lunes, 30 de noviembre de 2020

Música del Ayer: So in Love de Cole Porter



Nos toca celebrar el cumpleaños de nuestra reconocida escritora y Latina de Ayer,  Valentina Párraga que ha solicitado la trayectoria de dos canciones clásicas del American Songbook. Comenzamos con “So In Love” (“Tan enamorada”) del maestro Cole Porter. El único problema es que esta maravillosa balada tiene como cincuenta versiones, pero ninguna en español. Sin embargo, los deseos de una cumpleañera son órdenes así que entrémosle a la historia de esta canción.

Cole Porter, de Indiana a Gay Paree

Cole Porter es una de las principales figuras de la canción estadounidense de la primera mitad del Siglo XX. Posiblemente su grandeza y originalidad resida en ser diferente en origen y circunstancias a la mayoría de sus colegas. Aunque alguna vez explicaría su éxito con un” escribo canciones judías”, es evidente en su obra la ausencia de la experiencia del inmigrante pobre, la influencia de la melodías folclórica de la Europa Oriental y de la música litúrgica judía. Los temas Porter tiene unas letras cosmopolitas llenas de humor risque, su cadencia es refinada y evidencia su preparación en música clásica.

Cole Porter nació en el Medio Oeste, nieto de J.O. Cole, en ese entonces el hombre más rico de Indiana.  La madre de Cole mimó a su único hijo y lo encauzó en el camino de la música. Antes de la secundaria ya dominaba el violín y el piano y escribía canciones. Aunque quiso cumplir el deseo de su abuelo de estudiar leyes, se llevó un piano de cola a Harvard y para su graduación ya sabía que la música era lo suyo.



La Primera Guerra Mundial detuvo los estudios del joven Porter quien sirvió honrosamente en La Legión Extranjera. Acabado el conflicto, se instaló en Paris. A diferencia de Emily Cooper, Cole Porter encontró en la Ciudad Luz inspiración para su música, un estilo de vida bohemio que acompañaba su homosexualidad; amistades interesantes y hasta una esposa.

Hay dos biopias sobre la vida del compositor. “Night and Day” (1944) que lo retrata como heterosexual e “It’s De-Lovely” que relata su verdadera historia. Es en esta última donde se explica que Cole (Kevin Kline) encuentra en Louisa (Ashley Judd) no solo una pantalla para su homosexualidad que en ese entonces era penada por la ley, sino también una gran amiga.

Para resumir, aunque Louisa creía que lo de Cole Porter era música clásica, el compositor prefirió volver a USA y dedicarse a la revista musical.  Aunque ya había probado suerte en Broadway antes de la Gran Guerra, Cole Porter se haría famoso con Paris (1928) y su tema hoy clásico “Let’s Do it, Let’s Fall in Love”.  Por toda la década de Los Treinta, Porter sacaría un musical al año que sería un éxito y aportaría a la canción estadounidense más de un par de estándares legendarios.



La suerte pareció acabarse en 1940, después que el compositor sufriese un grave accidente de equitación que le dejó una pierna destrozada. Apoyado por su esposa, Cole se negó a que se la amputaran. Una decisión que le impondría una existencia marcada por el dolor físico, algo que afectaría su espíritu creativo. Se la pasó los 40 de fracaso tras fracaso, hasta que en 1948 compuso Kiss me, Kate.

Shakespeare en Broadway

La idea original era musicalizar La Fierecilla Domada de Shakespeare, pero a Cole se le ocurrió algo más original: relatar las vivencias de una troupe que está musicalizando la pieza shakesperiana. De esa manera, el argumento se centra en la historia de Fred, el compositor, y su s problemas profesionales y románticos con su estrella, Lillie que es también su ex esposa.

Otra de las originalidades de la obra es que se trata de un “musical integrado”. Anteriormente el teatro musical funcionaba como una obra teatral que contenía canciones como música incidental. Pero a partir de Oklahoma en 1943, Broadway se había interesado en un nuevo estilo en el cual los personajes se interpelaban con letras de canciones lo que acercaba al musical a una ópera.



Kiss me Kate fue un éxito total en Broadway, pero curiosamente de su repertorio la más conocida no será el tema principal sino “So in Love” que Lillie canta a solas en su camerino y que es su manera de expresar que todavía ama a Fred. En Broadway la cantó Patricia Morrison, pero al año siguiente la grabarían varias estrellas de la canción femenina como Margaret Whjiting, Dinah Shore y una recién llegada llamada Patti Page. Aunque no me gusta la versión Page porque la voz de a cantante está muy ronca, muy diferente a la que la haría famosa, será ella quien eleve el tema al número 16 del Hit Parade.



En 1950 Joe Buschkin graba el primer cover instrumental, pero ya la canción era tan exitosa que tenía versiones en otros idiomas, al menos en sueco y en danes. Ambas de 1951.Aqui Raquel Rastenni la canta en danes.




Entretanto, Hollywood se había interesado en Kiss me Kate y la filmaron usando como protagonistas a la pareja “operática” hollywoodense, Howard Keel y Kathryn Grayson.



Era lo indicado porque “So in Love” necesita de voces liricas ya que tiene ese calibre de lieder germana. Por eso la han grabado divos como Mario Lanza y Julia Migenes, y también mis favoritos, Dame Kiri Te Kanawa y Placido Domingo.





El tenor mexicano no es el único latino en atreverse con “So in Love”. En 1960, el maestro boricua Tito Puente hizo un arreglo instrumental bailable bastante sensual de la pieza de Cole Porter.



Aunque no apruebo la traducción de una letra tan intensa, lo cierto es que seguían apareciendo covers en otros idiomas. En 1954, Olavi Virta el Frank Sinatra de Finlandia,  la graba en su idioma. 1966 se hicieron versiones en alemán y en checo. Buenos usos de la música, pero qué pérdida de la letra. Por eso entiendo que no se la haya traducido a ningún idioma latino.




Sexo, Soap Opera y K.D. Lang

Hora es de llegar a la que en mi opinión es la mejor versión de “So in Love” y de cómo conocí este hermoso tema. En 1990, Rena Sofer, hija de un rabino californiano, comenzaba una carrera en el mundo donde se haría famosa, las soap operas. Justamente ese año, yo regresé a las telenovelas del Daytime, un hobby que había abandonado en mi primer año de universidad.



En mi recorrido encontré una nueva historia llamada “Loving”. Antes de descolgarme, me cifre en el personaje de Rena, la doctora Amelia McKenzie. Amelia, apodada “Rocky”, es una médico de veintitantos años. A pesar de ser independiente y feminista, Rocky es virgen porque está esperando al hombre ideal. Este se llama Río Domecq (Rick Telles), pero el latino no tiene ojos para ver en Rocky nada más que una amiga.



Cuando Rick va a ser deportado por ser indocumentado, Rocky lo salva casándose con él. A pesar de que se supone que el matrimonio solo durará hasta que Rio consiga su Green Card, la atracción entre ambos aumenta y acaban consumando el matrimonio en una escena cadente (como era el sexo televisivo de entonces ni tan gráfico, pero si sensual). 



Mientras yo mantenía los ojos pegados a la pantalla, mis oídos se abrían a la música de fondo que era “So in Love””, una balada que yo ya conocía en versión de Buddy Clark (1949), pero esta vez, la letra adquiría sentido, la voz femenina le otorgaba un nivel de intensidad erótica que me era identificable a pesar de ser yo tan virgen como Rocky.



Ahí se me hizo patente el poder de las palabras de Cole Porter.

Es extraño, Querido,

Pero es verdad, Querido

Cuando te me acercas, Querido

El cielo se llena de estrellas

Así de enamorada estoy de ti

Aunque no estés

Mis brazos te estrechan

¿Sabes, Cariño, ¿porque estoy tan enamorada de ti?

En los días sin Internet, no había modo de descubrir quién era la cantante, pero el hado decidió hacérmelo más fácil. Unas semanas más tarde entre al cuarto de mi hermano que tenía el tocadiscos (¿quién se acuerda de esos aparatitos?) puesto, y precisamente escuchaba esa versión.

Así descubrir que la cantante era K.D. Lang la mezzo de la voz prodigiosa. El Long Play se llama “Red, White and Blue” y es un homenaje a Cole Porter. Me convertí en su fan total, superando cualquier prejuicio que tuviese entonces en contra de cross dressers o como se les llamaba entonces “andróginos” (K. D. Lang salió del closet oficialmente en 1992). Para mí la canadiense era La Voz, además, como yo, era activista de los derechos de los animales, eso nos ponía en la misma vereda.



Aunque creo que esa fue la versión definitiva no ha sido la última. Em este siglo a han grabado Pati Lupone y Michael; Feinstein. También existe la versión de “De-Lovely” en la que hay una superposición de Cole Porter (Kevin Kline) cantándosela a su esposa (Ashley Judd) y las voces de Mario Frangoulis y Lara Fabian que la cantan en un escenario.



Fue en esa versión que la gente comenzó a notar que el tema tenía una letra un poco masoquista sobre todo en la ‘ultima estrofa.

Búrlate de mí y hazme daño

Traicióname, abandóname

Soy tuya (o) hasta la muerte…

Descubrir ese toque masoquista (y sexista si quien la entonaba era mujer) no ha impedido se siga grabando. En el 2017, cuatro vocalistas de jazz, todas mujeres, una japonesa, una estadounidense, una rusa y dos italianas la grabaron por separado y en plena Era Me Too.



Sin embargo, mi versión favorita Siglo XXI es en voz masculina y latina. Me refiero a la grabación de “So in Love” que hizo el brasileño Caetano Veloso en el 2004.



 

lunes, 16 de noviembre de 2020

Aromas del Ayer: Diva de Ungaro

 


Este verano ingresó a mi colección de perfumes una fragancia realmente clásica, uno de los últimos perfumes elegantes. Se trata de Diva de Ungaro y en este noviembre nos toca conocerla y saber por qué un aroma del ayer merece ser un aroma de hoy.

Antes de hablar de Diva hay que conocer a su creador, el maestro Ungaro. Emanuel Ungaro nació en Aix de Provence en 1933, hijo de un sastre antifascista que optó por exiliarse del gobierno de Mussolini, y que le puso a su hijo como segundo nombre “Matteotti” en homenaje al senador asesinado por órdenes del Duce.

                                      Ungaro y Anouk Aimee, musa, clienta y amante

Ungaro creció rodeado de materiales de costura. Cuando tenía siete años su padre le regaló su primera máquina de coser. Ya de adulto entró a trabajar como asistente de un sastre siciliano en su ciudad natal. En 1955, cuando tenía 22 años, Ungaro se marchó a Paris con la intención de buscar fortuna en el mundo de la moda. Fue más que afortunado ya que en 1958 cayó en el atelier del famosísimo Cristóbal Balenciaga. Después de aprender con el maestro, Ungaro se trasladó a la casa de modas de Fourrege, también aprendiz, de Balenciaga. En 1965, Ungaro abría su propia firma.

Desde el comienzo, se supo que no era un diseñador común. Por empezar, se negó a mostrar vestidos de noche en su primer desfile. Dijo que iba diseñar para la mujer contemporánea por lo que por su pasarela desfilaron modistas enfundadas en la recién nacida minifalda.

                              Marisa Berenson en una minifalda de Ungaro

A pesar de su actitud revolucionaria, las primeras clientas que atrajo fueron de la elite: Marie Helene de Rothschild y Jackie, primero Kennedy, y luego Onassis, fueron devotas de las creaciones del maestro. 

                        Marie Helene de Rotschild y Carolina de Monaco en un desfile de Ungaro
Ungaro impuso a su moda su color mediterráneo con estampados atrevidos y cascadas de vuelos.



            Marisa Berenson en una peluca de aluminio diseño de Ungaro(arriba) y con el Maestro

En 1968 se anotó otro punto al diseñar el vestuario de Catherine Deneuve en “Manon 70”. La escena del desfile corresponde a uno de Ungaro.






Muchas actrices se vestirían en el atelier de Ungaro, pero ninguna más importante que Anouk Aimee quien sería su compañera sentimental por muchas décadas. En 1985, la protagonista de “Un hombre y una mujer” hizo un spot publicitario para su pareja.


               Anouk Aimee en un comercial de Ungaro para Vogue

Fue Anouk Aimee la gran musa del perfume más famoso de Ungario. Su primera y mayor aventura perfumera ocurrió en 1983 con el nacimiento de Diva. Tristemente la relación entre la actriz y el couturier acabó. En el 1996, Ungaro se casó con Laura Bernabei con quien tendría una hija, Cósima.

A pesar de que el modisto siguió diseñando hasta su muerte en el 2019, sus últimos años vieron muchos fracasos y altibajos en su negocio. Para su perfumería debió asociarse con Salvatore Ferragamo, El Rey del Calzado. Su casa de modas tampoco estuvo libre de tropiezos y malas movidas, tal como contratar a Lindsay Lohan como directora.

Aun así, el nombre de Emmanuel Ungaro sigue siendo celebrado en los historiales de la moda y por su casa, la cual preserva la tradición de vestir divas desde Angelina Jolie hasta Blake Lively.

                               Blake Lively en Ungaro

En términos de perfumería, Ungaro dio su nombre a varias fragancias, pero la inolvidable e inmortal es Diva. De solo olerla se sabe que estamos ante un perfume notable.



Hasta la botella es impresionante. Es de vidrio y redonda. En su diseño se buscó combinar las formas femeninas con las de la rosa, flor que era el símbolo de la casa Ungaro. Hoy también se vende en un envase ordinario de tapa de plástico y de mala calidad. El mío no será cristal de Lalique, pero es de vidrio labrado y coronado con esa especie de sombrero napoleónico que me recuerda al tocado de Brigitte Helm en “Metrópolis”.



El contenido es igualmente impresionante. Jacques Polge creó un Chipre maderero, pero el sándalo casi no se percibe. Es un perfume tibio para usar en días otoñales e invernales, un aroma que combina miel y clavel. Después de un espacio de tiempo afloran los cítricos y el musgo. Es un aroma elegante con glamur Ochentero que me recuerda otro famoso de los 80, Paloma Picasso que usaba mi madre.



Tal como indica su nombre, Diva es para ser usado por divas. No es sorpresa que su más antigua consumidora sea una diva Bona Fide. Ungaro se sintió muy halagado cuando descubrió que Diva era la fragancia favorita de Sophia Loren.

Yo lo compré vía Amazon, pero se puede conseguir en Sears y Kohls. En America Latina debe comprarse online, o en mercado libre, o en Linio (chile); Cosmostrore (Argentina y España) Arome (México) y en España además de Cosmostrore, se puede conseguir en Amazon.es y en Notino.



martes, 3 de noviembre de 2020

Música del Ayer: Again

 


Ofrecí mis anteriores trayectorias de temas famosos del pasado como regalos de cumpleaños a mis seguidores, pero me olvidé de celebrar a la más importante: Servidora. Por eso voy a hacerme un regalo atrasado:  la evolución de mi canción favorita. En esa categoría se pelea con la alemana “Bei Dir War is Immer so Schon”de Theo Mackeben de la cual hay muchas versiones, pero ninguna en español, y con “But Beautiful” de Burke y van Heusen que no tiene covers en otros idiomas. Eso reduce las candidatas a una sola: “Again” de Cochrane&Nrewman.



Siempre pensé que Dorcas Cochrane y Lionel Newman habían creado “Again” para ser cantada por ida Lupino en el film noir “Road House” en 1947. La realidad es que Dame Vera Lynn, recién salida de sus grandes triunfos musicales de la Segunda Guerra Mundial, la grabó en julio de 1948. En septiembre de ese año, las audiencias estadounidenses escucharon a Ida (gran actriz y directora, pero pésima cantante) entonar la letra de Dorcas Cochrane en la pantalla grande. Por suerte, la grabación de Vera Lynn llegó al mercado en noviembre.



Aunque me gusta esa interpretación, solo se le hace justicia al tema en la voz de Vic Damone quien la grabó en enero de 1949.  Damone, que probó suerte en la música y en Hollywood, quería opacar a Frank Sinatra, algo imposible. Aun así, tenía una hermosa voz. Aquí les pongo la canción en voz de Vic y de Frankie. Ustedes deciden cual prefieren.




La balada se volvió un éxito, más que nada debido a la letra, super simple: “Otra vez, esto no pasa otra vez. Pasa una vez en la vida, este gozo divino”. Simple, pero especifico así se buscaba amar en la urgencia de la posguerra. Solo en 1949 habrá versiones de Mel Torme (un poco rumbera), Gordon Jenkins y hasta Tommy Dorsey. La mejor es la de Doris Day que alcanzará el segundo puesto del Billboard donde permanecerá por 19 semanas.



La letra era exquisita, pero la música no se le quedaba atrás. En Italia, Devilli y Nisa le escriben una letra soberbia “No sé, si me amas ahora no sé, pero en esta noche de luna, amor mío, lo sabré”. En diciembre de 1949, acompañada de la orquesta Angelini, Nilla Pizzi graba esta “Questa Notte Sappro”, mi traducción favorita en otra lengua.



En 1950, el tema se hará conocido en toda Europa. En Francia, André Claveu lo convertirá en “Sais tu” (¿Sabes tu?).



Lo siguen en Alemania Kurt Henkels y su coro con “Warum lastt du mich weinem warum”. Me dicen que la adaptación de Renee Franken es mejor, pero no la he encontrado. Esta versión es demasiado Do Woop para mi gusto con una solista que canta con estridencias de opereta.



Tampoco me ha gustado la interpretación de Ana Maria González, la primera en idioma español. La veracruzana era entonces conocida como “La Reina de la Canción Romántica”, pero su voz no era para una balada tan sensible. No supo imprimirle el toque pasional que alcanzaron Dame Vera, Doris y Nilla Pizzi. Además, en la letra ni se molestan en traducir “again” y la dejan así en inglés. Una adaptación muy descuidada.



De acuerdo con sitios especializados, la primera transcripción instrumental de “Again” fue en 1955 y se la debemos al Trio de Ray Weston, pero yo encontré una versión de 1949 del gran Errol Garner. El pianista afroamericano sabe imponerle a su música un toque sensual y romántico a la vez.



Yo me enamoré primero de los acordes de Newman antes de conocer la letra de Cochrane. A los 12 años, escuché por primera vez una versión musical de “Again. Fue en “Island in the Sun” (1957) una de mis películas favoritas.



“Isla en el sol” merece ser recordada por su bellos parajes, vestuario y excelentes actuaciones. Aún más importante, por ser la mejor actuación de Dorothy Dandridge, después de “Carmen Jones y por estar basada en una novela de Alec Waugh, quien, opacado por su hermano menor Evelyn, ha pasado al olvido. Pero lo realmente trascendente es que se trata del primer filme de Hollywood donde un romance interracial tiene un final feliz … ¡y al son de “Again”!

Este septiembre pasado, TCM la ha reflotado en un homenaje a Dorothy Dandridge y no me ha parecido pasada de moda en absoluto. El tema del racismo en la ficticia isla caribeña de Santa Marta que afecta a todos los personajes y desemboca en un asesinato, cobra resonancia en tres romances interraciales. El primero entre Joan Fontaine y Harry Belafonte no llega a salir de la crisálida debido a los prejuicios de él que no quiere una esposa que algún día “¡me diga ‘negro’!”’



El romance de Dame Joan Collins y Stephen Boyd tuvo buen fin porque se descubrió que ella no tenía sangre negra como se creía, una excusa innecesaria para darle un final feliz al tercer romance.

Harry Belafonte interpreta a David Boyer, un líder sindical que agita a los trabajadores de caña de azúcar y que parece estar encaminado a un puesto en la política. Las autoridades de Santa Martauna colonia británicalo tratan con guante blanco y para demostrarlo el gobernador lo invita a una Garden Party. David hace que lo acompañe su amiga Margot Seton (Dandridge). “Te vas a arrepentir de hacerlo” le advierte Margot.



Durante la velada, Margot atrae el interés de Dennis Archer (John Justin), un novelista que funge como secretario del gobernador, pero que en realidad busca en la isla inspiración para acabar con su novela. Unos días después de la fiesta, Dennis va a ver a Margot en la farmacia donde ella trabaja y la invita al baile del gobernador.



Davide, que está en el baile, se molesta al verla en compañía de blancos. “Te dije que, si me llevabas a esa fiesta, te arrepentirías” le recuerda Margot. Entretanto la orquesta toca una versión musical de “Again” que no he podido encontrar. Es muy jazzy con énfasis en instrumentos de viento.

Después del baile, Dennis lleva a Margot a su bungalow. Ahí le pregunta de su pasado, algo que Margo no quiere revelar. Para evadir respuestas insiste en que pongan un disco para bailar. Se trata de una versión bailable, pero muy lenta y sensual de “Again” que me recuerda la de la Orquesta Angellini.



En el cine hollywoodense de entonces, todavía dominado por el Código Hayes, solo había un preámbulo para una escena de sexo que nunca se veía. Tal preámbulo consistía en un breve dialogo romántico, un beso apasionado y música afrodisiaca.

“Margot’,” pregunta Dennis “tú sabes que estoy enamorado de ti ¿verdad? Lo sabes desde el principio”. Tras ese breve intercambio, y con “Again” en el trasfondo, solo falta el beso. Tanto Dandridge como su coestrella estaban más que dispuestos a sentar precedente, pero Robert Rossen permitió que el tabú racial lo venciera. Un abrazo apasionado lleva a un corte de escena y ya sabemos lo que significa.

No voy a contar todo el filme, pero al final Dennis renuncia a su puesto. El y Margot se marchan de la isla con la intención de casarse y “Again” tuvo su parte en ese romance seminal, a pesar de que todavía no sé quién la interpretó.



“Again” en ingles siguió teniendo interpretes a través de los 50, la mejor versión es la de Beverly Kenney en 1958 con su toque de jazz, pero con una cantante de voz muy suave y juvenil. Y es que serían los jóvenes los que infundirían nueva popularidad al tema ya clásico.



En 1960, Pat Boone, el Teen Idol del año resucita la composición de Cochran& Newman y la convierte en un hit para sus seguidores. Aprovechando la popularidad de la versión, en julio de ese año la graba Ricky Nelson. En 1964, le toca el turno a Frankie Avalon (mi versión favorita) y un año más tarde, un Teen idol británico llamado Cliff Richard crea su propia cover.



El tema se ha vuelto un hit para adolescentes y su fama cruza la frontera. El Teen Idol mexicano grabará un cover. “Tal vez” de Enrique Guzmán es la mejor versión en castellano de “Again”.



Como muestra de la popularidad sin fronteras del tema es que, en 1963, en Brasil, Ellis Regina graba “Outra Vez” con letra de Osvaldo Santiago. Para no ser menos, Neil Sedaka, en 1968, resucita la versión en italiano.




Todo el mundo quiere cantar “Again” en el idioma que sea. En inglés tendrá covers con diferentes músicas y voces. En 1965, el rey del Soul James Brown, presta sus cuerdas vocales para el tema de Cochrane y Newman. Muy diferente a la versión bailable de Arthur Prysock de ese mismo año.




Curiosamente, me encantó encontrar una interpretación reggae que en 1970 le dio John Holt. En cambió no me gustó la versión que cerró el capítulo de “Again” en el siglo XX. En 1999, Tom Jones hizo un extraño dúo con Sondra Locke. Como que las voces no empalmaron. Lo único bueno que puedo decir de ella, es que tenía una buena voz, adecuada para el género country, pero no para un dueto con el minero gales.



Y si queremos country, en el 2008 el desaparecido Willie Nelson, en dupla con Don Sherry, nos da su versión mixta de country y swing de “Again”. Es que Again” no solo es mi canción favorita, también es un clásico que sigue ameritando homenajes.



lunes, 19 de octubre de 2020

Aromas del Ayer: Los Perfumes de Adrienne Vittadini



Mi sexto-primer cumpleaños se caracterizó por el regalo de tres sets de perfumes en envases miniatura. Uno era una combinación de autores, el otro el de muestras de Nina Ricci del cual les hablé el mes pasado. El tercero era todo un misterio. ¿Quién era Adrienne Vittadini creadora de tan exquisitos perfumes, y como es que nunca había oído hablar de ella? La investigación provocada por mi curiosidad y sus resultados son el tema de este blog de octubre.



Me sentí realmente ignorante cuando supe que Madame Vittadini había estado en el negocio de la moda desde 1979. Hasta es posible que me haya tropezado con algunos de sus diseños en Bloomingdale’s o ahora en Kohl’s, porque también diseñaba tallas grandes.

Adrienne Toth nació en Hungría en 1945. Tras la Revolución Húngara de 1956, su familia se trasladó a Estados Unidos. Desde pequeña, Adrienne demostró aptitud para el dibujo y estudió diseño de modas en la Moore Art School de Filadelfia. En esa época también modeló para la tienda Sacks Fifth Avenue. En 1965 se fue a Paris a hacer un internado con el diseñador Louis Feraud

Los primeros trabajos de Adrienne Vittadini fueron para las firmas Pronto y Warmco donde se especializó en ropa tejida. En 1971, en un viaje por Europa conoció al empresario italiano Gian Luigi Vittadini con quien se casó. Eventualmente, “Gigi” dejaría sus empresas para ocuparse de las de su esposa.



En 1979, Adrienne Vittadini abría su propia firma enfocada en la ropa tejida que ella consideraba era la ideal para a mujer activa que deseaba verse cómoda, pero bien vestida. Aprovechando la versatilidad del material, Adrienne diseñó prendas originales en las que combinaba patrones Avant Garde inspirados en artistas como Alexander Calder o Joan Miró, alternándolos con estampados basados en la artesanía rural del Oeste e incluso dibujos nativos. La diseñadora describiría su ecléctica moda como “con sentido del humor”.



 Al público le encantaba estos diseños tan pop.  Vittadini, ahora apodada “La Reina del Tejido”, amplió el negocio para agregar ropa deportiva, zapatos, joyería y bolsos que hasta hoy son una maravilla, un estilo Louis Vuitton con precios al alcance de la mano. Para los 90, Adrienne Vittadini era un emporio multimillonario. Fue por entonces que los Vittadini decidieron expandir el negocio y abarcar el mundo de los perfumes.



Para resumir, en 1996, en la cúspide de su fama y fortuna, reveses económicos obligaron a los Vittadini a vender su franquicia y a retirarse del negocio. Hoy Adrienne Vittadini vive en Florida y sigue diseñando, aunque se ha desligado del negocio que lleva su nombre. No así de su sección perfumera y hay que agradecerle porque, aunque encuentro algunos de sus diseños un poco chabacanos, su perfumería es muy delicada.



Aparentemente Adrienne Vittadini sigue vinculada a sus perfumes que hoy son distribuidos por Palm Beach Beauté. Eso indica la importancia de los Vittadini en el negocio. Sus perfumes deberían ser más conocidos por su calidad.

Fue en 1994 que, en colaboración con Elizabeth Arden, La Reina del Tejido sacaba al mercado su primer perfume. AV sigue a la venta en un envase muy peculiar que muchos encuentran feo y vulgar con su tapa de plástico imitación plata. A mí me gusta mucho, cabe en la palma de la mano, es redondo por lo que es fácil de sostener, la tapa viene ajustada sin peligros de derrames y cabe en cualquier rincón del bolso. Con pocas excepciones, ese es el envase clásico de todos los perfumes de la firma.

AV es simplemente exquisito. Olvídense de la lista de ingredientes, hay un solo aroma que percibo y me embarga: fresia. Si conocen soliflore (o semi) de esta flor (Léase Jo Malone, Henri Bendel, Brommley y Yardley) es mejor que todos ellos.



Es como debe haber sido la primera versión del Freesia de Yardley. Me recuerda al Freesia de Crabtree&Evelyn de 1976. Pero también me recuerda el perfume de las fresias en jardines chilenos de mi infancia. Ese olor de flores blancas y amarillas importadas de la Argentina donde a su vez habían llegado procedentes de la provincia del Cabo de Sudáfrica.



El año en que la firma AV cambió de manos sacaba también al mercado el perfume Adrienne Vittadini, este cítrico no es el más distinguido en una colección que goza de la nariz de la perfumista Annie Buzantian.

En el 2012 (o 2006, Fragrantica ofrece ambas fechas) el mundo conocería a Amore, un aroma exquisito una mezcla de frutas, cítricos, y almizcle entre otros ingredientes. Lo raro es que he leído varias críticas y nadie nota como yo que el meollo de este perfume es el tilo. Amore huele a tizana de tilo que desde que tengo uso de razón calma los nervios.



 Un tilo amanzanado y avainillado que me recuerda un poco al 5th Avenue de Elizabeth Arden, pero más puro y natural. Un olor que, me cuentan, va asociado a aromas nórdicos, a ciudades jamás visitadas como Copenhague y Berlín,  y a campiñas de la Europa Oriental. Es un perfume maravilloso y como todas las tilas tiene un efecto calmante.



Al año siguiente, la firma creaba una variación del AV apellidada Glamour. Desde entonces ha sacado al mercado media docena de variaciones, pero esta es la mejor. Se trata de orquídea, un aroma ultra exótico y poco común. Para variar el dulzor de la flor tropical se le han agregado tonalidades de sándalo y hoja de violeta. El resultado es fascinante.




Por último, tenemos AV Midnight Blossom de 2015. Es tan poco conocido que todavía Fragrantica no le ha agregado página. Es un aroma que se ha descrito como “gótico”. A mí al comienzo me sonó masculino. Una combinación de cuero y almizcle que me remontó al pasado remoto del Antílope de Weill y la versión original del Habanita de Molinard. Pero pasado un rato y el aroma floral supera lo masculino dejándonos en una noche de verano al fresco en un jardín florido.



No sé si sea fácil conseguir perfumes de Adrienne Vittadiin en el mundo hispano parlante, pero si se tropiezan con uno de estos frascos, adquiéranlo. Es el tipo de producto que permite apreciar aromas exóticos como la orquídea, la fresia y el tilo a precios razonables, pero en perfumes refinados y originales.

Hablando de esos tres ingredientes y agregándole el cuero de AV Midnight. ¿Qué les parecen esos olores que caracterizan los perfumes de Adrienne Vittadini? ¿Son aromas que pueden gustar en un buen perfume? ¿Qué marcas conocen que usen estos elementos?

 

miércoles, 7 de octubre de 2020

Música de Ayer: Que reste-til de nos amours

 


Buscando homenajear a mi cumpleañero de septiembre, el poeta Juan Miguel M.,  me entero de que este es uno de sus temas preferidos. Una canción francesa que también está en mi lista de favoritos. En 1966,  “ Que reste-til de nos amours”  tuvo su cover en castellano en voz de nuestro no bien llorado José José y siendo que el 28 de septiembre se cumplió un año del fallecimiento del gran cantante mexicano,  es apropiado escogerla como un homenaje póstumo.

El Controversial Trenet

Este tema musical tiene una historia fascinante con ribetes oscuros. En 1941, Charles Trenetapodado “El Padre de la Canción Francesa” escribió la letra y la música en colaboración con Leo Chauliac. En el periodo de entreguerras, Trenet se había hecho famoso con su estilo de cantar muy diferente a los de otros famosos chansonniers como Maurice Chevalier.

Aparte de sus letras agudas y llenas de humor, su manera de cantar era toralmente activa, un despliegue casi surrealista de energía en la que el cantante recorría el escenario dando brincos, gritando y hasta balando como chivo. Tal espectáculo no se volvería norma hasta la era del rock, por lo que provocaba escándalo en ese entonces, un escándalo que lo convirtió en ídolo de masas.



Tras el armisticio, Trenet siguió siendo un ídolo en un Paris Ocupado. Las autoridades alemanas querían convertir a la capital gala en un espacio turístico para que sus soldados ocupados en conquistar Europa tuviesen su descanso recreativo. Con ese propósito se habilitaban recreaciones entre las que estaban clubes y restaurantes donde se oía música que bordeaba con el jazz prohibido por Hitler.

Charles Trenet no tuvo reparo en cantar para los alemanes tal como participo en tours de campos de prisioneros militares franceses. La Resistencia nunca tuvo problemas con el cantante. Quienes, tal vez por envidia, lo atacaron fueron los periodistas de Vichy. En la prensa colaboracionista acusaron a  Trenet de ser un mal ejemplo para la juventud y de que su apellido era un anagrama del patronímico judío “Netter”. Sacando pergaminos familiares, el cantante pudo demonstrar que no tenía sangre judía. Eso fue muy criticado después de la guerra.

También desde hace un cuarto de siglo que la comunidad homosexual ha criticado a Trenet ya que siendo gay nunca protestó la deportación de homosexuales a campos de concentración. Esa acusación es casi tan boba como lo del apellido. Es como criticar a Anne Frank por no haber protestado públicamente la deportación de judíos. Por empezar, Trenet no andaba gritando por la calle que era homosexual. Haberlo hecho no solo hubiese acabado con su carrera también hubiese acabado con él en un vagón camino a Struthof.

Tras la Liberación, Charles Trenet fue investigado por colaboración e impedido de cantar en público por casi un año.  El cantante se marchó a Estados Unidos donde fue recibido con simpatía por la comunidad artística. A su regreso a Francia, su pasado había sido olvidado y pronto obtendría su mayor éxito con la todavía conocida “La Mer”. Segunda en fama a” La Mar” es “Que Queda ya de Nuestro Amor”, una balada romántica escrita durante el año más duro del ocupación.



En Manos de una Mujer

Consciente de que no es una canción que pueda asociarse con el estilo Trenet, el autor se la entrega una mujer para que la interprete. Desde los Años 20 que Lucienne Boyer se ha construido un nombre en la canción francesa.  Aunque su famoso éxito “Parles moi d’ amour” sigue resonando entre la población francesa y alemana (Klaus Barbie solía entonarlo en sus sesiones de tortura), el hecho de que Boyer esté casada con el cantante judío Jacques Pillmás adelante marido de Edith Piaf la tiene pasando zozobras. Necesita de otro éxito y Trenet le da esa oportunidad en 1942.



En febrero de 1943, cuando ya la canción es famosa, Roland Gerbeau la graba en el Café Chantilly. Solo entonces Trenet se atreve a grabarla en su voz en julio de ese año.  



Todas las grabaciones son éxitos incluyendo la primera versión instrumentaly para mí la definitivade Jacques Metehen en 1942.



I Wish You Love

Acabada la guerra, “ Que queda ya…”  se verá opacada por otros éxitos de Trenet como “ Douce France”,  “ Menimoltant “ y,  por supuesto, “ Le Mer.”  De vez en cuando la grabarán artistas menores de la canción francesa, pero su resurrección se deberá a una versión en inglés que escribe Albert Askew Beach en 1956.

Nadie sabe que motiva al compositor a escribir “I Wish You Love” (Te deseo amor) que muchos creen que fue grabada por primera vez por Keeley Smith. No es cierto, la primera en hacerlo fue Monica Lewis. No importa,  Keely tenía mejor voz.



Con su primera estrofa comenzando con “Te deseo pájaros azules en la primavera”,  la balada se vuelve un estándar de música romántica. Y Los cantantes de ese tipo de música se la pelean. Se cree que Bing Crosby la graba casi al mismo tiempo que Keely Smith. Andy Williams la graba en 1960 y Frankie Avalon el 61. Dean Martin, Robert Goulet y Jack Jones la agregarán a su repertorio en 1962, pero la versión más popular será la de Gloria Lynne en 1963 que escala el Billboard hasta el sitio #28.



En 1964,  Frank Sinatra la canta acompañado de la orquesta de Count Basie. Ese año también se conocerán versiones de “I Wish You Love” en las voces de Ray Charles y de Marlene Dietrich (mi favorita) El 66 se oirán versiones de estrellas como Nat King Cole y Eydie Gorme tal como de voces aun no muy conocidas pero prometedoras de fama como son las de Barbra Streisand y José Feliciano.



El 67 es el turno de Johnny Mathis y Paul Anka y el 69 el de Engelbert Humperdink.  “I Wish You Love” se ha convertido en un estándar romántico del repertorio en inglés. Tanta fama llega a Alemania donde en 1963 es grabada por Margot Eskens con letra de Leo Breiten. Esa misma letra es usada por Alma Cogan al año siguiente en una versión más rocanrolera de “Mein Schonster Traum”(Mi Bello Sueño).



De Vuelta a Francia

¿Y qué pasa en Francia? Conscientes de la fama de la canción, los cantantes la reviven en su repertorio, pero el mayor homenaje se lo hará François Truffaut quien no solo la incluye en la banda sonora de sus “Besos Robados” (1968). También el título del filme es sacado de la letra de Charles Trenet.

La canción sigue ameritando covers a medida que el Siglo XX se acaba. Las más notables son la rumana “Ce-Amai Ramas” de 1977 interpretada por Ala Baianova y la primera vez en un cover en italiano “Che cosa resta?”de Franco Battiano en 1999.



En este siglo,  hemos gozado de excelentes versiones en ingles gracias a Michael Buble y Rod Stewart. Sigue apareciendo en otros idiomas como esta preciosa versión en portugués de Maria Bethania.





En Francia,  las estrellas de los 60 como Silvie Vartan y Françoise Hardy  la han desempolvado, aunque mi versión predilecta es la de Tatiana Eva Marie junto con la Orquesta Avalon.



 ¿Y en Español?

Para el final he dejado los covers en español. Hay más de los que había creído y con diversos títulos.  En la Cuba moderna Graciela y la Orquesta de Machito con “¿Que nosquedó de nuestro amor?”, trasladan el amor a un pasado remoto. En cambio, la versión psicodélica del cantante boricua Eliseo del Toro que al poner la pregunta en el presente deja una puerta abierta a la esperanza.





En México,” Te Deseo Amor” es el título apreciado por Jorge Muñiz, Manoella Torres y Francisco Javier. Me había olvidado de Francisco Javier,  que un día fue novio de Lucero y Chantal Andere,  y que dejó la farándula para dedicarse a la política.

¿Pero cuál fue el primer cover en español?  Todas las fuentes nos llevan a La Rondalla de Saltillo que grabara “Te Deseo Amor” en 1969. Sin embargo, en 1965, un grupo no muy conocido llamado Los Peg graban esta canción con voz de su cantante, un tal José Sosa. Así en su primer aniversario luctuoso recordamos y homenajeamos la preciosa voz del Príncipe de la Canción.






Todavía me seco las lágrimas tras escuchar a José José y me encuentro con otra sorpresa. Aparentemente el mismo año de 1965, la canción fue grabada por el grupo guatemalteco Los Hermanos Cárcamos. Fue parte de la película “Solo vienes de noche” filmada en Guatemala y protagonizada por Elsa Aguirre y Julio Alemán.



Esperen que aún hay más, como decía el difunto Raúl Velasco, existe un cover en la voz de la mera Señora Aguirre, una de las ultimas estrellas del Cine de Oro que quedan entre nosotros.



¿Se habrá imaginado Charles Trenet,  cuando incluyó este tan atípico tema en su repertorio,  que cosecharía tanto éxito?

 

 

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Cocina pandémica: Lo que esta Latina de Ayer hizo este verano

 


Una mirada retrospectiva a mi verano del coronavirus revela mucha confusión. El mejor ejemplo está reflejado por mis experimentos culinarios que muchas veces acabaron em desastres perfectos. Aun así, aprendí mucho de estas recetas, algunas liadas a mi pasado, otras inventadas por mí. Ahora en otoño, puedo mirarlo todo de manera objetiva y compartirlo con ustedes.

Comencé con una mirada a mi pasado más recóndito. Aunque perdí en mi hecatombe bibliotecaria mi colección de libros de cocina, mi hermano me regaló una nueva copia de Sephardic Flavors de Joyce Goldstein. Inmediatamente me embarqué en estas recetas, algunas exóticas, otras que recordaba del recetario de mi madre. El resultado fue ca-tas-tro-fico. Comencé con las Keftes de Prasa (tortitas de puerros) que a juzgar por las fotos ni se parecen a las del libro.

                                                      Los Keftes de Joyce Golding
                                                         Los míos

A mi hermano no le gustaron y la Quajada de Tomate le dio un poco de asco, realmente era un budín de pan salado con mucho queso.

                                                     Asi debe quedar la cuajada
                                                      Asi quedó la mía

PASTA

Abandoné mi ayer para internarme en la cocina gringa con recetas tan clásicas como Macaroni’n’çheese, pero, aunque seguí las instrucciones, el resultado me quedó muy seco, por lo que aconsejo que, aunque la lista de ingredientes no la incluya, se le agregue media taza de leche a los macarrones (elbow noodles o coditos como le decimos en Chile).




En general, me batí el verano a punta de pasta, verduras y Hot Dogs. La pasta o la hacía cocida con salsa o al horno. Tras mi primera experiencia de ziti al forno con ricota, le tomé un poco de tirria a ese queso y me dediqué a experimentar con otros quesos y así acabé con ziti tre formaggi que comparto con ustedes.

Ziti de Tres Quesos





Ingredientes (para una budinera grande como para 4-6 personas dependiendo de su apetito)

1 caja de fideos ‘tubito” pueden ser ziti, penne o rigatoni

1 tazón (yo no mido por tazas) de salsa, de preferencia hecha en casa. Abajo comparto la mía

1 tazón de mozzarella rallado

1 tazón de gruyere rallado

1 tazón de parmesano rallado (o en tiritas es muy bueno si quieres crearle una costra dorada al guiso)

Cuece los fideos en agua hirviendo hasta que estén al dente. escúrrelos (pero no en exceso. Así no se te secan en el horno) Mezcla un tazón y medio de fideos con media taza de salsa. Espárcelos en una budinera y cubre con la mitad del mozzarella y la mitad del gruyere. Repite el procedimiento hasta acabar con los ingredientes. Cubre con queso parmiggiano y pon al horno a 350° por una hora o hasta que se dore.

Si no tienes tiempo, usa salsa comercial, pero queda mucho mejor con salsa hecha en casa, Aunque me imagino que todos tienen una receta personal, incluyo la mía que es una variación de la que hacia mi mamá. He tenido que eliminar algunos ingredientes como la zanahoria rallada porque mi hermano la detesta y el ajo y la cebolla porque me caen mal.

Ingredientes

Aceite para freír

Ajo en polvo, orégano, albahaca seca, sal (a gusto)

2 cebollines picaditos finitos

1 tazón de tomate fresco picado. Aunque he usado tomate fresco, la última vez combiné un tazón de tomates cherrys, tomates verdes y otros tomates en miniatura. El efecto visual es más llamativo y ni hablar del sabor.

Una lata de pasta de tomate

I cucharadita de azúcar

Freír los cebollines y los tomatitos en aceite, combinar con las especias. Cuando comiencen a transparentarse los vegetales, agregar la pasta de tomate y por último el azúcar para quitar el tono amargo de las verduras. Hervir. Por favor con tapa. A mí se me olvidó cubrirla y la salsa se volvió un Krakatoa escupiendo lava a los cuatro puntos cardinales de la cocina.

Tortitas de Verdura

Algo que me quedó bien en la primavera fueron las tortitas o fritos (como los llamamos en casa) de verduras. Estas mini tortillas de broccoli, espinaca, zapallitos o coliflor son sacadoras de apuro y deliciosas. El problema en el verano es que te cansa estar sobre la sartén friéndolas. La peste obliga a tener el aire condicionado a todo vuelo y el calor del fogón te reseca el cutis. La solución fue poner la masa en una budinera espolvorearla con queso rallado y meterla al horno a 350° por una hora o hasta que se dore y asi queda convertida en una especie de fritatta.

Sea para tortitas o budín, aquí está la receta base:

                                                      Budín de Esparragos
                                                             Fritatta de Zucchinni


Ingredientes

2 tazones de broccoli o coliflor cortada pequeña, o espinaca cocida o dos zucchinni de buen tamaño rallados o una lata de espárragos escurrida

½ tazón de harina

Una cucharada de polvos de hornear

1 tazón de queso rallado

1 huevo grande

1 cebollín picado

Mezcla todos los ingredientes agregando el huevo batido al final. Si vas a hacer tortitas deja caer una cucharada grade en una sartén con aceite hirviendo y voltéala cuando ya esté dorada por un lado puedes hacer (dependiendo del tamaño de la sartén) tres o cuatro a la vez. Si la vas a hacer al horno, unta con mantequilla la budinera y agrégale al batido una cucharada de aceite.

POSTRES

Como era verano, quise experimentar en la zona dulce y aprovechar la fruta. No tengo batidora ni juguera así que probé hacer postres poco complicados y para eso me remiti a la “cocina para chicas perezosas”. El Cooking for Lazy Girls es un movimiento culinario que estuvo de moda hasta que el MeToo consideró que el titulo era ofensivo.

 Obviamente no es una denuncia a la pereza femenina. Se refiere a un tipo de cocina al que deben apelar solteras que viven solas y se pasan el día en el trabajo o en la universidad y no les queda tiempo ni espacio para probar platillos elaborados. también es útil para las que no tienen mucho espacio ni aparatos para cocinar. Muchos departamentos son tan pequeños que no tienen hornos y los inquilinos se baten con microondas. De hecho, la cocina de perezosas está llena de recetas de platillos de microondas.

Yo comencé con un intento de fabricar un icebox cake o “pastel de refrigerador”, un bizcocho que tiene la gracia de que no necesita horno. Se hace con galletas o migas de galleta o restos de biscocho, a veces ligado con licor o leche condensada. Si se le agregan frutos secos y frutas abrillantadas, se consigue, tras un periodo en el freezer, un verdadero fruit cake o lo que en Chile se llama “queque inglés”.

La otra versión más conocida es poner en una bandeja capas de galleta o bizcocho, o migas de ambos y alternarlas con frutas frescas o envasadas. Esto más o menos es lo que vemos en el trifle anglosajón y el tiramisú siciliano. En mi caso me fui por lo simple. Alterné una capa de migas de galletas Maria con duraznos en almíbar y lo cubrí con una cosa extraña que se conoce como Cool Whip y que es crema batida solidificada con gelatina (entre nos, tiene la consistencia de chicle). Foto de los resultados.



Tras el icebox, decidí probar con otro postre “fácil y rápido”: el poke cake. Un poke cake es un biscocho simple (las cocineras perezosas usualmente se compran una caja y siguen las instrucciones. Una vez cocinado y aun caliente al pastel se le agujerea (poke significa eso) con el mango de una cuchara de madera y en los agujeros se introduce crema inglesa, leche condensada o budines/flanes preparados sin congelar. El pastel se mete al refrigerador y cuando el interior ya está cuajado se saca se cubre de crema, merengue y se decora. El efecto estético es cuando se le corta y se ve un interior bicolor.



Por eso me decidí hacer uno muy colorido:  el strawberry jello poke cuyo interior rojo y blanco se consigue con la inserción de gelatina de fresa. Pero no sé que pasó.. Seguí las instrucciones, dejé caer el líquido tibio sin cuajar en los orificios y lo puse en el congelador. El resultado fue un bizcochuelo muy húmedo y de color, como dijo mi hermano, “de carne cruda”. A pesar del tono sanguinolento no sabía mal, aunque extra dulce. Lu cubrí con el famoso cool whip y lo decoré con frutillas frescas.



Del poke cake pasé a otra extravagancia de la repostería gringa: el dump cake. “To Dump” es un verbo que significa arrojar o descartar. Un basurero es un “dump”. Si tu novio te deja el “dumped you”. “To take a dump” es slang eufemístico para defecar. Con tan inspiradores significados, titubeé antes de meterme con esta receta que te hace creer que la idea es lanzar los ingredientes adentro de un molde y meterlo al horno. No es tan sencillo primero hay que preparar el relleno de fruta en conserva, fresca, o en compota. Encima se le pone una masa o, para ser bien Lazy Girl, la masa de esos pasteles que viene en caja e igual hay que mezclar y batir.



Los resultados no fueron desastrosos gracias al relleno que fue una combinación de piña enlatada y fresas frescas, pero para ser francos es una variación más de los crumbles, betties y cobblers que son piezas básicas de la repostería estadounidense.



Mirando las fotos me doy cuenta de que el dump cake y los macarrones con queso se ven idénticos. Yo creo que es porque para los platillos lácteos siempre uso las mismas bandejas, quizás porque son las uncas que tengo. Como a todos, esta pandemia nos ha tenido apretándonos el cinturón y no he podido expandir mi colección de utensilios culinarios.

Creo que lo anterior fue para alertar que a pesar de la próxima foto se parece mucho a la cuajada de tomate, se trata de mi mayor orgullo culinario de la pandemia y el mejor postre del verano.

Como lo recordará muy bien mi Angelita, en otro siglo, otro país, otra galaxia yo era buena repostera, pero de vez en cuando me encontré con obstáculos insalvables (el queque de chuño, por ejemplo) Uno de ellos fue el budín de pan. A mi encanta ese postre, pero poca gente le queda bueno. Mi Nana Yolita lo hacía exquisito, pero era alemana de Puerto Varas y estaba genéticamente condicionada para la repostería.

Cuando yo intenté hacer un budín de pan en el otoño del 99 acabé con unos cachos de marraqueta mojados y unas claras de huevo cocidas al punto de huevo frito. ¡Guacala!. Me tomaría 20 años intentarlo de nuevo. No es por presumir, pero me quedó tan rico que les doy la receta. Es muy simple y prescinde de leche y del famoso Baño Maria

Budín de Pan con Piña





Ingredientes

1 taza de mantequilla o margarina

1 taza de azúcar granulada o morena si prefieren

1 taza de pan (francés, de emparedados o pan campesino) cortado en cuadritos

1 lata de piña molida

1 cucharada de canela

Derretir la margarina en una sartén con media cucharada de canela y media taza de azúcar. Sancochar el pan en la mantequilla. Batir los huevos con el resto del azúcar, combinar con el pan. Por último, añadir la piña escurrida. Poner en una budinera espolvorear con canela y azúcar morena y meter al horno a 350° por media hora. Servir si se quiere caliente con helado.

DIPS

Otro experimento veraniego ha sido con los dips. Para las tardes calurosas un dip servido con galletas Ritz, papitas fritas y un vino frio constituye toda una cena. El dip más común que sé hacer es mezclar queso crema con cebolla de verdeo y adrezo de ensalada tipo ranch

Pero el mejor dip es el famoso Niemann Marcus. Inventado por la nutricionista Helen Corbitt para ser servido en los restaurantes de esta tienda de departamento, El también conocido como Million Dollar Dip nació en Dallas y se convirtió en un ingrediente más de las comidas deportivas sureñas sea el SuperBowl o el Derby de Kentucky. A mí me encanta porque, aparte de sabroso, no necesita de juguera. Todos los ingredientes se combinan en una fuente.


Niemann Marcus Dip (para 4 personas)



2 tazones de mayonesa

2 cebollas de verdeo picadas

1 tazón de queso cheddar rallado

½ tazón de almendras sacadas picadas

1 tazón de tocino frito picadito. Obvio aquí en casa no comemos cerdo, y aunque hay tocino casher de pavo, no se puede incluir en una receta que lleva queso. Por suerte existen los fabulosos Bacos, hechos con soya y totalmente kosher.



La receta es simplísima, mezclar todos los ingredientes y servir con galletas saladas o doritos o chips.

Manzanas de Año Nuevo

Pues acabo mi recuento con la Cena de Rosh Hashanh, el comienzo del Año Nuevo Judío. Debido a que estamos cortísimos de fondos (como todos en pandemia) y no he estado bien, pensé en hacerla muy sencilla y lactea: espárragos, budín de arroz y queso y manzanas asadas.

Solo que mi hermano me sorprendió trayéndome mi plato favorito, Pollo Marsala, de Ha-Pisgah el mejor restaurante kosher de Queens. También trajo ensaladas, hor dóeuvres y otras cosas que se pueden comer frías. Así es que lo único que cociné fueron las manzanas asadas.

La manzana (y la granada) es fruta siempre asociada con las festividades de Año Nuevo por ser considerada símbolo de salud y por ser un fruto otoñal. Lo normal es servir ruedas de manzana con miel como invitación a un año dulce, pero también hay postres y pastelería en base a manzana para las fiestas.

Las manzanas asadas tradicionales llevan la piel. Solamente se les corta la superficie y se socava y se rellenan con miel azúcar morena, canela, frutos secos de todo tipo y se sirven con un almíbar hecho de miel y jugo de manzana o agua.

Yo siempre tan hereje, no soy amiga de la miel, aunque debería serlo puesto que es buena para las enfermedades respiratorias. El problema es que el sabor me empalaga, me es difícil cocinar con ella. acabó con las manos pringosas y el frasco más pringoso aun en algún rincón de la cocina atrayendo insectos.

Mi receta de manzanas asadas es entonces otra receta propia. Es italiana, aunque no es judía y le hice algunos cambios. Aquí van los ingredientes, pero sin cantidades. Estas las ponen ustedes porque es una receta personal y cada persona las prepara a su manera.

Ingredientes



Manzanas (las mejores son las rojas grandes, Granny Smith, pero también pueden usarse las verdes. La receta normalmente conserva la piel de la fruta, pero mi hermano es alérgico a piel y semillas de manzana, así es que las mías van totalmente mondadas).

Vino tinto. La receta italiana es con blanco y pueden probar con ese tipo de vino. Pero el mejor es un vino dulce tipo Oporto o Madeira. Yo limpiando para Año Nuevo me encontré con media botella de Merlot abandonada en un librero (fue un regalo, no me gusta el tinto y nunca los guardo en el refrigerador. De ahí el descuido). En vez de estar vinagre descubrí que había adquirido un aroma a vino añejo idóneo para la receta.

Azúcar morena. Encontré que la venden en sobrecitos lo que la hace perfecta para esta receta. Un sobre para cada manzana.

Canela en polvo al gusto.

Pasas. También se usan frutos secos, pero yo he tenido reacciones alérgicas a las nueces así que quedó nada más con las pasas.

La manzana asada tradicional judía lleva miel, pero ya les conté de mis reparos. La receta italiana lleva mermelada de naranja, pero me es muy amarga así que usé mermelada de damasco (albaricoque, chabacano, apricot).

Pela las manzanas, socávalas hasta quitarle las semillas sin romper el fondo. La manzana debe convertirse en recipiente. Espolvorea el interior con azúcar morena y canela y rellena el hueco con vino, deja reposar hasta que la manzana se impregne del alcohol. Entonces rellena la cavidad con pasas y corona con una cucharada generosa de mermelada. Ponlas al horno por una hora (o hasta que se pongan blandas) a 350°



Salsa

Mientras se asan las manzanas, en una cacerolita calienta un tazón de vino tinto con un palito de canela, tres cucharadas (sobres) de azúcar morena y una cascarita de naranja. Hazlo hervir y cuélalo. Sirve la manzana bañada en esta salsa. Se puede refrigerar el postre y guardarlo por varios días, pero lo ideal es servir manzana y salsa calientes y si le ponen una cucharada de helado encima ya se convierte en pie a la mode.