Mostrando entradas con la etiqueta Angélica María. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Angélica María. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de abril de 2019

Voces Latinas del Ayer: Enrique Guzmán (I Nace una estrella)



Había esperado hablar de Enrique Guzmán antes de las bioseries de su ex y de su hija, pero ni modo. Se me adelantaron y hablar hay que hacerlo. Tanto “Silvia frente a ti” como “La Guzmán” pueden confundir a nuevas generaciones, o a gente que nunca ha seguido la trayectoria de la música pop latina de los 60, pero la verdad es innegable. El Señor Enrique Guzmán puede que no sea un señor, que sea un ser humano poco recomendable, pero El Maestro Guzmán es una institución, un pionero del rock and roll (cuando este solo hablaba inglés) no solo en México sino en America Latina.

                                               El Twist (1961)
Hacer esta semblanza, tras la bioseries de Silvia Pinal, resulta tarea ingrata. A pesar de que lo disfrazan de “Felipe” todos saben de quien se trata y ver sus “hazañas” en pantalla no ayuda a limpiar la reputación de Kike de violento y golpeador. El mismo lo ha reconocido. Pero en esta ocasión quiero hablar del impacto de Enrique Guzmán como cantante, de su trayectoria pre-Silvia Pinal, de sus días en que todas las adolescentes del continente soñaban con el y cantaban sus canciones y de la influencia que tuvo en su momento en el rock latino.

                                           Oye (Adler-Ross, 1962)
Pero también hay, como en cada semblanza, un intento de encontrar la verdad, porque todo juicio exige dos versiones de los hechos. Hemos visto en reseñas anteriores que la verdad mediática—la creadora de leyendas blancas y negras— suele jugar con hechos históricos. Eso también ocurre en este cuento. He visto un video adulterado de una entrevista de Enrique Guzmán en la cual una edición caprichosa hace parecer que hablara mal de su amigo Juan Gabriel. También he escuchado una grabación casi ininteligible de  Alejandra Guzmán diciendo que haber visto a su madre con los ojos en compota marcó su vida. La ausencia de información cronológica no ayuda a contextuar esa grabación y eso se ha vuelto un lugar común en este cuento.
Enrique y Alejandra Guzmán

En “La Guzmán” reiteradas veces dicen que Viridiana Alatriste falleció en 1982, fue en 1984; aun en su autobiografía Silvia Pinal es vaga con fechas; y en su bioserie el matrimonio con Kike parece haber sido foco de conflicto desde el primer día, cuando en varias ocasiones la Señora Pinal ha declarado que los problemas comienzon a partir de 1972 coincidiendo con un periodo de decadencia en la carrera de Enrique Guzmán.

Menciono esta grabación de Alejandra porque es la que muchos creen ser la primera confesión sobre la violencia domestica que presenció en su infancia. No, señores, Alejandra habló (sobria) sobre este tema en un programa de televisión, por allá por el 2006. No sé qué efecto haya tenido en ese entonces, ni he podido encontrar ese programa. Tal como no encuentro el lugar donde Enrique Guzmán hablara sobre las infidelidades de Rocío Dúrcal. Al menos en este segundo caso, en su respuesta a Junior, Enrique dijo que el cantante-bailarín debería pedirle disculpas su difunta esposa puesto que si Rocío había sido infiel era empujada por el abandono e infidelidades de su marido (reconocidas en la autobiografía de Junior) y que el mayor error de la Reina de las Rancheras fue no divorciarse.

Esta semblanza intenta ser puntual en lo que se refiere a fechas y contextos. Más que una ficha biográfica del Maestro Guzmán es también un vistazo a la esfera de su primera cónyuge, Silvia Pinal, y de su hija y heredera musical, Alejandra Guzmán. Es por eso también que ha quedado larguísima y he tenido que dividirla en dos partes. Como siempre, lo mejor se ha quedado en el tintero.


                                                    Presumida (Samwell, 1961)
Vamos a comenzar desde el principio desde el nacimiento de nuestro astro. La primera controversia sobre Enrique Guzmán surge a raíz de su nacionalidad. Aunque de padre poblano y madre guanajuatense, Enrique Alejandro Guzmán Vargas nació en Venezuela en febrero de 1943. A pesar de que sus padres inmediatamente lo inscribieron en la embajada mexicana, yo recuerdo   en la época en que ganó El OTI, a gente que acusaba a  Enrique Guzmán de no ser mexicano.  Igual ahora,  aparte de gritarle “homófobo” y “golpeador”,  también lo tildan de “extranjero”.


                                             El Mar (Charles Trenet, 1961)
El caso es que al cantante eso siempre lo tuvo sin cuidado, aunque mantenga un buen recuerdo del lugar que lo vio nacer. En el 2017 en una entrevista telefónica, Enrique además de condolerse de lo que la dictadura de Maduro ha causado al pueblo venezolano (al que describió como “gente muy luchadora”) también habló de su nacimiento en El Valle, cerca de Caracas.
"Yo nací por la casualidad de la vida, no en Caracas, sino en un pueblo cercano, El Valle. Y me siento orgulloso de ese país y de qué pues a mi madre se la haya ocurrido que naciera ahí, porque así lo dictó la naturaleza.

A lo que se refiere es a que nació en casa y con partera porque su madre hizo mal las cuentas. En vez de irse a México a dar a luz, el parto la encontró todavía en su propiedad, la Quinta Janitzio en el Valle que hoy es parte de Caracas. Para el nacimiento de Enrique su familia llevaba ya ocho años en Venezuela donde el padre de Enrique tenia una empresa de construcción.


                                       Mangos (Wayne-Libbey, 1961)
Enrique vivió doce años en Venezuela para luego regresar junto a su familia a México. Ese mismo año, el niño desarrolló un nuevo hobby, el patinaje. Kike era alumno del Colegio Fray Luis de Zumárraga, institución notoria porque sus alumnos vivían de pinta. Un refugio de Enrique era la pista de patinaje en el Deportivo Chapultepec. Ahí seria en 1957 que conocería a los Hermanos Martínez. A pesar de que había diferencia de edades, congeniaron porque los unía el amor a la música, a sobre todo al rock que todavía no tenía un equivalente latino.

                                        Bailando el Twist con Los Teen Tops
Los Martínez viajaban mucho al otro lado de la frontera y se conocían los hits parades estadounidenses de memoria. Germinaba en su cabeza la idea de crear un grupo música. Kike, que tocaba la guitarra, se entusiasmó con ese proyecto. Así nacieron Los Teen Tops, a los que se les uniría Sergio Martel y Rogelio Tenorio. Al comienzo tocaban en eventos privados, fiestas familiares, etc. pero eso iba cambiar.

                                                ¿Quién puso el Bomp?  (Mann-Goffin, 1961)

Para 1960, Los Teen Top estaban en las radios, aunque sus padres todavía no se enteraban. Al comienzo cantaban en inglés, pero luego Manny Martínez comenzó a traducir las canciones más conocidas del rock del momento. En ese sentido fueron pioneros. Así nacía, el tema más icónico de Enrique Guzmán, “La Plaga” que tiene su propia letra sobre la música de “Oh, Golly Miss Molly” de Little Richard.

                                        La Plaga (Blackwell-Marascalgo-Teen Tops, 1961)

Entretanto Enrique había acabado la preparatoria y se inscribió en la Facultad de Medicina de la UNAM, aunque nunca terminaría la carrea. Los Teen Tops grabaron sencillos y Long Play para Columbia antes que Kike, a sus 17 años, se lanzase como solista en el sello ABC.  Su primer LP contó con la valiosa ayuda del arreglista Chuck Anderson, quien anteriormente había trabajado con la Orquesta de Glenn Miller.

Para entonces había muchos grupos roqueros en México, pero faltaba una voz equivalente a los ídolos de la balada gringa como Paul Anka, Frankie Avalon y Ricky Nelson. Aunque Enrique había comenzado con temas del rock y twists, y quería ser una especie de sucesor de Ritchie Valens (quien fuera el primer roquero latino) acabó siendo una nueva versión más juvenil de Frank Sinatra de quien también cantaría covers.  Un ejemplo es “Mamselle” que Frankie grabara en 1947.


                                              Mamselle (Goulding-Gordon, 1961)
El primer éxito como solista de Enrique es lo que se conoce como una loa al suicidio, curioso viniendo de un artista que siempre ha confesado su miedo a la muerte. Hablamos de la archifamosa “Adiós mundo cruel” que había grabado James Darren en 1960, y que después de la de Enrique, tendría versión italiana con la voz de Pepino Di Capri.

                                           Adiós Mundo Cruel ( Shayne, 1962)

Sus críticos dicen que Enrique (y todos en esa primera ola rocanrolera mexicana) solo cantaban traducciones y no tenían creatividad. No se fijan que, comparando las letras, las canciones cambian de sentido al ser traducidas. El mejor ejemplo es Miss Molly, un subversivo himno a los encantos de una prostituta, que se transforma en la más sana “La Plaga” que es una invitación al baile desenfrenado y a una chica cuyo mayor merito es su manera de bailar.

La idea del baile como una virtud en la mujer se refleja también en otro recordado exitazo de Enrique Guzmán, “Popotitos”, el cuento de una feúcha flacuchenta (“A Miss Universo no va a llegar”) que enamora con su baile “que da pavor”. De alguna manera estas traducciones comienzan a ser un referente de la vida social de los jóvenes mexicanos, y expresan sus sueños, sus intereses, sus expectativas.

                                        Popotitos (Larry Willias-E. Guzmán, 1962)

Escuchando las voces de sus “rivales “Alberto Vásquez y César Costa entonar baladas románticas es cuando uno cae en que la voz de Enrique Guzmán era perfecta para ese género, más fresca y versátil puesto que podía cantar tanto un alocado twist como un tema romántico anglo, como las versiones más melancólicas de Bobby Solo, su equivalente italiano, o algún éxito de bossa nova tan de moda en esos primeros años de la década sesentera.


                                         Una lágrima en la mejilla (Lunero-Mogol-Manzanero, 1965)

Inclusive era capaz de cantar temas clásicos de la era del swing como la “Mamselle” que puse arriba, “Begin the Beguine” que grabó una versión en 1989, y su primer disco de solista traía una adaptación de “Again” que, aunque escrita por Dorcas Cochrane en 1948, había sido reflotada en ingles por Ricky Nelson en 1961.

Usando como trasfondo la melodía de Lionel Newman, Enrique le da a esta (que yo considero una de las cinco canciones mas lindas que se hayan escrito) una letra que se acerca la de Cochrane, pero también un sentir muy latino, muy personal. Me gusta más esta versión que la traducción que cantara Ana Maria González en 1950.

                                                 Tal vez (Cochrane-Newman, 1961)
Otra razón para que Enrique sobresaliese fue su actividad en el cine. Por primera vez, México tenía un cine juvenil y Kike era el gran galán. Ayudaba su buena presencia, su aura de niño bueno y bien parecido (mal que mal comienza a cantar cuando todavía es un adolescente con cierto aire inocente y clean cut).
                                                            Kike a los 18 años cuando ya era una estrella en ciernes.

 Se vale mencionar que poseía cierto sex-appeal pubescente. Enrique quien (según Rosalba, su señora actual, que le ha sacado sus trapitos al sol en esta excelente mini biografía) perdió su virginidad a los 16 años, era mujeriego desde jovencito y muy coqueto.  Como diría su exnovia Angelica María:” a él siempre le gustaron “las niñas malas””.

                                              Dame (Breedlove, 1965)
Pero esa sensualidad se combinaba con una inocencia infantil que apelaba tanto a las adolescentes como a sus madres. Se le veía como el hijo o sobrino, hasta el nieto de toda familia, un poquito rebelde, pero con buenos principios. Sobre todo, exudaba optimismo que es lo que mas gustan los mayores de los chicos. Era el nene capaz de poner a bailar twist a la mismísima Doña Libertad Lamarque.

                                                      Oye Niña (Lee1963)

En su primera cinta “Twist, Locura de juventud” Kike pone a bailar a Rosita Arenas, una joven “avejentada” que es parte de una liga (y existieron) que quiere acabar con el twist.

                                               Locura de Juventud (trailer)
Para los medios de entonces, Enrique era la contraparte masculina de Angelica Maria por lo que fue una delicia cuando los cantantes se hicieron novios. Enrique y Angelica comenzaron a filmar juntos y sus películas fueron todo un éxito. Curiosamente, no había celos por parte del público. La mayoría de las jovencitas se identificaban con Angelica Maria y a través de ella vivían la experiencia del romance con Kike.

Por casi cuatro años fue la pareja preferida del público, pero la inmadurez e irresponsabilidad de Enrique acabaron con la relación, aunque han seguido siendo amigos hasta hoy. Una razón más para que el romance no prosperará era la ocupada rutina de ambos. Enrique combinaba presentaciones, grabaciones, filmación de películas y giras por la República Mexicana y el extranjero donde cada vez se hacía más famoso. Yo recuerdo haber asistido a un concierto de él por allá por 1964 que era la época en que andaba en un tour por Sudamérica.

                                         Yo te amaré toda la vida (Bernard-Rossi-Valdes, 1961)
Aprovechando giras internacionales, Kike filmó varias películas en Sudamérica como “Nacidos para cantar” en Argentina y “Fiebre de juventud” en Ecuador. Pero la gran sorpresa es el éxito que Enrique Guzmán alcanzó en la Madre Patria. En 1964 viajó a Madrid para recibir un disco de oro que entregaba el Ministerio de Información y Turismo, honor que hasta entonces solo recaía en en cantantes de habla inglesa.


                                             Muchacha Bonita (Algueró, 1964)

El éxito del cantante lo llevó a ser contratado para filmar junto a la cantante mas famosa del momento, Rocío Dúrcal.  “Acompáñame” sigue siendo mi película favorita de Enrique Guzmán, tal vez por la química que existe entre sus protagonistas. En su momento se habló de romance entre ambos. Rocío siempre lo desmintió, Enrique no tanto. Hasta comentó que habían compartido un beso en un elevador.

 Lo cierto es que hubo una estrecha amistad entre ambos. Kike lloró la muerte de la ‘reina de las Rancheras” y como muestra de luto esa noche en un concierto no incluyó “Acompáñame” que siempre ha sido parte de su repertorio. Recientemente, Enrique Guzmán reveló que siempre estuvo enamorado de Rocío Dúrcal, pero nunca se lo confesó.

                                                      Acompáñame (1966)
Así llegamos a 1967 cuando comienza lo que podría denominarse la “etapa oscura” de Enrique Guzmán que, para bien o para mal, está asociada con Silvia Pinal. En estos últimos tiempos hemos escuchado muchas versiones contradictorias sobre una pasional relación que devino en violencia interfamiliar y una guerra que, a pesar de sus treguas, sigue batiéndose entre ambos divos.

                                             El día vendrá (Hilliard-Garzón-Guzmán, 1967)
Lo mas curioso de las discordancias sobre los hechos ocurridos durante el matrimonio Guzmán-Pinal es que no solo se desmienten entre sí, no es solo que Enrique diga algo y su ex lo refute (y viceversa), es que las estrellas se auto contradicen. Algo natural en personas de edad mayor que muchas veces no pueden recordar hechos del pasado con la claridad de alguien mas joven. Incluso ambos en medio de sus entrevistas salen con un “¿Y cómo fue?” “¿y yo que dije?” que ya parecen El Chapulín Colorado.

Se entiende, hablan de algo que les ocurrió hace medio siglo. Ambos se consideran víctimas de los sucesos pasados y subconscientemente ambos manipulan sus recuerdos. Yo creo que Enrique si golpeó a Silvia y más de una vez. El si recuerda haberle dado una madriza, de la que hoy dice arrepentirse, pero asegura de que se trata de un hecho único que tuvo lugar en 1973.

 Silvia ha dicho en entrevistas y en su autobiografía del 2015 “Esa soy yo”, que, de jalones y empujones, Enrique pasó a los golpes que en ocasiones la dejaron con marcas en el rostro.  Ella asegura que esta etapa ocurrió pasado el año 72, pero la bioserie pone a un Enrique (alias “Felipe) descontrolado que desde el primer día golpea, veja y agrede física, verbal, y hasta sexualmente a su mujer.
Gonzalo Guzmán como Felipe e Itati Cantoral como Silvia

 El hecho es que Kike tiene mal carácter, estaba pasando por una etapa difícil, incluso había problemas de salud de los que nadie ha hablado, y más encima se metía cocaína. Ósea el terreno estaba preparado para maltrato a la esposa, algo que tristemente es parte de una realidad latina que todavía existe y se calla, y más aún en los 70.

Me ha sorprendido que la versión de Silvia Pinal de la ordalía sufrida a manos de Enrique Guzmán sea idéntica (hasta el asunto del revolver) a lo vivido por La Doña en su matrimonio con el Maestro Agustín Lara. No estoy acusando a Doña Silvia de apropiarse de una tragedia ajena, sino que ahí se ven perfiles parecidos: grandes músicos cegados por celos y drogas que recurren a la violencia como desahogo.

Pero vamos a ver como comenzó este amor Apache. En 1966, Enrique Guzmán estaba en la cúspide de su carrera como cantante, como actor, era un ídolo internacional y a los 23 años estaba guapísimo. Silvia Pinal, gran estrella del Cine de Oro había (sin dejar el cine) trasladado su talento a la pantalla chica donde tenía un exitoso programa de variedades al que invitó a Kike.


                                       Alguien a quien amar (Gimbel-Valle, 1967)
Todo ese cuento del encuentro en un bar, la cantada juntos y que Enrique hubiese estado enamorado de Silvia de adolescente, han sido decoraciones de la trama de la bioserie. Lo cierto es que Silvia y Enrique se conocen en el programa y fue un flechazo inmediato y mutuo. No romántico, pero si pasional porque hablamos de dos seres muy carnales. Enrique quedó deslumbrado con la belleza de una mujer-leyenda, y que Doña Silvia no se nos haga de la boca chiquita, Kike tenía lo suyo.

Según ambos cuentan se la pasaron platicando toda la noche y acabaron desayunando juntos. Silvia ha contado que el cantante manilargo no paraba de tocarla. Le creo que haya temido a una relación con un chico al que le llevaba doce años (no diez como cuenta ahora) y con pésima reputación, pero también ha de haberse sentido halaga y no era inmune a los atractivos Guzmán.



La Señora Pinal ha contado tres cosas de esa etapa, una falsa, dos verdaderas. La falsa es que a Enrique no le iba bien en su carrera. ¡Mentira! Estaba haciendo cine como loco, a un paso de su último gran éxito “Teresa”, grabando Lps, hasta había hecho teatro. Volvía de España donde era ídolo. Lo que pasa es que, si miran la serie, todos los maridos de la diva son retratados como inútiles, mantenidos,  que viven a la sombra de ella. Yo creo que el gran problema de Silvia y Enrique es que eran astros gigantes, con egos gigantes que chocaron entre si provocando celos sentimentales y profesionales.

                                         Teresa (Endrigo-Gil, 1967)
Dona Silvia también ha contado que Enrique andaba bajoneado porque a su padre el Ingeniero Guzmán Esparza le había ido mal en los negocios. De la preocupación, el cantante llegó a enfermarse y según cuenta la diva, ella lo cuidó. De pequeña le pregunté a mi Ma que, como Kike, tan lindo, había dejado a Angelica Maria por una “vieja”. Mi madre (que idolatró a Silvia hasta la muerte de Viridiana) me dijo que no le dijera “vieja”, que era una mujer guapísima y famosísima, que Enrique y Angelica estaban hace rato distanciados, y que la Señora Pinal había apoyado al cantante en un momento en que el estaba malito de salud.

Yo creo que eso es lo que Enrique Guzmán vio en Silvia Pinal, alguien que lo iba a “apapachar” siempre, cuando era ella la que estaba para que la consintieran y si no mimaba a sus hijas menos iba ser mamá de su marido. Pero bueno, después de unas vacaciones juntos en Acapulco, Silvia descubrió que le había fallado la píldora… y aquí hay algo que no me cuadra.


                                           Contigo en la playa (Mogol-Fidenko-Finkel, 1965)
Silvia Pinal era una adulta, responsable, independiente, sabia en el manejo de su carrera y de su persona. Lo normal es que hubiese arreglado ese asunto de acuerdo con su decisión, sin involucrar al mocoso que, según ella, era un romance de paso. En cambio, buscó a Enrique y le contó que iba a abortar. El bien pudo salirse del asunto, pero prefirió casarse y eso porque ya se sentía enamorado de ella y creo que ella quería también que la relación fuera estable.

Silvia Pinal y Enrique Guzmán se casaron en Cuautla, donde ella filmaba “Maria Isabel”. Alejandra nació en 1968, en 1971 nacía su hermano Luis Enrique. Doña Silvia ha sido enfática: desde su matrimonio hasta 1972, ella y Kike tuvieron una relación hermosa. Es a partir de ese año fatídico que las cosas comienzan a ir mal.
Loa Guzmán Pinal con sus hijos a comienzos de los 70

Entre 1967 y 1972, Enrique no deja de grabar, Además de “Teresa”, en 1967 graba la versión original de la magnífica “No” del Maestro Armando Manzanero., pero le da un descanso a los tures y a las presentaciones, tal vez para dedicarse mas su familia.

                                         No (Armando Manzanero, 1967)
Lo que si no para de hacer es cine. Hace filmes que traen nuevas canciones. Mi musical favorito de ese entonces es “Sor Yeyé” con Hilda Aguirre, una versión muy libre de La Hermana San Sulpicio de Armando Palacio Valdés.

Para demostrar que solo existía amistad entre ellos, Enrique y su ex Angelica Maria filmaron en 1969 “Como perros y gatos”. En 1971, Kike le va a una onda más versátil y filma la única cinta ‘seria” de su carrera. Se trata de la co-producción "Alien Terror",  un filme de terror genero muy de moda en México de entonces, junto a la leyenda Boris Karloff. En 1972, protagoniza junto a su esposa la comedia “Como hay gente sinvergüenza”.

Silvia y Enrique no solo fueron pareja romántica, también lo fueron profesionalmente. Silvia Pinal se había instalado en la televisión, en 1968 protagoniza su primera telenovela, una de esas joyas históricas de Don Ernesto Alonso “Los Caudillos”. Enrique la sigue un año más tarde con una aparición especial en “Una plegaria en el camino”.

Pero es cuando están recién casados que a la pareja se les ocurre producir un tipo de programa que se parezca al exitoso “The Sonny and Cher Hour” que causaba furor en la Unión Americana. En ese programa “Silvia y Enrique” es cuando presentan a Alejandra en público.

El programa, como su equivalente anglo, es una amalgama de sketches cómicos (Enrique y Silvia son magníficos comediantes) y canciones muchas a dúo. En ese tiempo, Enrique y su esposa graban un disco de duetos.

Para ese programa que Enrique crea un personaje icónico “Bartolo Taras” que pronto se convierte en un referente para el público. A pesar del éxito, el show acaba en 1972, propiciando una llorosa despedida de la pareja protagónica y una reunión de los hijos de Silvia (mas una Stephanie Salas bebé).

En la segunda parte de esta semblanza los llevaré a explorar la “Leyenda Negra” de Enrique Guzmán, pero también como consiguió reinventarse, tanto en la comedia musical, como en el rock de nostalgia, o lo que Alejandra Guzmán denomina irreverentemente “rucanrol”.

lunes, 17 de diciembre de 2018

Voces Latinas del Ayer: Angelica María



Fue actriz infantil del Cine de Oro. Cuando creció, su voz creció con ella convirtiéndola en La Novia de la Juventud, la estrella femenina del rock-n-roll mexicano. Sus telenovelas y sus canciones la transformaron en “La Novia de México”. Fue pionera de la balada ranchera y en su madurez conquistó el teatro musical. A sus 74 años sigue vigente y activa demostrando que Angélica María es la voz de ayer y hoy.

Cuando instauré esta sección de “Voces Latinas del Ayer” no tenía claro los parámetros. El resultado ha sido abarcar todo contenido entre 1920-1990, ósea toda la música que gozaron las latinas en esas décadas.  Hasta ahora me concentré en cantantes de bolero, ¿pero ¿qué ocurrió con la música de nuestro continente a fines de los 50 e inicios de los 60? ¿Hubo astros contemporáneos de Elvis y Chubby Checker?

Tal como puedo mencionar media docena de cantantes chilenos de ese tiempo, estoy segura de que cada nación latinoamericana los tuvo/tiene, pero buscamos voces que crucen fronteras. Tras largas investigaciones, la conclusión es que solo en México hubo (¿nos atrevemos a llamarlos rockeros?) solistas en los 60 que se hicieron conocidos en todo el continente. Sus nombres siguen sonando: Enrique Guzmán, César Costa, Alberto Vásquez, etc. y entre tanto nombre varonil surge la voz femenina de Angélica María.

                                             Paso a pasito (Armando Manzanero, 1962)
Nace una estrellita
Hablar de ella es embargarme de Deja Vu. ¿Cuántas veces no escribí profesionalmente sobre la Novia de la Juventud?  Eso sí, siempre haciendo hincapié en su carrera en las telenovelas Hoy quiero hablarles de su música que hizo su nombre famoso en toda America entre 1960 y 1980. Ya es un ser legendario, pero en un momento fue una combinación de Sandra Dee y Connie Francis para los latinos.

                                      Yo que no vivo sin ti (Donaggio/Pallavicini, 1966)

Creo que, hasta Lucero, México no ha tenido una cantante de esa fama, y como a ella, la carrera telenovelera de Angélica María ayudó a mantenerla en la cúspide. A través de esta semblanza, las comparaciones con Lucero aumentarán. Después de todo ambas son actrices-cantantes, Teen Idols, reinas de telenovela, y ambas comenzaron sus carreras en la infancia.
Angélica María junto a Lucerito y La Vale

Angélica María Hartmann Ortiz nació un 27 de septiembre de 1944, en Nueva Orleans. Su padre Arnold Hartmann era un musico de swing que en 1943 se casaba con la mexicana Angélica Ortiz Sandoval. La pareja se divorció en 1949, y las Angélicas regresaron a México a vivir con la abuela y las tías de la niña. Así comenzaba la existencia entre mujeres de Angélica María que ha repercutido en su personalidad dotándola de firmeza de carácter y seguridad en sí misma.

                                              Frente al mar (1964)
Fue su tía, Yolanda Ortiz, quien la presentó con el productor Gregorio Wallerstein que estaba buscando un niño para su película “Pecado” (1949). Al ver a la niña, se disculpó, pero estaba buscando un varoncito. Al oírlo, la pequeña insistió en que le cortaran el cabello y la vistieran de hombre. Lo hicieron y el resto es historia.
Angélica en sus inicios en el cine

Entre 1949 y 1958, la pequeña actriz actuaria en mas de una docena de filmes junto a  figuras del calibre de Elsa Aguirre, Arturo de Córdova, Marga López y Miroslava.  En 1956, Angélica actuó junto a Pedro Infante, en “Los Gavilanes”. El ídolo le pronosticó que también llegaría a ser una estrella, porque, tal como él, ella hablaba con los ojos.
Con Pedro Infante en "Los Gavilanes"

No estaba muy errada la profecía. El año anterior, Angélica María había debutado en las tablas con La Mala Semilla de Maxwell Anderson. El escalofriante retrato de una niña asesina le había ameritado un premio de los críticos de teatro.
En Semilla de Maldad (1955)

 La adolescencia encontró a Angélica María actuando en su propia serie “La Pandilla”. A través de cuatro películas interpretó a La Cachuquis y además de actuar, cantaba y bailaba. Aunque el teatro, el cine, y hasta la telenovela, la tenían ocupada, se le había metido en la cabeza ser cantante profesional.
                                                 La Cachuquis (1959)
Novia de la Juventud/Novia de Enrique Guzmán
En México es La Era del Twist, ya se perfilan los astros de esa etapa: Enrique Guzmán, Alberto Vásquez, César Costa y Johnny Laboriel. También están los Hermanos Carrión y Manolo Muñoz, pero todavía no hay una cantante, a pesar de que Julissa intenta hacerse un espacio con la escandalosa y erótica “Ven cerca”.
                                                 Julissa "Ven Cerca"
Esto cambia cuando en 1962, bajo el padrinazgo de Armando Manzanero, Angélica graba su primer LP con temas que se volverán hitos de la música rockera como “Edie, Edie” y “Puré de Papas”.

                                                    Edie, Edie (de Doddie Stevens , 1962).

Pero Angélica no solo canta lo que entonces se conocía como “Onda Yeyé” sino que también le hace a la balada romántica, un género diferente del bolero y que tiene influencia de la música italiana de cantantes de esa época como Mina y Gigliola Cinquetti. En México las mujeres cantaban boleros o rancheros. Así que en eso también fue pionera. De ese entonces les paso la que considero su segunda mejor canción “Siempre Sola”.

                                           Siempre sola (Lolita de la Colina, 1962)

Angélica María se vuelve un nombre reconocido en México. Tiene tremendo arrastre entre el publico joven lo que le acarrea el apodo de “Novia de la Juventud” aunque todo el mundo sabe que es novia de su contraparte masculina, Enrique Guzmán. Los medios gozan con esta pareja. Angélica y Enrique serán novios por casi dos años y filmarán tres películas: “Mi vida es una canción” (1963) Vivir de Sueños (1964) y “Mi Alma por un Amor” (1964).

De “Mi vida es una canción" les dejo un trio de Angélica, Enrique y Begoña Palacios “Amame” y un dui de Enrique y Angélica de la misma canción pero medio siglo más tarde.

Es un romance muy romántico, pero como dicen los mexicanos “de manito sudada”. “Yo era niña buena” dirá Angélica en una entrevista, y Enrique se iba “con las niñas malas”. Habrá muchas peleas antes del gran truene.

En los últimos años, Enrique, que ya se sabe es más deslenguado que su hija, ha dicho que fue Doña Angélica Ortiz quien los separó considerando que ambos eran muy jóvenes y que Enrique era inmaduro e irresponsable. Angélica ha negado esta versión diciendo que su madre siempre le dio libertad de elegir.

Para Angélica María el fin de su noviazgo no resulta tan traumático, considerando que su estrella sigue en auge. Con éxitos de Luis Demetrio, y sobre todo del Maestro Manzanero, se está haciendo un nombre en el continente. Se va de gira por America Latina. En 1966 viaja a España donde obtiene un rol en el filme “Fray Torero”, pero las cosas no le van tan bien en la Madre Patria, puesto que allá ya tienen una mega estrella, Roció Dúrcal, cuyo estilo es muy parecido al de la mexicana.
Rocío Durcal y Angélica María



                                       Pobres Besos Mios (Armando Manzanero,1964)

Angélica retorna a su patria donde su fama está incólume. Ya no se la llama “la Novia de la Juventud” sino “La Novia de México”, título que también recibirá Lucero. Sus éxitos musicales continúan con grabaciones de temas traducidos como “Brebaje de Amor”  (Love Potion Number 9) y el tema de los Beatles “Here, There and Everywhere”.

                                                 Aquí, Allá y en todas partes (Lennon & McCartney, 1967)

En el ámbito sentimental, Angélica demuestra haber superado su romance con Enrique. Años después reconocerá que sostuvo romances con Héctor Bonilla (al que describe como maravilloso), y Fernando Lujan a quien conocía desde el Cine de Oro en el cual ambos se habían iniciado como actores. Pero Angélica añadiría que para ella eran niños en traje de Superman, que al quitarse las capas pasaban a ser hombres inmaduros.
Con Fernando Luján en "5 de chocolate y uno de fresa"

Estrella de cine
Angélica María está creciendo en todos sus aspectos. En 1968, protagoniza junto a Julio Alemán “Corazón Salvaje” de Caridad Bravo Addams. A pesar de que existía una versión fílmica (con vestuario moderno) del ‘52 y en 1966 se habían hecho versiones para televisión en Venezuela, Puerto Rico (con Braulio Castillo) y en México (con Enrique Lizalde y Julissa), esta sería la versión más famosa y recordada, solamente opacada por la telenovela de 1993.


En la imaginación popular la imagen de “Santa” Mónica, la novicia que reforma al contrabandista y pirata Juan del Diablo quedará asociada con Angélica María que, en un filme, donde no canta, deja la evidencia de su poder actoral. A mi parecer, esta es una de las tres mejores cintas de la cantante y la única que no es comedia.

Sin embargo, ese mismo año, Angélica filma la considerada por críticos como su mejor filme “Cinco de fresa y uno de chocolate”.  En ella, demuestra su madurez como actriz y cantante que intenta dejar atrás su imagen de “niña buena”.

El filme es un proyecto familiar. Es producido por Doña Angélica Ortiz y dirigido por Carlos Velo, su segundo marido. El libreto es un trabajo en conjunto de Velo y de José Agustín, este último también es responsable de escribir las canciones. Siempre se ha rumorado que hubo un romance entre Angélica María y Agustín. Ella reconoce que “hubo algo”, pero no quiere hablar de eso ni siquiera en su autobiografía “Angélica María: La Novia de México” publicada en el 2010. La razón es que José Agustín era casado.

El filme, que hoy es de culto, fusiona comedia picaresca con sátira social; está lleno de alusiones a la cultura pop del momento; y cambia la imagen de la actriz-cantante. Esperanza es una niña inocente, criada en un convento. Temiendo al desconocido mundo exterior, Esperanza decide profesar. Su único pecado es la gula que la lleva a consumir unos hongos todavía verdes. Sufre una intoxicación que le cambia la personalidad.

Ahora convertida en la desenfadada Brenda, de micro mini y muy pintarrajeada, irrumpe en una mansión donde se celebra una fiesta de la alta sociedad. Tras entonar lo que se llamaría entonces una “canción protesta” en la que se burla de la hipocresía del medio, Brenda seduce y recluta a cinco de los invitados que la acompañarán en un viaje de pequeños delitos.


Después del éxito de esta cinta, la cantante vuelve al teatro cosechando éxito como Charlotte Corday en Marat/Sade. Le ha quedado el gusto por las canciones protestas e incluyo un par de ellas en sus próximos discos, pero Angélica alterna su nueva etapa con comedias románticas. En 1969, viaja junto al Maestro Manzanero, de quien es musa, a Buenos Aires a filmar “Somos Novios” junto al ídolo argentino Palito Ortega.
Cn Palito Ortega en "Somos Novios"

Los 70 traerán nuevos desafíos a Angélica que se acerca a su tercera década con una fama que crece diariamente. En el ámbito sentimental ha iniciado una “relación adulta” con el comediante Alejandro Suarez que durará cuatro años. En 1971, Angélica filma “La verdadera vocación de Magdalena” otro de sus grandes filmes.

Magdalena es una secretaria reprimida que vive con Zoila (Carmen Montejo), su dominante madre. En una fiesta conoce al musico pelilargo llamado Emeterio. “Eme” es interpretado por Javier Martínez del Campo, primera guitarra y fundador de la banda de rock psicodélico “La Revolución de Emiliano Zapata”.   Cuando Magdalena se conduele por seguir viendo virgen a su edad, el musico ofrece ayudarla. Ambos terminan en casa de la chica y en la cama, pero son sorprendidos por Zoila que los obliga a casarse. El matrimonio va de mal en peor, debido a las intromisiones de Zoila.

Aparece Armando, un ex de Magdalena, que es millonario y quiere volver con ella, pero Eme se niega a concederle el divorcio. Cuando sus esfuerzos por matar al yerno fracasan, a Zoila se le ocurre un plan. Magdalena se hace pasar por Irene, su desinhibida hermana, que acaba de llegar de Hollywood. La idea es que Irene seduzca al cuñado y así lo puedan acusar de adulterio.

A Eme se le ocurre llevarse a la cuñada al legendario Festival de Aranvaro, en Valle de Bravo. Curiosamente, La Revolución de Emiliano Zapata no participó en ese histórico festival de rock, pero el filme si los pone en medio de ese Woodstock mexicano. Irene/Magdalena canta con ellos el tema “Again” que tuvo tanto éxito que muchos creyeron que la Novia de la Juventud se dedicaría a ese rubro.

El filme acaba con Magdalena descubriendo su verdadera vocación: la cantada. Abandona a su madre y se une a Eme para vivir juntos (y con los otros miembros de la banda) un amor libre. Este seria el ultimo gran filme de Angélica María, y el fin de sus experimentos cinemáticos. En 1971 iba a encontrar un nuevo campo donde desplegar sus dotes histriónicas, la telenovela.

Angélica María Viene a Casarse
Desde 1960, la cantante había filmado una media docena de teleteatros, muchos en calidad de protagonista. Ahora estaba a punto de revolucionar el género con el primer culebrón que pondría a México en los televisores de toda America Latina.

No existía Televisa, pero si existía Don Ernesto Alonso. De la Argentina se trajo un libreto de Delia García Márquez y se lo presentó a Telesistemas Mexicano. “Muchacha Italiana viene a casarse” tenía varios problemas, era una historia un poco oscura, una protagonista muy alejada de las ingenuas sumisas que protagonizaban los teledramas, más encima contaba con 206 capítulos de una hora cada uno.  En ese entonces las telenovelas mexicanas duraban tres meses.
Valeria y la Gianna

El futuro “Señor Telenovelas” no se amedrentó. El consideraba que esos bemoles eran en realidad ventajas. Los televidentes latinoamericanos todavía estábamos recobrándonos del fenómeno “Simplemente María”. Estábamos preparados para medio año de telenovela si la trama lo ameritaba. Don Ernesto decidió capitalizar el hecho de que ambas historias relataban las experiencias de una inmigrante que llegaba a la gran ciudad a servir. Si María llegaba a Lima del campo, Valeria Donati había cruzado el Atlántico desde Nápoles.
De Napoles a México

Para vincular ambos fenómenos de la telenovela, Ernesto Alonso se trajo al protagonista de “Simplemente María”, a Ricardo Blume, el galán del momento en el Perú. Y como la indómita napolitana, se escogió a La Novia de México, aprovechando su cambio de imagen. La trama fue adaptada por Fernanda Villeli—para mí la mejor guionista de telenovelas mexicana—apoyada por Marisa Garrido; Miguel Sabido quien había escrito las telenovelas históricas de Ernesto Alonso; y el toque internacional se lo dio el argentino Carlos Lozano Dana.

Una razón por la cual las posteriores versiones de MIVAC no han funcionado es porque la trama estaba perfecta para una época en que la clase alta todavía vivía de tradiciones, y donde las clases sociales eran tan definidas. Viéndola hoy con ojos modernos, nos puede parecer un poco sombría, un galán muy antiheroico, capaz de engañar a toda su familia, lleno de soberbia de clase y desprecio por una humilde inmigrante que logra chantajearlo.


 Justamente esta escena en que Valeria y Juan Francisco se conocen y ella se atreve a contarle que posee una carta de una amante suicida que no solo lo arruinaría socialmente, sino que también podría convertirlo en cómplice de asesinato, sigue siendo un buen ejemplo de la capacidad histriónica de Angélica María.

Por último, hay que hablar del tema musical. Ernesto Alonso escogió una canción de Eduardo Magallanes del último disco de Angélica María. Ä mi parecer “¿Adónde va nuestro amor?” será la mejor y más representativa canción de ella. Se convirtió en todo un éxito siendo la primera vez que un tema de telenovela llegaba al lugar más alto del billboard.

“Muchacha italiana” fue un fenómeno tal que ameritó una secuela. La telenovela cruzó fronteras, y convirtió a México en una fabrica del culebrón. El Perú se paralizaba al llegar la hora de la trasmisión. En mi Chile, donde divisiones políticas y desabastecimientos nos tenían en vilo, la telenovela se convirtió en un Valium de sobremesa. Para cuando Angélica María, como parte su tur latinoamericano, paró en Santiago en junio de 1973, la recibimos como si fuera nuestra reina. Se puede decir que Valeria Donati conquistó al continente.

Angélica María no era de las que se duermen en los laureles. Ya estaba en búsqueda de nuevos desafíos. En 1973 se le ocurrió hacer una fusión entre balada y el género ranchero. Eduardo Magallanes la presentó con un joven cantautor de Juárez. Él le escribió a la novia de México su primera balada ranchera Así inicio la amistad y colaboración entre Angélica María y Juan Gabriel.
                                                        Tu Sigues Siendo el MIsmo (Juan Gabriel, 1973)

1974 sería un año muy importante para la cantante. Grabó “Ana del Aire”, también de Fernanda Villeli. Sin ser tan exitosa como “Muchacha Italiana”, le seguiría recaudando fama en la pantalla chica. Angélica alternó las grabaciones de este homenaje a las aeromozas con su retorno al teatro. Ahora decidió probar suerte con los musicales y triunfó con una versión mexicana de la famosa “Gigi”de Colette.


En el ámbito personal, Angélica María estaba soltera, pero no por mucho tiempo. Acabada su relación con Alejandro Suarez, Angélica conoció al musico y comediante venezolano, Raúl Vale. Aunque la estrella contaría que al principio Vale no le había caído bien, pronto comenzaron a salir. A comienzos de 1975, los fans de Angélica María eran sacudidos con la noticia. Se les casaba la Novia de México.

De tal magnitud era la noticia, que la boda fue una de las primeras que Televisa transmitió en vivo y en directo (tal como lo harían con la de Lucero y Mijares, un cuarto de siglo mas tarde). La recién casada pronto se integró al reparto de “El Milagro de Vivir”, una de sus mejores telenovelas y que aprovechó la construcción de la nueva Basílica de Guadalupe para combinar una historia de misterio con el milagro guadalupano.
Con Ana Martin en Ël Milagro de Vivur"

En esta historia, también de la autoría de Fernanda Villeli, Angélica interpretaba a Aura que, recién salida del internado, debía investigar el asesinato de su madre. Para eso debía adoptar una nueva identidad que le permitiera acercarse a los tres sospechosos. Sus galanes fueron el dominicano Fernando Allende, con el que compartiera créditos en “Ana del Aire” y el otro ídolo del rock y su compañero en muchas comedias, Alberto Vásquez.
Con Don Ernesto Alonso y Alberto Vasquez.

Un periodo de decadencia
Poco después de iniciadas las grabaciones, Angélica descubrió que estaba embarazada. Su embarazo fue incorporado a la trama, y la recién nacida Angélica Vale (a la que llamaré La Vale para no confundir) debutó ante las cámaras como la hija de Aura. A pesar de la alegría de ser madre, Angélica María acababa de iniciar un periodo de decadencia. Años más tarde contaría en una entrevista a Juan José Origel que sintió en esa época que el publico no le perdonaba su matrimonio, y compraró su situación con la de Lucero al casarse con Mijares.
La Vale recien nacida

La cantante intentó crearse una imagen acoplada a la del marido. Juntos protagonizaron un filme de época “La Guerra de los pasteles” en 1978; juntos grabaron la versión en castellano de “Summer Nights” que había sido un éxito del filme “Grease” y hasta aparecían juntos en un comercial de tarjetas de crédito bancarias.
.
Mas exitosa fue la canción “El arroyito” que Raúl Vale escribiera para su esposa, pero parecía que el matrimonio le estaba cobrando a la multifacética estrella y eso se notaba en su carrera. Aunque en el teatro seguía triunfando con “Papaíto Piernas Largas”, otra historia de colegiala enamorada de un hombre mayor, su carrera fílmica no volvería repuntarse y en las telenovelas iba cuesta abajo.
                                                El Arroyito (Raúl Vale, 1976)

Su primer fracaso fue la nueva versión de “Corazón Salvaje” de 1977. A pesar de que estaba filmada a todo color, que se había recuperado el escenario original e Martinica en 1903, que se hicieron soberbias tomas al aire libre y un buen uso de efectos especiales para la erupción del Volcán Pelee, la teleserie tuvo poco éxito. Se dijo que Angélica estaba muy vieja para el papel (solo tenía 33 años) y que no tenía química con su coestrella Martin Cortes.
Con Martín Cortés en "Corazón Salvaje"

Peores criticas recibiría Angélica en su próximo proyecto televisivo.  “Yara” fue tan criticada que yo misma he llegado a pensar que soy la única persona en el mundo que gustó de esta historia de una mestiza que, junto a su madre, abandona su tribu en Chiapas y parte a la capital a conocer a su padre blanco.

Por supuesto les pasan toda clase de peripecias, son separadas, Yara es atropellada, cae en manos de sus villanos enemigos, pierde virginidad, pierde un hijo, casi pierde una pierna, pero consigue la fama en el escenario. Increíble la evolución capilar de la indita, te demuestra cómo nos peinábamos y vestíamos en el ’79 (no como nos quisieron hacer creer en “The Little Drummer Girl)


Los que estuvieron de plácemes fueron los programas cómicos donde despedazaron la novela con gusto en sketches paródicos. Con su acostumbrada humildad, la estrella aceptó aparecer en “El Chavo del Ocho) como alumna del Profesor Girafales. ¿Que tenía en mente Ernesto Alonso al producir Yara? ¿Hablar en contra de la discriminación de los indígenas o tener otro éxito sobre una heroína perdida en la gran ciudad como “Muchacha Italiana”?  


Aunque la etnia lacandona no tenia voz para protestar que se representara uno de sus miembros como una nena ojiazul rubia, con corte a lo Farrah, la serie tuvo tan poco éxito que la trasladaron a un horario de sobremesa. Lo único bueno fue el tema musical "Mi Amor Prohibido", que incluyo en esta cortina donde las nativas más parecen estar parodiando a Los Polivoces que actuando en un drama.

Los 80 fue una década difícil para Angélica María quien intentó levantar su carrera, a la par de criar a su hija y fomentar la incipiente carrera artística de La Vale. Donde no perdió espacio fue en la cantada. Sacó dos discos de balada ranchera, siempre bajo la guía de Juan Gabriel, y estableció una relación artística con el compositor Alejandro Jaén. Su LP “Revelaciones” fue un exitazo. De él les dejó “Una copa de champagne”.
                                                 Una Copa de Champagne (Alejandro Jaen, 1980)

Una Angélica María para los 80
Aunque dulce y encantadora, se sabe que Angélica María no es tonta, y ha sabido manejar muy bien su carrera. En 1980, como gran dama que es, cede el puesto de reina de las telenovelas a las dos actrices que se lo disputan, Verónica Castro y Lucia Méndez. Serán más jóvenes, mas llamativas, podrán interpretar sin empacho campesinas perdidas en la gran ciudad, pero hay algo que La Novia de México reconoce y puede imitar.
Con Verónica Castro

El modelo que vende Televisa en el mundo ya no es el sofisticado estilo de Ernesto Alonso y Fernanda Villeli. Angélica María acepta trabajar con el productor de moda, el chileno Valentín Pimstein y en una adaptación de la guionista clásica Inés Rodena. Así parte “El hogar que yo robé”, otra versión de la archiconocida “La Usurpadora”. 
Andrea y Victoria

Al comienzo va en el horario de la tarde, a las 6:30, pero pronto la química de los protagonistas, el excelente elenco, los vestuarios de Angélica y sobre todo su interpretación de dos mujeres tan diferentes como lo son Andrea y Victoria, hace que la suban a horario estelar. “El hogar que yo robé” dura casi un año y es un éxito total.

Aun así, la novela inexplicablemente volvió a cambiar de horario, en una época en que La Familia Vale estuvo vetada por Televisa. Los detalles son oscuros, pero incluso El Tigre Azcárraga hizo correr un rumor de que Angélica era “mala actriz” (WTF?)

 ¿Fue esa la razón por la que le ofrecieron tan mal proyecto para su regreso a los foros?  En “Herencia Maldita” Angélica vuelve a trabajar en una producción de Ernesto Alonso. Aunque la historia es original, una huérfana que se convierte en ladrona de guante blanco, a sus 42 años, la actriz no está para hacer de adolescente de trenzas. Otro fracaso se añade a la lista y por un tiempo, Angélica María no hará telenovelas. lo que sí es todo un hit es “El hombre de mi vida” el tema de “Herencia Maldita”.
                                             El Hombre de mi Vida (Alejandro Jaen, 1986)
Aun así, no abandona la televisión. Se integra a los teleteatros de Ernesto Alonso, la adaptación de obras clásicas en forma de unitarios. Aunque no es un video de gran calidad, vale la pena esta adaptación de El Abanico de Lady Windermere de Oscar Wilde donde Angélica interpreta a la Señora Erlynne y su hija, Lady Windermere, es interpretada por la ex Primera Dama de México, Angélica Rivera.
La Gaviota y La Novia de México

En 1987, Angélica María inicia grabaciones de una sitcom “Tres Generaciones”. Ella es Laura, Carmen Montejo interpreta a su madre , y Sasha Sokol será su hija. Esta comedia de corte familiar es muy popular y dura cuatro años.
Tres Generaciones

Los 80 han sido una época difícil en lo sentimental para la estrella. Las constantes infidelidades de Raúl Vale han sido un tormento para ella. Enterarse que la relación de su marido con la también actriz Arlette Pacheco no es un simple amorío,  la orilla a tomar una decisión. En 1989, Angélica María firma el divorcio.

La noticia de que La Novia de México, tras catorce años de matrimonio, vuelve estar soltera no es tan escandalosa como un secreto que hace tres años guarda la actriz. En “Herencia Maldita” ha compartido escenas con el actor Marco Muñoz.  Ahora Angélica revela que se enamoraron en el set, pero que no llegaron a ninguna parte debido al ser ella casada. Angélica contará que su primera acción tras firmar el divorcio es telefonear al actor bajo californiano y decirle que ya es libre. Así inicia un intenso romance que durará casi una década donde Angélica María volverá a reinventarse.
Marco Muñoz y Ana Colchero en "Valeria y Maximiliano"

Angélica ama el Rock
Todo comenzó con la obra “Mamá ama el rock” que Angélica pondría en escena en 1989. Desde que debutara en telenovelas siendo una recién nacida, La Vale había demostrado interés en seguir los pasos de su famosa madre. Angélica María había apoyado a su hija, consiguiéndole roles en sus novelas e incluso ayudándola para protagonizar la primera telenovela infantil “Lupita”.
Las Angélicas

Esta obra la puso para darle una chance en el teatro musical y como pareja de La Vale se trajo a un ex Menudo que por su edad ya no podía participar en esa agrupación. Así es como Ricky Martín comenzó su fantástica trayectoria de solista.

La obra fue un tremendo éxito, pero fue la palabra “rock” la que marcaría la carrera de la Novia de México en la última década del Siglo XX. En una era notable por nostalgia y renacimientos de carreras, Angélica María decidió recordarle al público quien era. Convenció a sus antiguos amigos, compañeros y exnovio. Así nació el proyecto “Los Cinco Grandes del Rock” que vio unirse en un escenario a Angélica, Enrique Guzmán, Cesar Costa, Alberto Vásquez y Manolo Muñoz. El show que recorrió la República Mexicana fue un exitazo.

A través de la década, Angélica María siguió cifrando su carrera en el teatro. Cosechó éxitos con La Mujer del Año que había sido un éxito de Broadway para Lauren Bacall y Raquel Welch, y cerró la década con la famosa pieza Mama nos quita los novios. Entremedio aceptó otro desafío, había hecho teatro dramático, comedia, musicales y ahora le entró a la opereta, presentándose con muy buena acogida del publico con La Viuda Alegre en 1993.

En la telenovela las cosas habían cambiado. Ya había tomado conciencia de que nunca más sería la damita joven. Aunque llevaba el primer crédito en “Agujetas de color de rosa” sabía que esta producción de Luis de Llano era de corte juvenil y que serían los actores jóvenes quienes robarían cámara.

 En 1996, Angélica María acepto protagonizar un remake de “Soledad” que en 1980 había sido un éxito para Doña Libertad Lamarque. Ahora, Angélica seria Esperanza, la humilde ama de llaves de un millonario que acepta casarse con el en su lecho de muerte, y hacerse cargo de su bancarrota y de su disfuncional familia.

Ese mismo año marcó la última colaboración Angélica-María- Ernesto Alonso. En la última de sus grandes producciones históricas, el productor colocó a Angélica María en el rol de Doña Bernarda de Muñiz, dama de la Nueva España Colonial. En este relato que narraba el proceso de la Insurgencia desde sus inicios, Doña Bernarda, mujer casada y madre, provocaba con su belleza la pasión del villano Don Pedro (Juan Ferrara), lo que le acarreaba todo tipo de desgracias. En una historia que abarcó casi tres décadas, Angélica lució esplendorosa en su vestuario dieciochesco y aunque era la madre de la protagonista, tenía una historia propia.


Tan buenos fueron estos dos roles que a la llegada de las ternas TVyNovelas, Angélica María se encontró nominada en dos categorías. Mejor Actriz Secundaria (La Antorcha Encendida) y Mejor Primera Actriz (Bendita Mentira) ganando la estatuilla por la última. A fines de la década, Angélica y su hija fundaron la compañía productora Angélica Ortiz y se dedicaron a hacer teatro infantil.

En medio de premios, aplausos y nuevas experiencias, Angélica María enfrentaba varias tragedias. En 1995 fallecía su madre, Doña Angélica Ortiz, su amiga y compañera. En 1997, a Angélica María se le diagnosticó un cáncer de seno agresivo, se le extirpó un tumor y se le colocó una prótesis. Por suerte el cáncer fue erradicado. La actriz, sufrió en silencio y solo en este siglo, a raíz del reemplazo de la prótesis, La Novia de México ha hablado de esos duros días.

Fue en ese entonces que el romance con Marco Muñoz llegó a su fin. Nunca se han sabido pormenores de ese evento. A su manera, Angélica siempre ha protegido su vida privada. Se ha limitado a decir que el rompimiento se debió a un pedido de su hija, a la que no le niega nada. Espéreme tantito. ¿Una señora deja ir al amor de su vida porque se lo pide su hija, una mujer hecha y derecha? ¿Y una nena de veintitantos va a andar celosa de los novios de mami?  Aquí hay gato encerrado.

Yo siempre he pensado que La Vale le supo algo feo a Muñoz o que pensó que un hombre trece años menor que su madre no iba a tener la fortaleza y perseverancia para apoyar a la susodicha en la batalla contra el cáncer. Desde entonces, La Novia de México ha llevado vida de monja. Dice que no ha vuelto a tener una relación seria o importante. Se ha dedicado a su hija y a sus nietos. Como mencioné antes, publicó una autobiografía bien saneada y ha seguido trabajando en todo lo que siempre ha hecho.

El nuevo siglo de Angélica María
La muerte de Manolo Muñoz el 2000 redujo a los Cinco Grandes del Rock a cuatro. En lo que va de siglo, Angélica María y sus compañeros han tenido tres espectáculos, el 2005, el 2009, y este año ha sido la ultima gira por el país titulada “Juntos por ‘última vez”. En el 2009, Angélica María se fue de gira con su mentor el Maestro Armando Manzanero en un tur conocido como “Las Mujeres de Manzanero”.  

En el 2015, Angélica María grabó un Cd con todos sus grandes éxitos, pero eso no significa que este musicalmente hablando, abocada solo al pasado. En el 2004 grabó junto a Joan Sebastián el disco “Tributo” con canciones como el éxito “Amor del Bueno” y un dueto con “Llorar” tema que el difunto cantautor escribió para Lucero. Aquí les dejo las dos versiones.

La voz de Angélica María sigue escuchándose en todas partes, en conciertos, en el teatro que nunca ha abandonado y hasta en las caricaturas. En el 2016 dio voz, en la versión en castellano, a la Abuelita Adela en la galardonada cinta animada “Coco”.

Respecto a las telenovelas, desde que en 1999 interpretara a la madre de Thalía en “Rosalinda” sabe que solo puede dar vida a madres, tías y abuelas. Eso no quita que no pueda hacer roles memorables como Doña Julietita, madre de “La Fea Mas Bella”, telenovela donde se juntaron las dos Angélicas, y donde la actriz-cantante tuvo el gusto de compartir escena con otro grande de la canción, José José.
Con José-José y La Vale en "La Fea más Bella" 

En “Qué Bonito Amor” encarnó a Amalia una mujer empeñada en que su hija (Danna Garci)no cometa su mismo error de unir su vida un musico pobre (Jorge Salinas). Por ese papel People en español le otorgó un premio. El rol de madre no siempre es positivo y lo demostraron las Angélicas en su contribución al siniestro y exitoso programa “Mujeres Asesinas” donde Angélica María dio vida a Julia, Encubridora, mujer de sociedad, que tenía un affaire con su joven maestro de spinning (Eduardo Santamarina) lo que provocaba los celos de su perturbada hija (Angélica Vale).

Y si seguimos en el rol de madres, Angélica María nos brindara pronto otra actuación como la mujer más importante en la vida de Carlos Gardel. En la biopia “Gardel”, Angélica será Berthe Garde, la madre del ídolo del tango. Hablando de bionovelas, como están de moda, se le preguntó a La Novia de México si se haría una sobre su vida. Riéndose, la estrella respondió que una vida sin escándalos como la suya iba a ser muy aburrida en pantalla.

No tendrá escándalos, pero que se le han inventado es innegable. Desde que Alejandro Suarez la golpeaba hasta el punto de tenerla en lentes oscuros, hasta que tiene una hermana oculta y hermafrodita; sin olvidar el rotulo de lesbiana que es el rumor que le causa más gracia a Angélica María. A sus 74 años, no necesita que la saquen ni la metan en closets, ni siquiera el de Los Recuerdos, porque ella es y será Voz Latina de Siempre.