lunes, 7 de junio de 2021

Aromas del Ayer: Con Aroma a Rosas

 


Es junio, mes de novias, y la flor vinculada a esa ocasión especial que es una boda es la rosa, la flor más mágica del reino vegetal. Su simbolismo positivo aparece en todas las culturas. Reconocidos son sus usos como ornamento, medicina o ingrediente de cocina. Su perfume la hace idónea para los cosméticos y sin embargo no hay una fragancia, por cara que sea, que pueda capturar el olor natural de esa flor.



El perfume de la rosa va asociado a su color. Tenemos el olor fuerte, pasional, de la rosa roja, equilibrado por el refinado aroma de la rosa amarilla o té. La rosa blanca exuda una fragancia tan pura y tersa que es asociada con momentos espirituales como bodas, bautizos y funerales. Es la más delicada en términos de aroma y por eso no es muy usada.

El perfume de rosas ya era conocido en el Egipto de los Faraones y en la antigua Roma donde se creaban fuentes de aguas de rosas para refrescar las fiestas de la realeza y aristocracia, pero fue en el mundo árabe donde se destiló el attar de rosas, el aceite esencial extraído de esa flor que sirve de base para la creación de perfumes. Por eso las rosas más aromáticas siguen siendo cultivadas en países árabes como Afganistán, Irán y Siria o que alguna vez fueron parte del Imperio Otomano como Bulgaria.



Los Mejores Perfumes de Rosas

En los albores de la perfumería moderna Atkinsons tuvo un White Rose que fue el perfume favorito de la última Zarina de Rusia. Ya no está en producción y el White Rose que vende Atkinsons hoy es una pálida imitación del original.



Es difícil encontrar soliflores con bases de rosa en el mercado. Muchos venden sus productos bajo la engañosa etiqueta de “rosa” pero la flor se haya sofocada por otros aromas. Son los ejemplos de Yardley y de las Red Roses de Jo Malone. Mas “rosáceo” es el Roses and More de Priscilla Presley.

El Agua de Rosas de Adolfo Dominguez es exquisita, pero tiene jazmín. True Rose de Woods of Windsor tiene jazmín, violeta y hasta lichee.



Si debo escoger un buen perfume con base de rosas me quedo con algún clásico como Ombre Rose o Rose Essentiell de Bvlgari, sin embargo, algo que se acerque a un soliflore hay que buscarlo en sitios más exóticos. Por eso he escogido cuatro perfumes no muy conocidos.



Tea Rose de Perfume Workshop

Cuando estaba en la universidad tuve mi primer encuentro con Tea Rose de la Perfume Workshop. Este taller de perfume se creó en 1970 con la idea de promover perfumes artesanales y su primer producto fue una combinación de rosa y jazmín. En 1977 sacaba al mercado este Rosa Te. Yo lo compré porque me encanta el olor a la rosa amarilla, pero ni lo encontré en la botella ni el perfume pareció querer fundirse con mi pH natural.



Lo volví a adquirir este año pandémico y me ha sorprendido. No es un aroma a flor de rosal sino a rosas ya cortadas y conservadas en un jarrón. No sé si será el influjo de maderas como el cedro y el palo de rosa brasileño, pero huele a flor de dos días de cortada. Sin oler a ajada, evoca “el dulce olor a muerte” del que hablaba Shakespeare.

Esto me recuerda una anécdota que concierne a la rosa de Yardley. Un pretendiente me trajo una botella de Londres en 1991, y mi mamá (a la que no le gustaba el pobre Joe) dijo que el perfume me hacía oler a “cementerio”.



No es el caso de la Tea Rose. Al rato de aplicada, la fragancia se vuelve rosa té total y es bastante pasosa, pero si como a mí, les gusta, úsenla sin miedo. Alerta, no es un perfume para jovencitas. Es para mujeres de los 40 para arriba.

Colonia de Rosas de Murray&Lanman

Un soliflore totalmente fabricado con rosas es el que sacó al mercado Murray&Lanman a comienzos de este siglo. Murray &Lanman son célebres por la creación del Agua de Florida que hace casi doscientos años perfuma a las damas del mundo entero. En su botellita de cuello de jirafa es una imagen que asociamos con damas victoriana. Los “windis” siempre recordamos que Scarlett O’Hara la usa como enjuague bucal para ocultarle a Rhett que ha estado bebiendo.



El Agua de Florida sirve para eso ya que, más allá del jazmín y la lavanda, es un cítrico con bases de lima y bergamota fuertemente condimentadas con canela y clavo. Este potente aroma ha sido favorito universal, pero a fines del siglo XX en la compañía se les ocurrió hacer versiones aún más almizcladas así nació la colonia con base de pachuli, de sándalo, de azahar y de ruda.



En el 2000 nació una colonia cuyo único ingrediente eran las rosas. Viene en un envase idéntico al Agua de Florida, pero tiene un color rosa Schiaparelli que me ponía nerviosa. Me recordaba los ingredientes de un hechizo que una bruja de Algiers en las afueras de Nueva Orleans, le dio a mi hermano.

Esto ocurrió durante el viaje trasatlántico que JC emprendió a fines de los 80 en el cual cruzó todos Estados Unidos haciendo paradas en las ciudades más importantes. Como no cargaba con mucho dinero no sabía que traerme de regalo. Acabo trayéndome un Margarita enlatado de Los Ángeles y en Luisiana se fue a Algiers, al otro lado del Mississippi en busca de un hechizo de amor. Este consistía en un muñequito de cera que también fungía como vela, un frasquito con un líquido y un papelito con instrucciones.

El líquido me descolocó, aunque olía a rosas, no me gustaba su color ni imaginarme los ingredientes (muchos mal llamados “hechizos de amor” utilizan sangre menstrual) así que lo lancé al inodoro. Después de grabar en ella mi nombre y el de un griego que me tenía sorbido el seso, encendí la vela. Aprovechando que mi madre no estaba en casa, la puse en el lavaplatos a la espera que se consumiera.



 ¡Pero Ayyy! Mi Ma regreso temprano de las compras y apenas me dio tiempo de apagar la vela y ocultarla. Como sabia de eso, ella husmeó el aire y dijo “¿haciendo hechizos para que venga el griego? ¡Que tonta! “Efectivamente, yo era una tonta no hay filtro ni brujería que te consiga un buen amor.

Si cuento esta anécdota es porque al ver la botella, me recordó el famoso hechizo, pero tranquilos. Aunque en el Sur de USA se utiliza mucho el Agua de Florida como ofrenda en ceremonias vudú o de santería, este perfume es inofensivo y huele muy bien. El aroma es realmente de rosa fresca, de las rosadas o de esa que en Chile se llaman “besitos’ y en otros sitios se conocen como mignonette.

Rose de Bath &Body Works

En Memorial Day me encontré con mi hermana a la que no veía desde octubre y aprovechamos de darnos regalos atrasados. El de ella era este estuche del Bath and Body Works. Contiene crema corporal, Body mist y jabón de ducha.


Esta tienda es antigua, nació a comienzos de los 90. Yo entonces era clienta fiel del Body Shop y no le presté atención. Recién llegada a USA el 2017, fui acompañada de mi hermana que si pudiera acamparía ahí. Aparte de que era un local encantador y que los precios son razonables, me gustó lo variado y bien presentado del stock.

El B&BW ha sido un pionero del uso de frutas y hasta verduras como el pepino. Se especializa en mezclas de aromas. Mi primera adquisición fue una colonia para después del baño que combinaba limón y granada. Me encantan sus jabones secos con aromas exóticos que incluyen hasta licores como el de limoncello que le regalé a mi hermano y este de vino clarete y cereza negra.



Volviendo a los productos de rosa presentan la misma lista de ingredientes que su perfume de rosas. Sacado al mercado el 2019, consiste en una rosa almizclada muy oriental y cuyo dulzor se equilibra con un toque de jazmín. 



Mi prima Paula me ha contado que ya existe l B&BW en Chile así que me imagino que existirá en el resto de America Latina. Entonces les recomiendo que vayan y busquen estos productos de rosa que huelen muy bien. Hasta tienen velas y desodorantes ambientales con base de rosas.

Red Roses de Al-Rehab

Mi última adquisición es la más exótica. Para celebrar los Acuerdos de Abraham (que a pesar de la administración Biden y de la mentirosa prensa mediática siguen adelante), me adentré en el mundo de los perfumes árabes.  Sali con uno muy curioso llamado Rosas Rojas y confeccionado por Al-Rehab que parece ser el mayor fabricante de fragancias en la Península Arábiga.



Lo llamo “curioso” no por el aroma que es exquisito, esencia pura de rosa roja con un leve toque de vainilla. Es curioso porque se trata de un perfume unisex.  Problemas de mi mente retrograda porque lo cierto es que, en ese mundo de calor constante, nada mejor para refrescar que el perfume de rosas tal como lo supieron usar en el pasado romanos y egipcios

En resumen, ese es el resultado de mi exploración de la rosa y la perfumería. Ahora cuéntenme ustedes sus experiencias con los perfumes ‘rosáceos”.

jueves, 20 de mayo de 2021

Música del Ayer: Cheek to Cheek

 


Hace unos días, Lorena me recordaba la importancia de “Cheek to Cheek” en la trama de “The Green Mile” añadiendo que le gustaría saber la historia de la canción. Fue entonces que caí en cuenta de las muchas veces que el tema de Irving Berlin ha sido usado en cine y televisión Para mí siempre ha evocado a Jerry (Fred Astaire) y Dale (Ginger Rogers) haciendo las paces a través de un baile. No sabia como ha capturado la imaginación popular y no solo del mundo angloparlante.

No voy a intentar hacer una semblanza de Irving Berlin, cuya longeva y prospera carrera cubrió un siglo (murió a los 101 años). Me quedo con lo que dijo su colega Jerome Kern “él ES la música americana” o como lo homenajeó en su centenario Walter Cronkite “él (Berlin) escribió la historia americana”.

Que tales palabras sean aplicadas a un judío ruso que llegó a Ellis Island a los cinco años se debe a que Berlin supo capturar en su música la cultura estadounidense siendo autor de canciones para siempre asociadas con festividades (“Easter Parade” y “White Christmas”) o con la quintaesencia del patriotismo estadounidense (“G-d Bless America”).






La carrera de Irving Berlin comenzó en Ti Pan Alley antes de la Primera Guerra Mundial en la Era del Rag siendo su primer éxito “Alexander’s Ragtime Band”.  Dos décadas más tarde, y luego de escribir otros éxitos como Always”” blue Skies “y “What I’ll do”, Berlin se puso a las órdenes de Hollywood.



Apenas llegada la Era del Sonido, estaba musicalizando “The Cocoanuts”, una comedia de los Hermanos Marx. Para cuando lo contrataron para crear la banda sonora de “Top Hat” en 1935, ya llevaba cinco musicales hechos incluyendo “Hallelujah”, uno de los primeros éxitos del cine afroamericano..

“Top Hat” (sombrero de copa) fue la primera colaboración de Berlin con el dúo de bailarines formado por Fred Astaire y Ginger Rogers. La seguirían “Follow the Fleet” y “Carefree” (aparte de tres grandes colaboraciones con Astaire: “Holiday Inn” “Easter Parade” y “Blue Skies”).

Se trataba también del cuarto proyecto de Astaire-Rogers y el segundo en tenerlos de protagonistas. “Top Hat” los convertiría en material de leyenda gracias a los temas que les escribiera Berlin, canciones complicadas ya que deben ser entonadas por Fred en medio de elaboradas coreografías.

Ese es el caso de “Cheek to Cheek”. “Top Hat” es una comedia de argumento sencillo. En Londres, Jerry (Astaire) un coreógrafo y soltero empedernido, se enamora de Dale (Rogers), una diseñadora de modas. Por varios enredos, Dale lo cree casado y lo rechaza. Para hacer las paces, Jerry la invita a bailar “Cheek to Cheek” (mejilla con mejilla).



La soberbia coreografía de Astaire y Pan Hermes sirve para crear una atmosfera ‘” celestial” ayudada por la letra de Berlin que comienza así:

“Cielo…me siento en el Cielo

Y mi corazón late de tal manera

que apenas puedo hablar

Y parece que encuentro la felicidad que busco

Cuando bailamos juntos mejilla a mejilla”.

El término “Cheek to Cheek” se volvió un eufemismo para definir bailes románticos. Toda mujer quería un compañero de baile tan liviano como Astaire y un vestido emplumado que se agitase con la brisa como el de Ginger. Ese vestido tiene su propia historia. Diseñado por la actriz, presentó un problema en el set. Cada giro de Rogers provocaba una lluvia de plumas que le caían a Fred.

Astaire le tomó tal fastidio al vestido plumífero, que, tras filmar la escena, escribió su propia versión del tema titulada “Feathers” (plumas) y que comienza así:

Plumas…odio las plumas

Las odio tanto que casi no puedo hablar

Me impiden encontrar la felicidad que busco

Cuando bailamos juntos mejilla con mejilla.

Desde entonces Fred Astaire apodó a Ginger “Plumas”. Ni nos imaginamos eta anécdota cuando vemos a la pareja moverse etéreamente en pantalla y el plumaje de Ginger Rogers nos parece las alas de un querubín. De ahí que comprendamos la reacción de John Coffey (Michael Clarke Duncan), en The Green Mile”, que al ver esa escena solo atina a exclamar extasiado “¡son ángeles como en el Cielo!”





Antes de seguir con la trayectoria de la canción desearía hablar de “The Green Mile” y como Frank Darabont, su director, integró el tema de Irving Berlin a la trama de su adaptación de la novela de Stephen King. En la película del 2000, Paul recluido en un hogar de ancianos de Georgia se conmueve hasta las lágrimas cuando ve “Top Hat”. Le confiesa a su compañera Eileen, que el filme le trae recuerdos de sus días como guardia de prisión asignado a “la milla verde”, las celdas de los condenados a muerte.

Lo que conmueve a Paul (Tom Hanks) es el recuerdo de John Coffey, un afroamericano acusado de violar y asesinar a dos niñas blanca. Es un consenso entre Paul y sus compañeros (con la excepción del sádico Percy) que Coffey es demasiado dulce y sensible para haber cometido un crimen tan horrendo. Esa seguridad se afianza antes los milagrosos poderes de curación del condenado.



Coffey reconoce su inocencia, pero le pide a Paul que no impida su ejecución. El convicto desea morir, ya no soporta vivir en un mundo tan cruel. Cuando Paul se entera que Coffey nunca ha visto una película, hace arreglos para brindarle una tarde de cine. Como era de esperarse, Coffey queda mesmerizado al ver “Top Hat”, sobre todo la escena del “Cheek to Cheek”.

Irving Berlin hubiese gozado con el uso de su canción dado por Darabont en “The Green Mile” (algo que no es parte del texto original), pero décadas antes del filme, “Cheek to Cheek” ya era un referente en la cultura popular. Además, es un estándar de la canción estadounidense tras ser inducida al Grammy Hall of Fame en el 2000. Para comenzar, fue la primera canción de Irving Berlin en ser nominada a un Oscar (el autor ganaría el trofeo en 1944 con “Blanca Navidad”)

En 1935 “Cheek to Cheek” alcanzó el primer lugar en Billboard y se convirtió en la canción número uno de ese año, grabada por muchos cantantes celebres y orquestas de ambos lados del Atlántico. Tanta era su fama que (a lo mejor no sabían que Irving Berlin era judío) que en 1936 se grabó una versión en alemán en el Tercer Reich.



Aunque la versión original en francés “Joue a joue” fue grabada por Leo Monosson que había huido de los nazis a Paris, les dejo la versión de Hildegarde.



Curiosamente fue en los 50 donde este tema tuvo su resurrección y no hubo gran voz que no grabase una versión desde Frank Sinatra a Ella Fitzgerald, desde Doris Day a Sammy Davis Jr. Incluso se grabaron versiones instrumentales como esta de Machito y su orquesta, a ritmo de cha-cha-cha.





 Pero las nuevas generaciones se la sabían gracias a la televisión donde Ricky Ricardo se la cantaba a Lucy. Incluirla en Ël Show de Lucy” era evidencia de cómo el tema estaba integrado a la cultura popular estadounidense.



Aunque se seguirían haciendo versiones en otros países como en Israel donde en 1995, Gidi Govi la graba bajo el título de “Eden”, no podía encontrar una versión en español.La excepción es la parodia que en 1985 hace el grupo argentino Los Twist.



Eso no quiere decir que el mundo hispanoparlante no estuviese interesado o no respetase la bella balada de Irving Berlin. Para muestras, Sarita Montiel la canta (en inglés) en los 80, con vestido emplumado y todo.



Y por fin encontré esta cover perdida de la cantante argentina Violeta Rivas.



Otro país donde la cover se haría esperar fue Italia. Aunque en inglés la habían cantado Jula de Palma y la soprano Anna Moffo, la primera versión en italiano se dio en la voz de Gloria Christian en los 60s.



Otra versión la ha cantado Andrea Boccelli con Veronica Berti en el 2015 para su álbum titulado Tribute to Hollywood.



Ni Irving Berlin ni “Cheek to Cheek” pasan de moda. Es una canción que es parte de la cultura popular estadounidense. Cuando en el 2014, Lady Gaga y Tony Bennett sacaron un disco de duetos lo titularon Cheek to Cheek.

Gaga y Tony no han sido los únicos en convertir la canción en un dueto. Ya en 1978, Danny Kaye la cantaba en el “Muppet Show” junto a Miss Piggy. Y es lo que tiene en mente Bart Simpson cuando “La chica nueva del barrio” le enseña a bailar.




Una alegre versión es la de Sir Kenneth Branagh y otros miembros del elenco en su adaptación de la pieza de Shakespeare Love’s Labour Lost.



Y si no nos conmovimos con el uso del tema en “The Green Mile” hay que recordar su uso de música de fondo para uno de los últimos deseos de Ralph Fiennes en “The English Patient”.



O esa escena final del romance fracasado entre Mia Farrow y Jeff Daniels en “The Purple Rose of Cairo” en que ver el baile en pantalla le devuelve a Cecilia (Farrow) la esperanza y sus sueños. Y eso es lo que encierra la canción (y todos los temas de Irving Berlin) un mensaje de esperanza. Por eso no pasan de moda.



 

lunes, 3 de mayo de 2021

Aromas del Ayer: La Casa Bvlgari

 



El sello Bvlgari evoca muchas cosas: joyería femenina, relojes de calidad, hasta hotelería, pero para los efectos de este blog, será su perfumería su producto más importante. Aunque Bvalgari lleva solo treinta años creando fragancias, se ha conseguido un puesto distinguido en el universo perfumero y tiene clientas de tres décadas que califican como “Latinas del Ayer”.

El nombre Bvlgari tiene raíces antiguas y griegas. Se remonta a una familia fanariota de apellido Voulgaris y ya trae controversia. Hay Voulgaris que portan título nobiliario y que niegan estar emparentados con los más ‘” vulgares” Voulgaris de Corfú, Lo importante es que la firma inicia su historia con Sotirio Voulgaris un orfebre griego que en 1881 inmigró a Italia y abrió tienda en 1904 en la Vía di Condotti en Roma.

A la muerte de Sotirios, en 1932, la joyería quedó en manos de sus hijos, Kontantinos y Giorgio, quienes crearon un nuevo nombre para su negocio: “Bvlgari”. Para los 60, Bvlgari era un nombre conocido en el mundo entero como la firma que diseñaba joyas para divas tanto del cine italiano como Sophia Loren y Gina Lollobrigida, como para las hollywoodenses Audrey Hepburn y Dame Liz Taylor.



En 1977, Bvlgari incursionó con tremendo éxito en el rubro de la relojería y a comienzos de; Siglo 21 se asoció con la cadena Marriott en el negocio de la hotelería. Hoy en día, aunque fusionada con el consorcio LHV, Bvlgari sigue siendo una firma renombrada por sus joyas, sus relojes y sus perfumes.

Fue en 1992 que Bvlgari ingresó al mundo perfumero con su Eau de Perfume de Thé Vert, creación de la nariz de Jean Pierre Elena. En su frasco macizo de buen tamaño y con un apropiado color verde, este aroma se hizo su espacio en el mundo de los cítricos porque, a pesar de que, como indica su nombre, el ingrediente principal es él té verde, sus bases son el limón, la mandarina y la bergamota, muy bien aderezados con pimienta y cardamomo. El fuerte contenido de especias hace a este “perfume verde” óptimo para ambos sexos.



Tras su éxito inicial, Bvlgari siguió creando perfumes hasta llegar al Tercer Milenio. En el 2000, saludando al nuevo siglo, sacaba al mercado su mejor creación. De la nariz de Alberto Morillas, responsable de gemas de la industria perfumera como el 212 de Carolina Herrera, Acqua di Gio de Armani, Flower de Kenzo y Daisy de Marc Jacobs, Blv tenía todo para ser una fragancia legendaria.

A comienzos del 2002, tuve que aceptar que mi vida había cambiado, que estaba ganando el sueldo más alto de mi historia y que eso significaba cambios, uno de los cuales era abandonar olores baratos de farmacia. Había llegado la hora de adquirir un buen perfume. Así, una tarde de verano, Janet Astete y yo nos fuimos a la sección de perfumería de Ripley de Quilpue.

La dependienta me hizo probar varios aromas, según ella los más de moda. Tras quedar medio borracha de tanta fragancia parecida, elegí el botellón de BLV. Quizás porque el tufo no mareaba. Recién esa noche, decidí probarlo en un ambiente menos cargado y más sereno. Cuando abrí la bolsita encontré dos samplers de regalo: uno de un perfume para caballeros de Montblanc, y el otro era de Jaipur de Boucheron. No recuerdo ninguno ya que la prueba del Blv borró todo tipo de perfume de mi mente por largo tiempo.

Sentada en mi cama, con ventana abierta, y Mauro acurrucado a mis pies, me rocié las muñecas con el perfume de Bvlgari. No exagero al decir que me transportó. De pronto me sentí en fiordos noruegos, en bosques fineses, en los recuerdos de mi padre del viaje anual que hacía en su infancia de Santiago a Punta Arenas y que lo llevaba por tierras de glaciares y de mares azules como espaldas de ballenas.



Hice que Mauro lo oliera y no le molestó. “Parece como si hubieran derretido un iceberg y lo hubiera embotelladlo” le dije. El adjetivo para describir BLV es ‘frio”. No “refrescante”, Blv es genuinamente un perfume helado por lo cual es ideal para usarlo en verano.

Lo usé diariamente hasta abril, y aun así me duró hasta el verano del 2003. El botellón fue una buena inversión y me costó menos de cien dólares. Hoy es casi imposible conseguir esta fragancia, ha quedado opacada por la BLV pour Homme (Hoy puede conseguirse en Amazon por $56) Pero no se confundan.  Blv pour homme es colonia para después de afeitarse muy masculina con especias como jengibre y cardamomo sofocadas por maderas finas como la teca y el sándalo.



El Blv original trae como base un ingrediente exótico y tremendamente femenino. Durante el tiempo que lo sé, no lo noté. Entonces no existían ni Profumo ni Fragrantica, no había sitios en los que buscar los ingredientes de un perfume. Aun así, alguna vez noté algo familiar en Blv, pero no me detuve a analizar que era.

Fue en el 2004, cuando me fui a vivir sola a Recreo que descubrí que es lo que hace a Blv único. La ventana de mi dormitorio daba al patio del vecino que estaba enmarcado entre tres muros cubiertos de una bellísima enredadera de lo que, en Chile, se conoce como glicina y en otros lados como visteria. La visteria (wisteria en inglés) es una flor originaria de China que visualmente presenta gran belleza, pero cuya mayor cualidad es su perfume.

                                           Enredaderas de glicinas

En primavera y verano cuando la wisteria está en flor, mi cuarto olía a ese aroma maravilloso (a veces mezclado a la flor de un almendro en ese mismo patio), un olor tan exquisito que no parecía terrenal. Esa es la mayor particularidad de la wisteria, su olor trasciende lo sensual, llegando a ser casi espiritual. Hay quienes comparan el olor con el de las lilas, violetas, hasta orquídeas, pero los supera a todos. A mi parecer, los ángeles deben oler a glicinas.

Aunque en este siglo Jo Malone ha experimentado con otros perfumes a base de visteria, el único con base sobre ese oloraparte de BLV es el Glicine que Borsari sacó al mercado en los años del fascismo. El ’91, Bloomingdales vendió unos estuches de botellitas que contenían los mejores fragancias de esa casa italiana. Le regalé una a mi Ma y ella me regaló un par. Una era lavanda, la otra era glicine. Esta última era tan “pasosa” que unas gotas bastaban para que hasta la gente en el transporte público me lo elogiara y preguntara que perfume era.



Hoy Glicine es imposible de conseguir y BLV va por el mismo camino, a pesar de que los separen 70 años de la confección de cada uno. Alberto Morillas volvía a anotarse un gol con la creación de Blv y sobre todo por hacer de la glicina su ingrediente principal. La lista de ingredientes puede incluir rarezas como flor de lino o “falsa acacia” (black locust), pero resalta la visteria un poco sofocada por jengibre y vainilla, pero siempre la poderosa esencia de la enredadera oriental.

Alberto Morillas seguiría creando maravillas para la Casa Bvlgari. Su próxima sorpresa se llamó Omnia y salió al mercado en el 2003. Desde entonces han aparecido en listas de perfumes muchas variaciones en un mismo y estrambótico envase que varía de contenido y se reconoce por bandas de diferentes colores. Tenemos variedades geográficas como el Omnia Paraíba con sabor, digo olor, tropical mezcla de parchita y cacao, o el Verde Jade, muy oriental con perfume de flores del Lejano Oriente o el Granate Hindú con sus maderas y flores de la India.



El Omnia original es un coctel de condimentos, un poco fuerte para mi gusto. No así mi favorito y que estoy usando este mayo, Omnia Cristalino que es una delicia que nos transporta al Sur de Asia con su loto, bambú, y pera china (también dice incluir madera de balsa).





No puedo acabar mi elogio de esta colección de Alberto Morillas sin hablar del caprichoso y original diseño del envase de los Omnia. Tan original que me fue casi imposible abrirlo, y tuve que recurrir (y no es chiste) a un video de YouTube. Gracias a Pinky y su hija Lhian por venir a socorrer a las muchos fans de Omnia que amamos el perfume, pero quedamos perplejos ante su complejo frasco.



Morillas ha seguido enfrascado en su creación de variedades de Omnia. Ha sacado dos en pandemia. Obvio que no los he podido probar. El ultimo que probé de Bvlgari fue el Jasmín Noir. Aunque nacido en el 2008, su versión del 2015 Splendida Jasmín Noir usa la misma fórmula. Viene en un frasco idéntico al de Blv solo que en negro en vez de azul. Como BLV está enfocado en un solo aroma, el aromático Jasmín Sambac, el más potente de los jazmines.



El maridaje entre la firma y la nariz de Alberto Morillas desempeñó un rol crucial para convertir a Bvlgari en un nombre importante en la perfumería contemporánea. Con lo dicho ya he dejado claro que soy fanática de los perfumes Bvlgari y que los recomiendo sin reparos. Son tan suaves que incluso pueden usarlos quienes normalmente sufren de reacciones alérgicas a las fragancias de marca.

jueves, 22 de abril de 2021

Voces Latinas del Ayer: Rosita Serrano

 


La apodaron “El Ruiseñor Chileno”, pero su carrera la hizo en la Alemania Nazi. El mismo Fuhrer fue su admirador, pero el Tercer Reich la acusó de espionaje. Se la ha relacionado con un régimen antisemita, pero se casó con un sefardita egipcio. ¿Como podemos los chilenos, y los admiradores de la música de los 40, visualizar a Rosita Serrano, una grande de la música latina del ayer? Eso es algo que trataré de responder en esta semblanza de mi compatriota con la que quiero regalar a mi hijo adoptivo, mi querido Ernesto Medalla que es el cumpleañero de abril.

Su nombre era Marta Sofia Maria Esther Aldunate del Campo. Dicen que nació en la Ciudad del Sol, Quilpué, en 1912. Dicen, porque otros la creen viñamarina, nacida en el ’14. ¿Qué importa la fecha? Como decía mi difunta madre: “ninguna chilena que se respete cuenta su verdadera edad”.

Hija del diplomático Héctor Aldunate y de la reconocida soprano Sofia del Campo, Rosita Serrano heredó de sus padres un gusto por los viajes, la buena vida cosmopolita, una voz sobresaliente y un tremendo temperamento. Tan temperamental era Sofia del Campo que su matrimonio no aguantó los embates de sus divismos. Siguió cantando sin marido. Rosita y sus   hermanos fueron criados por diferentes familias amigas, incluyendo los Serrano de Quilpué de los que usaría el apellido para hacerlo famoso.



A los 17 años, Rosita se casó con el diplomático chileno Carlos Villegas que la llevó al Brasil. Allá el joven matrimonio comenzó a tener desavenencias. Una provocada por la prohibición de Carlos de que su esposa cantase en público. Se divorciaron y Rosita comenzó un peregrinaje por el mundo en busca de su madre. Finalmente se dio el reencuentro en Berlín en 1937.

Sofia se había casado con un industrial germano apellidado Salvaj que además de ser el representante de la firma Remington en Berlín, era muy cercano a los círculos nazis. Aunque Rosita estaba feliz de reencontrarse con su madre, deseaba ser independiente y ganarse su propio dinero. Su intención era hacerlo con su voz y guitarra. Esto escandalizó a Doña Sofia quien creía que el único género respetable era el lirico. Que su hija pretendiera subirse a un escenario a apalear guitarra y cantar cuecas como una “huasa” cualquiera le parecía casi inmoral.

Rosita no le hizo caso y un día apareció en su casa anunciando que iba cantar en uno de los escenarios más cotizados de Berlín, el Teatro Winter Garten. No se sabe exactamente como lo consiguió, pero tenía todo para certificar que iba a ser un triunfo. Primero era muy “metida” y “movida” como diríamos en chileno. Tenía audacia y no dejaba que nadie la detuviese.



Luego conquistaba con su apariencia física. Para la época era altísima (1.80 de estatura), tenía inmensos ojos verdes y hermoso cabello castaño rojizo. Y no es un detalle menor que poseyese una voz privilegiada de soprano que aderezaba con silbidos y gorjeo que le ameritarían el apodo del “ruiseñor chileno”.

Hay quien ha comparado estas interrupciones de un estilo de canto operático con skats y otros recursos de canción popular con el jazz afroamericano, tipo Ethel Waters. No se equivocan, pero también le veo dejos de intérpretes de tonadas chilenas con los famosos ‘Tiquitiquiti” que en ella se vuelven trinos de aves. Aquí les dejo su interpretación de la tonada chilena “Yo vendo unos ojos negros”.  (única pieza que aprendí a tocar en guitarra)..



Es música latina (muy apreciada en el Tercer Reich) y Rosita la interpreta muy bien. No solo las cuecas, los tangos, sino estándares mexicanos como “Cielito Lindo” y canciones de Maria Grever. Ya les mencioné que fue la primera en cantar el “Ti-Pi-Ti-Pi-Tin” en castellano.



Firma un contrato con la emisora Telefunken, la más importante del Reich para grabar discos. Ha atraído el interés de Peter Kreude quien le da un pequeño rol en “La máscara azul” y se la lleva de gira por Alemania. Rosita se está volviendo una diva. Entre sus admiradores se cuentan Göring y Goebbels. Un día el Fuhrer viene a escucharla. Pide que se la presenten. Tras felicitarla le dice “Fraulein, la próxima vez la quiero oír cantar en alemán”.

Rosita es poliglota y no le cuesta obedecer un pedido. Es el compositor Michael Jary, el que le escribirá temas que la harán aún más famosa como “Die Onkele Jonathan” (el Tío Jonathan” y “Roter Mohn” (“Amapola Roja”) que es un exitazo en toda Alemania en 1938.



Lo próximo es el cine. Sin llegar a ser protagonista, Rosita está bajo contrato de la UFA y actúa en varios filmes en roles recordables por sus canciones como su interpretación de “La Paloma” un éxito en el hit Parade alemán de 1940 que fue incluida en “Das Boot” (el filme no la serie). En 1939 participa en “Bel Ami” basada en la novela de Maupassant. En su entrada de 1940 de sus famosos diarios, la Princesa Marie Wassiltchikoff recuerda haber oído a la chanteuse cantando el tema del filme en una velada en la Embajada Chilena en Berlín.



Su mejor actuación es en “Anita und der Teufel” (Anita y el Diablo) en donde canta también una de mis cinco canciones favoritas “Bie Dir War is immer so Schon” (Contigo todo era más lindo). Aunque este clásico de Theo Mackeben ha sido uno de los grandes éxitos de la música popular alemana, con covers en italiano, francés y en inglés, y que durante la guerra tuvo versiones de casi todas las grandes orquestas del Tercer Reich, es el modo en que la canta El Ruiseñor Chileno que la hace mi favorita. Esa canción la hará famosa en el Paris Ocupado que visita ese año de 1940.



Rosita es una diva la altura de Zarah Leander, la sueca cuya voz imperaba en la radio germana antes que llegara la chilena. Rosita representa algo diferente de la gélida belleza nórdica de la Leander. También su imagen es contraria a la de las sumisas alemas de trenzas rubias que promueve la propaganda nazi como prototipo de la belleza hitleriana.



Rosita es exótica, sensual, independiente. se maquilla, fuma en público, conduce su propio auto, un Mercedes que es una copia del de Hitler y cuyo interior esta tapizado de verde haciendo juego con los ojos de la cantante. Se le atribuyen amores con el Rey Gustavo de Suecia, con el Mariscal Rommel, con el mismísimo Fuhrer. Lo cierto, y lo confesara más tarde es que Rosita es tan liberal que se da el lujo de tener (eso si muy discretamente) un toyboy, un estudiante de medicina peruano al que mantiene.



Toda esta celebridad hará que hasta hoy se rumoree que Rosita Serrano fue una simpatizante nazi. Es natural. Canta para los nazis, recibe jugosos cheques de ellos, sus fans son nazis. En el documental de Paul Berthalon “Rosita Serrano”, del que abajo les dejo un cachito (está completo en YT), Isabel Aldunate, sobrina de la cantante, cuenta que en su infancia le preguntó a su tía si había sido nazi. Rosita le respondió que, aunque había cantado para los alemanes hitlerianos, también había “salvado cientos de judíos” que había escondido en su casa.





 Mas allá de la hipérbole chilena (creo que solo Oscar Schindler salvó cientos de judío) el rescate de una veintena de personas es una proeza inmensa sin contar con los peligros que corrían los rescatistas. Es posible que Rosita haya ocultado en diversas ocasiones a judíos en su casa y que haya sido parte de algún grupo resistente que se ocupaba de este tipo de operaciones. Una lástima que no haya pruebas que puedan convertirla en una rescatista oficial.

Lo que si hay evidencia es que Rosita no era nazi. Lo prueba su negativa de firmar el documento obligatorio que el gobierno exigía de sus artista probando la sangre “aria” de estos.  Como todos los aristócratas chilenos, Rosita provenía de una estirpe de pura sangre vasca, pero su negativa nacía del desprecio por esas leyes absurdas del país que la había visto triunfar.

A partir de 1940, la Gestapo comienza a vigilarla. Es que Rosita está viajando a Suecia muy a menudo y ha dado algunos conciertos en beneficio de refugiados. En Kaput, Curzio Malaparte recuerda haber vivido en el mismo edificio de la diva en Estocolmo. Rosita tenía unos perritos salchicha que según el escritor toscano no dejaban dormir a nadie con sus ladridos.





En 1943 se hace público que Rosita ha cantado para niños judíos. Los amigos le aconsejan no regresar a Berlín. Se la acusa de ser agente de los Aliados. Sus canciones y filmes son prohibidos. Su fortuna, incluyendo su villa en Berlín, es requisada. Su madre también es expulsada del Reich. Años más tarde, la cantante dirá que solo tenía un baúl de ropa y diez marcos cuando partió al exilio. Cuando Sofia y su hija llegan a Berna, el cónsul chileno le avisa a su gobierno que vienen en calidad de refugiadas sin dinero ni para pasajes.

                                     Documento de la Gestapo que demestra que vigilaban a Rosita

La llegada a Chile no trae problemas.  Rosita es recibida como una artista reconocida en el extranjero. Por fin Chile ha roto relaciones con el eje. La condición de expulsada de Rosita no acarrea estigma. Como muestra, en 1945, el célebre Teatro Municipal de Santiago hace una excepción y permite un concierto de música popular.  Es la primera vez que este enclave de la música lirica lo hace y la cantante es Rosita Serrano.

El fin de la Segunda Guerra Mundial encuentra a la cantante llena de energía con la que retoma su carrera de regreso y comienza de nuevo a hacer tours internacionales. Será en Egipto, en uno de estos tours, que conocerá a su segundo marido, el millonario de origen sefardí jean Aghion. La montaña rusa que será la vida de Rosita Serrano vuelve a repuntar.



Aghion es viudo, sus hijos aceptan a Rosita, principalmente Pierre que la adora. Su padre comparte esta adoración y coloca su fortuna, que nace de fábricas de vidrio, textilerías heredadas de su padre el “Rey del Algodón”, y tiendas de departamento, a los pies de su nueva esposa. Rosita vivirá en un palacete de Alejandría con vistas al mar. Las textilerías de Aghion crearán telas especialmente para ella, tiene 16 criados para servirla. Es una reina y se codea con la realeza.

Da varios conciertos para el Rey Farouk, otra cabeza coronada que se inclina ante ella. Aghion esta tan enamorado que no se le ocurre impedir a su mujer que cante. La deja seguir con su carrera, pero esta va a encontrarse con tropiezos. En 1950, Rosita viaja a Hollywood. Graba la versión en castellano del tema de la Cenicienta de Disney.  Pero cuando Disney se entera del pasado “nazi” de Rosita, cancela el contrato y llaman a la mexicana Evangelina Elizondo para que la reemplace.



Mas fuerte será la experiencia de Rosita en Berlín. Es su primer concierto desde su expulsión del Reich, pero la Alemania post-hItler la recibe con abucheos cuándo ella canta en El Palacio de los Deportes. Los 50 son época de crisis. En 1956, Gamal Abdel Nasser se hace del gobierno de Egipto y derroca al Rey Farouk. Nasser es anti monárquico, anti-sionista y anti elite. Como millonario, cercano a la familia real egipcia, y judío, Aghion es persona non grata. Su cuantiosa fortuna le es incautada, se le impide salir del país, su esposa logra huir a París. Solo se reunirán a fines de la década. Nuevamente Rosita está con los bolsillos vacío.

los 60 serán el comienzo del fin. Jean Aghion morirá en Patis. Poco después muere Pierre, el hijastro favorito de Rosita. Antes ha cometido a torpeza de vender la casona de Rosita en Santiago a parientes de la diva.. La pérdida de este inmueble que la cantante consideraba patrimonio propio, la deja en la calle. Vivirá un tiempo con su primo y un poco de la caridad de amigos.

En Europa todavía le quedan unos años de grabaciones, de entrevistas televisivas, pero se la percibe como una estrella del pasado. Las nuevas generaciones no les interesa y la ven como rareza recordar tiempos de antaño en programas de televisión. Pero la vida todavía le guarda a Rosita a una ‘última aventura.



Es en Hollywood donde a comienzos de los 70, que Rosita conoce a Will Williams quien se ha hecho famoso con posters de películas de John Ford y de series de televisión. Tienen un romance tórrido que acaba en Chile. Peleas van, peleas vienen. Rosita está arruinada y William no puede mantenerla como ella desea vivir. Él se regresa a Usa y la cantante queda sola.

Las próximas décadas la verán ir apagándose. Se dice que el cigarrillo le ha quitado a voz. Nadie la recuerda solo algunos parientes y amigos que todavía soportan su desplantes o las ilusiones de las que se sustenta. Will va a regresar, volverá los escenarios, etc.. Debe haber sido desgarrador escucharla.

En 1997 es internada por graves complicaciones respiratorias. Will regresa, pero solo para darle un último adiós. Rosita Serrano fallece en abril de 1997. Tiempo antes, su sobrina Isabel Aldunate había solicitado del presidente Frei Ruiz-Tagle una pensión de gracia para su tía. Esta llega cuando la cantante ya eta enterrada. Cosas de Chile.



En el 2012, Pablo Berthelon crea el excelente documental sobre su tía abuela “Rosita Serrano: La favorita del Tercer Reich.  Luego se filmó un dramatizado “Amapola Roja” con Javiera Diaz de Valdés como Rosita y Consuelo Holzapfel como Sofia del Campo. Nunca he sabido si se distribuyó comercialmente. 



Se ha publicado un libro (del cual he sacado datos) en el 2016 Rosita Serrano: la cantante chilena del Tercer Reich de Maximiliano Misa y Mariana Maduric. Hay otro de Hans J. Koch Roter Mohn: Das Leben der Chilenische Nachtingle (Amapola Roja: la vida del Ruiseñor Chileno) en alemán.




Aunque lo ideal hubiese sido que se la recordase en vida, es bueno que las nuevas generaciones conozcan a quien es, posiblemente, la cantante chilena que más fama ha cosechado en el extranjero. ¿Habías oído hablar alguna vez del "Ruiseñor Chileno”?

lunes, 12 de abril de 2021

Aromas del Ayer: Chanel, Los Nazis y la Perfumería Francesa

 


Ya una vez le hablé sobre Madame Gres y su misteriosa sobrevivencia en el Paris Ocupado, pero no es el único eslabón entre la perfumería y el Holocausto. Desde la triste historia de la heredera de Van Cleef &Arpels hasta la “Agente Westminster”, mejor conocida como Coco Chanel, la historia de la perfumería francesa se entrecruza con la de la Segunda Guerra Mundial.

Para fines de los años 30, la capital definitiva del perfume mundial era Paris. La perfumería italiana apenas rozaba el nivel galo. Nada más que en 1939 las grandes marcas del perfume francés sacarían al mercado nombres como Balalaika de Lucien Lelong, Doña Sol de Renoir, Confetti de Lentheric, Alpona de Caron, Courage de Bourjois, Cordon Noir de Coty, y Transparence de Houbigant.



Un año más tarde, Paris es ocupado y las grandes casas parecen de luto.   Solo Coty y Chanel sacan perfumes ese año. No es de sorprender, ambas firmas son un símbolo de la colaboración con los alemanes.

Coty está bajo el amparo del Mariscal Pétain. Su presidente Ferdinand es diputado del gobierno de Vichy. Como tal deberemos verlo como cómplice de sus crímenes. A Coty eso lo tiene sin cuidado, lo importante es seguir creado fragancias, entre ellas la fantástica Muguet de Bois (1942). Con el tiempo he tenido que perdonarlo porque su Emeraude es uno de los pocos aromas que no me provocan alergias. Chanel es otro cuento.



La Agente Westminster

Desde la lujosa suite del Hotel Ritz, donde la ha instalado su amante alemán, Coco maneja su emporio. En 1941 crea Mademoiselle Chanel. A pesar del poder que ha adquirido al tener por amante al Barón von Dinklage, todo un jefe de espionaje, Chanel dejará atrás la perfumería y los diseños. ¿Será porque a partir de 1941 tiene que despedir a todo su personal judío y ya no le quedan empleados? No es que esto le arranque lágrimas. Desde antes de sus amores con el Duque de Westminsterel mayor antisemita de las Islas Británicas la modista ha vocalizado su judeofobia.

                          Coco y el Duque de Westminster

Ser antisemita no le ha impedido contratar judíos o echar mano a inversionistas de origen hebreo cuando los necesita.  En 1924, Chanel N° 5 ha aparecido en el mercado gracias a los auspicios económicos de La Familia Wertheimer. El contrato estipula que los Wertheimer recibirán la mayor parte de los ingresos. Eso disgusta a Coco que decide aprovechar sus buenas relaciones con las fuerzas de ocupación para “arianizar” la perfumería de los Wertheimer y quedársela ella.

No cuenta con la astucia de sus antiguo financistas. Antes de huir a Estados Unidos, han puesto el negocio a nombre de Félix Amiot, un caballero ario. Los Wertheimer envían a un espía inglés llamado Herbert Thomas a Paris. Bajo el alias de Don Armando Guevara y Sotomayor, Thomas sustrae la formula del Chanel N°5. Así los Wertheimer pueden continuar la fabricación del aroma en un laboratorio de Nueva Jersey.

                                   Coco y Pierre Wertheimer

La mala noticia exaspera a Chanel y probablemente le quita las ganas de seguir trabajando en su rubro. En 1941, como describe Hal Vaughn en su Sleeping with the Enemy (Durmiendo con el enemigo), la coutourier entra en otro negocio, el del espionaje. Mas tarde dirá que lo hizo para liberar a su sobrino de un campo de prisioneros de guerra. Lo cierto es que Coco se convertirá en una agente nazi con el número de serie F-7124 y el alias “Westminster” en honor a su antiguo amante.



Spatz, el apodo de von Dinclage, pone a su amante en contacto con otro colaborador, el Barón de Vaufreland. La pareja parte a Madrid. ¿La misión de “Westminster”? Contactar conocidos en el mundo de la alta costura y recaudar información que sea útil a los nazis. Mas o menos lo que hace Sira Quiroga en “El tiempo entre costuras”, pero en reversa.

Nadie sospecha de esta mujer que, a sus 57 años, sigue conservándose guapa y elegante, y que es reconocida mundialmente. En Madrid, Chanel almorzará con un diplomático inglés, Brian Wallace. Nadie piensa mal. ¿Acaso Chanel no es amiga del embajador inglés Sir Samuel Hoare? No se sabe cuáles fueron los resultados, pero el sobrino es excarcelado y la modista queda en la nómina de la Abwehr.



En 1944, un oficial de la Abwehr, el Conde von Ledebur-Wicheln se pasa al campo Aliado. Entre los datos que proporciona están los de una entrevista que tuvo lugar en 1943 entre Coco Chanel y el mismísimo Heinrich Himmler. ¡Y en Berlín! Ese encuentro propició otro viaje de Chanel a Madrid.  Ahora a ver si los Aliados estarían dispuestos a firmar una paz separada. Los términos de Himmler no gustaron a Churchill y no hubo trato.

En julio de 1944, Paris es liberado. Chanel se pone a venderle perfumes a los soldados Aliado, pero es arrestada por los Fifí, los escuadrone de la Francia Libre que andan a la caza de colabos. A Chanel la sueltan casi inmediatamente. Ni siquiera la trasquilan como han hecho con otras “colabo horizontales”. Se dice que Winston Churchill ha intervenido a favor de ella.

Chanel no es tonta. Aprovecha el respiro y huye a Suiza donde ya se ha refugiado Spatz. Vivirán juntos hasta 1954, año en que la modista se atreve a regresar a Paris. Ya la guerra es algo olvidado para el Beau Monde que está feliz de que Chanel vuelva a vestir a sus mujeres.  Incluso, tras llegar a un acuerdo legal con los Wertheimer, resucita su perfumería.

                                 Coco y Spatz en Suiza

Sin embargo, Chanel no ha cambiado. Se ha vuelto gruñona y tiránica con la edad. Poca gente quiere acercársele. Tampoco se ha deshecho de sus prejuicios. En una charla con el autor Paul Morand, quien escribiría sus memorias bajo el título de The Allure of Chanel, Coco da rienda suelta a su homofobia. Estando en Suiza, le hace a Morand comentarios como que los homosexuales quieren ser mujeres “y lo hacen pésimo “y “He visto muchas mujeres arruinadas por cupla de estos queers”.  Su mayor queja es en contra de los diseñadores gays, lo que nos lleva a un secreto a voces.

Durante la Ocupación, cuando la homosexualidad era un crimen que los nazis castigaban con deportación a campos de concentración, Chanel confeccionó una lista de sus colegas con tendencias gay. Al único que eximió fue a Balenciaga cuyo trabajo admiraba. Nunca sabremos si les mostró su lista a sus jefes nazis o se arrepintió, pero el solo crearla demuestra el poder de su homofobia.

Renee-Rachel, la Heredera Olvidada

Muchas firmas perfumeras judeo-francesas siguen el ejemplo de los Wertheimer, y trasladan sus negocios al Nuevo Mundo. Weil es uno de los mejores ejemplos, pero también Ernst Daltroff el dueño de la célebre marca Caron. En 1940, el judío Daltroff se instala en Manhattan, allá produciría uno de sus perfumes más icónicos, Royal Bain, que viene en un envase que recuerda una botella de champaña.



No todos los grandes empresario judíos tuvieron esa suerte de poder huir. Un dicho de la postguerra parisiense que Roger de Peyrefitte recoge en sus Les Juives es “Los judíos pobres se fueron a Auschwitz, los ricos al Waldorf-Astoria en New York”.

En los 80 probé, por un tiempo, el famoso First de van Cleef& Arpels. Nunca me gustó mucho a pesar de que era el primer intento de la afamada marca de entrar al mundo de las fragancias. Van Cleef& Arpels es un nombre legendario que por más de un siglo ha sido asociado con la joyería fina. Alfred van Cleef, un judío de los Países Bajos fue el fundador de la firma en conjunción con su tío Salomón Arpels, un mercader de Gante. 

Alfred estaba casado con Esther Arpels y su hija Renee-Rachel tenía diez años, cuando su padre y su abuelo abrieron la primera joyería en Paris, en la Plaza Vendôme cerca del Hotel Ritz. Tras la muerte del Abuelo Salomón, los Tíos de Rachel se unieron al negocio que, ya para los años 20, era conocidísimo dentro y fuera de la fronteras de Francia. La firma ganaba premios en exposiciones y fueron encargados de la manufactura de la corona de la Reina de Egipto.



Durante la Primera Guerra Mundial, Esther destacó como enfermera en el Hospital Rothschild. Ahí conoció un joven teniente Emile Puissant y se lo presentó a su hija. En 1917, Renee-Rachel se convirtió en Madame Puissant. El final de la guerra encontró a Emile en el puesto de director artístico del emporio joyero del suegro, un puesto que ocuparía hasta su muerte prematura en un accidente automovilístico en 1926.

A pesar de que Renee o “Nanette” como la apodaban tendría una relación amorosa en su viudez con un judío sefardita llamado Elie Scalie, su gran amor sería el negocio de su padre. A partir de la muerte de Emile, Renee ocupó su puesto de director artístico. Pronto demostró sagacidad para los negocios cal igual que talento para el diseño de joyas.

                                          Renee-Rachel van Cleef

Fue la inventora del fantástico y olvidado minaudiere (mi mamá tenía uno), una pieza en la que una dama podía cargar todo lo importante: sus cigarrillos, su encendedor, su polvera y hasta su lápiz labial. También Renee inventó algunos diseños audaces como el collar ‘flexible” que creó para su mejor clienta, la Duquesa de Windsor.




A la muerte de Alfred Van Cleef, en 1938, su hija se convirtió en la “patrona” de un negocio millonario, pero todo cambiaria con la derrota de Francia en 1940. Los Arpel se refugiaron en Nueva York donde abrieron una oficina en el Rockefeller Center. Renee no quiso abandonar Francia. todos sus esfuerzos estaban encaminados a proteger su firma. Para evitar que los nazi se la quedaran la puso a nombre de un amigo, el conde Paul Leseluc.

Solo entonces planeó su escape. Su intención era cruzar España hasta llegar a Portugal, pero fue devuelta en la frontera española. Otro intento de huir a Argelia también fracasó. Esther, madre de Renee, se ocultó en un pueblecito de la Riviera, pero su hija se había instalado en Vichy y había abierto una joyería en la calle más céntrica.

1942 fue un año clave para muchos judíos como Renee-Rachel que se consideraban por encima de reyes raciales. Primero vino el cierre de su tienda por órdenes de Pétain. El Mariscal solía pasear a pie por la calle y no le gustaba ver tiendas judías. Luego, Renee fue expulsada del hotel donde vivía y debió buscar refugio en una pensión de cuarta.



El golpe de gracia llegó en noviembre de 1942. Después del desembarco Aliado en África del Norte, los alemanes invadieron la Francia de Vichy e impusieron sus leyes raciales, sin miramientos de clase o fama. Renee recibió órdenes de presentarse en la comisaria más cercana para inscribirse como judía, recibir su estrella de David que debería usar siempre sobre sus prendas exteriores, y escuchar todas las prohibiciones que afectaban a la población de origen israelita.

Mas allá de la humillación, para Renee estaba claro que estas medidas precedían a la deportación a Polonia y los campos de la muerte. Presa de la desesperación, se arrojó por la ventana de su cuartucho de hotel. Su cuerpo fue enterrado en una fosa común. Después de la guerra, Esther Van Cleef recuperó el cadáver de su hija y lo hizo enterrar en el Cementerio Israelita al lado de Alfred.

Con Renee murió la estirpe van Cleef. De ahora en adelante, la famosa joyería quedaría en manos de los Primos Arpels que tuvieron el buen juicio de huir a America. Fue bajo sus auspicios que la firma entró en lo 70 al negocio de la perfumería.

 A Renee, le hubiese gustado mucho involucrarse en se aspecto tan refinado del negocio, pero para entonces había sido olvidada. Ha sido en estos últimos años que su triste historia ha sido recordada primero por un libro en francés (Renee-Rachel Van Cleef la olvidada de la Plaza Vendome) , luego por la amplia mención que Anne Sebba hace de ella en Les Parisiennes su extenso estudio de las francesas bajo la Ocupación.





La historia de Renee-Rachel Van Cleef y la de Coco Chanel son las do caras de esos tiempos. Ambas mujeres de mundo, exitosas empresarias, dedicadas a negocios que ensalzaban la condición femenina, pero la bota masculina del nazismo cambió su vidas.