martes, 3 de octubre de 2023

Novias Latinas del Ayer. Las Isabeles, Princesas del Estaño Boliviano

 


De mi lista de novias de Los 70 se me quedó mi vestido favorito (junto con el de la Princesa Ana), el de una pobre niña rica que pasó a ser baronesa. Isabel Goldsmith era hija del último aventurero judío,  el millonario-playboy Sir James Goldsmith, pero por parte de la madre que no conoció,  era nieta y bisnieta de dos de los hombres más ricos del mundo. Hombres oriundos de un lugar que el empingorotado Jet Set europeo ni sabía dónde quedaba. Hora es de hablar de las Isabeles y de Los Patiño, los Reyes del Estaño boliviano.

Los Rastacuero Bolivianos

En Cochabamba, allá en el Altiplano boliviano, nacía a mediados del Siglo XIX Simón Iturri Patiño. Como todo ser legendario colaboró en su propio mito contando que era hijo de un inmigrante vasco, que había sido educado en buenos colegios, etc. La verdad es que era hijo de madre soltera, que el Iturri se lo sacó de la manga,  y que su madre posiblemente fuese mestiza.

Volvemos a encontrar a Simón en la zona minera en una época en que toda la minería de America del Sur estaba en manos extranjeras. El primer Patiño trabajaba para la empresa americana Fricke y estaba encargado de la cantina de un campamento minero. Un día, como pago, le cedieron un lado de una montaña. Los patrones no estaban contentos. Le cobraron a Patiño el dinero que les debía el deudor y para añadir insulto sobre la injuria, le “regalaron” la inhóspita ladera.



Patiño no se amilanó. Se consiguió unos mineros y unas mulas y estuvo cavado y cavando hasta que en 1900 descubrió la veta más rica de estaño del país. La llamaría “La Salvadora”. A Patiño no le bastaba ser rico, quería más. Comenzó a adueñarse de otros yacimientos de la región sobre todo los que estaban en manos chilenas.

 Se fue a Chile a especular secretamente en la Bolsa de Valores de Santiago. Con suerte y astucia, Patiño se adueñó de acciones de minas chilenas en Bolivia. Descaradamente, llamó a su maniobra una “nacionalización” del producto boliviano, pero el único beneficiado era él. Temía tantas minas que creó una línea de ferrocarril para navegar entre ellas. De esa forma se convirtió en el hombre más rico de su país.

Para 1912, a este millonario, Bolivia le parecía muy provinciana. Se llevó a su familia a Paris a vivir, usando el apelativo de Unamuno, como el “rastacuero” que era. Patiño y su humilde esposa tuvieron cinco hijos. De René se sabe poco, las tres hijas hicieron estupendos matrimonios. La mayor se casó con un diplomático boliviano que fungió como embajador del país andino;  la segunda se convirtió en Marquesa del Mérito; y Luzmila, la pequeña, se casó con un conde, , primo del Príncipe Rainiero de Mónaco, pero el enlace más rimbombante lo hizo Antenor, el hijo predilecto y sucesor del Rey del Estaño.




Fue en 1931, que Antenor, como en la mejor telenovela, se compró una esposa.  Maria Cristina de Borbón y Bosch-Labrus. Grande de España y de sangre azul no era el tipo de mujer que se casase con un mercader por muy rey del estaño que fuese, pero parece que el Duque de Dúrcal andaba necesitado de dinero y vendió a su hija de diecisiete años a Patiño que le doblaba la edad a la novia.

Me detengo a hablar del pedigrí de los Duques de Dúrcal. El Rey Alfonso XII le dio el ducado a su primo Pedro de Alcántara, hijo de “La Infanta Boba”, Maria Cristina de Borbón, nieta del rey Carlos IV y emparentada por vía paterna con el Reino de Nápoles y las Dos Sicilias. El padre de Don Pedro era el Infante Gabriel de Borbón-Braganza,  nieto del rey Juan IV de Portugal y primo del Emperador de Brasil. Fue un coctel potente el unir la vigorosa sangre aimara de los Patiño con la azul de los Borbones. El producto seria dos hijas : Maria Cristina y Maria Isabel.


                                               Maria Cristina de Borbón y Bosch-Labrus

El nacimiento de las niñas no hizo florecer el amor entre Los Patiño-Borbón. Doña Cristina,  que no era,  tonta, comenzó una serie de juicios empeñada en divorciarse de su multimillonario esposo. Es que la fortuna Patiño aumentaba. El viejo Simón estaba anclado en París. Los médicos le habían prohibido volver al altiplano debido a una afección cardiaca, pero su hijo había salido tan habilidoso que para 1931 cuando se casó con su duquesa, Los Patiño eran dueños de refinerías en Inglaterra y minas en el suroeste de Asia.

                                         Boda de Antenor Patiño y la Duquesa de Dúrcal

Durante la Segunda Guerra Mundial, Los Patiño se congraciaron con el mundo libre, vendiéndole toda su producción minera a Los Aliados. Con eso intentaban borrar los abusos que cometían contra sus empleados que culminarían en la masacre minera de Catavi en 1942. El Jet Set, ignorante de esos hechos,  abrazó a Los Patiño que se instalaron casi definitivamente en Europa.

Consideradas parte del mundo de ricos y famosos, se esperaba que María Cristina y Maria Isabel contrajesen nupcias con hombres dignos de su fortuna. Maria Cristina se casaría tres veces, la primera fue con el príncipe de Beauvau-Craon. ¿Con quién se casaría su hermana menor?

La Love Story de Isabel Patiño

Criada de manera sobreprotegida, Maria Isabel celebra su puesta de largo a los 17 años. Es la primera vez que es tratada como adulta y puede compartir con jóvenes de su edad. Uno de ellos es James Goldsmith . Será amor a primera vista para ambos. Para saber quién es James Goldsmith debemos remontarnos al Frankfurt dieciochesco donde los judíos siguen viviendo en un ghetto. Ahí es donde dos familias , los Rothschild y los Goldschild se alían en negocios y en matrimonios.



Acabado el oscurantismo, cuando se abren las puertas del ghetto, ambas familias siguen casándose entre sí y manejando empresas en Alemania y Francia. Un disidente es Arthur Goldschild. Reinventa su apellido y se marcha a la progresista Inglaterra victoriana. Allá hará carrera en el ejército y en la política.  La Gran Guerra lo encuentra convertido en el Mayor Goldsmith, miembro del Parlamento.

La Primera Guerra Mundial, donde sirve con distinción,  lo enfrenta a una xenofobia anti-germana. Se marcha a Francia, donde se casa con una dama francesa. Para cuando nace su hijo James (1933),  Arthur es el dueño de un consorcio hotelero en el país galo. La invasión alemana, obliga a los Goldsmith a huir con lo puesto. Recalan en Las Bahamas.

Para entonces, James,  el hijo menor,  ya tiene una reputación. Cuando descubren que la dislexia le impide leer bien, el pequeño anuncia que algún día será millonario y pagará para que le lean. Mientras eso sucede,  el padre lo envía a estudiar al Canadá. James monta un pequeño negocio atrapando animalitos a los que vende por el valor de sus pieles. Un par de armiños, le permiten huir de la escuela, costearse el pasaje a Nueva York e instalarse en el Waldorf Astoria a esperar las navidades. Es algo digno de Home Alone.

                                              Jimmy, su hermano mayor y su madre

James es entonces enviado a Eton con la esperanza de que se convierta en un caballero inglés y haga buenos contactos. El adolescente aprovecha de escaparse para ir a apostar en las carreras de caballo. Pronto tiene una mediana fortuna y ya no le interesa seguir en escuelas de niños. Antes de irse, les planta un discurso a sus compañeros:  “ un hombre de mis medios no puede gastar tiempo en escuelitas”.



James usa su dinero para asociarse con su hermano mayor en negocios de alimentos y medicamentos. Con el tiempo,  perderá fortunas y hará fortunas. Ese es el hombre que roba el corazón de la heredera del estaño. Isabel es una adolescente, pero sabe lo quiere y quiere a James. Este se presenta ante Antenor Patiño a pedir la mano de Isabel. La respuesta encierra toda la arrogancia del multimillonario. “En nuestra familia no se acostumbra a casarse con judíos” y la respuesta encierra la arrogancia del futuro millonario. “No importa. Yo no acostumbro a casarme con indios”.

                                                          María Isabel Patiño y Borbón

Obvio que tales palabras no le granjean la simpatía del suegro. La cigüeña revolotea alrededor del tejado de los Patiño. Antenor decide ocultar a su hija en Marruecos y ocultar así su vergüenza. Amenaza a James con demandarlo por estupro. La repuesta de los novios es huir a Escocia que por siglos ha dado refugio a parejas en sus circunstancias.



Para poder casarse,  la ley escocesa exige dos semanas de residencia. En lo que esperan los novios, Antenor y un batallón de abogados llega a Kelso. Isabel es firme. No quiere ser madre soltera, no quiere separarse de James, su padre no podrá separarlos. Patiño y sus abogados se marchan con el rabo entre las piernas. Isabel y James se casan en un registro civil de Edimburgo, sin banquete,  sin vestido de novia, sin parientes ni amigos, pero con mucho amor. Es una Love Story al revés, donde el Ceniciento es el novio.





Los recién casados se instalan en Paris a esperar el nacimiento de su hijo. Una noche,  en el séptimo mes de embarazo, Isabel se va a dormir y no despierta… La llevan de urgencia a la Clínica Hartmann. Ha sufrido una inexplicable hemorragia cerebral, la declaran muerta. Ahí entra el poder monetario de Los Patiño. Exigen de los médicos algo inaudito. Mantener viva artificialmente a la madre el tiempo suficiente para practicarle una cesárea. Así nace Isabel Goldsmith Patiño. Así muere su madre,  como la Jenny de Love Story, en el umbral de la felicidad plena.



Quien queda como el Oliver de la novela de Eric Segal, es James. Desolado, nunca superará su perdida. se convertirá en multimillonario, se casará dos veces más, tendrá hijos con diversas mujeres, pero nunca volverá a ser el mismo. Parte de él estará enterrado con su Princesa del Estaño.

                                        Jimmy, Isabelita y la Abuela Marcelle

Pobre Niña Rica

James instala una nursery gigante en su pent-house parisino, contrata dos nanas para cuidar de su hija, pero nunca se acercará a ella. Nunca le hablará, ni a las puertas de su propia muerte,  de Isabel. Cuando la suegra que le gusta el litigio pretenda quitarle a la niña. James irá a tribunales y ganará la causa, pero nunca le demostrará amor a Isabelita.

                                                     Isabel y su padre

Años después,  Isabel recordará que su infancia estuvo marcada por el cariño que le brindaron sus abuelas, pro nunca le mencionaban a la madre,  y la indiferencia del padre la traumatizó de por vida. Por seis años, James vive dedicado a hacer una fortuna, no va a fiestas, su tristeza solo haya alivio en el trabajo. Se le llega a caer el pelo del estrés. Cuando por fin retorna a la escena social es para casarse de nuevo. Quizás para darle una madre a Isabel. La niña nunca sentirá a Ginette como tal ni se acoplará a Manes y Alix, sus nuevos hermanitos.

Las malas lenguas dicen que James no le es fiel a su esposa. Se habla incluso de amores con una mujer casada, la Vizcondesa Althorp que en 1961 ha dado a luz a una hija, Diana. Años más tarde cuando sea Princesa de Gales, Diana todavía oirá rumores sobre su “verdadero padre”. ¿Será por eso que estará tan unida a Jemima, hija que James tendrá con otra amante , Lady Anabel Vane-Tempest-Stuart,  hija del Marques de Londonderry?

                                           ¿Es Jemimah Khan hermana de la Princesa Diana?

La que no está unida a ninguno de sus hermanos legítimos o ilegítimos es Isabel, ni a Lady Anabel que se convertirá en su segunda madrastra. Apenas tiene edad,  la envían a uno de esos lúgubres internados ingleses. Sale a los 18 años y su familia ofrece una fastuosa fiesta para celebrar su entrada en sociedad. Notarán la similitud con la no mencionada Maria Isabel. Porque Isabel hija también encontrará el amor en esa fiesta.

                                                  Los Patiño y su nieta Isabel Goldsmith

Se ha contratado para cubrir el festejo al fotógrafo de moda. Arnaud de Rosnay pertenece a una antigua familia de la nobleza. A sus 27 años se ha hecho famoso tanto por su fotografía como por su afición a deportes de alto riesgo.

Arnaud se ha dedicado a fotografiar desfiles de modelos y maniquíes. Su musa es la gran promesa Marisa Berenson con quien comparte un linaje aristocrático y un sueño de hacerse famosos en el mundo de la moda. Han tenido un romance de varios años y las fans de Marisa, entre las que me cuento,  sueñan con verlos casados. Sueño que se desvanece apenas el Barón conoce a Isabel Goldsmith.

                                                  Marisa Berenson y Arnaud de Rosnay

Se repite la historia, pero sin tintes de melodrama. Nadie se opone al romance, Isabel y Arnaud tendrán casi un año de relaciones antes de encaminarse al altar. Esta vez sí hay boda fastuosa. Isabel Goldsmith se casa a la edad que su madre tenía cuando murió. Será en junio de 1973 que ascienda los escalones de la Basílica de Santa Clotilde para convertirse en Baronesa de Rosnay. Le Tout Paris,  encabezado por los Duques de Windsor,  se presenta al evento.




                                     Los Duques de Windsor llegan a la boda de Isabel y Arnaud

Su abuelo ha pagado por la boda,  recepción y el precioso vestido de Jean Louis Scherrer: un camisero de seda de estilo eduardiano, muy en boga entonces peto también con toques de la Corte Valois. La novia , como se usa entonces, prescinde del velo y adorna su cabello con flores. Su peinado es Belle Epoque y su bouquet está compuesto de orquídeas. Arnaud ha regalado a su nueva esposa una isla en la costa de Mozambique donde pasarán la luna de miel.

                                        Isabel modela su gigantesco anillo de compromiso
                                          La novia del brazo de su padre

De regreso a Paris,  Los Barones de Rosnay se convierten en asiduos a eventos del jet set. No hay semana en que las revistas del corazón no los fotografíen. . Arnaud se pone a manejar “Laurent” el nuevo restaurant de el ahora Sir James Goldsmith. También vende casas en las propiedades mexicanas de los Patiño, pero lo suyo son los deportes de riesgo.

                                  Los Barones de Rosnay en un torneo de backgammon
                                               Los Rosnay cuando eran reyes de la noche parisina

Deja su trabajo de fotógrafo de Vogue y se dedica al surfismo. Su mujer parece que deja de ir a fiestas. Ya no hay fotografías que recortar. para mi albúm En 1975 se divorcian. No han tenido hijos.




Arte y el Ecoturismo

En 1981, el Barón se volvió a casar, tuvo una hija, Aliz,  y encontró la muerte en 1984 practicando su deporte favorito en el Estrecho de Formosa. Isabel no volvió a casarse. En una entrevista al Daily News en el 2010, Isabel diría con amargura que Arnaud la había dejado incapaz de casarse de nuevo. De hecho, lo que dice es más fuerte : “me dejó sin ganas de vivir”. Cripticas palabras que pueden encerrar significados horribles. Agregó a eso un “sería mejor amante yo que esposa”. Esto lo explicó recordando que su padre era más cariñoso y atento con sus queridas que con sus mujeres legitimas.

                               Isabel en Nina Ricci, poco después de su divorcio
                                                           Isabel en Los 80

James Goldsmith,  que siempre seria la gran influencia en la vida de Isabel, murió en su granja de Marbella, atendido por dos de sus mujeres, pero nunca compensó a su hija por su indiferencia. En su obituario, La Baronesa Thatcher diría “no veremos a otro hombre como él”. Queda bien como epitafio del Matarreyes, pero no de un buen padre.

 Isabel llenó su vida de pobre niña rica con el arte convirtiéndose en una infatigable coleccionista de obras prerrafaelistas y simbolistas.  Su mansión de Kensington en Londres se volvió una especie de museo.



Antes de morir, Antenor Patiño se desligó de Bolivia,  trasladándose a otro punto de America Latina, el estado de Colima en México. En Manzanillo, construyó un consorcio hotelero llamado Las Hadas. Sir James Goldsmith, que parecía vivir emulando a su ex suegro, también se trasladó a la costa del Pacifico mexicano donde adquirió propiedades que hoy maneja su hija Alix.

Al morir Antenor, Isabel recibió 50 millones de libras, 1 billón más al morir su padre. Además, recibió de parte del abuelo Patiño, un gran sector playero en Jalisco. Ahí, Isabel establecería su propio negocio hotelero que llamaría Las Alamandas.

                                                Isabel y Robert DeNiro en Las Alamandas

Acercándose a sus setenta años, la heredera hizo un recuento de su vida y descubrió su soledad y como sobrinos desconocidos heredarían su fortuna. El año pasado comenzó a vender su colección de arte para invertir más en su imperio ecoturístico porque está obsesionada con crear un espacio de placer y descanso que no infrinja con el ecosistema de la región. En eso está ocupada Isabel Patiño y esa será su herencia.

8 comentarios:

  1. Desde FB de Ana Estelwen
    Me da mucha pena la historia de Isabel y de su madre. Me recuerda a otras sagas familiares trágicas como los Kennedy o los Onassis, tan ricos como desgraciados, como si una maldición los hubiera tocado; definitivamente, por mucho que digan, el dinero no garantiza la felicidad.

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    1. Para Ana Estelwen muy buena comparación. Por eso hice esa pregunta, el dinero ayuda, pero no hace la felicidad. el dinero salvó a Isabel de morir con su madre. pero su vida ha sio tan triste y vacía.

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    2. De Ana Estelwen
      Me pregunto qué pasó entre ella y el marido que la dejó tan traumatizada como para quitarle las ganas de vivir y de volverse a enamorar.

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    3. Para Ana Estelwen Esa es mi gran duda, muchos misterios en esa familia. No creo que haya sido mal trato fisico, ni drogas o alcohol, porque el era muy deportista. A lo mejor como estaban de moda en ese entonces los swinger y el intercambio de parejas, puede que ella criada tan protegida y sin mundo haya quedado asqueada con el estilo de vida del marido y de la sociedad que frecuentaban, no sé. A ver si alguien cuenta algun día.

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  2. Desde FB de Norah Frías Muñoz
    Muchísimas gracias querida amiga.
    Interesantísimo...

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    1. Para Norah Frías-Muñoz Seguro que tu si conocías la historia de Los Patiño y de la fuga de la primera isabel. Es irónico que se sepa más de los muertos que de la Isabel viva.

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    2. De Norah Frías-Muñoz
      Si sabía algo, pero te confieso honradamente no me acordaba para nada, pero trataré de actualizar mis recuerdos pues el tema es fantástico!

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    3. Para Norah Frías-Muñoz Por favor lo que puedas aportar. Yo sabia de Simón Patiño porque lo menciona Eduardo Galeano, no recuerdo si en Las Venas Abiertas de Latinoamerica o Memoria de Fuego. Y cuando comencé a guardar fotos de isabel Goldsmith, que aparecía mucho en Vanidades, me enteré de las ciscunstancias de su nacimiento, pero sin grandes detalles. Es increible la cantidad de información que me llegó en mi infancia de las revistas de modas y del corazón. hoy no son tan proclives a informar como entonces.

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