jueves, 10 de enero de 2019

Aromas del Ayer: Los Perfumes de Guerlain



Hablar de una casa real en perfumes es hablar de Guerlain. Como Houbigant, tiene raíces vetustas y merecida reputación de atender los pedidos de nobleza, realeza y lo que hoy llamamos Jet Set. A diferencia de Houbigant, La Casa Guerlain ha sido más prolífica en su producción, aunque sus perfumes son igualmente caros. Como me ocurriera con Houbigant, solo he venido a usar Guerlains en este siglo, en esta etapa en que, como la Khaleesi, soy reina mendiga, pero privilegiada en recibir regalos.

Aunque  espero hacer una revisión parcial de los mejores aromas de Guerlain, el blog está dedicado a L'Heure Bleu. Un perfume con tanta influencia que hasta ruvo tema cuando en la Era de Oro del cabaret berlinés, Mischa Spoliansky lo compone. El poeta Marcellus Schiffer le pondra letra y en 1928, Margo Lion graba la primera versión en alemán. Yo soy muy sinéstetica y para mi los sonidos tienen perfume y viceversa y este es es el sonido Guerlain. A lo latrgo del blog iré poniendo versiones del schlager, que en inglés se conoce como "The Hour of Parting"(la hora de separarnos) y que se ha convertido en un estandard del jazz.


En 1828, la Maison Guerlain es fundada en Paris por el químico Perre Pascale Guerlain. En sus primeras décadas, la tienda en la Rue de Rivoli se especializa en extractos. Esto cambia en 1853 cuando crean para Napoleón III y la Emperatriz Eugenia, L’Eau Imperiale, una colonia cítrica que todavía se vende. Guerlain se convierte en perfumero de la corte lo que no lo impide atender las necesidades de la realeza extranjera. Así puede crear perfumes para Isabel II de España, Victoria de Inglaterra y varios miembros de la Familia Imperial Rusa.

A su muerte en 1863, sus hijos Aimé y Jacques heredan el negocio. Siempre atendiendo las necesidades de las familias reales, la Casa Guerlain en 1875 saca al mercado Príncipe de Gales y en 1880, Eau de Cologne Russe. Pero la firma se está modernizando y se enfoca en una Francia republicana, en las necesidades una burguesía millonaria y los gustos de la mujer moderna de sociedad. 
                                                L'Heure Bleue -Ute Lemper
Así nace el famoso Jicky, el perfume favorito de Sarah Bernhardt. Este perfume floral y de especias ha tenido varios revivals. Una de sus reformulas de los 50 atrajo clientas tan dispares como Briggitte Bardot, Jackie Kennedy y Dame Joan Collins.

En 1906 se estrena Apres L’Ondee que en el 2014 volvió a salir al mercado con la formula original. Tan original es la fórmula que nadie sabe realmente en que consiste En Perfumo hablan de que incluye ingredientes como esencia de espino (la planta amada por las hadas celtas), bouvardia mexicana y almizcle de ciervo. En Fragrantica borran esos exóticos ingredientes y declaran que es una combinación de flores azules, tan amadas por la Casa Guerlain: violetas, iris, heliotropo, y con notas altas de acacia. Yo no lo he olido ni lo oleré, así que no puedo juzgar. Digo no lo oleré porque se rumora que Guerlain lo planea retirar del mercado.

La Gran Era de la Perfumería Guerlain tendrá lugar en la segunda década del siglo XX con perfumes como L’Heure Bleue (1912) y Mitsouko (1919). Voy a dejar más para adelante la Hora Azul, el perfume que estaré usando este invierno y me concentro en Mitsouko. Como su nombre lo indica (Jacques Guerlain escogió el nombre de una protagonista de novela de Claude Farrere La Bataille) es un aroma oriental. En japonés significa” hija de la luz” y es un efluvio luminoso con su combinación de jazmín, cítricos, canela y un toque de durazno.

El año pasado cuando descubrí que Fragrance.com tenia una sucursal en el Mall de Roosevelt Field, pude oler este clásico, y es exquisito. Por algo es un perfume favorito entre las actrices desde Jean Harlow hasta Rosamund Pike, y de divas de la opera como Dame KIri Te Ke Nawa Este es el perfume cuya botella rompe Catherine Debeuve en “Belle de Jour”. En la vida real, Deneuve usaba otro perfume de Guerlain “Chamade”, hoy descontinuado.
(Valoria)

Y si hablamos de Mitsouko en la ficción, es un perfume que Lady Cora Crawley nos cuenta (en el capítulo decimo de la segunda temporada de “Downton Abbey”) ha recibido de regalo.
ITV

En los años 20, Guerlain comienza a producir perfumes casi anualmente. En 1925 saca su aroma más famoso: el exótico Shalimar en ese frasco de media luna con tapa azul.  Se trata de un oriental con muchas especias, bastante fuerte. Nunca he entendido por qué gusta tanto.

Lo han usado mujeres de temperamento fuerte como Gina Llolobrigida, Shirley McClaine y Meryl Streep. Joan de “Mad Men” nos cuenta que es su perfume favorito y en “Working Girl,” el personaje de Sigourney Weaver le dice a su asistente (Melanie Griffiths) que es el perfume que toda mujer poderosa debe usar.


(20th Century Fox)

Shalimar fue también uno de los Guerlains usados por Jackie Kennedy en su estadía en la casa blanca. En el filme “Jackie” se ve la botella en su baño.
(Fox Searchlight Pictures)

Antes de la guerra, en 1933, la casa Guerlain lanza al mercado otra de sus joyas, hoy no tan conocida, Vol de Nuit. En su envase original cuadrado, con el cristal cortado para simular rayos de luna, Vuelo de Noche está inspirado en el titulo de la obra de Antoine de Sainte-Exupery. Pronto se convierte en el perfume favorito de Hollywood, lo usarán Katherine Hepburn, Claudette Colbert y Marlene Dietrich. Es otra combinación de cítricos, con especias y maderas aromáticas. En la formula moderna ha sido apreciado por Barbra Streisand y es el perfume de Dame Diana Rigg.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la Casa Guerlain estuvo de capa caída. Tras la muerte de su hijo Pierre en la Batalla de Francia, Jean Jacques se retiró por dos años. Al volver tuvo que enfrentar que su fábrica fuese bombardeada. La Liberación trajo feos e infundados rumores de colaboración. Aunque siguió creando perfumes, nunca más sacó nada parecido a sus famosos clásicos.

Después de la muerte de Jean Jacques en 1963, el negocio quedó en manos de su nieto jean Paul quien modificó la perfumería con ideas vibrantes y modernas. Así nace en 1969, Chamade, un aroma oriental y frutal a la vez, con una combinación de ingredientes que abarca jacinto, vainilla y grosella. Ya mencionamos que este aroma, nombrado por el titulo de una novela de François Sagan, se convirtió en el favorito de Catherine Deneuve quien había protagonizado la adaptación fílmica del libro.

 Jean Paul también creará colonias masculinas como Vetiver y Habit Rouge. Cansados de ver el comercial de Habit Rouge en Readers Digestcon un cazador de casaca rojase lo compramos a mi padre para un cumpleaños. Él lo denominó “afeminado” y la botella quedó abandonada en el baño. La usábamos nada más para disfrazar el orín perruno cuando alguna mascota se hacía pis en la alfombra.

El perfume femenino mas creativo de jean Paul será el Samsara, que sale al mercado a finales de los 80, un perfume exótico, de especias, que todavía está en producción. A fin de siglo, la Familia Guerlain fue perdiendo preponderancia en su propia perfumería. En 1994, la firma se fusionó con Louis Vuitton.

El primer perfume después de esa fusión es el despreciado Champs Elysees (1996). Yo tengo que agradecerle a mi hermana Victoria por regalarme una botella (casi $70) en mi cumpleaños número 58. Es un perfume maravilloso, pero no parece Guerlain. Es frutal total, un perfume a melón relleno con lirios del valle, lilas blancas y peonias. Una cosa muy extravagante.

Dicen que está inspirado en el homónimo de Jacques Guerlain de 1914. A lo mejor el pobre Olivier Cresp creyó homenajear al Maestro, pero se fue por los Cerros de Úbeda. Si ni el envase se parece a los que solíamos asociar con la Casa Guerlain. Este es cuadrado con aristas y esa tapa incomoda que se sale cada vez que uno enfunda la botella en la caja.
                                           Maxine Sullivan-The hour of Parting- 1940
Los nuevos perfumistas de la firma han seguido este estilo de alejarse de la ‘guerlinade” como se llamaba a la formula característica que acariciaba el olfato. Lo vemos en Insolence que publicitaba Hilary Swank en esa botella que parece un platillo volador o el último producto Guerlain, Mon Guerlain que como su promotora Angelina Jolie es atractivo, pero artificial.

Mon Guerlain es un perfume de marcas. Los ingredientes deben tener lavanda provenzal (no se vale la de tu patio), vainilla tahitiana y Jasmín africano. ¿Qué hay de malo en el jazmín de España (que ahora algunos delincuentes llaman ‘jazmín catalán”)?

Inclusive el exquisito Le Petite Robe Noir, que es el que más se les acerca a los productos originales (hasta copió el envase típico) cae en esas ensaladas de fruta: bayas, cerezas, almendras y regaliz. No me malinterpreten, son buenos perfumes, pero no se parecen al producto Guerlain.

La Casa Guerlain ha estado perfumando a las latinas desde siempre a juzgar por esta publicidad retro. Mi consejo es que en vez de probar los nuevos perfumes de Guerlain, busquen los aromas del ayer. Aunque reformulados conservan el toque mágico peculiar.

Por eso les voy a reseñar L’Heure Bleue, La Hora Azul, uno de los ejemplos de Guerlinade por antonomasia. Tuve la suerte de que mi hermano me regalase un frasco en mi último cumpleaños. Aunque han tratado de crearle otras botellas, este viene en la original, igual a la de Mitsouko, un frasco grueso, cuadrado, masculino, pero que en su parte alta se vuelve mujer, con curvas como busto femenino y esa tapita en forma de corazón invertido.

L’Heure Bleue ha sido el perfume tradicional de muchas famosas. Sobre todo, de actrices que lo han usado desde Ursula Andress hasta Julia Roberts. Una peculiaridad es que las madres lo heredan a las hijas. Bianca Jagger, nuestra Latina de Ayer por excelencia, se lo pasó a su hija la diseñadora Jade Jagger que hoy lo usa. Tal como lo usa la actriz Sarah Biasini en recuerdo de su difunta madre Romy Schneider.  ¿Y se acuerdan de esa mesita colmada de frascos de perfumes que vimos en esa escena de “The Crown”?  Seguro que L’Heure Bleue estaba ahí. Se sabe que la Reina Isabel ha usado esa fragancia que fue la favorita de la Reina Madre.
(Netflix)


Abrir la botella de L’Heure Bleue y oler el perfume es viajar a mi pasado más remoto. Un golpe de elegancia, un olor tibio a organza, que me recuerda las enaguas de mi madre. Esas enaguas con varillas, almidonadas que se usaban bajo las faldas para dar impresión de miriñaque, esas que usaba la Betty Draper en “Mad Men”. Es un olor que asocio con la Viña del Mar antigua, con señoras yendo a desfiles de moda en el O’Higgins, o tomando té en Mirabel.

Tal vez sea más antiguo, tal vez sea un olor a Santiago, a la tienda de la Tía Elvira. ¿Será que ella, mi hada madrina, lo usaba? Es un olor azul, Jacques Guerlain intentó encapsular el crepúsculo en ese frasco. Por eso es un olor de flores con color de un atardecer: violetas, iris, heliotropo azul.

Estoy muy contenta de haber encontrado una serie de anuncios publicitarios de los 70 (yo los vi en la revista Gourmet) que mucho contribuyeron a mi fascinacion con la perfumeria de Guerlain. Mi favorito es este de un poilu que en medio de la Gran Guerra, en un atardecer en La Tierra de Nadie, recuerda el perfume de la amada la que le escribe,  tal vez,  una última carta.

No huelo la famosa combinación de anís y sándalo. La bergamota y el clavel brillan por su ausencia. Pero hay una oferta exótica muy escondida.  ¿Quizás orquídea?  Por ahí siento un poco el neroli (azahar de naranjo amargo) y si, después de un rato, mi nariz es asaltada por el clavo de olor, la promesa picante de una noche de aventuras que sigue a la hora azul.

Se me ocurrió perfumar mi almohada y a mitad de la noche desperté envuelta a un aroma a un tazón de espumoso chocolate mexicano, era la vainilla que se desperezaba. Solo por haber creado L’Heure Bleue es que la familia Guerlain se ha ganado el Cielo. Pero, en serio, si quieren invertir un poco más de dinero prueben las fragancias clásicas de esta mágica firma.




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