jueves, 31 de mayo de 2012

Del severo traje sastre al femenino tailleur.



A pesar de incluir falda, el dos-piezas es la prenda más varonil del vestuario  de una mujer  y por ende se usa para ocasiones formales, para que quien lo lleva se vea “profesional y seria”. Por algo los uniformes escolares se componen de conjuntos de blazer y falda, al igual que los uniformes militares femeninos y los de las primeras aeromozas,  y en Chile, las empresas que exigen uniforme a sus empleadas los hacen tipo traje sastre, un conjunto hecho en la misma tela  y el mismo color. Pero las Latinas de Ayer se las arreglaron para sofisticar y feminizar esta prenda de “machos”.

Fue en tiempos de Luis XIV que las damas de la corte francesa impusieron una moda de falda y casaca de la misma tela en imitación de sus trajes de amazona. Esta moda pasó a la Inglaterra de la Restauración, desapareciendo por más de un siglo. Se la resucitó a mediados del siglo XIX y para la Belle Epoque los dos-piezas femeninos eran ya la norma para viajar o para pasear. Estos trajes sastres (tailored suits) se masculinizarían más a medida que avanzaba el siglo XXI. Durante la gran guerra, la escases de tela impuso faldas rectas, chaquetas cuadradas tal como en los trajes de hombre, e incluso se combinaban con corbatas y sombreros hongos.
(Foto de Para Ti de abril, 1929)


El tailleur de los 20’s sigue esta misma hechura. La falda es más corta pero igualmente recta, el blazer sigue la misma línea de su contraparte masculina con doble solapa que a veces va acompañado de un chaleco como el que usan los varones. Es un traje formal, para ocasiones en que la mujer quiere aparentar seriedad. No es el tipo de ropa que busca seducir o atraer las miradas. Eso cambiará en la próxima década.

Los años de la Depresión  iniciaran un proceso de la”feminización” del traje sastre. A primera vista ya se nota en este conjunto de la portada de Familia de 1936. El material es un textil escocés de grandes cuadros inconcebible en un traje masculino. Alejándose del model varonil este tailleur no lleva camisa, tiene mangas cortas y abombadas y a guisa de cinturón lleva una faja de satén negra que hace juego con la bufanda.

(Foto de Familia, agosto de 1936)

Los dos-piezas invernales adoptan hechuras netamente femeninas. Los sacos de estos conjuntos se adoptan a la figura de reloj de arena, en boga en 1935, la adición de ribetes de piel, y el cinturón tipo faja terminan de “desmasculinizar”  la prenda.
(Foto de Margarita, junio de 1935)


En 1936 vemos otros detalles, en vez de chaqueta aparece la capa corta o dolman. El segundo traje sastre tiene una esclavina superpuesta sobre el ajustado blazer. Para avivar el color oscuro del traje sastre se recurre a blusas de tonos claros o moños que reemplazan a la corbata. Las faldas ya no son tubulares sino de corte princesa y largas, casi hasta el tobillo.

(Foto de Margarita, febrero de 1936)
Donde más se feminiza el tailleur es en la temporada estival. Se convierten en conjuntos de dos-piezas en tonos claros, materiales ligeros  y adornos coquetos sean volantes o ramilletes de flores.
(Foto de Ecran, noviembre de 1938)

Para la próxima década estos “tailleurs de fantasía” poco tienen en común con prendas varoniles. Las faldas son tableadas y levemente acampanadas. Las casacas  son de colores alegres con muchos detalles atractivos.

(Foto de Para Ti de noviembre, 1941)

La temporada primaveral permite que los trajes sastres oculten su faceta sobria bajo alegres estampados.
(Foto de Para Ti de octubre, 1943)


Otro modelo que se pone en boga es el de saco cortito llamado bolero de decidida influencia hispánica y similar al usado por torero y banderilleros. El bolero se acompaña por un cummerbund que reemplaza al cinturón.

(Foto de Para Ti de septiembre, 1941)

(Foto de Para Ti de octubre, 1943)


Toda una galería de innovadores estilos son estos tailleurs del invierno de 1947. A pesar de que las faldas todavía no alcanzan la abundancia  del New Look, la parte alta evidencia el espíritu innovador de la moda de posguerra. El primer traje tiene una chaquetita cuadrado. Las pieles siguen siendo el ornamento favorito de la temporada fría. El dos-piezas del medio en realidad  abarca una tercera,  un echarpe de color vino ribeteado de armiño que cubre el traje sastre del mismo color.

(Foto de Vosotras, julio de 1947)


Trajes sastres a la New Look. La influencia de Dior se nota en el largo de la falda y en el diseño que recuerda a los conjuntos de fin de siecle.
(Foto de Margarita, octubre de 1949)
Ese estilo seguiría imperando a comienzos de los 50’s. Como en este traje de un anuncio del detergente Ombú. Falda amplia y plisada, blazer ajustado con cinturón y mangas hasta el codo.

(Foto de Mucho Gusto, mayo de 1950)


Otro modelo es el  blazer acompañado de larga falda “tubo”. El saco a veces lleva cuello cerrado sin necesidad de enseñar  la blusa. La mujer ahora ya es parte de la fuerza laboral y para el trabajo requiere verse formal.
(Foto de Para Ti de marzo, 1957)


Sin embargo, los modistos siguen jugando on el traje sastre. A fines de los 50’s se intenta crear una figura romboide de anatomía femenina. La falda tubo se “ablusona” en la zona de las caderas. El top que muchas veces ya no parece chaqueta toma formas casi trapezoides y la modelo parece un diamante enfundado en esa caprichosa silueta.
(Foto de Eva, julio de 1959)



En los 60’s, se siguen explorando las posibilidades del tailleur. Se combinan faldas plisadas en tonos claros con blazers oscuros. Y el dos-piezas recobra una prenda de los Años 20’s, un blusón de influencia oriental que se combina con la falda tubo ahora de largo Chanel, apenas cubriendo las rodillas.
(Foto de Para Ti de septiembre, 1961))


Para el invierno está el traje sastre clásico, falda al sesgo, cuello cerrado, pero también aparecen combinaciones de blazers-abrigos, más gruesos y anudados al frente.

(Foto de Eva, junio de 1962) 




(Foto de Eva, julio de 1960) 



















1964  ¡Mary Quant! Miniskirts! Una revolución en el vestuario y el epicentro de a moda se traslada a Londres, pero a América Latina no llega tan veloz a juzgar por este dos piezas ultra clásico con falda que cubre las rodillas de la portada de Rosita.

(Foto de Rosita, agosto de 1964)


Pero en la primavera del ‘65, las polleras escalan la rodilla. Lo vemos en este original dos piezas sin mangas, pero que en todo lo demás sigue a estructura del tailleur.

(Foto de Eva, octubre de 1965)  


Es la época de los estampados. Un modelo que sobrevivirá hasta la próxima década (yo tuve uno en 1970) es el tailleur primaveral en tonos claros que se lleva con una blusa recta sin mangas, de cuello cerrado y estampada. La gracia del conjunto es que el blazer, que se lleva abierto, va forrado con la misma tela de la blusa. Otra variación es el tailleur en un textil floreado que se lleva sobre una blusa unicolor.


(Foto de Eva, marzo de 1966)  


















La moda vuelca los ojos a los Años 20’s. Un pasado donde las mujeres, como las de fines de los 60’s, eran andróginas, muy esbeltas y gustaban enseñar las piernas. Se retoma el modelo formal del traje sastre, suelto, recto, con blazers cuadrados. La única diferencia es que la falda sube  arriba de las rodillas.

(Foto de Eva, septiembre de 1967)  
Pero para mostrar pierna lo mejor son las faldas de amplio ruedo, que se agitan al caminar y con una ventolera enseñan más de lo que debe. Para eso se imponen las tablas y los plisados de acordeón. (¡Las Nanas odiaban plancharlas!)
(Foto de Rosita, agosto de 1964)
Ya para fines de la década los dos-piezas eran de todo menos severos y formales, debido a esas faldas cada vez más minúsculas y audaces que además se combinaban con elementos muy alejados de la imagen de la mujer discreta y profesional, como botas, sandalias Barbarella y gruesas medias de lana.

(foto de Ritmo, agosto de 1968)


5 comentarios:

  1. me han gustado todos los trajes y la informacion que se ha recopilado para poder publicar esta poca pero muy
    interesante historia sobre los mismos

    ResponderEliminar
  2. SUPER ÉSTE TRABAJO, YO TUVE UN LIBRO DE MODAS DE LOS AÑOS TREINTAS, Y TRISTEMENTE SE ME DESAPARECIÓ ERA MODA PADRÍSIMA MUY DELESTILO DE SU PUBLICACIÓN.

    FELICIDADES.

    ResponderEliminar
  3. Gracias a ambos, me alegro que les haya gustado

    ResponderEliminar
  4. super interesante esta información gracias ...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bienvenida Claudia. Me alegro que te haya servido.

      Eliminar