viernes, 19 de abril de 2019

Voces Latinas del Ayer Enrique Guzmán (II La Leyenda Negra)




En la primera parte de esta semblanza los llevé desde el nacimiento de Enrique Alejandro Guzmán Vargas hasta su ascenso a la fama, pasando por sus amores hasta que lo dejamos felizmente casado con la famosísima Silvia Pinal. Un matrimonio que duró nueve años y que, según confiesa la diva, tuvo cinco años de felicidad. Hora de hablar de esos cuatro años restantes que la bioserie “Silvia frente a ti” ha convertido en toda la experiencia matrimonial de Silvia y Enrique, una verdadera pesadilla.

De regalar “joyotas” pasa a ser “una joyita”
Esos son los años en que Silvia estaba involucrada en la obra de teatro Mame, uno de sus grandes éxitos, y filmaba la telenovela “¿Quién? “. Era una mujer sumamente ocupada, se la pasaba fuera de casa y eso motivaba los celos de Enrique.   Los últimos discos de Kike no habían tenido acogida, a pesar de que en 1973 grabó un Lp con temas de un joven cantautor norteño llamado Juan Gabriel quien había sido parte de los coros de Enrique Guzmán.



                                                Que Vuelvas (Juan Gabriel, 1973)
Enrique estaba un poco desocupado y comenzó a llenar sus horas con alcohol, cocaína e ideas negativas. Silvia dice, en su libro y en la bioserie, que él se volvió totalmente infiel y más encima la celaba. Enrique dice que la golpeó por única vez en 1973 (ha insinuado que fue por descubrirla con otro). Silvia ha dicho que los episodios de violencia fueron reiterados entre 1973 y 1975.
Silvia y Enrique con Alejandra

Alejandra, en el 2006, recordó haber visto en esos años a su madre con ojos en tinta en varias ocasiones. Aunque Alejandra nunca se ha quejado de su padreni le ha escritos canciones-denuncias como a Silvia debe haber sido muy duro para ella que (por admisión propia, confirmada por Kike) ha sido siempre la consentida de su padre.
Alejandra y su padre en concierto

Silvia Pinal ha declarado que la violencia verbal y las agresiones muchas veces eran suscitadas por su deseo de divorciarse a lo que su marido se negaba totalmente. La situación se volvió desastrosa a mediados de los 70. Curiosamente, fue la época en que Enrique había encontrado otra vía de trabajo. A pesar de que había hecho teatro anteriormente, “Sugar” fue un proyecto diferente y muy suyo.

A mí me da lata que digan que Silvia Pinal produjo “Sugar”, es como reafirmar la imagen de la bioserie de que Enrique no era nadie sin su mujer.  Otra mentira es que se diga que Enrique “vivía” de su famosa esposa. Hasta hoy Doña Silvia recuerda que lo que más le agradaba de su tercer marido era que le obsequiaba muchas joyitas. (¡Joyotas! Como dice la diva) que ella todavía conserva.

Respecto a “Sugar”, además de su aplaudida interpretación de Jerry-Daphne un musico que, huyendo de los gánsteres, se ve obligado a vestirse de mujer e ingresar a una orquesta de señoritas, Enrique tradujo la obra, adaptó los números musicales e hizo del espectáculo una obra personal.

En declaraciones a Gustavo Adolfo Infante, el cantante rememoró haber estado agotadísimo en ese tiempo, hacía dos espectáculos diarios, más encima lidiaba con una hernia que lo obligaba a usar un incómodo cinturón de cuero. Es entonces que, según él, Silvia se puso inaguantable con sus celos, y el empezó a alejase de su casa.

Sabemos que “Sugar” alcanzó las mil representaciones en el Teatro Insurgentes. Eso quiere decir que la obra todavía estaba en cartelera en 1975 cuando Enrique tuvo una grave enfermedad renal que le costó un riñón. Como que si estaba tan enfermo y ocupado no se la podía pasar todo el día de coscolino o apaleando a la mujer ¿o no?

Las ambigüedades cronológicas de la bioserie en cambio tienen a Enrique armando escándalos en su casa que alertan hasta los hijos de Silvia, lo que lo obliga a abandonar el hogar. Muestran incluso a Silvia Pasquel indignada con su padrastro. Silvia (hija) hasta el día de hoy no se ha pronunciado sobre los hechos. A lo más se ha referido a Enrique Guzmán diciendo que lo prefiere de ídolo antes que de marido de la madre. Entre 1974 y 1976, fecha final del divorcio, La Pasquel era uña y carne con su padrastro como la protagonista de “Sugar” que era. El mismo Enrique ha dicho puntualmente que “ella demostró mucha nobleza” cuando lo del divorcio de su madre.
Enrique y su hijastra Silvia en Sugar

Es en esa época en que Silvia Pinal sitúa el episodio del revolver, cuando Enrique borracho la amenaza con un arma, le exige que lo mate ya que no lo quiere, y se le escapa una bala que pasa por la cabeza de su mujer y se incrusta en la cabecera de la cama. Creo en esta historia porque el cantante andaba armado, cargaba una calibre .22. En 1981 provocó un incidente, tipo “Gentleman de Las Lomas “, en la que le pegó a unos tiros a un valet de estacionamiento.



Entra Moya Palencia
1976 fue el año en el que Silvia dijo “¡basta!” Aparte que si le creemos a la serie Enrique (que ya no vivía con su mujer) se raptó a los niños y los llevó a casa de sus padres. Ahí es donde aparece Mario Moya Palencia en el cuento. En la bioserie está pendiente de Silvia, y es a quien llaman cuando desaparecen los niños. Se presenta en casa del matrimonio Guzmán Vargas a esperar a Enrique y finalmente lo amenaza para que conceda el divorcio a Silvia.

 A ver, Moya Palencia en esa época era Secretario de Gobernación, se hablaba de él como candidato para presidente, no era un achichincle para estarse todo el día alerta de lo que pasaba en casa de Silvia Pinal, por muy compadres que fueran.  Todavía no sé si Moya Palencia apadrinó a Ale o a Luis Enrique o si los Guzmán-Pinal llevaron a bautizar a algún hijo del político.
Kike y su compadre Moya Palencia

El compadrazgo en México es algo sagrado y que Moya Palencia haya llegado a los extremos que narraré …tiene que haber recibido algún empujón de más arriba. Tal vez lo que ha insinuado Enrique Guzmán de que Silvia le pintaba el cuerno con un político importante no sea tan mentira después de todo. Aun así, lo afirmo, nada excusa los golpes, las agresiones, los sustos. Así que debo aplaudir lo que hizo la Señora Pinal.

Esta es la versión Kike de cómo llegó a separarse de su mujer. Ojo, ella nunca lo ha desmentido. Supuestamente Silvia lo llamó para reconciliarse y lo citó en un lugar, pero a quienes se encontró fue a dos pistoleros enviados por Moya Palencia, que lo subieron a un carro y por tres horas lo estuvieron “paseando” y propinándole la golpiza de su vida. Después de eso Enrique aceptó el divorcio.

Concedido el divorcio, Silvia se llevó a sus hijos a Italia por breve tiempo. Enrique ha hecho declaraciones de que lo separó de sus hijos, que no le pidió permiso para sacarlos del país (lo que es ilegal. Si la diva lo hizo es porque se sentía amparada) y que el decidió no acercarse a ellos más. Fueron Alejandra y Luis Enrique quienes lo buscaron ya en los 80, cuando el cantante había formado otra familia.

La persecución no acabó ahí. Otros esbirros de Moya Palencia se aparecieron en el piso donde vivía Enrique y lo dieron vuelta al revés dizque que buscando drogas que no encontraron. A Kike le entró miedo puesto que le quitaron su revólver y temía que lo usasen para incriminarlo. Fue su hermano Emilio, muy cercano al entonces presidente Luis Echeverria, quien la recuperó. Finalmente, el intérprete de “Popotitos” recibió una llamada de alguien que sabia lo que pasaba quien le aconsejó que saliera del país porque se la tenían jurada.

¿Es Enrique Guzmán Homófobo?
Enrique también parte al Viejo Mundo. Con Silvia Pasquel van a España y en Madrid ponen en escena “Sugar”, ahora integrando a Manolo Otero al elenco. El éxito de la obra es comparable al obtenido en México.  Aun en la España del destape se admira el buen gusto con que se trabaja con el travestismo y con el tema transgénero puesto que Jerry-Daphne llega a sentirse mujer. Eso dicho para contrarrestar el cartelito de homófobo que porta Enrique Guzmán desde el 2018.

Hace unos días escuché una nueva expresión, normal en estos días en que a la corrección política le ha dado por ser filóloga y se inventa vocabulario a cada rato. El termino es “Outrage burnout” y quiere decir una superación, un como hastío de escandalizarse con lo políticamente incorrecto. Creo que eso ocurre con lo de tildar a Enrique de homófobo. Sobe todo en un mundo donde la verdadera homofobia cuesta vida de homosexuales o arruina la existencia de estos. No creo que Enrique, por hocicón y burlesco que sea, sienta verdadera repugnancia por del colectivo gay.

Lo que sucede es que cuando, en el 2017, le pidieron su opinión sobre el colectivo LGTB, aparte de desconocer el significado de las siglas (ósea ser ignorante es otra cosa) respondió con un condescendiente “gays siempre ha habido”. ¿Nada terrible verdad? Solo que usó la palabra “p” en vez de gay u homosexual.

Eso decantó en una furia de bacante azuzada por supuesto con los medios a los que Kike tanto les da para hablar y tergiversar. Ha llegado el punto que te encuentras con gente que lo acusa de “ruco homófobo” y si le preguntas qué ha hecho o dicho Enrique Guzmán contra los homosexuales no te saben responder porque solo repiten titulares sin sentido.

Enrique Guzmán no es homófobo, puesto que serlo implicaría no tener amistad con gente que se sabe/sabía era homosexual, el caso de Juan Gabriel. La gente olvida que cuando Enrique Guzmán produce “Sugar” (inspirada en el filme de Marilyn Monroe “Some Like it Hot”) no solo la dirige y adapta diálogos y música. En su interpretación de un transformista rompe con muchos tabúes del teatro mexicano. De hecho en su columna Alza el Telón ( para El Dia) Malka Rabell felicita a  Enrique por evitar  caer en vulgaridades de mal gusto. Y en la España del destape también se aplaudió esa característica de la puesta en escena.

Por último, no nos olvidemos de su propia interpretación de un personaje abiertame gay en el filme español “Ellos las prefieren locas” que Enrique Guzmán filma en España en 1977. En esta comedia, José Sacristán, para evitar que su esposa descubra que tiene una amante se inventa un romance con Pedro alias “Flor de Lis” (Kike) un cantante travesti que es vecino de la amante.

Bartolo en la Zona Rosa
Enrique Guzmán regresa a México en 1977 tras casi un año en la Madre Patria. Trabajo no le falta. Da vida al titiritero cojo en la obra “Lili” junto a Rocío Banquells (medio-hermana de Silvia Pasquel). Graba discos incluyendo una de las canciones de la obra y regresa a la televisión.

En 1978 rescata su personaje de Bartolo Taras que había inventado para” Silvia y Enrique”. Ahora Kike tiene un espectáculo propio donde hace reír con la interpretación de Bartolo y de su primo el gánster argentino “Baby Face”. Yo conocí a este Bartolo (un bobalicón ingenuo que de pronto se vuelve millonario) porque lo pasaba la cadena SIN, hoy Univisión.

El programa era bueno y tenía buen rating. aun así, al cabo de una temporada acababa imprevistamente. Hay muchos mitos sobre ese final. Se dice que ocurrió porque justo al padre de Enrique le había venido un derrame cerebral y había quedado hablando como Bartolo. Enrique, que adoraba a su padre, se sentía incapaz de hacer un personaje que parecía parodiar a Don Jaime. El motivo oficial fue que al cantante lo estaban reconociendo en la calle como “Bartolo’ y le molestaba esa imagen que se estaba creando, pero también existe un rumor de que El Tigre Azcárraga no quería a Kike en Televisa.

A Enrique Guzmán no le faltaba espacio para cantar y fue en esos años de finales de los 70, que se volvió parte de la vida nocturna de la Zona Rosa. Hoy hay toda una nostalgia por esa época en que los espectáculos de variedades y los clubes nocturnos mexicanos estaban a la altura de los estadounidenses y los europeos. Enrique estuvo primero casi una década en El Señorial, también en El Barbarella y a partir de 1980 en el Fiesta Palace.

 Rosalba, La Paciente
Fue también por ese entonces que inicio su romance con Rosalba Welter Gil, que ha sido su esposa por cuarenta años. A pesar de que siempre están juntos, para el investigador y para el fan de este milenio Rosalba es casi un enigma lo que invita a rumores malintencionados.
Rosalba y Enrique

No he podido encontrar fotos de ella de joven y sé que en su día las vi. Ni siquiera se sabe dónde o cuando nació. Yo les puedo decir que en su momento se habló que ella era al menos unos diez años menor que el marido. También a Enrique, después de todos sus líos domésticos y sus excesos, se le había puesto el pelo totalmente cano lo que lo hacía verse mayor que sus 36 años.

Mucho se ha comparado esta relación estable y armónica que ha traído al mundo dos hijos, Daniela y Enrique, con la caótica relación que tuvo con Silvia Pinal. Se ha dicho que Rosalba calla porque es una “mantenida”. Si fuera así con todos los altibajos económicos que Enrique Guzmán ha sufrido, ya hace rato que lo hubiera dejado.

Rosalba viene de una familia pudiente y prestigiosa. Su abuelo fue el Licenciado Emilio Portes Gil, que fue presidente de México, su madre es la pintora Rosalba Gil de Welter. Por parte de padre es sobrina de las actrices Linda Christian y Ariadne Welter quien de hecho fue la primera esposa de Gustavo Alatriste, el supuesto gran amor de Silvia Pinal.
Rosalba  Gil de Welter

Cuando se le pregunta a Enrique cómo ha podido mantener este matrimonio por cuatro décadas su respuesta es que no lo hubiera podido lograr sin la paciencia de su compañera. También admite que ambos les huyen a las discusiones, que tuvieron una gran discusión antes de casarse y que decidieron que los problemas nunca más los arreglarían peleando. Rosalba es crítica objetiva de su marido. Reconoce que los mayores defectos de Kike son necedad y soberbia (“se adorna mucho”) como dice la biografía del sitio oficial de Enrique Guzmán.

En el 2009, el matrimonio Guzmán-Welter renovó sus votos matrimoniales. Alejandra Guzmán que estaba presente dijo “La verdad es un ejemplo de lo que es amor”. A pesar de todas las burradas que dice Enrique Guzmán, es obvio que la quiere mucho y el año pasado lo demostró cuando Rosalba sufrió una neumonía que la tuvo gravísima.

De la OTI al Rucanrol
Pero volvamos a los 80 en que Enrique Guzmán buscaba su lugar en la escena musical del momento. Grabó canciones de los escritores del momento: Napoleón, Pérez Botija, Roberto Cantoral y hasta de Raúl Vale, ahora marido de la novia de la juventud del cantante: Angelica Maria.
                                          Señora Enamorada (Raúl Vale, 1977)

Sin embargo, el consenso era que no volvería a tener un éxito. Como Enrique es una caja de sorpresas, les cerró la boca a todos cuando en 1982 ganó la OTI en su etapa mexicana. “Con y por Amor” obtuvo un honroso cuarto puesto en la final de la OTI que tuvo lugar en Caracas.
                                            Con y Por Amor (Mario Molina Montes-Chamín Correa, 1982)
Su actuación en la OTI volvía a colocar a Enrique en un rol vigente. La mayor demostración es que Televisa le permitió tener un programa de variedades, “Nuevas Noches”. Ahí Kike se mandó un dueto con Rigo Tovar de “Pensaba en Ti”. A propósito, para quien diga que Enrique en su juventud solo cantaba covers. Esta canción la escribió él y la grabó en 1961. Retomar esta canción y otras de la época hicieron entender a Kike que era el momento de la nostalgia, de resucitar los éxitos del pasado y hacerlos conocidos.
                                           Pensaba en Ti (Enrique Guzmán, 1961)

Un poco de ayuda tuvo ahí de su hija mayor que como sabemos se hizo famosa con adaptaciones de éxitos de su padre, lo que Ale llama “rucanrol”. La canción con la que debutó Alejandra sin embargo fue “Luz de Luna” que cantó en “Siempre en Domingo”.

 Antes del debut, Alejandra acompañó con su baile a Enrique que interpretó “Lucila” y “Popotitos” Es por eso por lo que cuando Ale proclamó que Miguel Blasco fue su “padre artístico”, Kike se sintió. Es innegable que Blasco fabricó a La Guzmán, pero quien la acompañó en su noche de debut fue Enrique.

Los 90 vieron el auge de Alejandra como Reina de Corazones y Reina del Rock. Con la resurrección de “La Plaga”, Enrique nostálgico abrió su propio night-club en la Zona Rosa y le puso el nombre de su canción icónica. La noche de apertura se presentó en el antro el elenco completo de “Hello Dolly”, en ese momento un exitazo teatral, con su estrella, Silvia Pinal, a la cabeza.

Y es que es cuento que Enrique y Silvia no tenían contacto alguno. Muchas veces asistieron a los conciertos de Alejandra. Esta ha desmentido un mito de Silvia de que la diva no pudo ir al bautizo de Frida Sofia, puesto que la madrinanada menos que La Doña, Maria Feliz no quería a la familia de Ale (¡!!) presente. Obvio que eso no era cierto, y Alejandra ha confirmado que tanto Silvia como Enrique estuvieron ahí.

Aún más importante cuando en el 2000, Doña Silvia tuvo que huir de México debido a problemas legales se instaló el apartamento de Enrique Guzmán. Otra lata es que digan que se escondió en el departamento de su hija. El cuento que los comentaristas de la farándula de entonces fue que la diva le pidió a Ale que le pidiera al padre el depto. Así lo hizo y Doña Silvia se refugió en la Florida.

Pasados unos meses, Kike siempre tan Kike exigió que lo desalojara porque necesitaba el piso. Fue ahí que la Señora Pinal se fue al piso de Alejandra. En su momento Kike fue criticado por eso, pero que risa, hoy nadie se acuerda. Tal vez en una década nadie se acuerde que fue golpeador. Es que la memoria es un lujo escaso en este nuevo siglo.
Alejandra y sus padres en el 2013

Las enfermedades de Los Guzmán
El Siglo XXI ha visto a Enrique dividir su tiempo entre conciertos icónicos, escándalos dados por él o por sus bochincheras parientes, y enfermedades. Enrique Guzmán cumple 77 años en este 2019, pero lo cierto es que lleva cuarenta y pico de años viviendo con un riñón y que si se mira su historial médico está vivo de milagro. En el 2002, durante unos exámenes para monitorear el funcionamiento de su riñón, le encontraron problemas cardiacos que ameritan una cirugía corazón abierto.

Dos años más tarde, durante una gira en Los Ángeles, se le presenta una arritmia que demanda una nueva cirugía. Conmovedor es que durante este proceso esté acompañado por su “rival” César Costa que está muy pendiente del enfermo. Eso demuestra que su aparente enemistad, que viene de los Años del Rock, es un truco publicitario. Es cierto que Kike y Alberto Vásquez no se tragan, pero con César si hay amistad, lo demuestra este comercial de cerveza que filmaron en los 80.

El año 2004 es difícil para los Guzmán. El año anterior Alejandra había perdido un bebé producto de su relación con Gerardo Gómezde la Borbolla. A pesar del aristocrático apellido, Gerardo resulta ser un vulgar estafador. El estrés empuja a Ale a una depresión. La Guzmán ha confesado haber experimentado con drogas desde el comienzo de su carrera, pero ahora el uso de susbstancias se convierte en adicción.

La rehabilitación ha sido un proceso largo y difícil para la cantante quien siempre ha declarado que no lo hubiera logrado sin el apoyo de su hermano y de su padre. En medio de ese proceso, en el 2007, Ale fue diagnosticada de cáncer de mama y se le extirpó un quiste. La guinda del pastel vino en el 2009 cuando, tras una cirugía plástica, se le presentó una casi letal infección a la Reina de Corazones. Ale estaba tan mal que quien firmó las autorizaciones para el tratamiento fue su padre quien se ocupó de hacer declaraciones a la prensa. Se le vio a Kike visiblemente afectado, pero por una vez muy compuesto y objetivo.

En el 2015, la salud del cantante volvió a darle un susto. Esto coincidió con la aparición del libro de su exesposa. Se trataba del virus ecoli que lo encontró en unas vacaciones en Cancún. Ya recuperado, el intestino volvió a darle problemas y en enero del 2016 se le extrajo el colon. Esta operación acabó con la gira presupuestada por el astro por Sudamérica.

Como si fuera poco, un mes tras la cirugía se le presentó una trombosis. Muy delgado, Kike emergió después de casi un mes en el hospital anunciando “Estuve cerca de la muerte”.  Aprovechó ahí para celebrar que Ale hubiese sido coronada Reina de la Comunidad Gay. A pesar de usar el despectivo “P”, demostraba con sus palabras ni repudiar ni odiar a la comunidad, incluso parecía agradecerle el homenaje a su hija.

Lo interesante es que todo esto ocurría luego que Ale ya hubiera declarado sobre la relación de sus padres en el Show de Cristina Saralegui. Eso no pareció afectar a fama ni reputación de Enrique quien estaba de gira constantemente solo o como parte de los Cinco del Rock, que desde su recital en 1994 han seguido apareciendo juntos en un escenario.

A partir de la muerte de Manolo Muñoz, y a pesar de las diferencias con Alberto Vásquez, los ahora Cuatro del Rock seguían reuniéndose. Famosa también fue una serie de conciertos que dieron Los Guzmán, padre e hija, con Doña Silvia sentada en primera fila, en el 2003.

Apoteósicos también han sido los espectáculos para celebrar la trayectoria musical de Enrique Guzmán. En 1992 celebró sus 35 años de vida artística. Un espectáculo que reunió sobre un escenario a Rocío Dúrcal, a Juan Gabriel y a los cuatro hijos del cantante. En el 2007, Kike celebró medio siglo en el gremio en un Auditorio Nacional abarrotado. La historia se repitió en el 2017 para celebrar sus sesenta años de carrera y Alejandra fue a invitada especial.  “Estoy orgullosa de ser tu hija” dijo Ale al subir al escenario.

La Bioserie de la Discordia
¿Entonces de donde salieron estas discordias familiares? En el 2017, al saberse de la próxima bioserie de su mujer, Kike se mostró interesado en participar (previo pago por usar su nombre). Cuando se negaron a dejarlo leer el libreto antes de las filmaciones, se ofendió y retiró su permiso. Dijo entonces que solo a Alejandra le cedería el derecho a usar su nombre.

A medida que avanzaba el 2018 y aparecían noticias sobre el contenido de la cercana “Silvia Pinal: frente a ti” el cantante se indignó, retiró todos permisos y amenazó a Televisa con demandas legales si se atrevían a mencionarlo. De ahí que en la bioserie de Silvia Pinal sea “Felipe Román “y en “La Guzmán” sea el “tío Emilio”.

¿Como hubieran sido las cosas si hubiera dado permiso? ¿Hubo algún tipo de revanchismo en la exagerada descripción de Enrique Guzmán como un monstruo de maldad en la bioserie de su exesposa? Al menos el Tío Emilio es un personaje positivo. Lo muestran muy protector de su hija-sobrina.

2018 fue un año muy difícil para Enrique incluso antes que las bioseries llegasen al aire. Como siempre, el estrés impactó en su salud. Otra cirugía para reconectarle el intestino en junio. Un mes más tarde, el susto se lo llevó el cantante cuando su esposa sufrió un paro respiratorio que casi lo deja viudo.

Coincidentemente, hace un mes fue Doña Silvia Pinal la de los problemas respiratorios. Fue durante su pulmonía que la tuvo hospitalizada, y en medio de la polémica provocada por las bioseries, que Enrique hizo las paces (selladas con un beso en la boca) con su ex.

Los medios tan conscientes de la carencia de atención de su público postmillenial, ya han dejado atrás estos líos, pendientes ahora de la lucha libre entre las primas Frida Sofia Guzmán y Michelle Salas. Enrique sin ponerse en contra de Michelle, ha tomado partido por su nieta declarando que el problema de Frida, y de Ale, es que ambas están muy solas.

Este año acabado la gira de la Caravana del Rock, Enrique anda ocupado con la producción de un disco de duetos. Conseguida la aprobación de los herederos de Juan Gabriel, saldría al mercado un dúo póstumo e inédito con el Divo de Juárez junto a otras canciones de Enrique en pareja con Luis Miguel y Christian Castro, entre otros.

Enrique también prepara teatro ya que será Herodes en la nueva producción de “Jesucristo Superestrella” donde el protagónico lo lleva mi paisano Beto Cuevas. Acercándose a su octava década a Kike no le faltan trabajo ni energías para cumplirlo.

Palabras finales
Llegado el fin de esta semblanza, todavía no puedo dar un veredicto sobre Enrique Guzmán. Sobre su condición de artista, dejo que hablen los grandes. Cantantes tan diversos como Juan Gabriel y Joaquín Sabina confesaron en su momento la influencia que Enrique Guzmán tuvo sobre su música. El productor José Luis Gravito que compartiera panel con Enrique Guzmán en el programa “La academia”” dijo del cantante “ante la carrera de Enrique Guzmán no podría hacer otra cosa mas que besarle la mano”.  

En America Latina solo un cantante tuvo la altura para rivalizar con Enrique Guzmán, ese fue Palito Ortega. En el 2008, el ex Gobernador de Tucumán homenajeó a su rival grabando un disco con éxitos de Enrique Guzmán.

¿Y cómo ser humano?  Yo quiero quedarme con algo que Silvia Pinal le confesó a Itatí Cantoral durante el rodaje de la bioserie, que, si volviera a vivir, volvería a casarse con Kike porque le había dado hijos maravillosos. Creo que hay algo en la personalidad de Enrique detrás de su violencia, su mal genio y su boca suelta que encanta. El mismo hechizo ha sido heredado por Alejandra, y es lo que no ha dividido ni disminuido el gran número de fans que el cantante sigue cosechando, aunque sea con música del recuerdo.



miércoles, 17 de abril de 2019

Voces Latinas del Ayer: Enrique Guzmán (I Nace una estrella)



Había esperado hablar de Enrique Guzmán antes de las bioseries de su ex y de su hija, pero ni modo. Se me adelantaron y hablar hay que hacerlo. Tanto “Silvia frente a ti” como “La Guzmán” pueden confundir a nuevas generaciones, o a gente que nunca ha seguido la trayectoria de la música pop latina de los 60, pero la verdad es innegable. El Señor Enrique Guzmán puede que no sea un señor, que sea un ser humano poco recomendable, pero El Maestro Guzmán es una institución, un pionero del rock and roll (cuando este solo hablaba inglés) no solo en México sino en America Latina.

                                               El Twist (1961)
Hacer esta semblanza, tras la bioseries de Silvia Pinal, resulta tarea ingrata. A pesar de que lo disfrazan de “Felipe” todos saben de quien se trata y ver sus “hazañas” en pantalla no ayuda a limpiar la reputación de Kike de violento y golpeador. El mismo lo ha reconocido. Pero en esta ocasión quiero hablar del impacto de Enrique Guzmán como cantante, de su trayectoria pre-Silvia Pinal, de sus días en que todas las adolescentes del continente soñaban con el y cantaban sus canciones y de la influencia que tuvo en su momento en el rock latino.

                                           Oye (Adler-Ross, 1962)
Pero también hay, como en cada semblanza, un intento de encontrar la verdad, porque todo juicio exige dos versiones de los hechos. Hemos visto en reseñas anteriores que la verdad mediáticala creadora de leyendas blancas y negras suele jugar con hechos históricos. Eso también ocurre en este cuento. He visto un video adulterado de una entrevista de Enrique Guzmán en la cual una edición caprichosa hace parecer que hablara mal de su amigo Juan Gabriel. También he escuchado una grabación casi ininteligible de  Alejandra Guzmán diciendo que haber visto a su madre con los ojos en compota marcó su vida. La ausencia de información cronológica no ayuda a contextuar esa grabación y eso se ha vuelto un lugar común en este cuento.
Enrique y Alejandra Guzmán

En “La Guzmán” reiteradas veces dicen que Viridiana Alatriste falleció en 1982, fue en 1984; aun en su autobiografía Silvia Pinal es vaga con fechas; y en su bioserie el matrimonio con Kike parece haber sido foco de conflicto desde el primer día, cuando en varias ocasiones la Señora Pinal ha declarado que los problemas comienzon a partir de 1972 coincidiendo con un periodo de decadencia en la carrera de Enrique Guzmán.

Menciono esta grabación de Alejandra porque es la que muchos creen ser la primera confesión sobre la violencia domestica que presenció en su infancia. No, señores, Alejandra habló (sobria) sobre este tema en un programa de televisión, por allá por el 2006. No sé qué efecto haya tenido en ese entonces, ni he podido encontrar ese programa. Tal como no encuentro el lugar donde Enrique Guzmán hablara sobre las infidelidades de Rocío Dúrcal. Al menos en este segundo caso, en su respuesta a Junior, Enrique dijo que el cantante-bailarín debería pedirle disculpas su difunta esposa puesto que si Rocío había sido infiel era empujada por el abandono e infidelidades de su marido (reconocidas en la autobiografía de Junior) y que el mayor error de la Reina de las Rancheras fue no divorciarse.

Esta semblanza intenta ser puntual en lo que se refiere a fechas y contextos. Más que una ficha biográfica del Maestro Guzmán es también un vistazo a la esfera de su primera cónyuge, Silvia Pinal, y de su hija y heredera musical, Alejandra Guzmán. Es por eso también que ha quedado larguísima y he tenido que dividirla en dos partes. Como siempre, lo mejor se ha quedado en el tintero.


                                                    Presumida (Samwell, 1961)
Vamos a comenzar desde el principio desde el nacimiento de nuestro astro. La primera controversia sobre Enrique Guzmán surge a raíz de su nacionalidad. Aunque de padre poblano y madre guanajuatense, Enrique Alejandro Guzmán Vargas nació en Venezuela en febrero de 1943. A pesar de que sus padres inmediatamente lo inscribieron en la embajada mexicana, yo recuerdo   en la época en que ganó El OTI, a gente que acusaba a  Enrique Guzmán de no ser mexicano.  Igual ahora,  aparte de gritarle “homófobo” y “golpeador”,  también lo tildan de “extranjero”.


                                             El Mar (Charles Trenet, 1961)
El caso es que al cantante eso siempre lo tuvo sin cuidado, aunque mantenga un buen recuerdo del lugar que lo vio nacer. En el 2017 en una entrevista telefónica, Enrique además de condolerse de lo que la dictadura de Maduro ha causado al pueblo venezolano (al que describió como “gente muy luchadora”) también habló de su nacimiento en El Valle, cerca de Caracas.
"Yo nací por la casualidad de la vida, no en Caracas, sino en un pueblo cercano, El Valle. Y me siento orgulloso de ese país y de qué pues a mi madre se la haya ocurrido que naciera ahí, porque así lo dictó la naturaleza.

A lo que se refiere es a que nació en casa y con partera porque su madre hizo mal las cuentas. En vez de irse a México a dar a luz, el parto la encontró todavía en su propiedad, la Quinta Janitzio en el Valle que hoy es parte de Caracas. Para el nacimiento de Enrique su familia llevaba ya ocho años en Venezuela donde el padre de Enrique tenia una empresa de construcción.


                                       Mangos (Wayne-Libbey, 1961)
Enrique vivió doce años en Venezuela para luego regresar junto a su familia a México. Ese mismo año, el niño desarrolló un nuevo hobby, el patinaje. Kike era alumno del Colegio Fray Luis de Zumárraga, institución notoria porque sus alumnos vivían de pinta. Un refugio de Enrique era la pista de patinaje en el Deportivo Chapultepec. Ahí seria en 1957 que conocería a los Hermanos Martínez. A pesar de que había diferencia de edades, congeniaron porque los unía el amor a la música, a sobre todo al rock que todavía no tenía un equivalente latino.

                                        Bailando el Twist con Los Teen Tops
Los Martínez viajaban mucho al otro lado de la frontera y se conocían los hits parades estadounidenses de memoria. Germinaba en su cabeza la idea de crear un grupo música. Kike, que tocaba la guitarra, se entusiasmó con ese proyecto. Así nacieron Los Teen Tops, a los que se les uniría Sergio Martel y Rogelio Tenorio. Al comienzo tocaban en eventos privados, fiestas familiares, etc. pero eso iba cambiar.

                                                ¿Quién puso el Bomp?  (Mann-Goffin, 1961)

Para 1960, Los Teen Top estaban en las radios, aunque sus padres todavía no se enteraban. Al comienzo cantaban en inglés, pero luego Manny Martínez comenzó a traducir las canciones más conocidas del rock del momento. En ese sentido fueron pioneros. Así nacía, el tema más icónico de Enrique Guzmán, “La Plaga” que tiene su propia letra sobre la música de “Oh, Golly Miss Molly” de Little Richard.

                                        La Plaga (Blackwell-Marascalgo-Teen Tops, 1961)

Entretanto Enrique había acabado la preparatoria y se inscribió en la Facultad de Medicina de la UNAM, aunque nunca terminaría la carrea. Los Teen Tops grabaron sencillos y Long Play para Columbia antes que Kike, a sus 17 años, se lanzase como solista en el sello ABC.  Su primer LP contó con la valiosa ayuda del arreglista Chuck Anderson, quien anteriormente había trabajado con la Orquesta de Glenn Miller.

Para entonces había muchos grupos roqueros en México, pero faltaba una voz equivalente a los ídolos de la balada gringa como Paul Anka, Frankie Avalon y Ricky Nelson. Aunque Enrique había comenzado con temas del rock y twists, y quería ser una especie de sucesor de Ritchie Valens (quien fuera el primer roquero latino) acabó siendo una nueva versión más juvenil de Frank Sinatra de quien también cantaría covers.  Un ejemplo es “Mamselle” que Frankie grabara en 1947.


                                              Mamselle (Goulding-Gordon, 1961)
El primer éxito como solista de Enrique es lo que se conoce como una loa al suicidio, curioso viniendo de un artista que siempre ha confesado su miedo a la muerte. Hablamos de la archifamosa “Adiós mundo cruel” que había grabado James Darren en 1960, y que después de la de Enrique, tendría versión italiana con la voz de Pepino Di Capri.

                                           Adiós Mundo Cruel ( Shayne, 1962)

Sus críticos dicen que Enrique (y todos en esa primera ola rocanrolera mexicana) solo cantaban traducciones y no tenían creatividad. No se fijan que, comparando las letras, las canciones cambian de sentido al ser traducidas. El mejor ejemplo es Miss Molly, un subversivo himno a los encantos de una prostituta, que se transforma en la más sana “La Plaga” que es una invitación al baile desenfrenado y a una chica cuyo mayor merito es su manera de bailar.

La idea del baile como una virtud en la mujer se refleja también en otro recordado exitazo de Enrique Guzmán, “Popotitos”, el cuento de una feúcha flacuchenta (“A Miss Universo no va a llegar”) que enamora con su baile “que da pavor”. De alguna manera estas traducciones comienzan a ser un referente de la vida social de los jóvenes mexicanos, y expresan sus sueños, sus intereses, sus expectativas.

                                        Popotitos (Larry Willias-E. Guzmán, 1962)

Escuchando las voces de sus “rivales “Alberto Vásquez y César Costa entonar baladas románticas es cuando uno cae en que la voz de Enrique Guzmán era perfecta para ese género, más fresca y versátil puesto que podía cantar tanto un alocado twist como un tema romántico anglo, como las versiones más melancólicas de Bobby Solo, su equivalente italiano, o algún éxito de bossa nova tan de moda en esos primeros años de la década sesentera.


                                         Una lágrima en la mejilla (Lunero-Mogol-Manzanero, 1965)

Inclusive era capaz de cantar temas clásicos de la era del swing como la “Mamselle” que puse arriba, “Begin the Beguine” que grabó una versión en 1989, y su primer disco de solista traía una adaptación de “Again” que, aunque escrita por Dorcas Cochrane en 1948, había sido reflotada en ingles por Ricky Nelson en 1961.

Usando como trasfondo la melodía de Lionel Newman, Enrique le da a esta (que yo considero una de las cinco canciones mas lindas que se hayan escrito) una letra que se acerca la de Cochrane, pero también un sentir muy latino, muy personal. Me gusta más esta versión que la traducción que cantara Ana Maria González en 1950.

                                                 Tal vez (Cochrane-Newman, 1961)
Otra razón para que Enrique sobresaliese fue su actividad en el cine. Por primera vez, México tenía un cine juvenil y Kike era el gran galán. Ayudaba su buena presencia, su aura de niño bueno y bien parecido (mal que mal comienza a cantar cuando todavía es un adolescente con cierto aire inocente y clean cut).
                                                            Kike a los 18 años cuando ya era una estrella en ciernes.

 Se vale mencionar que poseía cierto sex-appeal pubescente. Enrique quien (según Rosalba, su señora actual, que le ha sacado sus trapitos al sol en esta excelente mini biografía) perdió su virginidad a los 16 años, era mujeriego desde jovencito y muy coqueto.  Como diría su exnovia Angelica María:” a él siempre le gustaron “las niñas malas””.

                                              Dame (Breedlove, 1965)
Pero esa sensualidad se combinaba con una inocencia infantil que apelaba tanto a las adolescentes como a sus madres. Se le veía como el hijo o sobrino, hasta el nieto de toda familia, un poquito rebelde, pero con buenos principios. Sobre todo, exudaba optimismo que es lo que mas gustan los mayores de los chicos. Era el nene capaz de poner a bailar twist a la mismísima Doña Libertad Lamarque.

                                                      Oye Niña (Lee1963)

En su primera cinta “Twist, Locura de juventud” Kike pone a bailar a Rosita Arenas, una joven “avejentada” que es parte de una liga (y existieron) que quiere acabar con el twist.

                                               Locura de Juventud (trailer)
Para los medios de entonces, Enrique era la contraparte masculina de Angelica Maria por lo que fue una delicia cuando los cantantes se hicieron novios. Enrique y Angelica comenzaron a filmar juntos y sus películas fueron todo un éxito. Curiosamente, no había celos por parte del público. La mayoría de las jovencitas se identificaban con Angelica Maria y a través de ella vivían la experiencia del romance con Kike.

Por casi cuatro años fue la pareja preferida del público, pero la inmadurez e irresponsabilidad de Enrique acabaron con la relación, aunque han seguido siendo amigos hasta hoy. Una razón más para que el romance no prosperará era la ocupada rutina de ambos. Enrique combinaba presentaciones, grabaciones, filmación de películas y giras por la República Mexicana y el extranjero donde cada vez se hacía más famoso. Yo recuerdo haber asistido a un concierto de él por allá por 1964 que era la época en que andaba en un tour por Sudamérica.

                                         Yo te amaré toda la vida (Bernard-Rossi-Valdes, 1961)
Aprovechando giras internacionales, Kike filmó varias películas en Sudamérica como “Nacidos para cantar” en Argentina y “Fiebre de juventud” en Ecuador. Pero la gran sorpresa es el éxito que Enrique Guzmán alcanzó en la Madre Patria. En 1964 viajó a Madrid para recibir un disco de oro que entregaba el Ministerio de Información y Turismo, honor que hasta entonces solo recaía en en cantantes de habla inglesa.


                                             Muchacha Bonita (Algueró, 1964)

El éxito del cantante lo llevó a ser contratado para filmar junto a la cantante mas famosa del momento, Rocío Dúrcal.  “Acompáñame” sigue siendo mi película favorita de Enrique Guzmán, tal vez por la química que existe entre sus protagonistas. En su momento se habló de romance entre ambos. Rocío siempre lo desmintió, Enrique no tanto. Hasta comentó que habían compartido un beso en un elevador.

 Lo cierto es que hubo una estrecha amistad entre ambos. Kike lloró la muerte de la ‘reina de las Rancheras” y como muestra de luto esa noche en un concierto no incluyó “Acompáñame” que siempre ha sido parte de su repertorio. Recientemente, Enrique Guzmán reveló que siempre estuvo enamorado de Rocío Dúrcal, pero nunca se lo confesó.

                                                      Acompáñame (1966)
Así llegamos a 1967 cuando comienza lo que podría denominarse la “etapa oscura” de Enrique Guzmán que, para bien o para mal, está asociada con Silvia Pinal. En estos últimos tiempos hemos escuchado muchas versiones contradictorias sobre una pasional relación que devino en violencia interfamiliar y una guerra que, a pesar de sus treguas, sigue batiéndose entre ambos divos.

                                             El día vendrá (Hilliard-Garzón-Guzmán, 1967)
Lo mas curioso de las discordancias sobre los hechos ocurridos durante el matrimonio Guzmán-Pinal es que no solo se desmienten entre sí, no es solo que Enrique diga algo y su ex lo refute (y viceversa), es que las estrellas se auto contradicen. Algo natural en personas de edad mayor que muchas veces no pueden recordar hechos del pasado con la claridad de alguien mas joven. Incluso ambos en medio de sus entrevistas salen con un “¿Y cómo fue?” “¿y yo que dije?” que ya parecen El Chapulín Colorado.

Se entiende, hablan de algo que les ocurrió hace medio siglo. Ambos se consideran víctimas de los sucesos pasados y subconscientemente ambos manipulan sus recuerdos. Yo creo que Enrique si golpeó a Silvia y más de una vez. El si recuerda haberle dado una madriza, de la que hoy dice arrepentirse, pero asegura de que se trata de un hecho único que tuvo lugar en 1973.

 Silvia ha dicho en entrevistas y en su autobiografía del 2015 “Esa soy yo”, que, de jalones y empujones, Enrique pasó a los golpes que en ocasiones la dejaron con marcas en el rostro.  Ella asegura que esta etapa ocurrió pasado el año 72, pero la bioserie pone a un Enrique (alias “Felipe) descontrolado que desde el primer día golpea, veja y agrede física, verbal, y hasta sexualmente a su mujer.
Gonzalo Guzmán como Felipe e Itati Cantoral como Silvia

 El hecho es que Kike tiene mal carácter, estaba pasando por una etapa difícil, incluso había problemas de salud de los que nadie ha hablado, y más encima se metía cocaína. Ósea el terreno estaba preparado para maltrato a la esposa, algo que tristemente es parte de una realidad latina que todavía existe y se calla, y más aún en los 70.

Me ha sorprendido que la versión de Silvia Pinal de la ordalía sufrida a manos de Enrique Guzmán sea idéntica (hasta el asunto del revolver) a lo vivido por La Doña en su matrimonio con el Maestro Agustín Lara. No estoy acusando a Doña Silvia de apropiarse de una tragedia ajena, sino que ahí se ven perfiles parecidos: grandes músicos cegados por celos y drogas que recurren a la violencia como desahogo.

Pero vamos a ver como comenzó este amor Apache. En 1966, Enrique Guzmán estaba en la cúspide de su carrera como cantante, como actor, era un ídolo internacional y a los 23 años estaba guapísimo. Silvia Pinal, gran estrella del Cine de Oro había (sin dejar el cine) trasladado su talento a la pantalla chica donde tenía un exitoso programa de variedades al que invitó a Kike.


                                       Alguien a quien amar (Gimbel-Valle, 1967)
Todo ese cuento del encuentro en un bar, la cantada juntos y que Enrique hubiese estado enamorado de Silvia de adolescente, han sido decoraciones de la trama de la bioserie. Lo cierto es que Silvia y Enrique se conocen en el programa y fue un flechazo inmediato y mutuo. No romántico, pero si pasional porque hablamos de dos seres muy carnales. Enrique quedó deslumbrado con la belleza de una mujer-leyenda, y que Doña Silvia no se nos haga de la boca chiquita, Kike tenía lo suyo.

Según ambos cuentan se la pasaron platicando toda la noche y acabaron desayunando juntos. Silvia ha contado que el cantante manilargo no paraba de tocarla. Le creo que haya temido a una relación con un chico al que le llevaba doce años (no diez como cuenta ahora) y con pésima reputación, pero también ha de haberse sentido halaga y no era inmune a los atractivos Guzmán.



La Señora Pinal ha contado tres cosas de esa etapa, una falsa, dos verdaderas. La falsa es que a Enrique no le iba bien en su carrera. ¡Mentira! Estaba haciendo cine como loco, a un paso de su último gran éxito “Teresa”, grabando Lps, hasta había hecho teatro. Volvía de España donde era ídolo. Lo que pasa es que, si miran la serie, todos los maridos de la diva son retratados como inútiles, mantenidos,  que viven a la sombra de ella. Yo creo que el gran problema de Silvia y Enrique es que eran astros gigantes, con egos gigantes que chocaron entre si provocando celos sentimentales y profesionales.

                                         Teresa (Endrigo-Gil, 1967)
Dona Silvia también ha contado que Enrique andaba bajoneado porque a su padre el Ingeniero Guzmán Esparza le había ido mal en los negocios. De la preocupación, el cantante llegó a enfermarse y según cuenta la diva, ella lo cuidó. De pequeña le pregunté a mi Ma que, como Kike, tan lindo, había dejado a Angelica Maria por una “vieja”. Mi madre (que idolatró a Silvia hasta la muerte de Viridiana) me dijo que no le dijera “vieja”, que era una mujer guapísima y famosísima, que Enrique y Angelica estaban hace rato distanciados, y que la Señora Pinal había apoyado al cantante en un momento en que el estaba malito de salud.

Yo creo que eso es lo que Enrique Guzmán vio en Silvia Pinal, alguien que lo iba a “apapachar” siempre, cuando era ella la que estaba para que la consintieran y si no mimaba a sus hijas menos iba ser mamá de su marido. Pero bueno, después de unas vacaciones juntos en Acapulco, Silvia descubrió que le había fallado la píldora… y aquí hay algo que no me cuadra.


                                           Contigo en la playa (Mogol-Fidenko-Finkel, 1965)
Silvia Pinal era una adulta, responsable, independiente, sabia en el manejo de su carrera y de su persona. Lo normal es que hubiese arreglado ese asunto de acuerdo con su decisión, sin involucrar al mocoso que, según ella, era un romance de paso. En cambio, buscó a Enrique y le contó que iba a abortar. El bien pudo salirse del asunto, pero prefirió casarse y eso porque ya se sentía enamorado de ella y creo que ella quería también que la relación fuera estable.

Silvia Pinal y Enrique Guzmán se casaron en Cuautla, donde ella filmaba “Maria Isabel”. Alejandra nació en 1968, en 1971 nacía su hermano Luis Enrique. Doña Silvia ha sido enfática: desde su matrimonio hasta 1972, ella y Kike tuvieron una relación hermosa. Es a partir de ese año fatídico que las cosas comienzan a ir mal.
Loa Guzmán Pinal con sus hijos a comienzos de los 70

Entre 1967 y 1972, Enrique no deja de grabar, Además de “Teresa”, en 1967 graba la versión original de la magnífica “No” del Maestro Armando Manzanero., pero le da un descanso a los tures y a las presentaciones, tal vez para dedicarse mas su familia.

                                         No (Armando Manzanero, 1967)
Lo que si no para de hacer es cine. Hace filmes que traen nuevas canciones. Mi musical favorito de ese entonces es “Sor Yeyé” con Hilda Aguirre, una versión muy libre de La Hermana San Sulpicio de Armando Palacio Valdés.

Para demostrar que solo existía amistad entre ellos, Enrique y su ex Angelica Maria filmaron en 1969 “Como perros y gatos”. En 1971, Kike le va a una onda más versátil y filma la única cinta ‘seria” de su carrera. Se trata de la co-producción "Alien Terror",  un filme de terror genero muy de moda en México de entonces, junto a la leyenda Boris Karloff. En 1972, protagoniza junto a su esposa la comedia “Como hay gente sinvergüenza”.

Silvia y Enrique no solo fueron pareja romántica, también lo fueron profesionalmente. Silvia Pinal se había instalado en la televisión, en 1968 protagoniza su primera telenovela, una de esas joyas históricas de Don Ernesto Alonso “Los Caudillos”. Enrique la sigue un año más tarde con una aparición especial en “Una plegaria en el camino”.

Pero es cuando están recién casados que a la pareja se les ocurre producir un tipo de programa que se parezca al exitoso “The Sonny and Cher Hour” que causaba furor en la Unión Americana. En ese programa “Silvia y Enrique” es cuando presentan a Alejandra en público.

El programa, como su equivalente anglo, es una amalgama de sketches cómicos (Enrique y Silvia son magníficos comediantes) y canciones muchas a dúo. En ese tiempo, Enrique y su esposa graban un disco de duetos.

Para ese programa que Enrique crea un personaje icónico “Bartolo Taras” que pronto se convierte en un referente para el público. A pesar del éxito, el show acaba en 1972, propiciando una llorosa despedida de la pareja protagónica y una reunión de los hijos de Silvia (mas una Stephanie Salas bebé).

En la segunda parte de esta semblanza los llevaré a explorar la “Leyenda Negra” de Enrique Guzmán, pero también como consiguió reinventarse, tanto en la comedia musical, como en el rock de nostalgia, o lo que Alejandra Guzmán denomina irreverentemente “rucanrol”.