jueves, 8 de noviembre de 2018

Voces del Ayer: Olga Guillot



En el 2012 cuando escribí mi entrada sobre las cantantes de bolero (que veo que sigue siendo una de las más vistas)  les prometí una sobre Olga Guillot. Hoy,  seis años más tarde,  se las traigo con la conciencia de que no hay voz femenina en el mundo que haya sabido entonar un bolero como lo hizo ella.
                                                                  Delirio de Juan Bruno Tarraza

Para ser una estrella tan reconocida y haber vivido hasta este siglo, es increíble lo difícil que es encontrar datos fidedignos sobre su vida personal. Aparte de las Wikipedia (en inglés y en castellano) hay en Internet una docena de obituarios y un par de entrevistas, colmadas de cifras, fechas y e información que se contradice.

En Wikipedia se declara la fecha de su nacimiento como  un nueve de octubre de 1922. En otro lado se dice que nació en 1923. Todas las fuentes la reconocen como casada tres veces. En su entrevista al diario El Clarín de Buenos Aires, la cantante afirma que se casó cinco veces y que tuvo todos los amantes que quiso. Es  alguien difícil de clasificar, cercano y a la vez lejano, como toda leyenda.
                                                      Incertidumbre  de Gonzalo Curiel

Hija de un inmigrante catalán de origen judío, nace en Santiago de Cuba. Mas tarde dirá que su padre las abandonó a ella y a su hermana Ana Luisa. La madre las llevó a la Habana donde las hizo bautizar (“pasé de  judía, a católica” diría la diva). En la capital, las niñas se crían con la familia materna, una familia música: el abuelo tenor la tía tiple, la madre mezzosoprano.
                                              La Gloria Eres Tú de José Antonio Mendez

Estas señoras nunca han pisado un escenario, sus sueños de ser artistas se cristalizan en las niñas qué bajo el nombre “Hermanitas Guillot” ganarán un concurso radial,  en 1938,  en el programa “La Corte Suprema del Arte”.   La familia  entonces  pagará los estudios de Olga en el Conservatorio de La Habana.
Las Hermanitas Guillot
                                          
La voz de contralto de Olga es considerada apropiada para el tango. Por entonces las mujeres no cantaban boleros en Cuba. Olga forma parte del Cuarteto Siboney dirigido por la afamada compositora. Isolina Carrillo (“Dos Gardenias”) . donde también canta Celia Cruz de la que Olga será entrañable amiga.
Celia y Olga

Olga se presenta en programas  en la Radio 1010. En una ocasión , siendo todavía adolescente, sube a pedir un aumento . Conociendo la reputación de mujeriego del jefe, deja la puerta abierta “porque soy una señorita”. El jefe que es el periodista y politólogo Ibrahim Ramos se enamora de ella y terminan casándose. Olga tiene 18 años, Ibrahim le lleva más de una década. Ella dirá más tarde que él la formó, pero Ramos, un comunista devoto,  no puede impedir que su ideología los separe. Acabarán divorciándose tras catorce años de matrimonio.                                            

Entretanto, Olga ha iniciado una carrera de solista, gracias a Facundo Rivera, pianista del cuarteto Siboney. En 1945, él la presenta en la boîte Eden Concert(que después se llamara “Club Zombi”). Un año más tarde Olga graba su primer disco “Lluvia gris “, una versión en castellano de “Stormy Weather”.
                                                Lluvia Gris Traducción de Isolina Carrillo, música de Harold Arlen

Comienzan las giras por México  y Sudamérica. En tierra azteca, Olga canta con la orquesta del Maestro Gonzalo Curiel y actúa en el filme “La Venus de Fuego”. 
                                              Olga y El Maestro Curiel 
En Chile canta en el programa radial de Arturo Gatica y convence a Pitico, hermano del anfitrión de dejar el género folclórico y dedicarse al bolero. Ósea sin Olga Guillot, no tendríamos a Lucho Gatica
Olga y Lucho Gatica

En 1954, Olga graba “ Miénteme”, del mexicano Chamaco Dominguez. Será su primer mega éxito. Vende más de medio millón de singles en Cuba,  y en México desplaza a Toña, la Negra del hit parade Se la elige la Reina de la Radio. 
                                                       Mienteme de Chamaco Domínguez

Se convierte en la cantante mas famosa de la isla y no solo en Cuba. Nat King Cole pide que lo asesore cuando decide cantar en español. En Cannes, Olga comparte escenario con Edith Piaf.  Más tarde brindarán con champaña la francesa, con ron,  la cubana.
Olga y Edith

Olga Guillot es toda una diva. Una noche en el Club Zombi se tropieza y cae sentada, en vez de abochornarse, sigue cantando desde el suelo. Después de este lance, la apodarán “La Temperamental”. Y es que canta con “feeling”, con esa voz nasal de ella le da a cada canción un acento peculiar que será su marca registrada.
Olga y su marido Alberto Insua

Olga se ha casado por segunda vez, ahora con el actor Alberto Insua. Tiene su propio programa “El Show de Olga” en la televisión cubana. Apasionada como es vuelve a enamorarse, esta vez de un hombre casado, el famoso compositor René Touzet.

Olga queda embarazada. Desde su primer matrimonio, los médicos le ha dicho que es casi imposible  que pueda tener un hijo. Para la cantante este embarazo es un milagro. se divorcia. No le importa ser madre soltera. En 1959, nace su única hija Olga Maria. Pero 1959 es un año clave en Cuba.

Sin ser partidaria de Batista, Olga Guillot siempre fue anti-izquierda. La subida al poder de Fidel Castro no va con su estilo de vida. Sus encontronazos con el régimen comienzan con la confiscación de sus inmuebles y devienen en quemas de discos. Olga es detenida tres veces. En la última se la amenaza con separarla de su hija si continua hablando en contra de La Revolución.  La cantante se da cuenta que su fama no la ampara y elige el camino del exilio. Con la excusa de un tour artístico a Venezuela, Olga, su hija y la nana de la niña se asilan en Caracas.

Poco después la diva se traslada a México donde establece residencia. La fama no la ha protegido del régimen castrista, pero la ayudará a vivir en el exilio. En México la reciben espléndidamente. Su amigo Emilio Azcárraga le abre las puertas de su televisora. Olga recupera en  la televisión mexicana su “Show de Olga” e incursiona en un nuevo formato, la telenovela, en “Un color para esta piel” bajo la dirección de Don Ernesto Alonso. . También grabará canciones de los nuevos maestros del bolero: Armando Manzanero (Todavía) y Roberto Cantoral (Soy lo Prohibido).
Todavía de Armando Manzanero

                                          Soy lo Prohibido de Roberto Cantoral

En el extranjero, Olga no para de recibir homenajes. En 1963, la Academia de Artes de Hollywood la premia on la Palma de Oro como la mejor bolerista del momento. En 1965,  se presenta a teatro lleno en el legendario Carnegie Hall, la primera artista latina en ofrecer un recital en ese sitio. También entra en un contrato con la compañía hotelera Hilton para inaugurar nuevos hoteles en Hong Kong , Tel Aviv y Manila, donde compartirá escenario con Frank Sinatra.
                                                Cuando tu Quieras de Manolo del Valle
En Cuba entretanto se intenta borrar su memoria, se queman sus discos, se silencian sus canciones. Sin embargo una nueva generación de disidentes, clandestinamente conservan su recuerdo y sus canciones. Así Olga se volverá un icono gay para la perseguida comunidad homosexual cubana que har'an suyas canciones como "Mienteme" y "Tu me acostumbraste".
                                              Tu Me Acostumbraste de Frank Domínguez

Olga Guillot, se va de tur por America Latina y también por España. Será allá, en una presentación en un club nocturno que ve entrar a Fulgencio Batista. Hace que detengan al música y se dirige a el:   ni lo apoyé ni lo combatí, pero hoy si quiero respetuosamente recriminarle que no haya matado a Fidel Castro cuando asaltó el Cuartel Moncada”. 

                                            Olga y Las Damas de Blanco
Olga se convierte en un símbolo del arte cubano en el exilio, siempre hablará en contra del régimen castrista. En 1995, se negará a colaborar en el disco “Bolero” puesto que ahí se integran canciones de Silvio Rodríguez  y  no quiere juntarse “con comunistas”. Al final, se tuvieron que hacer dos ediciones diferentes.

Sin embargo es una mujer generosa que apoya al talento joven. Les dio una oportunidad gente como al compositor Meme Solís, y a una pareja de artistas cubanos llamados Gloria y Emilio Estefan. Y no solo cubanos, Olga Guillot fue madrina de actuación de José José. Incluso ayuda monetariamente a su vieja amiga Elena Burke, a pesar de que esta cantante  había preferido permanecer en Cuba.

Olga nunca se aleja del escenario: da recitales, graba discos, hasta actúa en Miami en 1980,  en la obra Esperanza Peña escrita especialmente para ella. Sobre todo recolecta premios. Los premios acumulados por Olga Guillot a lo largo de su vida son innumerables para contar. Recibe 20 Discos de Oro, 10 de platino y uno de diamante. Tres años antes de su fallecimiento, recibe un Grammy Latino por su trayectoria artística.
                                           Vete de Mi de Virgilio Exposito.

En el 2010 asistiendo al funeral de Roberto Suarez,  fundador del El Nuevo Herald,  la cantante se siente mal. El 9 de julio entra  por su propio pie al Hospital Monte Sinaí en Miami. Al día siguiente se le presenta un ataque al corazón. Dos días después le llega un segundo,  y fatal,  infarto. Mas de 3000 personas asisten a su funeral. “La Madre del Bolero “tenía 87 años.

Agustín Lara dijo de ella “Después del Cielo, Cuba. Después de Cuba, Olga Guillot” A las palabras del Flaco de Oro, agrego un simple epitafio. Antes de Olga Guillot, las mujeres no cantaban bolero; fue una pionera y como bolerista,  fue la mejor.



jueves, 1 de noviembre de 2018

Modas de los 70: Vestidos Maternales para No-Embarazadas



A pesar de que me concentré en las modas “retro” de los Setenta, en esa década hubo muchos fads y tendencias  en el vestir que, sin estar vinculados con el cine o con estilos vintage, también dieron que hablar. Uno de los más curiosos fue una trend de vestidos muy ampliostipo ropa de embarazada que St. Laurent puso de moda y que usaron gordas y flacas. Quisiera quitarme la duda y tratar de ver qué motivo social o psicológico hubo detrás de esta peculiar tendencia que duraría por varios años.

Todo comenzó en el otoño de 1975. Llego de la escuela y encuentro que mi madre ya ha comprado la Vanidades bimensual. Me lanzo a hojearla buscando fotos de mi ídolo Carolina de Mónaco (en ese tiempo estudiando en la Sorbona) y veo una foto rarísima, la princesa de diecisiete años, paseando con una amiga por una calle parisina y vistiendo un extraño traje. Como dice el pie de la fotografía es un vestido que la hace parecer una mujer en su sexto mes de gestación. Este fashion disaster es peor que el corte de cabello o el escote hasta el ombligo con los que la princesa nos ha escandalizado recientemente. 

Le muestro la foto a mi madre. Se pone los lentes y sentencia “no es ella. Ya sabes, hay mujeres parecidas”,  pero yo sé que es Carolina con esa túnica sobre una blusa. El tipo de túnica (en Chile la llamamos jumper) que usan las embarazadas. ¿ Se trata de un disfraz?   ¿Es una broma, una apuesta? ¿De donde ha salido ese espantajo? A la semana siguiente, nuevo shock. En una página de Vanidades aparece una modelo con otro de esos vestidos “maternales”. Una compañera viene a clases con un jumper suelto de terciopelo verde,  y me muestra una foto del modelo. La sacó de la revista Seventeen. Aparentemente es lo in.

Esa primavera, mi mamá se rinde y me compra uno. Es un traje de algodón estampado en verde pálido y florecitas chiquititas, mangas hasta el codo, escote en v y pliegues alrededor. Suelto como el aire,  se siente cómodo, esconde rollitos. Mis amigas también lo usan? ¿Qué problema hay?

Un año más tarde, mi madre me compra otro. Es un camisero ligero en un celeste tornasolado. La misma hechura, pero más cuadrado como esos batines que usan los árabes sobre sus zaragüelles. Viene acompañado de un lazo que sirve de cinturón, bufanda o de huincha para el cabello. Creo que lo usé una vez, es bonito el color, pero no me gusta la hechura, Un año más tarde,  en mi segundo semestre en la escuela judía me lo pongo casi al final de la primavera. Es fresco, y como no lo he usado en esa escuela, es un estreno.

 Me amarro la bufanda al cuello y voy a mi escuela. Subo la escalera al piso de las mujeres (aunque Ezra Academy es coed, los estudios religiosos son segregados por pisos y ningún alumno tiene permiso de subir a las aulas de las niñas antes del almuerzo). Me encuentro con mis amigas, me felicitan por el color Entonces llega T. buena gente, pero ese tipo de persona que no pierde oportunidad de ser más papista que el papa. Me mira, lanza un chillido y me apunta con el dedo como si fuera Donald Sutherland en “La Invasión de los Ladrones de Cadáveres”.

“¡Se te ve todo! Es transparente .¡Tienes que ir a casa a cambiarte! “. La idea de tener que perder la mañana en un viaje que implica dos buses y una hora solo para el trayecto de ida, me desespera. Pero conozco las reglas, he visto a chicas ser devueltas  a casa por venir con gauchos o vestidos sin mangas, pero mi túnica no es ofensiva. T. sigue gritando.  (30 años mas adelante saldrá del closet,  dejará a su marido e hijos para irse con otra señora, pero hoy juega a ser inquisidora). Las maestras acuden a sus gritos. Son muy jóvenes no saben como reaccionar, los gritos de T. las cohíben.

Me hierve la sangre y hago lo impensable. Me quito el vestido y quedó en una enagua de algodón tejido cerrada y larga como un vestido (hoy todavía las hace The Vermont Country Store). Es mi forro les muestro que no hay manera que se me transparente nada indecoroso. Las maestras me piden que me calme, que me vista, que es obvio que ese vestido no infringe los reglamentos del colegio. Y es cierto, una cosa respecto a los vestidos maternales, eran casi tan mata pasiones como un burka.

Los vestidos maternales venían en cuatro estilos. Recientemente he descubierto que lo creó Yves St. Laurent. No me pregunten con qué intención, pero como ven en la foto, ese estilo de peignoir victoriano será muy femenino, pero no es precisamente el estilo del maestro. ¿Qué motivaría la creación de lo que se llamaría Naive Chemise?

Veamos otros modelos de ese año como el que aparece en Vogue. La parte alta sigue el patrón retro y femenino establecido por el cine del momento, mangas abullonadas, lazo al cuello pero de ahí fluye como tienda de campaña.

Luego veamos el modelo “chic” representado por esta maniquí en Cosmopolitan y este otro en Burda. Ambos son túnicas rectas y sueltas”,  uno en seda gris el otro en tela estampada. En ambos el detalle está en un inmenso corbatín. Eso no quita que ambos son estupendos modelos premamá, por  muy elegantes que sean. ¿Era eso lo que se buscaba?  ¿Un homenaje a la fertilidad femenina después de quince años de la píldora y otros métodos anticonceptivos?

En 1978,  tuve mi último chemise y este fue un muy práctico. Un jumper color verde bosque, la misma hechura del infame atuendo con el que Carolina de Mónaco me presentara el estilo. Ese jumper,   que combinado con sweaters de diversos colores se convirtió en un útil prenda de mi guardarropa,  era totalmente maternal. Tal como este de lanilla rosa que presenta el catalogo de Spiegel del 78.

Lo curioso es que en los 60,  plena era de la Píldora,  existió una renovación del corte imperio y unos minivestidos que se llamaron “maternity dresses” con corte bajo el busto y faldas acampanadas. Se cree que los puso de moda el filme satírico “Prudencia y la Píldora” una historia de un grupo de mujeres a las que les falla el anticonceptivo.

Pero esa moda no era pro-fertilidad sino un modo de erotizar un vestuario que usualmente esa considerado afeador. También había algo de erótico y levemente pedófilo en  esos vestidos se parecían a los de las niñitas, las que se los  ponían se asemejaban a muñecas de trapo con esas falditas cortas que enseñaban la ropa interior.

Volviendo a la moda maternal de fines de los 70, encontramos también ese aspecto infantil tan perturbador en este extrañocomercial de un  (y abierto a todo tipo de interpretación)  chemise de Dior del 77.

Una de las grandes promotoras de esos vestidos fue Laura Ashley quien saltó a la fama con esas túnicas amplias y estampadas que recordaban a los vestidos “Mother Hubbard” con la que los misioneros pretendieron cubrir la desnudez de las mujeres las niñas de la Polinesia.

Laura Ashley también buscó su inspiración en un ámbito decimonónico, pero más cercano.  Encontró sugerencias en una tendencia mas artesanal, lo que hoy se conoce como estilo Prairie (de la pradera) o Granny (de abuelita) y reconoció que su musa fue otra Laura, el personaje de Melissa Gilbert en “La Casita en la Pradera”.

Las aventuras de Laura Ingalls y su familia eran un programa favorito de los 70s y no solo en Estados Unidos. Laura Ashley usaría esos percales y telas floridas para crear no solo ropa sino también cortinas y sabanas.

Para 1978, el estilo artesanal con flores o motivos folclóricos  estaba de moda en este vestuario maternal a juzgar por los catálogos de Spiegel de invierno y verano.


Otra influencia es lo exótico. Aquí vemos otra fotografía de Carolina de Mónaco. Es de 1978, aun casada, sigue usando estas batas sueltas. Aunque la tela es diferente, la hechura es igual a la de mi escandalosa túnica tornasolada. La influencia es la ropa árabe. Como en esta camiseta larga de playa del 75.


Seguimos viendo estos motivos folclóricos que ya no se inspiran en modas de la “pradera” sino  tendencias más exóticas. Incluso en las telenovelas como este camisero de seda azul de Jaqueline Andere en “Mañana será otro día”(México, 1976). Las batas sueltas hindúes fabricadas con texturas del Indostán también estuvieron muy de moda.


Y este Lanvin del 79 no puedo situarlo, aunque también parece imitar algún traje típico quizás del Lejano Oriente.

St. Laurent sigue con su tendencia y en 1979 nos trae este chemise escoses. Ya hemos visto que Dior y Lanvin se han sumado a la moda maternal.

Ungaro nos trae un vaporoso batón estampado el verano de 1979.

En cambio Cardin va por una túnica tubular.

Karl  Lagerfeld,  que se esta convirtiendo en el ënfant terrible de la moda saca al mercado en 1975 unos vestidos trapecio en tonos pastel.

En cuanto a Valentino es el mas audaz. En 1978, para unirse a la moda,  rescata un vestido saco y para ser más juvenil, tres años antes que llegue la minifalda, le da un largo hasta la rodilla.

La moda acabó en 1980, a pesar de que todavía pueden encontrarse vestidos sueltos en tiendas y catálogos, que tanto sirven para los primeros meses de embarazo, como para ocultar llantitas indecorosas. En America Latina también se usaron a juzgar por las revistas y telenovelas.

Recuerdo a Elenita Farías en un chemise de mezclilla, parecido al de Lagerfeld, en “Rafaela (Venezuela, 1978);  Roció Brambila ocultando su embarazo con esas modas en “Pecado Mortal”(México, 1979) y aquí vemos a Gilda Lousek en uno de muselina y encaje en el primer capítulo de "Andrea Celeste" (Argentina, 1979).


Para acabar, he encontrado varias explicaciones para esta curiosa moda, un retorno a la feminidad, un intento de volver a las mujeres en niñas, un homenaje a la maternidad. Todos van vinculados al hecho de que los 80s al memos en el mundo angloparlante, fueron testigos de un retroceso hacia valores tradicionales  que devolvían a la mujer al hogar, la familia, y  la sumisión.

Basta pensar que si los ídolos femeninos  de los 60 eran hippies liberadas tipo Cher o revolucionarias feministas (Angela Davies, Gloria Steinmen) y las de los 70 fueron símbolos sexuales como Farrah Fawcett, el icono femenino de los 80 sería la princesa Diana cuya primera etapa de popularidad enfatizó su rol de esposa y madre. Veamos su vestuario premamá de 1982. Todos esos atuendos se vendieron a fines de los 70 para mujeres sin panza y sin estar en estado interesante.

Sin embargo, hay otro aspecto que también hay que tomar en consideración, los 80 vieron un alejamiento del canon de belleza de la mujer esqueleto. Las curvas volvieron a ponerse de moda;  el fisicoculturismo  impuso una imagen de mujer robusta y musculosa,;  la misma Diana fue admirada de soltera y en sus primeros años de casada, como una mujer de formas voluptuosas. La moda de fines de los 70 fue acusada de enfatizar una figura ‘Voluminosa”. Estos vestidos maternales  o escondían kilos de más o creaban un  canon nivelador que  hacían que todas las mujeres se viesen igual de gruesas.


jueves, 18 de octubre de 2018

Aromas del Ayer: Charlie vs Jontue



A pesar de ser una de las compañías de perfumes más reconocidas en los Estados Unidos, Revlon solo comenzó a fabricar perfumes en serio en los Setenta, teniendo como principales productos Charlie y Jontue. Dirigidos a dos tipos de mujeres muy diferentes, la fama que dura hasta hoy de ambos  se basó más en una campaña de publicidad que en sus aromas.

En 1932, en plena Depresión, los Hermanos Charles y George Revson se atrevieron a probar suerte en el mercado de los cosméticos con un esmalte de uñas. La durabilidad del esmalte y su variedad de  colores lo hizo muy popular. Quien había ayudado a estos hermanos,  hijos de un inmigrante judío de Hungría,  era el químico Charles Lachman. Como Revson y Lachman sonaba muy  largo, decidieron cambiar la “S”por “L” en honor  a Charles. Así nacía Revlon.  Una década más adelante, era una compañía millonaria que mercadeaba también labiales y otros tipos de maquillajes.

En 1946, lanzaron su primer perfume “Acquamarine”,  hoy descontinuado. A pesar de que  la firma seguiría sacando perfumes al mercado, su era de oro serían los Setentas con marcas que en su día fueron hitos de la perfumería como Ciara, Chaz, Enjoli, Jontue y Charlie.  Aunque estos perfumes eran relativamente baratos, se necesitó de una astuta campaña publicitaria para lanzar el primero y el más famoso: Charlie.

En una entrada anterior les hablaba de como el Movimiento de Liberación Femenina de los 60, expresaba abierto desprecio por artículos  que ayudaban a objetivar a la mujer y a promover cánones falsos de belleza. Todo cosmético, e incluso los perfumes, estaban bajo escrutinio. Debido a eso a los ejecutivos de Revlon se les ocurrió mercadear Charlie como el perfume de la mujer emancipada y profesional.

En 1975 , contrataron a la modelo Shelley Hack (que pronto sería una de la Ángeles de Charlie) para una serie de comerciales. En el primero, vemos a Shelley llegar sola en su auto a un centro nocturno. Viene con un casco de trabajo que lanza al del guardarropa en un gesto que se asocia con comportamiento masculino. Obviamente es una mujer Independiente que no necesita de la compañía de un hombre, que ha trabajado todo el día en una profesión ruda,  y que es libre como un varón.

Para enfatizar esa aura hicieron que Shelley , tanto en videos como en fotografías luciera pantalones, caminara dando zancadas y que la estuviera esperando un pretendiente (en reversa de los roles tradicionales de mujer que aguarda). Sin embargo, la idea era dotar de glamur a la mujer liberada. Ralph Lauren diseñó un buzo de satén dorado y un traje de raso negro con lentejuelas (y corbatín tan de moda en los atuendos femeninos de entonces) para la modelo y contrataron músicos reconocidos como Mel Torme y Bobby Short para interpretar al pianista que también entonaba el tema del comercial.

La publicidad funcionó de maravilla, y las mujeres se aglomeraban para comprar este perfume que representaba la idea de que mujer liberada=chic. Lo curioso es que el Charlie original (descontinuado hace tres años) no era un buen perfume, pero tenía esa aura glamorosa que vendía. El secreto no estaba en la química sino en los Mad Men que la mercadeaban. Tanto pegó el jingle que hasta Marie Osmond lo parodió en su show.

En 1979, al famoso Charlie  lo llevan a Francia y Shelley aparece un comercial en un yate en el Sena. Charlie evolucionaba con las modas. En 1980, Shelley filma un comercial onda Country donde llega a un bale en la pradera con sombrero de cowboy y conduciendo una camioneta. Ese año también graba un comercial honrando a los atletas americanos.

Shelley Hak dejó una marca en la historia de los spots publicitarios y Charlie se convirtió en un fenómeno, pero el concepto de la mujer liberada y sofisticada desapareció. En los Años de Reagan, Charlie era vendido con un tema cantado por Cindy Lauper y con una  (entonces desconocida) Sharon Stone representando una gatita coquetona.


Se intentó recuperar el aura de Charlie en 1991, con  “Charlie Time Again” con Estelle Lefevre. Pero más éxito tuvo Cindy Crawford en un ajustadísimo minivestido rojo junto a Little Richard o el comercial de Karen Duffy en micro mini para Charlie Red en 1994.  El perfume seguía vendiendo pero ahora el énfasis no estaba en liberación femenina sino en las piernas de las modelos. El ciclo de la historia es el ciclo de la moda.


An asi tenemos este comercial atrevido que enfatiza el derecho de la mujer a ser sexualmente agresiva.

Pero volvamos a los perfumes  y a la década en que nacieron. En los 70s, una vez al mes, mi mamá iba a la farmacia de la esquina (Saltzman en Union Turnpike, creo que todavía existe) y en la sección de perfumería compraba un perfume nuevo. Así conocí a  Charlie y a Jontue. En mi escuela había muchas chicas que usaban Charlie, era un perfume barato, pero emitía  un olor desagradable, como a clavel sintético. Recién leo que alguien encontró que olía a  fijador de cabello,  definición muy precisa.

Jontue era diferente, era verde como Emeraude de Coty, pero a los 17 años preferí Emeraude. Jontue tenía un problema, ¡olía a pis de gato! ( creo que era la manzanilla) . El año pasado me compré un frasco. La nueva versión ya no huele a orín de mascota. Es efectivamente  un perfume verde, con aroma a bosque, a ciprés, a musgo de roble, con un toque de salvia y tal vez de pachuli.

Como Emeraude y Tabú, es un buen olor para la mujer madura y nostálgica. Es como el comercial, huele a la transpiración de mujer que ha cabalgado por un pradera llena de flores. Si en la piel  se siente verde, en la ropa, después de esperar un rato, adquiere un perfume floral, nardo, mimosa, tal vez un toque de rosa blanca y una finísima percepción a gardenia. No dura mucho en el cuerpo, en la ropa es mas longevo y tiene ese aroma floral que nunca molesta.

Un aparte sobre rociar perfume en la ropa. Se dice que un buen perfume no mancha, que solo lo hacen las marcas baratieri. Pero yo he sufrido lamparones en la ropa provocados por perfumes caros (sobre todo de perfumes antiguos de color oscuro). Basado en mi experiencia, este es mi consejo. Nunca rociar perfume o colonia en seda, nylon, jersey, poliéster o muselina, a menos que la tela sea negra. Se puede rociar con mas confianza el lino y el algodón. En lo posible traten de dirigir el spray al interior de la ropa. Por ejemplo a mi me gusta perfumar los forros de abrigos y blazers.

Volviendo a Jontue,  sus historia comercial es muy diferente a la de su hermano Charlie. En 1977, se crea un video para mercadear Jontue convirtiéndolo en la antítesis del perfume de la mujer emancipada. Filmado en tonos sepia, en alguna villa mediterránea, este comercial incorpora tropos comunes a la descripción del romance, junto a  vistas de un pueblo, de una campiña florida y de caballos blancos que evocan el corto de 1960 , “Dream of Wild Horses”.

La música escrita para el comercial inicia con una llamada de corno de caza que avisa a una mujer,  que lee en su villa,  de la llegada del amado. Vestida con tela estampada y tocada con sombrero, la mujer cabalga había la playa en busca de un hombre que vemos llegar en un pequeño yate. Cuando el sol  envuelve a la mujer,  que camina por la playa,  transparenta el vestido, revelando el cuerpo y añadiendo una nota erótica al romántico video que acaba con la pareja abrazándose en la playa y alejándose en el bote.

Al año siguiente,  se filmó otra versión del mismo perfume. Esta vez , la mujer , que lleva un vestido más largo, no va a caballo sino que camina por el prado al encuentro de un jinete que vemos venir por la playa. se encuentran y acaban compartiendo la misma montura

Existe una tercera versión,” la invernal”. Esta tiene lugar en una aldea alpina. El hombre desciende,  a caballo y envuelto en una capa,  por laderas nevadas hasta llegar a un prado florido. La mujer cruza corriendo un puente llega hasta el prado donde hay caballos salvajes. Montada en uno va al encuentro de la pareja, desciende su montura y comparten el mismo caballo.

Estos spots buscan proyectar una imagen de romance del pasado (el sepia), de lo continental, de lo romántico, de lo clásico y de la idea tradicional de la mujer que espera su pareja y como abandona su libertad (su caballo) para compartir lo del hombre (caballo, bote) Totalmente opuesta a la visión independiente de la modelo de Charlie que llega sola un restaurant donde los hombres la esperan.

El eslogan de Jontue también es parte de ese espíritu:  “Sensual, pero no lejos de la inocencia”. Incluso la dicotomía reaparece en el envase. Charlie y sus versiones,  viene en botellas pequeñas y cuadradas, de líneas modernas. El primer Jontue viene en una botella redonda de líneas clásicas.

A mediados de los 80, se creó otro spot para este perfume, apelando al romanticismo, pero en un setting más moderno. En vez de  una villa, ahora es un chateau. La modelo vestida en un pijama de satén dorado no espera sentada en una ventana ni leyendo,  sino en una cama custodiada por un perro. El  Príncipe Azul llega  en un auto de lujo, la música es más vibrante y contemporánea. La mujer no va al encuentro de su pareja. En cambio, se perfuma la carrera,  se tiende en la cama,  finge estar dormida, como en la Bella Durmiente, y él la despierta con un beso.

Comparado a los anuncios de Charlie, este sigue mostrando a la mujer en rol tradicional, pero más negativo que en la visión sublime de los 70s. Aquí no hay mujer que aguarda el amor, que abandona lo suyo por ir  en un viaje frenético en busca de la pareja con la que se marcha.

Aquí vemos una mantenida, encerrada en su jaula de oro, rodeada de artículos de lujo, cuya vida es interrumpida por la llegada del amo que la mantiene y al que le tiene que hacer el cuento de la princesa encantada. Lo único bonito del reclame es la nueva botella de Jontue muy parecida al lalique de L’Air du Temps de Nina Ricci.

Hoy Jontue, en versión reformulada se consigue en un botellón ovalado con un diseño de flor en el cristal, pero la caja sigue teniendo ese estampado que recuerda al vestido y a la pradera florida del anuncio publicitario original.

Ultima trivia. Por mucho tiempo busque el significado de Jontue imaginándome que derivaría del francés o seria el nombre de una flor exótica. En realidad significa “John Too”(John también). Fue una reacción a Charlie que representaba a Charles Revson y Charles Lachman. Como no podía llamarse George too o Georgetue, decidieron homenajear a su hijo, John Revson. Así nación “Jontue”.