lunes, 10 de diciembre de 2018

Aromas del Ayer: Le Jardin de Max Factor



Hay perfumes que se asocian a personas determinadas. Para mi Le Jardín viene acompañado de la imagen de Jane Seymour quien lo vendía y usaba, pero también de eventos determinados y cruciales de los años en que fue mi aroma personal. Ha sido un gusto conseguir una botella de la esencia original y olerla en mi muñeca me ha llenado de Deja Vu.

Hoy es Dana quien mercadea este perfume.  La nueva fórmula no es tan intensa como la original fabricada por Max Factor. La legendaria firma de maquillaje famosa por maquillar a las estrellas cerró sus puertas en Estados Unidos en el 2010. Proctor &Gamble, la firma que se adueñó de la compañía fundada por Maximilian Factor prefirió llevar sus productos al extranjero. Fue entonces que Dana se hizo cargo de Le Jardin.

Maksyimilian Faktorowicz, mejor conocido como Max Factor, nació en Polonia y a los ocho años ya estaba trabajando como asistente de boticario. Un año más tarde lo encontramos de aprendiz de fabricante de pelucas. El talento del joven Max lo llevó a estudiar cosmética y arte de hacer pelucas en Berlín. Terminó en Moscú a cargo del maquillaje de la Gran Opera Imperial. Se casó, tuvo tres hijos, pero ni todos los honores recibidos por su trabajo tanto para los artistas, como para la nobleza y la Familia Real, podían evitar que, como judío, estuviese expuesto a discriminación, persecución y pogromos. Los Factor emigraron a Estados Unidos en 1904.

Primero se establecieron en Missouri, pero luego emigraron a California. Fue en la recién establecida comunidad de Hollywood donde el ahora Max Factor se hizo famoso maquillando a las estrellas y creando cosméticos que les permitiese lucir bien en cámara. Pronto su salón de belleza en Los Ángeles se convirtió en un centro de peregrinación de luminarias del cine y de quienes quisiesen o pudiesen pagar los servicios del dueño.

Entre las clientas de Max Factor se contaban Gloria Swanson, Joan Crawford, Bette Davis , Jean Harlow, Ava Gardner y Rita Hayworth. El creó cosméticos y cremas de belleza e inventó esmaltes de uñas, el pan cake o base de maquillaje y el lip gloss o brillo labial. La perfumería no le atrajo mucho, aunque en 1938 sacaba al mercado Trocadero, su primer perfume.

Tras la muerte de Max Factor, la firma siguió en manos de hijos y nietos. En 1973, la firma entonces bajo las órdenes de Chester Firestein, nieto del fundador, se fusionó con Norton Simon. Fue en ese periodo que se inventó una línea de cosméticos para jovencitas “Maxi”, que se crearon maquillajes a prueba de agua, y que Max Factor se convirtió en el distribuidor de los perfumes Halston, pero ninguna de estas movidas pudo revitalizar la compañía.

En 1983, Norton Simon se fusionó con Esmark, que a su vez fue absorbida por Revlon en 1986. En 1991 Revlon se la vendió a Procter & Gamble y hoy Max Factor pertenece a Coty. Se ha convertido en una marca del montón, un lastimoso final para una leyenda.

Fue en la etapa convulsa de fusión con Esmark que Max Factor lanzó al mercado Le Jardin.  Hoy, aunque no está oficialmente descontinuado, es un perfume poco conocido. En la época de su lanzamiento pudo haber tenido también poco tiempo en el escenario perfumero, a no ser por una astuta campaña publicitaria que aumentó su clientela, lo separó de la oscura galería de perfumes de Max Factor, y lo encajó para siempre en nuestra memoria.

El primer paso consistió en contratar a Jane Seymour, que de Chica Bond había pasado a epitomizar el romanticismo ochentero con su retrato de la etérea Elise en el clásico de viajes en el tiempo “Somewhere in Time”. En 1983 estaba ya medio camino de convertirse en reina de miniseries y period pieces como “Capitanes y Reyes”, “Séptima Avenida”, “Al Este del Edén” y ” Pimpinela Escarlata”.

En 1983 agregaría a esa lista “El Fantasma de la Opera” y “La Posada de Jamaica”. Aún más importante, corría el fuerte rumor de que se haría una nueva versión de “Lo que el Viento se Llevó” con Pierce Brosnan como Rhett y Jane como Scarlett. Si se buscaba vender un perfume que apuntara al romance, y que a su vez fuese un aroma “pasional” no había mejor promotora. El comercial es sucinto, pero trae contundente mensaje.

Comenzamos con la actriz en un jardín, cortando flores y oliéndolas, mientras en el trasfondo una voz masculina y almibarada entona “¡Le Jaaardin! ¡Le Jaaardiin!” Jane entra a la casa. Tiene puesto un vestido de baile color salmón que es un poco GWTW (hint, hint) otro poco el traje de Glinda, La Bruja Buena del Norte. El cabello de la actriz, que siempre ha sido su mayor atributo, de liso, en los 80 había pasado a ser una cascada de rulos prerrafaelistas.

Dentro de la casa, en un espacio mínimo abreviado por una inmensa cantidad de flores, la futura Dra. Quinn se sienta ante una mesa. El mensaje sublime es claro. Se trata de un perfume que trae un aroma floral dentro y fuera de casa, un perfume que se asocia con lo elegante, con lo sofisticado, con el pasado.

Como si necesitáramos de mayores explicaciones, Jane deja caer su parlamento, breve pero directo: “dicen que el romance ha vuelto a ponerse de moda. Yo digo que nunca se fue”.  Muy bien, un perfume para románticas con una promesa de atraer pareja. Para terminar, Jane declara “si quieres llegar fuerte, debes hacerlo sutilmente”. Eso lo dice con mirada de gata y voz baja, pero mordiendo las palabras con un mensaje de sutil agresividad y poderoso erotismo. Hoy causará un poco de risa, se le considerará ñoño, pero en su momento fue muy efectivo.

No estaba segura de si Le Jardin había llegado a America Latina, pero esta copia del anuncio hecha en Perú en 1987 me confirma que si cruzó fronteras. Jane Seymour continuó siendo el rostro de Le Jardin por toda la década. Dejó incluso de perfumarse con Joy de Patou, su fragancia preferida, para usar la marca que vendía.

Max Factor  también sacó al mercado jabones y una loción Le Jardin.


La firma fabricó dos spinoff a partir del exitoso perfume. El primero fue Le Jardin D’amour, más exótico y misterioso como lo muestra el comercial de 1989 donde Jane se ve un poco más moderna, pero muy femme fatale en su largo vestido negro.

En 1991, siguiendo el trend del aroma de rosas de esa década (ya les hablaré de eso pronto), Max Factor creo le Jardin  Fleur de Rose. Jane promovió este perfume también. El mensaje nunca varió. Para los 90s, el comercial incluía un formulario para determinar “¿Qué tipo de romántica?” era la usuaria.

Como si fuera poco, en 1986, Jane Seymour publicó un libro A Guide to Romantic Living
En el promovía un estilo de vida en el que se buscaba transformar todos los espacios y eventos cotidianos en un mundo fantástico y glamoroso. 

Hoy resultarían chocantes algunas de sus máximas que manifestaban una admiración por el pasado y una exaltación de lo femenino con frases como “los hombres necesitan de las mujeres. Las mujeres de los hombres”. Pero, realmente me siento nostálgica, porque influyó en muchas cosas en mi vida, no tanto en mis relaciones sentimentales, pero si en mi vestuario, mi cocina, mis accesorios y por supuesto mi perfume.

En el verano de 1984, justo antes de irme de vacaciones, me compré mi primer Le Jardin. La publicidad y mi admiración por Jane Seymour contribuyeron a mi elección, pero también la forma del frasco. Sin ironizar, uno de los atractivos de Le Jardin es lo cómodo de su envase.


Aunque en ocasiones se le envasó en estas redomas tradicionales de tapas que se enroscan o en diseños modernos tan feos que la botella parece un camarón, el recipiente tradicional es redondo, plano, fácil de guardar aun en el bolso mas pequeño. Su tapa blanca es fácil de encajar y difícil de abrirse sin uno intentarlo. En suma, es trasportable, no ocupa espacio, y no se anda derramando o abriendo accidentalmente.


Tanto tapa como caja traen diseños florales, una rosa en el  Fleur de Rose, un mini bouquet en Le Jardin d’amour, y creo que es una magnolia rosada el del perfume básico. Entre sus ingredientes se cuentan el ciclamen y la magnolia. 

En el jardín de la casa de mi padre en Villa Alemana, hay un magnolio y tras años de oler sus flores puedo decir que…no huele.  Tal como el ciclamen, la magnolia no tiene un aroma peculiar. ¿Entonces a que huele Le Jardin?  Pues sus notas mas altas son herbales, verdes, estragón y menta aumentadas en la formula original por esencias animales como la civeta y el almizcle.

A pesar de la comodidad del perfume, no lo sentía “yo” y al final del verano nos despedimos. Lo reemplacé con perfumes aún más románticos como las ya desaparecidas fragancias florales de Alissa Ashley y la lavanda de Yardley. Pero en 1987, el otoño para ser más preciso, comencé una nueva etapa en mi vida. Me contrataron para dar clases en una escuela de señoritas judías (lo que había sido mi sueño desde la secundaria) y entré a un programa doctoral de literatura.

Necesitaba con urgencia (a mis 26 años) de una nueva imagen, para eso se requerían cambios en mi vestuario, maquillaje y, por supuesto, un perfume óptimo. Le Jardin vino en mi auxilio nuevamente (e intermitentemente) por tres años, por cinco empleos y dos romances.  Lo derrotó mi etapa de hacer cosméticos en que yo intentaba hacer mis propios perfumes o usaba aceites naturales, pero nunca olvidé esta fragancia.

En su día, Le Jardin era considerado barato (entre siete u ocho dólares). Ahora, en fragrance.com, me salió casi diez dólares, más impuestos y cargos de envío.  Esta versión no contiene sustancias animales. Aunque en el frasco huele a yerbas aromáticas, algo en mi PH ha cambiado. Solo percibo flores blancas, jazmín, nardo,la  rosa nacarada que yo llamo ‘de Primera Comunión” y leves toques de sándalo y cedro que lo hacen un aroma “maderero”.  Es muy agradable.

Nuevamente, encuentro que una fragancia, que no me convenció en mi juventud, resulta estupenda en mi vejez. Mi único reparoentonces y hoy es que dura poquísimo. Parece que, sin el apoyo de efluvios animales, se evapora tras media hora de aplicación. Para evitar tener que rociarse a cada rato, pruebe el viejo truco del algodoncito empapado en el perfume guardado en un bolsillo o en su ropa interior.

lunes, 19 de noviembre de 2018

Latinas en Hollywood: Lupe Vélez




Desde Katy Jurado hasta Salma Hayek, desde Maria Conchita Alonso hasta Sofia Vergara, existe en la cultura popular estadounidense  el estereotipo de la latina temperamental, sensual y un poco vulgar. Se lo debemos a una actriz en particular quien inició ese modelo. Apodada The Mexican Spitfire,  Lupe Vélez reinó en el cine silente y hablado. Lamentablemente,  su vida privada opacó su carrera y hoy se sabe más de ella por las leyendas urbanas que rodean su muerte.

Antes que todo,  pido disculpas por el largo de la nota. Iba a dividirla en dos,  pero preferí que la leyeran completa para comprender lo que fue todo un fenómeno. Lupe Vélez sigue causando controversia. Por un lado,  las circunstancias de su muerte (y otros mitos sobre ella)  aún no han sido esclarecidos. Por otro, se la acusa de haber creado una imagen negativa de las latinas.  En su defensa, sus quijotes acusan  a Hollywood de haberla marginado por razones racistas.

La verdad es que,  aunque tal vez sufriendo de algún desorden mental, ella luchó por dejar atrás prejuicios y vivir como mujer independiente y sexualmente liberada. Su trayectoria nos lleva a pensar en como se ha tratado siempre a la comediante, cualquiera sea su origen. El desprecio que cayó sobre Lupe no solo fue por su origen latino, o su vida desenfadada,   sino también porque optó por seguir una carrera donde pudo dar rienda suelta a su talento cómico y eso hasta hoy todavía no es bien visto en una mujer.

Son rumores, son rumores
Tenía yo dieciocho años cuando supe de la existencia de Lupe y todo gracias a la Hollywood Babylon de Kenneth Anger que me describió con lujo de detalles la versión más conocida del suicidio de la actriz. Hasta que esta semana  he visto “La Zandunga” (está completa en YouTube) no la había visto actuar. No he visto ni su archifamosa serie de la Mexican Spitfire ni sus cintas silentes que dicen que es lo mejor que hizo.

El talento de Lupe Vélez y  su contribución al Séptimo Arte se ven opacados por truculencias. Resulta morboso e injusto que no haya un recordatorio mas digno.  Desde Frasier hasta Los Simpson han usado la muerte de la actriz como gag cómico sin reparar en quién fue ella y lo que aportó al cine de su tiempo.

A comienzos de este siglo, en sitios de Internet que precedieron a la Wikipedia,  encontré que Lupe había cruzado la frontera empujada como muchos de sus compatriotas por “La Bola”(léase la Revolución) y que en sus inicios había sido estrella de un prostíbulo tejano. ¡Ay que tiempos! Nada de esa información perdura y lo que hoy se sabe es que era hija de un general porfirista, perteneciente a una importante familia potosina.

Pues tendremos que aceptarlo, que María Guadalupe Villalobos Vélez nació en San Luis Potosí en 1908,  a pesar de que todavía hay sitios donde dicen que vino al mundo en el 1906, o que su lugar de nacimiento fue más al Norte. Aparentemente, Lupe y sus cuatro hermanos crecieron en la afluencia y tuvieron una buena educación. Cuando ella tenía quince años, la enviaron a estudiar al Convento de Nuestra Señora del Lago en Texas, donde aprendió inglés.

De acuerdo con los sitios dedicados a su biografía, Guadalupe regresó a México cuando su padre se reintegró al ejercito “debido a la Revolución Mexicana”. Y aquí comienzan las fake news, o los absurdos. ¿Por qué debe Lupe regresar a un país en guerra y de qué revolución hablamos?  La Revolución Mexicana comienza en 1910 con la caída del porfirismo, hay una breve tregua que se quiebra en 1912 con la Decena Trágica y el asesinato de Madero, y acaba más o menos  con La Constitución del 17. De ahí surgirían facciones y revueltas que no pararían sino hasta 1940, pero se considera que para cuando Lupe fue a Texas ya la Revoluci
ón estaba acabada. ¿Entonces?

Puede que se refieran a la Revuelta Delahuertista de 1924 que atrajo a antiguos oficiales porfiristas. Hay sitios (IMDB) que dicen que el General Villalobos ya había muerto para el retorno de su familia, pero luego salen conque Lupe tuvo que usar el apellido de la madre para su carrera porque el padre se oponía a  que “enlodara ”el apellido familiar. Otros ven el uso de “Vélez” como indicación de la ilegitimidad de la diva. En realidad,  Guadalupe eligió llamarse Vélez porque ocupaba poco espacio en las marquesinas.

En el 2012, la historiadora australiana Michelle Vogel  decidió limpiar la imagen de Lupe Vélez en su libro  Lupe Vélez: The Life and Career of Hollywood’s “Mexican Spitfire”. Se dio la molestia de ir a México a buscar certificados de nacimiento, incluso se entrevistó con un primo segundo de Lupe. Así sabemos que los  padres de la actriz se casaron en 1901, en Monterrey, que su madre Josefina Vélez Gómez tenía 18 años y no era ni diva de ópera, ni prostituta. Guadalupe nació en San Luis Potosí un 18 de julio de 1908, y su familia paterna era importante en la región. De acuerdo con los récords del Convento de Nuestra Señora del Lago en San Antonio, Lupe y su hermana Josefina fueron alumnas a partir de 1923.

El problema es que para el resto de la historia, Vogel confía mucho en una larga entrevista que Lupe dio a la revista Screen Secrets en 1929. Mas que entrevista es una ficha biográfica contada muy al estilo Lupe Vélez con  una mezcolanza de exageraciones, barbaridades y fantasías. Mas o menos se deduce que vivió la Revolución en su infancia, que su nacimiento coincidió con una tromba y por eso los gitanos potosinos dijeron que iba tener una personalidad turbulenta (el título de articulo es “Señorita Ciclón”).

La actriz cuenta que de pequeña asustaba a las niñas y solo podía jugar con chicos; que era muy traviesa queen  ninguna escuela ni el convento pudieron aplacar su temperante díscolo; que del convento huyó una vez para comprarse zapatos de tacón.  Que la amenazaron con mandarla un reformatorio, pero que ella con llantos ablandó a la Madre Superiora. Muchas veces, Lupe hablará de haber hecho teatro para convencer a alguien. Tenía una personalidad melodramática y por eso esta entrevista hay que tomarla con un grano de sal.

Lupe dice que en 1924, su padre fue dado por perdido en el campo de batalla. La familia quedó en la ruina y mandaron a buscar a las niñas porque ya no había dinero para pagar su matrícula. Lupe hizo lo típico y se gastó los pesos que su madre le había mandado en vestidos y zapatos. Tuvo el cónsul mexicano (después que Lupe le hizo un teatro) que pagar su viaje.

 Llegadas a San Luis, las hermanas se encontraron que la pobreza era tal, que hasta los muebles se habían vendido. Aun así los Villalobos eran demasiado orgullosos para trabajar. Solo Lupe lo hizo, en una tienda cuyo dueño era amigo de su padre. Pero las cosas se pusieron peor cuando el gobierno les confiscó la casa. Tuvieron que hacinarse en un hotel, la madre, la abuela y los cinco hermanos Vélez.

Aquí de nuevo entra la confusión. ¿Cuándo y cómo Lupe apareció en Ciudad de México?  La Wikipedia dice que su madre la presentó  con Maria Conessa, entonces la actriz-cantante más famosa de México. En su recuento, Lupe afirma haber ido sin presentación y convencido al dueño que la contratase basado en un tema de jazz que le cantó.  Sin embargo, ella misma dice que cuando la contrataron colgaron un anuncio que decía “vean a la hija de la gran cantante Josefina Vélez”.  Por eso les digo,  verdad y ficción se entremezclan en este cuento.

Michelle Vogel,  sin embargo, también escarbó a ver cuánto de verdad había en otros rumores. ¿Josefina Vélez era una gran soprano o una vulgar prostituta?  En la cronología teatral de 1901 Arte y Música en México aparece el exitoso tour de la Compañía Austri-Palacio cuyas estrellas son Columba Quintana, Sofia Heller y…Josefina Vélez (Esperanza Iris también fue parte de esa compañía).  También Michelle nos cuenta de donde salió la historia de Lupe prostituida por su propia madre. Lo inventó nada menos que Bud Schulberg en su Moving Pictures (1981).

La Niña Lupe
Volviendo a la entrevista, Lupe cuenta que su debut iba a ser en  la obra ¡Rataplán!, que Maria Conesa, no solo no es amiga de su madre, sino que se burla de la principiante y que los otros actores envidiosos exigen que no la pongan de protagonista. En el libro Y se levantó el telón, Pablo Prida  corrobora esta historia. Lupe iba a debutar  como estrella en  el Teatro Principal, pero tanta ira causa a los actores la subida de esta advenediza que consiguen una orden judicial prohibiéndole ser  protagonista. Se le ordena  comenzar desde abajo.

 Lupe irrumpe en el escenario y les cuenta los espectadores lo que sucede. Estos protestan y ella es restaurada en su rol protagónico. En su debut, Lupe canta en inglés, baila con las piernas desnudas (no tiene dinero para medias) y enamora al público. En Revista de Revistas , Arturo Rigel la nombrará  la Artista del Año. Lupe se hace famosa por salir con poca ropa y por sus bailes  descocados. Más que nada por su juventud, ya que las otras bataclanas son maduras y no pueden con el arrastre de “La Niña Lupe” como la apodan. 

En sus memorias, el pintor Rufino Tamayo  recordará como,  en compañía de  Jaime Torres Bodet, Xavier Villaurrutia,  Salvador Novo y Carlos Gorostiza van al Principal  a ver a Lupe Vélez. Gorostiza se enamora de ella, pero no es correspondido. Incluso quiere escribirle una obra. No es el único.  Renato Leduc, Juan Bustillos Oro y otros miembros  del Ateneo  de la Juventud escriben sobre ella:  “pequeña coribante de núbiles caderas,  maravillosamente capciosas como el jazz…” Mas intensas son las palabras del poeta yucateco Emilio Abreu Gómez:  “Si no existiera Sor Juana  tu serias la décima musa”.

Pequeñita,  de 1.52 de estatura y 52 kilos ( según ella,  un poco flaca para el gusto mexicano),   “La Niña Lupe” se ha convertido en todo un portento artístico, pero su legendario carácter la hará perder su empleo. No importa, el Teatro Lirico le abre las puertas ahora con ¡No lo tapes!, pero los arrebatos de Lupe van a seguir causándole problemas.

Cuando descubre que el empresario Campillo le está dando sus canciones a otra cantante, Lupe enfurecida se lanza contra las ventanas de su camerino y las destroza con sus puños. Campillo intenta detenerla, se enreda con los cordones del zapato,  cae al suelo y consigue un chichón en la cabeza. Al enterarse,  el Sindicato de Actores pone a Lupe en una lista negra.

Del burlesque a las pampas
Para mantenerse y mantener a su familia, Lupe tuvo que regresar a USA pero ella lo cuenta de otra manera. En su relato combina ofertas de matrimonio de coroneles sureños , ofertas de trabajo en Cuba y un contrato millonario en Hollywood que la actriz tuvo la temeridad de anunciar a los periódicos precipitando una ola de visitas de cobradores con los que tenía deudas.  Lupe tuvo que huir a Laredo sin visa, sin permiso de su madrela artista tenía 17 años) con la única compañía de su perrito Chihuahua. De ahí seguiría a Los Ángeles.

Con la ayuda de Richard Bennett y Fanny Brice, la pequeña mexicana  comenzó una carrera , no en Hollywood, pero si en el burlesque angelino.  Aunque el burlesque americano tenía similitudes con el teatro de revistas mexicano, sus espectáculos de variedades solían incluir lo que hoy llamamos “bailarinas exóticas” y algún tipo de nudismo.  Eso no incomodaba a Lupe que siempre fue muy desinhibida. De ella se ha dicho que (como Tallulah Bankhead) no usaba ropa interior y si al bailar mostraba algo de más no se complicaba por eso. También gustaba ensayar  desnuda y si había visitas , mejor aún.

Entretanto,  seguía empeñada en trabajar en Hollywood. Consiguió hacer dos cortos, uno de ellos con Laurel y Hardy. En 1927 supo que,  después de no haber podido conseguir a Dolores del Rio, Douglas Fairbanks buscaba una actriz que fuese su coestrella en “El Gaucho”, un drama supuestamente situado en la Pampa argentina.

Lupe se presentó al casting con tacones altos y Fairbanks le pidió que se los quitase para ver su tamaño real. Lupe tenía un complejo, creía que sus pies eran feos. Se negó, la estrella insistió, se produjo un altercado y la mexicana terminó en una chorrera de insultos en español a Douglas quien,  encantado, la contrató de inmediato.

El rol de “La Montañesa” fue otro parteaguas para la bella potosina quien encontró a Hollywood a sus pies. Se ha dicho que Fairbanks (que acaba de descubrir una infidelidad de Mary Pickford, su esposa) sedujo a Lupe. No hay pruebas de ellos, solo rumores de Radio Pasillo, pero en su primera etapa de Hollywood, la diminuta actriz no dejó títere con cabeza teniendo breves romances con Chaplin  y el cowboy Tom Mix.
Lupe y Chaplin en 1928

The Hot Tamale, rivales y amores
En 1928, Lupe estelarizó dos filmes. El primero “Stand and Deliver”la tuvo convertida en una chica griega rescatada por Rod Laroque. En el segundo,  “Lady of the Pavements”, bajo las órdenes del legendario D.W. Griffith, Lupe encarnó a Ninon , una cabaretera española que debía haberse pasar por una dama para ayudar a Jetta Goudal a vengarse de un ex. Lupe y Jetta no se llevaban bien, lo que ayudó a crear la reputación de la Señorita Ciclón de ser conflictiva y competidora con otras actrices.

La mayor rivalidad de Lupe Vélez en Hollywood fue con su compatriota Dolores del Rio. A pesar de ser ambas mexicanas, eran como el agua y el aceite. Dolores, refinada y discreta,  era considerada ya parte de la elite Hollywoodense. La alocada y deslenguada Lupe no soportaba a Doña Lolita a la que consideraba una melindrosa y a quien imitaba cruelmente en cuanta ocasión tuviera.
Lupe y Dolores

Una noche,  coincidieron en un centro nocturno. Dolores estaba ardida por tanta burla, pero muy dama, ideó una mejor venganza. Le pisó el vestido a Lupe hasta rompérselo. Cuando Lupe se dio cuenta se fue enfurecida a la mesa de su compatriota. Dicen que se quitó un guante,  lo lanzó al plato de Dolores y le gritó “¡Ahora te lo comes!” No sabemos si Doña Lolita obedeció o no, pero sus antagonismo fue parte de la leyenda de ambas. Aun así,  fueron las batallas de The Hot Tamalecomo le puso un periodista con sus amantes las que harían historia.
Lupe y Gary Cooper en "La Canción del Lobo"

En 1928, Lupe protagonizó un  western con el vaquero y galán de moda,  Gary Cooper. En “The Wolf Song”, Cooper era un cazador de pieles de las Rocallosas que se enamoraba y secuestraba a  la hija de una distinguida familia de Californios. El filme, éxito total, tuvo dos características memorables: un desnudo de Cooper(  ¡ooh,  esos días antes del Código Hays!) y aunque era un filme silente, Lupe interpretaba un par de canciones. Mas importante, Lupe y Gary se enamoraron y comenzaron uno de los affaires más tórridos de Hollywood.

Guadalupe adoraba a su cowboy, pero era muy celosa y dominante. Cuando Gary tuvo un brevísimo fling con Marlene Dietrich mientras filmaban “Morocco”en 1930, la presencia de la mexicanita se interpuso entre ambos. La actriz germana diría más adelante “Lupe tenía a Gary totalmente dominado”.

La traición casi le cuesta a Coop una oreja. Tiempo después en otra pelea, Lupe lo apuñaló. La salud del actor comenzó a resentirse, bajó de peso, estaba al borde del colapso. Su madre, una dama inglesa viuda de un juez , intentó separarlos. La ayudaron los estudios que temían que Lupe le creara  mala fama a Gary que ya se perfilaba como gran estrella. Enojada, Lupe le gritó a la “suegra” “¡Quédese con su niño, hombres a mí no me faltan!”

Gary terminó con Lupe, dejándole una mansión que él ayudó a pagar, y un lorito del que hablaremos mas tarde. Pero el día en que abordaba un tren para la Costa Este, Lupe se apareció en la estación,  armada con una escopeta,  y le disparó a Coop que tuvo la suerte de que su ex tenía mala puntería.

 Lupe se consoló rápidamente con John Gilbert, separado de la actriz Ina Claire. Cuando Louella Parsons le preguntó a Lupe si haría que Gilbert se divorciara para hacer su relación mas respetable. La actriz respondió que no tenía necesidad de ser respetable porque “yo no soy una dama”.
Lupe y John Gilbert

“Yo soy solo Lupe”
Dama o no , Lupe no cesaba de actuar. La llegada del cine sonoro no la afectó para nada. Mito  es que la potosina hablaba mal inglés. Ni siquiera tenía un acento muy fuerte. Lo que sucede es que los que aprovecharon de construirle un aura, le escribían guiones que ella misma repudiaba “por estar escritos en mal inglés”,  o la animaban a exhibir un fuerte acento latino. Al final, la misma,  Lupe perpetuó este mito puesto que la ayudaba en su carrera de comediante, aunque no le permitiese crecer como actriz.

Otro mito es que el racismo hollywoodense la encasilló en roles de mexicana de clase baja y vulgar. Por empezar, tenemos que ver que en Los Locos 20, Hollywood dividía a sus actrices en tipos. Las Hermanas Gish y Mary Pickford eran las eternas ingenuas. Collen Moore y Clara Bow eran las flappers, modernas y atolondradas.  Gloria Swanson, Pola Negri, Garbo, Nita Naldi, Jetta Goudal, Dolores y Lupe, eran mujeres fatales. Dolores,  más sobria , que Lupe,  podía hacer de ingenua como en “Ramona “o en “Evangelina”, pero normalmente era una vampiresa como Carmen o una mujer caída como  la Maslova de Resurrección de Tolstoi.
Lupe como Lola Salazar en "La Canci'on del Lobo"

La carrera en el cine mudo de Lupe Vélez fue muy variada:  fue una desarrapada en “El Gaucho”, pero también una refinada señorita en “La Canción del Lobo”. Fue una cabaretera en “Lady of the Pavements” y una ingenua eurasiana en “Oriente” y en su primer rol hablado fue una chica canadiense en “Tiger Rose”,  el filme que marcó el debut de Rin Tin Tin. Con este filme también desaparece el mito de que Lupe nunca interpretó caucásicas. Uno de sus últimos filmes, “La Pelirroja de Manhattan” la tuvo interpretando un doble papel , ambos eran chicas americanas.
                                                     Clip de "Oriente"

Para ser francos, Lupe descendió, con algún empujoncito, en ese rol estereotipado porque iba con su carácter, con su talento para la comedia y porque le era fácil. Aunque amaba el cine,  y siempre fue muy profesional, nunca tuvo grandes ambiciones sobre su carrera. En una entrevista expresó honestamente sus limitaciones, diciendo que resultaría falsa como aristócrata o como chica dulce, o como actriz de carácter. “Yo soy solo Lupe”.

Aun así, sus primeros roles hablados fueron muy variados y estaban basados en novelas clásicas, bestsellers contemporáneos y obras de teatro taquilleras. Ninguno era un filme B. La dirigirán directores de la talla de W.S. Van Dyke, Henry King, William Wyler, Edwin Carew (el descubridor de Dolores del Rio) y el legendario Cecil B. de Mille. En esos filmes,  Lupe dará vida a una franco-canadiense, una rusa, una nativa americana, una chinita y una mulata. Solo en cuatro filmes será latina y uno de esos “The Cuban Love Song” será su mayor éxito, al  interpretar a  Nenita, una Madame Butterfly cubana . En ese filme Lupe cantará el hoy clásico “El Manisero”.

Madre y esposa
En 1932, ocurrió un extraño suceso en la vida de la actriz. Su madre llegó de México en compañía de una nieta, Juanita del Valle. Lupe anunció a la prensa que había adoptado legalmente a su sobrina de cuatro años y que de ahora en adelante la nena se llamaría Joan Vélez.

 Entretanto, Mercedes,  hermana de Lupe, declaró que nunca había permitido esa adopción. El escandalo acabó un año mas adelante, cuando Lupe anunciaba a los periodistas que debido a amenazas de secuestro había preferido mandar a su hija a un internado en México. Este caso tan chocante demuestra la extravagante y voluble vida de la actriz.

Por ejemplo, ahora Lupe quería probar suerte en otra arena.  Prefirió irse a Broadway donde tuvo mucho éxito como cantante, imitadora y comediante en dos piezas Hotcha! (1932) y Strike me Pink (1933).  En la última coincidió con un comediante de moda,  Jimmy Durante, con quien filmaría dos comedias en 1934. Pero en su vida personal, Lupe también  haría cambios.

Tras un revolcón con Errol Flynn, The Hot Tamale volvió a enamorarse . Esta vez de Johnny Weismuller, campeón olímpico de natación y el primer Tarzán del cine. Weismuller estaba casado, pero Lupe lo hizo divorciarse y en 1933 se casaron. 
Lupe, Johnny y Juanita

Fue la unión de dos cartuchos de dinamita, las peleas eran pan de cada día y Lupe era cada vez mas violenta. Johnny debía actuar semi desnudo, y a los del departamento de maquillaje les costaba cubrir las cicatrices de arañazos y mordiscos  Fiel a  su carácter tornadizo, la mexicana a cada rato interponía una demanda de divorcio para luego retirarla.
El Matrimonio Weismuller

En 1934, Lupe obtuvo el protagónico de ”Laughing Boy”. Basada en una novela bestseller , se esperaba que fuese otra ” Ramona” y que reviviese la carrera de Ramón Novarro, otro mexicano famoso del cine silente. El filme fue un fracaso y el contrato de Lupe no fue renovado. A ella no le importó. Prefirió ser freelance lo que le daba mas libertad. Además había recibido una oferta del cine inglés.

Lupe se fue a Londres donde filmó dos películas. “The Morals of Marcus”, basada en la famosa novela y obra de teatro de William John Locke, donde interpretaba a una chica escapada de un harem que termina en la valija de un famoso y circunspecto arqueólogo:  y  “Gipsy Night”, una extravagancia musical creada especialmente para la actriz. En ninguna de estas cintas Lupe dio vida a una latina.
Con Ian Hunter en "The Morals of Marcus" 

Regreso a México
Tras hacer un par de comedias de bajo presupuesto, Lupe abandonó Hollywood a fines de 1937 para regresar  a la tierra que había abandonado hacia una década. El regreso de Lupe Vélez a México fue triunfal. Enseguida la floreciente industria del cine del país azteca le ofreció un rol a su altura, el protagónico de “La Zandunga”, dirigida por Fernando de Fuentes y escrita por Salvador Novo.


Este romance folclórico en el Istmo de Tehuantepec se convertiría en un éxito internacional y catapultaría a la fama a Arturo de Córdova. Se dice que Lupe fue instrumental para contratarlo y que se enamoró de el actor yucateco a primera vista, pero ambos estaban casados.

A Lupe le ofrecieron un contrato para hacer cuatro películas en México, pero prefirió volver a Hollywood y a Johnny.  Antes pasó por Broadway en la comedia de Cole Porter You Never Know. La estrella  era la temperamental Libby Holman. Se  armó una guerra de temperamentos que acabó en match de boxeo y Lupe ganó, noqueando a Libby. De ahí en adelante, no se la volvió a contratar en Broadway.

El carácter de la mexicanita era cada vez más volátil. Se ha hablado de que ingería barbitúricos para dormir, muchos la llamaban neurótica, pero solo hoy, revisando su historial,  se ha especulado de que pudo ser bipolar. En cuanto a su matrimonio, las cosas no iban bien. Esa unión tenia los días contados .
Por hacerle una broma, Lupe escondió a un perro de su marido y le hizo creer que lo había matado. Sin reparar en que Lupe era incapaz de  hacerle daño a un animal, Johnny se vengó ahorcando al lorito que Gary Cooper le había regalado a su mujer. Lupe encontró esto imperdonable y se divorciaron.


Nace The Mexican Spitfire
En 1939, el año de su divorcio, Lupe filmó otra de las comedias de bajo presupuesto que era todo lo que Hollywood le ofrecía. “The Girl From México” la tenía interpretando al estereotipo mas estereotipado de la salvajita mexicana. Curiosamente, el filme fue todo un éxito y Carmelita caló tan bien con el publico anglo que se convirtió en la protagonista de su propia serie.

 Apodada “the Mexican Spitfire”,  Lupe era reconocida en todo Estados Unidos, pero se había convertido en una caricatura. Esto no la desanimó, el cine ya no le importaba tanto como el amor. Sus últimos años los pasaría buscando la pareja ideal.

En 1940, Lupe se comprometió con el actor de westerns Guinn Williams con quien trabajaría en “Las Seis Lecciones de Madame Lazonga”. Pero en 1941,  rompió con él en típico estilo Vélez, rompiéndole un retrato en la cabeza. Si le creemos a Errol Flynn, también Lupe se  orinó sobre el retrato. Ese mismo año, Lupe inicio un romance con el novelista Eric Maria Remarque quien diría mas tarde que le gustaba pelearse con la mexicana porque ella lo agarraba a zapatazos. Uno queda con la impresión de que ya nadie la tomaba en serio.
Lupe y Guinn Williams

En 1943, Arturo de Córdova seria contratado por Hollywood, donde permanecería intermitentemente hasta 1947. Esta vez Lupe decidió no dejarlo ir. Llamó a Louella Parsons y le anunció que Arturo y ella estaban comprometidos. Cuando la prensa del corazón mexicana filtró la noticia, la que se puso como tamal picoso fue Enna, esposa del actor y madre de sus cuatro hijos. Ahora le tocó a ella hacer declaraciones. Anunció que jamás le daría el divorcio al marido (eso es cierto,  puesto que en los Sesenta, Arturo y Marga López  vivieron en unión libre ya que él no podía divorciarse).
Lupe y Arturo de ordova en Hollywood

Según cuenta Moisés Vásquez en Lupe Vélez : a medio siglo de ausencia, a la actriz se le ocurrió jugar una de sus famosas bromas pesadas. Hizo que una amiga llamase a Arturo diciéndole que antes de perderlo,  Lupe iba a suicidarse. El pobre actor corrió a la casa de Lupe y la encontró tendida en una cama con la boca llena de espuma. Las risotadas de su compatriota fueron suficiente para que el yucateco acabara esa relación.

Lo curioso es que Lupe casi inmediatamente informó a la prensa  de un nuevo compromiso, esta vez con un actorcillo desconocido, un refugiado vienes llamado Harold Maresch o Ramond, que había conocido en el set de “El Pirata y la Dama “, filme que protagonizaba Arturo de Córdova. Más curioso aun fue el mismo Ramasch quien rompió el compromiso.
Lupe y H. Ramond

Las mil versiones de un suicidio
Poco después,  el 13 de diciembre de 1944, Lupe Vélez se suicidaba. Sus fans y el mundo del espectáculo quedaron boquiabiertos. ¿Qué podía hacer que una mujer de 36 años, bella y famosa se quitara la vida?  Lupe estaba en la cúspide de su carrera como comediante, acababa de filmar la exitosa “Nana” en México, se preparaba para un tour artístico. Pronto se filtraron contradictorios detalles.

La noche de su suicidio, Lupe invitó a una grupo selecto de amigos, entre los que se contaba Estelle Taylor,  quien interpretara a su madre en “Oriente”, y su secretaria Beulah Kínder. Lupe les comunicó que  estaba embarazada y explicó que sus principios religiosos (era muy devota) le impedían abortar. A las 3:30am se despidió de sus amigos.

Cinco horas más tarde, Beulah entró en la casa y se encontró, según su declaración, a su jefa muerta en la cama. Aquí entran de nuevo las mitologías. La versión oficial es que Lupe estaba vestida con un pijama de seda celeste. Otra versión es que la encontraron con un traje de baile de lamé. Y la más risqué es que estaba desnuda y para la ocasión,  se había depilado el vello púbico en forma de corazón.
Dibujo imaginado del cadaver de Lupe

Kínder llamó a la policía. Ellos encontraron botellas vacías de Seconal y dos cartas, una a Harold y otra a Beulah a quien le pedía que cuidara de sus perritos. En la carta a Harold,  Lupe le reprochaba su abandono y decía que antes de abortar,  prefería quitarse la vida

En su autobiografía The Hills are my Beat, el jefe de policía de Beverly Hills, Clinton H. Anderson afirmaba ser el primero en encontrar el cadáver y que este estaba muy compuesto y en el lecho.  La que encontró a Lupe fue Kínder que tenía llave. La familia de Lupe que peleo legalmente con B. Kínder por la fortuna que dejó la actriz, dijeron en alguna ocasión que la secretaria bien podía haber limpiado y acomodado el cadáver en caso de que fuese cierta la versión que la suicida había muerto en el baño y que se la encontró cubierta de vomito y con la cabeza adentro del inodoro.

Kenneth Anger no es una fuente fidedigna, pero no pudo inventarse una historia de la nada. Dicen que con 75 seconales en el cuerpo, Lupe era incapaz de levantarse y menos de vomitar. Primero, la cantidad de barbitúricos varia de versión en versión. Unos hablan de 75, otros de 65, hay quien da la cifra de 80 píldoras, y hay quien puso “medio frasco”. Con medio frasco no se muere nadie. Otros dicen que tomó menos que Carole Landis. ¿Cómo saben? ¿De dónde viene la comparación?

Algunos factores que pretenden desconocer: las muertes por ingesta de medicamentos van acompañadas de vómitos (y hasta de diarreas). No son lindas. En sitios que pululan en Internet  “enseñando” como suicidarse, aconsejan no comer al menos por diez horas antes del intento y de tomarse un par de antihistamínicos  para prevenir los vómitos. Lupe no siguió estos consejos, cenó opíparamente, estaba embarazada, es mas que posible que haya sufrido náuseas y arcadas.

Luego hay un informe forensico que afirma que las cartas estaban escritas con una mano debilitada como que ya la difunta había ingerido las pastillas. Entonces estaba consciente. Volvamos al informe del policía Anderson. Afirma creer que Lupe nunca quiso suicidarse:  “Siempre he creído que Lupe”Velez  no quería matarse….pensó que con este acto recobraría al amante infiel, pero calculó mal la cantidad de píldoras”.

 Es cierto que Lupe llevaba diez años ingiriendo Seconales, pero  tomar más de 60 igual es como mucho. Pero si Lupe no quería morirse es más que posible que haya corrido al baño a tratar de vomitar el tóxico y puede haber muerto de una contusión en la cabeza o ahogada. Tras su muerte,  surgió un extraño negocios de fotos de ella ya fallecida y había una en la que se la veía muy compuesta,  pero tendida sobre una alfombra.

Haciendo un aparte de la forma en que murió la actriz, están sus motivos. Suena grotesco y contradictorio que una mujer que se niegue a abortar prefiera matarse ella junto con  el bebé. Según Beulah Kínder, Lupe había planeado ir a tener el niño a México, hacerlo pasar por hijo de su hermana Josefina y luego adoptarlo, tal como lo hicieron Loretta Young y Heddy Lamarr. Pero Josefina se había negado. En From Bananas and Buttocks: The Latina Body in Popular Film and Culture. Rosa Linda Fregoso afirma que alguien tan liberada y poco amiga de las convenciones como lo fue Lupe no hubiese temido ser mamá soltera. Que lo que la llevó al suicidio fue su  bipolaridad combinada con un desengaño amoroso.

El misterioso padre del bebé
La pregunta del millón es qué la empujó al suicidio. Las teorías giran alrededor de la paternidad del bebé. Se dice que el niño era de Arturo de Córdova. Incapaz de divorciarse,  Arturo habría arreglado un matrimonio falso con su amigo Ramond/Marasch. Ahora se entendería el motivo por el que Ramond rompió el compromiso. En declaraciones tras el suicidio de su ex, Ramond admitió que no estaba seguro del embarazo. Es que  Lupe era tan bromista. ¿Qué tal si Lupe llamó a Harold, o al mismo Arturo diciéndoles que tal y tal noche se iba a suicidar? ¿ Qué tal si ninguno le creyó?  ¿Qué tal si esperó en vano y terminó tomando mas de la dosis indicada?

Pero Radio Pasillo, la reina del chisme, tiene una teoría de conspiración más disparatada todavía. Durante años han circulado rumores de la bisexualidad del galán yucateco, ninguno con fundamento ni muy convincente. Pero existe una leyenda de que Lupe entró al piso de Arturo de Córdova ¡y lo encontró en la cama con Harold Ramond! Suficiente para suicidarse.

Esperen que hay más. Un tal Robert Slatzer, que más tarde diría ser el marido “secreto “de Marilyn Monroe y que en 1944 era periodista en Ohio,  inventó una entrevista en la que Gary Cooper declaró ser el padre del hijo nonato de Lupe Vélez. Noticia que más adelante le fue confirmada a Slatzer por Clara Bow.   ¿Y qué vela tenía Bow en este entierro?

El Legado Vélez
Entretanto, Lupe tuvo su funeral en los Ángeles con desmayos de la madre y con Johnny Weismuller cargando el féretro. Luego el cadáver fue transportado a México donde está enterrada en el  lote de actores  en el Panteón de Dolores. José Alvarado en su obituario para el Excélsior se referiría a ella como “uno de los seres más tristes de su época”.

¿Es eso cierto?  ¿Tenemos que verla como una victima o como una mujer que vivió su vida según sus reglas y pagó su precio?  ¿O tenemos que despreciarla como  la desprecio en USA  la prensa racista (uno la comparó con un asno) o la machista prensa mexicana que la llamó “pocha agringada” y la acusó de crear un esteotipo negativo de la mujer mexicana? Acusación que sigue hoy en día apareciendo en ensayos de historiadores del cine que ven en Lupe un estereotipo nocivo y sexista, uno que perpetúan Eva Longoria, Sofia Vergara y hasta JLo.
Lupe y Eva Longoria

¿Por qué mejor no verla como una sobreviviente nata, como alguien que a pesar de su enfermedad (si la sufría) y de su adicción a los barbitúricos, supo pasarla bien, hacer lo que ella quería y como quería?  ¿Por qué mejor no ver a alguien que se dio cuenta que su vena cómica la separaba del resto de los actores y buscó explotarla convirtiéndose en una especie de Lucille Ball latina?

Lupe Vélez dejó una fortuna que se disputaron sus hermanas,  y  una estrella en el Paseo de Hollywood. En este siglo ha tenido un renacimiento en varios documentales; María Conchita Alonso la interpretó en “Birth of Babylon”; y en el 2014,Celia del Palacio publicó una biografía novelada,  Hollywood era el cielo,  donde nos revela otro secreto de Lupe Vélez. Según del Palacio la sobrina Juanita en realidad era hija  biológica de la actriz. La vida de la Señorita Ciclón fue tan extraordinaria que no sorprende que sigan saliendo a la luz nuevos secretos.