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miércoles, 26 de septiembre de 2018

1979: El Final de la Era Nostálgica



El final de Los 70,  cierra el ciclo nostálgico, no porque se haya agotado la pasión por el pasado, sino porque ya el sincretismo,  en lo que se refiere a guardarropa,  está impreso en la mente del publico y de los diseñadores. La tendencia de  combinar diversas tendencias vintage,  que deja establecido el 1979,  perdurará por toda la próxima década.

El cine retro considera su misión cumplida. Para 1979 ya no tenemos ese aluvión de period pieces, aparte de un par de filmes sobre la Segunda Guerra Mundial que será un obsesión de las miniseries de los 80s. 1979 trae dos romances entre soldado americano e inglesa:  en “Yanks” con Richard Gere,  y “Hannover Street” con Harrison Ford, pero ni Lisa Eichorn en “Yanks” ni Lesley-Anne Down (que se la pasó la película o desnuda o en uniforme) contribuyen a la moda nostálgica.

La televisión también se adhiere a ese frikismo bélico. Después de “Pearl”,  viene la esperada  versión de From Here to Eternity de James Jones. Recordada más por la química candente y las escenas de cama entre William Devane y la desaparecida Natalie Wood, “De aquí a la eternidad” también tiene la mala fama de no incluir un vestuario de acuerdo con la época. Natalie luce un guardarropa Chica Cosmo 1976, y Kim Basinger en el rol de Alma (que le ameritase a Donna Reed un Oscar) se ve anacrónica con esos cabellos lisos y lacios. Solo en el epilogo se aleja un poco de esa imagen tan moderna.

Mucho más apegada la moda de los 40 estuvo la adaptación de The Last Convertible de Anton Mayer. En esta miniserie se hicieron algunos cambios que pueden molestar a los amantes de tan gran novela, pero Deborah Raffin como Chris, la estudiante de Berkley de la que se enamoran cuatro chicos de Harvard en vísperas de Pearl Harbor   lució un guardarropa digno de esa época.


No solo en Estados Unidos está de moda la Segunda Guerra Mundial. La BBC crea ese año una miniserie titulada “Danger UXB”que explora el mundo de los heroicos, pero olvidados, equipos encargados de desactivar bombas sin explotar durante el Blitz. Además de un vestuario fidedigno,  nos trajo un Anthony Andrews arrebatador, dos años antes de romper corazones de todos los géneros como el exquisito y andrógino Lord Sebastian Flyte en “Brideshead Revisited”.

Esa primavera, Burda decide mantener el zeitgeist y sus modelos siguen un estilo Cuarentero.

En cambio,  Givenchy ofrece unos camiseros más formales, de corte princesa,  con faldas menos amplias que el año anterior.

En la Argentina se abraza esta moda sencilla de túnicas corte princesa y sin mangas para el verano, como lo vemos en esta portada de Para Ti.

En México la moda  ha entrado con vigor, como lo atestigua la telenovela del año “Los ricos también lloran” donde la villana Ester (Roció Banquells) luce vestidos estampados parecidos a los modelos de Dior del ’78,  y esas amplias faldas.

La moda romántica y retro alcanza hasta lo vestidos infantiles como vemos en este comercial de Tiendas Liverpool.

Una moda sincretista del ’79 serán los pantalones con faldas. Así mismo. Comenzó con modelos nocturnos propios de discotecas. Strapless de sedas con lentejuelas y faldas abiertas que exponen esos pantalones de satén , Onda Vaselina, que ahora también son de seda. En “Los ricos “recuerdo que tanto Roció Banquells como  Verónica Castro los lucían. No he podido encontrar fotos, pero este modelo de Burda es parecido.

También este Dior en seda color malva.

No sé de donde originó esta moda, pero parece que el ’78, a Dior le vino la ventolera de inventarse faldas abiertas sobre bombachas como los traje de baño de la Belle Epoque. Por suerte no pegó.

Sin embargo, los pantalones ajustados de punto ( los llamamos “calzas” en Chile) se siguieron usando ese invierno con túnicas largas de lana. Una curiosa manera de fusionar lo retro con lo moderno, como lo muestra este video español.

Pero llegado el invierno, ya no hay mayores dudas. El glamur impera como lo muestra esta portada de Vogue.

Hasta la chabacana cultura Disco está evolucionando debido a la aparición de esos exclusivos clubes neoyorquinos como “Studio 54”y “Zenón”. En esta foto,  dos Latinas del Ayer lucen sus galas retro en Studio 54. Una es Bianca Jagger que,  pronto,  dejará atrás su imagen de Party Girl para convertirse en activista de los Derechos Humanos. La otra es una dama de sociedad venezolana que en la próxima década (y hasta el día de hoy) dominará el mundo de la moda. Se trata de Carolina Herrera.

Tan bella y elegante era Carolina que Robert Mapplethorpe la fotografiará ese año en galas muy de los 40.

Es que esa era la imagen de lo chic, de lo glamoroso, de lo sensualmente exótico ese año. Cuando una mujer misteriosa , interpretada por Christian Bach, aparece en “Los ricos también lloran” viene con ese look de femme fatale del Hollywood de los 40.


En Sudamérica se sigue la onda romántico-retro a juzgar por este anuncio comercial brasileño.

En las pasarelas,  Lanvin le da un toque de glamur del viejo Hollywood a estos pantalones que hubiesen gustado a Joan Crawford.

Para vestidos,  las sedas orientales de colores vibrantes, como esta túnica carmesí de mangas kimono y fajín lila.

O este sin mangas de seda color fresa con falda vaporosa.

Para la calle siguen los tailleur con chaquetas de color diferente a la falda, fluidas y livianas, y el toque vintage de corsages de flores para el ojal.

Balmain le apuesta a los 40 con capas y pieles.


La gran amiga de las pieles ese año es Nina Ricci. Aunque su vestuario sigue una línea fines de los 50.

Oscar de la Renta,  en cambio,  vuelve los ojos a las modas post-Depresión.

Las faldas amplias siguen usándose como lo podemos ver en este comercial soviético, ósea la moda llega hasta más allá de La Cortina de Hierro.

En Burda vemos un tailleur retro confeccionado en crochet.


Los tejidos y prendas de punto se ponen de moda para el tiempo frio, como vemos en estos conjuntos del catálogo de Spiegel de Otoño-Invierno 1979.

Spiegel trae unas tendencias eclécticas y semi sincretistas para ese otoño. vemos severos trajes sastres confeccionados en pesados paño de lana con esas corbatitas de lazo de zapatos y estilos de los 50, pero también hay estilizados tailleurs de los 40 con pieles muy retro. Y mis combinaciones favoritas ese año, faldas plisadas, cowl neck sweaters y blazers desabotonados.

Las corbatas también están de moda lo vemos en la portada del Vogue Italiano.

Y Hola en su portada ilustrando la moda otoño invierno, le va a la corbata, al rojo y al glamur vintage.

Al parecer en Colombia, triunfaba el eclecticismo sartorio  porque en esta ilustración vemos dos estilos: faldas de largo Chanel con pliegue abierto. Al lado,  un traje típicamente retro estilo Años 30. Vinculo en común, los tonos violáceos.

El lila también gusta a Halston que diseña este glamoroso vestido estilo 40s. Curioso, pero en 1987, el catalogo Avon sacó este mismo modelo y yo lo compré. Obvio ni el material ni el precio se parecían al Halston.

Hablando de Halston, se une el modisto a la onda “voluminosa” para sus abrigos invernales. Otra reminiscencia del New Look, pesados, gigantes. Te caías en la nieve y te tomaba media hora ponerte de pie.

Pero incluso los tapados de media estación seguían modelos antiguos.

Otra novedad es el chaquetón tres-cuartos, de estructura lisa, casi tubular que llega al muslo y se usa con faldas. Yo tuve varios y eran muy útiles, flexibles y cómodos como estos del catálogo Fall-Winter 2019 de Spiegel.

También, fue un invierno frio y que comenzó temprano, se usaron abrigos en línea trapecio.

Y Pierre Cardin lanza estos abrigos de hechura cuadrada,  “boxy”,  con gigantescas hombreras que ya presagian las modas Ochenteras.

Es que los 80s, sin necesidad de ser nostálgicos, seguirán estilos retro sin mediar un cine los guie. La minifalda regresará el verano de 1981, pero esa primavera cuando el Príncipe de Gales presente a su prometida, Lady Diana llevara un tailleur de hechura y largo de falda que  evoca a los 50.

Diana, que definitivamente será el árbitro de la moda en su breve vida, favorecerá las faldas largas en su rol de Princesa de Gales.  Su pasión por minis y pantalones fue parte de su nueva imagen tras el divorcio. Pero también favorecerá otras trends que se volverán tendencias en los 80 como el uso de terciopelos, lames para la noche,  y lunares y vaporosos camiseros para el día.
La Princesa retro

Fue también una gran propulsora de los vestidos de cintura baja, y cortes en la cadera que convertirían la segunda parte de la década en un retorno a los Locos 20. El eclecticismo sartorio que impusiera la Era de la Nostalgia seguiría gobernando hasta nuestros días,  los caprichos de la moda. A comienzos del Siglo 21 hubo una pasión por la moda hippie y en el 2010 un regreso a las líneas de los 40.
Diana y la moda de Los Locos 20

Lo que nunca más se ha recuperado es la pasión por el glamur. Ahora que está de moda todo lo de los 70s, tal vez se podría intentar recobrar , pero para eso tendría que cambiarse nuestra manera de pensar. Y es que al final la verdadera moda es siempre hija de su zeitgeist.


miércoles, 8 de agosto de 2018

El reinado de las faldas midi: 1970-1972



Como cantaba el Maestro Gonzalo Curiel:  “¿Cómo fue? No sé decirte como fue...”, pero a mediados de 1970, todas las grandes casas de moda de Paris tenían faldas largas en sus colecciones. Para 1971, la midi se podía ver hasta en las calles de Viña del Mar, pero las latinas nunca se sintieron realmente cómodas con esta nueva moda impuesta por el Hemisferio Norte.

Pues vamos a dividir esta entrada en tres partes; lo que vi yo en Chile; lo que crearon los diseñadores  y , lo que hicieron las latinas,  incluyendo en las telenovelas, con la polémica falda. Comienzo con mi testimonio y disculpen si caigo mucho en la autorreferencia, pero así es como presencié la existencia de la midi en Chile.

En 1970 hubo un gran cambio en la vida de mi madre que abarcó una sustancial bajada de peso. De pronto se atrevió a subirle la basta a las faldas y a usar pantalones. También cambió mi vestuario. Como yo me había vuelto “señorita”(eufemismo para decir que me había llegado la regla) se me comenzó a tapar más. También me confeccionaron pantalones y aunque tuve faldas,  estas bajaron hasta medio centímetro arriba de la rodilla.

En resumidas cuentas, las faldas largas, que cada vez más aparecían en páginas de revistas,   eran desconocidas en mi mundo. La moda de minis y pantalones me tenía harta, y mi pobre mamá sufría ante lo que consideraba una  muestra de  mi poca feminidad. No se le ocurría que, a los once años,  yo amaba la ropa…de décadas pasadas. Me la pasaba viendo películas viejas y para comienzos de 1971,  estaba inmersa en la segunda parte de la “Saga de los Forsyte “que tenía lugar en los años 20.
The Forsyte Saga (BBC)

En marzo, mi madre me mandó hacer un vestido:  falda corta, estilo tubo, corte en la cadera. Era bonito,  en una textura que se llama pata de gallo. Se parecía a este. Lo mejor es que tenia un dobladillo como de cinco o seis centímetros.

Con unas tijeras le deshice la basta. Pedí prestada una máquina de coser del taller de mi madre y se la rehíce de un centímetro. Me quedó debajo de las rodillas. Recogí un retazo de gasa rosada que había sobrado de un vestido de fiesta que acababan de coser para la boutique de mi mamá. Me lo enrosqué en el cuello, me puse los tacones de mi madre y salí con mi vestido a la terraza a fumar. ¡Qué pena que nadie me sacara una foto! Me sentía totalmente Fleur Forsyte.
Susan Hampshire como Fleur Forsyte (BBC)

Pero yo sabía que eso no era moda real, que no podía salir a la calle así. Fue en abril, un viernes en que el van escolar no me vino a buscar, que bajaba por la variante de Agua Santa y de pronto veo descendiendo por la acera del enfrente una especie de murciélago gigante. Era una mujer alta,  vestida con falda prolongada hasta la canilla, botas y un abrigo maxi,  abierto y desplegado como las alas de una mariposa. Era una visión que te dejaba sin aliento. “Le queda bien porque es alta” me dijo una compañera que había bajado conmigo:  “a nosotras que somos enanas, no nos iba a lucir tan bien”.

Unos meses después, debe haber sido junio porque fue antes del terremoto, mi mamá dio una fiesta. Temprano envió una de las dependientas de su tienda a casa con una gran bolsa platica y las siguientes ordenes: adentro iban tres tenidas, yo debía elegir una de ellas, ponérmela y bajar a conocer a sus amigos. Yo me había vuelto muy tímida y no quería conocer a sus amigos. Eran bulliciosos,  bebían mucho y luego vomitaban en el descansillo de la escalera.

Revisé la bolsa. Había un vestido acampanado,  como de huasita, con un diseño colorinche de cantaros azules y cestas rojas. En el ’71 (como parte del clima político) estaba de moda lo folclórico en Chile. Lo encontré un poco ordinario. La segunda tenida eran unos shorts de tweed negro. Reconocí en ellos inmediatamente a los infames hot pants de los que ya hablaré. Los escondí en el closet. Al día siguiente,  a punta de tijeretazos,  los convertí en trapo para limpiar el piso.

La ultima tenida era una falda de alpaca escocesa,  café y negra,  abotonada adelante y que me llegó un par de centímetros arriba del tobillo. Me la puse con un sweater blanco y unos zapatos de cocodrilo. Era preciosa. Algo que Lisabeth Scott o Loretta Young hubieran usado.

Así vestida me fui a meter a la cocina a ayudar a hacer los bocadillos. Parece que mi mamá estaba tan entretenida que se olvidó que quería presentarme. De pronto,  se abrió la puerta de la cocina y llegó una mujer desconocida a buscar una bandeja de entremeses. Tenia como veintiocho años,  era huesuda y angulosa. Pero lo que me impresionó era que traía puesto un vestido estampado muy largo (después vi que era imitación Lanvin) y botas . Me miró la falda y dijo (sin presentarse):  “Las dos estamos de midi, pero pídele a tu mamá que te compre botas. Las faldas largas no se usan con zapatos.”

Después supe que era modelo, y que se llamaba Estrella. Le pasó la idea de las botas a mi madre (en su boutique no se vendía calzado). Pero con el terremoto dejaron de ser prioridad. Llegó el verano y tuve que esperar hasta marzo del 72 para conseguir las botas.

Entretanto, leí (no recuerdo si en Eva o la Paula) las demarcaciones de la midi. Una midi, según la revista, solo debía usarse con botas. La midi era una prenda estrictamente invernal.  Nunca debía llevarse ni  con sandalias ni con zapatillas reina, ni con zuecos (así se llamaba en Chile a ese zapato que estuvo tan de moda en los 70,  de taco ancho, sin talón,   hecho de madera con una cubierta o de tela o gamuza y que realmente parecía  calzado holandés).

Sin embargo, una semana después vi una ilustración, en la revista argentina Intervalo, de una chica con un dos piezas escoses, falda ajustada hasta los tobillos.¡ Y calzado bajo! Pero como dijo mi nana “en La Argentina se visten como en Europa”.

Ya veremos cómo se vestían en Europa, pero  falta el ultimo capitulo de mi experiencia de midifaldera. En mayo del 72, aprovechando  una invitación de mi ex novio de la infancia para ir a ver una película de Godzilla, me puse mi veintiunica falda y mis botas. Salimos, fuimos al cine y paseamos por la plaza. Cuando llegué a casa, mi mamá me dijo que no me pusiera mas esa falda.” Está pasada de moda”.  Yo le creí, la obedecí y no miento en decir que desde ese días hasta octubre del 74 no volví a ponerme ni falda ni vestido.

Lo triste es que la midi con sus botas estaría pasada de moda, pero no la falda larga. Aquí, en  una ilustración de un catalogo de modas gringo de 1972 veo no solo falda con largo Chanel (debajo de la rodilla)  sino que también la modelo anda con zapatos, no las  botas de rigor.

Pero antes de intentar predecir en que momento este estilo  murió—o evolucionó si se prefiere—hay que ver quienes manejaban los hilos de la moda. Yo les he contado lo que vi en Chile y que me demuestra las estrechez de mente y falta de imaginación de mi pueblo en lo que se refiere a expresarse a través del vestuario. No fue igual el desarrollo de la moda en el resto de América Latina y ciertamente no en Europa.

Para eso tenemos que remontarnos a 1970. Los abrigos midi orlados de piel se siguen usando como lo muestra la portada del especial moda otoño invierno de la revista española Hola. Nina Ricci los incluye en su colección. Valentino también sigue con tapados maxi, ahora usados con zapato, y en su colección invierno 1970 presenta este tipo de falda que se pondrá de moda al año siguiente y  que es un compromiso entre mini y midi.

Colecion 1970 Valentino

















Sin embargo, me ha impresionado este modelo que se escogió para la portada de la edición de moda primavera y verano de 1970 de la Hola. Es un modelo que podría haber usado Ingrid Bergman en “Casablanca”. Un traje salido de mis sueños más locos. ¿Pero lo usó alguien o solo fue un capricho extraído las mentes de modistos imbuidos ya de la nostalgia que caracterizaría la década? 



Pues los modistos ciertamente les iban a las faldas largas. Tenemos estos horribles vestidos de Guy Laroche y este tailleur de Dior que  sigue un estilo de fines de los 30. 
Laroche 1970

Dior 1970

Pero  una cosa es lo que desfila en la pasarela y otra lo que usa la mujer en la calle. Las mujeres jóvenes que siguen la moda suelen imitar a actrices o figuras icónicas antes que a modelos. Nada más icónico ayer como hoy,  que la realeza. En 1970, la princesa que aparecía en las portadas de revistas de modas y del corazón era Ana de Inglaterra que acababa de cumplir 20 años. Como toda jovencita de entonces, Ana patrocinaba la minifalda. Fue ella quien convenció a su reina-madre de subir el dobladillo de sus vestidos. Por eso fue una sorpresa verla aparecer en 1970 con un vestido midi (y sin botas).
Princesa Ana 1970

Si en Buckingham se ponían faldas largas, también lo harían en las calles londinenses. Aquí vemos un video de 1970, al parecer temporada invernal, en que las maxis y las midis parecen haber tomado el Londres urbano por asalto.

Al otro lado del Atlántico, las faldas largas también se imponían, en diferentes estilos. Había las que imitaban los trajes de montar del Far West. Otras combinaban la prenda con el crochet trasparente tan de moda como en este atrevido atuendo , bueno atrevido para quien lo use sin fondo.

Llegó el momento en que, fiel a la cultura de protesta, las mujeres salieron a protestar en Miami contra esta moda que los diseñadores europeos intentaban imponerles. Parece chiste, pero muchas mujeres que cifraban su atractivo en buenas piernas y minis para enseñarlas   temían que la moda siguiese exigiendo faldas largas.
Protesta en Miami contra la midi

A pesar de las protestas, 1971 fue el año en que la midi reinó suprema en los desfiles de moda. Lo notamos en las colecciones de moda que nos ofrece la revista Hola.

A pesar de que el estilo era, como en Chile, falda larga y botas como el que luce Doña Sofia, quien entonces todavía no reinaba en España, los modistos juegan con la nostalgia. 

Estos modelitos de St. Laurent recuerdan estilos de a fines de los Treinta. 

En cambio este dos piezas de Valentino, se acerca más a las modas de la Segunda Guerra Mundial.


 Y estos modelos  de una Burda del 71, también denotan la influencia de la moda de los 40.


Otros diseñadores,  en cambio,  dejaban que los ganase la pereza y presentaban colecciones calcadas de la década anterior. Lo vemos en Chanel y en estos vestidos que parecían de comienzos de los Sesenta. Aunque la moda es reciclable, siempre debe saltarse una generación para volver a ser el “último grito”.
Chanel 1971

En cambio,  como muestran estas modelos de Seventeen, la revista dirigida a las adolescentes, en Estados Unidos se ofrecía un trend llamado “campesino (peasant) que hoy también se conoce como “Boho”. Con esos vestidos,  las chicas usaban los zuecos tan de moda. Los zuecos eran tan populares que en mi escuela nos enseñaron a hacerlos en una clase de trabajos manuales.

La juventud en ambos lados del Atlántico se resistía a abandonar las minifaldas, y solo hicieron una concesión al combinarla con su prenda favorita de esos años: los shorts de material grueso conocidos como hot pants. Es innegable que las jovencitas privilegiaban esta prenda y pensando en ellas,  jóvenes diseñadores los ingresaron a sus colecciones. Aquí tenemos los hotpants de Calvin Klein y Bill Blass. Y una foto de una Olivia Newton John,  recién salida de la adolescencia. Noten que los shorts se usan con botas y largos abrigos.
Calvin Klein 1971

Bill Blass 1971

Olivia Newton John 1971































Pero también había esa combinación de falda abierta y shorts para el verano como en este anuncio de Sarli, la línea italiana de ropa, y Jean Patou diseñó unos shorts retro con abrigo largo para su colección del verano de 1971.
Patou 1971

Según la revista Paula,  las lolitas chilenas privilegiaban los shorts con faldas abiertas para reuniones formales. 

Fue una prenda que encantaba las latinas. vemos a estas colombianas, de la revista Cromos,  luciéndolos en un partido y a esta joven en micro hotpants en Mar del Plata.

También podían usarse para la noche como este enterito de terciopelo cubierto por una larga falda estampada que luce la colombiana, Maria Amelia Umaña, Miss Cundinamarca 1971.



¿Quiere esto decir que en América Latina nunca entró la midi? No tanto. hubo un breve resurgir de la maxi, en un retorno de la moda gitana como en este modelo ofrecido por la boutique colombiana Maria Fernanda. 


En este otro anuncio vemos como se llevaban las midis en Brasil en 1971. 

Ese mismo año,  cuando Vanidades presenta la moda de ese verano coloca en portada las opciones de los largos de moda

Las telenovelas, género al que me había vuelto adicta,  fueron quienes me dieron una visión panorámica de esta guerra de faldas en América Latina.  En la telenovela  la falda larga era señal de alcurnia, supongo que por ser más caras ya que gastaba más tela. En “Natasha” (Perú, 1970-1971) Inés Sánchez Alcorce y Gloria Maria Ureta andaban de midi y botas, pero la pobre criada protagonista usaba cachitos de falda. En cambio, en “Nino “(Argentina, 1971) donde Gloria interpretaba a una chica pobre (y coja más encima) era de minivestidos.

La que usaba faldas largas ahí era la acaudalada  Claudia Sánchez Escurra (Stella Maris Closas) hasta que se casaba con un pobretón y tenía que recortar presupuesto y faldas. En “Muchacha italiana viene a casarse” , Angelica Maria hasta el delantal lo usaba corto, pero Chela Castro, Susana Dosamantes, Lucia Méndez y otras que pertenecían a la clase patronal,  lucían midis.

En “La Cruz de Marisa Cruces”, Amparito Rivelles comenzaba como mujer rica y de midi vestidos y botas de charol. Abandonaba al marido,  caía en la pobreza y se recogía el dobladillo. Diferente era el caso de Maria Rivas era “La Gata “que andaba en andrajosos y cortos atuendos, hasta que se descubría que era ricachona y entonces pasaba a faldas largas y botas de piel. En la versión mexicana de “El amor tiene cara de mujer” las jóvenes usaban faldas cortitas, y las midis quedaban para personajes maduros interpretados por Doña Silvia Derbez y Lucy Gallardo.

Un caso interesante fue en “Esmeralda”, la versión original (Venezuela, 1971). En una escena, Eva Blanco quien interpreta a la madre de la protagonista, hojeando una revista menciona que vuelven a estar de moda las faldas largas “como en mis buenos tiempos”.   Graciela (Adita Riera),  prima de Esmeralda, ha estado usando pantalones y minifalda en el campo, pero al volver a Caracas renueva su vestuario. Al ir a encontrarse con Adrián Lucero (Néstor Zavarce), su amor prohibido, se pone una falda midi y botas. Su madre,  que ni sospecha donde va, alaba lo bien vestida que anda su hija.
Adita Riera y Nestor Zavarce

Otro uso de la nueva moda para reflejar el carácter de la heroína fue en “Hermanos Coraje”. En 1971, la productora peruana América adapta ese libreto de la brasileña Janet Claire situándolo en  un escenario mexicano. La insólita protagonista Clara Barros (Julissa) sufre de doble personalidad. En el día, es una tímida maestra que usa faldas largas, botas, y hasta un maxi vestido, pero de noche o cuando sufre una crisis de nervios , se vuelve la sensual y osada Diana Lemos, la que siempre enseña las piernas.
Clara-Diana se casa con Juan Coraje

Para 1972, las faldas largas en la calle de Chile y en las telenovelas eran parte del pasado, tal como me había dicho mi madre. ¿Pero  fue así en el resto del mundo?

En 1972, los modistos vuelven a la minifalda como nos nuestra la colección de Dior, pero los catálogos de la Hola enseñan que las faldas prolongadas no ha desaparecido.



Incluso en América Latina La Prensa argentina presenta abrigos largos para el invierno. En Estados Unidos siguen de moda los vestidos campesinos de falda larga y botas.


El 73 en cambio, a pesar de lo que nos muestra la Hola, será el reinado de los vestidos lagos vaporosos, muy favorecidos por las jovencitas. 



No así en América Latina donde Vanidades, nuestra guía de la moda, nos pasa una falda un poquito arriba de la rodilla y la Paula nos presenta una  bona fide minifalda.  

El 74 otro gallo cantaría, pero eso se los contaré en otra ocasión.