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lunes, 20 de febrero de 2023

Voces Latinas del Ayer: De Tita Merello a Rocío Jurado ( Precursoras de Shakira I)

 


En enero, mientras cosas terribles pasaban en el mundo, la cultura populachera se dividía entre el librito de Harry y el reggaetón de Shakira. Confieso no ser fan ni de Shakira, ni de Pique, ni Clara, me importa un rábano lo que hagan. Lo que me sorprende es ver a gente, principalmente mujeres,  convertir a La Loba en icono feminista y considerarla una pionera en esto de ventear sus intimidades a través de canciones y lucrar a costa de ellas. Shakira es solo la última en hacer algo que ya no es novedad. Antes de ella, la canción en español tuvo muchas hembras castigadoras que alzaron la voz para mentarle la madre al infiel y sacarse de adentro el mal sabor de un mal amor. Conocerlas nos ayuda a no criticar, pero tampoco a admirar exageradamente a la diva colombiana.

Con pocas excepciones,  toda canción habla de amor, del bueno y del malo. Por un centenar de años, la música popular nos ha dado preciosas visiones del romance como única fuente de felicidad, estado perfecto del ser humano,  y sinónimo de alegría y esperanza. Simultáneamente,  hemos escuchado lamentos por abandono, traiciones, soledad y clamores por el regreso del o la ausente, pero en su mayoría estas quejas vienen del bando masculino. Eso es más notorio en la música latinoamericana llegando a extremos que las feministas tildan de misoginia como en la letra de los tangos o de los boleros con sus reproches a aventureras, arrabaleras y pecadoras.

O Sumisas o Invisibles

Se entiende que en una sociedad patriarcal disguste el oír a las mujeres cantar verdades inconvenientes. Por mucho tiempo, las Latinas de Ayer estuvieron sometidas a cantar solo sobre cosas inocuas. No se escribían canciones sobre sus experiencias amorosas, estas eran invisibles. Inclusive cuando entonaban melodías escritas para un varón ni siquiera podían adaptarlas.

Yo he oído a Lupita Palomera, Lucha Reyes y otras pioneras de la música femenina usar pronombres masculinos para referirse a ellas en sus letras. Un ejemplo es esta versión de la “Perfidia” de Alberto Dominguez donde la cantante (sin ninguna intención lésbica escondida o abierta) se dirige a una mujer a la que amó. Y qué decir de este dueto de Doña Liber con el Tenor de las Américas en que apostrofa a sus congéneres.




Con ese precedente se entiende que hasta las grandes autoras de boleros como María Grever y Consuelito Velázquez escribiesen letras unisex para ser cantadas por todos los géneros y evitaran temas polémicos como el sufrimiento del abandono y de la infidelidad cuando era una mujer la que sufría.  No sabemos si lo hicieron porque sus vidas amorosas fueron perfectas o temían escandalizar. Recordemos que las letras de Lolita de la Colina fueron controversiales hasta Los 70 y que solo una mujer muy arrojada como Olga Guillot se atrevía a cantarlas.

Sin embargo, este ha sido un tabú casi universal.  La canción en inglés también obligaba a la cantante a entonar temas de mal amor con actitud sumisa, rogando por el retorno del infiel y perdonando sus fallas. Podemos entender esa reticencia, si pensamos que es solo en Los 60 que Aretha Franklin exigirá “Respect” y Lesley Gore llegará al tope del hit parade con su “You Don’t Own Me” en el que afirma su independencia de un hombre controlador.



El caso de Aretha es el más interesante, puesto que las canciones de las mujeres de color habían sido las más tristes, tal vez porque estaban llenas de suplicas y promesas de perdón. Tan parte de la cultura afroamericana era este motivo que en el musical Showboat en la subtrama de Julie,   que pasa por blanca, alguien se sorprende al oírla cantar “Can’t Help Lovin' Dat Man of Mine” ( No puedo evitar amar a mi hombre), y le dicen que esa es “canción de negras” con su letra llena de resignación ante las fallas de un mal compañero.

“Maybe he’s lazy, maybe he’s low.

Maybe I’m crazy lovin' him so

Can’t help loving dat man of mine”.

(Quizás sea perezoso, Quizás sea vil

Quizás yo esté loca por amarlo tanto

No puedo evitar amar a mi hombre)



He revisado todo el repertorio de Billie Holiday, consierada una guerrera, y me ha sorprendido que incluya no solo esta canción de Showboat sino también otros temas “sumisos”  que son un reflejo de la vida amorosa de Lady Day,  adicta a dos cosas: las drogas y amantes golpeadore. Por ejemplo, tenemos “Moanin’ Low”en el cual se refiere a su pareja como “todo lo malo que puede ser “, pero continua con un “es el tipo de hombre para una mujer como yo”.



En una onda menos auto flagelante, Billie canta en “I’m Trav'lin Light”  que desde que la abandonaron carga menos equipaje y es libre como la brisa, pero que ese estado durará solo hasta que su hombre regrese. O sea, hay una oferta de perdón y de regreso al statu quo. Muy diferente a la demanda del “Respect” de Aretha o al punto final a una relación que en 1966 daba Nina Simone en su “Ain’t No Use”.




A pesar de ese actitud sumisa que Billie Halliday asumió en el escenario y en su vida privada, he encontrado dos canciones batalladoras en su colección. En “I’m Gonna Lock My Heart and Throw Away the Key” (Voy a ponerle candado a mi corazón y botaré la llave) expresa más o menos lo que Gloria Gaynor cantara ritmo disco cuarenta años más tarde en su “I Will Survive”: la idea de que una mujer puede sobrevivir una desilusión amorosa siempre y cuando esté dispuesta a reinventarse y a no volver a caer en las trampas del amor.




Mas fuerte es “No More” que la cantante describiría como su canción favorita. “No me vas a molestar más. Nunca más”…”Desperté esta mañana y descubrí que no me importas, ya no más”. Pero por algo este tema,  que Toots Camarata escribe para Lady Day en 1944,  es uno de los menos famosos. Hoy es más conocido por la voz de Madeleine Peyroux que por Billie.





Por algo tomará años antes que las mujeres descubran que hay militancia en la letra de sus canciones. Aunque nos sorprenda acostumbrados a oír quejas sobre infidelidad de parte de afroamericanas como Beyonce y Rhianna, en días de Billie Holiday un tema como “Single Ladies” o ese dueto Shakira-Beyonce hubiese sido imposible.




Solo en 1971, vino Helen Reddy a cantar “I’m Woman” explicando que a una mujer no la definen ni sus amores ni sus fracasos románticos. Y esa es mi incomodidad con los temas de Shakira, que en su reclamo exprese una dependencia emocional. Eso es propio de alguien que todavía no ha alcanzado la clausura que otras cantantes encontraron en su música. Rosa Montero la ha llamado ”una despechada”, pero yo la considero una continuadora de la “canción despechada”.

Las Pioneras de la Canción Despechada

Para conocer a las pioneras del reclamo sentimental latino debemos ir más allá del mundo angloparlante. Debemos adentrarnos en el terreno más recriminado por las feministas,  el tango. Serán las dos grandes voces femeninas del tango las que salgan a la arena del reproche al macho. En 1929,  Tita Merello lo expresa en “No te aguanto más “y en 1933,  en los albores de su carrera,  Libertad Lamarque tiene el descaro de gritarle “¡ándate!” a las malas parejas.




El que las grandes damas del tango se hayan atrevido a darle un remedio al mal amor en sus canciones no indica que la música latinoamericana vaya a seguir ese camino. No puedo encontrar equivalentes en la música popular ni folclórica de los próximos treinta años donde las mujeres se lamentan sin reproches, donde las compositoras no se atreven a quejarse o a situar culpa en la pareja, ni siquiera al entonar temas escritos para el varón, puesto que ya se ha superado la época en que ni siquiera se sabía a qué sexo iban dirigidas las canciones.

Es por eso que Olga Guillot tiene claro a quien le van las protestas al cantar “Total”, “Se acabó” y “No” que han sido escritas para hombres. Con ella venimos a descubrir que la mujer también puede reírse de un mal amor o darle el punto final. Olga ha estado cantándole a la pasión de una manera casi descarada desde sus días de Torch Singer en Los 40, pero con temas como “Miénteme”— con su estribillo “me hace tu maldad feliz”— perpetua esa imagen masoquista de la mujer víctima.





Será en el exilio donde su nueva libertad también abarcará a su género. En 1969 es la única que se atreve a grabar un tema de una joven cantautora llamada Lolita de la Colina. Aunque “La mujer que te ama” es un himno al buen amor, una frase donde entra la palabra “cama” ofende a los productores . La cantautora se niega a borrarla y solo Olga de Cuba tiene la audacia de cantarla.

Audacia y a raudales la tiene otra cubana, la escandalosa La Lupe a la que casi han expulsado de Cuba porque sus escándalos y escandalosa manera de cantar (descalza y a zapatazos con el pianista)  no congenia con la imagen de la mujer que tiene la Revolución Castrista. La Lupe se va a Nueva York, cargando su temperamento, su título de santera (aunque en un arranque arroja sus orishas al mar) y su música. Pronto se hará famosa por no tener pelos en la lengua para cantarle a los hombres, expulsarlos de su vida (“Lo que pasó, pasó”)  o acusarlos de falsos hipócritas (“Puro Teatro”) que Almodóvar usa para cerrar Mujeres al borde del ataque de nervios, el mejor manual de cómo sobrevivir una relación toxica.



Para mi sorpresa y siguiendo un orden cronológico he encontrado un tema interesante en la España de los 50. Sin ser canción despechada,  “Otra Puerta” de Lolita Garrido se atreve a plantarle un “No” a los requiebros de un hombre, poniéndose la mujer a su altura y en términos de igualdad en lo que se refiere a decisiones amorosas.



Lo extraordinario es que viene de la pluma de Augusto Algueró, y es muy diferente a lo que él escribirá unos años más tarde para Marisol, Rocío Dúrcal y para su esposa Carmen Sevilla. En la España de Franco ni Carmen ni Sarita Montiel se salen del marco de la mujer que sufre por amor resignadamente. Eso alcanza hasta la temperamental Lola Flores. En 1950,  llora por los rincones con su copla “La Zarzamora”, muy diferente treinta años más tarde que pone un punto final a un mal amor con “Se acabó”. Para entonces la Faraona será parte de un zeitgeist en que la melodía en español se manifiesta en voz femenina con la canción-reproche. Sin embargo, en la España de los 50, ese grito de liberación solo emerge de un momento de extravío del Maestro Algueró.



El Corral de Gallos de la Protesta Femenina

En cambio, en nuestro continente, a fines de Los Cincuenta, surge una bronca voz femenina capaz de enfrentarse al machismo latino. Se trata de Amalia Mendoza,  más conocida por su apodo de “La Tariacuri”,  que en 1958 convertirá a la música ranchera en corral de gallos de la canción despechada con temas como “Ya me olvidé de ti” y P’a que sientas lo que siento”.



A pesar de críticas y parodias, La Tariacuri seguirá cultivando ese estilo de cantar y contagiará a otras. En 1972,  la gran Lola Beltrán se atreve a lanzar un grito de libertad con “No volveré” y cerrará la década con el tema de Juan Gabriel “Te llegará mi olvido”.



Entremedio han aparecido otras “Machas Bragadas” que gritan su verdad a los cuatro vientos, aunque lo que cantan haya sido escrito por machos para reprocharle a las hembras.  Pero en 1961 el gran José Alfredo Jiménez escribe “La Media Vuelta”  para una modelo chihuahuense que ha convertido  “Lucha Villa” en su nombre de guerra y que de la música ranchera hará un grito de guerra. Es en esa canción,  que en algún momento Lucha cantará a dúo con el compositor, donde es la mujer la que declara que el hombre se va porque ella se lo permite y si quiere lo hace regresar.



Aunque la voz grave de Lucha Villa la ha hecho idónea para la canción reproche— y lo vemos en “Tu a mí no me hundes” (1985) que es la cúspide de su relación laboral y amistosa con Juan Gabriel — la equivalente a La Lupe en la interpretación de corridos es Yolanda del Rio cuyo primer éxito le dará el apodo de ‘la Hija de nadie”. Este tristísimo corrido cuenta la historia del suicidio de una pareja de amantes al descubrir que son hermanos, pero el tema es también una denuncia social a los hombres despreocupados que preñan y se olvidan,  dejando hijos sin padre por todo el mudo.



Yolanda se convertiría en la voz feminista de la canción ranchera en ambos lados de la frontera cantando temas que como “Una intrusa “y “Traicionera Mala Amiga” que como los de Shakira expresan la ira ante quien viene a destruir su matrimonio. En cambio “Esta noche te toca dormir en el suelo” y “En la puerta tus maletas “definen los límites a los que llegará para soportar un mal marido.

Fueron estas voces de Los Setenta las que abrieron el camino para cantautoras de música de banda como Alicia Villarreal y Ana Bárbara que han plasmado su vida sentimental en letras donde se reubican como mujeres que no quieren ser víctimas. No puedo cerrar el tópico de la canción protesta ranchera sin mencionar la favorita de mi hermano, la completa desmitificación del machismo, me refiero a “Macho Panzón” de Beatriz Adriana.



Aunque el feminismo había triunfado en el corral de gallos que era la música ranchera, para muchos se trataba de una expresión de cultura de pobres y campesinas, no alcanzaba a la música pop en la que la mujer seguía cantando sobre amores felices o llorando abandonos.

De MariTrini a La Jurado

Una visión más elevada llegó en el tardofranquismo en la voz de una española que hasta ahora había cantado en francés. De su autoría,  “Yo no soy esa” (1971) haría famosa a MariTrini en el mundo hispanoparlante con ese primer párrafo que encierra un mensaje de igualdad y una exigencia de respeto hacia la individualidad femenina y un rechazo a un perfil impuesto por el patriarcado.

Yo no soy esa que tú te imaginas

una señorita tranquila y sencilla.

Que un día abandonas y siempre perdona.

En Chile,  donde la adoctrinación marxista se anteponía al feminismo y donde las demandas de las mujeres podían verse hasta como reaccionarias, la letra nos confundía sobre todo a las más jóvenes (yo tenía 12 años en 1971),  pero se nos hacía atractiva MariTrini. Sus canciones (no sabíamos si llamarlas de protesta) se volvieron habituales en los hit parades de America Latina y de una España que entraría en la década de Los 70 en un periodo de transición política y social.



Es en esta atmosfera que las cantantes latinas se sienten inspiradas a levantar la voz. En 1972,  mi compatriota Maitén Montenegro grababa “Canción para una esposa triste” que poco después en Puerto Rico grabará Sophy. Pero Sophy va más allá. Esta grabación se incluye en un LP que lleva el sugestivo nombre de “No soy Santa…Soy Mujer” que parece perpetuar ese rechazo a imágenes idealizadas que ha iniciado MariTrini. Aparte de las mencionadas, otras canciones del disco incluyen “Muchacho Malo ”y “Cuéntale a Ella”




En 1972, Lisette Álvarez hace un dueto con Axel Anderson para el hit italiano “Parole, Parole”. Tres años más tarde usa el tema de Roberto Livi “lo voy a dividir” para título de su LP  “Ya me cansé de estar queriendo a quien no me quiere a mi” dice la letra,  agregando que va a dividir su tiempo con gente mejor que su ex pareja. Un año más tarde lo grabará Lolita en España. Es en la Isla del Encanto donde más se da la canción protesta femenina en los 70s. Abrevio la lista agregando a Ednita Nazario en esa etapa con “Vete, Vete” y “Ya Déjame en Paz”,  ambas de 1977.



Se podía decir que en Los 70, las mujeres latinas encontraban en la radio y en la disquería (todavía no llegaba la era de videos) temas que hacían eco de sus problemas sentimentales y les ofrecían soluciones radicales a estos, pero las grandes voces que normalizarían el repudio al machismo se harían oír a fines de la década

Será en 1978,  en plena Transición que se sienta una voz más avasalladora y un reproche más fuerte dirigido a un individuo puntual. Aunque escrita por Manuel Alejandro, el compositor aseguraba que la canción estaba basada en una experiencia del primer matrimonio de la interprete. Por eso es que “Ese hombre que tú ves ahí” es realmente propiedad personal de Rocío Jurado.



La gaditana transforma la copla para usar su ‘Voz del milenio” y expresar desdén por su pasado amoroso y parejas toxicas. 1978 también sacará al aire. “Lo siento mi amor “con esa línea fuertísima para la época “Ya no siento nada al hacerlo contigo”.  Será Rocío Jurado quien de la pauta para más protestas de intérpretes españolas en la década de los 80.



Así tenemos a Rocío Dúrcal que ha iniciado su legendaria colaboración musical con Juan Gabriel y que en 1980 populariza “Fue tan poco tu cariño” a la que seguirán “Déjame”,  “Cuando yo quiera has de volver” y   “Tenías que ser tan cruel”. En 1988 la cantante escoge un tema de otro cantautor , Marco Antonio Solís, y canta “Yo te olvidé”.



Es en esa atmosfera que surge Lolita con canciones que su madre no hubiese atrevido a cantar como “Estúpido” y “Si, pero no”.  En ese espacio encontrará lugar a comienzos de Los 90 otra reina de la canción reproche como lo es Isabel Pantoja. Esta revolución no es únicamente un fenómeno del mundo ibero y será en México donde tenga su mejor exponente, puesto que antes de que La Loba aullara, rugía La Leona.  Eso lo hablaremos, D-s mediante, la próxima vez.



¿Cuántas de estas cantantes ya conocías? ¿Cuál canción te ha gustado más?

[NOTA: Este es el resultado de una investigación que me ha tomado un mes. Si me he olvidado o no descubrí otros nombres de precursoras que antecedan a 1980, por favor, haganme saber sus nombres]

jueves, 8 de noviembre de 2018

Voces Latinas del Ayer: Olga Guillot



En el 2012 cuando escribí mi entrada sobre las cantantes de bolero (que veo que sigue siendo una de las más vistas)  les prometí una sobre Olga Guillot. Hoy,  seis años más tarde,  se las traigo con la conciencia de que no hay voz femenina en el mundo que haya sabido entonar un bolero como lo hizo ella.
                                                                  Delirio de Juan Bruno Tarraza

Para ser una estrella tan reconocida y haber vivido hasta este siglo, es increíble lo difícil que es encontrar datos fidedignos sobre su vida personal. Aparte de las Wikipedia (en inglés y en castellano) hay en Internet una docena de obituarios y un par de entrevistas, colmadas de cifras, fechas y e información que se contradice.

En Wikipedia se declara la fecha de su nacimiento como  un nueve de octubre de 1922. En otro lado se dice que nació en 1923. Todas las fuentes la reconocen como casada tres veces. En su entrevista al diario El Clarín de Buenos Aires, la cantante afirma que se casó cinco veces y que tuvo todos los amantes que quiso. Es  alguien difícil de clasificar, cercano y a la vez lejano, como toda leyenda.
                                                      Incertidumbre  de Gonzalo Curiel

Hija de un inmigrante catalán de origen judío, nace en Santiago de Cuba. Mas tarde dirá que su padre las abandonó a ella y a su hermana Ana Luisa. La madre las llevó a la Habana donde las hizo bautizar (“pasé de  judía, a católica” diría la diva). En la capital, las niñas se crían con la familia materna, una familia música: el abuelo tenor la tía tiple, la madre mezzosoprano.
                                              La Gloria Eres Tú de José Antonio Mendez

Estas señoras nunca han pisado un escenario, sus sueños de ser artistas se cristalizan en las niñas qué bajo el nombre “Hermanitas Guillot” ganarán un concurso radial,  en 1938,  en el programa “La Corte Suprema del Arte”.   La familia  entonces  pagará los estudios de Olga en el Conservatorio de La Habana.
Las Hermanitas Guillot
                                          
La voz de contralto de Olga es considerada apropiada para el tango. Por entonces las mujeres no cantaban boleros en Cuba. Olga forma parte del Cuarteto Siboney dirigido por la afamada compositora. Isolina Carrillo (“Dos Gardenias”) . donde también canta Celia Cruz de la que Olga será entrañable amiga.
Celia y Olga

Olga se presenta en programas  en la Radio 1010. En una ocasión , siendo todavía adolescente, sube a pedir un aumento . Conociendo la reputación de mujeriego del jefe, deja la puerta abierta “porque soy una señorita”. El jefe que es el periodista y politólogo Ibrahim Ramos se enamora de ella y terminan casándose. Olga tiene 18 años, Ibrahim le lleva más de una década. Ella dirá más tarde que él la formó, pero Ramos, un comunista devoto,  no puede impedir que su ideología los separe. Acabarán divorciándose tras catorce años de matrimonio.                                            

Entretanto, Olga ha iniciado una carrera de solista, gracias a Facundo Rivera, pianista del cuarteto Siboney. En 1945, él la presenta en la boîte Eden Concert(que después se llamara “Club Zombi”). Un año más tarde Olga graba su primer disco “Lluvia gris “, una versión en castellano de “Stormy Weather”.
                                                Lluvia Gris Traducción de Isolina Carrillo, música de Harold Arlen

Comienzan las giras por México  y Sudamérica. En tierra azteca, Olga canta con la orquesta del Maestro Gonzalo Curiel y actúa en el filme “La Venus de Fuego”. 
                                              Olga y El Maestro Curiel 
En Chile canta en el programa radial de Arturo Gatica y convence a Pitico, hermano del anfitrión de dejar el género folclórico y dedicarse al bolero. Ósea sin Olga Guillot, no tendríamos a Lucho Gatica
Olga y Lucho Gatica

En 1954, Olga graba “ Miénteme”, del mexicano Chamaco Dominguez. Será su primer mega éxito. Vende más de medio millón de singles en Cuba,  y en México desplaza a Toña, la Negra del hit parade Se la elige la Reina de la Radio. 
                                                       Mienteme de Chamaco Domínguez

Se convierte en la cantante mas famosa de la isla y no solo en Cuba. Nat King Cole pide que lo asesore cuando decide cantar en español. En Cannes, Olga comparte escenario con Edith Piaf.  Más tarde brindarán con champaña la francesa, con ron,  la cubana.
Olga y Edith

Olga Guillot es toda una diva. Una noche en el Club Zombi se tropieza y cae sentada, en vez de abochornarse, sigue cantando desde el suelo. Después de este lance, la apodarán “La Temperamental”. Y es que canta con “feeling”, con esa voz nasal de ella le da a cada canción un acento peculiar que será su marca registrada.
Olga y su marido Alberto Insua

Olga se ha casado por segunda vez, ahora con el actor Alberto Insua. Tiene su propio programa “El Show de Olga” en la televisión cubana. Apasionada como es vuelve a enamorarse, esta vez de un hombre casado, el famoso compositor René Touzet.

Olga queda embarazada. Desde su primer matrimonio, los médicos le ha dicho que es casi imposible  que pueda tener un hijo. Para la cantante este embarazo es un milagro. se divorcia. No le importa ser madre soltera. En 1959, nace su única hija Olga Maria. Pero 1959 es un año clave en Cuba.

Sin ser partidaria de Batista, Olga Guillot siempre fue anti-izquierda. La subida al poder de Fidel Castro no va con su estilo de vida. Sus encontronazos con el régimen comienzan con la confiscación de sus inmuebles y devienen en quemas de discos. Olga es detenida tres veces. En la última se la amenaza con separarla de su hija si continua hablando en contra de La Revolución.  La cantante se da cuenta que su fama no la ampara y elige el camino del exilio. Con la excusa de un tour artístico a Venezuela, Olga, su hija y la nana de la niña se asilan en Caracas.

Poco después la diva se traslada a México donde establece residencia. La fama no la ha protegido del régimen castrista, pero la ayudará a vivir en el exilio. En México la reciben espléndidamente. Su amigo Emilio Azcárraga le abre las puertas de su televisora. Olga recupera en  la televisión mexicana su “Show de Olga” e incursiona en un nuevo formato, la telenovela, en “Un color para esta piel” bajo la dirección de Don Ernesto Alonso. . También grabará canciones de los nuevos maestros del bolero: Armando Manzanero (Todavía) y Roberto Cantoral (Soy lo Prohibido).
Todavía de Armando Manzanero

                                          Soy lo Prohibido de Roberto Cantoral

En el extranjero, Olga no para de recibir homenajes. En 1963, la Academia de Artes de Hollywood la premia on la Palma de Oro como la mejor bolerista del momento. En 1965,  se presenta a teatro lleno en el legendario Carnegie Hall, la primera artista latina en ofrecer un recital en ese sitio. También entra en un contrato con la compañía hotelera Hilton para inaugurar nuevos hoteles en Hong Kong , Tel Aviv y Manila, donde compartirá escenario con Frank Sinatra.
                                                Cuando tu Quieras de Manolo del Valle
En Cuba entretanto se intenta borrar su memoria, se queman sus discos, se silencian sus canciones. Sin embargo una nueva generación de disidentes, clandestinamente conservan su recuerdo y sus canciones. Así Olga se volverá un icono gay para la perseguida comunidad homosexual cubana que har'an suyas canciones como "Mienteme" y "Tu me acostumbraste".
                                              Tu Me Acostumbraste de Frank Domínguez

Olga Guillot, se va de tur por America Latina y también por España. Será allá, en una presentación en un club nocturno que ve entrar a Fulgencio Batista. Hace que detengan al música y se dirige a el:  “  ni lo apoyé ni lo combatí, pero hoy si quiero respetuosamente recriminarle que no haya matado a Fidel Castro cuando asaltó el Cuartel Moncada”. 

                                            Olga y Las Damas de Blanco
Olga se convierte en un símbolo del arte cubano en el exilio, siempre hablará en contra del régimen castrista. En 1995, se negará a colaborar en el disco “Bolero” puesto que ahí se integran canciones de Silvio Rodríguez  y  no quiere juntarse “con comunistas”. Al final, se tuvieron que hacer dos ediciones diferentes.

Sin embargo es una mujer generosa que apoya al talento joven. Les dio una oportunidad gente como al compositor Meme Solís, y a una pareja de artistas cubanos llamados Gloria y Emilio Estefan. Y no solo cubanos, Olga Guillot fue madrina de actuación de José José. Incluso ayuda monetariamente a su vieja amiga Elena Burke, a pesar de que esta cantante  había preferido permanecer en Cuba.

Olga nunca se aleja del escenario: da recitales, graba discos, hasta actúa en Miami en 1980,  en la obra Esperanza Peña escrita especialmente para ella. Sobre todo recolecta premios. Los premios acumulados por Olga Guillot a lo largo de su vida son innumerables para contar. Recibe 20 Discos de Oro, 10 de platino y uno de diamante. Tres años antes de su fallecimiento, recibe un Grammy Latino por su trayectoria artística.
                                           Vete de Mi de Virgilio Exposito.

En el 2010 asistiendo al funeral de Roberto Suarez,  fundador del El Nuevo Herald,  la cantante se siente mal. El 9 de julio entra  por su propio pie al Hospital Monte Sinaí en Miami. Al día siguiente se le presenta un ataque al corazón. Dos días después le llega un segundo,  y fatal,  infarto. Mas de 3000 personas asisten a su funeral. “La Madre del Bolero “tenía 87 años.

Agustín Lara dijo de ella “Después del Cielo, Cuba. Después de Cuba, Olga Guillot” A las palabras del Flaco de Oro, agrego un simple epitafio. Antes de Olga Guillot, las mujeres no cantaban bolero; fue una pionera y como bolerista,  fue la mejor.



domingo, 13 de mayo de 2012

Voces Latinas del Ayer: Ellas cantaban boleros

(foto sacada de Tradebit)






Es una verdad no dicha que el bolero se asocia a voces “con pantalones”. Las letras  constantemente describen el dolor de un hombre engañado por una mala mujer. De  la Era de Oro nos llegan grandes nombres masculinos como Leo Marini, Pedro Vargas y Daniel Santos. ¿Por qué no hay  equivalentes con faldas a Raúl Shaw Moreno, Bobby Capó o Lucho Gatica?  La única es Olga Guillot quien ameritará un post dedicado solo a su magnifica voz, pero antes me parece justo que recordamos a otras hembras que también cantaban, y muy bien, el bolero.

                                                 Elvira Ríos canta "noche de luna" de Gonzalo Curiel.

Solamente de México saldrían voces femeninas que llorarían sus penas de amor en forma de bolero. Sus nombres apenas se conservan. Tal vez Toña, La Negra y la incomparable Elvira Ríos porque se les asocia con a obra del maestro Agustín Lara. A María Victoria se la recuerda más por  sus sitcoms que por ser bolerista. Increíble que en la patria de dos gigantes de la composición de boleros como lo fueron María Grever y Consuelito Velásquez se hayan olvidado los nombres de las Hermanas Landín, de Amparo Montes, de Lupita Palomera y de la maravillosa Gaby Daltas.



                                         Gaby Daltas canta "Hilos de plata" de Alberto González Borras


Fue en el Caribe, en Cuba, cuna del bolero, y en Puerto Rico donde surgirían grandes damas de ese género musical. Ya vemos que la guarachera de Cuba, Celia Cruz también le hacia al bolero. A ella la seguirían cantantes como su amiga Olga Chorens y Las Hermanas Lago que también entonarían boleros con ese sello tan distintivo que le daría la Sonora Matancera.
                                          Celia Cruz canta "Vieja luna" de Orlando de la Rosa.

Por supuesto decir “Cuba” y “bolero” es decir Olga Guillot, pero a ella ya le tocará un homenaje individual. De quien si nos acordaremos en este post es de La Lupe, tan temperamental que para cantar lo hacia descalza así podía agarrar a zapatazos al pianista. De “La Lupe”, “La Tirana”, “La Yiyiye", la de los mil apodos les dejo “Teatro” que Pedro Almodóvar inmortalizaría usándola de telón de fondo para los créditos finales de “Mujeres al borde del ataque de nervios”.


En Puerto Rico, Myrta Silva, antes de convertirse en “Madame Chencha”, cantó boleros con la Sonora Matancera. Borincanas y boleristas fueron  Virginia López, la inmortal Ruth Fernández y mi favorita Carmen Delia Dipini.


                                             Ruth Fernández canta "Cuando Vuelvas"




                                             Carmen Delia Dipini

En el Cono Sur donde la palabra “bolero” hoy se asocia con María Martha Serra Lima, no hubo representantes femeninas del género con la excepción de un dúo de hermanas chilenas llamadas Sonia y Miriam. Se fueron a México donde se separaron para que luego Sonia con el calificativo de “La Única” lograra la fama.

                                             "Sonia y Miryam cantan "Hoy que faltas tú"

¿Habías oído a estas grandes damas del bolero antes? Si la respuesta es negativa entonces esta es una buena oportunidad para que sepas que si las Latinas de Ayer escuchaban boleros, también había Latinas de Ayer que los cantaban