lunes, 11 de febrero de 2019

Voces Latinas del Ayer: Jorge Negrete



Lo llamaron El Charro Cantor. Fue la encarnación de lo mejor del mexicano. En la pantalla y ante el micrófono enamoró con su voz y gallardía, pero su muerte prematura lo volvió leyenda tal como a Gardel, Pedro Infante y otros ídolos de la canción. Se han inventado muchos mitos acerca de Jorge Negrete desde que era rival de Pedro Infante hasta que Maria Félix lo llevó a la tumba, incluso su gran contribución al gremio artístico, la organización de la ANDA está rodeada de controversia. Es hora de conocer realmente quien fue Jorge Negrete.

En esta sección hemos recordado grandes cantantes de boleros, de tango incluso de rock, pero hay un tipo de música folclórica que ha cruzado las fronteras, y aun sus detractores reconocen: el género de las rancheras. Quien sacó a la ranchera de su espacio localista y la llevó más allá de las fronteras mexicanas fue Jorge Negrete. El se convirtió en un embajador de su país, con su cine, con su preciosa voz, y con ese gesto de darle elegancia al corrido, de convertir lo que era asociado con pulque, rancho y quinto patio, en música de salón.

                                          Paloma Querida (José Alfredo Jimenez, 1950)

Quien encarnaría lo más noble del mexicanismo nace en el Bajío, en Guanajuato, un 30 de diciembre de 1911. Es hijo del matrimonio de Emilia Fernández Anaya y David Negrete, siendo este último, nieto de Miguel Negrete quien fungiera como Ministro de Guerra durante el gobierno de Benito Juárez. David, militar de carrera, opta, durante la Revolución Mexicana, por luchar en la División del Note de Pancho Villa, bajo las órdenes del General Felipe Ángeles.
Jorge Negrete en su infancia

Acabada la Revolución y viendo el triste destino de sus jefes (Ángeles, injustamente ejecutado y Villa, injustamente asesinado), David Negrete se da de baja del ejército y se marcha a la capital en compañía de su esposa y sus cinco hijos. Allá acepta el puesto de maestro de matemáticas en el prestigioso colegio alemán Alexander von Humboldt, donde inscribe a sus hijos. En esa escuela, Jorge acaba la secundaria con buenas notas, demostrando gran aptitud para los idiomas puesto que estudió inglés, alemán, italiano, francés y se auto enseñó los rudimentos del náhuatl.

De soldado a cantante
A los 14 años, Jorge Negrete, siguiendo la tradición familiar, ingresa en la Academia Militar de la cual egresará cuatro años mas tarde convertido en Teniente de Caballería, eximio jinete y con un título equivalente a administración de empresas. En 1929, participa, como soldado de un ejército liderado por el General-Presidente Plutarco Elías Calles, en la Batalla de Jiménez que termina de derrotar a las fuerzas escobaristas.

A comienzos de la década de los 30, trabaja en la Fábrica de Armas de la Ciudadela, luego como administrador en el Hospital Militar de Puebla e ingresa en la Facultad de Medicina. Es de admirar tanta versatilidad en un joven que aun no cumple la mayoría de edad, pero tanto cambio indica inestabilidad. Jorge Negrete todavía no se encuentra. Lo hará en el lugar mas inesperado. Como si aun le quedase tiempo, ha comenzado a tomar clases de canto con José Pierson quien ha sido maestro del tenor José Mojica y que luego cultivará la voz de Pedro Vargas.

                                           La que se fue (José Alfredo Jimenez, 1950)

Es entonces que Jorge decide su futuro: la música es lo suyo. Sorprende que su familia lo apoyase. Mas tarde su hermano David fungirá como su manager, pero lo cierto es que Los Negrete eran familia musical. El padre tocaba varios instrumentos.

En 1931, el joven Capitán Jorge Negrete se da de baja en el ejército para dedicarse totalmente a su nueva carrera, comenzando a cantar en la emisora XETR y al año siguiente, en la XEW. Al comienzo se hace llamar “Alberto Moreno”, pero un joven locutor recién llegado de Yucatán, llamado Arturo de Córdova, lo convence que use su verdadero nombre.


                              Un Momento ( Alberto Domínguez, 1940)

Un mito es que Jorge Negrete originalmente deseaba dedicarse a la ópera, que para eso cultivaba su timbre tan peculiar que tenía tanto de barítono como de tenor, y que fueron las circunstancias lo que le empujarían a la música popular. Ha sido recientemente que su nieto Rafael Negrete ha desmitificado este rumor.




 En los 30, todo maestro de voz preparaba a sus alumnos para el género lirico, que luego se dedicasen a otra cosa era asunto de ellos. Lo cierto es que Jorge tuvo una excelente preparación, por lo que unos años más tarde postulará a la Metropolitan Opera de Nueva York, pero no acepta el puesto que le ofrecen por ser muy pequeño.

En el ambiente radial Jorge conoce a varios artistas que serán estrella de la canción como Emilo Tuero y Ramon Armengod. Es este último quien le propone irse a buscar suerte más allá de la frontera. Tras una breve parada en Monterrey donde se presentan como “Un Par de Ases”, llegan a Nueva York donde son contratados por la NBC como el dúo “The Mexican Caballeros”.

                                          Me He de Comer esa Tuna (Esperon-Cortazar, 1945)

Mitos Alrededor de un Hígado
En 1932, Armengol se regresó a México, pero Jorge permaneció en Nueva York. Aquí hay algunas mitologías. Se dice que no tenia trabajo, que se le acabó el dinero, que le vino una crisis hepática que no pudo atender y que terminó de camarero en el restaurante “Yumuri”. Otros dicen que el “Yumuri” era un cabaret onde El Charro Cantor actuaba. Lo de la dolencia hepática es más creíble porque explicaría de donde vino la cirrosis que acabaría con la vida de Jorge Negrete.

Hay tontos que cuentan que Jorge era alcohólico. Esto dicho por amigos, parientes y sus ex mujeres: Jorge Negrete era abstemio. En sus filmes, él promovía el tequila, como promovía todo lo mexicano, pero cuando lo veían en pantalla empinando una copita…era de agua. Si, era fumador empedernido, lo que tampoco es bueno para un hígado enfermo.

                                          Ella (José Alfredo Jimenez, 1950)

La verdad es que estando en la Academia Militar los médicos, notaron que el hígado no andaba bien. Aun con la poca tecnología médica que existía dedujeron que Jorge era portador del virus de la hepatitis y que esté surgiría algún día para darle problemas.

Fue en el “Yumuri” donde lo conoció el director de orquesta cubano Eliseo Grenet. Curiosamente, en una entrevista con Panchito Riset, que Gilda Miros recoge en su libro De la montaña venimos, el cantante cubano dijo que Eliseo, él y Jorge Negrete abrieron el Club Yumuri en Broadway. Eso contradice la imagen de Jorge sirviendo mesas, pero algo que si está probado es que fue por ese entonces que él escribió la letra “Habanera” a la que el Maestro Grenet le puso música y luego hará famosa Xavier Cugat.
           
                                                  Habanera (Jorge Negrete-Eliseo Grenet)

En medio de sus presentaciones en el “Yumuri”, en 1937, Jorge recibió una oferta de volver a México a filmar una película. A pesar de que había hecho una aparición de relleno (como centurión romano) en el teatro mexicano y acababa de filmar un cortometraje (lo que hoy llamaríamos un video musical) titulado “Cuban Nighst” para la Warner Brothers, Jorge no tenía inclinación hacía la actuación, pero, siempre dispuesto a probar nuevos rumbos, retornó a su patria.

Cine y amores
“La Madrina del Diablo” marca el principio de la carrera cinematográfica del astro y crea un tipo de fórmula que seguirá interpretando hasta el final de su vida: el banido generoso que lucha por la justicia en un marco rural decimonónico. Lo vemos en “Romance de Antaño” (1943), y “Camino de Sacramento” (1946) entre otras.

Su coprotagonista en “La Madrina del Diablo” es la bella Maria Fernanda Ibáñez, única hija de Doña Sara García’. Está es una de las tres películas que Maria Fernanda haría antes de su temprana muerte en 1940. Cercana a su muerte, “La Abuelita de México” revelaría que su hija mantuvo un romance durante la filmación y que Maria Fernanda, entonces de solo 17 años, había sido el gran amor del Charro Cantor.  Lo que se guarda Doña Sara es como les hizo la vida imposible a los enamorados Tal vez, su hija fuera el primer amor, pero otras le disputan a la difunta el título de “El Gran Amor” de Jorge Negrete.
María Fernanda Ibañez

Jorge se quedará en México y filmará tres cintas en 1938 y cuatro al año siguiente. Son todas formulas: dramas rurales y comedias rancheras. El Cine de Oro está en pañales, pero Jorge Negrete ya se ha hecho un sitio en él. Para 1940, ha filmados dos películas: “La Valentina” y “Juntos, pero no revueltos” con la actriz cubana, Elisa Christy. Ese año se casarán en Miami. La nueva pareja se queda un tiempo en Nueva York, donde Jorge escribe las letras en español para Southern Music y graba conocidos singles de la época como “Stardust” y “Begin the Beguine:”

                                           Begin the Beguine (Jorge Negrete,Cole Porter, 1940)

En 1941, lo llaman nuevamente de México. “Ay Jalisco no te rajes” lo catapulta a la fama, se convierte en uno de sus filmes más conocidos y lo empareja por primera vez con Gloria Marín. Fernando Fuentes ha inventado la comedia ranchera con “Allá en el Rancho Grande” (1937). Ahora en Jorge encontrará el protagonista ideal.
                                          Ay, Jalisco no te Rajes (Esperón-Cortazar, 1941)

El astro interpretará una especie de arquetipo en la docena de comedias rancheras que filmará en su vida: el charro noble y valiente, pero que exuda una confianza casi insolente en sí mismo, el galán solicito y cortes, pero que también puede ser castigador. Muchos dirán que se interpreta a si mismo lo que no es cierto.

Ese tipo de cine busca venderse en el extranjero y vender los méritos del país y sus habitantes. Con Jorge Negrete este propósito se cumplirá. Yo conozco gente de Ecuador que, aun en los 60, vivía para ver películas de Jorge y Pedro Infante, aunque ambos llevaban años fallecidos. 

En México, las mamás peinan a los niños como Jorge Negrete y se vuelve costumbre sacarles fotos con el traje de charro. Se ha hablado de que Jorge Negrete creaba una identidad mexicana tanto en su cine como en su música ya que para cada filme se escribía un nuevo repertorio de canciones. Jorge que hasta ahora ha cantado opera, canzonettas y baladas, impone la moda de corridos y música ranchera.
                                            Traigo un Amor (Esperón-Cortazar, 1941)

La otra influencia que este filme tendrá en la vida del Charro Cantor se llama Gloria Marín. Su amor es fulminante. Jorge le pide el divorcio a Elisa, pero ella le anuncia que va a ser padre. Para cuando Gloria y Jorge filman, en 1942, el drama taurino “Seda, sangre y sol” ya ha nacido Diana, y se ha firmado el divorcio. Sin embargo, Gloria también divorciada, no desea volver a casarse. Vivirá con Jorge Negrete en unión libre por una década. Incluso al final de su relación, adoptarán a una niña, Gloria Ramos, apodada “Goyita” o “La Yoyis”.

La relación Negete-Marin fue tormentosa. Los celos del astro no lo dejaban vivir y Gloria era una mujer independiente que se debía a su público. Se ha hablado de que ella le fue infiel a Jorge y nada menos que con el ídolo del tango, Hugo del Carril. Diana Negrete recoge este rumor (según ella corroborado por otro famoso del tango, Mariano Mores) en la biografía de su padre que publicó en 1987. Se ha dicho que fue la pasión por Gloria lo que desgastó el hígado del Charro Cantor, pero hubo otro factor que tendría a Jorge Negrete haciendo corajes y este seria de índole política.
                                          Hugo del Carril canta Änsiedad en  "El Socio"

Se ha dicho que Jorge Negrete fundó la ANDA (Asociación Nacional De Actores).  Falso. Lo que hizo fue organizarla y limpiarla. Para Los 40, La ANDA era una organización corrupta manejada por ciertos poderes cuyos representantes que se llamaban ‘Dirigentes sindicales” eran en realidad pistoleros que usaban la violencia para proteger los interese de los “patrones”. Era tanto el peligro que encarnaban, que Jorge andaba armado y urgía a otros compañeros a seguir su ejemplo.
Carnét de secretario de la ANDA

Jorge Negrete también fundó el Sindicato de Trabajadores Cinematográficos de la República Mexicana que buscaba amparar a los mas desprotegidos del medio tales como los extras o los artistas de la carpa de done había salido Gloria Marín. En 1944, Jorge fue elegido Secretario de la ANDA, cargo que antes ocupaba el conocido comediante Mario Moreno. Nunca perdonará Cantinflas lo que consideró una usurpación.
Jorge y Cantinflas en el velorio de Lupe Velez

El Charro Internacional
1944 es el año de la internalización del Charro Cantor. Ya era conocido en el cine hispanoparlante, ahora lo conocerán en persona. En enero de 1944, pisa el suelo cubano en compañía del Trio Calaveras. La emisora Cadena Azul lo sigue en su comitiva, escoltado por policías en motocicleta, hasta el Hotel Nacional donde se hospedará.
Jorge con el Presidente de Cuba

Hasta marzo se queda dando conciertos en la Cadena Azul. El Presidente de Cuba, Dr. Grau San Martín, viene a aplaudirlo. La conmoción que provoca es tal que no puede salir a la calle. Lo conmueven esas muestras de cariño. “Caramba que ya me hacen llorar” dice Jorge y más tarde confesara públicamente que Cuba es “mi segunda patria”.


                                             Flor de Azalea (Esperón y Cortazar) grabada en La Habana
A
 fines de ese mismo año, y estando de gira en Puerto Rico, se entera que un ciclón ha azotado Cuba. Se marcha para La Habana donde da un concierto gratuito para ayudar a los damnificados. La Cruz Roja cubana lo condecora. A fines del año siguiente emprende una gira triunfal por Sudamérica. Tres semanas en Buenos Aires, recibiendo ovaciones de pie en Radio Belgrano y con presentaciones en el Teatro Broadway.

El 26 de enero de 1946, Jorge Negrete cruza los Andes y llega a la Estación Mapocho de Santiago. Se han congregado mas de mil personas a recibirlo. La histeria masiva provoca un accidente cuando se desploma una baranda. Jorge pide disculpas como si fuera su responsabilidad. Se hospeda en el Hotel Carrera. Visita al presidente Juan Antonio Ríos que está desahuciado, ofrece varios conciertos radiales y cinco en vivo en el antiguo Teatro Baquedano, más uno gratuito en el Caupolicán. Si conozco los detalles es porque en el 2016, la Cineteca de Santiago ofreció un ciclo de cinco películas del Charro Cantor para recordar el paso de Jorge Negrete por Chile.
                                          Jorge Negrete en Santiago de Chile

En 1947, Jorge Negrete regresa a la Argentina. Viene acompañado de Gloria Marín para protagonizar la obra de teatro Luna de miel para tres.  Pero a Jorge le incomoda verla junto a Hugo del Carril con quien Gloria, un año antes, filmara en México la adaptación de El Socio, novela de mi compatriota Jenaro Prieto.
Jorge con Gloria Marín en Buemos Aires

En mayo de 1948, Jorge Negrete llega a España, viene con el Trio Calaveras y Fernando de Fuentes a filmar” De Jalisco a Sevilla” junto a Carmen Sevilla. El recibimiento en la estación es histórico. Un ejemplo de histeria masiva que se puede equiparar en ese entones a la que provocaba Frank Sinatra. Desmayos de adolescentes, mujeres gritando, algo que no se veía en la España de Franco.
                                          Agua del Pozo (1948)

El delirio y persecución de las fans no cesa. El astro no puede ni salir del hotel sin escuchar requiebros amorosos y recibir agarrones. Finalmente, cuenta la leyenda, le pregunta a alguien de su sequito “¿es que en España no hay hombres?” Jorge Negrete volverá a la Madre Patria en 1950 a filmar “Teatro Apolo” un homenaje a la zarzuela que le ameritará un premio de ABC.
                                          Habanera de La Verbena de la Paloma (Federico Chueca)

En su primera y apoteósica visita, tras el cierre de filmación, Jorge Negrete decide hacer una gira por toda la costa mediterránea desde Barcelona hasta Jerez de la Frontera. Entremedio, se hace una escapada no planeada a Marruecos donde ofrece unos conciertos en Ceuta. En todas partes es recibido con gran algarabía. Se ha convertido efectivamente en un embajador de la cultura mexicana. Mayor mérito cuando se piensa que México y España no tenían relaciones diplomáticas desde que fueran cortadas durante la Guerra Civil.
                                           Llegada  de Jorge Negrete a Madrid.
Amores Dentro y Fuera de Pantalla
Detengámonos aquí a hablar un poco de la carrera cinematográfica del Charro Cantor que era un trampolín para sus canciones. En su época más activa, en los 40 filma casi siempre con su pareja Gloria Marín. Al publico les gusta verlos juntos. Para acallar el que dirán, la pareja inventa un matrimonio secreto que nunca existió.

Junto a Gloria, Jorge hace comedia ranchera y dramas rurales. También adaptaciones de obras literarias que exigen más esfuerzo histriónico de parte de Jorge Negrete. Algunas son grandes éxitos como “Historia de un gran amor” basada en El Niño de la Bola de Pedro de Alarcón.  En esta adaptación que traslada la trama a Veracruz, Jorge interpreta un son jarocho.
                                          El Bajalú (1942)

Otro éxito a pesar de que Gloria no es la protagonista (el rol de Araceli lo interpretó Charito Granados) es “Canaima”, basada en la novela de Rómulo Gallegos. En cambio “En Tiempos de la Inquisición”, basada en un drama de Victorien Sardou, que trae a Gloria en el rol de morisca en la España del Siglo 16, y “El Jorobado” basada en la novela de Paul Feval, son sendos fracasos. Una lástima porque para la última, Jorge se atreve a afearse y a montarse una chepa en la espalda, y es uno de sus mejores trabajos actorales.

Rara vez Jorge Negrete opta por trabajar con otras compañeras. Antes de 1945, solo hizo un par de películas con María Elena Marques y por supuesto no podemos obviar el extraño caso de “El Peñón de las Animas”. En 1943, Jorge ya ha firmado para protagonizar esta especie de Romeo y Julieta en el México decimonónico. Cree que lo acompañará Gloria, pero los estudios escogen este filme para lanzar a su nueva adquisición, a una joven de diecinueve años llamada María Félix.
                                          Jorge y María Felix en El Peñon de las Animas

A pesar de que el filme es bellísimo, será legendario más que todo por la antipatía entre los protagonistas. En los 90, La Doña hizo un especial de “La Movida” donde, entre La Vero Castro y Don Jacobo Zabludovsky, la hicieron confesar todos sus secretos. Ahí contó que las rencillas, más que porque Jorge quisiera a su Gloria cerca suyo, eran que porque, fiel a su imagen de mujeriego él galanteó a su joven coprotagonista. “Porque no me dejé del Charro Cantor. Creyó que ya las tenía ganadas conmigo... Fue mi enemigo diez años” contará María.

A nuestra sensibilidad contemporánea puede ofender, parecer inapropiado y poco profesional, el comportamiento de Jorge Negrete, pero hay que ver el contexto de la época. Jorge, que, según Gloria Marín, era muy tímido puede haber pensado que coquetear con “la nueva” era una manera de romper el hielo. Todos sabían que para él solo existía Gloria Marín. En cuanto a María, su extraordinaria belleza le atraía muchos moscardones, venia huyendo de un mal marido, lo último que quería era una aventura.

Para Jorge Negrete, María Feliz será la altanería encarnada. Es tanto el fastidio que le tiene que se niega a firmarle el guion a La Doña al final de la filmación. Viendo “El Peñón de las Animas” donde lucen tan enamorados, es de admirar la calidad actoral de ambos que les permitía tragarse el odio en sus escenas juntos.

Después del affaire Del Carril, y coincidiendo con la internalización del ídolo, Jorge Negrete comienza a filmar con nuevas compañeras: Miroslava en “La Posesión”; Lilia Michel en “No basta ser charro”; Charito Granados en “Canaima” y “Camino de Sacramento” entre otras. El caso de “Gran Casino” merece mención aparte. Se espera mucho del debut de Libertad Lamarque en México, sobre todo por su emparejamiento con Jorge Negrete y la dirección de Luis Buñuel. Lo malo es que esperaban comedia musical y acabaron con un Noir que desconcierta al público. Lástima, porque es buena película.

Jorge Negrete no es ciego y ve que, aunque está en el apogeo de su carrera artística, le están apareciendo rivales en el cine y en la canción. Zanja ese asunto filmando junto a Pedro Armendáriz el gran galán de cine mexicano, “Los Tres Alegres Compadres”.  Hará lo mismo con Luis Aguilar en “Tal para Cual”, pero el mayor desafío es en 1951, cuando comparte pantalla junto a Pedro Infante en la, hoy clásica, “Dos Tipos de Cuidado”.
Jorge y Pedro en "Dos Tipos de Cuidado)

Elsa, Gloria y La ANDA
En 1959, Jorge Negrete protagoniza el que considero su mejor filme, “Lluvia Roja” junto a Elsa Aguirre. Basada en la novela de Jesús Goytortua, es uno de los pocos exponentes cinematográficos del conflicto cristero. El romance en pantalla entre los protagonistas pasa a la vida real. En una entrevista del 2003, la Señora Aguirre lo confesó. Dijo que él había acabado con Gloria, pero que esta lo abordó a la salida de un restaurante, estando Jorge en compañía de Elsa y su madre, y lo cacheteó.


Poco después, El Charro Cantor le pedía matrimonio a Elsa. A pesar de estar todo listo para la boda, la Señora Aguirre reconoce que fue ella quien rompió el compromiso. Dice que Jorge pretendía intelectualizarla, haciéndola leer libros y tratando de tener conversaciones de temas serios con ella. A sus veinte años, Elsa quería romance, no un maestro.

Elsa reconoció algo más. Jorge Negrete estaba buscado una mujer que lo separará definitivamente de Gloria. Su vida romántica era un caos y había otros factores que también afectaban el ya maltrecho hígado del Charro Cantor.


                                          ¿Qué te Cuesta? (Esperón-Cortazar, 1945)

Es un consenso hasta hoy que Jorge Negrete reformó y mejoró la ANDA limpiándola de corrupción. Los actores y todo el gremio lo querían y le agradecían haber expuesto su vida por ellos. Pero sería en la ANDA donde Jorge enfrentaría una de las grandes crisis de su vida.

A comienzos de los 50, una prometedora actriz llamada Leticia Palma fue acusada de incumplimiento de contrato. Sabedora que su caso estaba perdido, Leticia decidió robarse su expediente. Jorge Negrete la sorprendió y ahí se dio, cuenta la leyenda, una situación digna de comedia de cine silente. La actriz en fuga y el Secretario de la Anda, guardias y otros espectadores persiguiéndola.

Leticia logró huir, pero para disminuir su culpa creó todo un descabellado escenario en el que El Charro Cantor la había golpeado, y más adelante intentado matarla lanzándole su carro encima. La Palma consiguió un aliado que apoyara sus acusaciones. Ese fue Mario Moreno “Cantinflas” que nunca perdonó que Jorge Negrete le quitara el puesto de Secretario de la ANDA. Esta asociación llamó a una asamblea que duró varios días, en los cuales los enemigos políticos casi se liaron a golpes. Cantinflas despectivamente se refirió a Jorge como” charrito”. Este no se quedó atrás y lo tildó de “chango”.

Las que impusieron cordura fueron las mujeres de la ANDA que interrogaron a Leticia sobre lo ocurrido el día de la supuesta agresión. La Palma, turbada, se contradijo en varias ocasiones y acabo diciendo que era ella quien había abofeteado a Jorge Negrete y por eso él le había cogido tirria. Lo ultimo fue genial. Se le pregunto a la actriz como iba vestido Jorge cuando ella lo había golpeado. Le tomó un rato a Leticia responder y finalmente dijo “con un traje gris”. La carcajada fue general. Todo el que conocía al secretario sabía que para dar más la impresión de ser “de abajo”, no usaba traje en sus labores sindicalistas.

Unanimente, se votó para que Leticia fuese expulsada del gremio. Jorge y Cantinflas se dieron un hipócrita abrazo. La cosa no quedó así, Leticia Palma, apoyada por el periodista Carlos Estrada y con dinero de Cantinflas, inició una campaña publicitaria en contra del Secretario de la Anda diciendo que Jorge venia de familia aristocrática y que despreciaba al “pueblo” y la música y cultura que representaba. De ahí salió el mito de que menospreciaba la música ranchera y que solo la necesidad, y su fracaso como cantante lirico, lo habían hecho abrazarla.

Acabado este lio laboral, Jorge Negrete recibiría otro golpe emocional. Al regresar de un viaje se encontró en su casa a Gloria besándose con Abel Salazar (quien seria el segundo marido de la diva).  Esto representó un quiebre definitivo entre ambos, y Jorge desperadamente buscó una mujer que pudiese ayudarlo a olvidar su obsesión.

Y Entra María Félix
En esos días, Maria Félix hace un retorno triunfal, tras conquistar Europa, a su patria. Como Secretario de la Anda, Jorge le hace un recibimiento apoteósico que deriva en cortejo. Unos meses más tarde anuncian su compromiso.

Mucho se ha hablado de que El Charro Cantor se casó por despecho. Algo de eso hay, pero basta mirar a María para darse cuenta de que no es mujer con la que se casen solo por despecho. Había cambiado mucho desde que le pidiera a Jorge que le firmara su libreto. Era La Doña, la reina del cine nacional. Además, había triunfado en producciones argentinas, españolas e italianas, tenía al mundo a sus pies. También, tras un amigable divorcio del famoso compositor Agustín Lara, había adquirido madurez emocional. No necesitaba de un hombre que la representara o que la sacara de pobre.
                                          Acercate Mas (Osvaldo Farrés, 1940) 

Por otro lado, su círculo social era amplísimo compuesto por actores, directores, artistas, músicos, periodistas, y críticos de arte. Diego Rivera y Frida Kahlo eran sus íntimos. En Europa se codeaba con intelectuales. venia como Jorge, de familia militar, en suma, era lo opuesto a Gloria, y era lo que Elsa Aguirre no quiso ser. Pero el mismo Jorge, al ser interrogado, durante su despedida de soltero, habló de que María le había ofrecido comprensión, apoyo y amistad en un momento difícil. 

La Boda del Siglo
Lo cierto es que hacen una pareja esplendorosa y que por eso se convierte a su enlace en todo un evento, la primera boda televisada en México (también se transmitió por radio a toda America Latina).   La boda tiene lugar en la hacienda de La Doña, en Tlalpan. Asiste todo el quien es quien mexicano. El ex marido de Maria, Agustín Lara, se abstiene de presentarse, pero les manda los novios al mismo juez de paz que lo casó con La Doña, mas un gigantesco arreglo de orquídeas que preside la mesa y que casi opaca al pastel de cuatro pisos.

Un detalle que muchos desconocen es que hubo dos enlaces en esa hacienda el mismo día, 18 de octubre de 1952. Los criados de La Doña, Remedios Rivera (cocinera) y Agustín Barreda (jardinero) aprovechan de casarse junto a su patrona y así disfrutar de los festejos. La invitación a la boda principal indica que los hombres deben venir de traje y las damas con rebozo. Es una boda muy mexicana, con un banquete de carnitas, mole poblano, chicharrones y rociado de pulque y tequila. Jorge viste de charro y Maria luce un traje de “adelita” en rosado, el cabello en trenzas de columpio y por supuesto, el mentado rebozo.

Tras la boda, los novios fiman su segunda película juntos. “El Rapto” con dirección de Emilio “El Indio” Fernández y música de José Alfredo Jiménez, esta combinación de drama rural y comedia ranchera se espera sea un éxito.  La filmación estuvo marcada por los dolores hepáticos del protagonista que llegaban a provocarle desvanecimientos. Aun así, muy profesional, se negó a atrasar el rodaje.
                                          El Jinete (José Alfredo Jimenez, 1952)
Finalizado el filme, que debutaría en 1954, los protagonistas partieron a cumplir compromisos que ya tenían de antemano. Maria se fue a Europa a filmar “La Belle Otero” en Francia y su marido partió de gira a California. Mucho se ha hablado de esa separación como indicación de que Maria no quería a Jorge. Lo cierto es que tenían claro al casarse que las carreras de ambos eran sagradas. Maria se fue a Francia a mediados de 1953. Antes filmó en México “Camelia”, “El Rapto” y ella y su marido hicieron actuaciones especiales en “Reportaje” por lo que es falsa la historia de que La Doña se pasó su matrimonio en Francia “de compras”.

En Los Ángeles, a fines del 53, Jorge asiste a un match de boxeo del “Ratón” Macías. Ahí sufre un vomito de sangre. Es llevado al Hospital Cedros del Líbano donde se le diagnostica una hemorragia interna. Está consciente y recibe visitas de amigos y parientes. Pedro Infante, desmintiendo todo rumor de rivalidad, viene a traerle un tren eléctrico, juguete que El Charro Cantor siempre deseó en su niñez.

A fines de noviembre, Jorge Negrete cae en coma. Se da aviso a su esposa. Maria parte de inmediato a Los Ángeles. En su apuro apenas trae equipaje, menos dinero. Esto puede explicar una extraña anécdota que recoge Enrique Serna en su biografía de 1996 Jorge, El Bueno. Según David Negrete, al llegar su cuñada le solicita las prendas que llevaba Jorge al ingresar a la clínica, entre ellas una lapicera de oro, el reloj y un anillo. Aparentemente La Doña las habría empeñado. Seguro que, para pagar el hotel. En Estados Unidos ella no tenía cuentas de banco y viajaba con su hijo, ni modo que se quedaran en la posada de la esquina.

Jorge permanece em coma por cinco días, al quinto recobra el sentido y alcanza a despedirse de su madre, esposa y hermanos. El 5 de diciembre de 1953, fallece el Charro Cantor. Maria se encarga de llevar los restos a México donde le espera un funeral digno de jefe de estado. Se ha decretado duelo nacional y la ANDA le tiene preparado un gran homenaje. María como muchas mujeres, elige viajar con pantalones. El escandalo se da en que en esos pantalones oscuros va a enterrar al marido.

Hoy es común que una mujer vaya a un funeral de pantalones. A fines del siglo XX, Silvia Pinal, entonces primera dama de Tlaxcala, fue al entierro de su hija Viridiana con pantalones de cuero, pero en el México de los 50 eso es un escándalo. La leyenda vincula la vestimenta de La Doña con su aparente falta de emoción que confirma que no amaba al difunto.

Maria llevó en todo momento lentes oscuros, obvio para ocultar sus ojos enrojecidos, se apoyaba en su hijo, dijo a un periodista de El Universal que sufría” una pena muy honda que me está matando” y en el velorio de La ANDA, besó, muy conmovida, la urna de cristal despidiéndose de su marido en voz alta. ¿Qué más querían? ¿Verla rasgando sus vestiduras y lanzando ayes? Sobre el gafe de los pantalones solo lo adjudico a que en el magro equipaje de la Doña no iba un vestido negro, y que, con la rapidez del velorio y funeral, no le dio tiempo ir a su hacienda en busca de ropa adecuada.

Se ha hablado que Maria Félix se casó por la fortuna de Jorge Negrete. La fortuna del Charro Cantor fueron deudas. En vida, fue hombre muy generoso.  En su Guanajuato natal levantó hospitales, la sede de la Universidad de Guanajuato y el Templo de La Calzada de Guadalupe. Era muy dadivoso con sus parientes, amigos y también con sus mujeres. A pesar del affaire Del Carril, a Gloria Marín, en su estadía en la Argentina, le obsequió estolas de marta, un bolso de cocodrilo, una esmeralda colombiana y un collar de perlas cultivadas.
                                           México lindo y Querido (José Alfredo Jimenez)

El Collar de La Doña
Y esto nos lleva al cuento del collar de María Félix, tan notorio como del que propició la caída de María Antonieta. Como regalo de bodas, Jorge Negrete obsequia a su esposa un fabuloso collar de esmeraldas. Su gira por California era precisamente para acabar de pagar la joya. En el funeral, el joyero tiene el mal gusto de preguntarle a la viuda si planea pagar ella el collar. La Doña le contesta como se merece “¡cóbrele al difunto!”

El testamento de Jorge Negrete deja como herederas a su madre y a Dianita, su única hija. Ni Maria, ni Gloria, la niña que adoptaran Jorge y Gloria Matin son beneficiadas. David Negrete exige la devolución del collar. Su cuñada se niega y Los Negrete la demandan. Para poder volver a Francia donde va a filmar “Can Can”, Maria Félix se ve obligada a pagar una fuerte suma.

Regresa un año más tarde y sigue la demanda en su contra. Como no es mala persona, hipoteca su hacienda en Tlalpan para pagar la que pende sobre la casa que Jorge obsequiara a su madre. También abre un fideicomiso a nombre de Diana Negrete. Al final, María Félix se gastó más dinero que el que valía la joya.

Quien acabará de pagar el collar será Alex Berger, tercer marido de la diva. Maria desmontará las esmeraldas para que Cartier le confeccione con ellas una de las joyas mas famosas de su colección, un collar en forma de cocodrilos.

Hijos perdidos
Otra herencia que dejó el Charro Cantor fueron hijos perdidos. El caso mas triste es el de La Yoyis, la niña adoptada por Gloria Marín. Nunca llevó el apellido del padre, porque la madre de Jorge se lo prohibió, pero hasta los treinta años, Gloria creyó ser hija biológica de Jorge Negrete y de Gloria Marín.  
La Yoyis con sus padres adoptivos en su bautizo, 1951

Cuando una maestra imprudente le contó que era adoptada, La Yoyis interrogó a su madre y esta le confesó que era hija de la muchacha de servicio. Gloria (o Virginia como la llama Diana) habló con una de las hermanas de Jorge Negrete quien ayudó a confundirla más. Aparentemente en la Familia Negrete existía la sospecha de que el Charro Cantor era el verdadero padre de la niña. Sospecha que habría compartido Gloria Marín.

Al fallecer Gloria Marín, en 1983, Diana Negrete llamó a la Yoyis para darle el pésame diciéndole que, aunque no eran de la misma sangre eran “hermanas”. Pues la hermana aprovechó de revelarle el resultado de sus investigaciones. Ahí la conversación acabó con Diana acusando a Gloria de querer la herencia. Y Gloria preguntó “¿Cual herencia?”

En 1987, Diana Negrete publicaba Jorge Negrete la biografía no autorizada. La Yoyis se ofendió porque entre las paginas del libro encontró las famosas anécdotas sobre los amores de su madre adoptiva y un cuento de que ella, María Guadalupe Gloria Virginia Ramos Luna, era hija de una dama regiomontana quien tras el mal paso la había dado en adopción. En revancha, Gloria entrego a la periodista Claudia de Icaza todas las cartas de amor que Jorge Negrete envió a Gloria Marín y que al ser publicadas dieron una imagen diferente de su romance.

Por aquel entonces, había aparecido otro “hermano” perdido, un tal Jorge Larragoiti que juraba ser hijo de un amor michoacano de Jorge Negrete y que dizque que quería seguir los pasos de su famoso padre. Por increíble que parezca, porque el hombre no aportó ninguna prueba, David Reynoso (entonces Secretario de la ANDA) le otorgó una cedula de artista bajo el nombre de “Jorge Negrete Jr.” Cuando Diana le enrostró el acto, Reynoso (que aparentemente lo hacia por consejo del rencoroso” Cantinflas) le respondió groseramente, “Yo nunca le andaba cuidando  los pantalones a Jorge”.
Diana y su padre

Mas simpática es la historia de un viejito que, según Diana, va a todos los homenajes que se le hacen a Jorge Negrete y que una vez le dijo a ella que eran hermanos puesto que él era hijo de Jorge y de Maria Fernanda Ibáñez. ¡Este si salió nieto de la Abuelita de México! ¡Y como decía el difunto Raúl Velasco, aún hay más! Muchas lenguas se han hecho sobre el parecido del actor Humberto Elizondo con Jorge Negrete. Esto llevó a Diana a exigir que Fanny “Vitola” Kauffman la madre de Humberto, hiciese un desmentido público.
Vitola y su hijo Humberto

Pero Jorge Negrete es mucho más que hijos ilegítimos, collares de esmeraldas y cartas de amor. Su legado es inmenso. El abrió la puerta para Pedro Infante, Javier Solís y Vicente Fernández. El popularizó la música ranchera volviéndola respetable y llevándola más allá de las fronteras mexicanas. Su nombre es parte de la tradición musical vernácula del país azteca.

Por algo sus nietos usan el apellido Negrete. Rafael ha destacado en el Bel Canto con un timbre de voz cercano al de Jorge. En cambio, Lorenzo ha preferido volver a ese estilo ranchero clásico del abuelo. Y no se necesita ser familiar para acusar recibo de esa herencia. Grandes cantantes liricos como Alfredo Kraus y Franco Corelli admitieron que Jorge Negrete fue un ejemplo a seguir, y Placido Domingo lo llamaría el Non Plus Ultra. Ese es el mejor epitafio para El Charro Cantor.


domingo, 3 de febrero de 2019

¿Qué leían las niñas latinas del ayer? Louisa May Alcott



Me temo que a juzgar por mi experiencia de las niñas chilenas de Los 60, la respuesta pesimista seria “Nada’. Ni las latinas ni las que no lo son, leen mucho hoy ni ayer. Sin embargo, creo que hay una escritora que todavía se lee bastante en la edad escolar en America Latina. Y se leía mucho en mi infancia. Por eso estreno esta nueva sección con una escritora tan universal como es Louisa May Alcott.

Hace tiempo que quería escribir una semblanza de una de las escritoras que más influyó en la composición de mi personalidad. Hay buenas biografías, lo que falta es un estudio de su obra. Este blog no pretende serlo. Simplemente quiero revisar qué libros de Alcott estaban al alcance de las niñas (y también comparar ediciones y traducciones) en America Latina en Los 60, la época en que mis lecturas formaron mi manera de pensar.

En los 60, los libros se vendían en Chile como pan caliente, eran baratos, todo el adulto que sabía leer, aun la gente de clase humilde se preciaba de ser lectora, aunque fuese de revistas o periódicos muy populachentos como El Clarín. No parece que habláramos del mismo país, ¿verdad? Otra peculiaridad era la cantidad de libros infantiles que se podían adquirir, lo que me hace pensar que eran solicitados.

Digo “me hace pensar” porque yo lectora, y de familia lectora, no vine a encontrar a nadie de mi edad que compartiera mi hobby antes de llegar a USA en 1974. Como Lila Cerullo yo aprendí a leer a los tres años y sin ayuda. Desde entonces, viví hambrienta de lecturas. Si algo debo agradecerles a mis padres es que me proveyeran de libros constantemente.

Mi entrada a la escuela en 1966 fue un shock en muchos aspectos. El principal, el que de mi curso (Primera Preparatoria) fuese yo la ‘única que sabía leer. Mientras mis compañeros desgranaban minutos tratando de unir letras y sonidos en una clase llamada “Silabario”, yo me entretenía con copias antiguas del Lector Chileno donde aprendí poemas de Rubén Darío (Caupolicán) y descubrí como un tal Mowgli se defendía de los Bandar-Logs.

Lo extraordinario es que las maestras (hasta el séptimo grado todo el cuerpo docente era femenino) no se admiraban ni ante mi sapiencia ni ante mi imaginación. Esta Lila no conocería a la Maestra Oliviero sino hasta llegar a USA. Por el contrario, las profesoras me veían como “rara” o “creída”. Así yo fui aprendiendo a no serlo, a guardarme mis opiniones, a tratar de no sobresalir en clase, a ser como todo el mundo.

En lo único que no pude transar fue en la lectura y así recuerdo que en segundo grado las maestras (en ese entonces nadie las llamaba “tías”) cuchicheaban y me señalaban con el dedo “¡mírenla, leyendo Mujercitas a los 7 años!” como si yo estuviera leyendo el Kama Sutra. Todavía no entiendo qué hay de malo en leer Mujercitas, aunque si concuerdo que Alcott no debe leerse antes de esa edad, porque se comprende menos.
Colección Robin Hood

Mi primer libro de Louisa May fue Corazón de oro, uno de los muchos títulos en castellano de An Old Fashioned Girl. Lo recuerdo como parte de mi mínima colección en la casona de Quilpué donde viví entre 1964 y 1965.  A mi abuela que solía pasar los domingos con nosotros, y ya mostraba señales de Alzheimer, le gustaba leerme capítulos de ese libro.

Recuerdo que era un libro muy delgado por lo que creo que debe haber sido una versión abreviada y que tenia en la tapa dos niñas de grandes sombreros, uno rosado y otro celeste. Eso es todo lo que recuerdo. Ese libro, junto con el resto de la biblioteca, quedó sepultado bajo escombros después del terremoto del ’65.

No volví a saber de Louisa May Alcott hasta mi séptimo cumpleaños. Fue una fiesta gigante, en la quesegún los adultos para no avergonzar a nadie o hacer comparaciones sobre sus regalos (la clase media chilena siempre ha sido la misma) se hacía que los invitados dejarán sus paquetes sobre la cama del cuarto de huéspedes. Al día siguiente, los abríamos, hacíamos un atado con las tarjetas y luego me hacían llamar a cada uno para agradecer el regalo.

No recuerdo bien quien me regaló tres libros de la Colección Gacela Blanca, una colección que mi madre despreciaba por “baratieri” y porque consideraba que no traía la obra completa. Uno de los libros se llamaba Una niña anticuada. A pesar de los desprecios de mi madre, la leí y descubrí que era Corazón de oro. Me temo que la trama no me interesó, y me pareció tonto que pusieran a Maud, un personaje terciario, en la portada en vez de Polly o Fanny como en la edición de la que me leía mi abuela.
Colección Gacela Blanca

La variedad de nombres provocaba confusión y parecía inexplicable. Según Wikipedia, la traducción original fue en 1953, llevó el nombre de Corazón de oro, y fue parte de la Colección Cadete de la Editorial Mateus. Este título continuaría en 1961 en la edición de Colección Amable de la Editorial Vasco-americana. Y reaparece en 1966 en la Colección Franja Morada de la Editorial Felicidad.

Sin embargo, en 1957, y en la misma España, apareció una excelente edición (Editorial Molino) titulada Una Chica a la Antigua, que recibiría de regalo en mi decimo cumpleaños y que finalmente me haría caer en cuenta de los muchos méritos de la obra. Al otro lado del charco, la editorial argentina Atlántida hizo su propia traducción para la Biblioteca Billiken y usaron este título. Han seguido en esa onda para la Nueva Biblioteca Billiken donde incluso dividen el libro en dos, teniendo la segunda parte el título Una chica a la antigua se enamora.

Pero el enredo del título continuaba. En 1962, la Editorial Bruguera sacaba una edición titulada Una muchacha anticuada. Conservaron el titulo para su redición de 1985. Para no quedarse atrás la magnífica Colección Robin Hood sacó un volumen en la Argentina en 1964 bajo el título de Una niña anticuada. ¡De ahí se copió Gacela Blanca, que para aumentar el enredo ya tenía una edición titulada Corazón de oro!
Gacela Blanca

Es importante que conozcan de la existencia de todos estos nombres si van a buscar una edición en español. A propósito, el E-Book lo venden como Una niña anticuada.

 Y llegamos a 1967, el año en que conocí realmente a Louisa May. Fue un año lleno de sorpresas, no todas gratas. Más impresionante que la meningitis que contraje a fines de octubre y que casi me lleva al Patio de los Callados, hubo otro acontecimiento que sacudió los fundamentos de mi familia. A mediados del otoño (fines de abril) mi madre se marchó a Santiago a someterse a un largo y delicado tratamiento de la columna vertebral y no regresó sino hasta octubre.

Lo prodigioso del hecho es a) que mi padre, el hombre menos domestico de la tierra, se hizo cargo de la casa y lo hizo muy bien b) que (y tengo buena memoria) no recuerdo que nos hayamos despedido de mi madre y que cuando la fuimos a ver por única vez, casi en agosto, noté que tenía un teléfono en su mesita de noche, Aun así no recuerdo que nos haya llamado nunca y si lo hizo,  nunca pidió comunicarse con nosotros y c) que aunque éramos niños sensibles y cariñosos, nunca la extrañamos.

Un poco antes de irse, mi mamá me llevó a Casa Lily, entonces la juguetería más grande de Viña del Mar, y que también traía una librería infantil, y me compró Mujercitas, de la Biblioteca Billiken. Era la versión original, en el sentido que acaba con el compromiso de Meg. Recuerdo mi impresión ante un libro que parecía “de grandes” (léase de adultos).Si cuento esta anecdota, es porque creo que este libro fue el regalo de despedida de mi mam'a.



Me impresionó que Meg recibiese tanta critica solo por ponerse guapa para una fiesta, que a Amy la golpeara un maestro y que hiciera un testamento, y que Jo se atreviera a ir a un baile con el vestido quemado. También me impresionaron su teatro y sus experimentos culinarios cuando Marmee, harta de hijas tan fodongas, las abandona a su suerte por un día. Pero mi March favorita era Beth.
Eve Plumb como Beth en la miniserie de 1978

Me gustaba que fuera tan hacendosa, tan optimista. Por ella, decidí lavar y vestir mejor a mis muñecas. Mis experimentos con la maquina de coser fueron tan desastrosos como los de Jo con la cocina, pero al menos comencé a prestarle un poco de atención al orden y limpieza, aunque fuera solo en el espacio donde estaban mis juguetes.

En ese tiempo, sin más vigilancia que las dos chicas de servicio que me dejaban bastante libertad, asalté la vieja biblioteca de ediciones rusticas que se había apilado en el garaje. Entre muchos librosrotos, sin tapa o de condición tan humilde que no merecían lucirse en la biblioteca principal encontré copias de Jack y Jill y Ocho Primos. La primera, parte de la Colección Robin Hood, me aburrió, pero la saga de los primos Campbell de la Colección Cordillera me encantó.

1967 acabó conmigo muy enferma, parte de mi enfermedad y convalecencia fue la prohibición de leer. Ahora entendía a Mac de 8 Primos cuando el sarampión puso en peligro su vista y estuvo obligado a estar en la oscuridad con visera y sin libros. Beth nuevamente vino en mi ayuda. Su ejemplo me ayudó a superar el tratamiento: unas inyecciones de antibióticos muy dolorosas y aislamiento sin lectura ni visitas que me perturbaran (ósea sin perro y sin mi hermano).

La compensación llegó en diciembre, de parte de Santa Claus (si, en ese tiempo todavía celebrábamos Navidad y todavía yo creía en El Viejo Pascuero). Entre los muchos libros que recibí estaban dos de la Colección Robin Hood, Hombrecitos y Señoritas. Una hojeada y me di cuenta de que eran la continuación de las aventuras de las Hermanas March. Tuve para leer todo enero.

Hombrecitos me pareció muy simpática. Me entretuvieron las aventuras de los chicos, pero el que no hubiese personajes femeninos (aparte de Daisy y nunca soporté a Nan) con los que identificarme me frustró un poco. La Señora Baher era un encanto, pero me costaba mucho recordar que era Jo March.



Señoritas fue más influyente en el desarrollo de mi personalidad. La muerte de Beth me impactó más que el que Amy se casara con Laurie (yo siempre quise que Laurie se casara con Beth). Además, que me encantó Fritz Baher, y me dejó el gusto por los hombres mayores. Más importante aún, volví a identificarme con Jo e hice una solemne promesa que cumplo hasta hoy: dedicar mi vida a escribir.

Una palabra sobre las hermosas ediciones. Robin Hood era una colección de lujo, con tapas duras de color amarillo y estupendas ilustraciones de cubierta por Pablo Pereyra. Las ilustraciones interioresla mayoría creación de la rosarina Ely Cushie—también eran de gran calidad. No sé cuan caras sean hoy, pero si es posible búsquenlas, son una belleza.

Un reproche que se le hizo en su momento a esa colección fue que les cambiaba los nombres a los clásicos. Tal vez para reafirmar que eran traducciones latinoamericanas y desafiar así a la industria editorial española que parecía tener el monopolio en lo que se refiere a traducciones de libros. El caso de Señoritas ejemplariza esta trend.

El titulo original es Buenas Esposas (Good Wives), y se ha rescatado para la edición digital. Mas el título de las primeras ediciones españolas es Aquellas Mujercitas y así aparece en Gacela Blanca (1959) Mateus (1960), en la de Felicidad (Bilbao, 1962) y Bruguera (1964, 1983 y 1986), la Vasco americana (1975) y Susaeta del 96.
(Libreria Mariano, 1986)

Sin embargo, a fin de siglo le inventaron un nuevo título. Las mujercitas se casan (Atlántida, Biblioteca Billiken 1974 y 1996) e (Iridium, Editorial Kapelluz, 1976) título del que se han apropiado varias ediciones de E-Book.Este encuentro con los múltiples nombres volvería a presentárseme en el 1968.

Fue un año difícil, y no solo por la sequia (los veranos sin agua, llenado las tinas para poder tirar la cadena) que hasta nos privó de un árbol navideño. Entremedio, llegué a la conclusión que, aunque amaba los estudios, detestaba la escuela y que el bullying nunca acabaría.

Entonces tomé una decisión y le pedí a mi madre que no me celebrará el cumpleaños. Era hipócrita invitar gente a comer mi pastel si en la semana me llenaban de pullas o me empujaban por las escaleras. Prefería celebrar mi cumpleaños con mi hermano en el suyo, en noviembre. Así pude invitar solo a tres amigas “de verdad” (una de ellas, una maestra inglesa que ese mismo día me llevó a conocer al Duque de Edimburgo, pero ese es otro cuento).

Una de esas amigas me regaló Bajo las lilas de la despreciada Colección Gacela Blanca. Es un libro muy simpático, pero estrictamente para chicos. Carece de las profundidades del otro libro que recibí ese día, obsequio de mi querida Nana Malena. Era un libro cuadrado de tapa dura, laminado en plástico perteneciente a la Colección Franja Morada de la Editorial Juventud. Esta editorial española era ya conocida por sus versiones (muchas resumidas) de clásicos infantiles y adultos. Su precio bajo la hacía idónea para que nuestras nanas tuvieran una fuente de regalos para nuestras navidades y cumpleaños.

Como era tan económica este tipo de edición, no ponían al autor en las tapas. Así que yo solo vi el dibujo de una chica ensombrerada y el titulo Juventud. Fue cuando leí un poco de su interior cuando descubrí que se trataba de la secuela de Ocho Primos. Nuevamente tenemos esas discrepancias de títulos.

Louisa May Alcott público su secuela bajó el titulo Rose in Bloom (Rosa en flor), pero la traducción mas antigua al castellano (Editorial Molino, Colección Jovencitas, Barcelona, 1944) nos la trae como La juventud de los 8 primos. Así reaparece en la siguiente de Molino (Barcelona, 1958) e incluso la edición chilena de Zigzag lleva ese largo nombre.
Colección Jovencitas, 1944

En cambio, la Colección Cadete de Mateu del 59 ya abrevia el titulo a simplemente Juventud. Algo que haría Felicidad tanto para su edición del 59 como para la Franja Morada. Pero la Colección Robin Hood, contreras como siempre, para su edición de 1962 traduce el titulo original de Rosa en flor. Sin embargo, quien le dio ese título originalmente y en 1960 fue Bruguera. ¿Quién los entiende?
Colección Robin Hood, 1962

Para mi décimo cumpleaños, en vez de fiesta se hizo un servicio de té al que invitaron solo a adultos. Era como una reafirmación de la percepción que había en casa de que yo ya iba camino a señorita (usaba training bra y pantyhose) y por eso mi madre aviso a las visitas: “A la Nenita solo tráiganle libros. Ya no está en edad de juguetes”.

 Entre los libros (recuerdo que hice una torrecita con ellos) estaba La Biblioteca de Lulú (Editorial Molino) regalo de las Nanas Alejandra y Mónica, con la excusa de ‘ya se ve que es pa’ cabros chicos, pero era el único de la Alcott que no tienes”.  Les estoy muy agradecida, aunque estos relatos, que Louisa May escribió poco antes de morir para entretener a Lulú su sobrina-hija adoptiva, son en su mayoría cuentos de hadas, pero entremedio da un toque de realidad el excelente “El secreto de Sofia”.

Quien no fue tan prolija como las nanas en revisar que ya había en mi biblioteca fue mi profesora de ballet quien me trajo la edición de Molino de Una chica la antigua. No sé si seria la edición, las ilustraciones, lo que me hizo releerlo y verlo con ojos más maduros y descubrir que encierra otro texto feminista de LMA.

Yo creía acabada mi exploración de la literatura infantil alcottiana, cuando en 1970, la Librería Quillota de donde yo era parroquiana, sacó un nuevo libro con el titilante título de Los muchachos de Jo. No se necesitaba de más para saber que era secuela de Hombrecitos. Aunque yo, acercándome a los once años, ya leía libros “de grandes”, no pude resistirme y lo compré con mi mesada. Tremenda desilusión.
Colección Robin Hood

Se lo presté a mi mamá que anunció “parece que a la Alcott se le acabó la imaginación”. Es cierto, es un texto que comienza prometedoramente para luego desparramarse y culminar a la carrera. Solo hoy entiendo lo que ocurrió. La autocensura mató el sello final de las aventuras de La Familia March.
Cercana a su muerte, luchando con dolores, pesadillas y drogadicción, Louisa May se rebeló contra las “paparruchas morales” que estaba obligada a escribir. Ella pudo jugárselas con el texto y desplegar ahí su afición al melodramatismo gótico, pero no se atrevió y prefirió darle un final abrupto y absurdo.

Con esa desilusión, me fue fácil sentir que había madurado y dejado atrás mi etapa de lectora de Louisa May Alcott. Mantuve esa idea las raras veces que recordaba su obra, hasta 1978 cuando la BBC adaptó Little Women y su secuela en un formato de miniseries. Curiosamente, esta fue la primera adaptación fílmica que vi.

 Mi hermana, tan devota de LMA como yo, me regaló un tomo que contenía ambas Little Women and Good Wives. Unas horas antes de dejar Chile, en el 2016, lo metí en mi maleta, pero a última hora, lo retiré para meter mi manual del I-Ching. Fue un intercambio de prioridades y me pregunto si volveré a ver ese volumen. Entretanto mi hermano me regaló este.

En la última década del siglo pasado, y tal como ocurrió con Margaret Mitchell, el mundo académico estadounidense se interesó en Louisa May Alcott. Por suerte para ella, sus credenciales y corrección política nunca han sido puestas en duda. eso la ha mantenido vigente.

Este interés académico llevó a una revelación y repaso de su “obra clandestina” la que publicó bajo seudónimos. Estoy hablando de títulos como A Long Last Chase y Detras la Máscara. Relatos góticos, romances de suspenso, thrillers sensacionalistas. Precisamente lo que escribía Jo March y que Fritz Baher le reprochó como una perdida de tiempo y talento.


 Lamentablemente, debo ponerme del lado del Profesor Baher. En comparación a la prosa fresca, dinámica y humorística de las novelas juveniles, estos textos son pesados, lentos, llenos de lenguaje engolado, personajes unidimensionales y situaciones exageradas.

Lo que los hace interesantes es su “inmoralidad”, ósea su tremendo contraste con las novelas juveniles. Las mujeres de estos cuentos no se sienten sujetas ni por religión ni por el que dirán ni por las enseñanzas de Marmee. En estas historias vemos sexo, drogadicción, asesinatos, adulterio y bigamia ser practicados sin ningún reparo moralista. En Behind the Mask, una especie de parodia de Jane Eyre, una fea y pobretona institutriz cumple con sus ambiciones de atrapar un marido rico gracias a su duplicidad y falsa apariencia virtuosa.

En A Long Fatal Chase, tenemos a Rosamond tan aburrida que ofrece vender su alma al diablo antes que seguir viviendo con su abuelo en una isla inglesa. Llega Philip Tempest, un Don Juan que la seduce, se casa con ella y huyen juntos a Niza. Un año más tarde, Rosamond descubre que su marido ya está casado, el resto de la novela la trae huyendo por Europa perseguida por su amante. Entremedio, la pobre bígama se enamora de un curita… ¿muy diferente a Mujercitas verdad?


Otra cosa que descubrieron los académicos es que Louisa alternaba periodos de gran depresión con otros de afiebrada actividad. Pero antes de colgarle el sambenito de bipolar, los expertos encontraron un dato más espeluznante. La época más trabajólica de Alcott, en la que escribió su mejor obra, fue una en la que ella ya estaba desahuciada. Envenenada por mercurio, que se le administró para salvarla de la tifoidea, Louisa vivió sus últimos veinte años en este mundo, presa de dolor, de alucinaciones y de adicción al opio que usaba como calmante.

¿Como se manifestaba este aspecto desconocido de su personalidad en su trabajo? Eso es algo que me gustaría explorar en otro blog y también ver las ideas de Alcott, sus contradicciones (porque como todo genio era contraria) y como se reflejan en su obra.

¿Cuéntenme ahora cuál es su novela favorita de Louisa May Alcott? ¿Fue la primera que leyeron? ¿Qué edad tenían cuando la leyeron y como afectó sus maneras de pensar?