Este agosto
sofocante y lleno de noticias extrañas, sigo con los soliflore, yéndome por una
flor que es una Bona Fide Latina del Ayer. Tuberosa, Nardo, Vara de San José… no importa
el nombre que le demos, la flor siempre será un mérito agave mexicano. Y aunque
los nativos le vieron cara de jabón, desde hace cinco siglos que es usada, y
con éxito, en la perfumería.
Antes que todo
vale aclarar un punto. En español llamamos “nardos” a dos diferentes especies,
muy distintas entre sí y de distinto origen. Una es la Nardostachys
Jatamansi de la familia de las valeriana y originaria del Himalaya. Este es
el nardo al que se refiere la Biblia, que era usado como incienso en ceremonias
religiosas de la Antigüedad y que es asociado con San José.
Conocida también
como aralia, este nardo (spikenard en inglés) también era utilizada en perfumería
en la Antigua Roma. En Quo Vadis, Petronio menciona que el nardus,
o el aceite esencial derivado de la planta, es el aroma favorito de Vinicio.
Los romanos también usaban ese aceite para saborizar el vino.
La aralia se
sigue usando en medicina, como sedante y sirve de base para artículos de perfumería
como la exótica colonia de nardo hecha en Belén o el Jatamansi, un perfume
unisex que L’artisan sacó al mercado en el 2007.
Para los efectos
de esta entrada, cuando menciono al nardo me refiero a la Agave Amica o Polianthes
Tuberosa como la bautizó Linneo en 1753. Es autóctona de México donde se la
conoce por nombres indígenas como omixochitl (flor de hueso) o molle que viene
del término Náhuatl para el jabón puesto que su bulbo es contenedor de
saponinas.
Los mayas y
aztecas admiraban tanto esta planta que la cultivaron asiduamente hasta el
punto de que hoy en México ya no puede encontrársela en estado silvestre. Tras
la Conquista se la llevó a Europa donde seria intensamente popular
especialmente en la Francia Barroca. El Rey Sol mandó plantarla en sus recién
construidos Jardines de Versalles.
Un siglo más tarde,
la esposa del bisnieto de Luis XIV, la Reina Maria Antonieta mandaría a hacerse
el primer perfume con el aceite de esta poderosa planta, se llamó Sillage de la
Reine o Parfum de Trianon. Pero incluso fuera de la perfumería, la tuberosa era
tan preciada por su aroma que las damas victorianas la usaban en sus ornamentos
personales.
Así describe
Margaret Mitchell la tristeza de Scarlett por no poder compartir en el baile de
Atlanta debido a su condición de viuda. “Si solo no fuese viuda. Si pudiese
volver a ser Scarlett O’Hara, allí en la pista de baile en su vestido verde
manzana con lazos de terciopelo verde oscuro colgando de su escote y tuberosas
en su cabello negro..”
Hoy se considera
el perfume de la tuberosa como tan fuerte que solo puede convertirse en perfume
combinado con otras fragancias. De ahí que Jo Malone lo combine con angélica; Vera
Wang con lavanda; Estee Lauder con gardenia; Henri Bendel con jazmín y Potter y
Moore con orquídea.
Sin embargo,
cuando la legendaria casa de perfumes inglesa Floris creó su primer perfume de
tuberosa se trató de un soliflore, tal como los Nardos de Cuba que Drialis sacaba
al mercado en 1925.
De ahí vendría ,
en 1932, Tubereuse de Le Galion que ha reaparecido este siglo en el mercado y el famosísimo (y hoy carísimo) Fracas de Robert Piguet. La
tuberosa ha sido asociada con muchos grandes perfumeros modernos como Serge
Lutes, Annick Goutal y Bvlgari.
Aunque en los últimos
cinco años, Zara, Carolina Herrera y Elie Saab han sacado a la venta perfumes
de tuberosa, creo que el mejor uso del aroma de la flor lo han conseguido en
casas perfumeras menos conocidas. Esas son las fragancias que me acompañan este
agosto.
La tuberosa llegó
a Asia en el Galeón de Manila, de ahí pasó a la India donde hoy es usada en
guirnaldas funerarias y festivas. Pronto la cultivaron en grandes campos adonde
no se permitía la presencia de jovencitas solteras ya que el perfume era tan
sensual que se temía les provocaría pensamientos indecentes.
De la India se
fue la tuberosa a Indonesia donde es utilizada en la cocina. Dato curioso
puesto que es una flor muy toxica. Finalmente, la tuberosa se ha convertido en una
de esas flores asociadas con los Mares del Sur. A comienzos de los 60, en
Honolulu abrió sus puertas la Royal Hawaiian Perfume Company que se especializa
en productos manufacturados con aceites extraños de flores exóticas como el
hibisco, la plumería y …la tuberosa.
Este verano me conseguí
un frasquito pequeño, cuadrado con rollerball
de Tuberose. Sinceramente ni tuve pensamientos pecaminosos ni me sofocó el
tufo. De hecho, no hay tal tufo sino un aroma muy diáfano e inocente cuya único
defecto es que dura poco en la piel.
Encantada con un
soliflore que da la talla como tal, busqué otros parecidos y lo encontré en
Terranova donde he preferido irme por la loción corporal excelente para la piel
reseca de estas cuarentenas. Terranova
es hoy una tienda exclusiva en línea, pero a mediados de los 70, la familia
propietaria creó un aceite esencial con el que manufacturaron una serie de
perfumes (China Rain, China Lily, etc.) que siguen fabricando y vendiendo.
Conscientes de
que los perfumes orientales pueden cohibir a clientes que los encuentran
fuertes y ofensivos crearon colonias de perfumes más etéreos, delicados e inocuos.
La tuberosa es parte de una línea llamada “Island Escape” que contiene
fragancias exóticas, pero tan vaporosas que ofrecen un escape de la realidad
prosaica. Los productos, que incluyen flores polinésicas como el pikake (jazmín)
y tiaré (gardenia) , se venden en forma de colonia, perfume, body mist y lociones
corporales.
La loción de
tuberosa es parte de una colección llamada Soft Petal (pétalo suave) y es
realmente como un pétalo de flor en términos de suavidad y aroma.
¿Han probado el
nardo/tuberosa en perfumes o productos para la piel? ¿Cuál es la mejor marca?
Hace rato que tenía
un proyecto en mente, la idea de tomar una canción (no necesariamente latina)
tan popular que se hubiese grabado en diferentes lenguas, incluyendo el
castellano. Como el cumpleaños de una de nuestras Latinas del Ayer honorarias,
la Señora Norah Frias Muñoz cae a fines de este mes, decidí comenzar con su
canción favorita “La vie en rose” como un pequeño presente en agradecimiento por
todo lo que hace diariamente a favor de la conservación de los valores y
cultura de las Latinas de Ayer.
“La vie en rose”
O “La vida de color de rosa” es escrita por Edith Piaf en 1945. Edith se hace
cargo de la letra y Louis Gulielme (Louiguy) le pone la música, aunque es
posible que quien finalizara las partituras haya sido el musico Robert
Chaucigny.
La joven cantante que ha alcanzado
reconocimiento durante La Ocupación todavía está lejos de ser la diva que hoy
recordamos. Mas encima, la rondan rumores de colaboración con los alemanes. Es
en este entorno que le viene a la mente un poema de amor.
En el momento de
escribir “Les choses en rose” (Las cosas de color de rosa), Edith, de 30 años,
vive un apasionado romance con el cantante Yves Montand, seis años menor que
ella. La letra de la canción reboza optimismo y alegría de vivir provocada por
el amor que todo lo tiñe de rosa. Pero para la compositora Margarite Monnot,
que ha sido mentora de Piaf, se trata de un tema ligero y mediocre que no es
apto para los tiempos que corren.
Otros también
rechazan la canción. Finalmente, Marianne Michel se atreve a grabarla en 1946. La
versión original es diferente, un poco melodramática. Ni comparada con la
siguiente grabación, la de Edith que es la que conocemos, que es mucho más serena
y romántica.
También el tema
ha cambiado el nombre y ahora se llama “La vie en rose”. A Edith Piaf le
encanta ya que así se llamaba un burdel donde ella ha cantado en tiempos
difíciles. Sus detractores se han equivocado. La canción es un éxito.
Precisamente los duros años de la posguerra necesitan un escape que proporciona
la fe en el amor. Les pongo la letra en el francés original. La traducción la
podrán encontrar en el video del tema.
Des yeux qui font baiser
les miens,
Un rire qui se perd sur sa bouche,
Voila le portrait sans retouche
De l'homme auquel j'appartiens
Quand il me prend dans
ses bras
Il me parle tout bas,
Je vois la vie en rose.
Il me dit des mots
d'amour,
Des mots de tous les jours,
Et ca me fait quelque chose.
Il est entre dans mon coeur
Une part de bonheur
Don't je connais la cause.
C'est lui pour moi. Moi pour lui
Dans la vie,
Il me l'a dit, l'a jure pour la vie.
Et des que je l'apercois
Alors je sens en moi
Mon coeur qui bat
Des nuits d'amour a ne plus en finir
Un grand bonheur qui prend sa place
Des enuis des chagrins, des phases
Heureux, heureux a en mourir.
Quand il me prend dans ses bras
Il me parle tout bas,
Je vois la vie…
Nos olvidamos
muchas veces del poder psicológico de la música que tanto nos conmueve hasta
las lágrimas como nos puede excitar sexualmente. “La vie en rose” se convierte
en la más escuchada en el país galo y hace famosa a Edith más allá de las
fronteras francesas. En muchos sitios se le escriben nuevas letras en
diferentes idiomas para ser entendida por gente que haya consuelo en pequeñeces
como una canción, una esperanza o un romance por pasajero que sea.
La versión más
antigua en otro idioma que he encontrado del este tema de Piaf es en Italia que
está viviendo la posguerra con una combinación de optimismo y cinismo, que no
altera su alma romántica. Aunque Jula de Palma y Alberto Rebagliati grabarán el
tema en francés a fines de los 40, es Nilla Pizzi quien graba un cover en
italiano en 1947.
Ese mismo año,
los soldados que regresan a USA del frente europeo traen la canción que tendrá
su primera letra en inglés “You are Too Dangerous, Cherie” (eres demasiado
peligrosa, querida) y que grabará Buddy Clark un poco antes de su prematura
muerte.
Para no ser menos
en el Reino Unido, le escriben otra letra y le adjudican otro título. Así en
1948, Geraldo y su orquesta graban “Take Me to your Heart Again”. La interpreta
la hoy desconocida Doreen Lundy.
Es en 1948, en esa
Alemania que se muere de hambre, culpa y humillación que el musico belga Benny
de Weille, que se había hecho famoso en el Paris Ocupado, graba la versión
alemana de “La vie en rose”: "Schau mich bitte nicht so an" (No me mires así).
La canción ha
cruzado el Atlántico y no solo a Norteamérica. En 1949 aparece en el Hit Parade
brasileño cantada por Deo y titulada “A Vida Cor de Rosa”. Ese mismo año, el himno
de amor de Edith Piaf recibe su primera versión en español en la voz del Tenor
de las Américas, Pedro Vargas.
En 1950, a Mack
David se le ocurre rescribir la letra en inglés y será la orquesta de Harry
James la primera en grabarla bajo el título “La vie en rose”, pero prefiero la
versión de Louis Armstrong de ese mismo año, sobre todo por el solo de corneta.
A lo largo de los
50 habrá muchas versiones en inglés, pero será en francés, y a capella, que la
cantará Audrey Hepburn en “Sabrina” (1954).
En 1952 tenemos
versión en sueco con la voz de Inger Jacobsen “Som en duft av rode rosen”.
Otra versión en
español que me encanta es la que grabó Sarita Montiel para el filme de
espionaje “Noches de Casablanca” (1963). En esta historia de la Segunda Guerra
Mundial, en la cual compartía créditos con Maurice Ronet, Sarita
anacrónicamente cantaba “la vida en rosa” un par de años antes que Piaf la escribiera.
En 1965 la
legendaria Wiera Gran, sobreviviente del Ghetto de Varsovia, grabó el primer
cover en polaco de La vie en rose.
No es la única
judía asociada con esa canción icónica de Edith Piaf. Aquí hay una versión de
Claire Ben David que la canta en hebreo. creo que es de principios de este
siglo.
Y lo más exótico
que he encontrado. “La vie en rose” en chino. La interpreta Dani Chan y es de
1984.
Volviendo al
cover de la canción en inglés, muchos la han cantado desde Tony Martin en 1950
hasta Lady Gaga en la nueva versión de “Nace una estrella”, pero si tuviera que
escoger una favorita mía sería la de Dean Martin de 1964.
¿Conocías esta
canción antes? ¿Te ha gustado? ¿Cuál
crees es la mejor versión?
Siguiendo con los
soliflore, en el mes de julio me perfumo con violetas, una florecita sencilla,
pero muy sensual. Decir “violeta” evoca un olor y un color, pero también es una
planta suave al tacto, que decora postres y sirve para aromatizar licores. Sobre
la violeta se han hecho miles de canciones y perfumes, y en el mercado latino
de fragancias ocupa un destacado sitial.
Humilde y
Sensual
En el mundo antiguo,
la violeta era símbolo de amor (y del amor lésbico a juzgar por los poemas de
Safo) y estaba dedicada a Afrodita. De esta flor— la principal del grupo
de las violáceas— se derivó el nombre de nur iolante (flor
de violeta). Para la Edad Media, este nombre había evolucionado en Violante, Yolande
y Yolanda. Solo a partir del siglo XIX, “Violeta” comenzó a usarse como nombre propio.
Violante de Hungria, Reina de Aragón
Aunque hay
variedades de violeta en todo el mundo (en Chile hay una que se conoce con el
nombre indígena de Yahi) la más popular es la viola odorosa que sirve
para satisfacer todos los sentidos. La flor se ha convertido en símbolo de
humildad. En inglés a una mujer muy sumisa y tímida se la llama “shrinking violet”.Hay algo en esa plantita tan pequeña con sus
pétalos azulinos, rosados o blancos que hace pensar en modestia y gentileza.
Cuando yo era
pequeña, una nana plantó semillas de violeta africana en un macetero en mi ventana.
Me gustaba despertar e ir a tocar (más que oler) las flores. Sus hojas que eran
suaves como las orejas de un gatito. Mi primer contacto con la violeta fue así,
por el tacto.
Como flor o como
nombre femenino, la violeta ha servido por más de cien años como inspiración a
escritores de canciones. Desde canciones infantiles hasta temas folclóricos
como la canción country “Sweet Violets” aquí interpretada por Dinah
Shore.
Clásicos de rock
incluyen “Ultraviolet” de U2 y “Violet and Red” de Stevie Nicks. En música
clásica tenemos “Le Violette” de Scarlatti y en jazz” Violet” de Miles Davis.
De mi infancia recuerdo a Niccola Di Bari cantando “Come le viole” que en
castellano se llamó “Como violetas”.
No es que no haya
clásicos sobre las violetas en lengua española. Haciendo memoria ahí están
Carmen Sevilla y sus “Violetas imperiales”. ¿Y qué sería de La Violetera de Sarita
Montiel sin los ramitos de esa flor? Ese tema que antecedió a Sarita Montiel fue
usado por Chaplin de música de fondo para su “City Lights”.
Hablando de
ramitos de violetas aquí les pongo mi canción favorita sobre esa flor. En
“Violets for Your Fur”, Francis Albert recuerda esa época en que, aun en invierno,
las violeteras neoyorquinas vendían ramos de violetas a los caballeros. Ellos se
los obsequiaban a sus damas que los prendían de sus estolas de piel como un
recordatorio de que el invierno da paso a la primavera.
Las violetas
cuando no son blancas o rosadas tienen un tono que varía desde morado hasta un
azul lavanda precioso. Era el color de los ojos de Dame Elizabeth Taylor y
también de los ojos de mi hermano.Cuando vivía en Recreo y tenía vista al Pacifico noté que al atardecer
de días soleados tanto el mar como el cielo adquirían esa tonalidad violeta que
asociamos con la flor.
Pero más allá de
su color, la violeta tiene buen sabor. Es una de las pocas flores comestibles y
se usa mucho en la cocina, sobre todo en los postres. ¿Quién no ha probado
alguna vez algún pastel decorado con violetas confitadas? Por ahí tengo una
receta de helado de violetas. De la flor se extrae un jarabe que sirve para
aromatizar y endulzar muchos platos.
Violetas confitadas
En sus días
anoréxicos, la Emperatriz Sissi solo consumía hielo picado con ese sirope de
violetas, una especie de granitta.El
jarabe también se usa en la confitería en un tipo de caramelos de color violeta.
En Chile estos
caramelos se llaman “Te Quiero” y en USA “Violet” y son producto de la firma C.
Howard’s que los confecciona desde los Años 30. En España se conocen como
violetas” y desde 1915 que están asociados con la confitería madrileña “La
Violeta”. Por último, existe un licor
hecho de violetas, la creme de Violette.Es una flor que apela a nuestras papilas gustativas.
Las Violetas y
los Fake Perfume
Pues ya hemos
pasado por todos los sentidos y su asociación con la violeta. Nos queda
únicamente el olfato. Ahí hay para regalar. Nombres como Daisy de Marc Jacobs y
Lolita Lempicka tienen como base a la flor, al igual que uno de los perfumes
más clásicos L ‘Heure Bleu de Guerlain.
Pero muchos de esos perfumes ya no usan
violetas “de verdad” en sus refórmulas. No me refiero a un fake perfume
total como lo es April Violets de Yardley que en su versión moderna ha
prescindido de la flor por completo, sino de un uso de fragancias artificiales
o que utilizan otras flores (reseda, wisteria) como base. Y cuidado con
perfumes como el Violet Eyes de Elizabeth Taylor y Ultraviolet de Paco Rabanne
que de violeta solo tienen el nombre.
Por eso hay que
inclinarse hacia el soliflore y el más antiguo y recomendable, aunque difícil
de conseguir es Violetta di Parma. Creado por la Casa de Borsari en 1870—el año
en que Garibaldi entró en Roma— unificando por fin el reino de Italia, es
un perfume muy italiano. A pesar de estar compuesto por varias flores azules (iris,
lila y heliotropo) la nota principal la ponen la violeta y la vainilla lo que
le otorga un aroma caramelo, azucarado, dulce, casi infantil, como olería un algodón
confitado.
Mas antiguo es el
Violette de Molinard (1860) que en 170 años ha evolucionado más que un Pokémon.
Hoy todavía puede conseguirse en Amazon. com
Realmente el
perfume de violeta debe poseer un acento español. Ya en 1911 la casa Calber
sacaba al mercado ibero Violetas de España, pero sería en el Nuevo Mundo, donde
el perfume de violetas alcanzaría la, mayor popularidad, pero entre un público
que usualmente no asociamos con la perfumería.
En “La Zulianita”,
cuando Doña Delia Fiallo pone en boca de su villana Idalia (Chelo Rodríguez) la
frase “Las criadas y los niños huelen a violetas” dice algo muy significativo.
En Occidente, la fragancia de violeta es considerada como humilde, barata,
propia de criados y de niños. Incluso en su novela Seventeen (1911)
Booth Tarkington describe a la vampiresa Lola Pratt como perfumada de heliotropo,
pero su perrito Flopit huele a …violetas (probablemente el jabón con que lo bañan).
Hablando de
jabones, no había reparado en que mi hermana me regaló, hace un par de años, una
caja de jabones de Caswell Massey. Están fabricados con lavanda y violeta y
huelen a gloria. Yo para la higiene solo uso jabón líquido, pero utilizo los
jabones en barra como saches para aromatizar los cajones de mi cómoda donde
guardo ropa interior o delicada. Estos jabones perfuman toda la gaveta con su
olor azul.
Agustín Reyes
y la Colonia Infantil
En 1927, en La
Habana, Agustín Reyes decidió crear un perfume con un solo ingrediente: la esencia de la viola odorosa. Aunque
originalmente Agua de Violetas iba dirigida a todo público, fue una sorpresa
para Reyes ver que sus mejores clientas eran madres de recién nacidos que
usaban la colonia para perfumar a sus bebés. Lo mismo ocurrió con el próximo producto
Reyes, Violetas Rusas, que también acabó aromatizando cunitas.
Corre la leyenda que,
por las próximas tres décadas, todos los bebés cubanos olían a violetas. Agustín
Reyes y su familia hicieron fortuna con una colonia sencilla que podía seguir a
una niña desde su cuna hasta sus años escolares, e incluso en la primera etapa
de su adolescencia. El ser rico y famoso puso a Agustín Reyes en la mira de los
dirigentes de La Revolución. Con la excusa de un tratamiento médico, en 1960 el
perfumista dejó la isla. La fórmula de su agua de violetas iba escondida en su
equipaje.
Tras establecerse
en Miami, y luego que su familia se le uniera, Reyes decidió reabrir su negocio
en Hialeah. La reformula de su colonia salió al mercado con el nombre de Royal
Violets. Pronto se corrió la voz en la comunidad cubana que la icónica colonia
la haba seguido desde Cuba. Hasta el día de hoy, la Royal Violets sigue siendo
un producto usado por los latinos de Miami, y no solo los cubanos.
¿Cuál es el
secreto de este perfume tan sencillo como la flor que le da el nombre? ¿Por qué entre las que lo usan están los
nombres de sofisticadas estrellas cubanas como Gloria Stefan y Eva Mendes? Yo
diría que la mejor razón es su pureza y como se aplica al olfato y al tacto.
Muchos buenos y caros perfumes modernos provocan alergias, irritaciones epidérmicas,
o incomodan con sus olores violentos.
Royal Violets es
una colonia fresca, perfecta para la piel de una criatura. Hoy la firma de Agustín
Reyes tiene versiones con manzanilla o aloe adecuadas para pieles delicadas.
Este junio yo me he convertido en devota de Royal Violets con Aloe, el perfume
perfecto para una vieja achacosa asaltada por todo tipo de alergias como
yo.
Es un perfume
para toda hora y rociado en sábanas y almohadas refresca las noches de verano.
La primera ráfaga olfativa es un poco sulfúrica, recuerda al Eclat d’Arpege de
Lanvin. De a poco se transforma y adquiere un olor terso, limpio, parecido al
Organza de Givenchy. Finalmente llegamos a la violeta, no el aroma dulzón de la
Violetta di Parma, sino el fresco y natural de la plantita de mi infancia.
Otro mérito de
Royal Violets es que ha sobrevivido a pesar de tener competencia. Si pones “Violetas”
en la sección Beauty &Personal Care en Amazon te van a salir un caudal de
colonias infantiles, todas creadas en Miami como la Corlys, Sol de Oro y Violetas
Cubanas. Corlys lleva como apellido “A Cuban Delight”.
Una de las más
conocidas es el Agua de Violetas de Crusellas.Se dice que esta colonia antecede
al producto de la Familia Reyes, puesto que nació en la Cuba española en 1863.
A fines de los 60 se exilió en la Florida donde ha adquirido nueva fama.
A pesar de su
encantador aroma, yo le tengo un poco de reparo a Cruzella porque se
especializa en “productos espirituales” (léase artículos usados en ceremonias
de santería). De hecho, venden su colonia como provocadora de sueños proféticos.
Productos Cruzella
Por último, en 1974,
AFFA sacó otra colonia para niños al mercado. Se llama Violetas Francesas y es
perfecta para niños y adultos. Me atrevo a decir que su perfume es incluso más
delicioso que la Royal Violet. Está hecho con esencia natural de violetas
importada de Francia y los conocedores dicen que no tiene nada que envidiarle
al Violette de Molinard, y cuesta cuatro veces menos.
¿Cuál es tu
relación con la violeta? ¿A cuál de tus sentidos apela más? ¿Qué perfume hecho
con esta flor es tu favorito?
Para este verano
tan raro de encierros y aire tóxico, he decidido irme por la aromaterapia y eso
se aplica a perfumes. Para eso he optado por usar soliflore, un producto que se
concentra en el aroma de una única flor. Como junio es el mes de las novias, cuando
princesas y plebeyas en el Hemisferio Norte lo incluyen en sus bouquets, he
escogido la fragancia del lirio de los valles.
La Duquesa de Cambridge vestida de novia y con un ramo de lirios de los valles
Aunque su origen
es mediterráneo, esta planta de la familia de las asparagáceas no es común en
España donde solo crece en terreno montañoso como la Sierra de Gredos. Tal vez
por eso no existan perfumes ibéricos o latinos en base de la también conocida
como convalaria, muguete o lirio salvaje. Eso no quita que no pueda gustarnos.
Así que voy a dar una breve reseña de perfumes que aprovechan lo mejor de esta hermosa,
pero tóxica, flor.
En Inglaterra el
lirio de los valles (Lily of the valley) es asociado con las festividades del Primero
de Mayo. No la que conocemos que recuerda a obreros maltratados sino la fiesta
celta de Beltane. Por eso a fines del Siglo XVIII, la casa perfumera de Creed
creaba una fragancia en base de la planta que se cree fue el primer perfume de muguete
del mundo.
. El afecto por
la flor continuó durante la Era Victoriana. En este retrato de Winterhalter,
vemos a la Reina Victoria con su esposo e hijo Arturo. El principito le alcanza
a su padrino, el Duque de Wellington una ramita de lirios.
En el siglo XIX,
el lirio salvaje no tuvo, sin embargo, tanta fama en Europa continental. Si la
tuvo en Rusia donde Brocard creó su perfume de muguete (una de las flores
favoritas de la Zarina Alejandra) y que sigue existiendo, pero ahora bajo la
egida de Novaya Zara.
En francés el lirio
de los valles se llama muguet, pero cuidado con perfumes bajo este
nombre. Muguet indica un perfume artificial que imita el olor natural de la
planta. Es ese producto artificial el que se incluye en la preparación de
perfumes como el fabuloso Diorissimo y el Lily of the Valley de Penhaligon’s.
Probablemente también del Muguet de Remy Latour. De todos modos, TODOS los
perfumes de Remy Latour huelen a químicos artificiales.
Sobre el cual
tengo mis dudas es el Muguet des Bois de Coty. En otra ocasión les conté que
tuve malas experiencias con este perfume creado durante la ocupación alemana de
Francia. ¿Sería el aroma artificial el culpable de que en mi piel el perfume oliera
a grasa de ave?
En cambio, no hay
duda de que el Acqua de Mughetti de Borsari si está hecho con la fragancia natural
de la flor. Creado en 1925, Mughetti es después de Glicine y Violetta di Parma,
el más aromático de los perfumes de la legendaria casa. Aunque hoy solo se les
consigue en sitios de antigüedades como eBay y Etsy, a principios de este siglo
tuve el placer de comprarme una botellita.
Normalmente, el
lirio de los valles emana un olor “verde”, pero en este caso, no sé si porque
el frasco tenga un membrete y un lazo celeste, es que proyecta una fragancia
azul, fresca, límpida como un cielo de verano.
En los 70 y 80,
el muguete se vuelve un ingrediente preferido de la perfumería anglosajona. En
1970 Crabtree and Evelyn saca al mercado un Lily of the Valley donde la flor es
sofocada por rosa y jazmín. Las mismas flores reaparecen en la versión de Woods
of Windsor de 1974 en donde el lirio salvaje es opacado por el geranio. Woods
of Windsor todavía vende este perfume a precio razonable en fragrnce.com y
Amazon.
En 1980, la
afamada marca inglesa Yardley crea su propia versión de Lily of the Valley.
Nuevamente se ahoga a la flor con rosa, jazmín, geranio, violeta. En el 2015,
Yardley reformuló esta fragancia con un resultado óptimo.
Debido a las constantes
lavadas de mano, las mías están resecas y estoy usando la nueva versión de Yardley,
pero ahora en crema. El primer olfateo me revela no muguete, sino otra flor
igualmente aromática: la fresia. Este aroma viene matizado por la pera que le
da cierto dulzor, pero al rato emerge el típico olor verde del lirio.
Si quieren un
perfume emblemático de lirio salvaje les aconsejo la formula Yardley del 2014
que vende Amazon Pero si quieren un soliflore autentico traten de
conseguir la versión Casswell&Massey que todavía puede encontrarse en eBay
y en Omfragrances.com
Y llegamos a mi
lirio de los valles favorito. Debido a que mis Avon Ladies me pidieron que no
promoviese esa firma—infame en su trato a empleados— me he
abstenido de hacerle propaganda. Eso no quita que no elogie o recomiende
algunos productos si son buenos. Ese es el caso del incomparable Haiku que en
el 2020 cumple 20 años.
Como saben, haiku
es un tipo de poema japones y el perfume tiene algo de poético, con su aroma
floral como el aderezo de cabello de una geisha. Es un perfume sereno, fresco,
exquisito como un jardín oriental.
El envase es una
belleza. Un frasco plano que puede caber en el rincón de un bolso pequeño. Está hecho de vidrio verde, coronado con una
tapa plástica en tono verde almendra y que representa una pagoda.
Lo extraordinario
de Haiku es que está confeccionado a base de una docena de ingredientes,
algunos bien exóticos como la fruta japonesa yazu, la granada china, pera, higo
y peonia, Aun así, el olor sobresaliente es un purísimo lirio salvaje. Aunque
los catálogos de Avon traen variaciones del Haiku (Blossom, Kyoto) es el
original el mejor. Se le puede encontrar en Amazon donde yo lo conseguí.
¿Conoces algún
otro perfume que capture el perfume del muguete? ¿Has probado algunos de estos
perfumes?
Yo creo que todos
los que nacimos después de la mitad del Siglo XX hemos oído hablar (o usado) algún
perfume Matchabelli. ¿Pero cuantos sabemos del origen de la firma o de la
historia del aristócrata que dio su nombre a productos como Cachet, Aviance y el
Wind Song que estoy usando este marzo?
Desde mi primera
llegada a USA, en 1974, que el nombre Matchabelli en frascos de perfume fue un
constante en mi óptica de adolescente consumista. En los viajes a la farmacia
local que como conté en mis memorias de somerlier de aromas, fue mi primer arsenal de fragancias, los perfumes Matchabelli se desplegaban en
sitios prominentes Así me familiaricé con nombres como Cachet, Aviance
(entonces en su reformula del 75), Potpurrí
con su aroma a vainilla, y por supuesto
Wind Song.
Gracias a un cupón
de la utilísima revista TV Guide, entramos con mi madre a un club de cosméticos
que solía enviarnos cajas de perfumes. Recuerdo haber recibido una de la firma Matchabelli,
debe haber sido por 1980 porque incluía un frasquito de Chimere. Como en ese
entonces era más ignorante y analfabeta funcional que hoy, Matchabelli me sonó a
apellido italiano y no sé por qué leí “Princess” donde decía “Prince”.
“Mira lo que me
ha mandado desde Italia, la Princesa Matchabelli” le dije a mi hermana enseñándole
la caja.“Que princesa tan gentil”
respondió ella e inmediatamente mi imaginación de Ana de las Tejas Verdes
visualizó a Matchabelli como una aristócrata metida a empresaria. Alguien, así
como Luciana Pignatelli que hacia los comerciales del jabón Camay y escribía
libros sobre “Beautiful People”.
Me tomó años
descubrir que Matchabelli era un noble título georgiano (de la Republica de
Georgia, no del terruño de Scarlett O’Hara) y que era “príncipe”, no “princesa”.
¿Pero quién fue este aristócrata que fundó el negocio perfumero cuyos más
reconocidos productos nacieron luego que el príncipe ya estaba en la tumba?
Del Imperio a
la República
Georges
Vasilievich Matchabelli nace en 1885, en Tiflis, la capital de Georgia. Es hijo
de Vasili y Nina Matchabelli y pertenece a una familia principesca emparentada
con la familia real de Georgia. Georges estudia en el Colegio de Nobles en
Tiflis para luego trasladarse a Berlín donde estudia ingeniería y química en la
Academia Real graduándose con el título de ingeniero de minas. Al parecer
permanece en Alemania hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial.
A pesar de ser
nominalmente ciudadano de Rusia, país en guerra con Alemania, el príncipe se une
a otros georgianos residentes en Berlín para la creación del Comité Pro Independencia
de Georgia. Apoyado por los alemanes, el comité busca desvincular a su patria
del imperio zarista y lo consigue. Tras la caída de los Romanov, en 1918 se
establece la República Independiente de Georgia que durará hasta 1921 cuando la
Unión Soviética la convertirá en parte de su territorio.
Entretanto, el
príncipe ha estado viajando y en Estocolmo la Princesa Cecilia, nuera del Kaiser,
lo presenta con la actriz María Carmi con la que se casa. Carmi, cuyo verdadero
nombre es Eleonora Gilli, es nacida en Florencia y ha alcanzado la fama
interpretando a ambas la monja pecadora y la Madonna en el exitoso drama El milagro escrito por su
primer esposo Carl Vollmoeller. Además de la fama de esa obra, Maria se ha hecho
un nombre en el cine silente italiano y alemán. Aquí les dejo un cachito del
filme inspirado en un relato de Los Milagros de Nuestra Señora de
Gonzalo de Berceo.
En 1918, al
declararse la independencia de Georgia, la joven republica nombra al Príncipe Matchabelli
su embajador en Italia. George y Norina (como apodaban a su mujer) se instalan
en Roma y vivirán ahí hasta que su país deje de existir.
La caída de la Republica
de Georgia no solo deja a Georges sin patria y desempleado. los Matchabelli no
tienen fondos ni modo de ganarse la vida. Toda su fortuna viene de tierras y
propiedades en Georgia que han sido incautadas por los Soviets. Ni soñar en
volver a la URRS, Georges está en una lista negra por haber hablado mal del
gobierno de Lenin.
El Aroma del
Exilio
Es entonces que a
Norina le ofrecen irse de tour por la Unión America con El Milagro.los Matchabelli ven esto como señal de que deben
abandonar Europa definitivamente. Venden su villa romana y con eso en Nueva
York instalan una casa de antigüedades con un saloncito de té acoplado. Lo llamarán
Le Rouge et le Noir, por la novela de Stendhal. El teatro ha procurado a Norina
un importante círculo de amigos. Pronto la tienda adquiere clientes de
prestigio como Sir Cecil Beaton, Greta Garbo y su amante, la novelista Mercedes
de Acosta.
A pesar esta
clientela, la tienda brinda más perdidas que ganancias. Temiendo caer en la
bancarrota, el príncipe resucita un antiguo hobby suyo de sus días de Berlín:
la fabricación de perfumes. Rentan un cuartito para que Georges experimente con
las fragancias. Además, el príncipe toma cursos relacionados con su labor en la
Facultad de Farmacia de la Universidad de Columbia y viaja a París a estudiar
en los Laboratorios Coty. Para 1926 cuando se funda Prince Matchabelli Perfume
Company, ya Georges es todo un profesional.
Aunque Le Rouge
et le Noir ofrece perfumes entre su mercancía, los Matchabelli ambicionan un
espacio más grande, una clientela más excelsa, mayor promoción. Así es como en
1927, George va a trabajar humildemente en la sección de perfumes de Bergdorf Goodman,
hasta hoy una de las tiendas neoyorquinas más exclusivas.
Que la historia
de superación de Matchabelli sea tan impactante se debe a la humildad de un
hombre que, después de ser millonario, señor de tierras y distinguido diplomático,
supo reinventarse desde abajo. Años después de la muerte de Georges, Norina
recordaría como ella y su marido llenaban sin ayuda los frascos de perfume que
el príncipe fabricaba en su mini laboratorio, los empacaban y hasta pegaban los
membretes en los envases.
Tanto trabajo da
frutos. Pronto los perfumes se hacen celebres, aunque sea por sus distintivos
envases con tapas en forma de corona diseñados por la principesca pareja.El mayor atractivo de los perfumes no reside
en sus envases sino en el hecho de que Georges promete crear perfumes personalizados,
una esencia única basada en personalidad y necesidades de cada cliente. Eso aumenta
el prestigio y clientela de los productos Matchabelli y es necesario expandir
el negocio más allá de Bergdorf Goodman.
Sir Cecil Beaton
ayuda a redecorar Le Rouge et Le Noir agregándole una sección solo para los compradores
de perfumes. Pronto, George abre otra tienda en la Avenida Lexington, pero el negocio
crece y llegó el momento de trasladarlo al otro lado del Atlántico. Así el príncipe
retorna triunfador a Europa a abrir tiendas en Paris, la Riviera Francesa,
Suiza y Londres.
Los Perfumes
de la Realeza
Hora es de hablar
de los perfumes. Confieso ser Matchabelli fan de la segunda etapa. A pesar de
que la colección original fabricada por el príncipe continuó hasta los 60, y
todavía se pueden encontrar en eBay, nunca los he olido. Dicen que usaba
materiales de alta calidad y que prefería los ingredientes animales: ambargris, civeta, almizcles. Aunque también
creaba esencias florales para productos más comerciales como el famoso Carnation,
hecho a bases de claveles, que en este comercial es presentado como un regalo
especial para mamá en su día.
El primer perfume
de Matchabelli es precisamente para honrar a la madre de Georges y se llama
como ella, Princesa Nina. Al año siguiente (1928) lo sigue Reina de Georgia, un
homenaje a la Reina Tamara, legendaria soberana georgiana. En 1929, en honor a
su esposa y su rol en El Milagro, George Matchabelli crea Ave Maria y también
Princesa Norina.
En 1930, Dolores del Rio, la It Girl Latina por antonomasia de la época
anuncia que usa Ave Maria. Ese es el primer vínculo entre Matchabelli y las
Latinas del Ayer.
Para 1930,
Matchabelli ha expandido el contenido de su negocio y confecciona también polvos
faciales, lápices labiales, aceite para baños y colonias masculinas. Su clientela
va desde estrellas de Hollywood (Gloria Swanson, Dolores Costello, Dolores del Rio)
hasta divos del escenario como Alfred Lund y Grace Moore.
Matchabelli nunca
olvida que es un noble con sangre real en las venas. Entre sus clientas se
cuentan la Gran Duquesa Maria Romanov, prima del Zar; y la Reina Marie de
Rumania. Se dice que el Príncipe de Gales gusta de las colonias masculinas de
la firma Matchabelli. La Duquesa de York (que hoy conocemos como la Queen Mom)
es clienta. Para ella Matchabelli crea un perfume que lleva su nombre.
Georges se ha
convertido en un perfumista de renombre y fortuna. El ser millonario no lo hace
olvidar sus días de carencia. Contribuye a una cantidad de obras filantrópicas
especialmente las relacionadas con ayuda a rusos en el exilio. En sus tiendas y
fábricas de perfume (ha puesto una en el campo cerca de Paris) emplea a las noblezas
georgiana y rusa que a duras penas sobreviven en el exilio.
El Príncipe
Playboy
Ni fama ni
fortuna le acarrean felicidad al Príncipe Matchabelli. Para 1931 Norina ha caído
bajo el influjo del santón hindú Mehmer Baba que se convierte en su gurú.
Georges no está dispuesto a adoptar las excentricidades de su esposa y se divorcian.
El príncipe continuo con la fabricación de fragancias. Viaja mucho y adquiere fama
de playboy.
En 1934 saca a la
venta un perfume llamado Katherine the Great y que a veces se vende como
Princesse du Nord (princesa del norte). Un detalle curioso, en inglés el nombre
de la Emperatriz de Rusia se escribe con “C” no on “K”. Pronto se corre el
rumor que el perfume es un velado homenaje a otra Catalina la Grande, Katherine
Hepburn, amante del Príncipe.
La diva de
Hollywood no es la única cuyo nombre es ligado al del perfumista. En 1935 se
habla de un romance entre el príncipe y otra noble exiliada, la modelo y diseñadora
Ketevan “Ketto” Mekiladze. Se dice que la Princesa Mekiladze será la nueva
Princesa Matchabelli.
Eso no llega
ocurrir. De regreso de un viaje a Shanghái, Georges porta un virus (¡Ay esas
virosis chinas!) y llega a USA con una neumonía infecciosa. En épocas
pre-antibioticos ese tipo de enfermedad es fatal. Las últimas horas de su vida
serán veladas por su gran amiga la Gran Duquesa Maria Pavlovna y por Norina,
quien ha llegado de la Florida. A la prensa Norina le cuenta que, aunque
separados de cuerpos, ella y George siguen siendo un matrimonio Ni esa devoción
salva a su marido quien fallece el 31 de marzo.
Aquí se abre la
segunda parte de la saga de perfumes Matchabelli, la más bizarra. Norina va a
dedicar el resto de su vida al hinduismo y no tiene tiempo para asuntos
mundanos. Ahora entra en escena el Camarada Stalin. Al no dejar Georges herederos,
su negocio pertenece al estado soviético. Se preparan para una batalla legal.
Horrorizada, Norina vende todo al empresario Saul Ganz.
A lo largo de los
años 30, los perfumes Matchabelli siguen siendo manufacturados de acuerdo con
los dictados de su creador. Se fabrican algunos perfumes nuevos como la primera
versión de Aviance (1938), pero el público reclama la personalización que implantara
el príncipe Georges con aromas individuales, únicos, hechos de acuerdo con la
personalidad del usuario.
De Wind Song a las Aviance Nights
La Caída de
Francia en 1940 separa a la firma de sus oficinas y fabrica en Paris. En 1941,
Ganz desilusionado vende los Perfumes Matchabelli a la empresa química Vicks.
Antes de vendérsela a Cheesebrough-Ponds en 1958, Vicks tendrá su momento de gloria
cuando en 1952, el perfumero León Hardy cree Wind Song que estoy usando este
marzo.
Un detalle original es que la publicidad de
Wind Song solo utiliza modelos masculinos. El lema es “I can’t seem to
forget you because your Wind Song stays on my mind” (no consigo olvidarte
porque tu Wind Song permanece en mi mente). La idea de un enamorado obsesionado por una mujer cuyo perfume sigue en su
memoria se vende mejor junto a la imagen de un hombre solitario.
Con La Ponds se
dejan de producir los perfumes originales creados por el Príncipe George y la
firma se reinventa. Será bajo los auspicios de la Ponds que los Perfumes Matchabelli
adquieran nuevo esplendor y la fisonomía con la que los asociamos. Se busca
crear perfumes para mujeres modernas y se utilizará para ese objetivo la
publicidad televisiva. Matchabelli es un nombre que asocio con los Años Dorados
de los Comerciales de Perfume (1974-1994).
1970 es el debut
de Cachet. Su éxito lleva a un reflote de Aviance en 1975. Se diseña una campaña publicitaria que abarcará
Wind Song y Cachet (1980).En 1977, la
tienda de departamentos JC Penney tiene un spot, que, aparte de dar una lección
de peinados de la época, publicita las tres fragancias más conocidas. El cebo
es que cada modelo representa a un tipo de mujer determinado.
El comercial más
antiguo que he encontrado de la firma es del año 1973 (oh esas sandalias de
taco ancho). Para entonces la máxima se ha convertido en jingle (creo que la
voz era de Jim Nolan).
Mas sofisticados,
pero con el mismo tema de fondo son los anuncios de los 80. El de 1984 es de una mujer que en un
restaurant ve a un ex sentado cerca. Basta rociarse un poco de Wind Song y ya
el ex está a su lado.
El del 89 es más
sofisticado. Un hombre elegante espera en una lujosa pero vacía casa. El evoca
el recuerdo de un amor del pasado. Coge una carta, la huele (obvio que huele a
Wind Song) sonríe y se acerca la ventana y ve llegar (en tremendo carrazo) a
esa mujer de espesa rizada melena roja. ¿Cómo es que en los 80s teníamos
cabelleras tan abundantes y opulentas?
El ultimo spot es
de 1996 y ya se siente menos sofisticado indicando el final de la era de los
grandes comerciales de perfume. También que la firma tiene otro dueño. Desde
1991, los perfumes Matchabelli son mercadeados por Les Parfums de Coeur.
Wind Song que
significa “canción del viento” es precisamente el tipo de aroma que trae la
brisa. El original olía a clavel con un toque y sándalo y de cilantro. Era un
perfume de especias que recordaba a los perfumes españoles.
La reformula es más
sutil. Es un cítrico muy apropiado para fines de invierno. Se puede adquirir en
USA en Walmart, o Amazon. En España también lo vende el Amazon español en una
caja igualita la que me regaló mi hermana acompañado de talco y de crema para
el cuerpo. No lo compren porque ni el talco ni la crema tienen aroma. Mejor
gasten en un frasco de perfume individual. También lo vende Amazon.com.mx y en
el resto de America Latina lo pueden adquirir a través de eBay o Todo mercado.
Otro que todavía
se vende a través de todas estas empresas es Cachet. A mi Cachet nunca me ha gustado
y, sin embargo, creo que es el que más se le acerca al tipo de perfume que
fabricaba el Príncipe Matchabelli. Contiene ámbar, civeta, almizcle, cuero y mi
odiado gálbano. Sin embargo, yo creo que lo compraban por el eslogan de que en
cada usuaria se convertía en un aroma diferente como lo vemos en este comercial
de 1979.
El año anterior
Connie Sellecca que se hizo famosa por los spots publicitarios, antes que, como
actriz, también le había hecho propaganda a Cachet.
Aquí tenemos un
comercial de la RAI mostrando la popularidad de los perfumes Matchabelli en
Italia. Me apena decirlo, pero las modelos no son tan glamorosas como las
americanas.
Diferente es el
anuncio mexicano donde nuevamente vemos un desfile de cabelleras, cuya
diferencia ayuda a crear esa imagen de Cachet como un perfume personalizado. “Tan
individual como tu misma”. ¿Gatos Seriefilos mexicanos de quien es la voz en
off? Suena a Enrique Rocha.
Y aquí tenemos un
spot australiano de 1982, porque Cachet se usaba en todo el mundo.
Pero mi favorito
es este estadounidense de los 80 con ese tema del “Gran Gatsby” (versión
Redford-Farrow, la única que reconozco) y como una muestra de la adicción a la nostalgia
de la época.
Sin embargo, el
gran perfume de Matchabelli de los 70 será la reformula de Aviance. Yo probé
Aviance (que significa atmosfera) en su momento, pero de nuevo el tufo a gálbano
me lo hizo insoportable. Eso si, como todas las mujeres de cualquier edad,
canté la canción (nunca enfrente de mis padres por supuesto).
El slogan de
Aviance estaba sometido al termino “Aviance Night” que implicaba una noche de
juerga, de sexo y de audacia. El comercial famoso de 1975 muestra un ama de
casa que hace un mini striptease quitándose la ropa sucia de trabajo y diciendo
que después de un día de portarse bien y atender a los chicos, va a tener su “Noche
de Aviance” y por supuesto su marido comparte ese deseo.
Para
contrarrestar la idea de que Aviance era solo para amas de casa, se creó otro
spot que muestra una mujer en la oficina. Al final de su día laboral dice que
‘ha sido buena”, pero, aunque está agotada, tendrá su “Aviance Night’” con el guapetón
que la espera en su auto afuera del trabajo. Aquí el striptease no tenía
connotaciones sexuales, sino que mostraba un fenómeno de la época, como podías
convertir tu “Power Suit”, tu tenida de trabajo, en algo sexi y sofisticado
para ir de cocteles.
La versión mexicana
trata de no infringir los derechos del copyright, pero menciona que la
profesional “va a gozar de un momento de Aviance”. Interesante, este es de fines de los 70 porque
además del chal (puntas los llamábamos en Chile) la modelo tiene uno de esos vestidos de línea maternal que se usaron en ese tiempo. Hoy Aviance es
casi imposible de conseguir, ha sido reemplazado por el Aviance Night Musk que
es pesado, pero al menos no tiene gálbano.
El ultimo perfume
al que se le hizo su campaña publicitaria fue Chimere. Un perfume muy raro
compuesto por flores aromáticas como rosa, jazmín y lirio del valle, pero ahogado
por todo tipo de olor a especias. Por eso el spot habla de que la que lo usa se
le nota más cuando está cerca.
Me imagino que
las especias y el tema eran para indicar que Chimere (quimera) era afrodisiaco
y lo notamos en la publicidad mexicana en que se le considera un anzuelo para
atrapar hombres importantes.
Hablando de hombres,
Matchabelli no olvidó al sexo feo. En 1983 se creaba para los varones la
colonia Hero. Lo chistoso es que el spot (aquí lo traigo en versión mexicana)
usaba la imagen del Príncipe Matchabelli como un playboy aventurero con un
actor con un look de Clark Gable. Esta imagen contemporánea de alguien que
llevaba medio siglo enterrado demuestra cómo el mundo había olvidado a quien
inició esta empresa que sigue vendiéndose, aunque ya sin tanta publicidad.
Vale decir que ninguno
de los productos Matchabelli es un perfume muy deslumbrante, pero los
comerciales fueron un tremendo gancho. Agreguémosle que los perfumes Matchabelli
siempre han estado al alcance del bolsillo de la mujer de clase media que puede
usarlos sin sentir que usa una fragancia vulgar o barata.