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miércoles, 20 de noviembre de 2019

Aromas del Ayer:: La Perfumería Alemana y el Enigma de Tosca



Este mes de noviembre estoy usando un perfume delicioso llamado Tosca. Mi problema es que no sé si estoy usando el original o una reformula. Tosca es un perfume antiquísimo, muy popular en todo el mundo a través del siglo XX, pero la lista de ingredientes no corresponde a lo que tengo en este frasco.

Todo comenzó con una investigación sobre cuales perfumes usarían las Grandes Dames del Tercer Reich, como las actrices de UFA que aparecen en la portada de Tainted Goddesses de Cinzia Romani. Eso me llevó a un perfume para mi desconocido, pero cuya trayectoria abraza toda la actividad de la perfumería alemana.

Hemos hablado de perfumes franceses e italianos. Hemos explorado algunas casas icónicas de la perfumería española al igual que firmas estadounidenses como Max Factor, Revlon y Estee Lauder. Hasta fuimos a Japón a descubrir a Hanae Mori. ¿Pero perfumes alemanes? Los alemanes fabrican buenos autos, cecinas, cervezas, pero no sabíamos que también hicieron perfumes. Y sin embargo el agua de colonia nació en el país germano, en la ciudad bávara de Colonia para ser exactos.

Fue ahí, en el siglo XVIII, cuando Johan Maria Farina inventaría un agua perfumada que se convertiría en una favorita universal. Según la leyenda, un monje cartujo robó la receta y se la regaló a un comerciante llamado Wilhelm Mulhens. Tras una larga batalla legal donde a Mulhens no se le permitió ni mercadear su producto bajo su apellido o el de Farina, su familia la convirtió en 4771 que sigue siendo el nombre de la colonia original.

Todos conocemos y hemos usado 4771. Durante la Segunda Guerra Mundial, se les asignaba a los marineros en submarinos alemanes enormes cantidades de esta colonia puesto que no podían bañarse a menudo. Holly Golightly, la heroína de “Breakfast at Tiffany” mencionaba que era su perfume personal.

Ferdinand Mulhens se hizo millonario con esta colonia, pero aun así quiso que su compañía fabricase algo diferente. Fue en 1921, en una Alemania destrozada por guerra y depresión económica donde nacía Tosca. Para venderla Muhelens uso el truco de ponerle “4771” antes del nombre. No había necesidad de asociarla a ningún perfume. Desde su entrada al mercado hasta hoy, Tosca ha sido el perfume más vendido en Alemania.

Antes de pasar a describir qué hace a Tosca inmortal veamos cómo ha sido su trayectoria que abarca casi cien años.  Por los comerciales sabemos que Tosca fue una colonia privilegiada durante los alocados años de la República de Weimar y que continuó siendo producida durante el Tercer Reich. ¿Quiénes la usaban? Aunque hoy se considera un perfume ‘de abuelita”, podemos aventurar que tanto lo usaban las actrices del cine Nazi como las esposas de los SS; tanto lo usarían las judías que subían a los trenes como las guardias que cortaban el cabello de las afortunadas que no iban a la cámara de gas.

¿En qué momento Tosca traspasó las fronteras alemanas? No lo sé, pero a juzgar por los comerciales ya se vendía en países angloparlantes en los Años 30, y a fines de los 50 ya había llegado a Australia.  Como suele ocurrir,  de Tosca se derivaron jabones, talco y hasta polvos faciales bajo esa misma marca.

Como toda firma pequeña, desde fines del Siglo XX, Muhlens se ha fusionado y ha ido desapareciendo paulatinamente. Primero la absorbió Wella, el gigante de los productos capilares, La firma Procter&Gamble se ha ocupado de distribuir sus productos por el mundo, pero en el 2006 vendió todos sus productos a otra famosa industria perfumera germana, Maurer&Wirtz. Aunque hubo un día en que Tosca se podía conseguir en toda América Latina, hoy solo se puede comprar en sitios especializados como Todocoleccion.com.  En España la vende Amazon.es y acá en Estados Unidos se puede comprar online o en Walmart.

Mi duda es qué producto se está comprando. Según Fragrantica, Profumo y Basenotes, Tosca es un cítrico con base de ámbar y vainilla y un centro floral. Pues, mi hermano me regaló un frasquito que compró vía Amazon para mi cumpleaños. Lo huelo, preparada para lima y bergamota y todo lo que siento es un aroma “perfecto” sublime, obviamente floral pero no puedo identificar la flor. No es ni rosa, ni lirio del valle, ni jazmín que aparecen en el listado de ingredientes. ¿Será narciso?

En los días siguientes, busco información sobre Tosca en diversos sitios de Internet y me encuentro con una sorpresa. Un website de Smallflowers asegura vender la formula verdadera de Tosca. Una fórmula que contiene madreselva y helecho, ingredientes que no aparecen en los listados oficiales ni siquiera del sitio de Maurer&Wirtzer.

Por suerte conservé la caja de cartón donde vino el perfume. Efectivamente, venía de Smallflower. Es entonces que me recuerdo del olor de la madreselva. Cuando regresé a Chile en Agua Santa compartí una pasada de autos con un vecino que tenía “una vieja pared” como dice el tango cubierta de “madreselvas en flor”. El perfume era exquisito, dulce como un primer beso. Ese es el trasfondo de mi Tosca, pero la dulzura ha sido frenada por el helecho, un helecho húmedo y fresco.

Mi duda persiste.  ¿Esta maravillosa Tosca es efectivamente la colonia original de 1921 o alguna reformulación?   Hago un llamado a quien haya usado Tosca alguna vez que me diga a que huele la original.


miércoles, 11 de abril de 2012

Aromas de antaño: Las latinas de antes olían a lavanda



Escogí el perfume como tema de la primera entrada  por ser este un verdadero puente entre el hoy y el pasado. Desde los albores de la civilización que los perfumes han jugado un papel importante en la sociedad. Se han usado en cocina y medicina, han sido símbolos de estatus, han tenido connotaciones religiosas y mágicas y hasta se empleaban para embalsamar cadáveres.

La propaganda de  fragancias que llena páginas de revistas femeninas del pasado nos muestra lo que las latinas de clase media podían adquirir en la farmacia más cercana o en perfumerías como la cadena argentina Ivonne que ofrecía la colonia Mary Stuart que evocaba “la belleza de una reina famosa”, la Loción Nª5 de Jouvenel (“la loción que usan ella y él”) la Avante la Fete que le gustaba a la “Catita” de Niní Marshall. 

Aunque se encuentran promociones de perfumes caros como Chanel Nº 5 o Cuero de Rusia, en general, los anuncios son para agua de colonias, el tipo de perfume neutro y económico que podía usar una señora que se preciaba de serlo sin causar escándalo.

Varios de estos productos eran de industria nacional como el Agua Suprema que se fabricaba en Bucaramanga, Colombia. Muchos de estos aromas ya están extintos y sus nombres suenan  desconocidos aun  para una cincuentona como la que escribe. ¿A qué olería la Colonia Ronsard,  El extracto 18 de Nantes o la Dijon de Lakmé? 


Las flores eran el ingrediente básico de las colonias favoritas de las latinas del ayer. Una de las más usadas fue la lavanda, espliego o alhucema como se le llamaba en algunos países. En una Para Ti de abril del ‘46 encuentro un anuncio a  Lavanda Lancaster que promete "sensación de primavera” y se precia de ofrecer“el autentico bouquet a lavanda inglesa”. En la mexicana La Familia de las Navidades del ‘40 hay una promoción a  la Eau de Lavande de Pinaud.



 La prestigiosa firma Dana  confeccionaba un Agua de Lavanda descrita como “colonia fresca como el roció y sugestiva como un amanecer en el campo”. Entre las fragancias de Forvil de Paris también se encuentra una lavanda. La Colonia 60 de la firma inglesa Buckingham  tenía base de espliego. En la Argentina por muchos años se vendió la Lavanda York (“el genuino aroma de la flor de la alhucema"), pero la más reconocida en el mercado latino fue la Lavanda Inglesa Atkinson, el primer perfume que usó  Servidora.



Todavía recuerdo ese ritual mañanero de antes de ir a la escuela. Con paciencia de santa, mi Nana desenredaba mi cabello (hasta los nueve años lo lleve larguísimo) y luego lo trenzaba. La guinda del postre era un moño gigante como un rosetón de merengue con la que se decoraba mi trenza. A esos listones de colores pastel mi Nana le agregaba unas gotitas de lavanda, sin olvidar el toquecito detrás de cada oreja que siempre me provocaba cosquillas.

También rociaba mi pañuelo. Me encantaba olerlo al sonarme. Ignoraba, en esos días pre-aromaterapia, que ese placer se debía a que la lavanda destapa las fosas nasales. Es que la lavanda posee múltiples propiedades medicinales y un anuncio de la revista chilena Margarita del ‘38 nos dice que unas gotas de la Gold Medal de Atkinson aplicadas a las sienes alivian la depresión.

La Lavanda Atkinson fue creada en Inglaterra en 1910, por la firma que Thomas Atkinson, perfumista de la Casa Real inglesa, fundara a fines del Siglo XVIII. En mi investigación he encontrado datos discordantes sobre esa fragancia. Se dice que fue una de las primeras aguas de tocador para caballeros. En Basenotes se la define como Unisex. En otro sitio leí que era exclusivamente femenina. A pesar de que las fotos de los comerciales siempre muestran a una pareja, la considero una colonia femenina. Todavía no he conocido a un hombre que confiese haber usado la Atkinson. Mi hermano la detestaba, tachándola de  “perfume de mujeres”.


Era una esencia potente, pero menos masculina que la Old Spice o la Colonia Inglesa que usaba mi padre. Si pudiera otorgarle un adjetivo seria “limpio”, un perfume fresco, menos pesado que el aroma de la Yardley u otras marcas de lociones que hoy usan lavanda como ingrediente básico. Era la fragancia perfecta  para una colegiala pre-púber. Inocente, pero con una leve promesa de coquetería futura, y su perfume era persistente, duradero, pero que no hería el olfato.

La firma Atkinson ofrecía a las latinas todo tipo de productos desde brillantina (la antecesora de los fijadores en aerosol) a lápiz labial, pero su especialidad eran los perfumes. Algunas de sus colonias también cruzarían el Atlántico como  la   Royal Briar, o la Carillon (1936, pero la English Lavender fue su mayor éxito.



Años más tarde, ya instalada en Nueva York, quise recapturar ese perfume de mi infancia. No pude conseguir la Atkinson, así que la trate de reemplazar con  Yardley, Creed o con una Alyssa Ashley que usaba el espliego como base. Como ya no tenia edad para las trenzas, mezclé la colonia con el agua con la que enjuagaba mi pelo. El resultado fue desastroso. La percibí   excesiva pero impersonal, como un desodorante ambiental, carente del toque de bergamota y salvia que era el distintivo de la Atkinson. Terminé con dolor de cabeza y un caso de caspa debido al aceite de lavanda.

Hoy en día, aunque descontinuada en el mercado, la Lavanda Atkinson puede conseguirse vía Internet. Se la recomiendo a quien ama la lavanda y busca una colonia discreta.