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martes, 3 de octubre de 2023

Novias Latinas del Ayer. Las Isabeles, Princesas del Estaño Boliviano

 


De mi lista de novias de Los 70 se me quedó mi vestido favorito (junto con el de la Princesa Ana), el de una pobre niña rica que pasó a ser baronesa. Isabel Goldsmith era hija del último aventurero judío,  el millonario-playboy Sir James Goldsmith, pero por parte de la madre que no conoció,  era nieta y bisnieta de dos de los hombres más ricos del mundo. Hombres oriundos de un lugar que el empingorotado Jet Set europeo ni sabía dónde quedaba. Hora es de hablar de las Isabeles y de Los Patiño, los Reyes del Estaño boliviano.

Los Rastacuero Bolivianos

En Cochabamba, allá en el Altiplano boliviano, nacía a mediados del Siglo XIX Simón Iturri Patiño. Como todo ser legendario colaboró en su propio mito contando que era hijo de un inmigrante vasco, que había sido educado en buenos colegios, etc. La verdad es que era hijo de madre soltera, que el Iturri se lo sacó de la manga,  y que su madre posiblemente fuese mestiza.

Volvemos a encontrar a Simón en la zona minera en una época en que toda la minería de America del Sur estaba en manos extranjeras. El primer Patiño trabajaba para la empresa americana Fricke y estaba encargado de la cantina de un campamento minero. Un día, como pago, le cedieron un lado de una montaña. Los patrones no estaban contentos. Le cobraron a Patiño el dinero que les debía el deudor y para añadir insulto sobre la injuria, le “regalaron” la inhóspita ladera.



Patiño no se amilanó. Se consiguió unos mineros y unas mulas y estuvo cavado y cavando hasta que en 1900 descubrió la veta más rica de estaño del país. La llamaría “La Salvadora”. A Patiño no le bastaba ser rico, quería más. Comenzó a adueñarse de otros yacimientos de la región sobre todo los que estaban en manos chilenas.

 Se fue a Chile a especular secretamente en la Bolsa de Valores de Santiago. Con suerte y astucia, Patiño se adueñó de acciones de minas chilenas en Bolivia. Descaradamente, llamó a su maniobra una “nacionalización” del producto boliviano, pero el único beneficiado era él. Temía tantas minas que creó una línea de ferrocarril para navegar entre ellas. De esa forma se convirtió en el hombre más rico de su país.

Para 1912, a este millonario, Bolivia le parecía muy provinciana. Se llevó a su familia a Paris a vivir, usando el apelativo de Unamuno, como el “rastacuero” que era. Patiño y su humilde esposa tuvieron cinco hijos. De René se sabe poco, las tres hijas hicieron estupendos matrimonios. La mayor se casó con un diplomático boliviano que fungió como embajador del país andino;  la segunda se convirtió en Marquesa del Mérito; y Luzmila, la pequeña, se casó con un conde, , primo del Príncipe Rainiero de Mónaco, pero el enlace más rimbombante lo hizo Antenor, el hijo predilecto y sucesor del Rey del Estaño.




Fue en 1931, que Antenor, como en la mejor telenovela, se compró una esposa.  Maria Cristina de Borbón y Bosch-Labrus. Grande de España y de sangre azul no era el tipo de mujer que se casase con un mercader por muy rey del estaño que fuese, pero parece que el Duque de Dúrcal andaba necesitado de dinero y vendió a su hija de diecisiete años a Patiño que le doblaba la edad a la novia.

Me detengo a hablar del pedigrí de los Duques de Dúrcal. El Rey Alfonso XII le dio el ducado a su primo Pedro de Alcántara, hijo de “La Infanta Boba”, Maria Cristina de Borbón, nieta del rey Carlos IV y emparentada por vía paterna con el Reino de Nápoles y las Dos Sicilias. El padre de Don Pedro era el Infante Gabriel de Borbón-Braganza,  nieto del rey Juan IV de Portugal y primo del Emperador de Brasil. Fue un coctel potente el unir la vigorosa sangre aimara de los Patiño con la azul de los Borbones. El producto seria dos hijas : Maria Cristina y Maria Isabel.


                                               Maria Cristina de Borbón y Bosch-Labrus

El nacimiento de las niñas no hizo florecer el amor entre Los Patiño-Borbón. Doña Cristina,  que no era,  tonta, comenzó una serie de juicios empeñada en divorciarse de su multimillonario esposo. Es que la fortuna Patiño aumentaba. El viejo Simón estaba anclado en París. Los médicos le habían prohibido volver al altiplano debido a una afección cardiaca, pero su hijo había salido tan habilidoso que para 1931 cuando se casó con su duquesa, Los Patiño eran dueños de refinerías en Inglaterra y minas en el suroeste de Asia.

                                         Boda de Antenor Patiño y la Duquesa de Dúrcal

Durante la Segunda Guerra Mundial, Los Patiño se congraciaron con el mundo libre, vendiéndole toda su producción minera a Los Aliados. Con eso intentaban borrar los abusos que cometían contra sus empleados que culminarían en la masacre minera de Catavi en 1942. El Jet Set, ignorante de esos hechos,  abrazó a Los Patiño que se instalaron casi definitivamente en Europa.

Consideradas parte del mundo de ricos y famosos, se esperaba que María Cristina y Maria Isabel contrajesen nupcias con hombres dignos de su fortuna. Maria Cristina se casaría tres veces, la primera fue con el príncipe de Beauvau-Craon. ¿Con quién se casaría su hermana menor?

La Love Story de Isabel Patiño

Criada de manera sobreprotegida, Maria Isabel celebra su puesta de largo a los 17 años. Es la primera vez que es tratada como adulta y puede compartir con jóvenes de su edad. Uno de ellos es James Goldsmith . Será amor a primera vista para ambos. Para saber quién es James Goldsmith debemos remontarnos al Frankfurt dieciochesco donde los judíos siguen viviendo en un ghetto. Ahí es donde dos familias , los Rothschild y los Goldschild se alían en negocios y en matrimonios.



Acabado el oscurantismo, cuando se abren las puertas del ghetto, ambas familias siguen casándose entre sí y manejando empresas en Alemania y Francia. Un disidente es Arthur Goldschild. Reinventa su apellido y se marcha a la progresista Inglaterra victoriana. Allá hará carrera en el ejército y en la política.  La Gran Guerra lo encuentra convertido en el Mayor Goldsmith, miembro del Parlamento.

La Primera Guerra Mundial, donde sirve con distinción,  lo enfrenta a una xenofobia anti-germana. Se marcha a Francia, donde se casa con una dama francesa. Para cuando nace su hijo James (1933),  Arthur es el dueño de un consorcio hotelero en el país galo. La invasión alemana, obliga a los Goldsmith a huir con lo puesto. Recalan en Las Bahamas.

Para entonces, James,  el hijo menor,  ya tiene una reputación. Cuando descubren que la dislexia le impide leer bien, el pequeño anuncia que algún día será millonario y pagará para que le lean. Mientras eso sucede,  el padre lo envía a estudiar al Canadá. James monta un pequeño negocio atrapando animalitos a los que vende por el valor de sus pieles. Un par de armiños, le permiten huir de la escuela, costearse el pasaje a Nueva York e instalarse en el Waldorf Astoria a esperar las navidades. Es algo digno de Home Alone.

                                              Jimmy, su hermano mayor y su madre

James es entonces enviado a Eton con la esperanza de que se convierta en un caballero inglés y haga buenos contactos. El adolescente aprovecha de escaparse para ir a apostar en las carreras de caballo. Pronto tiene una mediana fortuna y ya no le interesa seguir en escuelas de niños. Antes de irse, les planta un discurso a sus compañeros:  “ un hombre de mis medios no puede gastar tiempo en escuelitas”.



James usa su dinero para asociarse con su hermano mayor en negocios de alimentos y medicamentos. Con el tiempo,  perderá fortunas y hará fortunas. Ese es el hombre que roba el corazón de la heredera del estaño. Isabel es una adolescente, pero sabe lo quiere y quiere a James. Este se presenta ante Antenor Patiño a pedir la mano de Isabel. La respuesta encierra toda la arrogancia del multimillonario. “En nuestra familia no se acostumbra a casarse con judíos” y la respuesta encierra la arrogancia del futuro millonario. “No importa. Yo no acostumbro a casarme con indios”.

                                                          María Isabel Patiño y Borbón

Obvio que tales palabras no le granjean la simpatía del suegro. La cigüeña revolotea alrededor del tejado de los Patiño. Antenor decide ocultar a su hija en Marruecos y ocultar así su vergüenza. Amenaza a James con demandarlo por estupro. La repuesta de los novios es huir a Escocia que por siglos ha dado refugio a parejas en sus circunstancias.



Para poder casarse,  la ley escocesa exige dos semanas de residencia. En lo que esperan los novios, Antenor y un batallón de abogados llega a Kelso. Isabel es firme. No quiere ser madre soltera, no quiere separarse de James, su padre no podrá separarlos. Patiño y sus abogados se marchan con el rabo entre las piernas. Isabel y James se casan en un registro civil de Edimburgo, sin banquete,  sin vestido de novia, sin parientes ni amigos, pero con mucho amor. Es una Love Story al revés, donde el Ceniciento es el novio.





Los recién casados se instalan en Paris a esperar el nacimiento de su hijo. Una noche,  en el séptimo mes de embarazo, Isabel se va a dormir y no despierta… La llevan de urgencia a la Clínica Hartmann. Ha sufrido una inexplicable hemorragia cerebral, la declaran muerta. Ahí entra el poder monetario de Los Patiño. Exigen de los médicos algo inaudito. Mantener viva artificialmente a la madre el tiempo suficiente para practicarle una cesárea. Así nace Isabel Goldsmith Patiño. Así muere su madre,  como la Jenny de Love Story, en el umbral de la felicidad plena.



Quien queda como el Oliver de la novela de Eric Segal, es James. Desolado, nunca superará su perdida. se convertirá en multimillonario, se casará dos veces más, tendrá hijos con diversas mujeres, pero nunca volverá a ser el mismo. Parte de él estará enterrado con su Princesa del Estaño.

                                        Jimmy, Isabelita y la Abuela Marcelle

Pobre Niña Rica

James instala una nursery gigante en su pent-house parisino, contrata dos nanas para cuidar de su hija, pero nunca se acercará a ella. Nunca le hablará, ni a las puertas de su propia muerte,  de Isabel. Cuando la suegra que le gusta el litigio pretenda quitarle a la niña. James irá a tribunales y ganará la causa, pero nunca le demostrará amor a Isabelita.

                                                     Isabel y su padre

Años después,  Isabel recordará que su infancia estuvo marcada por el cariño que le brindaron sus abuelas, pro nunca le mencionaban a la madre,  y la indiferencia del padre la traumatizó de por vida. Por seis años, James vive dedicado a hacer una fortuna, no va a fiestas, su tristeza solo haya alivio en el trabajo. Se le llega a caer el pelo del estrés. Cuando por fin retorna a la escena social es para casarse de nuevo. Quizás para darle una madre a Isabel. La niña nunca sentirá a Ginette como tal ni se acoplará a Manes y Alix, sus nuevos hermanitos.

Las malas lenguas dicen que James no le es fiel a su esposa. Se habla incluso de amores con una mujer casada, la Vizcondesa Althorp que en 1961 ha dado a luz a una hija, Diana. Años más tarde cuando sea Princesa de Gales, Diana todavía oirá rumores sobre su “verdadero padre”. ¿Será por eso que estará tan unida a Jemima, hija que James tendrá con otra amante , Lady Anabel Vane-Tempest-Stuart,  hija del Marques de Londonderry?

                                           ¿Es Jemimah Khan hermana de la Princesa Diana?

La que no está unida a ninguno de sus hermanos legítimos o ilegítimos es Isabel, ni a Lady Anabel que se convertirá en su segunda madrastra. Apenas tiene edad,  la envían a uno de esos lúgubres internados ingleses. Sale a los 18 años y su familia ofrece una fastuosa fiesta para celebrar su entrada en sociedad. Notarán la similitud con la no mencionada Maria Isabel. Porque Isabel hija también encontrará el amor en esa fiesta.

                                                  Los Patiño y su nieta Isabel Goldsmith

Se ha contratado para cubrir el festejo al fotógrafo de moda. Arnaud de Rosnay pertenece a una antigua familia de la nobleza. A sus 27 años se ha hecho famoso tanto por su fotografía como por su afición a deportes de alto riesgo.

Arnaud se ha dedicado a fotografiar desfiles de modelos y maniquíes. Su musa es la gran promesa Marisa Berenson con quien comparte un linaje aristocrático y un sueño de hacerse famosos en el mundo de la moda. Han tenido un romance de varios años y las fans de Marisa, entre las que me cuento,  sueñan con verlos casados. Sueño que se desvanece apenas el Barón conoce a Isabel Goldsmith.

                                                  Marisa Berenson y Arnaud de Rosnay

Se repite la historia, pero sin tintes de melodrama. Nadie se opone al romance, Isabel y Arnaud tendrán casi un año de relaciones antes de encaminarse al altar. Esta vez sí hay boda fastuosa. Isabel Goldsmith se casa a la edad que su madre tenía cuando murió. Será en junio de 1973 que ascienda los escalones de la Basílica de Santa Clotilde para convertirse en Baronesa de Rosnay. Le Tout Paris,  encabezado por los Duques de Windsor,  se presenta al evento.




                                     Los Duques de Windsor llegan a la boda de Isabel y Arnaud

Su abuelo ha pagado por la boda,  recepción y el precioso vestido de Jean Louis Scherrer: un camisero de seda de estilo eduardiano, muy en boga entonces peto también con toques de la Corte Valois. La novia , como se usa entonces, prescinde del velo y adorna su cabello con flores. Su peinado es Belle Epoque y su bouquet está compuesto de orquídeas. Arnaud ha regalado a su nueva esposa una isla en la costa de Mozambique donde pasarán la luna de miel.

                                        Isabel modela su gigantesco anillo de compromiso
                                          La novia del brazo de su padre

De regreso a Paris,  Los Barones de Rosnay se convierten en asiduos a eventos del jet set. No hay semana en que las revistas del corazón no los fotografíen. . Arnaud se pone a manejar “Laurent” el nuevo restaurant de el ahora Sir James Goldsmith. También vende casas en las propiedades mexicanas de los Patiño, pero lo suyo son los deportes de riesgo.

                                  Los Barones de Rosnay en un torneo de backgammon
                                               Los Rosnay cuando eran reyes de la noche parisina

Deja su trabajo de fotógrafo de Vogue y se dedica al surfismo. Su mujer parece que deja de ir a fiestas. Ya no hay fotografías que recortar. para mi albúm En 1975 se divorcian. No han tenido hijos.




Arte y el Ecoturismo

En 1981, el Barón se volvió a casar, tuvo una hija, Aliz,  y encontró la muerte en 1984 practicando su deporte favorito en el Estrecho de Formosa. Isabel no volvió a casarse. En una entrevista al Daily News en el 2010, Isabel diría con amargura que Arnaud la había dejado incapaz de casarse de nuevo. De hecho, lo que dice es más fuerte : “me dejó sin ganas de vivir”. Cripticas palabras que pueden encerrar significados horribles. Agregó a eso un “sería mejor amante yo que esposa”. Esto lo explicó recordando que su padre era más cariñoso y atento con sus queridas que con sus mujeres legitimas.

                               Isabel en Nina Ricci, poco después de su divorcio
                                                           Isabel en Los 80

James Goldsmith,  que siempre seria la gran influencia en la vida de Isabel, murió en su granja de Marbella, atendido por dos de sus mujeres, pero nunca compensó a su hija por su indiferencia. En su obituario, La Baronesa Thatcher diría “no veremos a otro hombre como él”. Queda bien como epitafio del Matarreyes, pero no de un buen padre.

 Isabel llenó su vida de pobre niña rica con el arte convirtiéndose en una infatigable coleccionista de obras prerrafaelistas y simbolistas.  Su mansión de Kensington en Londres se volvió una especie de museo.



Antes de morir, Antenor Patiño se desligó de Bolivia,  trasladándose a otro punto de America Latina, el estado de Colima en México. En Manzanillo, construyó un consorcio hotelero llamado Las Hadas. Sir James Goldsmith, que parecía vivir emulando a su ex suegro, también se trasladó a la costa del Pacifico mexicano donde adquirió propiedades que hoy maneja su hija Alix.

Al morir Antenor, Isabel recibió 50 millones de libras, 1 billón más al morir su padre. Además, recibió de parte del abuelo Patiño, un gran sector playero en Jalisco. Ahí, Isabel establecería su propio negocio hotelero que llamaría Las Alamandas.

                                                Isabel y Robert DeNiro en Las Alamandas

Acercándose a sus setenta años, la heredera hizo un recuento de su vida y descubrió su soledad y como sobrinos desconocidos heredarían su fortuna. El año pasado comenzó a vender su colección de arte para invertir más en su imperio ecoturístico porque está obsesionada con crear un espacio de placer y descanso que no infrinja con el ecosistema de la región. En eso está ocupada Isabel Patiño y esa será su herencia.

lunes, 24 de julio de 2023

Latinas de Ayer: De Madonna a Maradona (Bodas de fines de Los 80)

 


La segunda mitad de los 80 fue testigo de bodas de duquesas,  la reina del pop, El Pibe de Oro,  y el auge de una modista venezolana que incursionó en los trajes de bodas de las famosas.

1985. Primera Boda de Madonna

Una boda que dio mucho que hablar ese verano fue la protagonizada por Madonna y Sean Penn, ese junio de 1985. Cientos de invitados se aglomeraron en Malibú para ver casarse a quien todavía no era icono del pop, pero ya se había hecho de un nombre en la música. También la fiesta había atraído a miles de fans del “Niño Terrible” de Hollywood que era Sean Penn. Muchos se quedaron con un palmo de narices. La ley ese día era privacidad total y los novios habían contratado guardias que exigían ver invitación antes de dejar pasar a nadie al recinto.

En las cercanías se apostaban curiosos armados con binoculares y los drones de la despreciada prensa revoloteaban sobre el espacio donde se oficiaba la ceremonia. Llegó un momento en que el novio sacó un rifle y amenazó con disparar a lo helicópteros.



Fue una boda familiar con Paula Ciccone, hermana de la novia, de dama de honor y Rocco, el amado padre de la cantante,  entregándola en el altar. Marlene Stewart que fungía como diseñadora del vestuario de Madonna en sus tours,  fue la encargada del vestido de novia. Una creación que de la cintura para abajo era Princesa Disney y de la cintura a los hombros era Miss Universo, con una banda de gasa rosada cubierta de flores artificiales, pero que incluían pétalos de rosa reales. El toque irreverente lo puso un sombrerito hongo negro del cual pendía el tradicional velo.



Como sabemos, esa pareja no duró mucho. En 1989, se divorciaron tan escandalosamente como se habían casado. Madonna tendría dos hijos antes de casarse nuevamente en el 2000 con el director Guy Ritchie, padre de su hijo Rocco, de quien se divorciaría en el 2008.

Sean Penn pareció encontrar estabilidad con Robin Wright con quien tuvo un largo romance (7 años) y dos hijos antes de casarse en 1996. Catorce años más tarde se divorciaron.  El tercer matrimonio del actor no llegó a durar ni un año. Hay gente que no nació para casarse.

1986 La Duquesa de York

Hagamos de lado a los plebeyos y pasemos a las bodas reales, o sea de la realeza. En 1986 tuvimos una segunda boda real cuando Sarah Ferguson se casaba con el soltero más cotizado de la Familia Real británica, Andrew,  Duque de York. La pobre Sarah era un patito feo al lado de su concuñada,  la elegante Princesa de Gales. Desgarbada, pelirroja, tirando a gordita, se decía que era vulgar y que no tenía gusto para vestirse. Nos esperábamos cada adefesio.



Nuestras esperanzas fueron defraudadas esa mañana de julio cuando “La Ferguson” como la llamaban los irrespetuosos,  apareció vestida como debe ir una duquesa. Conocedora de sus limitaciones, la pelirroja escogió a una diseñadora muy hábil llamada Lindka Rogers para que no la hiciese pasar vergüenzas, Aunque Sarah estuvo a punta de lechuga y agua por un par de meses hasta perder 26 libras (11 kilos) , Lindka le había diseñado un vestido de falda levemente evasee y un corpiño ajustado y con varillas como si fuese un corsé decimonónico.

La futura Duquesa de York estuvo encima de su modista vigilando cada bosquejo. Se usó hilo de plata para los bordados del vestido y del velo. Fergie quería helicópteros y osos de peluche como motivos en su traje, por suerte recapacitó y se decidió que se bordarían anclas y abejitas. El velo tenía una cola de seis metros y lo sujetaba una diadema encargada por Isabel II que sería el obsequio a su nueva nuera y a la que, a pesar de sus chifladuras, siempre quiso. Por algo le dejó sus corgies.

Ese día tuve que trabajar y después correr a la ciudad al dentista. Preferí saltarme un bus y caminar por Manhattan siguiendo la estela de televisores que muchas tiendas habían puesto en los escaparates para que los transeúntes siguiésemos la boda. Me impresionó realmente lo bien que se veía Sarah.



El vestido fue confeccionado en seda, no tafetán como el de Diana. Fergie había seguido el matrimonio de su concuñada y notado que el tafetán se arrugaba fácilmente por lo que escogió una tela menos complicada y más barata. Aquí les dejó una foto de mi álbum sacada de Pointe de Vue, revista francesa dedicada la realeza y a la nobleza. Ahí vemos a Diana que, en un gesto de humildad y solidaridad con su nueva amiga, usó un vestido de calle que ya había lucido antes. No quería apantallar a la novia.

Noten que es un vestido feo, complementado con un tricornio de pirata. Hasta Diana trata de ocultarlo cargando a Harry. Contrasta con su concuñada que por una vez se ve elegante en un dos piezas de encaje amarillo y con la Princesa Margarita en un precioso vestido estilo 40s, en seda color turquesa.



Diana y Sarah fueron amigas hasta la muerte de la primera. Los Duques de York estuvieron casados una década,  tuvieron dos hijas y se divorciaron en 1996. Ambos han dado escándalos terribles, pero lo extraordinario es que siguen siendo amigos y la Reina siempre los perdonó. Algo de bueno tendrán que tener, digo yo.

1986 Carolina viste a Caroline

Estados Unidos no es una monarquía, pero lo más cercano a su realeza son Los Kennedy. En 1986, el Clan Kennedy se reunía en su bastión ancestral de Hyannis Port para celebrar la boda de Caroline , hija única de JFK. Tío Ted la esoltó al altar para convertirse en Mrs. Edwin Schlossberg en una discreta boda católica (a pesar de ser el novio judío).  La madrina fue Maria Shriver Schwarzenegger, prima de la novia. Las siete damitas de honor también fueron primas de Caroline. La abuela Rose ofreció el banquete nupcial, pero la más importante contribución la hizo la madre de Caroline

 Jackie le encargó el vestido de su amiga a una amiga venezolana. Carolina Herrera se estaba abriendo camino en el diseño de vestidos de novia, pero sería este modelo el que le hiciese famosa en la alta sociedad estadounidense y fue el empujón que necesitaba su hoy legendaria carrera para despegar.



Confeccionado en organza de seda blanca, la hechura es exquisita con un guiño a la moda de finales de esa década en que se habían reversionado los modelos de Los Locos 20 con cortes debajo de la cintura. Este traje tiene ese corte en la cadera del que sale una falda bouffant. Yo tuve uno así negro y blanco que usé para la Opera el 89.



El corpiño es ajustado con mangas cortas,  cuello redondo y bordado con pequeños tréboles. Interesante que Jackie usó un vestido de novia creado por una diseñadora afroamericana y su hija uno diseñado por una couturier latina de ayer y de hoy.

Treinta años más tarde, Madame Herrera ha diseñado vestidos más célebres desde el romántico usado por Bella Swann en Crepúsculo hasta los shorts de satén que la influencer Olivia Palermo usó para su boda. En cuanto a Los Schlossberg, a pesar de tres hijos, se separaron en el 2015, aunque no se hayan divorciado.

 Carolina Herrera diseñó el vestido de novia de Kristen Stewart en Twilight
 Los "infamosos"shorts de satén bajo un faldellín transparente. Lo que Olivia Palermo solicitó de la modista venezolana

La Desopilante Boda de Margarita Rosa y Carlos Vives

Pasemos ahora a las telenovelas sudamericanas que en 1988 celebraban una boda en la realidad, pero que ya venía de la pantalla chica.

Hoy decir Carlos Vives y Margarita Rosa de Francisco es hablar de leyendas de música y televisión latinoamericana, pero en 1986 saltaron a la fama en su Colombia natal por una exitosa telenovela llamada El Gallito Ramírez. Como es costumbre pronto se filtraron rumores de que los protagonistas andaban de romance por el set. Hasta filmaron comerciales juntos.



Aunque el público pensó que esto rumores eran parte de una campaña publicitaria, El Gallito Ramírez y su Niña Mencha seguían viviendo su amor en la realidad y para 1988 ya habían escogido fecha de boda. Esta tuvo lugar en Cali, tierra natal de Margarita, en la Iglesia de La Merced.



Adentro del recinto se congregaron amigos y parientes, afuera se aglomeraban fans que habían venido hasta de pueblos cercanos para ver casarse a la novia. Esta casi no llega, la muchedumbre le impedía el paso, el ramo de flores quedó destrozado. De milagro que no encueraron a Margarita Rosa porque, aunque del cuello para arriba era una novia tradicional con perlas, azahares y largo velo, su vestido era tan, pero tan escotado que un jaloncito hubiese tenido a la futura Gaviota haciendo un topless. El vestido era bastante feo y poco adecuado para una boda por la iglesia, tenía unas mangas falsas que parecían vendajes en los antebrazos.



Margarita Rosa y el cantante duraron dos años juntos. Carlos diría más adelante que ella no lo quería suficiente. El revitalizador del vallenato se ha casado dos veces más y tiene cuatro hijos. Margarita Rosa nunca más volvió a casarse, no ha tenido hijos y cuando habla de su matrimonio lo hace con cierta nostalgia adjudicado al fracaso de este a que tanto Carlos como ella eran “muy jóvenes”.

 1989 la Boda de una Descendiente de Moctezuma

Fue un año de bodas variadas entre los famosos. En septiembre se casaba un soltero cotizado del; jet set ibero. Kyril de Bulgaria no sería el mayor ni el heredero al trono del país balcánico, por era el más mediático. Quien yo veía como esposo de la Infanta Cristina, desposó a Rosario Nadal en septiembre de 1989 en la capilla de Santa Ana en el palacio de la Almudaina,  Palma de Mallorca. Rosario era hija de una principal familia mallorquina, descendiente de los Condes de Colcau y (toque latino) descendiente directa del emperador Moctezuma.

En ese entonces,  Rosario estudiaba arte en Inglaterra y trabajaba para la famosa Christie’s. Ella y su marido llevaban cuatro años de noviazgo. La boda atrajo a toda la realeza europea. obviamente estaba ahí la Familia Real Española que se fotografíó junto a los novios. También asistió la abuela del novio, Giovanna de Saboya, ultima reina de Bulgaria.

                                    Los novios junto a Sus Majestades
                                      La ex reina Giovanna de Bulgatia, abuela del novio

El vestido de la novia fue diseñado por el modisto catalán Gustavo Puente. Como fue boda de tarde, era cerrado y de manga larga, modelo sobrio sin grandes adornos. El velo iba prendido con una soberbia diadema de brillantes que se cree fue confeccionada para Eugenia de Montijo.



Los Príncipes de Preslav se establecieron en Londres. En veinte años tuvieron tres hijos,  antes de separarse en el 2019. Durante ese tiempo Rosario se hizo famosa como influencer, socialite y modelo que son las vías en las que destacan las niñas aristocráticas. Sin embargo, donde más ha sobresalido es en el mundo de las artes asesorando varios museos españoles y cofundando en México, tierra de sus antepasados, la Colección Jumex.

Cuando se Casó El Pibe de Oro

En noviembre de 1989, Buenos Aires se preparaba a asistir (aunque fuese en espíritu) a la boda del ídolo de masas, Diego Maradona que se casaba con Claudia Villafanez quien fuese su vecina y novia de adolescencia,  y pareja. Después de una década de convivencia y dos hijas, Claudia se enfundó un ajustado vestido corte sirena ‘diseñado por Elsa Serrano, conocida modista porteño. Hecho con finos materiales europeos,  el vestido estaba bordado con pedrería fina y canutillos de cristal francés.

                                       El vestido de Claudia en el taller de Elsa Serrano

La boda fue en Buenos Aires en la  Basílica del Santísimo Sacramento. El banquete tuvo lugar en el afamado Luna Park . Toda la boda, por ostentosa fue tildada de ‘faraónica”,  la araña de cristal que colgaba sobre la fiesta media seis metros, la torta media ocho metros. La lista de ilustres invitados incluía desde Fito Páez al futuro presidente Mauricio Macri. Dos invitados de gran categoría no pudieron asistir debido a la falta de seguridad que ofrecía el evento: se trató del Presidente de la Nación, Carlos Menem ¡y  del Comandante Fidel Castro!



Después de la boda, los novios sus hijas y amigos cercanos  se fueron de luna de miel a Capri. Tan costosa y escandaloso como la boda fue el divorcio que tuvo lugar catorce años más tarde. El crack del futbol recibió noticia de los trámites iniciados por su cónyuge en Cuba donde se hallaba hacia seis años internado en un centro de rehabilitación para curarse de una narco dependencia que casi le había costado la vida.

Aprovechándose de eso, y harta de las infidelidades del marido, Claudia solicitó el divorcio argumentando “abandono de hogar”. Aparte, exigió la tenencia de las hijas,  $3, 500 mensuales más la mitad de las ganancias del museo que Diego había fundado y que llevaba su nombre. Aunque consiguió todo, Claudia no pudo evitar que su ex marido la siguiese amando y buscando hasta el día de su muerte.

La Princesa Diana Ameniza una Boda.

Si he escogido esta novia es por dos razones. La primera es que las Latinas de Ayer—al igual que las de hoy—vivimos pendientes de los quehaceres de la Familia Real Británica. El segundo es que la belleza y originalidad el vertido lo ameritan.



En 1989, en la iglesia de St. Mary en Gran Bington se casaba el Vizconde Althorp, hermano de la Princesa de Gales, con la modelo Victoria Lockwood. El Clan Spencer en pleno vino a acompañar a Charles. Obvio que no faltó su hermana. Incluso su sobrinito Harry, entonces una criatura adorable,  fue un pajecito.


                                        Ay que bonito Harry de sombretito

Lo primero que noté a medida que cortaba las fotos de Point de Vue para mi álbum fue la extremada delgadez de la novia que evidenciaba su anorexia. Lo segundo fue el vestido que la hacía parecer una rena del Medioevo.

Para ese día,  el diseñador de origen polaco Tomasz Starzcewski creo un traje de corte medieval confeccionado en brocado en seda ribeteado de pieles, con doble hilera de botones de perla que cerraban el cuello alto,  y con un corte en la cintura. Luciendo como la Reina Emma de Valhallah, Victoria portó la célebre Diadema Spencer, pero parece que se olvidó del peine, ese cabello estaba simplemente desordenado. No fue el único desorden de esa boda.



Diana se ve muy ordenadita en la foto oficial, pero durante el banquete le bajó la locura y la desató en contra de su odiada madrastra. De los inultos pasó a los golpes,  y acabó aventando a la pobre Raine por las escaleras. Solo porque D-s protege a los locos que no le quebró el cuello a la esposa de su padre y acabó en la cárcel y el manicomio..



Sobre los novios solo queda agregar que estuvieron casados ocho años y tuvieron cuatro hijos. Los trastornos alimenticios de Lady Althorp, luego Condesa Spencer, aunados a su alcoholismo y drogadicción,  no trajeron armonía al hogar. Para evitar la luz pública, Charles se llevó a su familia a Sudáfrica a vivir.

Buena idea, ocho años después de su divorcio, Victoria se casaba con el millonario sudafricano Jonathan Aiken con quien tendría otro hijo antes de divorciarse en el 2005. Su hija mayor Lady Kitty también se casó en Sudáfrica con otro millonario. El traslado les hizo bien. Lord Spencer volvió a Inglaterra,  ha tenido dos condesas desde su divorcio,  y ha agregado tres hijos más a la familia.

Así acabamos la década de Los 80. Tengo que investigar los últimos diez años del siglo XX, pero si mal no recuerdo Catherine Fulop se casó dos veces en Los 90;  hubo bodas mediáticas de Bibi Gaytán y de Lucero, fue la década de los primeros matrimonios de Sofia Vergara y Cecilia Bolocco;  y en España hubo desposorios de la realeza por partida doble. Espérenos,  que en agosto volvemos.

 

 

 

 

lunes, 10 de julio de 2023

Latinas de Ayer: Novias de Los 80 (I)

 


Si tuviéramos que escoger un año en que se dieron la mano modas, novias históricas y trajes que serían copiados hasta hoy por chicas a punto de ir al altar, ese sería 1981. En ese año se casaron dos muchachas creyendo que un día iban a reinar y una de ellas, totalmente latina, lo ha logrado.  Así que comenzamos la década de Los Ochenta con este año crucial.

La Boda del Siglo

No sé a qué hora se levantaron las Latinas de Ayer , ese junio de 1981,  para ver casarse a la que creíamos seria la futura reina de Inglaterra. En Nueva York, esta Latina de Ayer se despertó a las cuatro de la mañana y lo primero que hizo fue prender la tele para ver el vestido de Lady Diana Frances Spencer. Un poco apresurado porque no alcanzamos a echarle un vistazo ni a la novia ni al secreto traje sino hasta el mediodía.

No voy a gastar tiempo en describir los esponsales. Se han escrito libros sobre este, hay fotografías artículos y videos sobre cada detalle. Prefiero dedicarme a lo importante, el atuendo. El dúo,  compuesto por David Emanuel y su esposa Elizabeth,  lo mantuvo ocultó por mucho tiempo. No se conocieron fotografías, ni bosquejos. Era un secreto total. Lo vimos por primera vez cuando Diana salió camino a la Catedral de San Pablo.  Fue un diseño total de los modistos galeses, puesto que Diana confiaba en Los Emanuel y no les dio instrucciones.



Recuerdo que,  antes que el vestido,  dos cosas llamaron mi atención. La novia calzaba zapatillas sin tacón para no verse más alta que el Príncipe de Gales. Con eso Diana normalizó el zapato bajo para galas y ocasiones formales. Lo segundo fue lo despeinada que iba.  Parecía que se había encasquetado el velo, y la famosa Diadema Spencer, sobre la melena sin molestarse de pasarse el peine antes. A lo mejor eso ocurrió realmente, su tocado tuvo muchos percances desde plantarse accidentalmente media botella de Houbigant encima mientras se vestía,  hasta aguantarse las pullas de su envidiosa hermana, Lady Sarah.

Después de criticar mentalmente (¿se imaginan si hubiese tenido este blog?) esos detalles,  me concentré en el vestido. Casi grito, me pareció horripilante, era como si la hubieran enfundado en un globo de seda o que anduviese arrastrando un paracaídas. Después del trend medieval-renacentista y de la influencia Edwardiana, no estábamos acostumbrados a esas faldas inmensas ni a las mangas hinchadas. En resumen, estábamos en la moda victoriana y no lo sabíamos. Si el Matrimonio Emanuel dirigió su mirada al pasado seguramente fue al vestido de bodas de la Reina Victoria y a su retrato por Winterhalter.


                                       Retrato de Winterhalter y el vestido que usó Victoria el día de su boda.

El vestido de Diana es de tafetán color marfil, bordado con perlas y lentejuelas. El escote redondo va ribeteado de un antiguo encaje que perteneció a la Reina Maria de Teck, bisabuela del novio. Este vestido ha sido heredado por el Príncipe de Gales y su hermano, Harry Sussex,  que lo han estado prestando a diferentes exposiciones.



La Cubana de Luxemburgo

Aunque se ha llamado la boda del siglo al enlace Windsor-Spencer, unos meses antes, a comienzos de 1981, ocurría otro matrimonio que haría historia. Enrique, Príncipe Heredero de Luxemburgo,  desposaba a una latina bona fide. La unión con la plebeya habanera Maria Teresa Mestre causó sensación en el mundo de los fans de la realeza. A pesar de que la joven de origen cubano era poseedora de un sólido pedigrí—su padre había fundado el banco más grande de la Cuba pre-castrista y ella había recibido una educación excelente en USA y Suiza— la novia no fue bien recibida por sus futuros suegros.

Enrique,  quien había sido condiscípulo de María Teresa en la Universidad de Ginebra en donde ambos estudiaban Ciencias Políticas, insistió tanto que sus padres tuvieron que ceder. Solo después del fallecimiento de la Gran Duquesa Josefina-Carlota,  se atrevió su nuera contar como la ex princesa belga la había despreciado y nunca tragado. A pesar de la mala sangre, Josefina le prestó a su nuera su diadema de diamantes congoleses para lucir el día de la boda.

                                             Detalle de la diadema belga

Y vaya que lució la cubana llenando de encanto latino la Catedral de Santa Maria. Para ese día 14 de febrero (San Valentín)  la Casa Balmain le confeccionó un traje de tafetán de seda ribeteado de pieles como corresponde a un vestido invernal. La hechura seguía modelo victoriano:  falda acampana, y basquiña ceñida. La cola del vestido era de dos metros de largo.



La importancia del origen cubano de la novia y lo que significaba para su patria natal se hizo sentir a la hora de ver los regalos cuando apareció un gigantesco ramo de rosas rojas enviado nada menos que por Fidel Castro a su compatriota.

Maria Teresa y Enrique llevan más de cuarenta años de casados. Han tenido cinco hijos que ya los han hecho dos veces abuelos. Nadie al ver lo bien que se desempeña la actual Gran Duquesa recuerda sus orígenes plebeyos . Maria Teresa nos ha dejado en alto a las Latinas de Ayer.


1983 La Maldición de La Faraona (Lolita y La Pantoja):

Hay enlaces unidos por trágicas coincidencias. Un par de esas tuvieron lugar en 1983. Tras su divorcio de Carmina Ordóñez, Paquirri volvió a las andadas, pero esta vez con la célebre tonadillera Isabel Pantoja. A sus 20 años, Isabel había jurado permanecer virgen hasta su noche de bodas. Eso traía al público fascinado con ese matrimonio. Quien no estaba fascinada era Lolita, la joven promesa de la canción e hija de la legendaria Lola Flores. Antes de que se lo quitara La Pantoja, Lolita estaba segura de que ella llevaría al torero al altar. Al verse burlada, le vino tal crisis de nervios que La Faraona plantó una maldición gitana sobre los novios.

Lolita se consoló casándose una semana antes con el argentino Guillermo Furiase . Esta boda,  que las revistas del corazón calificaron “por despecho”,  fue una sencilla ceremonia civil en Marbella. Ni comparada con la fastuosidad del casamiento del ex y de la rival de Lolita.

Este matrimonio tuvo lugar en Sevilla, en la Iglesia del Señor del Gran Poder. Hubo más de mil invitados entre los que se contaba con la crema y nata de la farándula ibérica. Ahí estaban El Cordobés, y Los Marqueses de Monte Floro (léase Raphael y señora), Rocío Jurado y Pedro Carrasco. La novia lució un modelo de la modista sevillana Marcelina “Lina” Fernández,  de corte monacal,  confeccionado en raso con un corpiño con escote en bateau y un velo de tul ilusión de tres metros de largo.


                                          Lina dando los últimos detalles al vestido de Isabel

Para contrarrestar, cuatro meses más tarde, Lolita y Guillermo volvían a Marbella ahora para una boda en serio. El problema es que el casorio degeneró en desfile. La Parroquia de la Encarnación se llenó no solo de 800 y pico de invitados además entraron curiosos, fans de la novia que lanzaban latas de refresco vacías y colillas al suelo, turistas extranjeros (algunas en tanga y bikini) que no sabían de qué se trataba, pero encontraban todo muy divertido y pintoresco.

A ellos se les unieron unas monjitas que aprovecharon de hacer una colecta. Era de risa, pero también de llorar porque con tanto bochinche no se podía celebrar la ceremonia. A la madre de la novia, le bajó lo Faraona y comenzó a dar de alaridos exigiendo el desalojo de la iglesia de tanto pelagatos ordinario.



Al final, los novios tuvieron que refugiarse en la sacristía donde se realizó una ceremonia impromptu. Si lo de La Pantoja fue calificado de “la Boda del Año”, la revista Diez Minutos le encasquetó el apodo de “delirante boda” a lo de Lolita. Lo triste es que todos querían ver a la novia, pero con tanta feria ordinaria nadie se fijó en su atuendo que para fines del día estaba un poco estropeado. Por suerte Lolita había vendido la exclusiva a Hola y de ahí nos quedan estas maravillosas fotos.





La novia lució un juvenil vestido de manga corta, diseño de Tomás García, fabricado en encaje ecru. En vez de velo,  usó una tradicional mantilla de encaje blanco. Juan de Alexandre le hizo a la novia un peinado alto que se cubrió con mantilla y una diadema de brillantes.

La costumbre es que las novias lleven joyería discreta, pero Lolita se echó la pedrería encima. Aparte de la corona, portaba unos magníficos aretes colgantes de perlas,  regalo de El Cordobés que fue su padrino.




Y ahora viene lo de la maldición. Un año y medio más tarde y poco después del nacimiento de un hijo, Paquirri fue corneado por el toro El Avispado en Pozoblanco. Las imágenes del torero en la enfermería de la plaza de toros,  consciente y poseedor de un estado de ánimo increíble,  fueron recogidas por un camarógrafo y esparcidas por los noticieros del planeta. Yo las vi esa noche en el noticiero mexicano 24 Horas. Para entonces Paquirri había pasado a mejor vida.

Isabel Pantoja se convirtió en “La Viuda de España”, mote que no le hacía gracia. No volvió a casarse, aunque adoptó una hija que le ha dado más dolores de cabeza que alegrías.  La Pantoja ha tenido tanta fama como problemas— incluso con Hacienda— que acabaron con ella en la cárcel acusada de blanqueo de capitales. Aunque se la condenó a dos años de prisión, logró salir en libertad condicional.



Lolita no lo ha pasado bien tampoco. La muerte de Paquirri la afectó mucho. “El luto lo llevó en mi interior” diría. Su matrimonio estuvo marcado por sus intentos de ser madre. Consiguió tener dos hijos antes que un embarazo ectópico la imposibilitara de tener más. En 1986, poco después de la muerte de Lola Flores Lolita se divorciaba. El tiempo no ha sido bueno con ella: cáncer uterino, otro fracaso matrimonial, pérdidas familiares y problemas financieros hacen pensar que la maldición “faraónica” no solo afectó a Paquirri y a su mujer.

Los Triángulos de Televisa

¿Bodas por despecho? ¿Triángulos románticos? Eso parece cosa de telenovela. Precisamente en la Meca telenovelera,  Televisa, se dieron esos factores, pero fuera de cámara.

En 1983,  durante las grabaciones de El Maleficio,  iniciaba un tórrido romance entre Humberto Zurita y Rebecca Jones. Romance que acabaría un año más tarde, ya que, durante la filmación de La Traición, Rebecca se le había declarado a su colega Alejandro Camacho. Su romance vino a sorprender no solo a Zurita sino también a Alma Muriel,  compañera sentimental de Camacho. Nunca se supieron exactamente las causas para el rompimiento de ambas relaciones, pero hubo mucha especulación.


                                               Rebecca y Alex en Cuna de Lobos

Rebecca,  quien había dado muestras de ser mujer independiente y moderna,  se fue a vivir con Alejandro. Zurita se consoló rápidamente. En 1985 tuvo su segundo protagónico en De Pura Sangre. Su compañera era la despampanante argentina Christian Bach quien acababa de protagonizar Bodas de Odio, una de las telenovelas más famosas de Los 80.

                                            ZuBa en De Pura Sangre

Aunque ambos ya había coincido en otra telenovela y obras de teatro, la química en escena entre Christian y Humberto solo puede describirse como erótica y trascendió fuera del plató rápidamente. Lo que había sido buena amistad se volvió amor del bueno. Sé fueron a vivir juntos, pero de acuerdo a declaraciones recientes del actor,  decidieron casarse cuando quisieron tener hijos. Christian fue clara, solo le escribiría a la cigüeña dentro del marco del matrimonio. 



En febrero de 1986, se casaron en la Iglesia de San Agustín de Polanco teniendo como padrino al señor Telenovelas, Ernesto Alonso. Don Ernesto además regaló el vestido de novia que los fans reconocerán por las fotos,  como el mismo que lució Christian Bach en Bodas de Odio de 1984.

                                           Christian como Magdalena en Bodas de Odio

Pues aquí viene un detalle curioso. Según declaraciones de Alex Camacho, ese mismo año a su conviviente le bajó de un día para otro,  la fiebre del casorio. Fue tan impromptu su matrimonio que el actor cuenta que tuvo que pedirle prestada una corbata al suegro y Rebecca un vestido a su hermana para correr al Registro Civil. ¿De dónde nació tanta prisa?  ¿Sería que le dio envidia ver a su ex tener una boda glamorosa o acaso el matrimonio de Humberto le hizo darse cuenta de que lo había perdido para siempre?

Dejemos las especulaciones para Radio Pasillo. La realidad es esta: Rebeca y Alex tuvieron un hijo y permanecieron casados por 26 años, divorciándose en el 2011. Rebecca batalló el alcoholismo y un cáncer de ovarios que la derrotó en el 2022.



El matrimonio ZUBA como se llamaría su empresa productora cosechó éxitos en el mundo del espectáculo y en su vida personal,  procreando dos esplendidos hijos, ambos actores. Solo la muerte pudo separar a Christian y Humberto. En el 2019, fallecía la bella argentina de un paro cardiaco tras larga enfermedad. Anteriormente, se había retirado de la actuación y tanto su esposo como sus hijos se tomaron un tiempo en sus carreras para cuidarla. Hoy Humberto intenta rehacer su vida junto a Stephanie Salas, pero se le quiebra la voz cada vez que habla de su esposa de quien dice “ella me enseñó a amar”.

Y de Yapa//Boda en Bruselas

Encontré estas fotos en mi álbum y tengo que incluirlas porque me encanta el vestido.

                           El Rey Alberto de los Belgas escolta a su hija al altar

Completamente victoriano fue el precioso vestido que la princesa Astrid, única hija de los Reyes de Bélgica usó en septiembre de 1984 para su casamiento con el Archiduque Franz-Lorenz de Habsburgo . Muy interesantes son las mangas dobles que estuvieron de moda en la primera mitad del siglo XIX. Hecho por una modista belga, el traje de seda pura era adecuado para una boda otoñal y hacia juego con el antiguo velo de encaje que había pertenecido a Los Príncipes Ruffo di Calabria, familia de la madre de la novia. Cuarenta años más tarde,  Astrid y Franz Lorenz siguen casados, tienen cinco hijos y llevan una vida tranquila alejada del cámaras y escándalos.

                                               Los novios de luna de miel en Mauricio

Siguiendo con nuestro viaje por Los 80, pasaremos al mundo de la televisión donde  telenovelas y soap operas nos darían pautas para bodas temáticas y vestidos de novia.