miércoles, 16 de octubre de 2019

Aromas del Ayer: Madame Gres, la Esfinge de la Moda y su Fatídico Cabochard



Para este mes de las brujas quería algo mágico, algo digno de usar en la noche de Halloween. Lo encontré en el enigmático Cabochard y sus ingredientes que más pertenecen a la clase de Severus Snape que a la perfumería. Por eso prefiero dedicar esta entrada no a un perfume que me da miedo usar, sino a la obra de una mujer enigmática, asombrosa y excepcional. Se puede decir que Madame Gres era bruja, ¿Sino como se explica que siendo judía pudiese mantener su negocio abierto bajo la Ocupación Alemana?

Se sabe poco de Madame Gres. Más que protectora de su intimidad, le gustaba ser misteriosa, intrigar sobre los secretos de su vida. Por algo se la ha apodado “La Esfinge de la Alta Costura”.  Alguien dijo que Gres era “más Garbo que Garbo” aludiendo a la extrema privacidad que buscaba la estrella sueca, que, a propósito, fue clienta de Madame Gres.

Los primeros años de quien se llamará Germaine Emilie Krebs, son simples y burgueses. Nacidas, en 1903, en el seno de una acomodada familia judía y burguesa, Germaine y su hermana mayor son criadas con lujos y privilegios.  Junto a sus padres, la futura diseñadora viaja por países exóticos y tiene profesores de ballet y arte.

De temperamento artístico, la joven Germaine sueña con ser escultura, pero a pesar de que pagan sus clases de arte, los señores Krebs no están encantados con la idea de tener una bohemia en la familia, por lo que su hija decide a tomar cursos de costura. En los años 20 entra como aprendiz a la Casa Premet, un negocio que había adquirido fama en la Era Eduardiana. Pronto la joven diseñadora adquiría una buena reputación entre sus clientas.

Con ahorro y voluntad, Germaine consigue abrir su propia casa de modas en 1932. Como todavía no tiene 30 años y quiere dar la impresión de madurez y profesionalismo, le pone a su tienda el nombre de “Madame Alix”. Cerca de la nueva tienda está la de Juliette Barton, amiga de la infancia de Germaine quien comienza a diseñar también para ella lo que lleva a una confusión de que por algún tiempo se la conozca como “Alix Barton”.
Modelo de Alix Barton, Años 30

De Madame Alix a Madame Gres
En 1935, Madame Alix tiene su primer golpe de fortuna. Se le solicita que diseñe el vestuario para la pieza de Jean Girardoux, La Guerra de Troya no Pasara. La obra es un éxito y Madame Alix comienza a tener clientes en el mundo teatral.
Diseño para la Guerra de Troya

Germaine-Alix será toda su vida una mujer muy tímida. Se sabe poco de su vida íntima, pero es fácil aceptar lo que dicen sus biógrafos que se trataba un ser “asexual”, casada con su propio trabajo. En Los Treinta ya Madame Alix insiste en verse mayor que sus años, usa ropa de corte severo, se cubre el cabello con un turbante, no hay en ella toques de coquetería. Esos los reserva para sus creaciones.

Su especialidad son los vestidos de noche en los que impone su magia, el drapeado. Sus años de escultora la han dejado enamorada de las estatuas clásicas envueltas en túnicas llenas de pliegues que caen como cascada a los pies de las que las visten. Ese es el arte mágico que inventa Alix y su gran contribución a la moda:  los plisados, las tablas, los repujados.
Ejemplo del drapeado en este modelo de 1938

En 1937, el reducido círculo de amistades de Alix, y su amplia clientela, se quedan con la boca abierta ante la noticia. La pequeña Germaine, la asexual, la que quiere verse vieja antes de tiempo, se casa. El elegido es el pintor ruso Serge Czerevkov. Un bohemio intenso y liberal cuya especialidad es una pintura erótica que bordea en pornografía.

Aun así, Alix parece estar totalmente dedicada la idea del matrimonio y a su marido. Se convierte a la religión de Serge para poder casarse por la Iglesia Ortodoxa. Czerevkov ha estado firmando sus pinturas con un apellido más pronunciable, “Gres”, un anagrama de su nombre de pila. Alix Barton se convertirá en 1937 en Madame Gres.
Madame Gres en la época de su matrimonio

Aún más fascinante, esta modista que cuenta entre sus clientas a Marlene Dietrich y a Greta Garbo se embaraza. Su hija Anne nace en agosto de 1939. Unos meses antes, Serge ha abandonado el hogar conyugal y Francia, para marcharse a la Polinesia. Serge no regresará su país, no verá más a su mujer, ni conocerá a su hija. Hasta su muerte en 1970, Serge recibirá de Madame Gres un cheque mensual. Este matrimonio es otro de los enigmas que rodean a “La Esfinge de la Moda”.

Los Años de la Ocupación
Francia entra en la Segunda Guerra Mundial. Madame Gres tiene las manos llenas con su negocio y con las atenciones que necesita una recién nacida. En su ayuda llega Moni, su modelo favorita. Moni se convierte en la madrina de Anne y se traslada al departamento de Madame Gres para cuidar de la niña. Cuando los alemanes avanzan sobre Paris, Madame Gres, su hija y su comadre huyen al Alto Garona.
Madame y su comadre Moni

Madame Gres retorna a un Paris Ocupado. Son tiempos difíciles, los alemanes han cerrado las casas de moda, muchos diseñadores han huido al extranjero y los modistos judíos no tienen cabida en este París Nazi. Para colmo, Madame Gres pelea con su socia Juliette. Esta no encuentra mejor venganza que contarles a las autoridades alemanas que la ex “Alix” es de origen judío.

Aun así, y esa es otra prueba del poder hechicero de Madame Gres, ella consigue permiso para abrir su casa de modas. Los Nazis están encantados con sus drapeados, quieren que vista a sus esposas y amantes. Madame lo hace a regañadientes, pero en lo que puede obstaculiza al invasor.


1942, un ejemplo del estilo "austero"

Los alemanes insisten en imponer un estilo severo y frugal de vestuario femenino. Las telas son racionadas. Madame Gres claudica al comienzo y crea estilos más austeros, pero se niega a usar paños de baja calidad. Consigue géneros finos em el mercado negro, continua con sus drapeados y como un gesto de resistencia, luego que los judíos de Francia son obligados a usar una distintiva estrella de David, hilvana dos de estos símbolos en la cintura de un diseño que se conocerá como “Diosa Griega” y que hoy cuesta 180.000 dólares americanos.

La actitud de Madame Gres se torna más desafiante: expulsa a un oficial de la SS de su salón; diseña modelos en rojo, blanco y azul, los colores de la bandera francesa; y se niega revelar los secretos de sus drapeados a modistos alemanes. Finalmente, en 1944, su tienda es cerrada por los alemanes. Madame Gres y su hija se refugian en los Pirineos. Retorna a París un poco después del Desembarco en Normandía. Se puede decir que Madame Gres es una de las pocas judías francesas que ha sobrevivido la guerra. Eso es casi brujería.

Llagada la Liberación abre las puertas de su establecimiento. Sobre ella no cuelga el sambenito que estigmatizará a muchos modistos que colaboraron con los alemanes. Incluso el gobierno del General de Gaulle le otorga una medalla. Aquí la vemos rodeada de soldados de la Francia Libre.

La posguerra será la Era de Oro de Madame Gres. Entre sus clientas se contarán Edith Piaf, la Duquesa de Windsor, La Princesa Grace y Jackie Kennedy. Diseña vestuarios de cine como el de Maria Casares en “Las Damas del Bois de Boulogne”.
María Casares vestida de Gres

Grace Kelly en una creación de Madame Gres

En 1958 diseña el vestuario de Silvana Mangano en “Ulises”. La estrella italiana interpreta dos roles: el de la fiel Penélope y el de la hechicera Circe. Para Penélope, Madame eligió tonos oscuros, casi de luto, pero cuando se enfrenta a sus pretendientes, la esposa de Ulises luce una típica túnica greca Gres. En cuanto a Circe, Madame la envolvió en velos para indicar su necesidad de misterio y el poder de ser como su diseñadora “más Garbo que Garbo”.
Circe

Penelope

Los modelos de Gres siguen siendo mágicos, etéreos y vaporosos como este vestido de noche de 1947 y este bosquejo para 1958. Madame sigue con su pasión por los viajes y de ellos traerá ideas exóticas para su vestuario. Para entonces es famosísima, y a pesar de que escoge con pinzas a sus clientas, es objeto de admiración de muchos. Sobre todo, de jóvenes diseñadores como Pierre Cardin y Hubert de Givenchy.




Nace Cabochard
En 1959, Madame Gres de regreso de la India, trae una idea para algo nuevo. Aunque ha jugado con la creación de perfumes antes, nunca ha sido ese un rubro al que le diese prioridad. Ahora será diferente. Con la ayuda del perfumista Bernard Chant saca al mercado Cabochard, que literalmente significa “cabeza dura” en francés. Cabochard es un perfume todavía en venta, muy intenso colmado de olores fuertesyo los llamo desagradables que uno no asociaría con alguien tan refinado como Madame Gres.

Sin embargo, es un perfume clásico que tuvo y tiene mucho éxito. Madame Gres se despreocupa de su incipiente compañía de perfumes que solo crearía un par de otras marcas, ninguna tan famosa como Cabochard. Curiosamente será este perfume el que marcará la decadencia de la Maison Gres.
Madame es muy “Cabochard”, no evoluciona con los tiempos, sigue apegada a diseños bellísimos pero costosos y complejos de armar (Cada plisado tomaba una hora de trabajo). Sobre todo, se niega a tener colecciones prêt-à-porter, con cierto esnobismo ella quiere diseñar solo para damas de alcurnia. Así no se mantiene un negocio.
Madame y Barbra Streisand, una de sus últimas clientas  'De alcurnia". 

Las finanzas de Madame Gres tomarán un mal giro entre los 60 y los 70. Malos consejeros, entre ellos su comadre Moni; administradores deshonestos; y decisiones desacertadas acabaran con la Casa Gres. En 1982, para poder pagar deudas, Madame Gres vende su negocio de perfumes a una firma suiza. Se declara en bancarrota y en 1984 vende toda su casa de modas a Bernard Tapier. Mas tarde la anciana confesará a Cardin que ese fue su peor error.

Tapier tampoco puede con el negocio y lo vende a Jaques Esterel quien, a su vez, lo vende a una compañía japonesa, Yogi Tsusho Limitada. Parece como si la Casa Gres estuviera embrujada, no hay manera de conservarla. Madame Gres vive de la caridad de diseñadores como Givenchy, Cardin y Saint Laurent quienes pagan su renta y sus alimentos, pidiendo a cambio, y de vez en cuando que les diseñe alguna creación.

El Extraño Fin de Madame Gres
La “Reina del Drapeado” y su hija Anne estaban distanciadas. Se dice que fue por celos. Madame Gres había prohijado una niña a la que apodaba “la hija de la musa”. Qué pasó con esa niña ese es otro misterio. La octogenaria Madame Gres finalmente se retiró a una casita en San Paul de Vance. Cuando no pudo ya valerse por sí misma, Anne pagó su internado en un asilo en el Castillo de La Condamine.

Aquí viene la parte más fascinante del cuento. Mientras la gran modista languidecía en el asilo, varios museos del mundo la homenajeaban. Uno de los mejores espectáculos lo dio el Instituto del Vestido del Museo Metropolitano aquí en Nueva York en 1994. Dos semanas tras el cierre de esta exhibición, Anne anunció al mundo que su madre llevaba un año en la tumba.

Lo más extraordinario era que en su afán por mantener el secreto, Anne había falsificado la firma de su madre y había imitado su voz en el teléfono. La reacción inmediata fue pensar que se trataba de una estafa, pero la investigación demostró que Anne no había lucrado con las falsificaciones y que estas solo se referían a correspondencia o papeles personales.

La misma Anne diría que había querido privacidad para ella y para su tía que aún estaba viva. Muchos no se han creído el cuento, pero es uno más de los enigmas que rodean a “La Esfinge” Madame Gres.

Cabochard, Cabotine y la Fatal Asafétida
Decir que este famoso perfume sería el comienzo del fin de la magia de Madame Gres es subjetivo. No lo es decir que el desastre que abatió ese negocio fue producto de una ristra de malos consejeros, malos administrador y malas decisiones y que estos pueden trazarse desde la aparición de Cabochard hasta 1980. Cabochard es como un canto de cisne en términos de logros de La Esfinge.

¿Por qué Madame Gres cayó en desgracia? ¿Ella que supo desligarse de las amarras de un hogar y educación burguesa, superar un mal matrimonio, sobrevivir a los Nazis y llegar más allá de lo que las chicas judías de su generación consiguieron?  Es como cuando la gente pierde un amuleto. ¿Sería acaso que la diseñadora introdujo un elemento fatídico a su vida?  ¿Puede haberse tratado de algo tan simple como un producto en su perfume?  Toda hechicera sabe que hay ingredientes que no deben ser usados sin juicio, tal como hay venenos que entran a la sangre por el mero contacto con la epidermis.

En 1959, Madame Gres regresó de unas exóticas vacaciones de la India obsesionada con encontrar un perfume que encapsulase su experiencia hindú. Contrató a un joven perfumista llamado Bernard Chant para que le creara un floral que llamaron Chouda, pero al olerlo, Madame no se sintió satisfecha. Quería algo más fuerte, tan intenso como su experiencia.

Fue Bernard quien daría en el clavo con un perfume “de cuero”. Los perfumes de cuero para mujeres no eran desconocidos, tenemos los famosos Cuero de Rusia de Chanel y Habanita de Molinard. El tabaco también ya había aparecido en colonias masculinas. ¿Pero tabaco y cuero en un perfume femenino? Eso era revolucionario.

Yo solo he olido la versión moderna de Cabochard, pero te tira de espaldas. Es cuero, tabaco, más encima estragón, una de las hierbas más penetrantes de la cocina, pero hay algo más, un tufo fuerte, casi fétido y ahí está el detalle como diría Cantinflas.

“Cabochard” es uno de los pocos perfumes en usar como ingrediente la asafétida. Esta pasosa resina se extrae de la férula, un yuyo de la familia de las apiaceas que, aunque posee virtudes curativas y culinarias, es bastante maloliente.  Tanto que el vulgo la conoce como “estiércol del diablo”.
Férula

La resina se vende en calugas o en polvo  y para ingerirla hay que cocinarla (sino se vuelve toxica). La cocina hindú la incluye en sus sofritos puesto que ya pasada por sartén toma un aroma mitad cebolla y mitad ajo. Un buen olor para un curry, no para un perfume. Sin embargo, la asafétida fue muy utilizada en la perfumería francesa de los 50. Se la puede olfatear en el famoso Ma Griffe de Craven y Vent Vert e Ivoire de Balmain. Es una cuestión personal, pero son perfumes a los que les huyo.

A pesar de que se cree que posee propiedades sedativas y antiespasmódicas, nunca la he usado en mis aventuras en la herbolaria. Mas allá de su olor pungente, hay algo maléfico en ella, mencioné ya que se la apoda en inglés Devil’s Dung, en otros idiomas también recibe nombre parecido. Hasta en turco se la conoce como Seytanotu (Hierba del Diablo). Es fácil deducir que también se le atribuyan propiedades mágicas.

Se la usa en rituales de exorcismo y para alejar malas vibras. Hay incluso un excelente hechizo para mantener a raya los cobradores, pero como todo en magia, la asafétida es una espada de doble filo. También se la usa para maldecir o hechizar. Combinada con azufre invita la presencia de entidades maléficas. ¿Sigo?

En general las brujas blancas no la usan y tampoco la perfumería moderna. Algo habrá. Y puede que no sea coincidencia que la aparición de Cabochard anunció el decline de la Firma Gres. Madame había tenido demasiada suerte y esta repentinamente se acabó. Lo peor fue que el negocio no sobrevivió a la ausencia de su creadora y pasó de mano en mano hasta cerrar definitivamente el 2012.

¿Como se explica entonces que la perfumería Gres siga activa? Pues ellos también tuvieron problemas y se vendió una vez, pero el nuevo dueño encontró un modo de exorcizar la mala vibra que pendía sobre su negocio: la creación de Cabotine, el perfume que estoy usando este octubre. Es en esta pequeña ánfora cuyo nombre recuerda una calesita que conducían las damas decimonónicas, donde se ha cifrado y salvado la Perfumería Gres.

Es cierto que Cabochard se ha reformulado (aunque sigue incluyendo a la asafétida entre sus ingredientes) y que sus derivados, Ambre de Cabochard, Air de Cabochard, Cabochard Cherie, contienen ingredientes menos perniciosos, pero es Cabotine la que ha conseguido opacar a su misterioso predecesor. El vínculo entre ambos aromas estuvo hasta en la propaganda ya que se mercadeó a Cabotine como “la hija de Cabochard”, una hija benévola e ingenua.

Cabotine es un perfume “verde “, menos sofisticado que el Emeraude de Coty, más exótico que el Green Tea de Elizabeth Arden, menos sensual que Jontue. Es un perfume fresco, herbal, yo lo llamaría vegetal, incluso en el diseño, puesto que Thierry Lecoule le creó un envase coronado con una tapita que pretende ser un ramo de flores, pero que a Malena Miope le recuerda una lechuga.

A mi hermana la enoja cuando digo que Cabotine huele a ensalada, pero ciertamente la primera impresión es a vegetales, a yerba, me recuerda el aroma de mi shampoo favorito de mi juventud el descontinuado Herbal Essences de Clairol. Pensé primero que se debía a la semilla de cilantro o a la hoja de acacia que se cuentan entre los ingredientes, pero se trata de algo más prodigioso.

En 1990, la firma le solicitó a Jean Claude Delville que crease un perfume de bajo presupuesto, ligero, pero memorable. Para tan difícil tarea Delville contó con la ayuda del Dr. Braja Mookherjee quien logró copiar en su exactitud la esencia del lirio mariposa, o lirio de jengibre. Es esta flor del Himalaya la que se impone sobre otros olores en Cabotine que es hoy el perfume más famoso de una firma que lleva el nombre de una dama que nunca lo olió ni recibió un centavo por él.
Lirio mariposa

Mas allá de conjeturas personales y de buscarle la quinta pata al gato, este post intenta relatar la prodigiosa carrera de Madame Gres, su inconcebible suerte, como también su inconcebible descenso. Como modista fue insuperable como creadora de perfumes no tuvo tanto acierto ni fortuna. Aun así, Cabochard y su nefasto ingrediente sigue a la venta. Si quieren arriesgarse pruébenlo, de otra manera, les aconsejo comprar Cabotine que puede encontrarse en cualquier Walmart de USA (además de sitios en línea), en El Corte Ingles en España, y en Chile se puede adquirir en Ripley.

jueves, 3 de octubre de 2019

Latinos en Hollywood: Andy García



En esta sección hemos hablado ya de ese arquetipo hollywoodense, “The Latin Lover”, y hemos conocido a sus grandes exponentes, Ricardo Montalbán y Fernando Lamas. Acabado su reinado en Hollywood se consideró que el modelo estaba fenecido. Parecía imposible que alguien llenase los zapatos de los amantes latinos y pudiese conquistar a mundos de ambos lados del Rio Grande. Eso cambió en Los 80 con la aparición de un cubano, clean cut, de ojos dulces y voz gentil. Ya saben de quien hablo, pues ahora recordemos como Andy García recuperó el cetro del Latín Lover.

Para 1980, los latinos habían dejado de ser la Cenicienta de las minorías estadounidenses. Se reconocía su poder político y contribución social, ya se hacían oír sus voces y su presencia aparecía en los medios. Incluso nacía la primera serie de televisión en inglés que giraba en torno a una familia cubana.

Fue en ” ¿Que Pasa USA?”” donde debutaba en 1978 un joven cubano de Miami que encarnaba a uno más de los muchos novios de Carmen (Ana Margo). Nadie podía predecir entonces que ese humilde Pepe en nueve años asombraría a los cinéfilos con su espectacular actuación en “Los Intocables”, que llegaría a adquirir fama internacional como actor (y director, productor y compositor) y que sería el último gran galán latino de Hollywood.
Ana Margo y Andy García

Andrés Arturo García Menéndez nació en abril de 1956, en La Habana, Cuba. Andy es el menor de los tres hijos del abogado Arturo García y de la maestra de inglés, Amalia Menéndez. La familia poseía cultivos de aguacate y los niños se criaron en un mundo de privilegios que acabaría con la llegada de Fidel Castro al poder.

Después que el nuevo gobierno expropió sus cultivos, privando a los Garcia-Menendez de su medio de vida, Arturo García tomó la decisión desesperada de sacar a su familia de Cuba. En 1961, junto a sus padres hermanos y abuelos, Andy García partió a un exilio permanente en Miami. Aunque los comienzos fueron difíciles, pronto Arturo inició un negocio de perfumería que permitiría a los García volver a tener un nivel de afluencia económica parecido al que gozaban en su isla natal.

Andy creció sin traumas ni nostalgias, adaptándose rápidamente al modo de vida norteamericano sin olvidar nunca sus raíces. En sus años de secundaria en Miami Beach Senior High School destacó por lo guapo y por su excelencia en basquetbol. Su entrenador es hoy otro actor y gran amigo de Andy, Mickey Rourke. Andy era tan bueno en el deporte que comenzó a planear convertirlo en una carrera profesional, pero sus sueños murieron en su penúltimo año de secundaria.

Andy contrajo una mononucleosis tan aguda que lo dejó seis meses sin fuerzas para levantar ni una pelota. Fue en ese entonces que le nació un súbito interés en la actuación. Comenzó a tomar clases de arte dramático que luego convertiría en su área de especialización en la Universidad Internacional de la Florida. Pronto tomaba parte en producciones teatrales locales, pero su sueño estaba al otro lado del país, en Hollywood.

En 1978, Andy García se trasladó a Los Ángeles. Comenzó ganándose la vida como camarero y yendo a cuanta audición se le presentara. Así participó en “¿Que Pasa USA?” y en el episodio piloto de la afamada serie “Hill Street Blues”. En 1983 debutaba en el cine en un pequeño rol en el filme sobre béisbol “Blue Skies Again”.

La vida personal del aspirante a actor también estaba llena de actividad. En 1982 conoció en un club a Maria Victoria “Marivi” Lorido y le propuso matrimonio esa misma noche. Aunque Marivi hoy bromea que Andy le andaba proponiendo matrimonio a todas las chicas presentes, fue ella quien lo acompañó al altar y la que ha sido su esposa desde entonces.
Andy y Marivi

En 1984, los Garcia-Lorido recibían a su primogénita, Dominik. Ese mismo año, su padre se convirtió en tema de conversación cinéfila gracias a su interpretación de un vendedor de drogas en “8 millones de maneras de morir”. La interpretación de Andy atrajo la atención de Brian de Palma, por entonces ocupado en la producción de su épica gansteril “Los Intocables”, basada en la famosa serie de televisión.

De Palma quería que el cubano diese vida al sicario Frank Nitti, pero Andy no deseaba encasillarse en el rol de maleante. Luchó hasta que le dieran el rol del policía italoamericano George Stone. 

Destacar en un filme que lleva como protagonistas a Kevin Costner y Sir Sean Connery, y a De Niro de villano es difícil, pero pronto todos estaban hablando de este nuevo galán latino.

Mi hermana Vicky y yo vimos “The Untouchables” en el Trylon de Rego Park, en su verano de estreno, en 1987. Fue uno de los highlights de uno de los mejores veranos de mi vida.  Hasta que se casó, Victoria tuvo un tremendo chongo en Kevin Costner. Yo, en cambio, en seguida caí rendida ante el sex-appeal García.

Al año siguiente, Andy apareció en tres trabajos muy diferentes entre sí. “Ruleta Americana” es una de esas películas que entonces se conocían como “hechas para irse directo a la tienda de videos”. Sin embargo, el retrato del depuesto presidente de un país latinoamericano, perseguido en Londres por sicarios de la CIA, la KGB y el gobierno que lo derrocó, fue un desafío para Andy que estuvo a la altura.

“Clinton and Nadine” o “Blood Money” es otro tipo de cuento hecho para el cable, lo que entonces significaba la novedad en la televisión de mostrar desnudos e incluir palabrotas. Esta es la historia de un hombre que al investigar la muerte de su hermano debe buscar la ayuda de una prostituta (Ellen Barkin).

Mencionaba al comienzo que los 80 fueron un horno para la confección de películas con temas latinos. La mejor de estas sería “Stand and Deliver”, la historia de los esfuerzos del maestro Jaime Escalante (Eduard J. Olmos) por elevar el nivel de una clase de chicos del Barrio.

Andy hace una aparición breve como el Dr. Ramírez representante de la Junta de Educación de Los Ángeles que viene a investigar si los alumnos de Escalante hicieron trampa en un examen estatal. Aunque solo son un par de escenas, el poder de ellas es la encapsulación de la tesis del filme.

Ramírez, guapo, bien vestido, de cuello y corbata, dueño de la retórica del hombre instruido, representa lo que un latino puede llegar a ser en Estados Unidos. El representa el poder del establishment, pero también el poder del inmigrante de infiltrarse en ese establishment con el tesón y amor al estudio que Escalante les ha predicado a sus alumnos quienes pueden ver en Ramírez no a un enemigo sino un modelo.

Con estos trabajos Andy García se había vuelto un rostro reconocible y atractivo para los espectadores y los grandes directores lo buscaban. En 1989 filma bajo las órdenes de Sir Ridley Scott, y junto a Michael Douglas, el noir “Black Rain”. Como el policía “sensato” que acompaña a su volátil compañero al Japón a entregar a un peligroso criminal, Andy exuda simpatía y sex-appeal. En su regreso al rol de policía italiano, su Vincent es lo mejor de un filme que se me hizo insoportable por lo antipático del protagonista.

1990 representará la cúspide de la fama de Andy García. Comenzó con la soberbia “Internal Affairs” como el policía honesto vs policía corrupto interpretado por Richard Gere. La siguió el filme independiente “Show of Force” donde interpretaba a un abogado boricua en esta dramatización de los hechos del Cerro Maravilla.

Sin embargo, el punto máximo del año ocurrió en diciembre. Después de catorce años, por fin Francis Ford Coppola presentaba otra secuela de “El Padrino”. La filmación de este final de la legendaria saga tuvo tropiezos y sorpresas, una de las ultimas fue la elección del director del actor que encarnaría a Vincent, hijo ilegitimo de Sonny Corleone.

Alec Baldwin, Matt Dillon, Nicholas Cage y Tom Cruise, entre otros, postularon para ese rol. Hasta Robert De Niro solicitó que se “envejeciera” al personaje para poder interpretarlo. Que la elección de Coppola recayera en Andy García demostró su confianza y la de Hollywood por el actor cubano. Andy no los defraudó ameritando nominaciones para un Oscar y un Globo de Oro por ese papel.

Los siguientes filmes del actor, un rol especial en “Dead Again”, el noir que marcó el primer trabajo directoral de Sir Kenneth Brannagh; la comedia “Heroe” junto a Dustin Hoffmann; y el thriller “Jennifer 8”, no merecieron tantos elogios. Eso no importaba, la gente iba a ver filmes de Andy García porque él participaba en ellos.

Aunque Andy García y su familia ya estaban establecidos en California, el actor no cortaba sus lazos con Miami. Eso se manifestó después del Huracán Andrew que devastó Florida en 1992. Andy y su compatriota Gloria Estefan encabezaron una serie de espectáculos encaminados a recaudar fondos para los damnificados. Eso a pesar de ser Andy uno de los damnificados. La casa de Coral Gables que él construyera para que Marivi diera a luz a su tercera hija, Alessandra, no solo fue inundada, un ciprés abatido por el viento destrozó el techo.

Eso no impidió que Andy colaborase en la recaudación de fondos. Además, junto a Gloria, cargaron camiones con agua y alimentos para las víctimas de Andrew, y anduvieron en camioneta por los bajos de Miami recogiendo perros que habían sido separados de sus amos. La amistad con los Estefan es estrecha y como bono Andy apareció en el video de Gloria Estefan I See Your Smile.

Algo que el público descubrió en los conciertos de beneficencia fue que además de actor, Andy García es musico y compositor. Toca el piano y la conga. De hecho, posee una colección de 61 congas. Su ídolo de la infancia es el conguero Israel “Cachao” López que muchos consideran fue el creador del mambo.

En 1993, Andy García dirigió un documental “Cachao, como su ritmo no hay dos” que marcó el renacimiento del musico también exiliado en Miami. En el 2005, Andy hizo un tributo público a su ídolo en la entrega de los Grammys Latinos.
Andy carga el feretro de Cachao López

Aunque Andy García es multifacético, se le considera uno de esos actores que van vinculados al Noir moderno, sea como policía o como delincuente, pero en 1994 demostró nuevamente su versatilidad, y seamos francos, aprovechó su arrastre con el público femenino, para convertirse en galán de drama romántico. En la exitosa “When a Man Loves a Woman” interpretó al sufrido esposo de una alcohólica (Meg Ryan) y pieza clave en la rehabilitación de ella.

El fin del siglo tenía al actor cubano en ese cruce de caminos que llega con la cuarentena. Andy optó por seguir en los Noirs comenzando con su excelente aparición como Jimmy “El Santo” Tosnia en “Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto” (1996); el fiscal que descubre que su padre es un criminal en “La noche cae sobre Manhattan”, y el policía cuya única esperanza para salvar a su hijo desahuciado yace en un preso en “Medidas desesperadas”. En estos dos últimos filmes Andy encarnó irlandeses alejándose de sus comunes retratos de italianos y latinos.

Al mismo tiempo, Andy García se dio el lujo de escoger roles diferentes, dando vida a personajes históricos. Comenzó interpretando a Federico García Lorca en “Muerte en Granada” (1996) para la cual compuso la música. Al año siguiente aceptó un rol secundario en “Hoodlum” como el legendario gánster Lucky Luciano. La culminación llegaría en un filme para TV del 2000, “For Love and Country: The Arturo Sandoval Story”.

Andy García no solo interpretó al mejor trompetista de la Cuba castrista que huyera a Occidente en 1971 dejando a su familia atrás. También dirigió y produjo el telefilme y hasta se encargó de los arreglos musicales. Sus esfuerzos fueron recompensados, el telefilme de la HBO fue nominado para un Globo de Oro y ganó dos Emmy. A pesar de que Andy recibió nominaciones por su actuación para un Globo de Oro y un Emmy, no ganó ninguno.

El siglo XXI encontró a Andy García muy establecido. Construyó una mansión en Key Biscayne con vistas al mar. En el 2003 recibió al último de sus hijos, y el único varón, Andrés García Jr. que vino a acompañar a sus tres hermanas Dominik, Daniella y Alessandra. Las dos mayores han seguido al padre en el terreno de la actuación. Alessandra optó por otro desafío, el modelaje de tallas grandes.

Andrés ha seguido trabajando, combinando filmes de todo tipo con producciones propias como “Modigliani” en el 2004 donde encarnó magistralmente (y mucho más verídicamente que su antecesora “los Amantes de Montparnasse”) al pintor italiano.

En el 2005, Andy cumplió su sueño de ver en pantalla un proyecto acariciado, “La Ciudad Perdida”. Basado en un guion escrito por Guillermo Cabrera Infante este filme gira en torno al dueño de un night-club en la Habana en vísperas de la Revolución. En este homenaje a su patria perdida, Andy volvió a ser actor, director, productor y hasta compuso la música para el filme.

En los últimos años, Andy ha alternado entre exitosas producciones como “Ocean’s Eleven” y sus secuelas, con roles en filmes independientes como su interpretación del General Enrique Gorostieta comandante de las fuerzas cristeras en “La Cristiada”, y el dar voces a personajes de filmes animados como “Beverly Hills Chihuahua” y “Rio 2” por la cual fue nominado a un Annie. También ha prestado la voz para programas de televisión como “Los Simpson” y “Dora la exploradora”.

La versatilidad de Andy García y su renombre internacional lo han llevado a participar hasta en series turcas como “Valle de Lobos”. Después de hacer de gánster y policía, se ha desencasillado interpretando a mandatarios desde el alcalde de Nueva York en la nueva versión de “Cazafantasmas” hasta el presidente de los Estados Unidos (presidente latino) en “Geostorm”. 

El año pasado, Andy demostró su vigencia en tres filmes de alto presupuesto. Su amiga Diane Keaton lo invitó a ser su galán otoñal en la comedia romántica “Bookclub”; integró el reparto de la secuela a la exitosa “Mamma Mia”. Fue además el narcotraficante que emplea a Clint Eastwood en “The Mule”. Y como si fuera poco, apareció junto a Peter Dinklage en el telefilme de la HBO,  “My Dinner with Hervé” encarnando a otro gran Latin Lover, Ricardo Montalbán.

En este momento, Andy García está involucrado en varios proyectos que verán la luz esta o el próximo año. Su máximo deseo es realizar otro sueño, un filme titulado “Hemingway and Fuentes” sobre la amistad entre el Premio Nobel y un pescador cubano que inspiraría la creación de El viejo y el mar.

Primero era que Sir Anthony Hopkins interpretaría a Hemingway, luego fue reemplazado por Jon Voight. No importa quien protagonice. Si Andy emplea tanta voluntad como con la que ha manejado otras propuestas, pronto lo veremos convertido en Fuentes, el pescador.

Voluntad es lo que no le falta a Andy García. Si queremos conocer el secreto de su éxito debemos adjudicárselo a esa combinación de tesón, respeto y reconocer sus prioridades. Mantener a su familia al margen de su estrellato, respetar su carrera y a sí mismo y perseverar en todo lo que hace es lo que distingue a Andy García de otros que, como él, crearon el arquetipo del Galán Latino en Hollywood.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Aromas del Ayer: Los Perfumes de Hanae Mori



La mariposa, emblema de su casa de modas, ha definido las creaciones de Hanae Mori incluso a sus perfumes que, como sus diseños de moda, son un compendio de la fragilidad, la eternidad y la belleza de una libélula. Es natural entonces que su mejor perfume se llame Butterfly, pero antes de hablar de este aroma de 1996, tenemos que ver quién es su creadora.

Madame Mori (como le gusta que la llamen) está retirada del mundo de la costura, aunque sigue siendo líder en el terreno de la perfumería. A sus 93 años, y tras muchas medallas y elogios, es una leyenda, una mujer que en un mundo patriarcal impuso la moda y la llevó hasta Europa convirtiéndose en la primera diseñadora importante del Japón.

Hanae, cuyo nombre significa “Bendita sabiduría”, nació en 1926 en la Prefectura de Shimane, en un Japón que todavía no acababa de occidentalizarle. Su padre fue un médico rural y Hanae  la menor de siete hijos y la única mujer. Aun así, los Mori tenían un buen pasar y de su padre, la futura diseñadora aprendió la importancia de la elegancia y del buen vestir.

Todos los privilegios acabaron con el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Hanae quien estudiaba en Tokio esperaba ir a la universidad una vez que terminase la secundaria, pero acabó en una fábrica como muchas otras japonesas de ese tiempo ocupada en asistir al esfuerzo bélico de su país. Tras la capitulación de Japón, Hanae se enroló en la Universidad Cristiana de Tokio donde estudió literatura.

Eran tiempos difíciles y la joven se pagaba los estudios cosiendo para las esposas de los oficiales de las fuerzas de Ocupación Aliada del Japón. Como le iba bien comenzó a tomar cursos de diseño y costura. En las clases, recuerda Madame Mori, había dos tipos de mujeres: viudas de guerra y jovencitas que planeaban casarse. Hanae era una de las ultimas y en 1949 se casó con el prospero industrial de textiles Kenzo Mori y adoptó su apellido.

Dos años más tarde, y tras nacido Akira su hijo mayor, la nueva Señora Mori descubrió que ser esposa y madre la aburria. Aunque Japón seguía siendo una sociedad tradicional en lo que respecta a las mujeres, con apoyo de su marido, Hanae abrió su primera casa de modas en Tokio en 1951.

A lo largo de los 50, Hanae se haría de una inmensa clientela desde geishas hasta las actrices de la floreciente industria del cine nipón. En 1961, Hanae viajó a Paris, supuestamente a examinar la moda de los grandes modistos y a comprarse un nuevo guardarropa. Cuenta la leyenda que fue Chanel quien la instó a expandir su negocio y a mirar más alto.
Hanae Mori en los 60

Tras esa entrevista, Hanae trabajó arduamente en su arte tomando cursos de diseño en Nueva York. Sería en la Gran Manzana donde comenzaría su proceso de internacionalización con un desfile, en 1965. La alta sociedad neoyorquina quedó fascinada con estos diseños que combinaban la delicadeza de los kimonos con psicodélicos colores.

 Inspirada en elementos de su cultura, desde el teatro kabuki hasta los capullos de cerezo tan tradicionales en el Japón, Hanae hacía hincapié en estilos vaporosos, tenues como las alas de la mariposa. De hecho, la mariposa era su emblema como lo eran el uso del chiffon y otras telas etéreas y de los colores turquesa y rosa cereza.
Dise~nos de los 60 y 70

La clientela de Madame Mori era cada vez más aristocrática. Llegó incluso a coser para la Casa Real Japonesa. La primera dama de Indonesia, Dewi Sukarno era clienta de Hanae Mori, tal como lo era su homóloga, Imelda Marcos de Las Filipinas.
Dewi Sukarno en un modelo de Hanae Mori

Además de vestir a estas ilustres clientes, Hanae Mori creaba vestidos para la ópera y compañías de ballet de su país. Diseñó tres veces los uniformes de las azafatas de las líneas aéreas niponas, atreviéndose a incluir minifaldas en los de 1970 y dos veces estuvo a cargo de confeccionar los uniformes del equipo olímpico japones.
Uniforme de aeromoza de JAL

Madame Mori no temía probar nuevos negocios. En 1967 comenzó a diseñar ropa de cama y en 1969, en sociedad con Shiseido, la mayor línea de cosméticos del Japón,  establecía su propia línea de perfumes.

En 1970 abría su primera boutique en Estados Unidos, en el Waldorf Astoria. En 1972 presentaba su colección en la Embajada Japonesa en Londres. Atraída por esa fama, la Princesa Grace de Mónaco invitó a la diseñadora a presentar su colección en Montecarlo. Tener a la ex Grace Kelly de clienta cimentaría la fama de Madame Mori.
Hanae Mori en 1974

En 1977 abría su primera boutique en Paris. Ese mismo año se convertía en la primera diseñadora asiática en formar parte de la Cámara Sindical de Alta Costura de Francia. Desde ese momento se volvió una de las modistas más famosas del mundo. En los 80, la Primera Dama de los Estados Unidos, Nancy Reagan, fue su clienta. En los 90 ocurriría lo mismo con otra Primera Dama estadounidense, Hillary Clinton.
Hanae Mori junto a Ginger Rogers otra de sus clientas famosas

Sin embargo, el más memorable diseño de la madurez de Madame Mori sería el vestido de bodas de la Princesa Masako, hoy emperatriz de Japón. De todos los couturiers del mundo, se escogió a Hanae Mori para ese diseño que hoy ya es parte de la historia de la moda
Los hoy Emperadores del Japon el día de su boda.

Por parte del gobierno japones, Madame Mori ha recibido muchos premios, y honores. El gobierno francés le otorgó la Legion d’Honneur. Aun así, esta prodigiosa artista, como toda gran dama ha sabido cuando retirarse. En el 2004 anunció que su colección anual sería la última. Vendió todas sus firmas, dejándose solo algunas boutiques en Tokio y su línea de perfumes. Un año tras su retiro, instituyó la Fundación Hanae Mori para ayudar a jóvenes talentos de la moda

La Perfumería de Hanae Mori
La firma mercadea pocos perfumes, pero todos son conocidos, famosos y fáciles de comprar. El primero tuvo el simple nombre de Hanae Mori, y fue producido en 1968, una combinación común y silvestre de flores, cítricos y maderas aromáticas.

Le tomaría casi 30 años a la perfumería sacar otro producto al mercado, el famosísimo Butterfly, del cual hablaré al final de esta entrada, ya que se ha convertido en mi perfume de septiembre.

En 1998 nacía Haute Couture. Nardo, jazmín, tuberosa, gardenia y narciso equilibrados con cilantro y lima. Ese mismo año sacaba al mercado su perfume masculino HM. Una combinación de lavanda y limón con el poco común toque de chocolate y vainilla.

Purple Butterfly del 2008 es un perfume de flores lilas como dice el título, violetas e iris.

Pero la particularidad de los perfumes de Hanae Mori es que huelen a sabores, sabores dulces que encantan a los niños. Tomemos como ejemplo Magical Moon del 2006. A pesar del envase que evoca noches mágicas de romance se trata de una ensalada de frutas tropicales: lichees, carambolas, guayabas y piña rociadas con esencia de coco y caña de azúcar y aromatizadas con vainilla, con un toque final de … ¡Pimienta roja!


Hanae del 2016 trae una combinación de fresas silvestres, manzana roja y toffee.

Su Eau Fraiche es una ensalada de frutas donde sobresalen los sabores ácidos de pomelo y mandarina.

Aunque todos son deliciosos nadie quiere que la persigan los mosquitos en la calle. Por eso su más sabrosa, pero también su más sutil,  producción es Butterfly (que en Francia se conoce como Papillon).

Yo descubrí este perfume, y a Hanae Mori, en el 2017 en mi primera visita al local de Fragrance.com en el mall de Roosevelt Field. Me encantó, pero lo consideré un “poco moderno”. Sin embargo, ya cuenta 23 años en el mercado desde que lo creara Bernard Ellara.

Es un perfume muy delicado, exactamente como una mariposa. El motivo del bello insecto está en todos lados. No solo adorna las cajas de los frascos sino también la tapa del envase que parece un ala de mariposa. Hay varios envases. El de la edición aniversario del 2016 me parece un poquito cursi con ese tono rosa mexicano y esos coleópteros blancos, luce como un juguete de niña.

El perfume sin embargo es para adultas, de cualquier edad. Aunque asociemos a las mariposas con la primavera, Butterfly es lo suficientemente tenue para usarse en el verano, y principalmente en septiembre, este mes ambiguo que desemboca en el otoño, pero que todavía es acosado por calores veraniegos.

Butterfly es un perfume con aroma de postre, una fuente de frutos del bosque: frutillas, arándanos y grosellas con un toque almendrado, no de almendra sino del árbol del almendro que tiene un aroma verde muy fino. Bajo esa ensalada de frutas tenemos flores delicadas, jazmín, ylang-ylang, rosa y peonia, y equilibrándolas el toque exacto de sándalo y cedro.

Recomiendo, este perfume que puede conseguirse en Amazon.com e incluso en su sitio en español. Una última anécdota. Recibí la botella hace una semana, un regalo adelantado de cumpleaños de parte de mi hermano. Lo he usado todos los días, pero hoy que estoy enferma, me lo apliqué a las muñecas y era una esencia diferente. El olor principal no lo aportaban las frutas sino las maderas aromáticas. Era un perfume vegetal, me hacía sentir como una mariposa en un bosque.