lunes, 17 de septiembre de 2018

1978: Onda Vaselina y el Regreso del New Look



A pesar de que “Death in the Nile” ganaría  un Oscar por su vestuario y seguirían llegando joyas extranjeras como “A Special Day”en la cual, Sophia Loren se la pasó toda la película en bata de levantarse, el cine había superado la obsesión con un pasado cercano. Aun así los modistos conservaron su pasión por lo vintage y las colecciones de 1978 dieron un paso hacia adelante incorporando a su inspiración el New Look de Dior. En el verano, “Grease” cerraba  con broche de oro la Era del cine retro , resucitando las tendencias de la Era del Rock.


La pantalla chica continuaba con sus ojos puestos en la Depresión y Los 40. Me da un poquito de vergüenza, porque ahora me quejo de que no hay judíos en la televisión anglo parlante. En 1978, no se podía cambiar de canal sin que la pobre población gentil no fuese sofocada con temas judíos. En abril debutaba ”Holocausto “que no puede culparse de inspirar modas, ya que los personajes o estaban en harapos o desnudos (fue la primera vez que en televisión, una serie  se atrevió a mostrar judíos  camino a la cámara de gas).
Meryl Streep como Inga Weiss en Holocausto (NBC)

En octubre llegaba la adaptación de la novela de Bette Green  The Summer of My German Soldier. En ella, Krysty McNichol (toda un teen idol de los 70) interpretaba a una adolescente judía que en el Sur de los 40 hace amistad y luego da refugio a un soldado alemán fugado de un campo de prisioneros (Bruce Davidson). Obviamente que ni su padre golpeador ni sus vecinos estarán muy felices con ella. No recuerdo mucho de modas, porque me la pasé llorado toda la película.

De tema similar a To Kill a Mockingbird, tuvimos en marzo del 78 “When Everyday was Fourth ofJuly”. Basada en las memorias del productor Dan Curtis narra la historia de la hija de un abogado judío de Connecticut que convence a su padre de defender a su amigo, el tonto del pueblo, injustamente acusado de asesinato.


Ninguno de estos filmes hechos para TV, mostraba mucha moda. Mas enseñó Sissi Spacek en “Verna,USO Girl” donde dio vida a una cantante que entretiene a las tropas durante la Segunda Guerra Mundial. Su interpretación de “Little White Lies” me impresionó tanto que compré  un disco en King Carol nada más que porque traía una versión de ese tema por  Dick Haymes. Fue mi primer disco de Big Band y el inicio de una pasión por el swing.

La miniserie que definitivamente tendría influencia en la moda fue la adaptación del bestseller de Stephen Silliphant Pearl. NBC la presentó en un formato de seis episodios. A pesar de que  la trama olía un poco a De aquí a la eternidad de James Jones, con una Angie Dickinson interpretando a la ninfómana esposa del comandante de la base de la armada en Hawái y Adam Arkin es un tímido soldado que no quiere volver a boxear, la historia supera ese parecido agregándole un par de personajes femeninos interesantes.

 Lesley-Anne Warren es una doctora con manías suicidas,  que no puede superar la muerte de su marido en La Batalla de Inglaterra,  y Tiana Alexandra da a vida una encantadora periodista hawaiana de origen japonés que debe enfrentar el racismo de los caucásicos y de su propia  familia cuando se enamora de  un oficial blanco. Gracias a “Roots” (1976) y “Holocausto”, el tema del racismo estaba muy presente en la imaginación popular de USA en ese año.

Tiana,  que en la vida real era la esposa de Silliphant,  supo capturar toda la lucha interna de Holly Nagata que termina siendo la heroína de la historia. Ciertamente fueron ella y Warren quienes lucieron vestidos bonitos, no así Angie Dickinson cuyo peinado, maquillaje y vestuario eran idénticos a los que usaba en su popular serie de televisión “Police Woman”.
Angie viendose muy 1978 y Lesley Anne viendose muy 1941

“Pearl” estrenó en noviembre, a fines de un año cargado de nostalgia cuyo mejor ejemplo se dio en las pasarelas. La colección primaveral de 1978 miró directamente al icónico New Look con el que Dior transformara la moda en 1947.  No es de sorprender que quien diera la pauta fuera precisamente La Casa Dior con vestidos muy Dior con cinturas definidas, faldas inmensas, y una silueta de hombros cuadrados y mangas cortas. Aquí tenemos dos , ambos en crepe de seda estampada. Un detalle importante es que las faldas se hacen cada vez más anchas.


Aquí vemos un ejemplo, quitarle esas mangas como escapadas de un retrato renacentista, y este modelo de Dior ilustra la tendencia de  faldas que se extienden al sentarse, muy del New Look renacido.

En este excelente video-reporte de la moda de las grandes casas del ’78 pueden verse todas las tendencias, incluyendo algunas de las que hablaré por separado como  el look off the shoulders o los famosos vestidos maternales. También cubre los peinados , maquillaje y accesorios. Todo testimonia que mi teoría del estilo retro es correcta.

 Otro detalle de ese año,  y que será mas evidente en el ’79,  es que los pantalones femeninos adquieren un nuevo corte,  ajustándose más en la región del tobillo, donde incluso se arrebujan como en los pantalones harem. Un ejemplo lo da aquí Sonia Braga en la telenovela apología de la Era Disco “Dancin Days” (Brasil, 1978). Son de satén carmesí con elástico en la cintura como los pantalones de hacer gimnasia.
Sonia Braga en disco pants (Rede Globo )
Pantalones de seda de Montgomery Ward

Se me ha preguntado por qué nunca he hablado de la Era Disco que fue fundamental en la cultura neoyorquina y en la música americana. Sin negar su impacto en  el área musical, hay tres razones por las cuales no he hablado de ella. La primera porque no me tocó en lo absoluto. No me avergüenza decir que no he pisado un antro en mi vida y no me arrepiento por ello.

Segundo, la moda disco era nocturna y yo he tratado (noten el poco énfasis en vestidos de fiesta) de enfocarme en vestuario cotidiano, de salida si, para ocasiones importantes, pero no extravagancias de noche. Por último, la mayor parte del vestuario disco incluyendo los icónicos vestidos de Karen Gorney en “Fiebre de un Sábado por la Noche”, son de onda retro.
Paramount

La moda veraniega, todavía no impactada por la Onda Vaselina, se enfoca en estampados y en seda, faldas con vuelo en el dobladillo, escotes redondos y mangas globo. Un buen espacio donde se reflejó esa moda, especialmente en el vestuario de la actriz Gilda Haddock, fue en la telenovela boricua “Cristina Bazán”. Una ‘lástima que este año en que se cumple el cuadragésimo aniversario de esta producción no haya mejores videos o fotografías de “Cristina Bazán”.

Aquí les dejo una foto que muestra uno de los muchos vestidos de Ámbar (G. Haddock) También el de Alejandra Pinedo que es igualito al que usé para la graduación de mi hermana con ese cinturón tan feo que se anudaba de cualquier manera. Mi mamá solía decir “parecen salchichones mal amarrados”.
Ambar y su horrible familia (Telemundo)

Un ejemplo del retorno del New Look “modernizado” es esta belleza de vestido (y todos los accesorios desde los zapatos, hasta el pillbox hat) que usó Carolina de Mónaco para su boda civil con Philippe Junot en junio de 1978.

En cambio el traje con el que la Duquesa de Alba desposa a su tercer marido, luce romántico y retro con vuelos que recuerdan a la onda Gatsby.

No es único aquí tenemos a Carolina de Mónaco de nuevo con traje con cascada de volantes, en la portada de la Hola.

Estas modelos de Buenhogar muestran otra tendencia del año, los camiseros de faldas anchas. Estos son veraniegos y estampados.

Yo misma luzco mi favorito color arena con un patrón de hojitas en tono canela. Verano del ’78, yo y Rosita en brazos.

Aquí vemos  a Sonia Braga en ese gran referente de moda que fue “Dancin Days”,  con un camisero más otoñal con mangas largas de obispo. Noten el peinado edwardiano que también se había puesto de moda para las de cabellos largos.
(Rede Globo)

Voy a hacer trampa, pero el camisero de Julia (S. Braga) es casi igualito al que Johanna Rosaly usará un año más tarde en “La Otra Mujer (Puerto Rico, 1979).

De seda color marfil, pero casi la misma hechura,  el que Hilda Carrero luce, junto a Arnaldo André, en la portada de Estampa. La diferencia está en el material, seda blanca,el cinturon ancho  y las mangas abullonadas. Hilda usó ese vestido en la telenovela “María del Mar”(Venezuela, 1978). La moda retro definitivamente es ahora cosa de latinas.

Sonia Braga lo demuestra con este tres piezas en chiffon y encaje rosa.

Ese verano, muy caluroso, al menos en Nueva York, la tendencia son faldas amplias, camiseros sin mangas como estos diseñados por Oscar de La Renta.

Con las faldas van blusas de diversos estilos. Para ejemplos dejemos que La Mujer Maravilla nos dé un desfile. Satén blanco mangas obispo, con bordados alrededor del escote. Se lleva con falda larga y botas. Tendencia para a quien le incomode la extensión de la falda, es un pliegue abierto frontal o en el costado.
(CBS)

Seda violeta con cuello fruncido y mangas obispo. ¿Alcanzaron a verla antes de convertirse en Wonder Woman?

Las camiseras también se usan con corbatas masculinas o bufandas que se anudan en las puntas.
(CBS)

Esta blusa es más para pantalones ¡y esas mangas de murciélago! Los diseños folclóricos están muy de moda ese año.
(CBS)

La corbatita lazo de zapato es un toque retro que pega con camisas tipo masculino como muestra esta portada de Vanidades.

Otra tendencia en términos de blusas son unas mangas largas muy abullonadas casi medievales. Aquí vemos a Laura Webber (Genie Francis), mi ídolo y guía respecto a vestuario en la Soap Opera americana “General Hospital”. La mala calidad del video impide que se vea que la blusa esta hecha de material estampado. Ese año, tuve dos de ese tipo, una color arena y otra azul marino.
(ABC)

También se pueden usar para tenidas más veraniegas y con mangas tres-cuarto como esta de muselina amarilla que luce Gloria Pires en “Dancin Days”.
(Rede Globo)

La peruana Sandra Madueños con una blusa campesina.

Y por supuesto siguen estando de modas los blusones con cinturas de mujiks con fruncido y lazo en la cintura como este a lunares lavanda y blanco diseño del Maestro Valentino.

Otro modelo que va continuar hasta los 80, son las blusas edwardianas  o victorianas en algodón, muselina o percal con encajes y volantes. Las hay de cuello alto con chorreras de encaje  que combinan maravillosamente con faldas de mezclilla o estampadas. Yo fui fanática de ellas, hasta que subí un poco de peso, esos cuellos altos no van con papadas.

También llegan a América Latina. Como muestra este anuncio comercial colombiano.

Siguen las onda Gatsby con cascadas de vuelos y en sedas como en este comercial para perfumes Myrurgia.

Pero antes de seguir la evolución de la moda, tenemos que ver el fenómeno fílmico del año y su aportación al retro en la forma de las modas de la Era del Rock. Aunque en 1973, Steven Spielberg había incursionado en ese tópico con “American Graffiti”, y en 1974 “The Lords of Flatbush “ habían tratado el tema de pandillas de adolescentes en los 50s, “Grease”( o “Vaselina” en castellano)  era una contribución importante a toda esa Era de nostalgia que había marcado a los 70.

Mas que la versión fímica de una exitosa y longeva obra de Broadway (1971-1980), “Grease” era un recordatorio a mucha gente de su juventud e infancia. La mayoría de los padres (incluyendo los míos) de los fans de “Grease” habían sido jóvenes en esa era. “Grease” entraba cómodamente en una onda retro reconocible y cuya aura se mantenía gracias al exitoso programa de televisión “Happy Days” que en 1978 cumplía cuatro años al aire y que describía las vivencias de Richie Cunningham (el hoy famoso director Ron Howard) un típico adolescente de los 50s.
Los Cunninghm y sus amigos (ABC)

 La serie, que era la favorita de toda mi familia, describía la vida familiar de Richie, sus intentos por conseguirse una novia, su vida escolar en Milwaukee y su amistad con el rebelde motociclista Arthur “Fonzi” Fonzarelli (Henry Winkler). A pesar de que Fonsi, un ídolo con los adolescentes americanos, imponía una nota de realismo a la idealizada vida de los Cunningham, “Happy Days” era un cuento de hadas comparado al mundo de “Grease” donde se reflejan temas como el sexo entre adolescentes, un posible embarazo, y otros aspectos oscuros de la adolescencia.

“Grease” debutó en los cines el 16 de junio, la semana de mi graduación de secundaria. Tan esperado fue el filme que no pudimos ir a verlo sino hasta semana y media después de su debut, las entradas se agotaban enseguida. Finalmente,  y tras estar paradas por media hora en una fila que doblaba la cuadra,  conseguimos entrar mi hermana y yo al Cine Elmhurst de Queens. El filme no nos defraudó en nada. Aunque mi pareja preferida era Rizzo y Kenickie,  la música y los vestidos de Olivia y Travolta me encantaron.
(Paramount)

Aunque ” Grease” fue nominada en varias categorías y la balada Hopelessly Devoted to You ganó un Oscar como Mejor Canción del Año, no hubo nominaciones  por vestuario. Aun así tuvo su efecto en la moda.

Reafirmó el reinado de las faldas anchas de los 50, ahora hechas de algodón y percal, como esa que luce Sonia Braga.

Se resucitaron las faldas “poodle”que habían sido una trend cincuentera con esas aplicaciones de perritos al borde de una falda.

También el uso de los famosos soquetes blancos (bobbysoxs), pero que en vez de ser usados con zapatillas tenis como en el filme, se usaban con sandalias de tacón chino. una moda horrible que no seguí.

Soquetes transparentes y zapatos de Melissa Aranha

Las famosas chaquetas de Rizzo y las Pink Ladies también entraron en el guardarropa de ese invierno, usadas con pantalones o faldas como lo muestra esta Burda de Otoño- Invierno 1978-1979.

Finalmente, hay que hablar de esos infames pantalones  de satén que Sandy (Olivia Newton-John) se pone para la ‘última escena demostrado que se ha vuelto una mujer liberada. Estarían de moda por dos años en colores fosforescentes y pegadísimos a la piel.
(Paramount)

Los llamarían  disco pants porque obviamente refulgían mejor bajo luces de neón  en una pista de baile que en la calle. Aquí vemos al nuevo trio de “Ángeles de Charlie” luciéndolos.
(ABC)

Cuando me preguntan porque nunca menciono a las “Charlie’s Angels” como referentes de moda, mi respuesta es ‘vean la foto”. Aunque voy a hablar de ellas como influencia en el peinado de los 70, su vestuario no era muy de copiar para la vida diaria. Basta ver este video del ’78 de muñequitas de las angelitas.

 Kelly, Sabrina y Jill usaban ropa que las hacía ver como en traje de baño aun vestidas, escotes profundos, ropa ceñida, pantalones ajustados, mucho vestido de noche y mucha extravagancia que podía copiarse para fiestas, salidas nocturnas y la vida de antro que ya se llevaba en Nueva York, pero  no eran muy adecuadas para escolares o colegialas. Vale recordar que en los Setentas, todavía las escuelas , universidades , bancos y oficinas tenían códigos de vestuario para alumnas, maestras y empleadas .
(ABC)

Además de la influencia “Vaselina”  el otoñó trae algunas tendencias que durarán poco. Chanel y otros diseñadores intentan resucitar looks sesenteros o Late Fifties.

Pero en general, sigue el gusto por los vestidos de falda amplia como este color vino de Dior, o este en seda beige que nos presenta Vogue.

La Miss Chile Marianne Müller  luce uno en gamuza color moca con un chaleco estampado y botas.

Las faldas amplias ahora se combinan con otra novedad, los sweaters o jersey de cuello “capucha” (cowl neck). En los 50 y comienzos de los 60 se usaban en la temporada fría para deportes invernales, estos sweaters de cuellos anchos. Siempre se vieron como un complemento a pantalones de esquí, no algo de uso cotidiano.

Pues en 1978 nacen,  para mi alegría ya que se ven mejor que los cuello de tortuga y alargan la cara a las de rostros redondos. Se usan en tela de camiseta o lana y Diana Prince vuelve a ser nuestra modelo.
(CBS)

Angelica Maria también luce uno en la portada de esta Vanidades. El cowl neck ha llegado a América Latina.


Y no solo en sweaters, Sonia Braga en su onda rosa luce esta blusa con un cuello tan bajo que no puede llamarse bateau sino cowl neck.

Oh,  y Lanvin muestra mi falda más querida de esa época. No, no es que yo pudiera costearme un Lanvin, aunque fuera pret-a porter. Pero alguien en Macy’s imitó esa hechura de falda en tela similar y mi mamá me la compró para el otoño de 1978, mi primero en la universidad.

Los fríos invernales también afectan las hechuras de los abrigos. Se recuperan las capas como lo muestra este anuncio de revista argentina de una capa color rosa viejo combinada con falda y boina escocesas.

En el invierno del Hemisferio Norte, Sonia Rykiel ofrece un toque  New Look, el retorno de abrigos voluminosos como este en escoses en tonos cobalto y negro con bufanda haciendo juego.

1978 destacó por imponer una de las mayores contribuciones a la moda del retro setentero: el eclecticismo. Se vieron diferentes estilos, diferentes largos de faldas, y variadas fusiones de tendencias vintage.