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lunes, 2 de agosto de 2021

Canciones de Ayer: People de Funny Girl

 



Aunque el cumpleañero del mes, mi querido Sir George, me ha solicitado dos canciones, para poder cumplir con su regalo a tiempo, me he abocado primero al tema de Jules Styne, “People”. Escrito especialmente para Barbra Streisand en la obra de teatro Funny Girl, luego sería incorporado a la banda sonora de la adaptación fílmica. Funny Girl es una biopia de la cantante-actriz y comediante Fanny Brice y para mí es la obra máxima de Streisand, la que la catapultó a la fama.

                                                   Fanny Brice

Esta pieza de 1964 tuvo un memorable repertorio de canciones con letra de Bob Merrill y música de Jules Styne. Nacido en Inglaterra, de padres judíos ucranianos, Styne acarreaba un imponente currículo de musicalización de filmes de Hollywood. En Broadway ya era conocido por el score de Los caballeros las prefieren rubias y Sugar. Detrás de la producción de Funny Girl estaba Ray Stark, yerno de Fanny Brice y un libreto Mi Hombre escrito por Isabel Lennart.

Originalmente el rol iba ser para Mary Martin, cuya voz reinaba en Broadway, pero era muy guapa y como aconsejó Stephen Sondheim a Styne, “hay que buscar una chica judía”. Lo mismo les dijo Carol Burnett cuando se le acercaron ofreciéndole el papel. La leyenda cuenta que Styne encontró a su protagonista en un tugurio de Greenwich VIllage, en una comediante feíta, narigona, y muy desastrada.



Barbra Streisand era perfecta para el papel porque Funny Girl es la historia de una chica poco agraciada que triunfa a pesar de que, le han dicho madre y vecinas, que el teatro musical es solo para las guapas. Funny Girl fue un mega exitazo y estuvo nominada en todas las categorías del Tony. Cuando un año más tarde, abría la pieza, con Streisand liderando el elenco, en el West End londinense, había nacido un éxito teatral y una estrella internacional.



Funny Girl no solo describe el ascenso de Fanny Brice en las revistas musicales de Flo Zigfield, también su romance y matrimonio con el mundano jugador profesional Nick Arenstein. El clímax es cuando Nick es acusado de estafa y Fanny ve su carrera manchada por el escándalo provocado por su esposo. Los grandes temas de Styne giran en torno a ese romance, desde la explosiva “Don’t Rain in my Parade” que Fanny canta para hacer callar a quienes la aconsejan olvidar a Nick, hasta mi favorita, “Sadie, Sadie”, que ilustra la existencia de cuento de hadas del primer año de casada de la protagonista.




“People” es parte de la primera etapa del romance. Fanny se la canta a Nick como un descubrimiento de su amor y de la posibilidad que ese sentimiento sea compartido. Es una canción increíble porque se apoya en la repetición de las mismas palabras, es un lenguaje que podría sonar torpe si no lo acompañara la urgencia de un primer amor.

 

People, people who needs people

Are the luckiest people in the world

We are children

Needing other children

And yet letting our grown-up pride

Hide all the need inside

Acting more like children than children

Lovers are very special people

With one person, one very special persona

A feeling deep in your soul, a feeling says

You were half and now you are whole…

 

Gente, gente que necesita gente

Es la gente más afortunada del mundo

Somos niños que necesitamos de otros niños

Pero dejamos que nuestro orgullo de adultos

Esconda adentro nuestra necesidad

Actuando más como niños que los verdaderos niños.

Los amantes son gente muy especial

Con una persona, una persona muy especial

Un sentimiento en lo profundo de alma

Un sentimiento que te dice que eras una mitad y ahora estas completo.

 

 

En 1968, a versión fímica llegó a las pantallas, con Barbra ahora convertida en estrella de cine y con el galán egipcio Omar Sharif como Nick.  William Wyler se encargó de dirigirla. Al repertorio musical se le agregaron dos piezas asociadas con Fanny Brice, “Second-Hand Rose” y “My Man”, pero se conservó todo el score de la obra original, incluyendo “People”.



La filmación tuvo sus tropiezos siendo el mayor La Guerra de los Seis Días. En Egipto se habló de quitarle la ciudadanía al actor ya que les parecía ofensivo verlo de romance con una actriz judía en pantalla cuando en la realidad, egipcios y judíos se batían en el campo de batalla. Sé pensó entonces despedir a Omar Shariff, pero tanto Wyler como Barbra amenazaron con irse ellos si le hacían ese desaire al actor egipcio. Primó la cordura, por suerte porque la química Sharif-Streisand es tremenda.

Por fin en 1968 debutaba en el cine. Seis nominaciones al Óscar recibieron llevándose Streisand una estatuilla como Mejor Actriz. En Chile la dieron para mayores de 14 años así que mi Ma la fue a ver sola y luego me la contó. Ahí inició ella un Girl-crush con Barbra: “fea, narigona, ¡pero como canta!”





Aunque yo no la llegué a ver sino hasta los 70, la considero el triunfo más grande de Barbra Streisand, un filme que como dice Joyce Antler en Talking Back: Images of Jewish Women in American Popular Culture, cambió la imagen de la mujer judía en el cine. Además, “Funny Girl “es una representación de lo que el sueño americano era para las minorías étnicas.



Me sorprendió descubrir que ‘People” ha sido versionada por muchos cantantes famosos, pero principalmente por voces femeninas pertenecientes a afroamericanas como Dionne Warwick, y Ella Fitzgerald que la grabaron casi simultáneamente con Barbra. En 1969, la Reina del Soul, Aretha Franklin,  prestará su voz para el tema de Funny Girl. Sin embargo, se dice que la única versión que puede rivalizar con Streisand fue la de Diana Ross y Las Supremas de 1965.



El cine populariza esta canción en el mundo entero. Sin embargo, aun antes de que saliese la película, en España, Augusto Algueró le escribe letra para a cantante Francizka. Por motivos de copyright no existe en YouTube un video de ese cover. Aparentemente nunca más se haría una versión en español, pero cantantes chicanos como Andy Williams y Trini López la grabarían en inglés y en el 2012 la orquesta de Arturo Sandoval acompañaría al cantante invidente Stevie Wonder en una presentación en vivo, en un tributo a Barbra Streisand. 



En respuesta, en el 2014, la diva invitó a Stevie a acompañarla en un dueto de su disco “Partners”.



Volviendo a covers internacionales. En Italia la han cantado grandes de la canción como Mina y Jula De Palma, pero la versión original de ‘Gente” la grabó Ornella Vanoni.



En 1969 nos llega una versión bien a go-go de Francia, “Les gens” de Les Flechettes.



En 1976 llega Josipa Lisac a cantar “Ljudi” en croata. Habrá versiones en checo, húngaro y en alemán ‘Menschen” en 1981.



Lo curioso es que yo la conocí en 1972 gracias a la telenovela argentina “Nino” donde lo usaban como el tema del romance de la millonaria Claudia Sánchez Escurra (Stella Maris Closas) y su proletario marido Víctor (Arturo Puig). Se trataba de una versión puramente instrumental.

                                            Claudia y Victor

La primera versión instrumental fue el ‘64 de Laurindo Almeida. Pronto habría versiones grabadas por famosas orquestas del Big Band como las de Count Basie, Sammy Kahn y Stan Kenton.  También de los especialistas en instrumentales bailables como Mantovani, Kotelanetz y Carmen Cavallero.

En el mundo latino también habría versiones instrumentales como la de la orquesta española de Johnny Miranda.

O monoinstrumentakes como la del pianista mexicano Omar Ríos.

Pero tras mucho buscar determine que la usada en la banda sonora de “Nino” fue la de 101 Strings del 69.



“People”, en voz de Streisand u otra voz, cantada o bailada, se ha vuelto inmortal. Para muestras, el año pasado en plena pandemia, la cantó JLO para un público virtual. ¿Cuál es tu versión favorita?



 

lunes, 7 de diciembre de 2020

Canciones del Ayer: My Funny Valentine

 


Siguiendo con el regalo de cumpleaños de nuestra Latina del Ayer, Valentina Párraga, ahora le llega el turno a “My Funny Valentine”. Aunque estrenada en 1937, le tomó años convertirse en una balada romántica. Vamos a ver cuál fue el motivo.

Hablar de Richard Rodgers y Lorenz Hart es hablar del teatro musical estadounidense. Nos tomaría tres días cubrir toda su obra. Valga saber que para fines de los 30, cuando escriben Babes in Arms, están en la cúspide de su fama.  



Babes in Arms, precisamente por la fama de sus autores, pudo tomarse algunas licencias en su trama sobre un par de adolescentes que, en ausencia de sus padres, son amenazados (por ser menores de edad) con ser internados en una granja para delincuentes juveniles. Para huir del castigo, Val y Marshall deciden hacer parecer que tienen trabajo y para eso ponen una obra teatral en la que actuarán también Billie, la novia de Val, y Baby Rose una antigua estrella infantil del cine silente.

La trama es bastante política. Hay un personaje comunista, un par de afroamericanos, denuncias del racismo y para los 30 era revolucionario imaginarse que los adolescentes (un término todavía desconocido en America) pudieran mantenerse solos y tuvieran derecho a ser escuchados. De hecho, cuando Babes in Arms fue llevada al cine, con Judy Garland y Mickey Rooney —los primeros Teen Idols de Hollywood— se la blanqueó de todo tono político.



Babes in Arms fue un exitazo en Broadway y puso en el mapa musical canciones como “Where or When”, “Ï Wish I Were in Love Again” y “The Lady is a Tramp”. Algunas de ellas llegaron a la versión fílmica. Ese no fue el caso de “My Funny Valentine” (Mi chistoso Valentín) que en la obra Billie le canta a Val combinando la idea de su nombre “Valentine” con el concepto de “mi Valentín” que es como los enamorados se refieren a las parejas con las que celebran el Día de San Valentín.

Considerada una canción-parodia se perdió en el tiempo. A lo más, una orquesta menor como la de Fairchild and Carroll le hizo un arreglo instrumental en el 37. Muy bailable, tampoco supo capturar el poder de la música de Richard Rodgers. Tan poco recordada es una de las baladas más románticas de la historia que no hay grabaciones de Mitzi Green cantándola en la primera representación. La versión que aparece en YouTube es de una puesta en escena más reciente.



Nadie reparaba en que la letra escondía los complejos de Lorenz Hart sobre su físico, y que era un llamado patético a ser amado. Pero en 1945, la orquesta de Hal MacIntyre, con su vocalista Ruth Gaynor, la grabó. Llegó al #13 de Billboard. De ahí la entonarían voces femeninas más conocidas como las de Margaret Whiting y Mary Martin.



Sin embargo, era la música de Rodgers la que seguía atrayendo a músicos de jazz. En el otoño de 1952, el cuarteto de Gerry Mulligan, acompañado de la trompeta del entonces desconocido Chet Baker, graba el tema. Dos años más tarde, luego del primer arresto de su legendaria vida, Chet grabará una versión solo y entonará la canción. Hasta entonces se la había considerado un tema para que una chica se lo cantara a un feo. En la voz tenue de Chet Baker por primera vez descubrimos que es una canción para todos los descontentos con su físico, los que creen que por no ser perfectos no merecen ser amados.



Como afirmación a esta idea, ese mismo año Frank Sinatra la graba y hace que nos demos cuenta del poder de la letra y como se trata realmente de una canción para el Día de los Enamorados.



Mi chistoso Valentín

Dulce cómico Valentín

Haces reír a mi corazón.

Tu físico es ridículo,

Para nada fotogénico

Sin embargo, eres mi obra de arte favorita…

Y luego en la tercera estrofa

No cambies ni un cabello por mí, no si te importo, permanece así, pequeño (a) Valentín. Contigo todos los días son San Valentín.

Escuchar a Frankie es como sentir que me la canta a mí. Por eso que fue un twist interesante que se la cantaran a Ol’ Blue Eyes en otra adaptación de una pieza de Richard Rodgers. En “Pal Joey” será Kim Novak que se la cante al protagonista. En realidad, La Novak está solo moviendo los labios. Es Trudy Stevens quien canta.



La música de Rodgers sigue apasionando a virtuosos de diferentes instrumentos. En 1954, mi clarinetista favorito Artie Shaw la incluirá en su repertorio. Don Shirley—el protagonista de “The Green Book”— le hace un arreglo para piano en 1955.



En 1957, el discreto Harpo Marx le pone un toque semi clásico al hacerle una versión para arpa. Stephane Grappelli pondrá su violín al servicio de “My Funny Valentine” pero prefiero la versión de 1978 en que Grappelli hace un duelo con otro violinista mítico, Sir Yehudi Menuhim.





Mayor homenaje a la música se lo hace en 1959, El Maestro Tito Puente dándole a su instrumental un toque latino que sirve para bailarlo, pero también es lo suficientemente romántico para que una se siente en un bar a reflexionar sobre un amor que nos deja y el que llega. Muy diferente de la rumbera versión de Xavier Cugat del ’64 que es totalmente un cha-cha-cha.




En 1957 se hizo la primera versión de “My Funny Valentine” en otro idioma. La francesa Anny Gould graba un cover titulado “La Saint Vaurien”. Jacques Larue no le hace honor a la letra de Lorenz Hart.  nunca he entendido si el titulo se refiere a “vaurien”, que en slang galo significa ‘bueno-para-nada”, o a un yate pequeño que había inventado en los 50s en Francia.




En 1959 se grabó la versión que yo escuché por primera vez casi quince años después. Mi madre que sufría de insomnio en los primeros meses en USA, se la pasaba haciendo zapping (en era pre cable teníamos menos de una docena de canales de televisión) y se concentraba en comerciales que en la madrugada eran de discos LP de cantantes de décadas pasadas. Así descubrió y compró una pequeña colección de Johnny Mathis que incluía este tema. No voy a decir que me haya impresionado mucho. Me tomaría unos años encontrarle el swing a la canción.



Uno pensaría que un tema intrínsicamente relacionado al amor romántico no tendría lugar en los desinhibidos 60. Para demostrar lo contrario basta mirar al año 67 en que cantantes tan del momento como lo eran Frankie Vallie y Barbra Streisand la grabaron. Contrasta el arreglo para el ex vocalista de los Four Seasons con un fondo musical digno de película de James Bond, con la exquisita interpretación lírica de la Streisand que nos recuerda que este fue originalmente un standard del teatro musical.




Pero mi versión favorita de los 60 es la de Diana Ross y Las Supremas también grabada ese mismo año y que demuestra la atemporalidad del tema de Rodgers&Hart.



Se fueron los 60 de revoluciones y llegaron los prosaicos 70. No hay mucho que mencionar, solo que detrás de la Cortina de Hierro se grabó una versión en serbo croata. La cantante es Josipa Lisac.



Uno creería que en Occidente donde la música pop estaba sufriendo fuertes alteraciones no había espacio para el romance y patetismo de “My Funny Valentine”. Eso hasta que, en 1979, uno de los grandes exponentes del Movimiento Punk, Elvis Costello la interpretó a su manera.



Aunque no me gusta la versión Costello, el cantante puso de nuevo en el mapa musical esta canción que se negaba a morir y así llegamos a 1981 a uno de los filmes favoritos de mi hermano (más que nada por tener un “chongo” /metejón tremendo con la Rachel Ward). Basada en la novela de William Diehl, “Sharky’s Machine” es un Noir moderno que narra la investigación del detective Tom Sharky (Burt Reynolds) encargado de monitorear los movimientos de Dominoe (Ward), una prostituta de lujo, y acaba enamorándose de ella.

En la magnífica banda sonora del filme se encuentra un arreglo que hizo el compositor Doc Severinsen usando como base “My Funny Valentine”, versión Chet Baker (e incluso la misma voz de Rachel), es preciosa, de ahí la canción de Rodgers-Hart se convirtió en una de mis favoritas.

Los 90, la década de la nostalgia, oyó voces femeninas trabajando esas letras tan conmovedoras. Linda Rondstad prestó su voz inigualable para una grabación que data de 1986.



En 1989, fue Michelle Pfeiffer la que incluiría su voz en la banda sonora de “The Fabulous Baker Boys” y no lo hizo mal.



Chet Baker había expuesto lo bien que sonaba “My Funny Valentine” en trompeta, pero se necesitaría de dos presidentes para superarlo con otro instrumento de viento. En 1994, en su visita a Praga, el Presidente Bill Clinton recibió un regalo de su homologo checo Vaclav Havel, un saxo tenor marca Amati.  Clinton demostró su agradecimiento uniéndose a la Orquesta del Club Reduta donde por un cuarto de hora tocó su nuevo instrumento. Una de las piezas fue su propio arreglo de “My Funny Valentine”.



Cuando ya creíamos se había dicho la última palabra sobre “My Funny Valentine”, llegó Matt Damon a cerrar con broche de oro el siglo XX. Sin ser la mejor cover, el personaje de Tom Ripley, un desadaptado que vive envidiando a los más exitosos hasta que encuentra el modo de vencerlos, era el perfecto candidato para entonar la amargura que Lorenz Hart había infundido en su letra.



En el Siglo XXI, han sido los latinos los que han portado el estandarte de esta canción. En el 2003, el trompetista cubano Arturo Sandoval le compuso un solo de trompeta. Supe (aunque no he encontrado el video) que el guitarrista chicano Trini López grabó una versión en el 2011. La que si encontré fue la adaptación coral del jazzista catalán Joan Chamorro, donde las mejores voces de su ensamble, incluyendo a Andrea Motis, le hacen un coro que parecen monjitas (¡!).



Y para cerrar, la universalidad y atemporalidad de “My Funny Valentine” queda confirmada cuando en “Los Simpsons” se la canta un pretendiente a Lisa en la Temporada 29 (2018). Un toque irónico que ahi vuelve a ser canción parodia cuando por 70 años ha sido balada romántica.