miércoles, 12 de septiembre de 2018

Aromas del Ayer: Los Perfumes de la Casa Worth



En este verano en que he estado escribiendo sobre la Rebecca de Daphne Du Maurier, recordé que el bote de Rebecca,  donde se encuentran sus restos,  se llamaba “Je Reviens”. Aunque Dame Daphne no lo dice, asumo que ese era el perfume de la primera Señora de Winter, un perfume evocador e inolvidable. Una de las  ventajas de la resurrección de Worth como Maison de Couture es que también ha resurgido su perfumería. Con ella ha renacido este perfume tan chic,  creado en 1932.

Charles Frederick Worth es considerado el padre de la Alta Costura y el primer gran diseñador de modas del mundo moderno. Nacido en Inglaterra, en Bourne en 1825, fue hijo de un abogado vividor que dejó a su familia en la ruina. Worth vivió una infancia dickensiana, siendo aprendiz de impresor, dependiente de tienda y empleado en una casa textil.

Empujado por la ambición,  se marchó a Francia a los 21 años. Allá se casó con una francesa y empezó a trabajar en otra tienda de telas que se especializaba en vender chales. Pronto,  Worth estaba diseñando vestidos para acompañar esos chales. Con una buena clientela y el apoyo económico de un socio sueco, a mediados de siglo, Worth abrió su casa de modas en la Rue de la Paix.


Entre las muchas novedades que impondría Worth estuvo el que los clientas debían ir a la tienda a probarse, y la de enseñar los vestidos usando maniquíes humanos. Marie Worth sería la primera modelo en pasear por una pasarela en la historia de la moda.

Eran los días del Segundo Imperio. Worth quería vestir no solo a ricas burguesas,  sino también a damas de la nobleza. Su oportunidad llegó a su atelier en las formas voluptuosas de Melanie Zichy, Princesa Metternich, esposa del embajador del Imperio Austro-húngaro en Paris. Un vestido de Worth que la princesa modeló en un baile en Las Tullerias atrapó la atención de Eugenia, Emperatriz de los Franceses.

La Emperatriz convirtió a Worth en su modisto privado (una concesión del diseñador fue que la andaluza no tenía que ir a su tienda. Él iba a palacio). Pero Worth no era exclusivo y también diseñó el vestido de bodas de la Princesa Alejandra de Dinamarca, futura Reina de Inglaterra y considerada la más bella de Europa.

Como si fuera poco, Worth también trabajó para la gran rival de Eugenia, la Emperatriz Sissi de Austria. Esta es una de las creaciones de Worth. Si tuviera que elegir el vestido más bello que he visto en mi vida, seria este en el que la retrató Winterhalter.

Con Winterhalter haciéndole propaganda, La Maison Worth se estableció como la líder mundial de la alta costura. Worth sabia escoger clientas que le hicieran publicidad. No le molestaba diseñar para plebeyas si eran famosas. Entre sus clientas se encontraban las actrices mas celebres de su tiempo: Lillie Langtry y Sarah Bernhardt, y la famosísima diva de la opera Dame Nellie Melba.

La fama de Worth cruzó el Atlántico. Si le creemos a Edith Wharton, todas las damas refinadas de Boston y Nueva York iban a Europa a comprar en la Rue de la Paix. Fue una parada obligatoria para la recién casada May Archer en The Age of Innocence. Incluso, cuando May quiso remodelar su vestido de novia para uso cotidiano, se lo envió a Worth a Paris.

A la muerte de Charles Fredrick, su fortuna y su casa pasaron a sus dos hijos. Worth quedaría como una industria de familia hasta la mitad del Siglo XX. Fue Jacques Worth, nieto del fundador,  quien decidió incorporar la perfumería al negocio familiar.

 La Perfumería Worth abriría sus puertas en 1924 bajo las órdenes de Maurice Blanchette. Su primer perfume seria Dans La Nuit (De noche),en 1924,  pero el más famoso,  Je Reviens (volveré),  saldría al mercado en 1932.  La Casa Worth seguirá siendo manejada por esa familia hasta 1952. Aunque en ese año,  Worth cayó en manos de su competidora, la legendaria Casa de Paquin, el negocio se cerró definitivamente en 1956.

A fines del Siglo XX fue puesta en venta para terminar  en manos de  Giovanni Bedin. La nueva Casa Worth abrió sus puertas con su primera colección en el 2010, pero antes comenzó a reversionar perfumes clásicos como Dans La Nuit (2000) y Je Reviens (2005).Recientemente tuve la suerte de conseguir mini versiones de ambos. Lamentablemente ninguna viene en los magníficos envases que Lalique diseñara para los perfumes de Maison Worth.

Sinceramente no entiendo mucho la obsesión por Je Reviens. Aparte de que mi curiosidad de sommelier de perfumes me obligaba, lo compré  porque leí en Fragrantica.com,  que contenía esencias de mis flores favoritas: violeta, lila, jacinto.  Huelo la botella, huelo el perfume en mi piel… y ni rastro de esas flores.

Mi primera impresión es de una colonia masculina. Un olor que me lleva  de regreso  a la Sastrería Inglesa, de Viña del Mar,  donde mi padre mandaba hacerse los trajes cuando yo era pequeña. Un olor a camisa almidonada Van Heusen .¿ Será la famosa orris root (raíz de iris)? Definitivamente detecto cítricos ahí, pero no lo siento para nada floral. Ni es evocador como dicen.

Muchos se refieren a Je Reviens como un perfume espectral que huele a sobrenatural. Seguramente lo sería la versión oficial, la que usó toda su vida Maria Callas. Se dice que se sabe que el fantasma de la diva anda rondando, cuando en grandes teatros del mundo se percibe Je Reviens en el aire.

¿Será que esta versión del 2004, que se rumora ha prescindido del ambargris ha perdido su  hechizo? Después de un rato se desvanece el aroma a sastrería y es reemplazado por un respetable olor a jabón de tocador. Es casi sintético, no hay manera  que yo  pueda caer bajo su encanto.

Diferente es mi relación con Dans La Nuit. Es un perfume exquisito, suave, aterciopelado,  dulce, el tipo de perfume perfecto para la Flapper ingenua. Algo que Daisy Buchanan olería con placer. Ni me voy a detener en la lista de ingredientes porque parece abarcarlos todos. Bástame decir que mi olfato no localiza ni productos animales, ni especias picantes, ni flores atrevidas como el clavel que parece ser una de las notas altas. Tampoco hay cítricos, realmente es muy sutil.

 Lo que me cuenta mi epidermis es que se trata de un perfume de violetas y lirio del valle con un leve toque de vainilla. Después de un rato huele a galletita como la Madeleine de Proust. Acabo de leer que es un perfume para mujeres maduras. ¿Será?  Lo cierto es que me siento más cómoda con Dans La Nuit que con su más celebre hermano menor Je Reviens

1 comentario:

  1. De Facebook
    Valentina Del Rosario Parraga Yo use Je reviens cuando era adolescente: en el precambrico mas o menos!
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    María Elena Venant
    María Elena Venant Nunca tanto! Pero aventuro que debe haber sido la formula original. Te acuerdas de a qu'e olía? Lo comprabas en Venezuela?
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    Me gusta · Responder · 1 d
    María Elena Venant

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    Valentina Del Rosario Parraga
    Valentina Del Rosario Parraga Si. Cuando era un país próspero y maravilloso. Era un aroma fresco y juvenil. Entre cítrico y floral!
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    Me gusta · Responder · 1 d
    María Elena Venant
    María Elena Venant Ya no lo es, me refiero a Je Reviens, pero también a Venezuela. Me confirmas que Je Reviens se vendió en America Latina. Yo recuedo haber visto un anuncio en una revista mexicana de los 40.

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