miércoles, 8 de julio de 2020

Aromas de Ayer: Julio Huele a Violetas



Siguiendo con los soliflore, en el mes de julio me perfumo con violetas, una florecita sencilla, pero muy sensual. Decir “violeta” evoca un olor y un color, pero también es una planta suave al tacto, que decora postres y sirve para aromatizar licores. Sobre la violeta se han hecho miles de canciones y perfumes, y en el mercado latino de fragancias ocupa un destacado sitial.

Humilde y Sensual
En el mundo antiguo, la violeta era símbolo de amor (y del amor lésbico a juzgar por los poemas de Safo) y estaba dedicada a Afrodita. De esta flor la principal del grupo de las violáceas se derivó el nombre de nur iolante (flor de violeta). Para la Edad Media, este nombre había evolucionado en Violante, Yolande y Yolanda. Solo a partir del siglo XIX, “Violeta” comenzó a usarse como nombre propio.
Violante de Hungria, Reina de Aragón

Aunque hay variedades de violeta en todo el mundo (en Chile hay una que se conoce con el nombre indígena de Yahi) la más popular es la viola odorosa que sirve para satisfacer todos los sentidos. La flor se ha convertido en símbolo de humildad. En inglés a una mujer muy sumisa y tímida se la llama “shrinking violet”.  Hay algo en esa plantita tan pequeña con sus pétalos azulinos, rosados o blancos que hace pensar en modestia y gentileza.

Cuando yo era pequeña, una nana plantó semillas de violeta africana en un macetero en mi ventana. Me gustaba despertar e ir a tocar (más que oler) las flores. Sus hojas que eran suaves como las orejas de un gatito. Mi primer contacto con la violeta fue así, por el tacto.

Como flor o como nombre femenino, la violeta ha servido por más de cien años como inspiración a escritores de canciones. Desde canciones infantiles hasta temas folclóricos como la canción country “Sweet Violets” aquí interpretada por Dinah Shore.

Clásicos de rock incluyen “Ultraviolet” de U2 y “Violet and Red” de Stevie Nicks. En música clásica tenemos “Le Violette” de Scarlatti y en jazz” Violet” de Miles Davis. De mi infancia recuerdo a Niccola Di Bari cantando “Come le viole” que en castellano se llamó “Como violetas”.

No es que no haya clásicos sobre las violetas en lengua española. Haciendo memoria ahí están Carmen Sevilla y sus “Violetas imperiales”. ¿Y qué sería de La Violetera de Sarita Montiel sin los ramitos de esa flor? Ese tema que antecedió a Sarita Montiel fue usado por Chaplin de música de fondo para su “City Lights”.

Hablando de ramitos de violetas aquí les pongo mi canción favorita sobre esa flor. En “Violets for Your Fur”, Francis Albert recuerda esa época en que, aun en invierno, las violeteras neoyorquinas vendían ramos de violetas a los caballeros. Ellos se los obsequiaban a sus damas que los prendían de sus estolas de piel como un recordatorio de que el invierno da paso a la primavera.

Las violetas cuando no son blancas o rosadas tienen un tono que varía desde morado hasta un azul lavanda precioso. Era el color de los ojos de Dame Elizabeth Taylor y también de los ojos de mi hermano.  Cuando vivía en Recreo y tenía vista al Pacifico noté que al atardecer de días soleados tanto el mar como el cielo adquirían esa tonalidad violeta que asociamos con la flor.

Pero más allá de su color, la violeta tiene buen sabor. Es una de las pocas flores comestibles y se usa mucho en la cocina, sobre todo en los postres. ¿Quién no ha probado alguna vez algún pastel decorado con violetas confitadas? Por ahí tengo una receta de helado de violetas. De la flor se extrae un jarabe que sirve para aromatizar y endulzar muchos platos.
Violetas confitadas


En sus días anoréxicos, la Emperatriz Sissi solo consumía hielo picado con ese sirope de violetas, una especie de granitta.  El jarabe también se usa en la confitería en un tipo de caramelos de color violeta.
En Chile estos caramelos se llaman “Te Quiero” y en USA “Violet” y son producto de la firma C. Howard’s que los confecciona desde los Años 30. En España se conocen como violetas” y desde 1915 que están asociados con la confitería madrileña “La Violeta”.  Por último, existe un licor hecho de violetas, la creme de Violette.  Es una flor que apela a nuestras papilas gustativas.



Las Violetas y los Fake Perfume
Pues ya hemos pasado por todos los sentidos y su asociación con la violeta. Nos queda únicamente el olfato. Ahí hay para regalar. Nombres como Daisy de Marc Jacobs y Lolita Lempicka tienen como base a la flor, al igual que uno de los perfumes más clásicos L ‘Heure Bleu de Guerlain.

 Pero muchos de esos perfumes ya no usan violetas “de verdad” en sus refórmulas. No me refiero a un fake perfume total como lo es April Violets de Yardley que en su versión moderna ha prescindido de la flor por completo, sino de un uso de fragancias artificiales o que utilizan otras flores (reseda, wisteria) como base. Y cuidado con perfumes como el Violet Eyes de Elizabeth Taylor y Ultraviolet de Paco Rabanne que de violeta solo tienen el nombre.

Por eso hay que inclinarse hacia el soliflore y el más antiguo y recomendable, aunque difícil de conseguir es Violetta di Parma. Creado por la Casa de Borsari en 1870el año en que Garibaldi entró en Roma unificando por fin el reino de Italia, es un perfume muy italiano. A pesar de estar compuesto por varias flores azules (iris, lila y heliotropo) la nota principal la ponen la violeta y la vainilla lo que le otorga un aroma caramelo, azucarado, dulce, casi infantil, como olería un algodón confitado.

Mas antiguo es el Violette de Molinard (1860) que en 170 años ha evolucionado más que un Pokémon. Hoy todavía puede conseguirse en Amazon. com

Realmente el perfume de violeta debe poseer un acento español. Ya en 1911 la casa Calber sacaba al mercado ibero Violetas de España, pero sería en el Nuevo Mundo, donde el perfume de violetas alcanzaría la, mayor popularidad, pero entre un público que usualmente no asociamos con la perfumería.

En “La Zulianita”, cuando Doña Delia Fiallo pone en boca de su villana Idalia (Chelo Rodríguez) la frase “Las criadas y los niños huelen a violetas” dice algo muy significativo. En Occidente, la fragancia de violeta es considerada como humilde, barata, propia de criados y de niños. Incluso en su novela Seventeen (1911) Booth Tarkington describe a la vampiresa Lola Pratt como perfumada de heliotropo, pero su perrito Flopit huele a …violetas (probablemente el jabón con que lo bañan).

Hablando de jabones, no había reparado en que mi hermana me regaló, hace un par de años, una caja de jabones de Caswell Massey. Están fabricados con lavanda y violeta y huelen a gloria. Yo para la higiene solo uso jabón líquido, pero utilizo los jabones en barra como saches para aromatizar los cajones de mi cómoda donde guardo ropa interior o delicada. Estos jabones perfuman toda la gaveta con su olor azul.

Agustín Reyes y la Colonia Infantil
En 1927, en La Habana, Agustín Reyes decidió crear un perfume con un solo ingrediente:  la esencia de la viola odorosa. Aunque originalmente Agua de Violetas iba dirigida a todo público, fue una sorpresa para Reyes ver que sus mejores clientas eran madres de recién nacidos que usaban la colonia para perfumar a sus bebés. Lo mismo ocurrió con el próximo producto Reyes, Violetas Rusas, que también acabó aromatizando cunitas.

Corre la leyenda que, por las próximas tres décadas, todos los bebés cubanos olían a violetas. Agustín Reyes y su familia hicieron fortuna con una colonia sencilla que podía seguir a una niña desde su cuna hasta sus años escolares, e incluso en la primera etapa de su adolescencia. El ser rico y famoso puso a Agustín Reyes en la mira de los dirigentes de La Revolución. Con la excusa de un tratamiento médico, en 1960 el perfumista dejó la isla. La fórmula de su agua de violetas iba escondida en su equipaje.

Tras establecerse en Miami, y luego que su familia se le uniera, Reyes decidió reabrir su negocio en Hialeah. La reformula de su colonia salió al mercado con el nombre de Royal Violets. Pronto se corrió la voz en la comunidad cubana que la icónica colonia la haba seguido desde Cuba. Hasta el día de hoy, la Royal Violets sigue siendo un producto usado por los latinos de Miami, y no solo los cubanos.

¿Cuál es el secreto de este perfume tan sencillo como la flor que le da el nombre?  ¿Por qué entre las que lo usan están los nombres de sofisticadas estrellas cubanas como Gloria Stefan y Eva Mendes? Yo diría que la mejor razón es su pureza y como se aplica al olfato y al tacto. Muchos buenos y caros perfumes modernos provocan alergias, irritaciones epidérmicas, o incomodan con sus olores violentos. 

Royal Violets es una colonia fresca, perfecta para la piel de una criatura. Hoy la firma de Agustín Reyes tiene versiones con manzanilla o aloe adecuadas para pieles delicadas. Este junio yo me he convertido en devota de Royal Violets con Aloe, el perfume perfecto para una vieja achacosa asaltada por todo tipo de alergias como yo. 

Es un perfume para toda hora y rociado en sábanas y almohadas refresca las noches de verano. La primera ráfaga olfativa es un poco sulfúrica, recuerda al Eclat d’Arpege de Lanvin. De a poco se transforma y adquiere un olor terso, limpio, parecido al Organza de Givenchy. Finalmente llegamos a la violeta, no el aroma dulzón de la Violetta di Parma, sino el fresco y natural de la plantita de mi infancia.

Otro mérito de Royal Violets es que ha sobrevivido a pesar de tener competencia. Si pones “Violetas” en la sección Beauty &Personal Care en Amazon te van a salir un caudal de colonias infantiles, todas creadas en Miami como la Corlys, Sol de Oro y Violetas Cubanas. Corlys lleva como apellido “A Cuban Delight”.

Una de las más conocidas es el Agua de Violetas de Crusellas.Se dice que esta colonia antecede al producto de la Familia Reyes, puesto que nació en la Cuba española en 1863. A fines de los 60 se exilió en la Florida donde ha adquirido nueva fama.

A pesar de su encantador aroma, yo le tengo un poco de reparo a Cruzella porque se especializa en “productos espirituales” (léase artículos usados en ceremonias de santería). De hecho, venden su colonia como provocadora de sueños proféticos.
Productos Cruzella

Por último, en 1974, AFFA sacó otra colonia para niños al mercado. Se llama Violetas Francesas y es perfecta para niños y adultos. Me atrevo a decir que su perfume es incluso más delicioso que la Royal Violet. Está hecho con esencia natural de violetas importada de Francia y los conocedores dicen que no tiene nada que envidiarle al Violette de Molinard, y cuesta cuatro veces menos.

¿Cuál es tu relación con la violeta? ¿A cuál de tus sentidos apela más? ¿Qué perfume hecho con esta flor es tu favorito?


miércoles, 17 de junio de 2020

Aromas de Ayer: Perfumes de lirio de los valles



Para este verano tan raro de encierros y aire tóxico, he decidido irme por la aromaterapia y eso se aplica a perfumes. Para eso he optado por usar soliflore, un producto que se concentra en el aroma de una única flor. Como junio es el mes de las novias, cuando princesas y plebeyas en el Hemisferio Norte lo incluyen en sus bouquets, he escogido la fragancia del lirio de los valles.
La Duquesa de Cambridge vestida de novia y con un ramo de lirios de los valles

Aunque su origen es mediterráneo, esta planta de la familia de las asparagáceas no es común en España donde solo crece en terreno montañoso como la Sierra de Gredos. Tal vez por eso no existan perfumes ibéricos o latinos en base de la también conocida como convalaria, muguete o lirio salvaje. Eso no quita que no pueda gustarnos. Así que voy a dar una breve reseña de perfumes que aprovechan lo mejor de esta hermosa, pero tóxica, flor.

En Inglaterra el lirio de los valles (Lily of the valley) es asociado con las festividades del Primero de Mayo. No la que conocemos que recuerda a obreros maltratados sino la fiesta celta de Beltane. Por eso a fines del Siglo XVIII, la casa perfumera de Creed creaba una fragancia en base de la planta que se cree fue el primer perfume de muguete del mundo.

. El afecto por la flor continuó durante la Era Victoriana. En este retrato de Winterhalter, vemos a la Reina Victoria con su esposo e hijo Arturo. El principito le alcanza a su padrino, el Duque de Wellington una ramita de lirios.

En el siglo XIX, el lirio salvaje no tuvo, sin embargo, tanta fama en Europa continental. Si la tuvo en Rusia donde Brocard creó su perfume de muguete (una de las flores favoritas de la Zarina Alejandra) y que sigue existiendo, pero ahora bajo la egida de Novaya Zara.

En francés el lirio de los valles se llama muguet, pero cuidado con perfumes bajo este nombre. Muguet indica un perfume artificial que imita el olor natural de la planta. Es ese producto artificial el que se incluye en la preparación de perfumes como el fabuloso Diorissimo y el Lily of the Valley de Penhaligon’s. Probablemente también del Muguet de Remy Latour. De todos modos, TODOS los perfumes de Remy Latour huelen a químicos artificiales.

Sobre el cual tengo mis dudas es el Muguet des Bois de Coty. En otra ocasión les conté que tuve malas experiencias con este perfume creado durante la ocupación alemana de Francia. ¿Sería el aroma artificial el culpable de que en mi piel el perfume oliera a grasa de ave?

En cambio, no hay duda de que el Acqua de Mughetti de Borsari si está hecho con la fragancia natural de la flor. Creado en 1925, Mughetti es después de Glicine y Violetta di Parma, el más aromático de los perfumes de la legendaria casa. Aunque hoy solo se les consigue en sitios de antigüedades como eBay y Etsy, a principios de este siglo tuve el placer de comprarme una botellita.

Normalmente, el lirio de los valles emana un olor “verde”, pero en este caso, no sé si porque el frasco tenga un membrete y un lazo celeste, es que proyecta una fragancia azul, fresca, límpida como un cielo de verano.

En los 70 y 80, el muguete se vuelve un ingrediente preferido de la perfumería anglosajona. En 1970 Crabtree and Evelyn saca al mercado un Lily of the Valley donde la flor es sofocada por rosa y jazmín. Las mismas flores reaparecen en la versión de Woods of Windsor de 1974 en donde el lirio salvaje es opacado por el geranio. Woods of Windsor todavía vende este perfume a precio razonable en fragrnce.com y Amazon.

En 1980, la afamada marca inglesa Yardley crea su propia versión de Lily of the Valley. Nuevamente se ahoga a la flor con rosa, jazmín, geranio, violeta. En el 2015, Yardley reformuló esta fragancia con un resultado óptimo.

Debido a las constantes lavadas de mano, las mías están resecas y estoy usando la nueva versión de Yardley, pero ahora en crema. El primer olfateo me revela no muguete, sino otra flor igualmente aromática: la fresia. Este aroma viene matizado por la pera que le da cierto dulzor, pero al rato emerge el típico olor verde del lirio.

Si quieren un perfume emblemático de lirio salvaje les aconsejo la formula Yardley del 2014 que vende Amazon Pero si quieren un soliflore autentico traten de conseguir la versión Casswell&Massey que todavía puede encontrarse en eBay y en Omfragrances.com

Y llegamos a mi lirio de los valles favorito. Debido a que mis Avon Ladies me pidieron que no promoviese esa firmainfame en su trato a empleados me he abstenido de hacerle propaganda. Eso no quita que no elogie o recomiende algunos productos si son buenos. Ese es el caso del incomparable Haiku que en el 2020 cumple 20 años.

Como saben, haiku es un tipo de poema japones y el perfume tiene algo de poético, con su aroma floral como el aderezo de cabello de una geisha. Es un perfume sereno, fresco, exquisito como un jardín oriental.

El envase es una belleza. Un frasco plano que puede caber en el rincón de un bolso pequeño.  Está hecho de vidrio verde, coronado con una tapa plástica en tono verde almendra y que representa una pagoda.

Lo extraordinario de Haiku es que está confeccionado a base de una docena de ingredientes, algunos bien exóticos como la fruta japonesa yazu, la granada china, pera, higo y peonia, Aun así, el olor sobresaliente es un purísimo lirio salvaje. Aunque los catálogos de Avon traen variaciones del Haiku (Blossom, Kyoto) es el original el mejor. Se le puede encontrar en Amazon donde yo lo conseguí.

¿Conoces algún otro perfume que capture el perfume del muguete? ¿Has probado algunos de estos perfumes?

jueves, 5 de marzo de 2020

Aromas del Ayer: Los Perfumes del Príncipe Matchabelli



Yo creo que todos los que nacimos después de la mitad del Siglo XX hemos oído hablar (o usado) algún perfume Matchabelli. ¿Pero cuantos sabemos del origen de la firma o de la historia del aristócrata que dio su nombre a productos como Cachet, Aviance y el Wind Song que estoy usando este marzo?

Desde mi primera llegada a USA, en 1974, que el nombre Matchabelli en frascos de perfume fue un constante en mi óptica de adolescente consumista. En los viajes a la farmacia local que como conté en mis memorias de somerlier de aromas, fue mi primer arsenal de fragancias,  los perfumes Matchabelli se desplegaban en sitios prominentes Así me familiaricé con nombres como Cachet, Aviance (entonces en su reformula del 75),  Potpurrí con su aroma a vainilla,  y por supuesto Wind Song.

Gracias a un cupón de la utilísima revista TV Guide, entramos con mi madre a un club de cosméticos que solía enviarnos cajas de perfumes. Recuerdo haber recibido una de la firma Matchabelli, debe haber sido por 1980 porque incluía un frasquito de Chimere. Como en ese entonces era más ignorante y analfabeta funcional que hoy, Matchabelli me sonó a apellido italiano y no sé por qué leí “Princess” donde decía “Prince”.

“Mira lo que me ha mandado desde Italia, la Princesa Matchabelli” le dije a mi hermana enseñándole la caja.  “Que princesa tan gentil” respondió ella e inmediatamente mi imaginación de Ana de las Tejas Verdes visualizó a Matchabelli como una aristócrata metida a empresaria. Alguien, así como Luciana Pignatelli que hacia los comerciales del jabón Camay y escribía libros sobre “Beautiful People”.

Me tomó años descubrir que Matchabelli era un noble título georgiano (de la Republica de Georgia, no del terruño de Scarlett O’Hara) y que era “príncipe”, no “princesa”. ¿Pero quién fue este aristócrata que fundó el negocio perfumero cuyos más reconocidos productos nacieron luego que el príncipe ya estaba en la tumba?

Del Imperio a la República
Georges Vasilievich Matchabelli nace en 1885, en Tiflis, la capital de Georgia. Es hijo de Vasili y Nina Matchabelli y pertenece a una familia principesca emparentada con la familia real de Georgia. Georges estudia en el Colegio de Nobles en Tiflis para luego trasladarse a Berlín donde estudia ingeniería y química en la Academia Real graduándose con el título de ingeniero de minas. Al parecer permanece en Alemania hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial.

A pesar de ser nominalmente ciudadano de Rusia, país en guerra con Alemania, el príncipe se une a otros georgianos residentes en Berlín para la creación del Comité Pro Independencia de Georgia. Apoyado por los alemanes, el comité busca desvincular a su patria del imperio zarista y lo consigue. Tras la caída de los Romanov, en 1918 se establece la República Independiente de Georgia que durará hasta 1921 cuando la Unión Soviética la convertirá en parte de su territorio.

Entretanto, el príncipe ha estado viajando y en Estocolmo la Princesa Cecilia, nuera del Kaiser, lo presenta con la actriz María Carmi con la que se casa. Carmi, cuyo verdadero nombre es Eleonora Gilli, es nacida en Florencia y ha alcanzado la fama interpretando a ambas la monja pecadora y la Madonna en el exitoso drama El milagro escrito por su primer esposo Carl Vollmoeller. Además de la fama de esa obra, Maria se ha hecho un nombre en el cine silente italiano y alemán. Aquí les dejo un cachito del filme inspirado en un relato de Los Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo.




En 1918, al declararse la independencia de Georgia, la joven republica nombra al Príncipe Matchabelli su embajador en Italia. George y Norina (como apodaban a su mujer) se instalan en Roma y vivirán ahí hasta que su país deje de existir.

La caída de la Republica de Georgia no solo deja a Georges sin patria y desempleado. los Matchabelli no tienen fondos ni modo de ganarse la vida. Toda su fortuna viene de tierras y propiedades en Georgia que han sido incautadas por los Soviets. Ni soñar en volver a la URRS, Georges está en una lista negra por haber hablado mal del gobierno de Lenin.

El Aroma del Exilio
Es entonces que a Norina le ofrecen irse de tour por la Unión America con El Milagro.  los Matchabelli ven esto como señal de que deben abandonar Europa definitivamente. Venden su villa romana y con eso en Nueva York instalan una casa de antigüedades con un saloncito de té acoplado. Lo llamarán Le Rouge et le Noir, por la novela de Stendhal. El teatro ha procurado a Norina un importante círculo de amigos. Pronto la tienda adquiere clientes de prestigio como Sir Cecil Beaton, Greta Garbo y su amante, la novelista Mercedes de Acosta.

A pesar esta clientela, la tienda brinda más perdidas que ganancias. Temiendo caer en la bancarrota, el príncipe resucita un antiguo hobby suyo de sus días de Berlín: la fabricación de perfumes. Rentan un cuartito para que Georges experimente con las fragancias. Además, el príncipe toma cursos relacionados con su labor en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Columbia y viaja a París a estudiar en los Laboratorios Coty. Para 1926 cuando se funda Prince Matchabelli Perfume Company, ya Georges es todo un profesional.

Aunque Le Rouge et le Noir ofrece perfumes entre su mercancía, los Matchabelli ambicionan un espacio más grande, una clientela más excelsa, mayor promoción. Así es como en 1927, George va a trabajar humildemente en la sección de perfumes de Bergdorf Goodman, hasta hoy una de las tiendas neoyorquinas más exclusivas.

Que la historia de superación de Matchabelli sea tan impactante se debe a la humildad de un hombre que, después de ser millonario, señor de tierras y distinguido diplomático, supo reinventarse desde abajo. Años después de la muerte de Georges, Norina recordaría como ella y su marido llenaban sin ayuda los frascos de perfume que el príncipe fabricaba en su mini laboratorio, los empacaban y hasta pegaban los membretes en los envases.

Tanto trabajo da frutos. Pronto los perfumes se hacen celebres, aunque sea por sus distintivos envases con tapas en forma de corona diseñados por la principesca pareja.  El mayor atractivo de los perfumes no reside en sus envases sino en el hecho de que Georges promete crear perfumes personalizados, una esencia única basada en personalidad y necesidades de cada cliente. Eso aumenta el prestigio y clientela de los productos Matchabelli y es necesario expandir el negocio más allá de Bergdorf Goodman.

Sir Cecil Beaton ayuda a redecorar Le Rouge et Le Noir agregándole una sección solo para los compradores de perfumes. Pronto, George abre otra tienda en la Avenida Lexington, pero el negocio crece y llegó el momento de trasladarlo al otro lado del Atlántico. Así el príncipe retorna triunfador a Europa a abrir tiendas en Paris, la Riviera Francesa, Suiza y Londres.

Los Perfumes de la Realeza
Hora es de hablar de los perfumes. Confieso ser Matchabelli fan de la segunda etapa. A pesar de que la colección original fabricada por el príncipe continuó hasta los 60, y todavía se pueden encontrar en eBay, nunca los he olido. Dicen que usaba materiales de alta calidad y que prefería los ingredientes animales:  ambargris, civeta, almizcles. Aunque también creaba esencias florales para productos más comerciales como el famoso Carnation, hecho a bases de claveles, que en este comercial es presentado como un regalo especial para mamá en su día.

El primer perfume de Matchabelli es precisamente para honrar a la madre de Georges y se llama como ella, Princesa Nina. Al año siguiente (1928) lo sigue Reina de Georgia, un homenaje a la Reina Tamara, legendaria soberana georgiana. En 1929, en honor a su esposa y su rol en El Milagro, George Matchabelli crea Ave Maria y también Princesa Norina.

En 1930, Dolores del Rio, la It Girl Latina por antonomasia de la época anuncia que usa Ave Maria. Ese es el primer vínculo entre Matchabelli y las Latinas del Ayer.

Para 1930, Matchabelli ha expandido el contenido de su negocio y confecciona también polvos faciales, lápices labiales, aceite para baños y colonias masculinas. Su clientela va desde estrellas de Hollywood (Gloria Swanson, Dolores Costello, Dolores del Rio) hasta divos del escenario como Alfred Lund y Grace Moore.

Matchabelli nunca olvida que es un noble con sangre real en las venas. Entre sus clientas se cuentan la Gran Duquesa Maria Romanov, prima del Zar; y la Reina Marie de Rumania. Se dice que el Príncipe de Gales gusta de las colonias masculinas de la firma Matchabelli. La Duquesa de York (que hoy conocemos como la Queen Mom) es clienta. Para ella Matchabelli crea un perfume que lleva su nombre.

Georges se ha convertido en un perfumista de renombre y fortuna. El ser millonario no lo hace olvidar sus días de carencia. Contribuye a una cantidad de obras filantrópicas especialmente las relacionadas con ayuda a rusos en el exilio. En sus tiendas y fábricas de perfume (ha puesto una en el campo cerca de Paris) emplea a las noblezas georgiana y rusa que a duras penas sobreviven en el exilio.

El Príncipe Playboy
Ni fama ni fortuna le acarrean felicidad al Príncipe Matchabelli. Para 1931 Norina ha caído bajo el influjo del santón hindú Mehmer Baba que se convierte en su gurú. Georges no está dispuesto a adoptar las excentricidades de su esposa y se divorcian. El príncipe continuo con la fabricación de fragancias. Viaja mucho y adquiere fama de playboy.

En 1934 saca a la venta un perfume llamado Katherine the Great y que a veces se vende como Princesse du Nord (princesa del norte). Un detalle curioso, en inglés el nombre de la Emperatriz de Rusia se escribe con “C” no on “K”. Pronto se corre el rumor que el perfume es un velado homenaje a otra Catalina la Grande, Katherine Hepburn, amante del Príncipe.

La diva de Hollywood no es la única cuyo nombre es ligado al del perfumista. En 1935 se habla de un romance entre el príncipe y otra noble exiliada, la modelo y diseñadora Ketevan “Ketto” Mekiladze. Se dice que la Princesa Mekiladze será la nueva Princesa Matchabelli.

Eso no llega ocurrir. De regreso de un viaje a Shanghái, Georges porta un virus (¡Ay esas virosis chinas!) y llega a USA con una neumonía infecciosa. En épocas pre-antibioticos ese tipo de enfermedad es fatal. Las últimas horas de su vida serán veladas por su gran amiga la Gran Duquesa Maria Pavlovna y por Norina, quien ha llegado de la Florida. A la prensa Norina le cuenta que, aunque separados de cuerpos, ella y George siguen siendo un matrimonio Ni esa devoción salva a su marido quien fallece el 31 de marzo.

Aquí se abre la segunda parte de la saga de perfumes Matchabelli, la más bizarra. Norina va a dedicar el resto de su vida al hinduismo y no tiene tiempo para asuntos mundanos. Ahora entra en escena el Camarada Stalin. Al no dejar Georges herederos, su negocio pertenece al estado soviético. Se preparan para una batalla legal. Horrorizada, Norina vende todo al empresario Saul Ganz.

A lo largo de los años 30, los perfumes Matchabelli siguen siendo manufacturados de acuerdo con los dictados de su creador. Se fabrican algunos perfumes nuevos como la primera versión de Aviance (1938), pero el público reclama la personalización que implantara el príncipe Georges con aromas individuales, únicos, hechos de acuerdo con la personalidad del usuario.

De Wind Song a las Aviance Nights
La Caída de Francia en 1940 separa a la firma de sus oficinas y fabrica en Paris. En 1941, Ganz desilusionado vende los Perfumes Matchabelli a la empresa química Vicks. Antes de vendérsela a Cheesebrough-Ponds en 1958, Vicks tendrá su momento de gloria cuando en 1952, el perfumero León Hardy cree Wind Song que estoy usando este marzo.

 Un detalle original es que la publicidad de Wind Song solo utiliza modelos masculinos. El lema es “I can’t seem to forget you because your Wind Song stays on my mind” (no consigo olvidarte porque tu Wind Song permanece en mi mente). La idea de un enamorado obsesionado por una mujer cuyo perfume sigue en su memoria se vende mejor junto a la imagen de un hombre solitario.

Con La Ponds se dejan de producir los perfumes originales creados por el Príncipe George y la firma se reinventa. Será bajo los auspicios de la Ponds que los Perfumes Matchabelli adquieran nuevo esplendor y la fisonomía con la que los asociamos. Se busca crear perfumes para mujeres modernas y se utilizará para ese objetivo la publicidad televisiva. Matchabelli es un nombre que asocio con los Años Dorados de los Comerciales de Perfume (1974-1994).

1970 es el debut de Cachet. Su éxito lleva a un reflote de Aviance en 1975.  Se diseña una campaña publicitaria que abarcará Wind Song y Cachet (1980).  En 1977, la tienda de departamentos JC Penney tiene un spot, que, aparte de dar una lección de peinados de la época, publicita las tres fragancias más conocidas. El cebo es que cada modelo representa a un tipo de mujer determinado.

El comercial más antiguo que he encontrado de la firma es del año 1973 (oh esas sandalias de taco ancho). Para entonces la máxima se ha convertido en jingle (creo que la voz era de Jim Nolan).

Mas sofisticados, pero con el mismo tema de fondo son los anuncios de los 80.  El de 1984 es de una mujer que en un restaurant ve a un ex sentado cerca. Basta rociarse un poco de Wind Song y ya el ex está a su lado.

El del 89 es más sofisticado. Un hombre elegante espera en una lujosa pero vacía casa. El evoca el recuerdo de un amor del pasado. Coge una carta, la huele (obvio que huele a Wind Song) sonríe y se acerca la ventana y ve llegar (en tremendo carrazo) a esa mujer de espesa rizada melena roja. ¿Cómo es que en los 80s teníamos cabelleras tan abundantes y opulentas?

El ultimo spot es de 1996 y ya se siente menos sofisticado indicando el final de la era de los grandes comerciales de perfume. También que la firma tiene otro dueño. Desde 1991, los perfumes Matchabelli son mercadeados por Les Parfums de Coeur.


Wind Song que significa “canción del viento” es precisamente el tipo de aroma que trae la brisa. El original olía a clavel con un toque y sándalo y de cilantro. Era un perfume de especias que recordaba a los perfumes españoles.

La reformula es más sutil. Es un cítrico muy apropiado para fines de invierno. Se puede adquirir en USA en Walmart, o Amazon. En España también lo vende el Amazon español en una caja igualita la que me regaló mi hermana acompañado de talco y de crema para el cuerpo. No lo compren porque ni el talco ni la crema tienen aroma. Mejor gasten en un frasco de perfume individual. También lo vende Amazon.com.mx y en el resto de America Latina lo pueden adquirir a través de eBay o Todo mercado.

Otro que todavía se vende a través de todas estas empresas es Cachet. A mi Cachet nunca me ha gustado y, sin embargo, creo que es el que más se le acerca al tipo de perfume que fabricaba el Príncipe Matchabelli. Contiene ámbar, civeta, almizcle, cuero y mi odiado gálbano. Sin embargo, yo creo que lo compraban por el eslogan de que en cada usuaria se convertía en un aroma diferente como lo vemos en este comercial de 1979.

El año anterior Connie Sellecca que se hizo famosa por los spots publicitarios, antes que, como actriz, también le había hecho propaganda a Cachet.

Aquí tenemos un comercial de la RAI mostrando la popularidad de los perfumes Matchabelli en Italia. Me apena decirlo, pero las modelos no son tan glamorosas como las americanas.

Diferente es el anuncio mexicano donde nuevamente vemos un desfile de cabelleras, cuya diferencia ayuda a crear esa imagen de Cachet como un perfume personalizado. “Tan individual como tu misma”. ¿Gatos Seriefilos mexicanos de quien es la voz en off? Suena a Enrique Rocha.

Y aquí tenemos un spot australiano de 1982, porque Cachet se usaba en todo el mundo.

Pero mi favorito es este estadounidense de los 80 con ese tema del “Gran Gatsby” (versión Redford-Farrow, la única que reconozco) y como una muestra de la adicción a la nostalgia de la época.

Sin embargo, el gran perfume de Matchabelli de los 70 será la reformula de Aviance. Yo probé Aviance (que significa atmosfera) en su momento, pero de nuevo el tufo a gálbano me lo hizo insoportable. Eso si, como todas las mujeres de cualquier edad, canté la canción (nunca enfrente de mis padres por supuesto).

El slogan de Aviance estaba sometido al termino “Aviance Night” que implicaba una noche de juerga, de sexo y de audacia. El comercial famoso de 1975 muestra un ama de casa que hace un mini striptease quitándose la ropa sucia de trabajo y diciendo que después de un día de portarse bien y atender a los chicos, va a tener su “Noche de Aviance” y por supuesto su marido comparte ese deseo.

Para contrarrestar la idea de que Aviance era solo para amas de casa, se creó otro spot que muestra una mujer en la oficina. Al final de su día laboral dice que ‘ha sido buena”, pero, aunque está agotada, tendrá su “Aviance Night’” con el guapetón que la espera en su auto afuera del trabajo. Aquí el striptease no tenía connotaciones sexuales, sino que mostraba un fenómeno de la época, como podías convertir tu “Power Suit”, tu tenida de trabajo, en algo sexi y sofisticado para ir de cocteles.

La versión mexicana trata de no infringir los derechos del copyright, pero menciona que la profesional “va a gozar de un momento de Aviance”.  Interesante, este es de fines de los 70 porque además del chal (puntas los llamábamos en Chile) la modelo tiene uno de esos vestidos de línea maternal que se usaron en ese tiempo. Hoy Aviance es casi imposible de conseguir, ha sido reemplazado por el Aviance Night Musk que es pesado, pero al menos no tiene gálbano.

El ultimo perfume al que se le hizo su campaña publicitaria fue Chimere. Un perfume muy raro compuesto por flores aromáticas como rosa, jazmín y lirio del valle, pero ahogado por todo tipo de olor a especias. Por eso el spot habla de que la que lo usa se le nota más cuando está cerca.

Me imagino que las especias y el tema eran para indicar que Chimere (quimera) era afrodisiaco y lo notamos en la publicidad mexicana en que se le considera un anzuelo para atrapar hombres importantes.

Hablando de hombres, Matchabelli no olvidó al sexo feo. En 1983 se creaba para los varones la colonia Hero. Lo chistoso es que el spot (aquí lo traigo en versión mexicana) usaba la imagen del Príncipe Matchabelli como un playboy aventurero con un actor con un look de Clark Gable. Esta imagen contemporánea de alguien que llevaba medio siglo enterrado demuestra cómo el mundo había olvidado a quien inició esta empresa que sigue vendiéndose, aunque ya sin tanta publicidad.

Vale decir que ninguno de los productos Matchabelli es un perfume muy deslumbrante, pero los comerciales fueron un tremendo gancho. Agreguémosle que los perfumes Matchabelli siempre han estado al alcance del bolsillo de la mujer de clase media que puede usarlos sin sentir que usa una fragancia vulgar o barata.


jueves, 13 de febrero de 2020

Aromas del Ayer: J’ai Osé de Laroche



Aunque hace un tiempo que lo compré, me resistía hacer una reseña de J’ai Osé. No me sentía cómoda con ese aroma y me disgusta escribir sobre un producto que no me provoca placer. Por suerte, la temporada invernal me ha hecho cambiar de opinión y puedo, con tranquilidad de conciencia, escribir sobre Guy Laroche y una de sus fragancias menos conocidas.

Es curioso que hoy casi nadie conozca a Guy Laroche (aunque la firma con su nombre sigue funcionando) un modisto que entre los 60 y los 80 tuvo una tremenda influencia en la perfumería y en la moda.

Vestuarios Profesionales y Prácticos
La biografía de Laroche es breve. Nació en La Rochelle en 1921. Durante la Ocupación se trasladó a Paris donde un pariente le consiguió un puesto en la casa de modas de Patou. De ahí, el joven Laroche probó suerte con la sombrerería. Para la Liberación, ya estaba trabajando con grandes como Fath y Jean Desses.

Lo que hace extraordinaria la carrera de Laroche es que a mediados de los 50 se trasladó a Nueva York a estudiar las técnicas de diseño de los estadounidenses. Cuando los diseñadores norteamericanos volaban a París a aprender de los maestros, Laroche buscaba lo contrario. El no solo quería crear vestuarios elegantes para millonarias, su mercado principal se enfocaba en la mujer profesional para la que diseñaría ropa funcional, cómoda, pero chic y femenina.

En 1957, Guy Laroche abría su maison de couture en Paris. Su primer desfile destacó por sus colores vivaces, y por la presentación del “vestido saco”, que había sacado ese año el ídolo de Laroche, el gran Balenciaga, una túnica suelta que disimulaba kilos y podía ser usada por mujeres de cualquier edad. Ese fue el principio del estilo pragmático que caracterizaría al modisto.

En 1961, llegaba la primera colección pret-a-porter de Laroche quien diría “cualquier chica que use suéteres puede usar mis diseños”. Esta declaración de sencillez encapsula su filosofía de moda. Entre 1961 y el año de su muerte, 1989, Laroche impondría estilos cómodos, casuales   y prácticos para toda ocasión.
Laroche tomando las medidas de "una chica que usa sueter"Sofia Loren

Laroche privilegiaba los separados: tailleurs con blusas tan llamativas que podían llevarse sin blazer; vestidos con chaquetas cortas tipo bolerito, que podrían prescindir de estos; y pantalones con tops haciendo hacen juego. Mas tarde aparecerán en sus creaciones de tres piezas que combinados con otras prendas pueden ser la fundación de cualquier guardarropa. Se abocaba también el diseñador a los tres piezas que incluyeran pantalones.

En USA, Laroche había notado lo cómodas que iban las mujeres en pantalones y consiguió hacer de esta prenda algo no solo para usar en casa o para deportes o excursiones. En las colecciones de Laroche aparecerán los pantalones de todos los tipos desde Power Suites para la oficina hasta palazzos de chiffon para fiestas casuales.
Palazzos de Laroche (1973)

En 1967, Guy Laroche que ya tenía un nombre reconocido, abrió una línea de ropa masculina. Un año antes había incursionado en el negocio perfumero. Es extraordinario, pero con solo tres perfumes creados, estando el modisto en vida, se consiguió un puesto de honor en el Salón de la Fama Perfumero.

Fidji, Drakkar y J’ai Osé
El primer producto de la lista Laroche es el célebre Fidji creado en 1966. Se dice que un empleado de confianza del diseñador regresó de unas vacaciones por los Mares del Sur con la idea de encapsular la experiencia en una botella. Fidji es obra de la famosa perfumista Josephine Catapano y fue/es un éxito entre las amigas del buen perfume.

A fines de los 60, mi madre reemplazó Dior por Laroche. Recuerdo el botellón de tapa negra en su tocador, pero a mí no me gustaba. A pesar de la combinación de ‘flores azules” (jacinto, iris y violeta) yo lo encontraba un poco hediondo. Me asaltaba las foses nasales el tufo a gálbano que no soportó.

Mas me atrajo Drakkar, aunque obviamente no la usé tratándose de colonia masculina. Drakkar es un fougere, una colonia masculina con base de lavanda, pino y musgo de roble. La razón por la que Drakkar destaca sobre otros fougeres es el cedrón, un aroma exquisito. En nuestra casa de Agua Santa tuvimos un arbolito de esta especie (lemon verbena en inglés) que servía para aromatizar el agua con la que me enjuagaba el cabello

Como infusión el cedrón es un excelente digestivo, y mascar las hojas te limpia el aliento mejor que un enjuague bucal. Así que como fragancia es muy destacable y unisex.

 Creado en 1972, Drakkar ha sido eclipsado por Drakkar Noir que Pierre Wargnyer crea en 1982. La nueva colonia prescinde del cedrón (¡buuh!) pero combina pino y abeto con la mixtura común de sándalo y lavanda y le impone una fuerte dosis de cuero lo que lo hace más masculino. Yo he tenido romances con usuarios de Drakkar y ciertamente son colonias afrodisiacas para el hombre que todavía se define como tal y oscila entre el gentleman de la generación de mis padres y el metrosexual milennial.

Esta presentación es un mero preámbulo para presentar J’ai Osé, una fragancia menor de Laroche que se ha convertido en mi perfume de febrero. El nombre significa “me atreví” en francés, pero no se esperen un perfume audaz.

Es un perfume maderero. La primera rociada te deja con tufo a barniz o peor, a limpia muebles. Espera un rato antes de acercarte al público o salir de casa y veras que el perfume se transforma en un arcoíris de olores a maderas finas: sándalo, cedro, musgo de roble.

Es un perfume agradable, elegante y cálido. El toque de ámbar le da esa impresión de calidez que lo hace ideal para el invierno. No es un perfume para adolescentes, pero es adecuado para mujeres de entre veinte y noventa años. Aunque me resisto un poco a los perfumes madereros, lo agradable de “J’ai Osé es que, pasada la media hora, del olor a maderas nobles surge uno de rosa con un toque de jazmín que recompensa por el shock inicial.

J’ai Ose puede comprarse en Amazon.com y Fragrance.com, pero también puede adquirirse en la Unión Americana en las tiendas Walmart. Amazon.es trae todos los perfumes de Laroche para el público ibero.  Lo mismo ocurre con Amazon.com.mx. No sé sobre el mercado sudamericano, pero al menos en Chile, el Drakkar Noir se vende en todas las tiendas de departamento.