jueves, 22 de julio de 2021

Música del Ayer: It Had to Be You

 


 A fines de Los Ochenta, toda una generación conocería  este tena, fuera en la voz de Frank Sinatra o la de Harry Connick Jr., gracias a “When Harry Met Sally”. Pocos saben que la canción fue escrita por Gus Khan en 1924.Y ahora me entero de que mi gran amiga y condiscípula, Ellen W.R, la asocia con su boda y su historia de amor. Por eso la recordaremos en este mes en que cumple años,  no diré cuántos, pero que nosotras también cumplimos 30 años de amistad.

Gus Khan ha sido considerado un compositor menor de Tin Pan Alley, quizás porque murió joven, quizás porque fue contemporáneo de gigantes como Los Gershwin, Cole Porter e Irving Berlin, pero su contribución al Gran Álbum de la Canción Americana es indudable y no es menor. Nacido en Alemania, de padres judíos, Khan inmigró a Chicago en 1890. 7años más tarde ya estaba componiendo. Su primer mega éxito fue “Petty Baby” en 1916.



Durante los años 20, Khan alternó su trabajo en bRoadway con la composición de letras románticas, pero ligeras como “Toot, Toot, Tootsie”, “Äin’t We Got Fun” y otro mega éxito que escribió para el musical Whoopee y que Eddie Cantor haría famosa en el mundo entero.




Sin embargo, Gus Khan escribiría canciones realmente románticas inspirado por su esposa, la también compositora, Grace le Boy. Para ella escribiría " Dream a Little Dream” del que ya les hablé anteriormente, y  “Love Me or Leave Me”, que Doris Day inmortalizaría en el biopia del mismo nombre sobre la cantante Ruth Etting.



En los Años 30, Gus Khan se dedicó a escribir temas para el cine hasta1941 cuando  su carrera se truncó por un fatal infarto. Hollywood lo inmortalizaría un par de años después de su muerte con una biopia “I’ll See You in my Dreams” donde Doris Day hizo de Grace y Danny Thomas interpretó a Gus Khan.

“It Had to Be You” corresponde a las canciones de amor “serias” de los 20. El músico Isham Jones había recibido de su esposa,  como regalo de cumpleaños,  un gran piano y para estrenarlo escribió esta melodía. Al escucharla Gus Khan le puso letra.



Acabo de enterarme que la versión original fue solo instrumental y la grabaron The Ambasadors, luego la grabaría la misma orquesta de Isham Jones con Marion Harris como vocalista. Curioso es que Khan la escribió (como toda su obra importante) inspirado en una mujer, su esposa, pero han sido más mujeres las que la hicieron famosa en sus primeros sesenta años de vida. Yo creo que es porque la canción es aplicable al sentir de todos los géneros.  Vamos,  no la primera estrofa que es un poco repetitiva “tenías que ser tú, Tenías que ser tu”. Pasemos a la ilustrativa segunda

Some others I’ve seen, might never be mean

Might never be cross, or try to be boss,

But they wouldn’t do

For nobody else gave me a thrill,

With all your faults, I love still

It had to be you, Wonderful You,

It had to be you.

Otros que conozco puede que nunca sean malos conmigo

Nunca se enfadan, ni tratan de darme ordenes,

Pero no me sirven

Porque nadie más me dio esa pasión

Con todos tus defectos, te amo todavía,

Tenías que ser tú, maravilloso tú,

Tenías que ser tu

Aunque los grandes voces del jazz y canción popular masculinas la han hecho suya,  “It Had to Be You” ha sido un estándar femenino. En los años 30 la grabaron orquestas de mujeres como Valaida Snow y Dorothy Lamour. La han cantado mujeres de todos los colores Doris Day, Billie Holliday, Patti Page, Liza Minelli, Seiko Matsuda y por supuesto Barbra Streisand que en el 2014 graba un dueto con Michael Buble.



" It Had to Be You” ha formado parte del mundo del cine desde el inicio de cine sonoro y en ese medio la han entonado actrices desde Ruth Etting en “Melody of May”  hasta Diane Keaton en “ Annie Hall”.



Aunque por supuesto quienes evocamos el fin de siecle, la recordamos o en versión Harry Connick Jr.  o la de Frank Sinatra, ambas fueron parte de la soberbia banda sonora de “When Harry Met Sally”.



Sinatra había grabado el tema de Gus Khan a comienzos de los 40 en su etapa de vocalista de la orquesta de Tommy Dorsey. Una versión que cayó en el olvido opacada por tantas otras que la siguieron, pero a fines de los 80s, OL’Blue Eyes la remozó en un arreglo de Bill May que sería parte icónica de la ya icónica comedia romántica de Nora Ephron.



“When Harry Met Sally” hizo conocida “It Had to Be You” para toda una generación de personas de fines del siglo XX, pero eso es un suceso recurrente, ya que en cada década se levantan voces dispuestas a recrear una canción que no pasa de moda. Por ejemplo, la primera generación adolescente de  este siglo la recordará por haberla oído en una de sus series más conocidas, “Melrose Place” y era la versión interpretada por Ray Charles.



Mi generación la oyó en la poco probable voz de …John Travolta. Efectivamente, convertido en un Teen Idol gracias a su participación en el sitcom “Welcome Back Kotter” y a pasos de hacer historia en el cine con su “Fiebre de un sábado por la noche” Travolta se le ocurrió grabar un disco de canciones románticas para sus ardorosas fans. por supuesto, incluyó ese estándar.



Pero para mí la versión más sorpresiva fue la que Robert Zimmerman grabase en el 2016. Recién galardonado con el Premio Nobel de Literatura, Bob Dylan grabó esta canción. Hay algo de homenaje simbólico en haberlo hecho, al menos todos los fans de la letra de Gus Khan lo notamos.



He hablado de la letra de la canción, pero no nos olvidemos de la música de Isham Jones. Hay docenas de versiones del instrumental. una de mis favoritas es la de Artie Shaw de 1944.



Pero la mejor es la de la guitarra de Django. “ El gitano de los tres dedos” como lo apodó Sean Penn en “Sweet and Mellow” grabó esta versión junto al infaltable violín de Stephan Grappelli.



Normalmente, este tipo de exploración busca covers en diferentes idiomas. Se sabe que “It Had  to Be You”  tuvo una versión en alemán y otra en francés, pero aparentemente la inquisición del copyright ha impedido (o borrado) su ingreso a YouTube. Por suerte si encontré las covers en español. La primera es de Alberto Vásquez de 1964. La otra es de Bertín Osborne en el 2015.



Por último, quería hablar del impacto de “It Had to Be You”  en la Era Millenials adonde ha llegado vía series de televisión. Los Whovians la han conocido gracias al episodio del Dr. Who, “The Empty Child”.



Tony Bennett hizo un dueto con Carrie Underwood que puede oírse en el trasfondo de la serie favorita de mi hermano “Blue Bloods”.



Pero mi favorita es el cierre de “Drop Dead Diva” cuando Jane se encuentra con la reencarnación de Bill, su novio muerto.



Como ven está presente en todos lados. ¿La habías oído tu alguna vez? ¿En qué versión?

 

jueves, 1 de julio de 2021

Aromas del Ayer: Bambou de Weil

 


Este julio estoy usando Bambou de Weil. Creado en 1934, esta es la reformula del ’84. Me dicen que es mejor que la original. Lo interesante es que ninguna usa el bambú como ingrediente. ¿Entonces, por que ponerle se nombre? ¿Y existe algún perfume que use de base la esencia del bambú?

Bambou nace en 1934 en el seno de una prodigiosa fuente de perfumes. Alfred, Jaques y Marcel Weil eran hermanos judíos alsacianos que en 1892 habían iniciado un negocio de peletería fina en París. Para los Años 20, ya se habían hecho de un nombre, pero también de una visión de negocios y esta los llevó a crear algo totalmente novedoso, un tipo de perfume que debería acompañar cada prenda de piel y que ayudase a evitar el mal aroma que el sudor, el clima y  las condiciones ambientales pueden provocar en un artículo como ese.

Así en 1927 abría la Perfumería Weil. Con la ayuda del perfumista Claude Fraysse se creaban perfumes envasados en lujosas botellas de bacará con contenidos dirigidos a pieles exclusivas llamados Hermine (armiño), Zibelline (visón), y Chinchilla. Tan populares se hicieron estos perfumes, que los Weil con ayuda de Fraysee, quien trabajaba con su hija Jacqueline, se pusieron a hacer perfumes desvinculados de su peletería.  Así nacieron Secret de Venus, Cassandra y Bambou.



En 1940, la invasión alemana provocó el exilio de los Weil a Nueva York. En Paris, los nazis se apoderaron de la fábrica. Pusieron a cargo de fabricar perfumes a un barón cuyo nombre la historia ha olvidado pero que produjo muchos aromas, aunque solo uno, Rose Flamant, llegó al mercado. Al otro lado del Atlántico, los wEil habían reabierto su negocio. Sus ya reconocidos perfumes se vendían bien, a pesar de que la última fragancia de la casa Weil, Antílope de 1941, había tenido poca aceptación siendo considerada por las neoyorquinas como muy masculina.

En 1946, los Weil retornaron a París y recobraron su negocio. Con la ayuda de Hubert, otro miembro de la familia, reformularon Antílope, suavizando su fragancia. Hasta hoy es el perfume más vendido de Weil (en Amazon se le encuentra por un poco menos de $300). La firma volvió a hacerse de un nombre en la nación gala y el negocio pasó a los hijos y luego al nieto de los fundadores.



En los 60, la casa Weil sacó al mercado una Eau Fraiche unisex y Gentilhomme, su primera colonia para varones. En esa década la firma llegaría a la cima de su fama con cantantes y actrices como Françoise Hardy y Mireille Darc usando los perfumes Weil, pero el negocio estaba dando problemas. En 1964 vendieron la casa perfumera una familia de judíos argelinos, Los Aboulker. En 1971, Jean Paul Weil dejo a perfumería cerrando un capítulo de historia familiar.



Fue la nueva firma la que en 1934 decidió reformular el cásico Bambou que había sido descontinuado en 1957. En 1934, cuando nacía el primer bambou, la nariz de Claude Fraysse escogía los aromas más pungentes posibles desde a lavanda, hasta el estragón. Se buscaba crear un perfume exótico con bases madereras, pero también lo suficientemente cargado de especias para asaltar las fosas nasales. En suma, querían un Tabú francés.



Por eso el original tiene una combinación casi estrambótica de flores como el clavel, plantas como la férula y condimentos y maderas nobles. Me alegro de no haberlo conocido porque el tufo debe haber tirado de espaldas. Sin embargo, hay un ingrediente ausente de todo ese listado, el bambú. En 1934, el bambú no era usado en la perfumería. El nombre se lo pusieron para darle un toque del Lejano Oriente al producto. Incluso la primera tapa seguía el diseño del sombrero de un coolie.



Yo ahora estoy usando la reformula del ’84. Sigue siendo maderero con bases sólidas de sándalo y roble. La combinación básica de jazmín, rosa e ylang-ylang ha sido dulcificada con nardo. No hay condimentos ni plantas raras y el toque cítrico se lo da el dulzor de la mandarina siciliana. Es un perfume fantástico que más que ecos de Tabú, brinda otro aroma de mi juventud, el Emeraude de Coty.



A pesar de lo contenta que me ha puesto el perfume, me queda el interrogante. ¿Se puede hacer un perfume de bambú?. Todos conocemos el bambú, sea en muebles de playa o en brotes deliciosos que acompañan algún platillo chino. Se sabe que las delgadas canas que habremos visto en invernaderos (y en Peñaflor aquí en Chile) alcanzan un desmesurado grosor y que sirven para alimentar a los pocos pandas que todavía transitan por los bosques del Celeste Imperio.



Aparentemente sí. Mi primer encuentro con el aroma del bambú fue con una loción corporal Mary Kay que estaba compuesta con esencia del árbol y de la flor de loto. Tal como el perfume de Weil era un aroma muy agradable, muy verde. Después descubrí que Mary Kay también tiene un perfume hecho de bambú. 

Si están interesados en conocer el aroma del bambú no gasten en el Agua de Bambú de Gucci. La planta solo existe en el título.  Diferente es el caso del Bambou de Yves Rocher que solo tiene un ingrediente, el de su nombre. Pero si se trata de un buen perfume de bambú, hay que ir a lo español y al Agua de Bambú y sus muchas variaciones creadas por el difunto Adolfo Dominguez donde el bambú flota sobre otras olores del Oriente como el loto y el yuzu. Bambú mujer equilibra el bambú con el lichee y la flor del cerezo, pero cuidado no se acerquen al Bambú Radiante sacado el año pasado porque no contiene el ingrediente ya mencionado.




lunes, 21 de junio de 2021

Música del Ayer: A Summer Place

 


Es extraordinario como un tema puede ser asociado con un filme. Ese es el caso de “A Summer Place/Verano de Amor” que fue un éxito universal en 1959-61, llegando a los números más altos de los hit parades incluso en covers. Hoy, aunque el filme haya sido olvidado, el instrumental (y a veces la versión vocal) sigue vigente en historias nostálgicas sobre los 60.

En 1958, la novela de Sloane Wilson se convertía en un bestseller en Estados Unidos superando su anterior superventas El hombre del traje gris. . Su combinación de sexo, drama familiar y comunidad aislada recordaba el fenómeno que había provocado Peyton Place de Grace Metalious, aunque aquí no había despliegue de secretos locales o pueblerinos airados al ver sus trapitos sucios expuestos al sol.



Tanto fue su éxito que Warner Brothers inmediatamente compró los derechos para filmarla. El elenco iba a ser de lujo encabezado por actores establecidos como lo eran Richard Egan y Dorothy McGuire a los que se les agregarían la presencia de actores de carácter como lo eran Arthur Kennedy y Constance Ford. Pero el golpe maestro fue caracterizar a la pareja joven con Troy Donahue, quien ya se estaba robando los corazones de las adolescentes y Sandra Dee que acababa de hacer historia con su “Gidget”.  Muchos se sorprenderán al saber que el rol de Molly fue primero ofrecido a Natalie Wood quien lo rechazó.

Aunque la historia tiene lugar en un pueblito de Maine, se tuvo que filmar en la Península de Monterrey en la costa californiana. Ese no fue el único cambio de la novela. Los libretistas se llevaban las manos a la cabeza al momento de traducir las escenas y diálogos candentes a la pantalla grande. No era lo apropiado para el cine reprimido y comedido de los 50.

Al final hubo que hacer concesiones. Eso explica diálogos risqué (para la época) como cuando Molly se queja que su madre la vista con blusones porque sus curvas “se bambolean hacia todos lados” o que “A Summer Place” sea la primera película en inglés que use el término “pregnant” para describir un embarazo.



Lo que queda del libro es la historia de dos parejas y su apasionado amor que trasciende tiempo y prejuicios. Tras años de ausencia, Ken Jorgensen (Egan), ahora millonario, regresa a Pine Island la isla-balneario donde fue salvavidas de jóvenes. Ahora trae a su esposa Helen (Ford) una arpia que las tiene todas: es racista y clasista hasta la pared del frente además de ser sexualmente reprimida y represora de Molly (Sandra Dee), su hija adolescente.

Los Jorgensen se hospedan en un elegante, pero semi abandonado hotel que fue una vez la casa familiar de los Hunter, los más ricos de la isla. Ahora es manejada por un alcohólico Bart Hunter (Kennedy) y su esposa Silvia (McGuire), que en su juventud fue amante de Ken. Pronto es evidente que ninguno de los dos ha olvidado su pasión y solo se necesita de un fosforito para encenderla. Para como Molly hace amistad y algo más con Johnny (T. Donahue) el hijo de Silvia.

El clímax del verano llega cuando Troy y Molly naufragan tras un paseo en lancha y deben pasar la noche solos. Helen obliga a la histérica Molly a someterse a un examen ginecológico. Ken, harto de la maldad, de su esposa, decide divorciarse. Silvia hace otro tanto. En castigo, sus parejas los separan de sus hijos a los que internan en escuelas lejanas. Aun así, Johnny y Molly se comunican y al final del filme ella queda embarazada.



Todo este drama pasional se hacía más creíble en esa atmosfera de playas solitarias, románticas noches de luna y la fantástica melodia de Max Steiner que no siente el paso de los años. Aunque el instrumental del filme es tocado por la orquesta de Hugo Winterhalter será Percy Fath y su orquesta los que la hagan legendaria. 

En 1960 alcanza el sitial #1 de Billboard. Se mantendrá allí por 11 semanas estableciendo un récord solo superado por “You Light Up My Life” en 1976. Es considerada una de las 100 mejores canciones del Billboard y el instrumental más famoso de la Era del Rock. A mediados de los 70, Percy le hará una version "disco"no muy memorable.



Por alguna razón se le asoció por largo tiempo con la carrera de Troy Donahue y reaparece en dos de sus filmes el western “The Crowded Sky” y “Susan Slade”. También aparece en otro romance de adolescentes “Claudette English” en que también actúan Arthur Kennedy y Constance Ford.

El instrumental se convertirá en un estándar de otras orquestas como las de Mantovani, Henry Mancini y Carmen Cavallaro. En 1960, en Alemania la graba Helmuth Zacarias cuyo violín había amenizado las noches del Tercer Reich, una versión que alterna la melodía de Steiner con una variación de un swing y por supuesto las cuerdas del violín.

En Italia, Fausto Papetti tiene un exitazo con su cover titulada “Scandalo al Sole”.  Ese mismo año la brasileña Marisa Rossi le hará una versión vocal. aunque la mejor letra y mejor cover será la de Emilio Pericoli de 1969 y que extraordinariamente ha sido retirada de YouTube.



Sucede que en 1960 se ha revolucionado el tema de Max Steiner al agregarle una letra.  Es en Inglaterra donde Mack Dickant le escribe una hermosa letra que graba Jackie Rae en febrero de ese año. No es el único. En Francia, Robert Jeantal graba la versión en francés “Ils n’ ont vingt ans” y ya vieron lo que sucedía en Italia.



La versión de Jackie Rae implantó una letra, no una versión, pero dejó abierta la posibilidad de que la música invitaba una canción de varias voces, o con coro, como en esa cover o para un conjunto y varias voces como los que abundaban provocados por el nacimiento del Doo Wop a fines de los 40.



La primera versión en alemán, la de Maureen Rene de 1960, titulada “Wenn der Sommer komt”, trae un coro masculino que abre el tema.



En 1962 se graba una versión en inglés totalmente coral por The Chordettes. Al año siguiente la siguen The Four Lads, pero la versión más famosa después de la de Percy Faith se graba ese mismo año. Me refiero a la del chicano Andy Williams.



No es el único latino interesado en el score de Max Steiner. En 1962, el boricua-dominicano Tito Rodríguez nos trae una versión cha-cha-cha.



Pero las versiones vocales en español van desde el ensemble coral del grupo español Las Chics hasta la bella versión del barítono mexicano Rafael Vasquez.



Con el tiempo, “A Summer Place” a veces conocido como” El Tema de Molly y Johnnie”, ha seguido vigente gracias a su asociación con filmes de nostalgia. Así se la ha escuchado en las bandas sonoras de filmes como “An Education”, “Diner” “My American Cousin” y “The Shape of Water”. Lo recuerdo particularmente tocado en la parodia de los filmes playeros “Back to the Beach”, pero si hablamos de parodias, veamos lo que Jasper hizo con la melodía de Max Steiner en “Los Simpson”.



En” Omega Man” la versión original de” I’m Legend” el tema se vincula con géneros impensados como la ciencia ficción. Tal como ocurrió con la fantasía y el horror siendo el tema de Max Steiner parte del soundtrack de “Rose Red” y “Beautiful Creatures”. Debdo a que la acción tiene lugar en Maine en los 60s pareció apropiado usar “A Summer Place” para la llegada de la bruja Angelica a Collingswood en “Dark Shadows:







Pero el mayor propósito de esta canción es el amor. Tal como en el filme de Delmer Mann, el tema ha sido utilizado para propósitos románticos en filmes posteriores sea una cena intima entre George Clooney y Julia Roberts en” Öcean’s Eleven” o como trasfondo para la conquista del Guasón (Jack Nicholson) de Vicky (Kim Basinger) en “Batman”.





Y la última palabra la tuvo el rapero Eamon cuando en el 2006 decidió incluir  los acordes iniciales del tema de Max Steiner en su  sexy rap "Elevator".



¿Has visto “A summer Place”? (se puede alquilar en YouTube)

lunes, 7 de junio de 2021

Aromas del Ayer: Con Aroma a Rosas

 


Es junio, mes de novias, y la flor vinculada a esa ocasión especial que es una boda es la rosa, la flor más mágica del reino vegetal. Su simbolismo positivo aparece en todas las culturas. Reconocidos son sus usos como ornamento, medicina o ingrediente de cocina. Su perfume la hace idónea para los cosméticos y sin embargo no hay una fragancia, por cara que sea, que pueda capturar el olor natural de esa flor.



El perfume de la rosa va asociado a su color. Tenemos el olor fuerte, pasional, de la rosa roja, equilibrado por el refinado aroma de la rosa amarilla o té. La rosa blanca exuda una fragancia tan pura y tersa que es asociada con momentos espirituales como bodas, bautizos y funerales. Es la más delicada en términos de aroma y por eso no es muy usada.

El perfume de rosas ya era conocido en el Egipto de los Faraones y en la antigua Roma donde se creaban fuentes de aguas de rosas para refrescar las fiestas de la realeza y aristocracia, pero fue en el mundo árabe donde se destiló el attar de rosas, el aceite esencial extraído de esa flor que sirve de base para la creación de perfumes. Por eso las rosas más aromáticas siguen siendo cultivadas en países árabes como Afganistán, Irán y Siria o que alguna vez fueron parte del Imperio Otomano como Bulgaria.



Los Mejores Perfumes de Rosas

En los albores de la perfumería moderna Atkinsons tuvo un White Rose que fue el perfume favorito de la última Zarina de Rusia. Ya no está en producción y el White Rose que vende Atkinsons hoy es una pálida imitación del original.



Es difícil encontrar soliflores con bases de rosa en el mercado. Muchos venden sus productos bajo la engañosa etiqueta de “rosa” pero la flor se haya sofocada por otros aromas. Son los ejemplos de Yardley y de las Red Roses de Jo Malone. Mas “rosáceo” es el Roses and More de Priscilla Presley.

El Agua de Rosas de Adolfo Dominguez es exquisita, pero tiene jazmín. True Rose de Woods of Windsor tiene jazmín, violeta y hasta lichee.



Si debo escoger un buen perfume con base de rosas me quedo con algún clásico como Ombre Rose o Rose Essentiell de Bvlgari, sin embargo, algo que se acerque a un soliflore hay que buscarlo en sitios más exóticos. Por eso he escogido cuatro perfumes no muy conocidos.



Tea Rose de Perfume Workshop

Cuando estaba en la universidad tuve mi primer encuentro con Tea Rose de la Perfume Workshop. Este taller de perfume se creó en 1970 con la idea de promover perfumes artesanales y su primer producto fue una combinación de rosa y jazmín. En 1977 sacaba al mercado este Rosa Te. Yo lo compré porque me encanta el olor a la rosa amarilla, pero ni lo encontré en la botella ni el perfume pareció querer fundirse con mi pH natural.



Lo volví a adquirir este año pandémico y me ha sorprendido. No es un aroma a flor de rosal sino a rosas ya cortadas y conservadas en un jarrón. No sé si será el influjo de maderas como el cedro y el palo de rosa brasileño, pero huele a flor de dos días de cortada. Sin oler a ajada, evoca “el dulce olor a muerte” del que hablaba Shakespeare.

Esto me recuerda una anécdota que concierne a la rosa de Yardley. Un pretendiente me trajo una botella de Londres en 1991, y mi mamá (a la que no le gustaba el pobre Joe) dijo que el perfume me hacía oler a “cementerio”.



No es el caso de la Tea Rose. Al rato de aplicada, la fragancia se vuelve rosa té total y es bastante pasosa, pero si como a mí, les gusta, úsenla sin miedo. Alerta, no es un perfume para jovencitas. Es para mujeres de los 40 para arriba.

Colonia de Rosas de Murray&Lanman

Un soliflore totalmente fabricado con rosas es el que sacó al mercado Murray&Lanman a comienzos de este siglo. Murray &Lanman son célebres por la creación del Agua de Florida que hace casi doscientos años perfuma a las damas del mundo entero. En su botellita de cuello de jirafa es una imagen que asociamos con damas victoriana. Los “windis” siempre recordamos que Scarlett O’Hara la usa como enjuague bucal para ocultarle a Rhett que ha estado bebiendo.



El Agua de Florida sirve para eso ya que, más allá del jazmín y la lavanda, es un cítrico con bases de lima y bergamota fuertemente condimentadas con canela y clavo. Este potente aroma ha sido favorito universal, pero a fines del siglo XX en la compañía se les ocurrió hacer versiones aún más almizcladas así nació la colonia con base de pachuli, de sándalo, de azahar y de ruda.



En el 2000 nació una colonia cuyo único ingrediente eran las rosas. Viene en un envase idéntico al Agua de Florida, pero tiene un color rosa Schiaparelli que me ponía nerviosa. Me recordaba los ingredientes de un hechizo que una bruja de Algiers en las afueras de Nueva Orleans, le dio a mi hermano.

Esto ocurrió durante el viaje trasatlántico que JC emprendió a fines de los 80 en el cual cruzó todos Estados Unidos haciendo paradas en las ciudades más importantes. Como no cargaba con mucho dinero no sabía que traerme de regalo. Acabo trayéndome un Margarita enlatado de Los Ángeles y en Luisiana se fue a Algiers, al otro lado del Mississippi en busca de un hechizo de amor. Este consistía en un muñequito de cera que también fungía como vela, un frasquito con un líquido y un papelito con instrucciones.

El líquido me descolocó, aunque olía a rosas, no me gustaba su color ni imaginarme los ingredientes (muchos mal llamados “hechizos de amor” utilizan sangre menstrual) así que lo lancé al inodoro. Después de grabar en ella mi nombre y el de un griego que me tenía sorbido el seso, encendí la vela. Aprovechando que mi madre no estaba en casa, la puse en el lavaplatos a la espera que se consumiera.



 ¡Pero Ayyy! Mi Ma regreso temprano de las compras y apenas me dio tiempo de apagar la vela y ocultarla. Como sabia de eso, ella husmeó el aire y dijo “¿haciendo hechizos para que venga el griego? ¡Que tonta! “Efectivamente, yo era una tonta no hay filtro ni brujería que te consiga un buen amor.

Si cuento esta anécdota es porque al ver la botella, me recordó el famoso hechizo, pero tranquilos. Aunque en el Sur de USA se utiliza mucho el Agua de Florida como ofrenda en ceremonias vudú o de santería, este perfume es inofensivo y huele muy bien. El aroma es realmente de rosa fresca, de las rosadas o de esa que en Chile se llaman “besitos’ y en otros sitios se conocen como mignonette.

Rose de Bath &Body Works

En Memorial Day me encontré con mi hermana a la que no veía desde octubre y aprovechamos de darnos regalos atrasados. El de ella era este estuche del Bath and Body Works. Contiene crema corporal, Body mist y jabón de ducha.


Esta tienda es antigua, nació a comienzos de los 90. Yo entonces era clienta fiel del Body Shop y no le presté atención. Recién llegada a USA el 2017, fui acompañada de mi hermana que si pudiera acamparía ahí. Aparte de que era un local encantador y que los precios son razonables, me gustó lo variado y bien presentado del stock.

El B&BW ha sido un pionero del uso de frutas y hasta verduras como el pepino. Se especializa en mezclas de aromas. Mi primera adquisición fue una colonia para después del baño que combinaba limón y granada. Me encantan sus jabones secos con aromas exóticos que incluyen hasta licores como el de limoncello que le regalé a mi hermano y este de vino clarete y cereza negra.



Volviendo a los productos de rosa presentan la misma lista de ingredientes que su perfume de rosas. Sacado al mercado el 2019, consiste en una rosa almizclada muy oriental y cuyo dulzor se equilibra con un toque de jazmín. 



Mi prima Paula me ha contado que ya existe l B&BW en Chile así que me imagino que existirá en el resto de America Latina. Entonces les recomiendo que vayan y busquen estos productos de rosa que huelen muy bien. Hasta tienen velas y desodorantes ambientales con base de rosas.

Red Roses de Al-Rehab

Mi última adquisición es la más exótica. Para celebrar los Acuerdos de Abraham (que a pesar de la administración Biden y de la mentirosa prensa mediática siguen adelante), me adentré en el mundo de los perfumes árabes.  Sali con uno muy curioso llamado Rosas Rojas y confeccionado por Al-Rehab que parece ser el mayor fabricante de fragancias en la Península Arábiga.



Lo llamo “curioso” no por el aroma que es exquisito, esencia pura de rosa roja con un leve toque de vainilla. Es curioso porque se trata de un perfume unisex.  Problemas de mi mente retrograda porque lo cierto es que, en ese mundo de calor constante, nada mejor para refrescar que el perfume de rosas tal como lo supieron usar en el pasado romanos y egipcios

En resumen, ese es el resultado de mi exploración de la rosa y la perfumería. Ahora cuéntenme ustedes sus experiencias con los perfumes ‘rosáceos”.

jueves, 20 de mayo de 2021

Música del Ayer: Cheek to Cheek

 


Hace unos días, Lorena me recordaba la importancia de “Cheek to Cheek” en la trama de “The Green Mile” añadiendo que le gustaría saber la historia de la canción. Fue entonces que caí en cuenta de las muchas veces que el tema de Irving Berlin ha sido usado en cine y televisión Para mí siempre ha evocado a Jerry (Fred Astaire) y Dale (Ginger Rogers) haciendo las paces a través de un baile. No sabia como ha capturado la imaginación popular y no solo del mundo angloparlante.

No voy a intentar hacer una semblanza de Irving Berlin, cuya longeva y prospera carrera cubrió un siglo (murió a los 101 años). Me quedo con lo que dijo su colega Jerome Kern “él ES la música americana” o como lo homenajeó en su centenario Walter Cronkite “él (Berlin) escribió la historia americana”.

Que tales palabras sean aplicadas a un judío ruso que llegó a Ellis Island a los cinco años se debe a que Berlin supo capturar en su música la cultura estadounidense siendo autor de canciones para siempre asociadas con festividades (“Easter Parade” y “White Christmas”) o con la quintaesencia del patriotismo estadounidense (“G-d Bless America”).






La carrera de Irving Berlin comenzó en Ti Pan Alley antes de la Primera Guerra Mundial en la Era del Rag siendo su primer éxito “Alexander’s Ragtime Band”.  Dos décadas más tarde, y luego de escribir otros éxitos como Always”” blue Skies “y “What I’ll do”, Berlin se puso a las órdenes de Hollywood.



Apenas llegada la Era del Sonido, estaba musicalizando “The Cocoanuts”, una comedia de los Hermanos Marx. Para cuando lo contrataron para crear la banda sonora de “Top Hat” en 1935, ya llevaba cinco musicales hechos incluyendo “Hallelujah”, uno de los primeros éxitos del cine afroamericano..

“Top Hat” (sombrero de copa) fue la primera colaboración de Berlin con el dúo de bailarines formado por Fred Astaire y Ginger Rogers. La seguirían “Follow the Fleet” y “Carefree” (aparte de tres grandes colaboraciones con Astaire: “Holiday Inn” “Easter Parade” y “Blue Skies”).

Se trataba también del cuarto proyecto de Astaire-Rogers y el segundo en tenerlos de protagonistas. “Top Hat” los convertiría en material de leyenda gracias a los temas que les escribiera Berlin, canciones complicadas ya que deben ser entonadas por Fred en medio de elaboradas coreografías.

Ese es el caso de “Cheek to Cheek”. “Top Hat” es una comedia de argumento sencillo. En Londres, Jerry (Astaire) un coreógrafo y soltero empedernido, se enamora de Dale (Rogers), una diseñadora de modas. Por varios enredos, Dale lo cree casado y lo rechaza. Para hacer las paces, Jerry la invita a bailar “Cheek to Cheek” (mejilla con mejilla).



La soberbia coreografía de Astaire y Pan Hermes sirve para crear una atmosfera ‘” celestial” ayudada por la letra de Berlin que comienza así:

“Cielo…me siento en el Cielo

Y mi corazón late de tal manera

que apenas puedo hablar

Y parece que encuentro la felicidad que busco

Cuando bailamos juntos mejilla a mejilla”.

El término “Cheek to Cheek” se volvió un eufemismo para definir bailes románticos. Toda mujer quería un compañero de baile tan liviano como Astaire y un vestido emplumado que se agitase con la brisa como el de Ginger. Ese vestido tiene su propia historia. Diseñado por la actriz, presentó un problema en el set. Cada giro de Rogers provocaba una lluvia de plumas que le caían a Fred.

Astaire le tomó tal fastidio al vestido plumífero, que, tras filmar la escena, escribió su propia versión del tema titulada “Feathers” (plumas) y que comienza así:

Plumas…odio las plumas

Las odio tanto que casi no puedo hablar

Me impiden encontrar la felicidad que busco

Cuando bailamos juntos mejilla con mejilla.

Desde entonces Fred Astaire apodó a Ginger “Plumas”. Ni nos imaginamos eta anécdota cuando vemos a la pareja moverse etéreamente en pantalla y el plumaje de Ginger Rogers nos parece las alas de un querubín. De ahí que comprendamos la reacción de John Coffey (Michael Clarke Duncan), en The Green Mile”, que al ver esa escena solo atina a exclamar extasiado “¡son ángeles como en el Cielo!”





Antes de seguir con la trayectoria de la canción desearía hablar de “The Green Mile” y como Frank Darabont, su director, integró el tema de Irving Berlin a la trama de su adaptación de la novela de Stephen King. En la película del 2000, Paul recluido en un hogar de ancianos de Georgia se conmueve hasta las lágrimas cuando ve “Top Hat”. Le confiesa a su compañera Eileen, que el filme le trae recuerdos de sus días como guardia de prisión asignado a “la milla verde”, las celdas de los condenados a muerte.

Lo que conmueve a Paul (Tom Hanks) es el recuerdo de John Coffey, un afroamericano acusado de violar y asesinar a dos niñas blanca. Es un consenso entre Paul y sus compañeros (con la excepción del sádico Percy) que Coffey es demasiado dulce y sensible para haber cometido un crimen tan horrendo. Esa seguridad se afianza antes los milagrosos poderes de curación del condenado.



Coffey reconoce su inocencia, pero le pide a Paul que no impida su ejecución. El convicto desea morir, ya no soporta vivir en un mundo tan cruel. Cuando Paul se entera que Coffey nunca ha visto una película, hace arreglos para brindarle una tarde de cine. Como era de esperarse, Coffey queda mesmerizado al ver “Top Hat”, sobre todo la escena del “Cheek to Cheek”.

Irving Berlin hubiese gozado con el uso de su canción dado por Darabont en “The Green Mile” (algo que no es parte del texto original), pero décadas antes del filme, “Cheek to Cheek” ya era un referente en la cultura popular. Además, es un estándar de la canción estadounidense tras ser inducida al Grammy Hall of Fame en el 2000. Para comenzar, fue la primera canción de Irving Berlin en ser nominada a un Oscar (el autor ganaría el trofeo en 1944 con “Blanca Navidad”)

En 1935 “Cheek to Cheek” alcanzó el primer lugar en Billboard y se convirtió en la canción número uno de ese año, grabada por muchos cantantes celebres y orquestas de ambos lados del Atlántico. Tanta era su fama que (a lo mejor no sabían que Irving Berlin era judío) que en 1936 se grabó una versión en alemán en el Tercer Reich.



Aunque la versión original en francés “Joue a joue” fue grabada por Leo Monosson que había huido de los nazis a Paris, les dejo la versión de Hildegarde.



Curiosamente fue en los 50 donde este tema tuvo su resurrección y no hubo gran voz que no grabase una versión desde Frank Sinatra a Ella Fitzgerald, desde Doris Day a Sammy Davis Jr. Incluso se grabaron versiones instrumentales como esta de Machito y su orquesta, a ritmo de cha-cha-cha.





 Pero las nuevas generaciones se la sabían gracias a la televisión donde Ricky Ricardo se la cantaba a Lucy. Incluirla en Ël Show de Lucy” era evidencia de cómo el tema estaba integrado a la cultura popular estadounidense.



Aunque se seguirían haciendo versiones en otros países como en Israel donde en 1995, Gidi Govi la graba bajo el título de “Eden”, no podía encontrar una versión en español.La excepción es la parodia que en 1985 hace el grupo argentino Los Twist.



Eso no quiere decir que el mundo hispanoparlante no estuviese interesado o no respetase la bella balada de Irving Berlin. Para muestras, Sarita Montiel la canta (en inglés) en los 80, con vestido emplumado y todo.



Y por fin encontré esta cover perdida de la cantante argentina Violeta Rivas.



Otro país donde la cover se haría esperar fue Italia. Aunque en inglés la habían cantado Jula de Palma y la soprano Anna Moffo, la primera versión en italiano se dio en la voz de Gloria Christian en los 60s.



Otra versión la ha cantado Andrea Boccelli con Veronica Berti en el 2015 para su álbum titulado Tribute to Hollywood.



Ni Irving Berlin ni “Cheek to Cheek” pasan de moda. Es una canción que es parte de la cultura popular estadounidense. Cuando en el 2014, Lady Gaga y Tony Bennett sacaron un disco de duetos lo titularon Cheek to Cheek.

Gaga y Tony no han sido los únicos en convertir la canción en un dueto. Ya en 1978, Danny Kaye la cantaba en el “Muppet Show” junto a Miss Piggy. Y es lo que tiene en mente Bart Simpson cuando “La chica nueva del barrio” le enseña a bailar.




Una alegre versión es la de Sir Kenneth Branagh y otros miembros del elenco en su adaptación de la pieza de Shakespeare Love’s Labour Lost.



Y si no nos conmovimos con el uso del tema en “The Green Mile” hay que recordar su uso de música de fondo para uno de los últimos deseos de Ralph Fiennes en “The English Patient”.



O esa escena final del romance fracasado entre Mia Farrow y Jeff Daniels en “The Purple Rose of Cairo” en que ver el baile en pantalla le devuelve a Cecilia (Farrow) la esperanza y sus sueños. Y eso es lo que encierra la canción (y todos los temas de Irving Berlin) un mensaje de esperanza. Por eso no pasan de moda.



 

lunes, 3 de mayo de 2021

Aromas del Ayer: La Casa Bvlgari

 



El sello Bvlgari evoca muchas cosas: joyería femenina, relojes de calidad, hasta hotelería, pero para los efectos de este blog, será su perfumería su producto más importante. Aunque Bvalgari lleva solo treinta años creando fragancias, se ha conseguido un puesto distinguido en el universo perfumero y tiene clientas de tres décadas que califican como “Latinas del Ayer”.

El nombre Bvlgari tiene raíces antiguas y griegas. Se remonta a una familia fanariota de apellido Voulgaris y ya trae controversia. Hay Voulgaris que portan título nobiliario y que niegan estar emparentados con los más ‘” vulgares” Voulgaris de Corfú, Lo importante es que la firma inicia su historia con Sotirio Voulgaris un orfebre griego que en 1881 inmigró a Italia y abrió tienda en 1904 en la Vía di Condotti en Roma.

A la muerte de Sotirios, en 1932, la joyería quedó en manos de sus hijos, Kontantinos y Giorgio, quienes crearon un nuevo nombre para su negocio: “Bvlgari”. Para los 60, Bvlgari era un nombre conocido en el mundo entero como la firma que diseñaba joyas para divas tanto del cine italiano como Sophia Loren y Gina Lollobrigida, como para las hollywoodenses Audrey Hepburn y Dame Liz Taylor.



En 1977, Bvlgari incursionó con tremendo éxito en el rubro de la relojería y a comienzos de; Siglo 21 se asoció con la cadena Marriott en el negocio de la hotelería. Hoy en día, aunque fusionada con el consorcio LHV, Bvlgari sigue siendo una firma renombrada por sus joyas, sus relojes y sus perfumes.

Fue en 1992 que Bvlgari ingresó al mundo perfumero con su Eau de Perfume de Thé Vert, creación de la nariz de Jean Pierre Elena. En su frasco macizo de buen tamaño y con un apropiado color verde, este aroma se hizo su espacio en el mundo de los cítricos porque, a pesar de que, como indica su nombre, el ingrediente principal es él té verde, sus bases son el limón, la mandarina y la bergamota, muy bien aderezados con pimienta y cardamomo. El fuerte contenido de especias hace a este “perfume verde” óptimo para ambos sexos.



Tras su éxito inicial, Bvlgari siguió creando perfumes hasta llegar al Tercer Milenio. En el 2000, saludando al nuevo siglo, sacaba al mercado su mejor creación. De la nariz de Alberto Morillas, responsable de gemas de la industria perfumera como el 212 de Carolina Herrera, Acqua di Gio de Armani, Flower de Kenzo y Daisy de Marc Jacobs, Blv tenía todo para ser una fragancia legendaria.

A comienzos del 2002, tuve que aceptar que mi vida había cambiado, que estaba ganando el sueldo más alto de mi historia y que eso significaba cambios, uno de los cuales era abandonar olores baratos de farmacia. Había llegado la hora de adquirir un buen perfume. Así, una tarde de verano, Janet Astete y yo nos fuimos a la sección de perfumería de Ripley de Quilpue.

La dependienta me hizo probar varios aromas, según ella los más de moda. Tras quedar medio borracha de tanta fragancia parecida, elegí el botellón de BLV. Quizás porque el tufo no mareaba. Recién esa noche, decidí probarlo en un ambiente menos cargado y más sereno. Cuando abrí la bolsita encontré dos samplers de regalo: uno de un perfume para caballeros de Montblanc, y el otro era de Jaipur de Boucheron. No recuerdo ninguno ya que la prueba del Blv borró todo tipo de perfume de mi mente por largo tiempo.

Sentada en mi cama, con ventana abierta, y Mauro acurrucado a mis pies, me rocié las muñecas con el perfume de Bvlgari. No exagero al decir que me transportó. De pronto me sentí en fiordos noruegos, en bosques fineses, en los recuerdos de mi padre del viaje anual que hacía en su infancia de Santiago a Punta Arenas y que lo llevaba por tierras de glaciares y de mares azules como espaldas de ballenas.



Hice que Mauro lo oliera y no le molestó. “Parece como si hubieran derretido un iceberg y lo hubiera embotelladlo” le dije. El adjetivo para describir BLV es ‘frio”. No “refrescante”, Blv es genuinamente un perfume helado por lo cual es ideal para usarlo en verano.

Lo usé diariamente hasta abril, y aun así me duró hasta el verano del 2003. El botellón fue una buena inversión y me costó menos de cien dólares. Hoy es casi imposible conseguir esta fragancia, ha quedado opacada por la BLV pour Homme (Hoy puede conseguirse en Amazon por $56) Pero no se confundan.  Blv pour homme es colonia para después de afeitarse muy masculina con especias como jengibre y cardamomo sofocadas por maderas finas como la teca y el sándalo.



El Blv original trae como base un ingrediente exótico y tremendamente femenino. Durante el tiempo que lo sé, no lo noté. Entonces no existían ni Profumo ni Fragrantica, no había sitios en los que buscar los ingredientes de un perfume. Aun así, alguna vez noté algo familiar en Blv, pero no me detuve a analizar que era.

Fue en el 2004, cuando me fui a vivir sola a Recreo que descubrí que es lo que hace a Blv único. La ventana de mi dormitorio daba al patio del vecino que estaba enmarcado entre tres muros cubiertos de una bellísima enredadera de lo que, en Chile, se conoce como glicina y en otros lados como visteria. La visteria (wisteria en inglés) es una flor originaria de China que visualmente presenta gran belleza, pero cuya mayor cualidad es su perfume.

                                           Enredaderas de glicinas

En primavera y verano cuando la wisteria está en flor, mi cuarto olía a ese aroma maravilloso (a veces mezclado a la flor de un almendro en ese mismo patio), un olor tan exquisito que no parecía terrenal. Esa es la mayor particularidad de la wisteria, su olor trasciende lo sensual, llegando a ser casi espiritual. Hay quienes comparan el olor con el de las lilas, violetas, hasta orquídeas, pero los supera a todos. A mi parecer, los ángeles deben oler a glicinas.

Aunque en este siglo Jo Malone ha experimentado con otros perfumes a base de visteria, el único con base sobre ese oloraparte de BLV es el Glicine que Borsari sacó al mercado en los años del fascismo. El ’91, Bloomingdales vendió unos estuches de botellitas que contenían los mejores fragancias de esa casa italiana. Le regalé una a mi Ma y ella me regaló un par. Una era lavanda, la otra era glicine. Esta última era tan “pasosa” que unas gotas bastaban para que hasta la gente en el transporte público me lo elogiara y preguntara que perfume era.



Hoy Glicine es imposible de conseguir y BLV va por el mismo camino, a pesar de que los separen 70 años de la confección de cada uno. Alberto Morillas volvía a anotarse un gol con la creación de Blv y sobre todo por hacer de la glicina su ingrediente principal. La lista de ingredientes puede incluir rarezas como flor de lino o “falsa acacia” (black locust), pero resalta la visteria un poco sofocada por jengibre y vainilla, pero siempre la poderosa esencia de la enredadera oriental.

Alberto Morillas seguiría creando maravillas para la Casa Bvlgari. Su próxima sorpresa se llamó Omnia y salió al mercado en el 2003. Desde entonces han aparecido en listas de perfumes muchas variaciones en un mismo y estrambótico envase que varía de contenido y se reconoce por bandas de diferentes colores. Tenemos variedades geográficas como el Omnia Paraíba con sabor, digo olor, tropical mezcla de parchita y cacao, o el Verde Jade, muy oriental con perfume de flores del Lejano Oriente o el Granate Hindú con sus maderas y flores de la India.



El Omnia original es un coctel de condimentos, un poco fuerte para mi gusto. No así mi favorito y que estoy usando este mayo, Omnia Cristalino que es una delicia que nos transporta al Sur de Asia con su loto, bambú, y pera china (también dice incluir madera de balsa).





No puedo acabar mi elogio de esta colección de Alberto Morillas sin hablar del caprichoso y original diseño del envase de los Omnia. Tan original que me fue casi imposible abrirlo, y tuve que recurrir (y no es chiste) a un video de YouTube. Gracias a Pinky y su hija Lhian por venir a socorrer a las muchos fans de Omnia que amamos el perfume, pero quedamos perplejos ante su complejo frasco.



Morillas ha seguido enfrascado en su creación de variedades de Omnia. Ha sacado dos en pandemia. Obvio que no los he podido probar. El ultimo que probé de Bvlgari fue el Jasmín Noir. Aunque nacido en el 2008, su versión del 2015 Splendida Jasmín Noir usa la misma fórmula. Viene en un frasco idéntico al de Blv solo que en negro en vez de azul. Como BLV está enfocado en un solo aroma, el aromático Jasmín Sambac, el más potente de los jazmines.



El maridaje entre la firma y la nariz de Alberto Morillas desempeñó un rol crucial para convertir a Bvlgari en un nombre importante en la perfumería contemporánea. Con lo dicho ya he dejado claro que soy fanática de los perfumes Bvlgari y que los recomiendo sin reparos. Son tan suaves que incluso pueden usarlos quienes normalmente sufren de reacciones alérgicas a las fragancias de marca.