lunes, 22 de noviembre de 2021

Música Latina del Ayer : Chabuca Granda, La Gran Dama de la Canción Sudamericana

 


Este noviembre quise homenajear a personas que admiro en los ámbitos de la moda, la política, la música. Comencé con Givenchy, seguí con Theodore Roosevelt. Ahora me toca atender el pedido de la cumpleañera del mes. La Señora Valentina Párraga me ha solicitado una semblanza de la Gran Dama de la Música Peruana y la más grande compositora de Sudamérica, Chabuca Granda. Vamos a ver como su voz y canciones cambiaron la historia de la música latina.

Las Travesuras Musicales de una Niña Bien

Maria Isabel Granda Larco nació en un asentamiento minero del departamento de Apurímac. Su padre fue el ingeniero de minas Eduardo Antonio Granda San Bartolomé. Su madre , Isabel Larco Ferrari , pertenecía a una importante familia de Trujillo. A pocas horas del nacimiento de Maria Isabel,  ocurrió un incendio en su casa como presagiando el fuego que traería la bebé.

La pequeña Chabuca pasó sus primeros años en la sierra donde su padre era el administrador de la mina Cotabambas. Recordaría más tarde como la abrigaban en invierno para soportar el frio serrano. También debido a que sus ojos eran claros se los protegía del resplandor de la nieve con espejuelos oscuros.

                            Close-up de los fabulosos ojos azules de Chabuca Granda

 Esta vida acabó cuando la niña tenía tes años y medio y su familia se trasladó a Lima donde se instalaron en el barrio de El Barranco. La vida de Chabuca ocurrió sin contratiempos , siguiendo las pautas establecidas para las hijas de familia limeña. La educaron las monjas del Sagrado Corazón y fue en ese plantel donde se descubrió que poseía una voz privilegiada. Pronto lideraba el coro escolar.

Acabados sus estudios secundarios, Chabuca cometió la audacia de continuarlos. No siguiendo una carrera, que eso era indecoroso para las jóvenes peruanas de buena familia, pero si asistiendo a cursos libres en la Universidad de Lima. Con conciencia de que su voz debía ser oída, Chabuca osó cantar en la radio y hasta formó parte de  grupos, el Duo Luz y Sombra  y un trio musical , las Hermanas Gibson.


                                            Etapa de cantante, 1939

Todas estas locuras , que muchos atribuían a una rebeldía propia de adolescente,  acabaron como se esperaba, con el matrimonio. En 1942 , Chabuca contrajo esponsales con el oficial de la aviación brasileña Enrique Fuller Da Costa. El matrimonio duró una década y Los Fuller tuvieron tres hijos: Eduardo, Isabel y Carlos. Ser madre de familia no impidió que Chabuca continuase escribiendo letras de canciones y amando la música. A su marido no le parecía tener una esposa que cantase o compusiese y el matrimonio acabó en 1952.

                             Chabuca camino al altar del brazo de su padre

El divorcio provocó un escándalo en la familia y la sociedad limeña. Chabuca se vio obligada a mantener a sus hijos y el salario de dependienta de tienda no alcanzaba. Recurrió a su talento y se puso a componer, a vender y a cantar . El escándalo fue doble, pero ahora le servía de publicidad. Para 1948 su tema Lima de a de veras había ganado un concurso municipal. Esto la motivó a seguir componiendo.



Los Años de La Flor de la Canela

En esa primera época, Chabuca compondría sus canciones más famosas dedicadas a familiares y a gente de su círculo. Todas eran variaciones del vals criollo.  El vals Gracia fue dedicado a su madre, Señora y Dueña a su comadre y uno de sus temas más conocidos (y mi favorito),  Fina Estampa,  lo inspiró su padre.





Otro muy conocido vals es José Antonio inspirado por un amigo de la familia,  el criador de caballos de paso fino, José Antonio de Lavalle y García.



La más famosa de las composiciones de Chabuca Granda La Flor de la Canela la inspira una humilde lavandera afroperuana llamada Victoria Angulo. A Chabuca la impresiona que , a pesar de sus pocos recursos,  Victoria siempre vista bien y que cultive un estilo elegante y perfecto. “Flor de canela” es una antigua expresión ibero-peruana para indicar un epitome de perfección.



Sin embargo, la gran influencia en la música de la compositora es Lima, una Lima antigua bella y hermosa llena de espacios mágicos y secretos como El Puente de los Suspiros que ella inmortaliza en un vals.



A pesar de la fama que va adquiriendo, no faltan las críticas. Se la acusa de no respetar las convenciones de la música criolla. Eso la tiene sin cuidado. Otras cosas requieren de su atención. Su hábito de fumar ha afectado su garganta. Debe viajar primero a Alemania a tratar sus cuerdas vocales, luego someterse a una operación en la laringe en Estados Unidos. Esta cirugía troca su voz de soprano a la de contralto. Chabuca no se amilana y sigue cantando.

Pensamos siempre en ella como compositora y en sus canciones como interpretadas por voces internacionales. No reparamos en que ella fue quien primero interpretaba cada una de sus composiciones a pesar de que no se tomaba mucho en serio y diría  “Yo canto como un perro o un gato,  si quieres”. . Para distanciarla de esta imagen y comprobar el bello timbre de su voz he escogido un vals que no es de su autoría, pero que interpreta de manera inigualable. Me refiero a Amarraditos.



Reinventando Perú y Otorgándole Respetabilidad a la Música Afro-Peruana

En los 60, precisamente cuando sus discos se están escuchando más allá de las fronteras, entra en una nueva etapa. Sin acusarla de escribir canciones-protesta, su temática se vuelve menos romántica y más social. A pesar de que escribe una canción homenajeando a Javier Heraud, joven poeta asesinado por el ejército, no se puede tildar a Chabuca Granda de sr marxista. Siempre fue conservadora, su visión del mundo fue más bien lirica. Ella sabía romantizar las cosas, sobre todo el Perú.



El Marques de Vargas Llosa diría de ella:” el mundo que inventó en sus canciones sustituyó al Perú real y es a través de aquel que se imaginan o sueñan con la realidad peruana millones de personas en el mundo…”

No es que Chabuca se sustrajese del lado oscuro de la vida. De su segunda etapa he escogido para ilustrar ese punto la canción que escribe a raíz de la muerte de la cantautora chilena Violeta Parra. Sin conocerla, Chabuca se impresiona ante una mujer que en la cúspide de carrera fue empujada al suicidio por un mal amor.



Chabuca, su nombre y su música parecen estar en todas partes. A fines de los 60,  hace la publicidad del Ron Calvo. En 1965,  viaja a Chile a presentarse junto a Oscar Avilés en el Festival de Viña. Su influencia se siente en todo el continente. La cantan grandes de la canción peruana como Lucha Reyes, Tania Libertad, y Betty Missiego, como lo hacen otras voces celebres del continente como Celia Cruz y Gaetano Veloso.

Llega a la Madre Patria donde la harán famosas las voces de Maria Dolores Pradera y Nati Mistral. En Francia las orquestas de Frank Pourcel y Paul Mauriat graban versiones instrumentales de La Flor de la Canela. Para 1977 cuando Chabuca Granda regrese a Viña para el Festival, no será como una cantante más,  sino como miembro del gran jurado. Ya se la considera una maestra de la música folclórica.



Chabuca no se duerme en los laureles . Sigue explorando otros ritmos como jazz y bossa-nova para diversificar el vals criollo. Su próxima aventura será una incursión a la olvidada música afro—peruana. Chabuca comenzó a indagar en ritmos típicos de los negros como la marinera y el landó.

En 1969 se une al movimiento Perú Negro e integra a la orquesta con la que viaja,  instrumentos propios de los ex esclavos como el cajón.  Se dice que el gran guitarrista del flamenco Paco de Lucia al ver el cajón en uno de los tours de Chabuca por España insistió en tener uno para acompañar su guitarra.

Además de esta etapa en la que Chabuca hace respetar la música negra de su país, también apadrina a dos jóvenes promesas , Susana Baca y Eva Ayllón, De Chabuca, dirá Susana  “Adecenta el criollismo y reconoce que los negros éramos elegantes y virtuosos lejos del cliché de ser buenos en la cocina, el deporte y la lujuria.”



Muerte y Legado de Chabuca Granda

La fama perseguía la gran compositora, pero también la mala salud. En 1989, durante un tour en Colombia sufrió su primer infarto. El segundo la encontrará en Lima en 1982. Un tercer infarto la llevó a internarse en la Florida para someterse a una cirugía de corazón abierto en marzo 1983. Unos días después, la compositora fallecerá debido a complicaciones post cirugía.

La reacción a la muerte de Chabuca Granda es portentosa. Su entierro llevará un cortejo de millares de fans y artistas encabezados por Fernando Belaunde, el presidente de la nación peruana,  y el alcalde de Lima. Los pésames llegan de todo el mundo incluyendo de la OEA. Ese es el principio de décadas de homenajes que vendrán en toda las formas.

Para honrar a Chabuca se han hecho obras de teatro, se han escrito libros y se han grabado discos homenaje en los que han participado grandes artistas como Joaquín Sabina, Rubén Blades y Armando Manzanero. En España,  el compositor Manuel Alejandro escribió Chabuca limeña una canción que cantará Raphael.



En el 2016 se incluyó a Chabuca Granda en El Salón de la Fama de los Compositores Latinos. En el 2017 se nombró su obra como Patrimonio Cultural del Perú. En el 2019 su hija Teresa Fuller Granda, en nombre de su difunta madre,  recibió de manos del Ministro de Cultura la condecoración más grande del Perú,  La Orden de El Sol.



Hay dos alamedas en Sudamérica que llevan el nombre de la cantautora. Una en Lima y otra en Buenos Aires. Hay plazas con su nombre en Madrid y en Santiago de Chile,  y este año, en junio, comenzó a circular en Perú un billete de diez pesos con la efigie de Chabuca Granda.

Chabuca dejó escritas más de cuatrocientas canciones , aunque solo ciento cincuenta estén registradas legalmente a su nombre que incluyen rarezas como Le Vals Creole con letra en francés (1969) y la misa criolla de bodas que la compositora estrena en el matrimonio de su hija Teresa.




Chabuca Granda fue una joya internacional de la música latina, revolucionó la música de su país reversionando el vals criollo y acercando la despreciada música afroperuana a las elites. Su amiga Mercedes Sosa diría que Chabuca Granda fue muy importante para los músicos de America Latina.  El poeta Cesar Calvo calificaría a Chabuca como “un genio desde su nacimiento”. Y Vargas Llosa la llamaría “una fabulista sentimental”, calificando su obra como literatura. No está mal para una “Niña Bien” católica y supersticiosa a la vez, que nunca estudió música, pero se enamoró de los valses criollos.

lunes, 8 de noviembre de 2021

Aromas del Ayer: Givenchy y su Perfumería

 


Llega diciembre,  mes de regalos y muchas veces el regalo más sencillo para ofrecerle a una mujer parece ser un perfume. Con tanta variedad en el mercado, la elección puede ser difícil, pero nunca se falla, ni en precio ni en calidad, cuando se trata de un Givenchy. Pero hablar de la perfumería de Givenchy obliga a hablar de él, uno de los couturiers más influyentes y dignos de admiración en la historia de la moda.

Ignorancias de la MetGala

En la últimay más bochornosa MetGala,  se esperaba que el tema de la noche,  y que se manifestaría en el vestuario de las invitadas,  fuesen los iconos de elegancia estadounidense. Al final todo acabó en un mercado de carne femenina en la que había una competencia de cuál iba más encuerada.

Ese fue el caso de la despistada Kendall Jenner  quien declaró estar homenajeando a Audrey Hepburn. Aparte de que Audrey era inglesa,  nunca hubiese aparecido semi desnuda en un sitio público. Para continuar con el despiste, la modelo dijo que su no-vestido era una imitación de un diseño de Givenchy para la Hepburn en Mi Bella Dama. ¡Ay muchacha! Anda a la escuela antes de hablar. El vestuario de My Fair Lady lo diseñó el fotógrafo Sir Cecil Beaton. Sin embargo la actual Casa Givenchy fue la mas despistada al crear este modelito  que ensucia a la musa de su fundador   y al mismo modisto que   jamás  hubiese desnudado a Audrey de esa manera.

                Kyle y un modelito de la actual casa Givenchy que hubiese horrorizado a su autor y a Audrey

En resumen, se sabe que existió un Hubert de Givenchy, pero tan poco de él , que es posible que su nombre sea difamado por cualquier influencer ignorante, valga la redundancia porque las dos son sinónimos. Por eso hora es de hablar de quien fue este mago de la moda.

El Diseñador más Joven de Paris

Con la biografía de los modistos siempre se parte de ideas preconcebidas como que son todos gays (Givenchy lo era) y que vienen de la pobreza abriéndose paso,  como Cenicienta,  en las pasarelas. Ese no fue el caso de Hubert James Marcel Taffin de Givenchy quien nació en 1927.

Su padre, el Marques de Givenchy venia de una antigua familia de Artois y sus hijos se criaron en la opulencia. Aunque Hubert era el menor y no el que heredaría el marquesado, la costumbre francesa exigía que se le asignase el título de “conde”. El Marques falleció en 1930, y Hubert, de tres años, y su hermano se criaron con su madre y con su abuela materna.




La madre del joven conde venia de una familia de artistas y decoradores. Su padre había sido director de la famosa fábrica de tapices Los Gobelinos. Ese temperamento artístico formó a Hubert y,  a pesar de que se le encaminaba hacia la abogacía, acabada la guerra partió a París a estudiar en la Escuela de Beaux Arts.

Fue en el Paris de posguerra,  donde se comenzaba a revolucionar la moda,  que Hubert encontró su vocación. Comenzó trabajando para el taller del legendario Lucien Lelong, donde haría amistad con Christian Dior, luego pasó al atelier de Jacques Fath y 1950 lo encontró convertido en el director artístico de la Casa Schiaparelli.

En 1952 abrió su propia casa de modas. Era , a los 25 años, el diseñador más joven de Paris, pero, aunque trataba de seguir el estilo de vestir del momento, presentía que todavía no había encontrado una identidad de modisto.  Imperaba el New Look de Dior, pero si algo conocemos de las hechuras de Givenchy ahí no entraban las faldas voluminosas, los cien enaguas,  ni las cinturas de avispas propias de ese estilo.

Audrey y Balenciaga

Dos encuentros lo ayudaron a definirse. uno fue con su ídolo Cristóbal Balenciaga y se dio en Nueva York en 1952. Apadrinado por el doyenne de la moda, Givenchy se atrevió a experimentar y lo vemos en su primer vestuario cinematográfico Sabrina de 1954 que lo llevaría a conocer a su musa.



Ese primero encuentro es épico.  Antes de comenzar a filmar Sabrina, se creía que el vestuario estaría a cargo de Edith Head,  la diseñadora hollywoodense por antonomasia, pero a William Wyler se le ocurrió que Sabrina debía traer algunas prendas como evidencia de su estadía en Paris.

Givenchy recibió noticia de que la actriz “Hepburn ”planeaba visitarlo en su taller. Se volvió loco de alegría. Cuál sería su sorpresa al ver entrar no a su admirada Katherine, sino a una muchachita delgada,  alta, en pantalones Capri escoceses rosa y blanco, camiseta de franela y zapatos bajos.

Molesto, le dijo que no tenía tiempo para diseñar para el cine. Resulta que Audrey lo llevaba monitoreando por mucho tiempo y soñaba con convertirlo en su modisto. Conmovido por esa admiración, el Conde Givenchy le permitió examinar su guardarropa y sus bosquejos. Audrey eligió tres modelos, el traje con el que regresa a Long Island, un vestido negro de cocktail para su primera salida con Linus (Bogie);  y el hoy icónico traje de noche con el que irrumpe en la fiesta de los Laramie.

                                El trio de hechuras de Givenchy para Sabrina

Sin embargo, aunque las tres tenidas aparecen en pantalla, el modisto francés no recibe crédito alguno. Cuando Sabrina gana un Oscar por Mejor Vestuario quien lo recibe será Edith Head que hasta el día de su muerte jurará que los diseños le pertenecen. Algo que los conocedores ya notan es que el vestidito negro de Sabrina, con su hechura bateau y ese escote en forma de V de la espalda,  acusa una influencia francesa.

Dolida por lo ocurrido, Audrey Hepburn exigirá que Givenchy, ahora su amigo de por vida,  diseñe toda su ropa en la pantalla. Para cuando Funny Face es nominada para un Oscar por Mejor Vestuario, el nombre del joven diseñador ya aparece como responsable de un guardarropa muy original.

Para la heroína del filme,  Givenchy elige estilos bohemios de Greenwich VIllage, pero también un aire del París Existencialista donde viaja el personaje. Pantalones pegados a la piel, mocasines y esos sweaters negros ceñidos que Juliette Greco, una de las musas del Existencialismo, había puesto de moda. También Funny Face será recordada como la promotora de los vestidos cortos para novia.



Más corto fue el minivestido rosa con el que Audrey se casaría, en segundas nupcias, con el siquiatra italiano Andrea Dotti. Ese también fue diseño de Givenchy que convirtió a la actriz en su musa. Para ella diseñó el vestido-túnica negro con el que inicia Breakfast at Tiffany’s. Hoy considerado el traje más icónico del cine, ese vestido es un ejemplo del estilo que Givenchy impondría fines de los 50/comienzos de los 60.




Como estoy escribiendo paralelamente algo sobre Balenciaga me es difícil distinguir entre las contribuciones de ambos a la historia de la moda. Todo deviene en un “¿Quien vino primero?” Lo cierto es que en los Cincuenta,  pupilo y maestro trabajaron un tipo de estilo que culmina en su colección en conjunto de 1957.

Nos queda claro que a diferencia de modistos que han buscado deformar el cuerpo de la mujer aplicándole cánones de belleza imposibles, Balenciaga y Givenchy poco caso hacían del cuerpo de sus clientas que solo servía de percha para sus obras de arte. Por eso no les importaban las cinturas estrechas, los bustos pronunciados o el esconder o destacar caderas.

Así vemos en su costura una resurrección del camisero de Los Veinte, bastante suelto y que no necesita de una modelo curvilínea. Ya para comienzos de los 60 resucitan el Corte Imperio que traslada la cintura a debajo del busto y que sirve para su estilo favorito la hechura tubular tipo vestido negro de Diamantes al desayuno. Llegarán aún más lejos con diseños estrambóticos como el Baby Doll,  un corte repolludo y amorfo que hace parecer a la modelo o un bebé o una muñeca de trapo. Otra extravagancia sería los vestidos globos en el que quien la viste desaparece en una prenda esférica.

                                              Abrigos globo
                                      vestidos saco
                               La hechura Baby Doll

 El desfile del 57 fue el paso definitivo para establecer a Hubert de Givenchy como un maestro de la Alta Costura. Las clientas se aglomeraban para ver sus modelos en las pasarelas. A la lista de celebridades se agregó la Primera Dama de los Estados Unidos. Givenchy diseñó la túnica negra y mantilla que Jackie lució en su entrevista con el Santo Padre. El mismo velo acompañó a la Viuda Kennedy al funeral de su marido cuando Jackie vistió un dos piezas negro de Givenchy.



La muerte de Balenciaga en 1972 le dejó al Conde Givenchy un trono desde donde reinaría sobre el mundo de la moda hasta 1995 en que se retiró. Aunque vendió su firma mucho antes, fue quien escogió a sus sucesores. Modistos de la talla de John Galliano y Alexander McQueen estuvieron a cargo de la Casa Givenchy. En el 2019, el también modisto Philippe Venet anunciaba el fallecimiento de quien había sido su pareja por años, Hubert de Givenchy.

Givenchy y sus Perfumes

A grandes rasgos esta es la impresionante trayectoria de uno de los maestros de la alta costura, ¿pero ¿dónde dejamos su perfumería? Fue en 1957, en su ascendencia a la fama,  que Givenchy decidió meterse en el negocio de los perfumes y puso a cargo a su hermano, el Marqués de Givenchy. Aunque su primer perfume fue Le Dé, ese mismo año (57) lanzó al mercado L’Interdit, que hasta hoy es el perfume más conocido y reconocido de la firma.

Creado por Francis Fabron, a pesar de que su nombre se traduce como “Lo Prohibido”, L’ Ínterdit es un inofensivo floral cuya mayor virtud fue que la lo promocionó la propia Audrey Hepburn. No solo lo usaba, sino que le hacía propaganda comercial siendo la primera vez que una actriz de su categoría publicitaba un perfume. Hoy el perfume es publicitado por Rooney Mara.




Por décadas L’Interdit fue la gran y semi única contribución de Givenchy al universo de la perfumería. En 1959 creó su primera colonia para varones,  Monsieur Givenchy. El legendario Freddy Mercury, dependiendo de su estado de ánimo, alternaba entre rociarse con Monsieur Givenchy o con L’ Interdit.

En 1981 las presiones de trabajo y vaivenes económicos llevaron a Givenchy a vender su fábrica de aromas a la Veuve Cliquot, los productores de la famosa champaña. Bajo su patrocinio nació el exótico Ysatis, todavía en producción.

Ysatis es un aroma único. Eso se debe a sus exóticos ingredientes o a la cancelación de otros como las notas altas de gálbano amortiguadas por coco y palo de rosa. La nota media de miel varía el colchón indispensable de rosa y jazmín. En cuanto a las notas bajas donde predominan maderas preciosas, especias y fragancias animales,  se ha introducido un olor asociado con las colonias masculinas, el ron. Dominique Ropion fue el creador de esta maravilla odorífera.



En 1986 Parfum Givenchy fue absorbido por el consorcio de Louis Vuitton. Con ellos iniciaría una nueva etapa de aromas hoy celebres y fáciles de conseguir en todo el mundo. Les paso una mini lista todos probados y aprobados por Servidora que pueden conseguirse en Amazon en USA , Amazon.es, y los Amazon de Latino America. También los trae la sección de Alta Perfumería del Corte Ingles en España y la cadena Ripley en Sudamérica

Amarige 1991. A pesar de sus veinte años en el mercado, sigue siendo uno de los más reconocidos de la perfumería de Givenchy con su combinación exacta de flores y frutas como durazno (melocotón) , mandarina, ciruela y bayas. Lamentablemente, como contiene gardenia, ya no lo puedo usar.



Fleur d’Interdit 994: Aquí hice un poco de trampa porque es un perfume descontinuado, pero todavía se le puede encontrar en sitios como E-Bay y Esty. En 1997, cuando recibí mi primer sueldo en Chile, lo empleé en comprar una botella de este producto Givenchy. Creo que lo que me atrajo fue su envase en cristal labrado con tapita como sombrero. También su color, un rosa anaranjado.



El perfume en si es una maravilla, vibrante, efervescente. Yo lo llamo “el champaña de los perfumes” porque tiene un efecto fizzy como se llamaría en inglés, casi espumoso. Eso lo consiguió Daniel Moliere con una combinación de flores de fino aroma,  con notas altas de jacinto, medias de lila y bajas de heliotropo. Encima hay un efecto frutal que es lo que vuelve el perfume en una noche de carnaval con notas altas de frambuesa, fresa, melón y sandia

Organza 1996: en el 2002, yo estaba,  en términos económicos,  pasando por la mejor etapa de mi vida. Fue entonces que decidí comprarme algún perfume fino, caro, y moderno que me definiese más que las fragancias de droguería o de los catálogos de Avon y L’Bel que me habían acompañado en mi regreso a Chile. Así fui al mesón de perfumería de Ripley y adquirí dos fragancias BLV de Bvlgari y Organza de Givenchy (además me regalaron muestras de Jaipur de Boucheron y un Montblanch , no recuerdo el nombre).

Organza era exquisito, pero no iba conmigo. Era cuestión de piel y a Mauro no le gustaba. Acabé regalándoselo a mi Nana Angelita a la que le sentó divinamente. Mas allá de mi complejo PH, no es un perfume para todos los gustos y el aroma que se siente en la botella no es igual al aplicado a las muñecas o sienes, pero a quien le sienta bien, Organza aporta distinción y frescura.



El nombre se refiere a un tipo de muselina bordada con la que se confeccionan vestidos de novia y de primera comunión y otros trajes de fiesta, también mantelería y visillos para las ventanas. Es una tela muy delicada y primorosa y parece milagro que Sophie Labbé haya podido envasar esa aura tan etérea en un frasco de perfume.

El frasco es otro complemento del perfume tan hechicero. Es un envase tubular en cuyo interior se ve una figura femenina o un maniquí portando un vestido de noche. La tapa tiene “rulos ”evocando un peinado ondulado. Es un perfume totalmente femenino.



La pregunta es cómo se consigue que un perfume huela y se sienta como una tela “crujiente”. Yo recuerdo de pequeña que al ponerme un vestido de organdí creía que me vestían de merengue. Ese es el olor a organza, un olor amerengado, crocante que se consigue lanzando sobre una combinación de flores blancas (gardenia, azahar, madreselvas, nardos y jazmín) esencia de nuez y un espolvoreo de nuez moscada. ¡Es tremendamente original!

Pi 1998 A fines del Siglo XX, Alberto Morilla diseña este perfume para caballeros,  picante, ardiente cuyo nombre griego oculta un muestrario de hierbas de cocina como el estragón, el romero, la albahaca y la esencia de almendra.



Hot Couture 2000 Alberto Morillas volvería a crear perfumes para Givenchy, abriendo el Tercer Milenio con el desilusionante Hot Couture. Dicen que es floral, pero francamente. se trata de frambuesa con pimienta. Hagan la prueba, sazonen un plato de frambuesas con pimienta y verán que el olor es el mismo. Aun así, es muy cotizado y muchas famosas, Ariana Grande y Taylor Swift, entre ellas lo usa.



My Couture: 2003. Diferente es el cuento con MY Couture que estoy usando al final del otoño. Un deliciosa combinación de fresia y grosella y que se vuelve “picaresca” gracias a una buena dosis de almizcle.  Mi única queja es que los frascos de las Couture son feísimos.




Very Irresistible 2003: Hot Couture pasó sin pena ni gloria porque en ese mismo año, la intrépida casa perfumera lanzó al mercado el más famoso,  en lo que va del siglo,  de sus perfumes: Very Irresistible. Este perfume tuvo dos factores a su favor . El primero fue una extensa y llamativa campaña publicitaria a cargo de Liv Tyler. El segundo son sus ingredientes.



Se puede decir que Very Irresistible es un perfume de rosas.  Sus ingredientes incluyen el dulce aroma de la rosa centifolia;  la rosa emoción, una rosa te hibrida; las rosas pasión de tonos blanco y durazno que suelen usarse en ramos de novia; y la rosa fantasía que parece haber sido creada para esta fragancia. Lo que me impide considerar a Very Irresistible como un soliflore rosáceo es la presencia de la hierbaluisa que le da un toque mentolado, el anís que lo hace más dulce que otros perfumes de rosa y la peonia. La combinación rosa/peonia me recuerda otro de mis perfumes favoritos: Stella de Stella McCartney.

Yo vine a conocer el perfume solo cuando volví a Nueva York y fue una de las primeras adquisiciones que hice en la tienda de Fragrance.net. Me encantó. Me encantó su envase que fue el último bonito de Givenchy que en este siglo le ha dado por embotellar sus perfumes en frascos cuadrados sin personalidad.



Very Irresistible viene en una botella asimétrica que recuerda a la de Kenzo Flower, pero que difiere de la del japones en color. Haciendo hincapié en su contenido “rosáceo”, el perfume liquido ha sido teñido en un tono rosa tornasolado que le da belleza y personalidad al producto.

Very Irresistible es un perfume maravilloso cuyo único defecto es que dura poco. Su fragancia se desvanece a la hora de aplicada. Uno debe rociarse a cada rato y así no hay perfume que dure ni presupuesto que aguante.



La inconstancia del olor es algo que parece afectar a todos los perfumes contemporáneos de Givenchy. Lo encuentro en Dahlia Noir, Ange ou Demon y Eaudemoiselle. Aparte de que ninguno es muy aromático, particularmente esa combinación de tomillo, azafrán y mandarina que convierte a Angeo u Demon en un tufo insoportable.

Afoguémosles que los envases son feísimos, cuadrados, hinchados o el del Ange ou Demon que parece la caperuza de Darth Vader. Por eso aconsejo que para regalar o usar,  elijan entre los perfumes de Givenchy pre-2003.



Sigan mi consejo prueben estos perfumes, regálenselos a alguien o alégrense cuando al desenvolver el papel de un presente navideño encuentren un Givenchy. Cuéntenme de sus experiencias pasadas y si van a probarlos después leer el artículo cuéntenme como les fue

 

jueves, 28 de octubre de 2021

Aromas del Ayer: Habanita y otros perfumes de Molinard

 


Este octubre voy a reseñar uno de los perfumes que me regaló mi hermano paras mi cumpleaños. Se trata de Lys (lirio) producido por la antigua casa francesa de Molinard. Esta firma perfumera entró al Hall de la Fama de los perfumes gracias a su audaz Habanita cuya reformula ni se parece al original. Por eso no lo recomiendo y si recomiendo el menos conocido aroma de Lys.

La firma Molinard nace en Grasse, en la Provenza, en 1845. Se la considera una de las perfumerías más antiguas de Francia. Su especialidad consistía en soliflores que confeccionaban con productos provenzales y que atrajeron la atención hasta de la Reina Victoria. Así nacían Mimosa, Rosa,  Violeta, y Jazmín que hasta hoy mercadea Molinard.

No hubiese pasado de un productor de inocuos aromas florales,  enfrascados en delicados envases diseñados por Lalique,  si no fuese por Habanita que en 1924 irrumpió en el mercado transformando la idea del perfume. Habanita ha tenido muchos frascos, pero el original era uno redondo color verde agua sobre el que Lalique incrustó unas esculturas clásicas de ninfas en miniatura.



No es el botellón del que hablaría el mundo al referirse a Habanita, sino de su potente aroma. Mi madre tuvo una botella en los 60, por eso puedo describir el perfume original hoy desaparecido. Recuerdo que me asustaba el olor. Era muy fuerte. Sin llegar a ser un tufo se sentía extraño, diferente.

Eso se debe al cuero de rusia. Aunque antes y después de Habanita, el aroma de cuero es parte de la perfumería, en Habanita adquiría otra dimensión.  La benzoica, el almizcle y sobre todo el vetiver despedían un aroma a tabaco. La vainilla y los cítricos aunados al cedro recordaban a un Cappuccino. A eso olía Habanita, cuero+café+cigarrillo.

De hecho, el perfume original se vendía en saches para perfumar cigarrillos que las mujeres ahora fumaban en público. Era un olor masculino pero femenino a la vez , gracias a la lila y el azahar y sobre todo el Ylang Ylang. En vez de “amachar” a ;a que lo usaba, le daba un toque audaz de poder de femina que trata a los hombres en un plano de igualdad. Se le publicitaba como “el perfume más tenaz del mundo”.



Tristemente esa fue la Habanita que revolucionó a la industria. En 1988, se la reformuló de la peor manera. Reemplazaron el cuero por nuez moscada y la benzoica por pachuli. Se fueron la lila, la bergamota y el azahar, reemplazados por el repulsivo gálbano que en la reformula del 2012 fue acompañado por el geranio. Aunque en Fragrantica (no en Parfumo) dicen que volvió el cuero, será sintético porque no se siente. Ni se le acerquen a esta versión barata y falsa de un perfume revolucionario.

Lo que Molinard hizo bien fue utilizar el rotulo “habanita” para dos florales muy adolescentes.  Miss Habanita (1994) y un Air d’Habanita (2000). Esta última combina vainilla, almizcle y cítricos para crear un aroma refrescante.  Miss Habanita, en cambio, es un perfume original gracias a notas altas de un ingrediente poco común, la uva moscatel avainillada y combinada con las notas medianas de un durazno blanco, el melocotón más dulce de su especie. Por suerte, se evita llegar a un aroma edulcorante, gracias a la orquídea y el sándalo que le añaden misterio y equilibrio.




Cuando volví a Chile en 1996, conseguí empleo enseñando ingles en un instituto viñamarino. Aunque los dueños venían de la America del Norte habían adoptado las agradables costumbres chilenas de la sobremesa y la siesta. Cerraban a mediodía y regresaban tres horas más tarde. Como me daba lata subir las quince cuadras que me separaban de mi casa de Agua Santa (aparte de tener que bajarlas a las 3:30pm) , me quedaba callejeando en el plano.

Mis excursiones siempre acababan en la Calle Valparaíso y las galerías y pasajes que la separaban de otras arterias aledañas. El comercio estaba infaltablemente cerrado, pero el mirar escaparates me entretenía. Uno de mis favoritos era de una perfumería donde detrás de los cristales se veía una fila de botellas azul marino con tapas dorada. El rotulo Molinard no me significaba nada. Había olvidado que eran los fabricantes de Habanita. Nunca llegué a visitar el local cuando estaba abierto así que nunca pude oler ese perfume.

hoy sé que se traba de la colección Les Senteurs (Los Aromas) que la Casa Molinard sacó en los 90. Los contenidos variaban desde el antiquísimo heliotropo a versiones de aguas perfumadas con frutas como moras (Myre) y mandarinas o clementinas .



A fines de siglo,  Molinard utilizo el mismo envase para sus colección de Fleurs de Provence que contenían el curioso Fleur de Figuier un perfume basado en el aroma de la hoja de la higuera. Además, resucitó viejos perfumes asociados con la flora como la lavanda, el lirio del valle y la violeta. Una novedad fue el perfume de lirio que mi hermano me regaló para mi último cumpleaños

Annick Goutal , Sergie Lutens e Ives Rocher han intentado en este siglo y a fines del pasado,  capturar el olor del lirio, pero como las variedades son semi infinitas, así también pasa con sus aromas. En el caso de Molinard, el ingrediente es la esencia del lirio blanco o azucena.



Esta planta oriunda de Tierra Santa lleva el nombre científico de lIlium Candidum y también se la conoce como Lirio de la Madonna. Es la flor de la que habla el Rey Salomón en el Cantar de los Cantares. Su perfume es la pureza misma. Lo sé porque de pequeña florecían las azucenas de mi jardín en primavera. En noviembre  (El Mes de Maria en Sudamérica) yo llevaba un ramo para el altar de la Virgen que se colocaba en la galería de mi escuela y el perfume llenaba las dos plantas subiendo por las escaleras hasta nuestras aulas.



Ese perfume es el que Molinard ha encapsulado en el frasco azul de Lys. Una fragancia de azucena forrada con vainilla y almizcle que la den un toque “jabonoso” Ya que no puedo recomendar Habanita, les aconsejo que dada la oportunidad prueben los soliflores de Molinard, especialmente Lys.

lunes, 25 de octubre de 2021

Canciones del Ayer: Moon River (Río de Luna)

 


Mi costumbre de octubre es dedicar la sección de música a un regalo de cumpleaños atrasado,  el mío. En el 2021 me voy a regalar la trayectoria de un tema de película. La composición de Mercer-Mancini Moon River o Rio de Luna que compondrían para un filme icónico de Audrey Hepburn,  Breakfast at Tiffany’s o Diamantes para el desayuno.

Moon River es la obra de dos gigantes de la música estadounidense. Tan importantes son Johnny Mercer y Henry Mancini que me es imposible hacerles un semblanza adecuada, esta tomaría páginas y páginas. Espero hacérsela a cada uno algún día.

De Johnny Mercer basta decir que fue el autor de estándares famosísimos como Jeepers, Creepers, That Old Black Magic y Blues in the Night. Oriundo de Savannah, Georgia, Mercer fue uno de los pocos compositores no-judíos de surgir del Tin Pan Alley. Nacido en el Viejo Sur, en el seno de una familia de descendientes de Confederados,  y criado en lo que hoy conocemos como “privilegio blanco” y “cultura de plantación”, Mercer , sin embargo, tuvo como gran influencia la música negra que le llegó de parte de sirvientes, compañeritos de juego y en su iglesia.



Henry Mancini venia de otro mundo. Hijo de inmigrantes, nacido en Ohio, criado en comunidades italianas de Pennsylvania, no poseía ni el pedigrí ni los privilegios de Mercer. En cambio, le ganaba en conocimientos musicales habiendo asistido a la prestigiosa escuela de música Julliard de Nueva York.



Mercer,  quien había sido cantante y musico en bares en su juventud, había logrado la fama en Broadway donde había comenzado a abrirse camino en 1930 con Out of Breath abd Scared to Death of You . A mediados de los 30 se trasladó a Hollywood donde consiguió más fama escribiendo canciones para el cine como Too Marvelous for Words. Pongo la versión de Nat King Cole porque Mercer lo descubrió y le dio una oportunidad de llegar a la fama.



Tres de las composiciones de Mercer alcanzaron un Oscar. Fueron On The Atchison Topeka and Santa Fe, In the Cool, Cool, of the Evening y Zipa Dee Doo Dah, de la hoy repudiada Song of the South. Pero para comienzos de los 60, el auge del rock lo había convertido en una leyenda irrelevante. Pronto eso cambiaria.

La Paramount había comprado los derechos de la novela corta de Truman Capote Breakfast at Tiffanny’s y se la encargó a Blake Edwards , un joven director cuyos mayores logros habían sido en la televisión. Aunque Capote había escrito su cuento visualizando a Marilyn Monroe como la heroína,  la rubia creyó que le haría daño a su carrera interpretar a una cazafortunas que mientras atrapa un millonario,  se gana la vida atendiendo caballeros en las muchas fiestas a las que asiste.

Audrey Hepburn, ya famosa en Hollywood por sus interpretaciones en La princesa que quería vivir y Sabrina, no tuvo esos reparos. Su Holly Golightley es uno de sus personajes más famosos y la tornó un icono de elegancia con sus vestidos de Givenchy, su boquilla y sus lentes de marca con los que aparece en la célebre escena inicial descendiendo de un taxi en plena mañana, todavía vestida de noche para beberse su café matinal enfrente del escaparate de la joyería Tiffany.



Blake Edwards había saltado a la fama con la producción de la serie de televisión Peter Gunn, cuyo tema había sido un hit musical. El tema era obra de Henry Mancini quien,  tras de servir en el ejército,  se había dedicado a componer música incidental para la televisión y para películas de terror como Tarántula y La criatura de la Laguna Negra.

Mancini no tuvo problemas en componer una banda sonora para el filme, incluyendo el tema principal, pero se les ocurrió a Edwards y a él, agregarle letra. Así llegó Johnny Mercer a la producción de Diamantes para el desayuno. Mercer y Mancini congeniaron y no fue difícil crear una canción sobre el tema instrumental ya existente.

Moon River no es exactamente una balada de amor. Al menos no de amor romántico, más bien expresa la ilusión del personaje de Holly por vivir aventuras y conocer el mundo. A mediados del filme descubrimos que la sofisticada socialite es en realidad una campesinita del Sur que huyó a Nueva York dejando atrás a su esposo e hijastros.  Es ahí cuando entendemos la letra. El “rio de luna” es el Mississippi que Holly planea cruzar algún día ïn style(elegantemente).

Para Holly ese rio no es solo una vía de escape. Es su compañero de viaje,  “my Huckleberry Friend”,  una alusión al clásico infantil de Mark Twain. La canción humaniza al Mississippi y eso se nota en la segunda estrofa

Oh, Dream Maker, you Heartbreaker

Wherever you’re goin’, I’m goin’someday

Two drifters off to see the world

There’s such a lot of world to see”

Oh, fabricante de sueños, viejo rompecorazones

Donde vayas tú,  iré yo

Dos vagabundos que se van a recorrer el mundo

Y tanto mundo que hay que ver

Tanto gustó a Blake Edwards la canción que se les ocurrió hacer que Audrey la cantase. La Hepburn no tenía mala voz y ya había cantado en Funny Face.

“Brakfast” es enfocada desde el punto de vista de Paul (George Peppard),  un aspirante a escritor que vive en el mismo edificio que Holly. Aunque se conocen de vista, entablan conversación cuando el escucha la voz de la joven que,  en jeans y camiseta,   está sentada en la esclera de incendios rasgueando una guitarra y entonando la canción.



Es una escena de una estética fantástica y de un tremendo poder romántico, pero curiosamente al llegar el momento de editar el filme, se pensó cortarla. Ahí la frágil actriz sacó su voz y con un “¡Sobre mi cadáver!” impuso su voluntad de que quedase el tema en el producto final y como se lo agradecemos.

Moon River fue el cuarto Oscar de Johnny Mercer, quien continuaría su trabajo en equipo con Henry Mancini, ganando un quinto Oscar al año siguiente por Days of Wine and Roses. En 1963 fueron nominados por la canción de otro filme de Audrey Hepburn , la célebre Charada ; y en 1969, fueron nominados por un tema de otro filme de Blake Edwards , Darling Lily. Johnny Mercer paso sus últimos anos (murió en 1976) recibiendo premios, elogios y reconocimientos por una carrera mágica que nos legó preciosas composiciones.



Henry Mancini, gracias a su colaboración con Mercer, fue reconocido en el mundo de la música del cine. Continuó haciendo filmes con Audrey Hepburn hasta el retiro de la diva, siendo responsable de la banda sonora de Wait Until Dark y mi favorita Two for the Road. En los 60 colaboró con grandes del cine europeo como Costa-Gavras (Z); Franco Zefirelli (Romeo y Julieta) y escribió la conmovedora banda sonora para Los Girasoles de Rusia de Vittorio de Sica.



Sin embargo, su más reconocida obra es la que hizo para su amigo Blake Edwards. Además de Darling Lili, Mancini publicitaria con su música toda la franquicia de La Pantera Rosa de Edwards. Mancini modernizaría el Bolero de Ravel para hacerlo una pieza reconocible a los Ochenteros en el filme de Edwards 10. En 1981, Blake, Mancini y la esposa del primero, Dame Julie Andrews,  se unieron en un proyecto titulado Victor, Victoria cuya magnifica banda sonora ameritaría a Mancini su ultimo Oscar.





Peto volvamos a Moon River.  La versión de Audrey nunca fue grabada comercialmente. La noche de los Oscares la cantó Andy Williams que la convirtió en algo propio. La usaba para el inicio de su programa de televisión, fue el nombre de su compañía disquera y su biografía se titula Moon River and Me.



Con o sin el cantante chicano. Moon River estaba destinada ser un mega excito. Como canción alcanzó los primeros lugares en el Reino Unido y Nueva Zelandia. Como instrumental llegó al tercer lugar del Billboard estadounidense. La graban las voces del momento desde Ann Margaret hasta Connie Francis. Se vuelve un estándar romántico para jóvenes ya que el 63 la graba Paul Anka y al año siguiente Frankie Avalon. Hasta el final de los 60, será una balada favorita del repertorio de todas las voces importantes de la música estadounidense y del mundo.

En 1961, Lys Assia hace una cover en alemán Fur Immer.



En 1962, todavía aporreada por las acusaciones de colaboracionismo y por su matrimonio con Porfirio Rubirosa, Danielle Darrieux cantará el tema en francés bajo el título de Jardin des Souvenirs (Jardín de recuerdos).



En Italia es Emilio Pericoli quien entona lo que oficialmente se conoce como Colazione en Tiffany, pero que acaba llamándose Moon River porque la cover conserva el titulo dentro de la traducción.



En España se encarga Augusto Alguero de traducirla. Bajo el nombre de Rio de Luna la canta José Guardiola.





La misma versión llega a México y será cantada por Alberto Vásquez



Covers y nuevas versiones serán pan de cada día en las décadas finales del siglo XX. Tenemos la versión hit de Morissey de 1994 y la primera traducción al japones por Hi  Posi del mismo año.



Moon River entra al siglo XXI por la puerta grande. Será mi muy llorada Amy Winehouse quien grabe la primera versión del Tercer Milenio.



La seguirá el 2003, la versión de Sir Elton John, pero será una serie de televisión la que nos recuerde el maravilloso vínculo entre el tema de Mercer-Mancini y Audrey Hepburn.



Si de algo me he quejado del olvidable refrito de Gossip Girl es su ausencia de glamur que fue el sello de la original. El centro de ese glamur era Blair Waldorf y su gran modelo era Audrey Hepburn. Por ese motivo, Blair es asociada con el tema principal de Diamantes para el desayuno. En YouTube pueden encontrarse fan videos con esa música de fondo para ilustrar la relación de Blair con los hombres de su vida: Chuck Bass y Dan Humphrey y hasta con su mejor amiga,  Serena.

Un detalle jocoso de la obsesión de Blair con la Hepburn era que la acosaban pesadillas en las que se convertía en los personajes de su ídolo con aviesos resultados.



Aun después de terminada Gossip Girl, Moon River siguió siendo noticia. En el 2015, Bertín Osborne estrenó otra versión en español titulada Luz de Luna.



En Savannah, patria de Johnny Mercer, y donde hay una caleta que se llama Moon River, el flamante Premio Nobel de Literatura Bob Dylan la cantó en el 2018.



Y este año, Tiffany’s ha contratado a la Diosa de Ébano,  Beyonce, y a su marido Jay Z,  para que le hagan la campaña publicitaria a la joyería. Ni necesitamos contar que el tema que canta Bey para esa publicidad es Moon River. Es que la canción de Mercer-Mancini estará vinculada para siempre con Tiffany’s, con Audrey Hepburn,  y con una atemporalidad que la hace conocida a toda nueva generación.

 


 

jueves, 23 de septiembre de 2021

Canciones del Ayer: Frenesí de Alberto Dominguez

 


La segunda orden del cumpleañero del mes nos lleva a otra etapa. No caí,  sino hasta comenzada la investigación,  que al solicitarme Frenesí de Alberto Dominguez, JM me empujaba más allá de lo hecho y a todo un cambio de dinámica. Hasta ahora había buscado covers en castellano de temas en inglés, francés o italiano. Ahora la búsqueda sería por versiones en inglés de un tema netamente latinoamericano.

En 1939, el mexicano Alberto Dominguez Borras cantaba en la orquesta familiar conocida como Los Hermanos Dominguez.  En su tiempo libre,  él componía canciones y el ’39 sería su número de suerte al escribir dos clásicos como lo son Perfidia y Frenesí.  Esta última fue grabada por la orquesta de Los Dominguez, pero llevando como cantante a Lupita Palomera. Se considera que fue uno de los primeros chachachás y el instrumento principal de la composición fueron las marimbas oriundas de Chiapas,  tierra natal del compositor.



A pesar de su ritmo tropical, la canción también funciona como balada romántica,  con esa exigencia de

“bésame tu a mí, bésame igual que mi boca te beso”.

No he podido dar con la versión original. Esta la grabó Lupita Palomera en 1955.



Éxito seguro, en su año de nacimiento cantarán Frenesí las voces de Ramón Armengol y Don Pedro Vargas que ya se estaba haciendo famoso.



Tan popular fue el tema que ese verano en Acapulco lo escuchó un turista gringo ¡y en versión mariachi! Se trataba de Mr. Arthur Jacob Archawski de Nueva York. Bajo el nombre de Artie Shaw,  y con ayuda de su clarinete,  se había convertido en la estrella de la música Big Band, disputándole el título del “Rey del Swing” a Benny Goodman.


                                         Artie Shaw y Alberto Doninguez

En 1940, la versión instrumental de Frenesí podía escucharse en el nuevo reino de Artie Shaw, el Café Rouge, parte del Hotel Pennsylvania (buaah, estuve ahí el 2019 y lo habían convertido en estación del metro) . Gracias al clarinete de AS, el arreglo del afroamericano William Grant Still y la trompeta de Mannie Klein,   Esta será la versión instrumental por antonomasia y que llevará al tema a ser el numero uno de Billboard en 1940.



Rápidamente, otras grandes orquestas quieren aprovechar la popularidad de la canción mexicana. Benny Goodman le impondrá en 1941 un toque “frenético” de swing para que lo bailen desenfrenadamente. Compárenlo con la cadencia somnolienta de la versión Glenn Miller de ese mismo año.






Sin embargo, en 1940, Woody Herman ha grabado una versión lenta de Frenesí, pero que tiene una particularidad, una letra escrita por Leonard Whitcup y que el mismo Woody canta. Así comienza con ese refrán

It was a fiesta down in Mexico



Esta letra cruza el charco y bajo las bombas del Blitz la cantará Anne Lenner,  la voz de la orquesta de Carroll Gibbons. Después de Pearl Harbor Glenn Miller se unirá a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, Artie Shaw se enlistará en la Marina. Ambos llevarán sus orquestas a Europa y al Pacifico y con ellos irá Frenesí que ha abierto un apetito por música latina en todo el mundo.

Así en el Paris Des-Ocupado de 1945, Jacques PIlls graba una cover en francés Frenesie.



 Un año más tarde el crooner brasileño Francisco Alves la cantará en portugués.



Curiosamente no hay versión en italiano, aunque si la hubo en alemán titulada Blaue Nacht in Mexico(Noche azul en México)  y la cantó Vico Torriani en 1957.



¿Pero qué pasa con el mundo latino?  ¿Se han olvidado de una canción que es parte de nuestra cultura? Pues Los Latinos del Ayer solo recuperan la balada de Alberto Dominguez en 1951 con una grabación de los Panchos que la convierten en bolero, recobrando la letra original.

Quiero que vivas solo para mi

Y que tu vayas por donde yo voy

Para que mi alma sea nomas de ti

Bésame con frenesí



En 1955 el tenor venezolano Alfredo Sadel la canta acompañado de la orquesta del colombiano Terig Tucci



En 1959, será el turno del barítono argentino Gregorio Barrios. Todos estos cantantes le devuelven la melodía propia de una canción de amor.



No así, las versiones instrumentales. Basta ver lo que hace Pérez Prado en 1957 cuando la convierte en mambo.



Y Tito Puente en 1959 recobra la teoría de que el original era un chachachá.



Y miren la versión psicodélica que le dieron para que la cantara Sarita Montiel en Tuset Street en 1968



Mas bonita les quedó el cover a Los Indios Tabajaras ese mismo año.



Y en los 60 se recupera el sonido original de la marimba de los Hermanos Tovar.



 Pasarían dos décadas sin que el groso público supiese de esta balada, hasta que, en 1992 , Linda Ronstadt,  en su etapa de intérprete de música latina,  graba una versión que incluye en un álbum que llevará el nombre de Frenesí y que ganará un Grammy ese año.



En el 2001, Frenesí adquiere nuevo ritmo gracias al sonero venezolano Oscar de León que la vuelve con un spin moderno salsero al reino de los boleros.



Y un poco antes de su prematura muerte, Natalie Cole le hará la que creo mejor cover de este siglo en el 2013 y en castellano.



¿Qué te parece esto de que el Primer Mundo se interesase en temas latinos?  A propósito, no fue la primera vez, ya antes El Manisero (1927),y La Paloma (1879) habían causado furor en el mundo anglo. Peto Frenesí es el primer éxito mexicano en hacer un crossover. Aunque también debemos recordar la versión de 1935 de Louis Armstrong del himno de la Revolución mexicana:  La Cucaracha.