jueves, 27 de diciembre de 2018

Latinas en Hollywood: Linda Cristal




Nacida en la Argentina, hija de padres europeos, la política hizo inmigrar a su familia al Uruguay; recién casada probó suerte en el cine mexicano; se convirtió en una bomba sexy del Hollywood de los 50 y revolucionó el rol de la mujer de la televisión sesentera dentro de un género totalmente masculino, el western. Esta es Linda Cristal.

Marta Victoria Moya Peggo Bourges nació un 24 de febrero de 1934, en Rosario Argentina (hay otras fuentes que dicen que es del 35, incluso del 36, como se dice, la mujer guapa no tiene edad). Era hija de un inmigrante italiano y de una francesa. Su padre, Antonio Moya, editaba una revista. En los 40, Moya se metió en problemas políticos y hubo de huir con su familia a Montevideo, después que recibiera amenazas de que iban a secuestrar a Martita de solo seis años.

Cuando Marta tenía 13 años sus padres murieron en un accidente automovilístico, dejándola en manos de su hermano mayor. Marta había tomado cursos de piano y baile en el Conservatorio Franklin de Montevideo,  y quería ser actriz. A los 18 años, su hermano decidió darle en el gusto pagándole un viaje a México que entonces era la Meca del cine en español.

Aquí hay una pequeña confusión. Se sabe que la adolescente viajó “casada” con Tito Gómez que también buscaba fortuna en el cine mexicano. En un sitio leí que Tito era amigo de Marta y que, al ser ella menor de edad, habían llegado a un matrimonio arreglado que les permitía a ambos viajar, ella sin chaperón, él con pasaje pagado. Sin embargo, descubrí que Tito Gómez ya había filmado un par de cintas, una de ellas en Chile con Lucho Córdova y José Bohr. Lo importante, es que dos semanas después de su llegada a México, La Pequeña Señora de Gómez pedía el divorcio.

Ya mujer libre, Marta cayó parada puesto que atrajo la atención de Miguelito Alemán, hijo del expresidente mexicano del mismo nombre. Fue Miguelito quien la presentó con Raúl de Anda, el director de cine quien la rebautizó, “Linda “por razones obvias y “cristal” porque la piel de la rosarina era “traslucida como un cristal”.

La nueva Linda estuvo dos años en México y filmó como ocho cintas:  comedias, de lucha libre, etc. Solo obtuvo un rol protagónico, en “Con el diablo en el cuerpo” junto a Antonio Aguilar. Después de cuatro años de roles secundarios, la argentina vio con alivio la oportunidad de trabajar en una película estadounidense.

En 1956, Hollywood descendió sobre Durango para la filmación de “Comanche”. Aunque el filme giraba en torno a los esfuerzos de un oficial de la caballería (Dana Andrews) por firmar la paz con el legendario jefe comanche Qanah Parker, también se necesitaba un poco de romance. Linda dio vida a Margarita, hija de un rico hacendado que era secuestrada por los indios. Aunque pequeño, era el único rol femenino, la que se besaba con el héroe, … En suma, un protagónico.

En México comenzaron a cotizarla y le dieron el estelar en dos películas rancheras, el equivalente al western mexicano, pero ya Linda había probado Hollywood. Si iba a interpretar heroínas vaqueras mejor hacerlo en el Far West anglo. Con solo 23 años y sin hablar una palabra de inglés, Linda Cristal llegó a Hollywood en 1957. Su belleza y simpatía le abrieron las puertas de los westerns que por ese entonces era todo a lo que podía aspirar una latina.

Lo bueno es que ahora si podía esperar roles protagónicos como en la fusión horror-Noir-western “The Fiend that Walked the West” donde interpretaba a la mujer de un ranchero que era acosado por un psicópata que fue su compañero de celda. Pero Linda pronto superó su etapa de cowboys. En 1958 encarnó a Sandra Roca, “la bomba argentina”, una vampiresa que intentaba separar a Tony Curtis de Janet Leigh en “The Perfect Furlough”. Este rol le ameritó un Globo de Oro como Mejor Nueva Actriz.
Con Tony Curtis y Janet Leigh
Tras un año en Hollywood, Linda era un rostro conocido, había aprendido inglés y hecho buenas amistades. En marzo de 1958, Conrad Hilton la invito a la inauguración de su nuevo hotel en La Habana. En el avión, Linda conoció al petrolero Robert Champion. El romance acabó ante el altar, pero Champion tenía sus negocios en Venezuela. Eran los días previos al derrocamiento del dictador Marcos Pérez Jiménez. Linda no quería ir a un país de política tan inestable y eso implicó largas separaciones de su marido. No alcanzaron a cumplir el año de casados y ya se divorciaron.

Aprovechando que hablaba perfectamente italiano y francés, la bella argentina decidió probar su suerte en Europa, en el género conocido como “peplo”. Así interpretó a Cleopatra en “Las legiones del Nilo” y a otra reina egipcia en “La mujer del Faraón”.

Linda alternaba su trabajo en Europa con Hollywood. En 1959 estelarizó junto a John Saxon “Cry Tough” una historia de pandillas portorriqueñas en Harlem. También probó suerte en el novel medio de la televisión, interpretando a una condesa española en “Rawhide”, la serie protagonizada por, el todavía desconocido, Clint Eastwood.
Besandose con Clint Eastwood ¡Suettuda!

En 1960, John Wayne la llamó para unirse al ensemble de actores (donde ella sería el único rostro femenino) que el Duke había contratado para su épica “El Álamo” Este es probablemente el trabajo más recordado de la rosarina en Hollywood, como La Flaca (personaje inventado) que casi convence a Davy Crockett de no pelear en la famosa batalla.

Curiosamente no se vinculó sentimentalmente el nombre de Linda Cristal con el de John Wayne, porque en esos días del post-divorcio, las revistas de cine y del corazón, la tenían siempre muy bien acompañada. Se habló de un romance con John Saxon, pero fue un truco publicitario. Se la vio en sitios públicos con su compatriota, el director Hugo Fregonese (voy a tener que hablar también de los directores latinos en Hollywood) y con Bobby Darin que recién se había divorciado de Sandra Dee.

Acompañó a Cary Grant a media docena de partidos de beisbol; fue tapadera de Rock Hudson al que siempre la unió una entrañable amistad, pero en 1960, Linda Cristal conoció al que puede haber sido el amor de su vida, Yael Wexler. En IBDM se dice que era un actor y se da una lista de sus roles (todos menores) en el cine, pero lo importante de Wexler eran sus negocios que incluían hoteles, y que era millonario. Tan millonario que, tras su matrimonio, Linda no tuvo que trabajar.
Con su segundo marido, Yael Wexler

Su último trabajo importante en Hollywood fue el que pudo haber sido el mejor. A pesar de que hasta su director John Ford la ha repudiado, la cinta “Two Rode Together” sigue siendo un western digno de admirar y Linda hizo un papel conmovedor y memorable.  A primera vista el rol de Elena Madariaga parece ser una fusión de su Margarita de “Comanche” y de Stand with a Fist de “Baila con Lobos” con toques del rol icónico de Natalie Wood en “The Searchers”, también de John Ford.

Como en “The Searchers”, Ford nuevamente formula la pregunta: “¿puede un ser civilizado, tras una larga estadía entrelos  indios, regresar a su antiguo mundo?” A los diecisiete años, Elena, hija de un general veracruzano, es secuestrada por comanches. Cinco años más tarde, como parte de un plan de paz entre Qanah Parker y el gobierno estadounidense, es “rescatada” por un destacamento militar liderado por el teniente Jim Gary (Richard Widmark) y Guthrie McCabe (James Stewart,) este último un cínico ex pistolero metido a sheriff.

 A pesar de que sigue siendo católica y recuerda con nostalgia su primer baile y su primer novio, Elena es ahora la mujer de un bravo, alguien aclimatado a la vida comanche. De hecho, su marido intenta rescatarla y McCabe lo mata. Elena no tiene donde volver, no sabe como vivir entre blancos, ni siquiera sabe peinarse. La escena en la que McCabe intenta ayudarla con su peinado es muy emotiva.




Pero la prueba de fuego no está en Elena sino en la gente civilizada que la desprecia por haber sido mujer de un salvaje. Comienzan con los oficiales que se niegan a bailar con ella, hasta Belle (Anelle Hayes), la dueña de un lupanar, socia y amante de McCabe. Celosa al saber que el sheriff planea irse con Elena, la humilla públicamente y le ofrece un empleo en su burdel. Aun así, McCabe repudia a Belle y el pasado de ambos, y parte junto a Elena a buscar una vida mejor en California.

Tras este filme, Linda Cristal se retiró de la actuación por casi cinco años. Aparte de un par de apariciones en series de televisión, la rosarina se quedó en casa formando una familia. En 1962 nació su hijo Jordan, un año más tarde lo siguió su hermano Gregory. Pero ni lo hijos pudieron impedir que el matrimonio se disolviera en 1966. Aun así, Linda y Wexler conservaron una fuerte amistad. La actriz ha dicho que en su vida ha tenido dos grandes amigos. Uno, fue el padre de sus hijos.
Con sus hijos

El otro gran amigo de Linda Cristal fue su compatriota, Alejandro Rey. Al divorciarse, Linda obtuvo la custodia de sus hijos, y aunque nos imaginamos que Wexler le otorgó una buena pensión, ella quería volver a trabajar. Hollywood no parecía esperar su regreso. Linda tenía ya más de treinta años, y aunque bella, no era tan cotizada como rostros más jóvenes. Alejandro estaba en grabaciones de “La Novicia Voladora” que iba a salir al aire en el otoño del ’67. Tal vez eso animó a Linda a dejar de ser una artista invitada y trabajar en su propio show.
Con Alejandro Rey

Fue una opción arriesgada. “El Gran Chaparral” era un western, un género en donde las mujeres o no se veían o eran personajes subordinados. En “Bonanza”, la serie de vaqueros más exitosa del momento corría un chiste de que cada vez que los Cartwright se enamoraban de una mujer o la mataban o la metían en una diligencia rumbo a San Francisco. ES cierto que desde el ’65 existía “Valle de Pasiones” con dos protagonistas femeninas, Bárbara Stanwyck, y Linda Evans.
Victoria y Audra Barkley

Sin menospreciar una de mis series favoritas, pero Victoria Barkley era una matriarca, y estaba interpretada por una leyenda de Hollywood, Barbra Stanwyck. Linda Evans, como su hija Audra, estaba ahí para modelar jeans entallados y, seamos francas, las que seguíamos la serie era porque babeábamos por alguno de los Barkley (mis babas eran para Peter Breck). En cambio, yo siempre seguí “High Chaparral” por el personaje de Victoria, tan diferente a otros que veía en los westerns televisivos.
Heath, Nick y Audra Barkley

La trama gira en torno a los dueños del rancho “Gran Chaparral” situado en Arizona cerca de la frontera mexicana. Poco después de la Guerra de Secesión, John Cannon (Leif Ericsson), su hermano Buck (Cameron Mitchell), su esposa Analee (Joan Caulfield) y su hijo adolescente Blue (Mark Slade) llegan a su recién adquirido rancho desde Missouri. Ni alcanzan a desempacar cuando son atacados por los apaches que matan a Analee.

El viudo John descubre que tiene otro peligro del cual debe defenderse. Don Sebastián Montoya (Frank Silvera) es un hacendado millonario cuyas tierras colindan con el Alto Chaparral. Es un viejo muy macuco. Su sueño es poseer el rancho más extenso del Oeste (“desde Tucson hasta Sonorita”) y para eso quiere las tierras de Cannon. 

Cuando Cannon visita a Don Sebastián este lo enreda, prometiendo ayudarlo en su guerra contra los indios, pero, pero… la promesa es la dote de su hija Victoria (Cristal).  De ese modo, Montoya mete un pie en el rancho Cannon. Más encima, le encaja a su hijo Manolito (interpretado por el boricua Henry Darrow), un vivaracho Don Juan que solo causa molestias en las tierras de su padre.

John está furioso. No desea volver a casarse, menos con una mujer mas joven y de costumbres diferentes a las suyas, pero debe aceptar. La pobre Victoria, refinada y poco acostumbrada a los rigores de la vida del Oeste, tendrá que enfrentar condiciones primitivas, unos peones que no la ven como patrona y un hijastro que le deja bien claro que nunca la verá como madre.

Aunque Victoria representa una imagen cliché de dama mexicana, católica, devota de la Virgen de Guadalupe, de mantilla, con antiguas joyas heredadas de la madre, aparentemente sumisa y que acepta que le escojan el marido, pronto demuestra ser otra cosa. Don Sebastián dirá que es tozuda como caballo salvaje y que ha rechazado a tantos pretendientes que a sus 24 años ya es considerada una solterona. Lo cierto es que Victoria siempre ha buscado un hombre que sea como su padre o aún más que él. Ese hombre es John Cannon.
Los Cannon de vacaciones en San Francisco

El problema es que John, como su hijo, no ha olvidado a Analee, y está esperando a poder salirse del arreglo. Incluso se refiere a Victoria como “Señora Cannon” y espera que ella lo llame también por el apellido. Cuando su hermano le dice que mejor se vayan: “No ves que no te quieren”.  Victoria le jura a Manolito (su confidente) que algún día John Cannon la amará.
Los Hermanos Montoya

En Chile, millas lejos de USA, yo, gracias a Victoria, conocí por primera vez la dinámica que gobernaba entonces las relaciones entre anglos y latinos. Por un lado, en el Lejano Oeste, había desprecio por lo que no era Anglo. Por otro era innegable que mexicanos y californios representaban culturas antiguas, más refinadas, que llevaban siglos en la región.

Victoria ejerce como una fuerza civilizadora. Insiste en que su marido se lave y mude de ropa antes de sentarse a la mesa. Le presta libros de poesía a Blue, y no hay mejor ejemplo de su superioridad de clase que cuando un exnovio (Don Gallioway) viene a buscarla para llevársela. Resulta que Anthony es en realidad Lord Ashbury, a quien Victoria conociera en Londres. Mi Ma y yo nos hacíamos la misma pregunta. ¿Qué hace que esta dama tan viajada y educada, que tiene nobles a sus pies, permita que la ningunee un gringo zaparrastroso?

Pero Victoria tiene el don de conquistarlos a todos En el tercer episodio después que el Gran Chaparral nuevamente es asediado por apaches, Don Sebastián se aparece dispuesto a llevarse a su hija de una zona peligrosa.  Pero John que ha visto a Victoria en manos de los indios y luego casi morir abrasada, le pide que se quede.

Así comienza un romance. El matrimonio Cannon era bastante moderno para los estándares del Siglo XIX, en el sentido que peleaban a menudo, que Victoria imponía su voluntad, incluso en la segunda temporada abandonaba a John para regresar a casa de su padre.


Una razón para ser querida, aparte de su belleza y trato fino, era la incapacidad de Victoria de sentir prejuicios. inmediatamente se muestra dispuesta a dialogar con los apaches, los invita a su cena de Thanksgiving, y cuida de unos huerfanitos en el episodio “10 indiecitos”. En la enfermería que improvisa en el racho un apache le pregunta si ella es uno “de los ángeles de los que hablan los padrecitos”.

 Muestra esa misma tolerancia, contraria al comportamiento de sus vecinos, con unos soldados negros que llegan a la región. Su presencia no solo ejemplariza para un público anglo, la benevolencia de los latinos, pero también sirve para que en la televisión blanca de entonces entren más personajes hispanoparlantes. A la historia oficial, obsesionada con la batalla por los derechos civiles se le olvida que en Los 60 también fue el despertar de La Raza. El tener un personaje mexicano (e interpretado por una latina) en un rol protagónico era un gran logro.

Tampoco es que Victoria fuese siempre civilizada y la gran dama. En cuatro temporadas, fungió como cocinera, maestra, enfermera y en una ocasión en que la secuestraron unos forajidos debió trabajar como cantinera (y fingir ser la esposa de su cuñado). También las constantes batidas de los apaches, incursiones de bandoleros, gente del pasado de los Cannon en busca de venganza, y renegados del conflicto entre Juárez y Maximiliano que asolaba al México de entonces, tenían a Victoria en perpetuo peligro, obligándola a empuñar un arma para defenderse ella, a su familia y a su rancho.

Tan fantástico personaje le ameritó a Linda, en las cuatro temporadas que estuvo al aire, dos nominaciones al Emmy y un Globo de Oro como Mejor Actriz de Drama. Como “El Gran Chaparral” fue un fenómeno en la televisión occidental, Linda también recibió un Bambi, premio que por entonces se entregaba en Alemania a series de alto calibre.

Aprovechando su fama, Linda y su novio de entonces, Adam Wesr mejor conocido como “Batman” bajaron a Buenos Aires en 1968. Era la primera ocasión en que la rosarina pisaba suelo argentino desde su infancia. La pareja, reconocidísima por sus roles televisivos, se presentó en el programa “Sábados Circulares” del Canal 13.

Con Adam West en Punta del Este

En 1971, y a pesar de su alta sintonía, “El Gran Chaparral” fue cancelada imprevistamente, y sin siquiera un episodio de despedida tras cuatro temporadas al aire. Linda volvía a quedar desempleada. Aunque no tenía apremios económicos, le gustaba actuar y siguió haciendo apariciones especiales en series del Oeste como “Bonanza” y el western moderno “Cade’s County”.

En 1974, Linda y su amigo Alejandro Rey se unieron al reparto de “Mr. Majestyk”: un filme de Charles Bronson. A pesar de que Bronson se las arregló para pelear con la producción y los actores, el filme fue un éxito debido a la condición de estrella del protagonista.  

Linda tenía estatus de coprotagonista gracias a su papel de Nancy, una trabajadora temporera en el melonar de Majestyc (Bronson) que se convierte en la portavoz de sus compañeros, amante del patrón y su ayudante en la lucha de éste en contra del crimen organizado. Este fue el último filme importante que Linda haría en Hollywood. Su próximo proyecto la regresaría a México.

Aunque México había dejado de ser la meca del cine en español, se había convertido en el centro generador de otro producto de entretenimiento de masas; la telenovela. En 1974, Alejandro Rey fue contratado por Televisa para una novela y Linda decidió probar suerte en ese género. Ese mismo año era contratada como protagonista de “El Chofer”.

“El Chofer” fue escrita por Mimi Bechelani, autora de historias transgresoras como “Teresa” y Él Honorable Señor Valdés”. En ella, Linda interpretaba a Julia, la amante de un gánster (Milton Rodríguez) Harta del maltrato de Luigi, Linda huía al campo y encontraba refugio en la finca de José (Jorge Rivero). Se enamoraban, pero ella no se atrevía a confiarle su pasado. Menos aun que tenía un hijo pequeño que estaba con el padre.

Pasaba el tiempo, Julia no soportaba la ausencia de su hijo y regresaba con Luigi sin darle explicaciones a José. Eventualmente él emigraba la ciudad y se convertía en chofer de taxi, así hacía amistad con Luigi y se reencontraba con Julia.

En un tiempo en que no existían las redes sociales ni revistas dedicadas a las telenovelas, y menos índices de rating que fueran accesibles al público, solo se que la vi (y eso que fue larga) y me gustó muchísimo. Hace poco vi un articulo que hablaba de los fracasos telenoveleros de Televisa y la nombraban.  Como la nota era tendenciosa, y en muchos casos falsa, puedo no creerle, pero también está el hecho de que Linda no volvería a trabajar en Televisa.

Es imposible que la telenovela fuese un fracaso siendo el debut en el genero del sex symbol del cine mexicano Jorge Rivero, quien sí siguió haciendo telenovelas para la firma. Lo que puede haber ocurrido es que Linda se sintiera opacada por actrices más jóvenes y con roles mas contundentes como los interpretados por Susana Dosamantes y la bomba sexy del momento, la violinista Olga Breeskin.

Linda volvió a los Estados Unidos donde se abocó al trabajo televisivo. En 1976 hizo un filme para Tv “Dead Don’t Die” sobre zombis, con George Hamilton. En 1980 interpretó a Carlotta, la esposa italiana de un millonario que vive en” Condominio” un lujoso edificio en una playa de Florida expuesto a los embates de un huracán.

Aunque en 1981, Linda hizo apariciones especiales en “La Isla de la Fantasía” y “El crucero del amor” era obvio que se estaba alejando de las cámaras. Fue una sorpresa cuando en 1985 apareció en una nueva telenovela esta vez en su tierra natal y con el galán de moda en las teleseries argentinas, Gustavo Bermúdez. El otro galán de “Rosse” era interpretado por Daniel Guerrero y él es quien se queda al final con la protagonista.

La historia gira en torno a Victoria Wilson, alias Rosse, viuda, poderosa, madre de un hijo ciego que retorna a la Argentina a vengar el asesinato de su madre prostituta. Hecho que ocurrió en su infancia. Su intención es acabar con el asesino y su familia. Como se trata de gente importante contrata a un detective (Bermúdez), pero no cuenta con que su hijo se enamore de la hija del asesino.

Se trata de una telenovela del 85, y aun así no hay datos sobre su éxito, sus ratings, etc. Ni siquiera tiene entrada en la Wikipedia, pero eso es aplicable a casi toda la producción telenovelera de los 80. Se que tuvo un tema musical de King Clave, que la pasó el Canal 11 y que la daban en horario de sobremesa entre “María de Nadie” y una repetición de “Los ricos también lloran”. Eso es todo lo que encontré.

El hecho es que, de acuerdo a todas las fichas biográficas de la actriz, ese fue su último trabajo actoral. Nuevamente, encuentro la pobreza de información del Internet, porque yo sé (y aquí tenemos una portada de revista que lo atestigua) que Linda Cristal aún tenía otro campo que explorar. A fines de 1989, estuvo un tiempo dentro de otro tipo de telenovela, una soap-opera, y la más taquillera del momento.

A fines de los 80,” General Hospital” había alcanzado tal fama y niveles de rating que se había desligado de la soap opera común, un tipo de telenovela longeva que suele ocupar las sobremesas de los canales comerciales. El que “General Hospital” sirviese como plataforma a nuevos talentos como Demi Moore, o de escaparate para que luminarias como Dame Liz Taylor hiciese apariciones especiales, le granjeaba respetabilidad. A Linda le pareció interesante integrarse al reparto.
En General Hospital


A fines de 1988 apareció como Dimitria Antonelli, la amante del patriarca mafioso Victor Jerome y madre de su hijo Dino. Antes de ingresar al elenco, en una entrevista, Linda mencionó que ya se había retirado tres veces. La cuarta sería la vencida. Desde entonces no ha vuelto a actuar.
Linda Cristal hoy

Además de hermosa, Linda Cristal salió buena para los negocios, invirtió en propiedades y abrió su propia empresa e importación y exportación. Con lo ganado se ha comprado casas en California y tiene un departamento en Buenos Aires donde pasa la mayor parte de su tiempo. Sus fans no la olvidan y en el 2015 le celebraron por Facebook sus 80 años.  Hoy a los 84 años sigue siendo recordada, es que Linda Cristal no es fácil de olvidar.


lunes, 17 de diciembre de 2018

Voces Latinas del Ayer: Angelica María



Fue actriz infantil del Cine de Oro. Cuando creció, su voz creció con ella convirtiéndola en La Novia de la Juventud, la estrella femenina del rock-n-roll mexicano. Sus telenovelas y sus canciones la transformaron en “La Novia de México”. Fue pionera de la balada ranchera y en su madurez conquistó el teatro musical. A sus 74 años sigue vigente y activa demostrando que Angélica María es la voz de ayer y hoy.

Cuando instauré esta sección de “Voces Latinas del Ayer” no tenía claro los parámetros. El resultado ha sido abarcar todo contenido entre 1920-1990, ósea toda la música que gozaron las latinas en esas décadas.  Hasta ahora me concentré en cantantes de bolero, ¿pero ¿qué ocurrió con la música de nuestro continente a fines de los 50 e inicios de los 60? ¿Hubo astros contemporáneos de Elvis y Chubby Checker?

Tal como puedo mencionar media docena de cantantes chilenos de ese tiempo, estoy segura de que cada nación latinoamericana los tuvo/tiene, pero buscamos voces que crucen fronteras. Tras largas investigaciones, la conclusión es que solo en México hubo (¿nos atrevemos a llamarlos rockeros?) solistas en los 60 que se hicieron conocidos en todo el continente. Sus nombres siguen sonando: Enrique Guzmán, César Costa, Alberto Vásquez, etc. y entre tanto nombre varonil surge la voz femenina de Angélica María.

                                             Paso a pasito (Armando Manzanero, 1962)
Nace una estrellita
Hablar de ella es embargarme de Deja Vu. ¿Cuántas veces no escribí profesionalmente sobre la Novia de la Juventud?  Eso sí, siempre haciendo hincapié en su carrera en las telenovelas Hoy quiero hablarles de su música que hizo su nombre famoso en toda America entre 1960 y 1980. Ya es un ser legendario, pero en un momento fue una combinación de Sandra Dee y Connie Francis para los latinos.

                                      Yo que no vivo sin ti (Donaggio/Pallavicini, 1966)

Creo que, hasta Lucero, México no ha tenido una cantante de esa fama, y como a ella, la carrera telenovelera de Angélica María ayudó a mantenerla en la cúspide. A través de esta semblanza, las comparaciones con Lucero aumentarán. Después de todo ambas son actrices-cantantes, Teen Idols, reinas de telenovela, y ambas comenzaron sus carreras en la infancia.
Angélica María junto a Lucerito y La Vale

Angélica María Hartmann Ortiz nació un 27 de septiembre de 1944, en Nueva Orleans. Su padre Arnold Hartmann era un musico de swing que en 1943 se casaba con la mexicana Angélica Ortiz Sandoval. La pareja se divorció en 1949, y las Angélicas regresaron a México a vivir con la abuela y las tías de la niña. Así comenzaba la existencia entre mujeres de Angélica María que ha repercutido en su personalidad dotándola de firmeza de carácter y seguridad en sí misma.

                                              Frente al mar (1964)
Fue su tía, Yolanda Ortiz, quien la presentó con el productor Gregorio Wallerstein que estaba buscando un niño para su película “Pecado” (1949). Al ver a la niña, se disculpó, pero estaba buscando un varoncito. Al oírlo, la pequeña insistió en que le cortaran el cabello y la vistieran de hombre. Lo hicieron y el resto es historia.
Angélica en sus inicios en el cine

Entre 1949 y 1958, la pequeña actriz actuaria en mas de una docena de filmes junto a  figuras del calibre de Elsa Aguirre, Arturo de Córdova, Marga López y Miroslava.  En 1956, Angélica actuó junto a Pedro Infante, en “Los Gavilanes”. El ídolo le pronosticó que también llegaría a ser una estrella, porque, tal como él, ella hablaba con los ojos.
Con Pedro Infante en "Los Gavilanes"

No estaba muy errada la profecía. El año anterior, Angélica María había debutado en las tablas con La Mala Semilla de Maxwell Anderson. El escalofriante retrato de una niña asesina le había ameritado un premio de los críticos de teatro.
En Semilla de Maldad (1955)

 La adolescencia encontró a Angélica María actuando en su propia serie “La Pandilla”. A través de cuatro películas interpretó a La Cachuquis y además de actuar, cantaba y bailaba. Aunque el teatro, el cine, y hasta la telenovela, la tenían ocupada, se le había metido en la cabeza ser cantante profesional.
                                                 La Cachuquis (1959)
Novia de la Juventud/Novia de Enrique Guzmán
En México es La Era del Twist, ya se perfilan los astros de esa etapa: Enrique Guzmán, Alberto Vásquez, César Costa y Johnny Laboriel. También están los Hermanos Carrión y Manolo Muñoz, pero todavía no hay una cantante, a pesar de que Julissa intenta hacerse un espacio con la escandalosa y erótica “Ven cerca”.
                                                 Julissa "Ven Cerca"
Esto cambia cuando en 1962, bajo el padrinazgo de Armando Manzanero, Angélica graba su primer LP con temas que se volverán hitos de la música rockera como “Edie, Edie” y “Puré de Papas”.

                                                    Edie, Edie (de Doddie Stevens , 1962).

Pero Angélica no solo canta lo que entonces se conocía como “Onda Yeyé” sino que también le hace a la balada romántica, un género diferente del bolero y que tiene influencia de la música italiana de cantantes de esa época como Mina y Gigliola Cinquetti. En México las mujeres cantaban boleros o rancheros. Así que en eso también fue pionera. De ese entonces les paso la que considero su segunda mejor canción “Siempre Sola”.

                                           Siempre sola (Lolita de la Colina, 1962)

Angélica María se vuelve un nombre reconocido en México. Tiene tremendo arrastre entre el publico joven lo que le acarrea el apodo de “Novia de la Juventud” aunque todo el mundo sabe que es novia de su contraparte masculina, Enrique Guzmán. Los medios gozan con esta pareja. Angélica y Enrique serán novios por casi dos años y filmarán tres películas: “Mi vida es una canción” (1963) Vivir de Sueños (1964) y “Mi Alma por un Amor” (1964).

De “Mi vida es una canción" les dejo un trio de Angélica, Enrique y Begoña Palacios “Amame” y un dui de Enrique y Angélica de la misma canción pero medio siglo más tarde.

Es un romance muy romántico, pero como dicen los mexicanos “de manito sudada”. “Yo era niña buena” dirá Angélica en una entrevista, y Enrique se iba “con las niñas malas”. Habrá muchas peleas antes del gran truene.

En los últimos años, Enrique, que ya se sabe es más deslenguado que su hija, ha dicho que fue Doña Angélica Ortiz quien los separó considerando que ambos eran muy jóvenes y que Enrique era inmaduro e irresponsable. Angélica ha negado esta versión diciendo que su madre siempre le dio libertad de elegir.

Para Angélica María el fin de su noviazgo no resulta tan traumático, considerando que su estrella sigue en auge. Con éxitos de Luis Demetrio, y sobre todo del Maestro Manzanero, se está haciendo un nombre en el continente. Se va de gira por America Latina. En 1966 viaja a España donde obtiene un rol en el filme “Fray Torero”, pero las cosas no le van tan bien en la Madre Patria, puesto que allá ya tienen una mega estrella, Roció Dúrcal, cuyo estilo es muy parecido al de la mexicana.
Rocío Durcal y Angélica María



                                       Pobres Besos Mios (Armando Manzanero,1964)

Angélica retorna a su patria donde su fama está incólume. Ya no se la llama “la Novia de la Juventud” sino “La Novia de México”, título que también recibirá Lucero. Sus éxitos musicales continúan con grabaciones de temas traducidos como “Brebaje de Amor”  (Love Potion Number 9) y el tema de los Beatles “Here, There and Everywhere”.

                                                 Aquí, Allá y en todas partes (Lennon & McCartney, 1967)

En el ámbito sentimental, Angélica demuestra haber superado su romance con Enrique. Años después reconocerá que sostuvo romances con Héctor Bonilla (al que describe como maravilloso), y Fernando Lujan a quien conocía desde el Cine de Oro en el cual ambos se habían iniciado como actores. Pero Angélica añadiría que para ella eran niños en traje de Superman, que al quitarse las capas pasaban a ser hombres inmaduros.
Con Fernando Luján en "5 de chocolate y uno de fresa"

Estrella de cine
Angélica María está creciendo en todos sus aspectos. En 1968, protagoniza junto a Julio Alemán “Corazón Salvaje” de Caridad Bravo Addams. A pesar de que existía una versión fílmica (con vestuario moderno) del ‘52 y en 1966 se habían hecho versiones para televisión en Venezuela, Puerto Rico (con Braulio Castillo) y en México (con Enrique Lizalde y Julissa), esta sería la versión más famosa y recordada, solamente opacada por la telenovela de 1993.


En la imaginación popular la imagen de “Santa” Mónica, la novicia que reforma al contrabandista y pirata Juan del Diablo quedará asociada con Angélica María que, en un filme, donde no canta, deja la evidencia de su poder actoral. A mi parecer, esta es una de las tres mejores cintas de la cantante y la única que no es comedia.

Sin embargo, ese mismo año, Angélica filma la considerada por críticos como su mejor filme “Cinco de fresa y uno de chocolate”.  En ella, demuestra su madurez como actriz y cantante que intenta dejar atrás su imagen de “niña buena”.

El filme es un proyecto familiar. Es producido por Doña Angélica Ortiz y dirigido por Carlos Velo, su segundo marido. El libreto es un trabajo en conjunto de Velo y de José Agustín, este último también es responsable de escribir las canciones. Siempre se ha rumorado que hubo un romance entre Angélica María y Agustín. Ella reconoce que “hubo algo”, pero no quiere hablar de eso ni siquiera en su autobiografía “Angélica María: La Novia de México” publicada en el 2010. La razón es que José Agustín era casado.

El filme, que hoy es de culto, fusiona comedia picaresca con sátira social; está lleno de alusiones a la cultura pop del momento; y cambia la imagen de la actriz-cantante. Esperanza es una niña inocente, criada en un convento. Temiendo al desconocido mundo exterior, Esperanza decide profesar. Su único pecado es la gula que la lleva a consumir unos hongos todavía verdes. Sufre una intoxicación que le cambia la personalidad.

Ahora convertida en la desenfadada Brenda, de micro mini y muy pintarrajeada, irrumpe en una mansión donde se celebra una fiesta de la alta sociedad. Tras entonar lo que se llamaría entonces una “canción protesta” en la que se burla de la hipocresía del medio, Brenda seduce y recluta a cinco de los invitados que la acompañarán en un viaje de pequeños delitos.


Después del éxito de esta cinta, la cantante vuelve al teatro cosechando éxito como Charlotte Corday en Marat/Sade. Le ha quedado el gusto por las canciones protestas e incluyo un par de ellas en sus próximos discos, pero Angélica alterna su nueva etapa con comedias románticas. En 1969, viaja junto al Maestro Manzanero, de quien es musa, a Buenos Aires a filmar “Somos Novios” junto al ídolo argentino Palito Ortega.
Cn Palito Ortega en "Somos Novios"

Los 70 traerán nuevos desafíos a Angélica que se acerca a su tercera década con una fama que crece diariamente. En el ámbito sentimental ha iniciado una “relación adulta” con el comediante Alejandro Suarez que durará cuatro años. En 1971, Angélica filma “La verdadera vocación de Magdalena” otro de sus grandes filmes.

Magdalena es una secretaria reprimida que vive con Zoila (Carmen Montejo), su dominante madre. En una fiesta conoce al musico pelilargo llamado Emeterio. “Eme” es interpretado por Javier Martínez del Campo, primera guitarra y fundador de la banda de rock psicodélico “La Revolución de Emiliano Zapata”.   Cuando Magdalena se conduele por seguir viendo virgen a su edad, el musico ofrece ayudarla. Ambos terminan en casa de la chica y en la cama, pero son sorprendidos por Zoila que los obliga a casarse. El matrimonio va de mal en peor, debido a las intromisiones de Zoila.

Aparece Armando, un ex de Magdalena, que es millonario y quiere volver con ella, pero Eme se niega a concederle el divorcio. Cuando sus esfuerzos por matar al yerno fracasan, a Zoila se le ocurre un plan. Magdalena se hace pasar por Irene, su desinhibida hermana, que acaba de llegar de Hollywood. La idea es que Irene seduzca al cuñado y así lo puedan acusar de adulterio.

A Eme se le ocurre llevarse a la cuñada al legendario Festival de Aranvaro, en Valle de Bravo. Curiosamente, La Revolución de Emiliano Zapata no participó en ese histórico festival de rock, pero el filme si los pone en medio de ese Woodstock mexicano. Irene/Magdalena canta con ellos el tema “Again” que tuvo tanto éxito que muchos creyeron que la Novia de la Juventud se dedicaría a ese rubro.

El filme acaba con Magdalena descubriendo su verdadera vocación: la cantada. Abandona a su madre y se une a Eme para vivir juntos (y con los otros miembros de la banda) un amor libre. Este seria el ultimo gran filme de Angélica María, y el fin de sus experimentos cinemáticos. En 1971 iba a encontrar un nuevo campo donde desplegar sus dotes histriónicas, la telenovela.

Angélica María Viene a Casarse
Desde 1960, la cantante había filmado una media docena de teleteatros, muchos en calidad de protagonista. Ahora estaba a punto de revolucionar el género con el primer culebrón que pondría a México en los televisores de toda America Latina.

No existía Televisa, pero si existía Don Ernesto Alonso. De la Argentina se trajo un libreto de Delia García Márquez y se lo presentó a Telesistemas Mexicano. “Muchacha Italiana viene a casarse” tenía varios problemas, era una historia un poco oscura, una protagonista muy alejada de las ingenuas sumisas que protagonizaban los teledramas, más encima contaba con 206 capítulos de una hora cada uno.  En ese entonces las telenovelas mexicanas duraban tres meses.
Valeria y la Gianna

El futuro “Señor Telenovelas” no se amedrentó. El consideraba que esos bemoles eran en realidad ventajas. Los televidentes latinoamericanos todavía estábamos recobrándonos del fenómeno “Simplemente María”. Estábamos preparados para medio año de telenovela si la trama lo ameritaba. Don Ernesto decidió capitalizar el hecho de que ambas historias relataban las experiencias de una inmigrante que llegaba a la gran ciudad a servir. Si María llegaba a Lima del campo, Valeria Donati había cruzado el Atlántico desde Nápoles.
De Napoles a México

Para vincular ambos fenómenos de la telenovela, Ernesto Alonso se trajo al protagonista de “Simplemente María”, a Ricardo Blume, el galán del momento en el Perú. Y como la indómita napolitana, se escogió a La Novia de México, aprovechando su cambio de imagen. La trama fue adaptada por Fernanda Villelipara mí la mejor guionista de telenovelas mexicanaapoyada por Marisa Garrido; Miguel Sabido quien había escrito las telenovelas históricas de Ernesto Alonso; y el toque internacional se lo dio el argentino Carlos Lozano Dana.

Una razón por la cual las posteriores versiones de MIVAC no han funcionado es porque la trama estaba perfecta para una época en que la clase alta todavía vivía de tradiciones, y donde las clases sociales eran tan definidas. Viéndola hoy con ojos modernos, nos puede parecer un poco sombría, un galán muy antiheroico, capaz de engañar a toda su familia, lleno de soberbia de clase y desprecio por una humilde inmigrante que logra chantajearlo.


 Justamente esta escena en que Valeria y Juan Francisco se conocen y ella se atreve a contarle que posee una carta de una amante suicida que no solo lo arruinaría socialmente, sino que también podría convertirlo en cómplice de asesinato, sigue siendo un buen ejemplo de la capacidad histriónica de Angélica María.

Por último, hay que hablar del tema musical. Ernesto Alonso escogió una canción de Eduardo Magallanes del último disco de Angélica María. Ä mi parecer “¿Adónde va nuestro amor?” será la mejor y más representativa canción de ella. Se convirtió en todo un éxito siendo la primera vez que un tema de telenovela llegaba al lugar más alto del billboard.

“Muchacha italiana” fue un fenómeno tal que ameritó una secuela. La telenovela cruzó fronteras, y convirtió a México en una fabrica del culebrón. El Perú se paralizaba al llegar la hora de la trasmisión. En mi Chile, donde divisiones políticas y desabastecimientos nos tenían en vilo, la telenovela se convirtió en un Valium de sobremesa. Para cuando Angélica María, como parte su tur latinoamericano, paró en Santiago en junio de 1973, la recibimos como si fuera nuestra reina. Se puede decir que Valeria Donati conquistó al continente.

Angélica María no era de las que se duermen en los laureles. Ya estaba en búsqueda de nuevos desafíos. En 1973 se le ocurrió hacer una fusión entre balada y el género ranchero. Eduardo Magallanes la presentó con un joven cantautor de Juárez. Él le escribió a la novia de México su primera balada ranchera Así inicio la amistad y colaboración entre Angélica María y Juan Gabriel.
                                                        Tu Sigues Siendo el MIsmo (Juan Gabriel, 1973)

1974 sería un año muy importante para la cantante. Grabó “Ana del Aire”, también de Fernanda Villeli. Sin ser tan exitosa como “Muchacha Italiana”, le seguiría recaudando fama en la pantalla chica. Angélica alternó las grabaciones de este homenaje a las aeromozas con su retorno al teatro. Ahora decidió probar suerte con los musicales y triunfó con una versión mexicana de la famosa “Gigi”de Colette.


En el ámbito personal, Angélica María estaba soltera, pero no por mucho tiempo. Acabada su relación con Alejandro Suarez, Angélica conoció al musico y comediante venezolano, Raúl Vale. Aunque la estrella contaría que al principio Vale no le había caído bien, pronto comenzaron a salir. A comienzos de 1975, los fans de Angélica María eran sacudidos con la noticia. Se les casaba la Novia de México.

De tal magnitud era la noticia, que la boda fue una de las primeras que Televisa transmitió en vivo y en directo (tal como lo harían con la de Lucero y Mijares, un cuarto de siglo mas tarde). La recién casada pronto se integró al reparto de “El Milagro de Vivir”, una de sus mejores telenovelas y que aprovechó la construcción de la nueva Basílica de Guadalupe para combinar una historia de misterio con el milagro guadalupano.
Con Ana Martin en Ël Milagro de Vivur"

En esta historia, también de la autoría de Fernanda Villeli, Angélica interpretaba a Aura que, recién salida del internado, debía investigar el asesinato de su madre. Para eso debía adoptar una nueva identidad que le permitiera acercarse a los tres sospechosos. Sus galanes fueron el dominicano Fernando Allende, con el que compartiera créditos en “Ana del Aire” y el otro ídolo del rock y su compañero en muchas comedias, Alberto Vásquez.
Con Don Ernesto Alonso y Alberto Vasquez.

Un periodo de decadencia
Poco después de iniciadas las grabaciones, Angélica descubrió que estaba embarazada. Su embarazo fue incorporado a la trama, y la recién nacida Angélica Vale (a la que llamaré La Vale para no confundir) debutó ante las cámaras como la hija de Aura. A pesar de la alegría de ser madre, Angélica María acababa de iniciar un periodo de decadencia. Años más tarde contaría en una entrevista a Juan José Origel que sintió en esa época que el publico no le perdonaba su matrimonio, y compraró su situación con la de Lucero al casarse con Mijares.
La Vale recien nacida

La cantante intentó crearse una imagen acoplada a la del marido. Juntos protagonizaron un filme de época “La Guerra de los pasteles” en 1978; juntos grabaron la versión en castellano de “Summer Nights” que había sido un éxito del filme “Grease” y hasta aparecían juntos en un comercial de tarjetas de crédito bancarias.
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Mas exitosa fue la canción “El arroyito” que Raúl Vale escribiera para su esposa, pero parecía que el matrimonio le estaba cobrando a la multifacética estrella y eso se notaba en su carrera. Aunque en el teatro seguía triunfando con “Papaíto Piernas Largas”, otra historia de colegiala enamorada de un hombre mayor, su carrera fílmica no volvería repuntarse y en las telenovelas iba cuesta abajo.
                                                El Arroyito (Raúl Vale, 1976)

Su primer fracaso fue la nueva versión de “Corazón Salvaje” de 1977. A pesar de que estaba filmada a todo color, que se había recuperado el escenario original e Martinica en 1903, que se hicieron soberbias tomas al aire libre y un buen uso de efectos especiales para la erupción del Volcán Pelee, la teleserie tuvo poco éxito. Se dijo que Angélica estaba muy vieja para el papel (solo tenía 33 años) y que no tenía química con su coestrella Martin Cortes.
Con Martín Cortés en "Corazón Salvaje"

Peores criticas recibiría Angélica en su próximo proyecto televisivo.  “Yara” fue tan criticada que yo misma he llegado a pensar que soy la única persona en el mundo que gustó de esta historia de una mestiza que, junto a su madre, abandona su tribu en Chiapas y parte a la capital a conocer a su padre blanco.

Por supuesto les pasan toda clase de peripecias, son separadas, Yara es atropellada, cae en manos de sus villanos enemigos, pierde virginidad, pierde un hijo, casi pierde una pierna, pero consigue la fama en el escenario. Increíble la evolución capilar de la indita, te demuestra cómo nos peinábamos y vestíamos en el ’79 (no como nos quisieron hacer creer en “The Little Drummer Girl)


Los que estuvieron de plácemes fueron los programas cómicos donde despedazaron la novela con gusto en sketches paródicos. Con su acostumbrada humildad, la estrella aceptó aparecer en “El Chavo del Ocho) como alumna del Profesor Girafales. ¿Que tenía en mente Ernesto Alonso al producir Yara? ¿Hablar en contra de la discriminación de los indígenas o tener otro éxito sobre una heroína perdida en la gran ciudad como “Muchacha Italiana”?  


Aunque la etnia lacandona no tenia voz para protestar que se representara uno de sus miembros como una nena ojiazul rubia, con corte a lo Farrah, la serie tuvo tan poco éxito que la trasladaron a un horario de sobremesa. Lo único bueno fue el tema musical "Mi Amor Prohibido", que incluyo en esta cortina donde las nativas más parecen estar parodiando a Los Polivoces que actuando en un drama.

Los 80 fue una década difícil para Angélica María quien intentó levantar su carrera, a la par de criar a su hija y fomentar la incipiente carrera artística de La Vale. Donde no perdió espacio fue en la cantada. Sacó dos discos de balada ranchera, siempre bajo la guía de Juan Gabriel, y estableció una relación artística con el compositor Alejandro Jaén. Su LP “Revelaciones” fue un exitazo. De él les dejó “Una copa de champagne”.
                                                 Una Copa de Champagne (Alejandro Jaen, 1980)

Una Angélica María para los 80
Aunque dulce y encantadora, se sabe que Angélica María no es tonta, y ha sabido manejar muy bien su carrera. En 1980, como gran dama que es, cede el puesto de reina de las telenovelas a las dos actrices que se lo disputan, Verónica Castro y Lucia Méndez. Serán más jóvenes, mas llamativas, podrán interpretar sin empacho campesinas perdidas en la gran ciudad, pero hay algo que La Novia de México reconoce y puede imitar.
Con Verónica Castro

El modelo que vende Televisa en el mundo ya no es el sofisticado estilo de Ernesto Alonso y Fernanda Villeli. Angélica María acepta trabajar con el productor de moda, el chileno Valentín Pimstein y en una adaptación de la guionista clásica Inés Rodena. Así parte “El hogar que yo robé”, otra versión de la archiconocida “La Usurpadora”. 
Andrea y Victoria

Al comienzo va en el horario de la tarde, a las 6:30, pero pronto la química de los protagonistas, el excelente elenco, los vestuarios de Angélica y sobre todo su interpretación de dos mujeres tan diferentes como lo son Andrea y Victoria, hace que la suban a horario estelar. “El hogar que yo robé” dura casi un año y es un éxito total.

Aun así, la novela inexplicablemente volvió a cambiar de horario, en una época en que La Familia Vale estuvo vetada por Televisa. Los detalles son oscuros, pero incluso El Tigre Azcárraga hizo correr un rumor de que Angélica era “mala actriz” (WTF?)

 ¿Fue esa la razón por la que le ofrecieron tan mal proyecto para su regreso a los foros?  En “Herencia Maldita” Angélica vuelve a trabajar en una producción de Ernesto Alonso. Aunque la historia es original, una huérfana que se convierte en ladrona de guante blanco, a sus 42 años, la actriz no está para hacer de adolescente de trenzas. Otro fracaso se añade a la lista y por un tiempo, Angélica María no hará telenovelas. lo que sí es todo un hit es “El hombre de mi vida” el tema de “Herencia Maldita”.
                                             El Hombre de mi Vida (Alejandro Jaen, 1986)
Aun así, no abandona la televisión. Se integra a los teleteatros de Ernesto Alonso, la adaptación de obras clásicas en forma de unitarios. Aunque no es un video de gran calidad, vale la pena esta adaptación de El Abanico de Lady Windermere de Oscar Wilde donde Angélica interpreta a la Señora Erlynne y su hija, Lady Windermere, es interpretada por la ex Primera Dama de México, Angélica Rivera.
La Gaviota y La Novia de México

En 1987, Angélica María inicia grabaciones de una sitcom “Tres Generaciones”. Ella es Laura, Carmen Montejo interpreta a su madre , y Sasha Sokol será su hija. Esta comedia de corte familiar es muy popular y dura cuatro años.
Tres Generaciones

Los 80 han sido una época difícil en lo sentimental para la estrella. Las constantes infidelidades de Raúl Vale han sido un tormento para ella. Enterarse que la relación de su marido con la también actriz Arlette Pacheco no es un simple amorío,  la orilla a tomar una decisión. En 1989, Angélica María firma el divorcio.

La noticia de que La Novia de México, tras catorce años de matrimonio, vuelve estar soltera no es tan escandalosa como un secreto que hace tres años guarda la actriz. En “Herencia Maldita” ha compartido escenas con el actor Marco Muñoz.  Ahora Angélica revela que se enamoraron en el set, pero que no llegaron a ninguna parte debido al ser ella casada. Angélica contará que su primera acción tras firmar el divorcio es telefonear al actor bajo californiano y decirle que ya es libre. Así inicia un intenso romance que durará casi una década donde Angélica María volverá a reinventarse.
Marco Muñoz y Ana Colchero en "Valeria y Maximiliano"

Angélica ama el Rock
Todo comenzó con la obra “Mamá ama el rock” que Angélica pondría en escena en 1989. Desde que debutara en telenovelas siendo una recién nacida, La Vale había demostrado interés en seguir los pasos de su famosa madre. Angélica María había apoyado a su hija, consiguiéndole roles en sus novelas e incluso ayudándola para protagonizar la primera telenovela infantil “Lupita”.
Las Angélicas

Esta obra la puso para darle una chance en el teatro musical y como pareja de La Vale se trajo a un ex Menudo que por su edad ya no podía participar en esa agrupación. Así es como Ricky Martín comenzó su fantástica trayectoria de solista.

La obra fue un tremendo éxito, pero fue la palabra “rock” la que marcaría la carrera de la Novia de México en la última década del Siglo XX. En una era notable por nostalgia y renacimientos de carreras, Angélica María decidió recordarle al público quien era. Convenció a sus antiguos amigos, compañeros y exnovio. Así nació el proyecto “Los Cinco Grandes del Rock” que vio unirse en un escenario a Angélica, Enrique Guzmán, Cesar Costa, Alberto Vásquez y Manolo Muñoz. El show que recorrió la República Mexicana fue un exitazo.

A través de la década, Angélica María siguió cifrando su carrera en el teatro. Cosechó éxitos con La Mujer del Año que había sido un éxito de Broadway para Lauren Bacall y Raquel Welch, y cerró la década con la famosa pieza Mama nos quita los novios. Entremedio aceptó otro desafío, había hecho teatro dramático, comedia, musicales y ahora le entró a la opereta, presentándose con muy buena acogida del publico con La Viuda Alegre en 1993.

En la telenovela las cosas habían cambiado. Ya había tomado conciencia de que nunca más sería la damita joven. Aunque llevaba el primer crédito en “Agujetas de color de rosa” sabía que esta producción de Luis de Llano era de corte juvenil y que serían los actores jóvenes quienes robarían cámara.

 En 1996, Angélica María acepto protagonizar un remake de “Soledad” que en 1980 había sido un éxito para Doña Libertad Lamarque. Ahora, Angélica seria Esperanza, la humilde ama de llaves de un millonario que acepta casarse con el en su lecho de muerte, y hacerse cargo de su bancarrota y de su disfuncional familia.

Ese mismo año marcó la última colaboración Angélica-María- Ernesto Alonso. En la última de sus grandes producciones históricas, el productor colocó a Angélica María en el rol de Doña Bernarda de Muñiz, dama de la Nueva España Colonial. En este relato que narraba el proceso de la Insurgencia desde sus inicios, Doña Bernarda, mujer casada y madre, provocaba con su belleza la pasión del villano Don Pedro (Juan Ferrara), lo que le acarreaba todo tipo de desgracias. En una historia que abarcó casi tres décadas, Angélica lució esplendorosa en su vestuario dieciochesco y aunque era la madre de la protagonista, tenía una historia propia.


Tan buenos fueron estos dos roles que a la llegada de las ternas TVyNovelas, Angélica María se encontró nominada en dos categorías. Mejor Actriz Secundaria (La Antorcha Encendida) y Mejor Primera Actriz (Bendita Mentira) ganando la estatuilla por la última. A fines de la década, Angélica y su hija fundaron la compañía productora Angélica Ortiz y se dedicaron a hacer teatro infantil.

En medio de premios, aplausos y nuevas experiencias, Angélica María enfrentaba varias tragedias. En 1995 fallecía su madre, Doña Angélica Ortiz, su amiga y compañera. En 1997, a Angélica María se le diagnosticó un cáncer de seno agresivo, se le extirpó un tumor y se le colocó una prótesis. Por suerte el cáncer fue erradicado. La actriz, sufrió en silencio y solo en este siglo, a raíz del reemplazo de la prótesis, La Novia de México ha hablado de esos duros días.

Fue en ese entonces que el romance con Marco Muñoz llegó a su fin. Nunca se han sabido pormenores de ese evento. A su manera, Angélica siempre ha protegido su vida privada. Se ha limitado a decir que el rompimiento se debió a un pedido de su hija, a la que no le niega nada. Espéreme tantito. ¿Una señora deja ir al amor de su vida porque se lo pide su hija, una mujer hecha y derecha? ¿Y una nena de veintitantos va a andar celosa de los novios de mami?  Aquí hay gato encerrado.

Yo siempre he pensado que La Vale le supo algo feo a Muñoz o que pensó que un hombre trece años menor que su madre no iba a tener la fortaleza y perseverancia para apoyar a la susodicha en la batalla contra el cáncer. Desde entonces, La Novia de México ha llevado vida de monja. Dice que no ha vuelto a tener una relación seria o importante. Se ha dedicado a su hija y a sus nietos. Como mencioné antes, publicó una autobiografía bien saneada y ha seguido trabajando en todo lo que siempre ha hecho.

El nuevo siglo de Angélica María
La muerte de Manolo Muñoz el 2000 redujo a los Cinco Grandes del Rock a cuatro. En lo que va de siglo, Angélica María y sus compañeros han tenido tres espectáculos, el 2005, el 2009, y este año ha sido la ultima gira por el país titulada “Juntos por ‘última vez”. En el 2009, Angélica María se fue de gira con su mentor el Maestro Armando Manzanero en un tur conocido como “Las Mujeres de Manzanero”.  

En el 2015, Angélica María grabó un Cd con todos sus grandes éxitos, pero eso no significa que este musicalmente hablando, abocada solo al pasado. En el 2004 grabó junto a Joan Sebastián el disco “Tributo” con canciones como el éxito “Amor del Bueno” y un dueto con “Llorar” tema que el difunto cantautor escribió para Lucero. Aquí les dejo las dos versiones.

La voz de Angélica María sigue escuchándose en todas partes, en conciertos, en el teatro que nunca ha abandonado y hasta en las caricaturas. En el 2016 dio voz, en la versión en castellano, a la Abuelita Adela en la galardonada cinta animada “Coco”.

Respecto a las telenovelas, desde que en 1999 interpretara a la madre de Thalía en “Rosalinda” sabe que solo puede dar vida a madres, tías y abuelas. Eso no quita que no pueda hacer roles memorables como Doña Julietita, madre de “La Fea Mas Bella”, telenovela donde se juntaron las dos Angélicas, y donde la actriz-cantante tuvo el gusto de compartir escena con otro grande de la canción, José José.
Con José-José y La Vale en "La Fea más Bella" 

En “Qué Bonito Amor” encarnó a Amalia una mujer empeñada en que su hija (Danna Garci)no cometa su mismo error de unir su vida un musico pobre (Jorge Salinas). Por ese papel People en español le otorgó un premio. El rol de madre no siempre es positivo y lo demostraron las Angélicas en su contribución al siniestro y exitoso programa “Mujeres Asesinas” donde Angélica María dio vida a Julia, Encubridora, mujer de sociedad, que tenía un affaire con su joven maestro de spinning (Eduardo Santamarina) lo que provocaba los celos de su perturbada hija (Angélica Vale).

Y si seguimos en el rol de madres, Angélica María nos brindara pronto otra actuación como la mujer más importante en la vida de Carlos Gardel. En la biopia “Gardel”, Angélica será Berthe Garde, la madre del ídolo del tango. Hablando de bionovelas, como están de moda, se le preguntó a La Novia de México si se haría una sobre su vida. Riéndose, la estrella respondió que una vida sin escándalos como la suya iba a ser muy aburrida en pantalla.

No tendrá escándalos, pero que se le han inventado es innegable. Desde que Alejandro Suarez la golpeaba hasta el punto de tenerla en lentes oscuros, hasta que tiene una hermana oculta y hermafrodita; sin olvidar el rotulo de lesbiana que es el rumor que le causa más gracia a Angélica María. A sus 74 años, no necesita que la saquen ni la metan en closets, ni siquiera el de Los Recuerdos, porque ella es y será Voz Latina de Siempre.