi pañuelo. Me encantaba olerlo al sonarme. Ignoraba, en esos días pre-aromaterapia, que ese placer se debía a que la lavanda destapa las fosas nasales. Es que la lavanda posee múltiples propiedades medicinales y un anuncio de la revista chilena Margarita del ‘38 nos dice que unas gotas de la Gold Medal de Atkinson aplicadas a las sienes alivian la depresión.

La Lavanda Atkinson fue creada en Inglaterra en 1910, por la firma que Thomas Atkinson, perfumista de la Casa Real inglesa, fundara a fines del Siglo XVIII. En mi investigación he encontrado datos discordantes sobre esa fragancia. Se dice que fue una de las primeras aguas de tocador para caballeros. En Basenotes se la define como Unisex. En otro sitio leí que era exclusivamente femenina. A pesar de que las fotos de los comerciales siempre muestran a una pareja, la considero una colonia femenina. Todavía no he conocido a un hombre que confiese haber usado la Atkinson. Mi hermano la detestaba, tachándola de  “perfume de mujeres”.


Era una esencia potente, pero menos masculina que la Old Spice o la Colonia Inglesa que usaba mi padre. Si pudiera otorgarle un adjetivo seria “limpio”, un perfume fresco, menos pesado que el aroma de la Yardley u otras marcas de lociones que hoy usan lavanda como ingrediente básico. Era la fragancia perfecta  para una colegiala pre-púber. Inocente, pero con una leve promesa de coquetería futura, y su perfume era persistente, duradero, pero que no hería el olfato.

La firma Atkinson ofrecía a las latinas todo tipo de productos desde brillantina (la antecesora de los fijadores en aerosol) a lápiz labial, pero su especialidad eran los perfumes. Algunas de sus colonias también cruzarían el Atlántico como  la   Royal Briar, o la Carillon (1936, pero la English Lavender fue su mayor éxito.



Años más tarde, ya instalada en Nueva York, quise recapturar ese perfume de mi infancia. No pude conseguir la Atkinson, así que la trate de reemplazar con  Yardley, Creed o con una Alyssa Ashley que usaba el espliego como base. Como ya no tenia edad para las trenzas, mezclé la colonia con el agua con la que enjuagaba mi pelo. El resultado fue desastroso. La percibí   excesiva pero impersonal, como un desodorante ambiental, carente del toque de bergamota y salvia que era el distintivo de la Atkinson. Terminé con dolor de cabeza y un caso de caspa debido al aceite de lavanda.

Hoy en día, aunque descontinuada en el mercado, la Lavanda Atkinson puede conseguirse vía Internet. Se la recomiendo a quien ama la lavanda y busca una colonia discreta.