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miércoles, 4 de julio de 2012

¿Qué calzaban las flappers latinas?: zapatos del ayer


(foto de Zig Zag, febrero de 1928)


La revolución de la moda que sigue a la Gran Guerra se caracteriza por faldas cada vez más cortas. Esto conlleva un cambio en el calzado que ahora queda a la vista publica. Los años 20’s verán un tipo de zapato de mujer  que poco a poco adopta formas femeninas y tacones sexis.

El modelo de calzado que mas se ascia con Los Locos 20’s es  el modelo “Mary Jane” con tacón medio, llamado “cubano” en América Latina y con correa que cruza el empeine. Una variación es el zapato “T” que añade una tercera correa que cruza verticalmente el empeine. Estos zapatos son de horma semi puntiaguda.
Sin embargo, no se descartó totalmente el zapato cerrado, estilo intermedio entre zapato y botín tan en boga en la década interior.
(Foto de Para Ti, abril de 1929)


Luego aparecen para temporadas estivales zapatos con grandes moños. Los colores son variados: azul marino, negro y avellana. Para el verano aparecen los zapatos bicolores, o pajizos con agujeros como imitando un panal.

(foto de Zig Zag, marzo de 1927)


Para la noche el zapato se hace en lame con incrustaciones de pedrería y con una correa que circunda el tobillo como un brazalete.

(foto de Zig Zag, febrero de 1928)


Una novedad es que aparece el calzado bajo y cómodo para la hora de recreo. Las Latinas caminan más, llevan vidas activas y practican deportes. Necesitan calzado adecuado.

(Foto de Zig Zag, febrero de 1928)


En la década de los 30’s la atlética “flapper” da paso a la sensual “vamp”. El zapato se vuelve más sofisticado. Aunque aparentemente el estilo es el mismo, se pone en boga el tacón “argentino” mucho más alto y sexi que el “cubano”, aunque más incomodo.
(Foto de Margarita, diciembre de 1936)


También se impone el zapato abierto que expone el talón o un par de de dedos del pie (open -toe)

(foto de Para Ti, diciembre de 1939)


Ya no bastan las perforaciones,  para el verano, llegan las sandalias  inspiradas por las del mundo clásico grecorromano.

(Foto de Ecran, noviembre de 1938)


Las sandalias son muy apreciadas como acompañantes e los vestidos de baile. Sobre esos  tacones altos, toda mujer  se siente una diosa del Olimpo.

martes, 8 de mayo de 2012

¿Adelgazar o engordar? Un dilema de las Latinas de Ayer


(Foto sacada de Para Ti de abril, 1929)

El pasado, aun el más cercano,  nos llega envuelto  en capas de desinformación hasta el punto que nos llenamos de mitos como el creer que la guerra contra los kilos es un fenómeno moderno. Aunque nunca haya existido un canon de belleza esquelética como el que admiramos en la Era de la Anorexia,  nuestras abuelas y sus madres también lucharon contra el sobrepeso, pero también le temieron a  la delgadez extrema.

Como se sabe, el final de la Gran Guerra revoluciona la sociedad occidental. Eso trae cambios en el vestuario y en el “look” femenino. Desaparecen prendas interiores como el corsé y las múltiples enaguas. Estos cambios convocan vestuarios más sueltos, libres y atrevidos. Se rechazan los cánones de belleza de la “Belle Epoque”.  La mujer ideal debe ser de cabellos cortos, muy delgada, sin formas, casi andrógina.

A pesar de que las fotografías de entonces nos muestran figuras sanas y rollizas comparadas con los cánones anoréxicos de belleza actual, las  latinas intentaban estar en forma, fuera vigilando sus comidas o haciendo ejercicio. La industria farmacéutica rápidamente encontró una manera de lucrar con este afán por perder peso y surgieron extraños, y hoy olvidados, remedios para adelgazar.
(Foto sacada de Zig-Zag de marzo, 1927


A juzgar por las revistas femeninas de los Locos 20’s, las latinas del Cono Sur estaban obsesionadas con la báscula. Solo una edición de Para Ti del otoño de 1929 trae cuatro anuncios de productos para obtener figuras perfectas,  mas un articulo sobre como conservar una figura juvenil que inicia de la siguiente manera “¿Se ha dicho usted alguna vez a si misma ‘Creo que tengo que hacer algo por mi figura; me estoy poniendo demasiado gruesa’? Es una observación que muchas se hacen...” (Para Ti, 16 de abril de 1929, p.64.).

En el artículo, la autora aconseja caminar, someterse a masajes y comer fruta para poder reducir el peso, pero en la farmacia las damas argentinas podían encontrar productos que prometían la deseada esbeltez  como las Habas de Yuca, el Té Tovar y el Té de Vosgos. Si ninguno de estos bebedizos ayudaba se podía recurrir a “uslerear “la grasa indeseable con el famoso “punkt roller”. Este era un uslero como los que se usan para amasar, cubierto de cuadraditos de caucho que supuestamente podía, a punta de amasarse una misma, “aplanar” la grasa hasta hacerla desaparecer.
(Foto sacada de Para Ti de abril, 1929)


Ante de reírnos, debo confesar que este artilugio todavía estaba en venta en USA en los 70’s. Mi madre lo adquirió a través de esos comerciales de productos “chantas” que solían ofrecer en los canales, tanto Anglos como hispanos, a horas de la madrugada para atrapar a los incautos insomnes. Ni tengo que decirles que por más vigor que empleé, el roller no me quitó ni un rollito.

Pero no solo las argentinas se preocupaban por los kilitos de más, mis compatriotas también tenían acceso a remedios de nombres curiosos como la Iodhyrine, la Oxydirine y la Fandorine “que combate la obesidad”. Inclusive había productos genéricos llamados simplemente “sales para adelgazar”. ¿Cuán efectivas serían esas curas?
(Foto sacada de Zig-Zag de marzo, 1927


Sin embargo, unas paginas más allá de estos mismos medicamentos, hay un anuncio para Bacalaol que ayuda a “engordar”. ¿Cómo se explica esta contradicción? Por empezar, hay que entender que la obsesión por adelgazar  de aquel entonces  no obedece la as mismas neurosis del Siglo XIX. El aumento de peso era algo que preocupaba a la mujer madura (léase post-menopáusica).  No quitaba el sueño de ningún hombre tener una llantita, y lo que preocupaba a las madres eran los niños flacos.

(Foto sacada de Zig-Zag de marzo, 1927

En nuestros tiempos en que alarman los índices de obesidad infantil nos parecerá imposible que existiera una preocupación  porque un niño no fuera rollizo. En esa época el raquitismo en países del Tercer Mundo (nuestra América Latina) amenazaba hasta a la clase media acomodada.

Además, los cánones de belleza de las Latinas de Ayer eran muy diferentes a los de ahora. Basta juzgar por los rollitos de a cintura de esta beldad presentada en la revista chilena Zig-Zag.

(Foto sacada de Zig-Zag de junio, 1927

Lo que se cooncia como sobrepeso entonces era obesidad mórbida. Eso explica la existencia de productos como  Carnol un producto para engordar y que promete “echar carnes” hasta 3 o 8 kilos en un par de semanas. Pensar que ahora buscamos tratamientos que nos liberen de esa cantidad de kilos. ¡Ay qué tiempos aquellos!

(Foto sacada de Aquí Está de julio, 1939)
Los años de la Depresión continúan ofreciendo nuevos medicamentos como la Yodosalina, la Tremosalina y las sales de Marienbad que aparentemente eran sales de baño que prometían quemar la grasa mientas la gordita se bañaba. Simultáneamente inician las campañas para lo que entonces se conocía como “Vida Sana”.

(Foto sacada de Para Ti de diciembre, 1939)

Las revistas femeninas comienzan a dedicarle páginas a los ejercicios y en la Para Ti de diciembre de 1939 un comercial de bicicletas Raleigh aconseja el ciclismo como una mejor alternativa a los regímenes alimenticios. A fines de la década aparecen  píldoras para adelgazar como la alemana  Kissinga. Pero también se venden las tabletas McCoy  y las Kelpamalt que ayudan a un hombre a dejar de ser “flaco y débil”.
(Foto sacada de Familia de octubre, 1938)


Sigue la preocupación con el bajo peso de los infantes y el comercial del alimento infantil Arens nos muestra un niño que hoy seria tildado de obeso en una balanza. La propaganda  anuncia orgullosamente que los niños que consumen este alimento rompen básculas.

(Foto sacada de Familia de agosto, 1939)


La década de la Segunda Guerra Mundial seguirá con esta ambigüedad sobre el peso ideal. En la revista argentina Damas y Damitas de mayo del ’41 se ofrecen las Sales Ospor (estas se tomaban mezcladas on agua) para mantener la figura esbelta, pero en Ecran se ofrecen las tabletas Kelpamalt ahora para damas que se quejan de estar en los huesos. Muy decidora la foto que ilustra la propaganda, puesto que no es precisamente lo que en días del “heroin chic” se consideraría esbelta.




(Foto sacada de Damas y Damitas, mayo 1941)


(Foto sacada de Ecran de marzo, 1941)

Se sigue viene la obesidad como un problema de mujeres maduras. La Casa Porta situada en Buenos Aires ofrece fajas  para “señoras “de “formas abundantes”. La ilustración muestra una mujer de aspecto de matrona.
(Foto sacada de Para Ti de julio, 1944)

Diferente es el anuncio encontrado en la revista mexicana La Familia de junio de 1940 de la famosa Emulsión Scott que muestra una atribulada madre acompañada de su hija adolescente y una amiga que le aconseja que le de la medicina para engordarla. Hasta la época en que me llegó la pubertad (1970) se temía que la primera menstruación ocasionara anemia si la niña estaba muy delgada.


(Foto sacada de La Familia de junio, 1940)

Otro indicador de la actitud de las latinas hacia el peso ideal es un artículo en la misma edición de La Familia que comienza con estas palabras:

“A menudo vemos a mujeres obesas quejarse de su gordura y platicar de sus dietas y ejercicios, y muy rara vez escuchamos quejas de una mujer demasiado delgada; sin embargo, es tan desagradable ver una mujer muy gruesa como una demasiado delgada. La ropa parece colgada como en un perchero y nada le luce, sin contar con que la demasiada delgadez generalmente proviene de una enfermedad” (La Familia, 1ª quincena de Junio, 1940, pp.26-27).

De esta introducción se deducen varios factores. La escualidez se asocia con enfermedades. El  calificativo  “gordas” se aplica a mujeres “obesas” o “muy gruesas” no como ahora que con diez kilos de sobrepeso se habla de “obesidad mórbida”. Curiosamente, el resto de este artículo se centra en beldades de Hollywood que están muy famélicas. Digo curiosamente porque entre las esqueléticas se nombran actrices como Ingrid Bergman, Irene Dunne y Olivia de Havilland. Basta ver una foto de los brazos de la intérprete de Melanie en “Lo que el viento se llevó”, para ver que no tiene aspecto de anoréxica.

(Foto sacada de Ecran de marzo, 1941)

Para coronar una década en que era peor para la mujer “no tener, que tener”  está  este anunció de Neuro Fosfato Eskay que le ofrece a las flacas y nerviosas un elixir que  les devolverá el apetito. Acompaña la imagen un dibujo de una curvilínea joven en bikini.

Foto sacada de Readers Digest de marzo, 1949)

Pero olvidémonos de dibujo. ¿Que mejor ejemplo de la belleza de mujeres de carne y hueso que esta foto de Zig-Zag del ‘48 en la que aparecen las candidatas a Reina de los Empleados Particulares de Santiago?

(Foto sacada de Zig-Zag de noviembre, 1948)


Los cánones de belleza de los Cincuentas incluyen curvas ampulosas y figuras voluptuosas por lo que  las campañas publicitarias no se enfocan tanto en lo que sobra. Cuando clínicas como el Centro Medico de Estética de Buenos Aires ofrecen tratamientos para la obesidad también ofrece curas para  la delgadez. Aun así, ha mayor conciencia en los alimentos que engordan. Si en los 40’s el valor de la Avena Quaker Oats residía en su poder de engordar niños, en 1950, la propaganda se apresura en recordarle a las mujeres que su  producto no engorda.

(Foto sacada de Mucho Gusto de julio,1950)
(Foto sacada de Cinelandia de abril, 1942)


La lucha contra el sobrepeso o la búsqueda de una figura excesivamente delgada llegará en los 60’s con el arribo de la minifalda, trajes de baños cada vez mas minúsculos, e iconos de belleza “esqueléticos” como Audrey Hepburn y Twiggy. Recuerdo que a mediados de los 60’s en Viña del Mar comenzaron a aparecer  los gimnasios. Las amigas de mi mamá hablaban de masajes, bajos turcos y dietas estrafalarias en que solo se consumía un alimento (casi siempre acompañado de lechuga) o se ayunaba varios días en los que la gordita se mantenía a punta de agua mineral y galletas de soda. Incluso el agua mineral Andina hacia hincapié en sus anuncios que parte de “guardar la línea” era beber su producto.
(Foto sacada de Eva de septiembre, 1965)


Kara Vislovna, cuyo emblemático instituto llevaba casi treinta años depilando y quitándoles arrugas a las chilenas, en los Sesentas agrega  tratamientos para tener una “silueta primaveral”. El instituto ofrece estímulos eléctricos para combatir la adiposidad en los tobillos, baños de algas para estimular el metabolismo, masajes en camillas vibratorias y ejercicios en bicicletas estáticas. Con todas estas torturas,  su propaganda aseguraba era posible “adelgazar sin pasar hambre, sin drogas y sin ejercicios cenadores”.

(Foto sacada de Eva de septiembre , 1967)

Aunque todavía faltaban unas décadas para que la industria de las dietas se apoderaran de nuestro continente, y, al menos, en Chile, todavía faltaba para que los supermercados se colmaran de alimentos light, ya se vendían productos milagrosos con las galletas Limmits que creo eran australianas.

(Foto sacada de Eva de marzo , 1962)

Otra gran maravilla era el te  Bekunis, supuesto producto hindú que adelgazaba  gracias a sus propiedades laxantes, tan vigorosas como el viejo remedio de las adolescentes chilenas de comer fruta verde. Yo los he probado ambos y puedo atestiguar que si ayudan a bajar  de peso, pero que además de tenerlo a uno durmiendo al lado del inodoro, tienen efectos nefastos en el sistema intestinal.

(Foto sacada de Burda de noviembre, 1965)

Revisando el anuncio de Carnol, el producto para engordar de los años 20’s,  veo que tiene una recomendación. Los que sufren del estomago deben abstenerse de usarlo. Y es que eso no ha cambiado de ayer a hoy. Todas las drogas y productos para engordar o   adelgazar a la larga afectan nuestra salud más que el sobrepeso o la ausencia de éste.

lunes, 16 de abril de 2012

¿Qué marcas preferían las latinas?: Pond’s, la crema de la aristocracia.



¿Habrá alguna mujer en el mundo que no sepa lo que es la crema Pond’s? Solo si viviera en junglas remotas, porque todas, incluyéndonos a las latinas,  la conocemos, la hemos usado y la usamos. Hace casi 200 años que existe, pero desde hace un siglo que una fantástica, aunque un poco clasista, propaganda nos la ha hecho la mas familiar de las cremas de belleza.

Por experiencia puedo decir que la Pond’s funciona. A mis cincuenta años, todavía no tengo arrugas faciales. Y uso Pond´s semi regularmente desde los quince años. Antes se la ponía a mis muñecas y tampoco a ellas se les arrugo la piel. Es económica, al alcance del bolsillo de cualquiera. Fácil de encontrar, la venden en todas partes. En las últimas décadas viene en tamaños pequeños, en frasquitos ovalados con tapitas de colores que se ven bonitos en el tocador, que son fáciles de empacar y caben en nuestro bolso.



Es de textura suave, de aroma agradable, no mancha. Sirve para mil cosas. ¿Sabias que sirve  para quitar las manchas que deja la tintura de cabello en la piel? ¿Qué aplicarla antes de depilarse ayuda a mitigar el dolor? ¿Qué ayuda a fortalecer las uñas, a proteger la piel del sol  y que cura quemaduras cutáneas leves? No deberíamos sorprendernos, porque originalmente esta “Cold cream” fue creada como medicamento.

En 1846, Theron T. Pond, científico estadounidense, logró fabricar un té de hamamelis con propiedades curativas que servía para sanar pequeñas heridas. Tras la muerte de Pond, este té, conocido como “Extracto de Pond’s” se fundiría con una crema-ungüento de más fácil aplicación. En los años que preceden a la Gran Guerra ya la Crema Pond’s es ofrecida como producto de  belleza. Como vemos en este anuncio de 1910, la crema era vendida junto con el extracto cuyas propiedades cicatrizante son recomendadas a la par de la “Cold cream”.


Sin desmerecer el valor de Pond’s como producto, gran parte de su longeva fama ha sido la maquinaria publicitaria que la auspició durante el periodo de entre-guerras. A pesar, de que ya en los años 20’s, se había descubierto que una mercancía  se vendía más si la promocionaba una estrella de cine, Pond´s utilizó la técnica de que el uso de su plebeya crema fuese fomentado por la realeza y la aristocracia.

Todo comenzó accidentalmente. En una visita a los Estados Unidos, la Reina María de Rumania descubrió las cualidades del producto Pond´s. Más tarde Su Majestad  escribiría una carta a la firma alabando las propiedades embellecedoras de la crema. Esa carta fue utilizada en comerciales de la Crema Pond’s  en la década de los 20’s.  

No podía la firma haber encontrado mejor patrocinador hasta que en e1928 les llegó otro empujoncito de la realeza. Ahora la que  publicitaba el producto era la Duquesa de Vendome (de soltera Princesa Enriqueta de Bélgica) de la Casa Real de Francia.



En la década siguiente, la Crema Pond´s será la favorita de la rancia aristocracia británica como lo muestran las  revistas latinas de la época. Pond´s pagó grandes sumas para que su crema fuera promovida por señoras de alcurnia como Lady Úrsula Stewart, las Condesas de Carnarvon y Winchilsea, la Princesa Priscilla Bibesco, nieta del Primer Ministro Asquith (y tía abuela de la actriz Helena Bonham Carter) entre otras.



La idea de que la Crema Pond´s es usada universalmente por la alta sociedad hace que las campañas abarquen a las grandes familias estadounidenses como los Du Ponts, los Whitney y los Astors cuyas mujeres  prestan sus rostros para impulsar las compras de la crema. Un puente hacia la nobleza británica lo provee la presencia de Lady Thelma Furness que aunque casada con un noble inglés, y ella misma haber sido amante del duque de Windsor, es una Morgan de New York  y tía de la famosa Gloria Vandberilt.




Pond’s no se detiene ahí. En los 40’s,  fiel a la  clausula del “Buen Vecino”  vuelve los ojos al Cono Sur. Así la propaganda de Pond’s atrae a miembros femeninos de importantes familias de Brasil como la Señora María José Dupré.



En Chile las jóvenes mas bellas del “haute monde” santiaguino apoyan la venta de la Crema Pond’s. Victoria Puga, Pila Subercasaux y, por supuesto Julita Astaburuaga Larraín (cuya foto ella exigió fuese tomada por Jorge Opazo) fueron modelos de la afamada marca.



En la Argentina, damas de clase alta  y muchos apellidos como  María Rosa Ramos de Leguizamo Pondal y Angélica Madero de Peralta Ramos  aseguran usar Crema Pond´s con buenos resultados. Se hace también una campaña muy simpática que se enfoca tanto en clientas maduras como en un público juvenil. Consiste en que la promoción la hagan tanto una madre como su hija, ambas contentas con las cualidades de la Pond’s.




Pond´s llega más lejos incursionando en el mundo de la política. En Estados Unidos las promotoras del producto serán las nueras del Presidente Franklin Delano Roosevelt.


En México combinando política con la fórmula madre e hija, la esposa del Gobernador de Guerrero, María Valdés de Catalán Calvo y su hija Olga serán quienes posen junto al frasco de Pond's..



El final del conflicto bélico cambia la sociedad. Ya no existe en América Latina tanta fascinación con la nobleza  y as clases pudientes. Para los 50’s, la Crema Pond´s cambia su campaña de propaganda y hace más hincapié en las cualidades de su producto como el famoso plan de belleza o su capacidad para detener el envejecimiento.



Casi como una parodia de sus antiguas campañas, un anuncio chileno de Pond’s, de a mediados de los 60’s, usa como promotora una chica “común y corriente”.



En los 60’s, la propaganda televisiva británica (y europea) podrá utilizar modelos como Pattie Boyd, mas tarde esposa del Beatle George Harrison, pero la hispanoamericana, como se ve en este comercial mexicano de 1968, ya no necesita de rostros aristocráticos para convencer a la audiencia del valor de la Crema Pond’s, una marca favorita de las latinas de ayer y de hoy. 


lunes, 9 de abril de 2012

Una introducción a Latinas de Ayer



Aprovecho de presentar este blog de manera formal, dándoles la bienvenida e intentando expresar el propósito de este sitio.  "Latinas de Ayer" no es un típico blog Vintage de esos que ayudan a las que les gusta vestirse “retro”  a encontrar nuevos looks, aunque espero que más de alguna visitante aproveche las imágenes para darle un toque de glamur a su guardarropa.

Tampoco es un espacio para quienes gustan recrear periodos históricos. Aunque reitero, me alegraría saber que  pueden encontrar aquí material para ese propósito. Por ultimo seria pedante de mi parte definirlo como “blog de historia social”, aunque la cultura masiva, y la vida cotidiana de nuestro continente en los años que siguieron a la Primera Guerra Mundial sean el foco de interés de mis entradas.

Soy una enamorada del pasado, principalmente del que vivieron mis abuelos y mis padres. Aparte de recuerdos y anécdotas familiares, he encontrado una inagotable fuente de datos socio-históricos en una colección de revistas femeninas de diversos puntos de América Latina que he acumulado en la última década.

Estas revista que cubren el periodo post-Gran Guerra hasta 1970 son todo un muestrario de como vivían nuestras antepasadas. Sus modas, sus intereses, sus preocupaciones, hobbies y manera de pensar son tan fascinantes que me pareció justo que hubiese un lugar para recrear este mundo perdido lleno de valores  tales como la elegancia, la serenidad, la disciplina personal y la paciencia con la que nuestras abuelas se vestían, cocinaban, atendían familias y empleos, y hasta se entretenían.

Los parámetros de este blog entonces corresponden a las cinco décadas que siguen al primer gran conflicto bélico del siglo. Yo viví la ultima de ellas y tengo muchos recuerdos de cómo actuaban y pensaban las chilenas de los 60’s, pero espero no incurrir exageradamente en la auto-referencia. Para evitarlo, usaré información sacada de  revistas argentinas, mexicanas, etc., sitios de Internet, libros e incluso revistas europeas o americanas que hayan tenido influencia en la cultura femenina latina como la revista Vogue o la infaltable Burda alemana de la cual, las señoras de mis tiempos  sacaban moldes para confeccionar sus trajes.

Con lo dicho podemos comenzar este viaje por el mundo de las “Latinas de Ayer”